Lea bajo su propia responsabilidad


Dejar que esté con alguien que ella ama, también debe ser parte de protegerla.

La historia que nunca te quise contar.


Línea de recuerdos que abarcan el punto de vista de Ranma en "Las amantes de mi esposo" Más pequeña secuela. Se recomienda leer previamente la historia para entender el contexto de ésta (También puede leer Fructus Ventris de la misma saga para mayor información)

Advertencia: Historia con contenido dramático, contenido de índole NO dogmático. Presencia de Universo alterno y cambio de personalidad del personaje. Recomendable para mayores de dieciocho años preferentemente

Se incluye lenguaje soez, descripciones que pueden dañar la sensibilidad de lector así como muerte de personaje.

Disclaimer: Todos los personajes de Ranma 1/2 pertenecen a Rumiko Takahashi. Obra creada sin fines de lucro, entretenimiento de fans para fans

Todos los derechos reservados a sus respectivos autores e intérpretes

Prohibida la copia, adaptación, traducción y manipulación de este escrito de manera parcial o total

Jiyuu Akabane


Nada de tí

Era un pensamiento constante que Ranma tenía después de que dejó a Akane en el puerto para marcharse con su amor. Porque realmente no quedaba nada de ella, además de su recuerdo

La mujer de la limpieza había venido a arreglar la casa como de costumbre; grande fué su sorpresa al no encontrar las pertenencias de la señora. «Está de viaje» argumentó el azabache zanjando cualquier pregunta posterior. Además había salido durante todo el día para evitar llenarse de lágrimas tras ver como los vestigios de su presencia se desvanecía bajo la aspiradora. Cómo el juego de cama era cambiado mientras el que usaron se lavaría eliminando su aroma, cómo sólo quedaba ropa suya en el armario y sus únicos articulos de aseo personal en baño

Anduvo por las calles tranquilas sin encontrarse a nadie conocido para su fortuna, a estas alturas, la isla Togenkyo debería haberse alejado de las costas japonesas. Su vecindario estaba realmente lejos de la antigua casa Tendo más se dió ánimos de caminar hasta allá inundandose de pensamientos sobre el pasado, el pasado que nunca quiso dejar ir por más daño que le hiciera.

—¡Eres un imbécil, Ranma!— Se oyó el grito femenino de forma potente mientras se cerraba la puerta delante de su cara. Akane estaba más sensible de lo normal debido a la enfermedad de su madre que parecía empeorar cada día

Por la misma razón, Naoko Tendo llamó a Ranma para reunirse en su habitación. Sería una mentira decir que la mujer se veía saludable; incluso su habitación llena de olores medicinales era un indicio de su padecimiento. —Ranma— dijo cuando estuvo sentado en un diván a lado de su cama. Su pálido rostro estaba demacrado y lleno de marcas negras bajo sus ojos —¿Cómo estás querido? ¿Cómo van las cosas con Akane?

El chico tragó duro, no quería mentirle a esta amable mujer, pero tampoco quería decirle que la relación entre su hija con él se ponía cada vez peor. Si no se mandaban al demonio parecían no estar a gusto —Todo bien— respondió cohibido agachando la cabeza. Esa cabeza que se mantuvo erguida por diecinueve orgullosos años se inclinaba por primera vez ante su suegra convaleciente. Esta mujer fué probablemente la única que pudo ver a través de él. A través de sus sentimientos

—Volvió a enojarse ¿Verdad?— ante sus mutismo la mayor suspiró —Yo sé que es una chica difícil de tratar, su temperamento se parece más al de Soun ¿No lo crees?

Él asintió

—Ranma, hijo— volvió a hablar con dificultad, sin embargo, por primera vez tan íntimo como si se hubieran conocido de toda la vida —No quiero que tomen una mala decisión, yo no quisiera que su vida fuera miserable. Pero si tú amas a mi hija, por favor, permíteme ver cómo se casa contigo— su petición sonó como una suplica mientras reprimía los sollozos. Ella era consciente, más que nadie, sobre su estado y sabía que no le quedaba mucho tiempo. Quería dejar asegurado el futuro de Akane con la persona que ella amaba

Naoko era su madre, quien la conocía mejor que nadie. Más eso Ranma no podía creérselo, aunque la mujer lo afirmara tantas veces

Simplemente porque él era quien sentía la hostilidad de la chica contra su persona. No quería a una mujer servicial o perfecta; en realidad después de convivir con ella durante tres años se dió cuenta de que en realidad tenía un compromiso con una grandiosa mujer, no obstante, ella pensaba que era un insoportable

Una piedra en su camino

Ranma no quería protestar, no tenía intenciones de hacer sentir mal a la señora Tendo con mil explicaciones. De cualquier manera, ella lo sabía; con su asentimiento estuvo de acuerdo a su petición —Puede elegir la fecha de la boda— ofreció generosamente. Él intentaría todo para que su matrimonio funcionara

—Gracias Ranma.

Después de aquella plática, el muchacho trató de no hacer más problemas con Akane, si iban a vivir juntos el resto de su vida al menos quería que se llevaran mejor. Aunque su plan no fué el mejor de todos, si que dejaron de pelear para simplemente pasar a ignorarse

Eventualmente la fecha de la boda se fijó. Los habitantes de la casa Tendo hicieron el anuncio oficialmente a los jóvenes empezando las organizaciones para el evento; aunque nervioso por los acontecimientos, Ranma decidió afrontarlos ya que estaban aquí. Comenzó a trazar sus planes para las lecciones en el Dojo, sería lo primero de lo que se haría cargo. Eligiendo los días con más carga para él mientras programaba clases menos pesadas para Akane

Indeciso por su elección, sintió que no era tan apropiado diseñar todo por su cuenta, echando los pasos fuera de su habitación se acercó a la alcoba de su prometida para consultar su opinión. Después de todo tendrían que hacer todo juntos a partir de ahora; aún cuando estaba nervioso por ir a buscarla tan tarde, se olvidó de todo cuando escuchó sus sollozos, las palabras:

"No quiero casarme, no lo soporto. ¿Por qué mamá hace esto? Ella pronto va a mejorar así que no tenemos prisa ni tiempo para organizar una boda" "Aún si no puedo negarme, no quiero hacerlo tan pronto. Kasumi ¿Qué debo hacer?"

Taladraron sus oídos sin piedad. Haciendo un puño con la mano derecha, arrugó la hoja que traía consigo mientras estaba de pie delante de esa puerta

Al tiempo que apretaba el papel en sus manos, era como si algo incluso más fuerte estrujara su corazón. Desde entonces supo que su matrimonio no iba a ser tan feliz como él deseaba

Aunque la boda se organizó para celebrarse en una gran iglesia al estilo occidental, los planes cambiaron abruptamente dada la condición de Naoko. El evento fué casi fugaz se hizo solamente la ceremonia Civil en el Dojo con pocos invitados asistiendo

Esa misma noche no habían ido a ninguna parte, incluso parecía que no se habían casado en absoluto; Akane eligió dormir en su habitación, la precaria salud de su madre la tenía agotada. Después del matrimonio de sus hermanas mayores ella había recibido la mayor carga de cuidar a Naoko y a pesar de que lo hacía con gusto, era innegable la tristeza que albergaba por verla desmejorada

Ranma eligió por su parte quedarse en su habitación también, no quería importunar a la muchacha con asuntos menos relevantes. Eventualmente los días transcurrieron mientras se dividían el tiempo de cuidar a Naoko entre él y ella; la familia hacía también su parte más los desvelos les tocaron a ellos

Con sus cuidados la mujer mayor comenzó a mejorar al grado de poder salir nuevamente. Con el viento a su favor, Soun decidió que era una buena idea enviar a su hija de Luna de miel con su yerno; no pudieron disfrutar de sus primeros días de casados así que estaba en deuda con ellos

Sin embargo, Ranma no estaba dispuesto a ir. En él se había desarrollado un tipo de recelo a quedarse con Akane; después de todos esos meses de supuesto matrimonio ni siquiera habían dormido en la misma cama una sola vez, de alguna manera no quería ir de viaje sólo con ella

No bajo el término "Luna de miel"

Akane insistió en que era innecesario que fueran, la salud de su madre era más importante que esto; claro, tampoco era que le desagradara la idea de pasar unas vacaciones con su marido después de todo, ya estaban casados para bien o para mal.

Cuando fijaron una fecha para su partida la suerte se enegreció de nuevo al empeorar la enfermedad de la matriarca Tendo. No había remedio para esto, su sentencia estaba dictada desde hace mucho tiempo sin importar cuantos doctores, medicamentos o cuidados tuviera

Sólo era una cuestión de días para que lo inevitable ocurriera

A estas alturas, Naoko llamó una vez más a su yerno para encargarle una última tarea, ella dijo —Por favor Ranma, sean felices la mayor parte del tiempo. No peleen más de ahora en adelante— sus ojos acuosos y la difícil respiración delataron su agitación —Son unos niños maravillosos, cuando esta anciana enfermiza ya no esté deseo que puedan tener un bello matrimonio con un hogar lleno de niños, de ruido. No dejes que mi hija viva en soledad, reclamandose por mi causa, cuídala Ranma. Te lo suplico

Ranma prometió lo que le pidieron sosteniendo la mano de la mujer moribunda. Él se encargaría de proteger a Akane porque además de este juramento, la amaba

Finalmente, unos días después la mujer mayor falleció llenando de tristeza a su esposa, le brindó el consuelo junto con sus condolencias intentando levantar su ánimo; más no hubo remedio, siempre dolió perder a alguien amado en tu vida. La familia se vió fraccionada cuando sus hermanas mayores ya no fueron más al Dojo y Soun eligió quedarse en casa de Nabiki para darle más espacio a la pareja. De esta forma Ranma junto con Akane reanudaron paulatinamente sus vidas sin tocar el tema de su matrimonio no consumado o el hecho de aún con la casa vacía dormir en habitaciones separadas

Era como si su relación se estancara, no mostró ninguna mejoría pero al menos no empeoró tampoco, Ranma lo vió como una pausa antes de reintentar esforzarse por su matrimonio

Cierto día, habían decidido sentarse apropiadamente para charlar sobre el futuro del Dojo, de cualquier manera ese fué el punto focal de este compromiso. Llevantar nuevamente la Academia de Artes marciales; desafortunadamente sus puntos de vista no coincidían —¿Estás diciendo que el Dojo va a pasar con el nombre Saotome? ¿Insinúas que la Academia Tendo no es lo suficientemente buena? No quieras desaparecer mi legado

—Akane, es solo temporal mientras superas la muerte de mi suegra. Debes de calmarte antes de impartir clases

—¿Acaso piensas que estoy loca? Déjame decirte algo, no voy a cambiar el nombre del Dojo, porque es el legado que me dejaron mis padres, eso incluye a mi difunda madre. No voy a "superar" su muerte como dices ¡Es algo que me va a acompañar toda la vida! Así que deja de tratarme con condescendencia

Ante su diatriba, el joven perdió al fin la paciencia ¿Qué necesitaba para hacerla entrar en razón? Ya estaban casados de cualquier manera ¿No podían simplemente intentarlo? ¿Tenía que estar a la defensiva siempre? Aquella fué la gota que derramó el vaso, si no quería que su matrimonio se estabilizara, él tampoco tomaría toda la responsabilidad por ambos

Su corazón estaba medio hundido desde que la escuchó maldecir su compromiso. La entendía si lo odiaba, pero ¿Por qué no lo dijo abiertamente? ¿Por qué tuvo que casarse con él sólo para hacer feliz a su familia? ¿No le importaba su propia felicidad o la de él? Después de toda la convivencia juntos, de enfrentar el peligro en algunas ocasiones ¿Nada valía ante sus ojos? Enfurecido enfrió gradualmente su mirada olvidando cualquier promesa de antes

La vió por un rato antes de levantarse sin mediar más palabras. Ya que quería seguir viviendo su vida por separado entonces vivirían su vida por separado.

Esa misma semana se ausentó durante todos los días únicamente llegando para dormir. Se concentró en su propio crecimiento, ignorando por completo la palabra "esposo" luego de interminables idas y venidas durante meses logró conseguir un préstamo para la fundación de su propia escuela; teniendo el capital a mano el trámite se realizó con facilidad

Casi en un parpadear ya tenía construido el edificio principal de su Academia, además de una nueva casa —Akane— llamó mientras desayunaban, el sabor de la comida de su mujer era terrible pero se aguantó los comentarios hasta hoy, ya que no esperaba volver a tener que comerlos después de esta mañana

Ni siquiera esperaba volver a verla

—Dime— ella levantó la vista del plato, sus nervios la traicionaron tamborileando los dedos en la mesa de forma incesante

Él suspiró antes de abrir la boca, dudó un par de segundos reuniendo el valor para decirlo —Ya que la construcción de mi Dojo ha sido finalizada, empezaré a dar clases— informó

La joven se sorprendió bastante, no tenía idea de que estuviera construyendo un Dojo ¿Era una sorpresa? Pero se suponía que ellos cuidarían el Dojo Tendo, por eso se habían casado —¿Tienes un nuevo Dojo?

—Estuve pensando en lo que dijiste. Considero que tienes razón sobre que el legado de tu familia debería seguir permaneciendo a tu familia— hizo ver dejando los cubiertos en la mesa. Aquello la descolocó por completo, ellos ahora eran una familia —Aunque estemos casados eso no quiere decir que tenga el derecho de tomar tus pertenencias por lo tanto no lo haré no te preocupes— a pesar de que el azabache hablaba palabras consideradas su tono de voz era cruel no importa cómo lo interpretara —Sobre todo porque el Dojo que voy a abrir está en un vecindario diferente es que te estoy diciendo esto, conseguí una casa nueva ya que el transporte es un inconveniente. Voy a mudarme mañana para comenzar a hacer la promoción correcta de...

—¿Mudarte?— cortó de pronto ¿Planeaba irse? —Espera, tengo algo que darte ahora que hablamos de la Academia— de inmediato fué al gabinete dónde estaba la televisión sacando algo de sus cajones, extendiendo el papel en su dirección lo leyó atentamente

Ella estaba expectante, después de todo era un cedimiento de posesión del edificio. Habiendo hablado con sus hermanas le hicieron ver que no podía dejar caer su matrimonio, después de todo ella amaba a Ranma eligiendo ganar su corazón. Se arriesgó para poner la casa a nombre de su esposo como disculpa por su antigua discusión

Ella ya era una Saotome después de todo, ahora no veía lo malo en renombrar el Dojo. Aún así, contra todas sus expectativas el cerró de golpe la carpeta con el ceño fruncido, hizo un gesto de disgusto con la boca antes de abrirla —No necesito que me cedas nada, esta es la casa de tu familia. No quiero que te deshagas de algo tan valioso— por más que intentó modular su tono aún llevaba rastros de sarcasmo ¿Hizo una rabieta para al final darle esto? No tenía planes de aceptarlo, el lugar era muy valioso para ella así que no lo quería, apreciaba el gesto pero no era la obligación de la joven renunciar sin más al inmueble —Como ya dije, abriré mi escuela en unos días. Mañana voy a mudarme de casa— dudó en sacar también los papeles que tenía preparados esa mañana levantándose de ahí —Si quieres venir conmigo no voy a detenerte, sólo eso tengo que decir

Se levantó de la mesa abandonando toda cortesía para salir a la calle ¿No podía dejarlo perder dignamente? Ya se había rendido con su matrimonio de todas formas ¿No lo dejaría preservarse un poco de su orgullo?

Se describió al amor como una panacea, como si fuera el motor de todo lo bueno en la vida. No obstante para él no curaba nada, no le inspiraba más que desesperación, queriendose arrancar el cabello como si con ello se fuera a deshacer de sus sentimientos también

Para él, ese amor que sentía no era nada más que una enfermedad, una que consumía su alma. Que al final siguió conservando como un imbécil masoquista porque no podía simplemente odiarla, no podía olvidarse de la angelical Akane llena de bondad que conoció cuando tenía dieciséis, pero tampoco podía ignorar a la mujer que se casó con él solamente por su madre moribunda sin ninguna clase de afecto. Se guardó los papeles de divorcio en la maleta mudándose de casa

Para sorpresa suya Akane también empacó sus pertenencias eligiendo ir con él. Negar que eso lo hacía feliz era la única forma de evitar lanzarse a sus brazos con desenfreno; omitiendo cualquier comentario sólo la dejó venir, ya estando en la nueva residencia le indicó cómo estaba distribuida dejando que se instalara a gusto, otra gran sorpresa fué verla dispuesta a dormir con él esa misma noche

A simple vista él lo tomó como una cuestión de rutina, más la acción no era familiar en absoluto. Se levantó sin hacer ruido yéndose a la otra habitación más pequeña, no estaba acostumbrado a compartir la cama con nadie a pesar de los diez meses casados. Una vez más ambos tuvieron cada quien una alcoba para sí mismos

Sin querer perder las esperanzas Akane se levantó temprano para hacer el desayuno. Sólo para encontrarse a una mujer mayor en su cocina sirviéndole de comer a Ranma —Buenos días— saludó dubitativa no sabiendo cómo abordar una conversación

—Buenos días señora Tendo ¿Qué le gustaría desayunar?— saludó amablemente la revelada cocinera, su sonrisa era especialmente hogareña y respetuosa

—Ranma, ella es...

—Es la cocinera. Va a trabajar aquí todos los días— respondió sin mirarla ni un momento —Debo comer mejor para los entrenamientos, así que la contraté para que no tengas que hacer mi comida— lanzó terminando el plato —Me voy— no esperó una contestación dispuesto a marcharse

—¿Estás diciendo que mi comida no es apropiada para tí? ¿Sabe tan mal?

Ranma la conocía, más de lo que estaba dispuesto a admitir. Sabía que si decía algo hiriente ella dejaría de intentarlo —Sabe asqueroso— repuso entonces sin piedad. No planeaba que ella aprendiera a cocinar para él, prefería mil veces contratar a una cocinera. Al final cocinar era una acción que solo valía la pena si lo hacías por la persona que amabas, no la obligaría a tanto sólo por ser su esposa civil —También vendrá una mujer a hacer la limpieza no debes preocuparte por eso.

Volviendo a la realidad se detuvo abruptamente delante del Dojo Tendo, sonrió con nostalgia pasando de largo el lugar, debía hacer un par de visitas antes de que todo estuviera enterrado en el pasado.

Akane se sintió inexplicablemente desplazada ¿Esta era su verdadera cara? Lo tomaría como un matrimonio de nombre ¿Verdad? Porque no la amaba. Se dedicó a observar la casa que resultaba más pequeña al Dojo, sentándose en el taburete apoyó la barbilla en sus palmas hasta que la cocinera una vez más la llamó —Señora Tendo ¿Qué le gustaría para su desayuno?

—¿Por qué me llamas señora Tendo?— inquirió de pronto. Su apellido de casada era Saotome no importaba si su relación fuera precaria

—El señor Saotome me ordenó que lo hiciera— respondió con honestidad

—De ahora en adelante, llama señora Saotome. Ignora a mi marido— dijo juguetona. Bien ella no se rendiría fácilmente si eso era lo que Ranma pensaba —Dime ¿Te gustaría ayudarme a mejorar mis habilidades culinarias?

—No se preocupe señora Saotome, yo le enseñaré mil formas de ganarse el estómago de un hombre— sonrió la cocinera con confianza. Había servido en innumerables residencias donde la señora de la casa no sabía cocinar o sabía muy poco. Era como un hobby secreto el instruir a jovencitas recién casadas.

A pesar de las lecciones, la poca mejoría de Akane en sus platos fué lenta. No se sentía con confianza para preparar los alimentos de su esposo luego de que la despreciara; ya había pasado un año desde aquello y él se había establecido correctamente

Aquel día como siempre se despidió con simpleza saliendo de la casa para desaparecer en la siguiente esquina. Dejándola con un sentimiento de soledad abrumador

Por su parte, el muchacho se reunió por la noche con Kodachi Kuno, la cuñada de Akane y su prestamista. Gracias a la fuerte suma que provino de ella, Ranma levantó una Academia prácticamente de la nada, hoy devolvía el último yen que adeudaba

—Me alegra que te haya ayudado el dinero— dijo coqueta sin ningún disimulo. No era un secreto entre ellos, Kodachi siempre deseó al joven para sí misma —¿Por qué no... Aprovechamos esta noche?— susurró acercando su cuerpo curvilíneo. El escote era revelador y su falda corta, siempre vistió así cada vez que lo veía —Tu esposa no tiene porqué enterarse— susurró al oído, luego abrió la boca en óvalo para abarcar toda su oreja lamiendo el borde en el proceso

Para ser francos, Kodachi no le provocaba nada. Fué simplemente su embriaguez lo que lo llevó a sucumbir, había tomado cerca de tres botellas de sake el solo, simplemente porque estaba de mal humor. Odiaba las insinuaciones de la mujer a su lado pero su cerebro se cortocircuitó cuando la imagen de la Kuno menor se transformó en la de su esposa

Esa misma noche se engañó gimiendo el nombre de la Tendo menor a una mujer que no lo era; la misma mujer que lo dejó suplicar como un mantra sin importar que no la llamara a ella. Porque no importaba con quien la confundiera estando ebrio, al final fué su cuerpo el que recibió toda esa pasión restringida al mismo tiempo que la verdadera dueña de ese anhelo se hacía ovillo en la cama de su hogar rogando porque volviera pronto en medio de esa furiosa lluvia torrencial llena de escalofriantes relámpagos.

Después de ese día, Ranma no volvió a ser igual que antes. El muchacho honesto que lo precedió fué desapareciendo por los encuentros con la llamada "Rosa negra" al grado de elegir una vasectomía evitando cualquier problema posterior, porque no planeaba dejarlo tan pronto

Sin embargo para Kodachi no duró demasiado la felicidad, con los meses no pudo evitar desear tener una vida estable con él, que fuera el padre de sus hijos y su propio marido. Lo que la llevó a sugerirle el divorcio —Divorciate de ella— pidió después de una roda acalorada mientras acariciaba su pecho. Ranma no dijo nada pero el rechazo fue obvio cuando se levantó de la cama para comenzar a vestirse abandonado a su primera amante de esa forma tan escueta

La fama acumulada desde que abrió su Academia fué sustancial al grado de ser un invitado en diversas conferencias. El dinero ya no era un problema, amplió la casa y decidió renovar su guardarropa; cierto día Akane estaba hojeando una revista de moda, sonriendo tontamente a los atuendos variados entre sus páginas. Su corazón se suavizó sin querer al verla ahí, sonriente. Tuvo el repentino impulso de intentarlo una vez más, de hacer la feliz de forma genuina, ya que la echó a un lado anteriormente —Akane, vamos de compras— sugirió con una sonrisa sincera después de esos casi tres años de matrimonio

Ambos partieron al centro de Tokio para elegir atuendos nuevos, mientras la joven elegía entre los estantes de una prestigiosa tienda dos presencias se encontraron con ellos de forma casual —¡Akari!— saludó Akane felíz, era una de las pocas amigas que tenía pero no se reunían con frecuencia

—Hola Akane— saludó de vuelta acercándose con un hombre detrás de ella

—Ryoga también vino contigo— se divirtió señalandolo. Nada más ni nada menos que el esposo de Akari Unryu. Ryoga Hibiki —¿Cómo han estado?

—De maravilla, hoy Ryoga pensó que era un gran momento para hacer turismo por la ciudad— reveló completamente felíz aferrándose al brazo del aludido. Ante esta acción él simplemente se liberó del agarre con poca cortesía

—¿Ranma ha venido también?— preguntó Ryoga con amabilidad (admiración no disimulada). Su esposa a lado se sintió claramente desplazada y Akane no pudo evitar verla con ojos de pena ¿Era igual que siempre?

—Si, está por allá sentado— señaló. En medio de la distracción atrajo a Akari a su lado —Vamos Akari, necesito que me ayudes a elegir pendientes— no le dedicó ninguna mirada extra al joven de pelo castaño, la joven Unryu podría considerarse una de sus pocas y verdaderas amigas. No dejaría que nada manchara esa relación

Ryoga se encontró abatido después de esa clara muestra de desapruebo. Él sabía que Akane era una mujer con principios pero no podía evitarlo. No cuando el sentimiento le roia el alma

Resignado se marchó junto a Ranma que ya había posado sus afilados ojos azules en él, sin contener la risa sacarrona habló alzando las manos en símbolo de paz —Desde siempre la he amado, no me eches la culpa

—Estás casado con Akari— regañó Ranma. En su posición no estaba para dar reprimendas pero los celos tampoco eran lo más controlable del planeta

—Tsk tsk tsk, estaría casado con Akane si no existieras— retó. Desde que su estado civil había cambiado le importaba poco o nada cómo lo vieran ya que al final no fué con la mujer que soñaba —Ojalá no lo hicieras— se burló otra vez dejándose caer en el sofá de cuero de aquella lujosa tienda —El guerrero Ranma Saotome deseado por tantas mujeres. Se casó con la que yo quería, igual que siempre, como el yakisoba en secundaria que...

—Akane no es un yakisoba imbécil. Además ¿Crees que Soun te dejaría casarte con ella? Eres un perro infiel que engaña a su esposa— volvió a decir. Aunque las invectivas era más para sí mismo

—No le sería infiel a Akane

—Por favor

—Lo digo en serio. Yo no amo a Akari, solamente me casé con ella por el arreglo matrimonial entre nuestras familias. Si pudiera casarme con Akane le sería fiel hasta el final de mi vida porque la amo, pero fuiste tú el bastardo con suerte ¿No te parece injusto? Ni siquiera te gusta ¿Verdad?

Era cierto. Él fué el de la suerte

Pero nadie sabía que como en todo existiría bien y mal. Tuvo la suerte de casarse con una increíble mujer pero al mismo tiempo fué una maldición no poder tocarla o decirle que la quería; por el bien de una convivencia armónica no podía darle un beso siquiera, no quería experimentar el explosivo temperamento de ella para luego sentirse miserable —Lo que digas— respondió dejando de lado el tema.

Ese mismo año Ranma fué aceptado en el Consejo de deportistas que entrenarían a los aspirantes de las Olimpiadas, se le fué otorgado su rango y uniforme con una gran fanfarria, ahí fué cuando empezó la verdadera pesadilla para Akane. En esa celebración conocieron a Shampoo, una competidora capaz y sobre todo hermosa

La noche de su bienvenida al Consejo se le pasaron los tragos e inició un vehemente camino que no tenía valor de recorrer sobrio. Se envolvió con Akane después de verla como ese vestido de noche entallado desnudandola hasta la ropa interior, podía sentir su corazón temblar de dicha, podía sentir las nubes

Más como un conjuro, las palabras de Ryoga asaltaron su mente "Le sería fiel hasta el final de mi vida, porque la amo"

Abruptamente detuvo su voyeurismo como si le cayera un bloque de hielo, enfriando el calor sofocante. No debía, no debía ultrajarla de esa forma, no cuando no la amaba ¿Por qué la engañaría si la amaba? Era un infeliz aprovechado, un desgraciado que no merecía su pureza —No, no— masculló deteniendo las caricias de ella —No quiero dormir contigo— dijo azorado quitándosela de encima. Inmediatamente salió de ahí como si huyera de la muerte, corrió a través de las escaleras de emergencia para alejarse ¡Era un monstruo! Las lágrimas silenciosas recorrieron su rostro mientras se tiraba de rodillas a una jardinera tirando de sus cabellos

Era un monstruo. Porque se topó con Shampoo de todas las personas, porque se dejó llevar por segunda vez y porque comenzó su segunda aventura con otra mujer. Era como un deliro, como el único sitio donde nuevamente podía ser racional, donde nuevamente se sentía como un hombre capaz de darle placer a una mujer. Pero no amor, no amor

En la habitación Akane estaba insatisfecha y llorando.

No uses ropa tan ceñida al cuerpo— pidió Ranma con semblante de madera, cualquiera podría decir que lo hacía para controlarla, para reprimir sus derechos porque quería proyectar la imagen de una esposa fiel, conservadora

Sin embargo nadie sabía que era por su propia cordura y por el bien de ella. No quería más sentimientos confusos, tomó todo el amor escondiendolo en el rincón más profundo de su corazón liberando al descuidado, frío e insensible Ranma en que se transformó. Nada fué más destructivo que un amor no correspondido. Después de todo la única persona que sabía la verdad se llevó el secreto a la tumba.

Akane quien había dado todo por su matrimonio en los últimos años perdió de a poco la chispa de esperanza en sus ojos. Al parecer, jamás podía ser feliz con él aunque estuviera encadenada a su lado ¡Que jodidamente injusto, lacerante! Él y sus infidelidades, él y su orgullo ¡Él, él, él!

—Consigue un amante para mi esposa— ordenó Ranma con frialdad a su más leal sirviente. Nadie tenía conocimiento de ello, pero había fundado su propia marca de artículos de deportes recientemente, el hombre cuyo trabajo fué ayudarle desde su infancia fué el encargado de ser el rostro de la marca. No quería ser asociado con tantos negocios al mismo tiempo —Que sea competente, atractivo y un buen hombre— su semblante lucía como si hablara del clima más era una petición impactante. Ningún hombre en sus cabales pediría tal atrocidad

No obstante, no era la primera vez que su viejo ayudante lo escuchaba. En una cierta época del año, su jefe se volvería realmente inestable. Como para hacer esta solicitud y redactar un acta de divorcio renovada detallando la división de bienes mancomunados haciéndose la misma pregunta "Ya es otro año Ranma ¿Estás listo?"

Aunque nunca lo estaba, porque era celoso, egoísta. Un hombre que no podía tener lo que quería y que tampoco dejaría a los demás tenerlo por más mujeres que metiera a su cama. Ni con la llegada de Ukyo a su vida, esa amiga de la adolescencia que siempre estuvo enamorada de él ahora era su amante de turno llegando a acostarse con ella en su propia casa

En la casa que una vez imaginó llena de niños como describió Naoko. El resto fué historia.

Naoko Kuuto. 1975 - 2012. De parte de familia y amigos, nunca te olvidaremos, madre, esposa y compañera.

Rezaba la lápida delante suyo. Estaba limpia igual que siempre, la familia Tendo fué muy cuidadosa con su tumba hasta la fecha, se agachó para quitar un par de hojas caídas del árbol cercano con un ramo de rosas recién compradas. Fragantes y enormes de tonos rojos vibrantes

—Buenas tardes, suegra— saludó sin recibir una respuesta. Era la primera vez en todos esos años que venía a dejarle flores y a "hablar" —Lamento haberme tardado tanto en venir a verla, pero como sabrá, no podía darle la cara— el silencio se cirnió alrededor, después de un par de minutos finalmente los sollozos llenaron de nuevo el aire

Sollozos de un hombre derrotado, aliviado. Con un montón de sentimientos encontrados dentro de su corazón apabullado —La amaba ¿Lo recuerda? Se lo dije a usted antes de que se fuera— habló quedito —Discúlpeme por ser un idiota durante todo este riempo, no era mi intención romper mi promesa. No me queda nada para compensarla, nada de ella, así que espero sepa disculparme— se cortó debido a los gimoteos —Se ha ido, la he cuidado en todo excepto su corazón, porque no me pertenece ¿Sabe? Así que perdone, sólo está vez déjeme volver a mi palabra

Luego se cubrió el rostro con ambas manos dejando el ramo delante de la lápida. Desahogando el coágulo de dolor, disolviendo su tristeza como una tableta efervescente que de a poco se fué quedando sin fuerza —Dejar que esté con alguien que ella ama, también debe ser parte de protegerla ¿Verdad? De proteger sus sueños aunque sea un poco tarde para cumplirlos. Al menos no la dejé arruinar por completo su vida en mis manos, al menos tiene una verdadera oportunidad

Se autoconsoló. Había sido un cretino eso lo tenía muy claro. Al menos esperaba que la elección de ella fuera más acertada porque aunque lo intentó, ninguna de sus amantes pudo inspirarle amor.

Se sentó a un lado haciendo espacio en el florero de la tumba que contenía gardenias ligeramente marchitas, colocando sus flores ahí; de inmediato extrajo una caja de su chaqueta retirando nostálgico el anillo de plata de su anular —La dejo ir señora Tendo, por favor. Guíe a su hija para que encuentre la verdadera felicidad— recitó finalmente depositando el objeto en el estuche de terciopelo. Con cuidado abrió la pequeña puerta de cristal en el espacio donde solían dejarse las veladoras para la difunta y escondió la caja bajo una trampilla que sólo él conocía. Porque él sabía que un día como este llegaría

Cerró una vez más el mecanismo levantándose de ahí, con una profunda reverencia se despidió de aquella mujer siempre amable, tan sagaz como para darse cuenta de algo que nadie más vió. Rompiendo el lazo familiar que tenía con ella al igual que su promesa inconclusa de proteger a Akane —Gracias por dejarme vivir el día más feliz de mi vida, Naoko— Esa fué la primera y última vez que visitó su tumba.

La tarde cada vez se hizo más anaranjada trayendo destellos brillantes sobre los ventanales del edificio Dakota, las oficinas centrales de su marca de artículos deportivos, con una botella de vino sobre el escritorio incluida una copa alta además de un ordenador portátil, Ranma se sentó perezosamente sobre el asiento acolchado de vinil contemplando la secuencia de imágenes en el monitor de su laptop

Sus ojos estaban vidriosos acompañados de un ligero enrojecimiento, más ahora parecían menos atormentados, con una pureza que perdió por tanto tiempo. Apoyando la cabeza en su palma izquierda sonreía de lado con sinceridad

La reminiscencia en su pantalla era testigo de la felicidad que sintió al casarse con Akane. Él fué el único poseedor de la copia original de aquel vídeo de bodas donde su cara delataba esa alegría en los momentos inesperados; esa intimidad familiar que por un día experimentó

En el largometraje se observaban tomas cortadas, cuando sus ojos se llenaron de ternura infinita, de auténtico amor por su entonces esposa. "Haz una copia cortando todas estas tomas" Ordenó al fotógrafo aquella ocasión agregando a la petición "Dame el video original a mí y deja el editado en el paquete de bodas"

—Señor Saotome, el abogado está aquí— se oyó a su secretario hablar tras la puerta mientras daba unos ligeros toquidos

—Que pase— dijo sin cambiar de posición, sólo pausó el video esperando la aparición del invitado

El hombre de más o menos su edad se presentó con una ligera reverencia —Buenas tardes señor Saotome, he venido como me ha solicitado— dijo rápidamente

—Es sobre aquel asunto, el Dojo Tendo volvió a la propiedad de Akane Tendo— anunció sorprendiendo al otro —Los pagos adelantados de un año para los servicios básicos del edificio se quedarán de esa forma, no necesito un reembolso

—Entonces... Usted...

—Me he divorciado finalmente— pronunció con expresión tranquila —Solamente prepárese para las declaraciones posteriores, nadie debe enterarse de la verdad

—Si señor, pierda cuidado— prometió solemnemente. Aún sin poder recuperarse del shock —Su forma de amar es ciertamente peculiar, durante este tiempo renovó un acuerdo de divorcio cada año, la verdad es que creí que su matrimonio se acabaría desde que me lo pidió a pocos meses de casarse— intentó bromear

—Jejeje ¿Amor? ¿Quién dijo que amaba a mi ex esposa?— no le permitiría a nadie pronunciar eso otra vez, era una verdad íntima, arcana. Nadie tenía derecho a saberlo —Fué un acuerdo matrimonial entre familias, no hay amor involucrado— lo negaría hasta el fin de los tiempos —Solamente prepárese para cubrir todos los flancos, estaremos a la caza de perturbadores

—Si señor, disculpe mi indiscreción— se apresuró el otro

—Es todo, puedes retirarte

Cuando el abogado salió de ahí, su secretario entró seguidamente. Sabía que ahora era su turno de recibir indicaciones. Tal como se esperaba Ranma empezó a dictaminar —Deshagase de todo lo relacionado a nuestra boda, destruya los cuadros, tire los recuerdos, en fin, todo lo que pueda servir de recuerdo. Ah ¿Cómo va todo de tu lado?

—La compra del departamento se hizo correctamente, solo falta que firme usted para que pueda mudarse sin problemas— respondió tendiendo una carpeta con sumo respeto

—Que alguien le diga a la mujer de limpieza que empaque mis pertenencias, solamente pon la casa en venta

—Como ordene. Señor ¿Qué haremos con el príncipe de Togenkyo?

—¿Qué se supone que haría? Akane lo eligió

—Nunca imaginé que de verdad le conseguiría un amante

—Yo solamente la llevé a un lugar donde abundaban los buenos partidos, ella eligió a fin de cuentas, pero si él la hace sufrir igual que yo alguna vez... Mátalo— fué el último comando referente al tema —Puedes irte— despachó volviendo a adoptar la posición inicial, no terminó de ver el video a escasos segundos del beso matrimonial saliéndose del reproductor, pulsó "atrás" Un par de veces en el ordenador dejando ver una carpeta de nombre «La historia que nunca te quise contar» llena de fotografías de aquel día.

Seleccionandola, pulsó shift supr emergiendo un cuadro de referencia con la leyenda "Seguro que desea eliminar la carpeta La historia que nunca te quise contar, de forma definitiva" tecleó enter sin la menor vacilación. De nada servía aferrarse a lo que no era.

Un mes más tarde las noticias, periodico y portales de chismes estallaron en una cacofonía acalorada, la declaración de divorcio entre Ranma Saotome con Akane Tendo fué tendencia durante varios días

El motivo, la infertilidad de Ranma. Debido a su incapacidad de tener hijos las disputas se hicieron presentes desde hacía tiempo, sin embargo ambas partes acordaron separarse pacíficamente.

Ante el anuncio, Shampoo palideció, pues ella se había embarazado de otro hombre para imputarle la responsabilidad a Ranma ¿Quién sabía que esta era la verdad? Su plan fué un fiasco que puso fin a su carrera

Kodachi simplemente bufó, ahora no existía forma de convencer a su padre de romper su nuevo compromiso. Ranma jamás podría dar un heredero para su familia, nunca le permitirían estar con él

Ukyo apretó la mandíbula negándose a preocuparse, desde que la dejó botada como nada lo comenzó a odiar, ya no interesaba nada que tuviera que ver con él

Akane, ella no supo nada hasta el siguiente año que la isla nuevamente tocó tierras japonesas con dos meses de gestación y como la nueva reina de Togenkyo. Afortunadamente Ranma no tuvo que cumplir su amenaza de eliminar a Toma, pues el hombre la hacía inmensamente feliz

La noticia del divorcio pasó y trajo consigo buenas nuevas como la apertura de una nueva sede del Dojo Saotome en Kanto. La reputación de ambos quedó prácticamente intacta con la opinión pública a favor de Akane, no la hizo ser una esposa "perfecta" por nada, era parte de su plan de protección ya que cuando esto ocurriera, esa imagen filial, piadosa, se ganaría la empatía de todos dejándola rehacer su vida sin que la señalaran con el dedo.

De esta manera, la historia más dulce y romántica de la historia se quedó sólo en la imaginación de sus protagonistas cuyo destino no era caminar juntos.

No fué amor lo que faltaba, simplemente no supimos ver las cicatrices del otro para decirte cuanto te amaba.


Ha sido un gusto lector

Proteger

Noviembre/03/2021