El deber cumplido

Disclaimer: Nada me pertenece.

Esta historia participa en el reto Multifandom del foro Alas negras, palabras negras con la tabla tiempo. Mi condición era vejez, así que escogí de protagonista a Steve cuando va a devolver el escudo.

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Nunca le han gustado los entierros, pero a este en concreto tiene que ir. Primero por respeto al fallecido y segundo porque tiene un deber que cumplir. Lo hará al final de la ceremonia. Steve Rogers nunca ha sido un hombre al que le guste posponer el cumplimiento del deber, pero encuentra que será más respetuoso esperar a que termine todo. Además, lleva esperando muchos años para cumplir con esa obligación en concreto. Esperar un poco más no lo matará.

Entra en el cementerio intentando no llamar la atención. Nadie se fija en él. Es tan solo un anciano cualquiera, uno más entre las muchas personas que han acudido a darle el último adiós a Tony Stark. Los tiempos en que no podía dar un paso sin que alguien lo señalara con el dedo o se acercara a pedirle un autógrafo han quedado muy atrás. Al menos para él, para el mundo apenas hace unos días que el Capitán América se marchó. Si todo va según lo planeado, no tendrán que esperar mucho tiempo para que el puesto vuelva a estar ocupado.

La ceremonia es hermosa. A Tony le habría gustado, aunque seguro que habría encontrado algo de lo que quejarse medio en serio medio en broma. Lo echa de menos, al igual que a Nat, aunque también echa de menos a los otros que todavía viven. Al fin y al cabo, lleva muchísimos años sin verlos y probablemente no los volverá a ver nunca más. Ese día será su despedida. Después se retirará a algún lugar apartado a pasar con su familia los años que le queden de vida.

Se acerca a Sam y a Bucky cuando termina el funeral. Lleva el escudo en una mano. Hace mucho tiempo que no lo coge y se siente raro. También es extraño pensar que esa será la última vez, pero no se arrepiente de su decisión. Sirvió al mundo durante muchos años y merecía vivir su vida. Han sido unos años muy buenos. Ahora toca encargarse de que otra persona siga con la tarea que él dejó y nadie mejor para ello que Sam. Lo habló con Bucky una vez, poco antes de marcharse a dejar las gemas. Todavía no sabía que no volvería de ese viaje, o al menos no en ese momento, pero tras la muerte de Tony hablaron sobre lo que pasaría si a él le ocurriera algo. Steve comentó que le gustaría que Sam se hiciera cargo del escudo y Bucky estuvo de acuerdo en que sería lo más adecuado.

Sus amigos lo miran sorprendidos cuando lo ven aparecer. Esperaban que volviera, pero no así, no tan viejo. Stebe sonríe. Tiene mucho que explicarles de su propia historia, pero lo más importante de la conversación que tiene por delante es precisamente que eso, su historia como Capitán América, ha terminado y que ahora empezará la de Sam. Después podrá marcharse a seguir con su vida, con esa existencia tranquila y anodina que ha escogido, y lo hará sabiendo que lo ha dejado todo atado y que puede marcharse con el deber cumplido.