Hola soy yo metiendome a la fuerza en el fandom de Boku no hero y aportando nada nuevo al KatsuDeku pero bueno espero puedan leer hasta el final.

Este capitulo fue revisado y corregido por DraculaN666


DINAMYTE

PARTE UNO

LOS PERSONAJES DE BOKU NO HERO NO ME PERTENECEN SON PROPIEDAD DE KOHEI HORIKOSHI

LA HISTORIA EN CAMBIO ES MIA

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La multitud de gente llenaba el auditorio, todos movían sus manos al sonido de la música, cantaban la canción con fuerza y trataban de igualar el tono de voz de la hermosa cantante. Unos pocos se mantenían en su lugar mientras tomaban fotografías de tan valioso concierto.

"Dynamite", el grupo de metal melódico estaba tocando en el festival de música en Tokio 2020 y como se había previsto desde la preventa de boletos su presentación estaba siendo un éxito rotundo.

El sonido rítmico de las guitarras sonaba con fuerza acompañado del estridente y melódico sonido de la batería. La voz de Jirou sonaba con fuerza lanzando gritos y animando a la gente a seguir cantando. La joven de cabello negro siguió tocando con habilidad la guitarra mientras movía la cabeza anunciando el cambio de ritmo. Denki la acompaño y se colocó a su izquierda mientras ambos cantaban el coro de la canción. El público comenzó a gritar con más fuerza mientras la vocalista y bajista de la banda se limitaron a cantar más fuerte al escucharlos- Eijirou sonrió al verlos tan animados y comenzó a tocar el solo de la canción mientras saltaba provocando que su playera se levantara dejando ver buena parte de sus marcados abdominales, enloqueciendo a su enorme grupo de admiradoras.

La canción estaba a punto de terminar y Katsuki en la batería tocó con más energía, sus cabellos cenizos se pegaban a su frente y mordió su labio inferior sintiendo la electricidad recorrer su cuerpo. La sensación de poder tocar su música era algo que no se comparaba con nada, amaba profundamente la música. Jirou cantó los versos finales mientras Denki y Eijirou la acompañaron con los últimos acordes, Bakugo golpeó los bongos con fuerza dando por terminada la canción. Una ola de agradecimientos hizo eco por todo el lugar haciendo sonreír a los cuatro integrantes.

Bakugo se puso de pie dejando sus baquetas en el asiento mientras se acercaba junto con sus amigos y daban las gracias al público por el concierto. Sus ojos rojos detallaron el enorme público que rodeaba al escenario principal, para él no era una sorpresa estar parado en ese lugar, era el fruto de toda una vida trabajando. Se limpió el sudor con el borde de su camiseta y dio las gracias una última vez antes de volver al backstage.

Entre bastidores siguió a Jirou que recibía aplausos y felicitaciones de parte de todo su equipo y ubicó rápidamente con la mirada a su manager.

Aizawa los miró a los cuatro con su típica expresión aburrida antes de levantar la comisura de los labios levemente.

—Buen trabajo —fue lo que se limitó a decir antes de dar la vuelta y hacer que lo siguieran al área designada para ellos, donde podían disfrutar del resto del festival.

—¿De verdad? Estuvimos una hora y media tocando y ¿eso es todo lo que nos dice? —preguntó indignado el bajista de la banda, sentía la punta de los dedos adolorida.

—Bueno, esta vez vio el concierto, recuerda que en Roma se quedó dormido —dijo su novio mientras le pasaba un brazo por los hombros y le besaba la cien con cariño, Denki suspiró y se recargó en el cuerpo de dios griego que tenía Eijiro, la pareja se encaminó dejando atrás a la vocalista y baterista.

Jirou miraba en todas direcciones tratando de ubicar con la mirada a su preciosa novia. Se mordió el labio inferior y consideró la posibilidad de poder quedarse ahí y ver la presentación de Black Pink.

—¿Qué estás haciendo? Necesitas algo para tu garganta o quedaras afónica —la reprendió su mejor amigo. Bakugo rodó los ojos al saber qué era lo que ella esperaba—. Vas a poder escuchar la no música de tu novia desde la sala vip, tranquilízate —regañó mientras la tomaba de los hombros y la animaba a caminar.

Jirou resopló sintiendo su garganta algo cansada, le dio un pequeño codazo en las costillas a su amigo y comenzó a caminar junto a él.

—No deberías decir eso sobre Momo, ella y las demás se han esforzado mucho para llegar a donde están —debatió teniendo en cuenta el intenso entrenamiento que habían tenido.

El baterista rodó los ojos con burla.

—Claro, lo que digas —no dijo nada más, no quería pelear con su amiga.

Coachella había reunido un numeroso grupo de artistas famosos y otros nuevos, sin embargo, la entrada de alineaciones del K-pop y idols lo molestó mucho, para él todos esos grupos no eran más que músicos pre fabricados, les escribían las canciones y les componían la música, sin mencionar la numerosa suma de dinero que estaba seguro recibían. Ninguno había tenido que empezar desde cero como él lo había hecho, no merecían ni una sola de sus miradas.

Estaba a punto de entrar a la zona designada para "Dynamite" cuando algo llamó su atención, un agradable perfume inundó sus sentidos. Era dulce y masculino en proporciones iguales. Se giró buscando al dueño de aquella fragancia y se encontró con la espalda de un chico más bajo que él, llevaba una chamarra de mezclilla en compañía de unos pantalones negros bastante entubados. Se perdió un par de segundos admirando lo bien que se enmarcaban sus trabajadas piernas y terminó por alzar una ceja cuando notó su cabello.

¿Quién tenía el cabello de color verde?

Giró la vista de aquel precioso trasero cuando la voz de sus ruidosos amigos se hizo presente, fingió fastidio mientras se sentaba en la pequeña y cómoda sala acondicionada para ellos. Denki seguía parloteando sobre lo genial de su presentación mientras Eijiro lo miraba como lo más hermoso de la tierra. Jirou recibió el té verde de parte de Aizawa para refrescar su garganta y efectivamente en la pantalla del lugar se miraba la presentación de Black Pink.

Katsuki resopló mientras miraba a las chicas con un gesto cansado, sus amigos y manager lo miraron extrañado.

—Les aseguro que ninguna de ellas canta en realidad, ¿cuánto les habrá costado el play back?

Jirou hizo un puchero y estaba a punto de defender a su preciosa novia, pero Denki se le adelantó.

—¿Sigues molestó porque BTS nos ganó el Grammy a canción del año? —preguntó sinceramente recordando a aquel grupo coreano.

—¡Oh es cierto!, pero tienes que admitir que tienen buenas canciones y las letras son lindas y pegajosas, no me sorprenque ganaran —acotó Eijirou mientras abrazaba a su novio.

—¡Cierto! Sólo estás celoso porque ellos son tan buenos artistas como tú o yo —habló la única chica del grupo con media sonrisa.

—¡Cierren la boca malditos extras! Yo no estoy celoso de ninguna alineación estúpida de K-pop —gritó llamando la atención de los demás grupos que estaban en el lugar.

Sin embargo, el resto de la banda ni se inmutó, estaban tan acostumbrados a sus arranques de ira que era extraño que no tuviera ninguno. Aizawa sacó la cara de la enorme chamarra mullida color amarillo que siempre usaba y suspiró viendo al baterista.

—Dejen de molestar a Bakugo y a sus celos infundados —los miembros restantes estallaron en risas y eso fue todo para él pelo cenizo que se puso de pie y en un ataque bastante infantil salió de la zona vip y regresó al back stage.

Él sabía que el grupo de la novia de Jirou era bastante popular, aun así, se sorprendió ligeramente cuando notó la misma cantidad de personas que ellos tenían como banda. Chasqueó la lengua y terminó por recargarse en uno de los amplificadores apagados.

Las cuatro chicas arriba del escenario bailaban con energía y animaban al público a hacer lo mismo. La presentación terminó con aplausos y varios gritos hacia la agrupación femenina. Mina Ashido al ser la integrante más extrovertida dio las gracias antes que las demás, mientras que Tsuyu y Uraraka la seguían moviendo sus manos saludando a sus admiradores.

Fue Momo quien con la elegancia que siempre la caracteriza caminó hasta el frente.

—¡Chicos! ¡Muchas gracias, ha sido una noche espectacular! —gritó mientras hacia un pequeño corazón con su índice y pulgar. El público siguió gritando y a sus espaldas Katsuki rodó los ojos ante la que le parecía era una señal estúpida. Momo sonrió con dulzura—. Es un honor para mí compartir escenario esta noche con alguien muy especial, un genio, un mago de la música, ¡demos la bienvenida a Deku-kun! —ante el nombramiento de hasta ese momento alguien desconocido, Katsuki tuvo que tapar sus oídos y cerrar sus ojos pues el gritó de la gente lo aturdió.

—¡Buenas noches Coachella! —la voz masculina lo hizo levantar una ceja, la chica que reconoció como Uraraka se colocó exactamente detrás del dueño de aquella voz. Bakugo chasqueó la lengua y asegurándose que nadie conocido estuviera cerca se acercó hasta el pie del backstage teniendo una mejor vista de todo el escenario.

Sus ojos se abrieron ligeramente, entonces el chico con el trasero suave y esponjoso se llamaba Deku, un idol. Sonrió con sorna mientras volvía a cruzarse de brazos y esperaba pacientemente al que estaba seguro era el play back.

Deku terminó de agradecer al grupo femenino la oportunidad de presentar su nueva canción junto con ellas y luego de colocarse junto a Momo comenzó a cantar "Boy with Luv". Había escrito la canción un año antes y había estado practicando cada paso de baile para que fuera perfecto, su cuerpo se movía con agilidad sobre el escenario y su voz después de años de práctica alcanzaban las notas más altas sin ninguna dificultad, bailaba la coreografía con perfecta armonía mientras las chicas se movían junto a él y lo acompañaban con los coros y estribillos, ese era su sueño por lo que luchó tantos años.

No se dio cuenta, pero un par de ojos rubís lo miraban con una extraña mezcla de emociones. Bakugo tuvo que morder su labio inferior para no tener la boca abierta y es que el pequeño brócoli no hacia play back, estaba seguro por el timbre de su voz al cantar, además la letra de esa canción era realmente buena y la manera en la que aquel chico se movía le estaba provocando una tremenda erección que comenzaba a ser dolorosa. Prestó atención a cada uno de sus movimientos y se sorprendió a si mismo disfrutando de la melodía y de cada paso que daba él chico. Deku terminó la canción con una sonrisa en el rostro a pesar que le dolían los músculos de una manera monumental, inhaló y exhaló varias veces y paseó su mirada por todo el lugar del back stage, encontrándose con los hermosos ojos del baterista de Dynamite. Sus mejillas se sonrojaron ligeramente y tuvo que apartar la mirada rápidamente, regresándola al público con una mirada soñadora.

¿Acaso el chico de sus fantasías, había visto su presentación?

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Midoriya Izuku se miró al espejo con atención, sonrió con un lindo rubor cubriendo sus pecosas mejillas, seguía ligeramente maquillado y el pequeño arete de plata decoraba su oreja derecha dándole un aspecto rudo y tierno al mismo tierno, su cabello estaba algo alborotado, pero aun así mantenía un aspecto delicado. Su manager le escogió un bonito suéter color crema liso y unos pantalones de mezclilla que estaban rotos un poco del muslo izquierdo todo a juego con unos converses blancos.

Luego de su presentación con las chicas de Black Pink y que él cantara los sencillos de su disco debut, el festival terminó con la presentación de la banda de metal Tsukuyomi. Se quedó a saludar a Todoroki y Tokoyami quienes se alegraron mucho por verlo ahí, después de eso Toshinori lo había llevado hasta su vestidor donde se cambió la ropa y se refrescó un poco luego de estar bajo la luz de los reflectores.

Se miró una vez y al recordar la mirada del baterista de Dynamite sus mejillas se colorearon de rosa una vez más. Tenía un crush con Bakugo Katsuki y era tan fan de la banda que tenía todos sus discos, incluso cuando eran una banda sin un sello importante. Tomó su celular y salió de su vestidor hacia él salón donde se llevaba a cabo el after del festival.

Según entendía por medio de Todoroki, esas fiestas eran importantes para relacionarse aún más con personas del medio, poder firmar contratos o cambiar de manager. Izuku no quería dejar a Toshinori, le tenía demasiado cariño y respeto al rubio como para pensar en cambiar a otro manager.

El genio de la música apodado "All Might" lo escuchó cantar en una audición y cuando nadie quería contratarlo por ser tan sólo un niño de 18 años, Toshinori creyó en él y lo ayudó a lanzar su primer disco. De eso ya había pasado un año. Las manos comenzaron a sudarle en cuanto llegó a la fiesta, el lugar era un salón bastante grande para alojar al numeroso grupo de artista que se habían presentado ese día, la decoración variaba en tonos morados, azules y blancos, sonaba alguna canción de música electrónica que no conocía, había camareros con charolas de bocadillos y algunas bebidas. All Might le había dicho que tenía que reunirse con los corporativos para ver detalles sobre su presentación, en palabras del mayor "Esto te servirá joven Midoriya, socializa con otros cantantes" aunque no estaba muy seguro de cómo hacerlo, el lugar tenía una amplia barra y algunos sillones para poder descansar.

Caminó sin saber si sería prudente tomar algo de alcohol o no, no quería emborracharse sabiendo que no conocía a nadie. Agobiado por el mar de personas que era el lugar caminó hasta el centró del lugar donde logró identificar a Uraraka hablando con Todoroki y un muchacho de lentes muy alto que no conocía. Respirando profundamente fue hasta los tres chicos, la chica castaña sonrió apenas lo vio y movió efusivamente su brazo mientras se acercaba a él.

—¡Deku-kun! Muchas felicidades por tu presentación —dijo animada mientras lo abrazaba, el chico correspondió el abrazo—. Dime, ¿te sentiste nervioso? ¿Sentiste ganas de vomitar? Si un día quieres vomitar antes de un concierto puedes decirle a All Might que te lleve un balde vacío, a mí aun me pasa todo el tiempo, por eso Midnigth me lleva uno todo tiempo —algo agobiado por las preguntas de su amiga trató de responder lo mejor que pudo alejándose un poco de ella.

—Estaba algo nervioso, pero apenas empezó la pista con la música me sentí bien, ha sido increíble poder cantar frente a un número tan grande de personas —suspiró mientras sus ojos brillaban con emoción—. Me alegra mucho que me hayan invitado y de poder vivir una experiencia así —miró a la castaña con una pequeña gota de sudor—. Y sí, tuve ganas de vomitar, incluso All Might me tenía listo un balde vacío en caso que lo necesitara —confesó con algo de vergüenza sacándole una risa sincera a los tres jóvenes.

Uraraka respingó en su lugar al notar cómo acaparó la atención del chico y olvidó por completo a Todoroki y a su pareja. El guitarrista de Tsukuyomi le regaló una sonrisa diciéndole con los ojos que no había ningún problema, carraspeó un poco antes de acercarse a Izuku.

—Felicidades Midoriya, estoy seguro que pronto nos seguiremos viendo en este tipo de eventos —confirmó con una sonrisa y acariciando sus cabellos en un gesto paternal. El más bajo sonrió y agradeció el cumplido. Shoto rompió el contacto con el menor y se giró al apuesto chico con una sonrisa—. Midoriya, él es mi prometido Tenya Iida —los ojos de Izuku se iluminaron mientras abría ligeramente la boca.

—¿Iida? ¿La famosa familia de productores? —el joven de lentes sonrió con ganas, el chico era todo lo que su prometido le había contado.

—Así es y espero que muy pronto podamos trabajar juntos Midoriya-kun, estoy ansioso por trabajar con alguien tan dedicado a la industria —tocó el hombro del chico y pronto los cuatro se vieron envueltos en una conversación sobre próximos proyectos y halagos al nuevo idol.

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Sabía que se lo estaba comiendo con la mirada y que debía comportarse si no quería que Denki y Eijirou se dieran cuenta, sin embargo, no pudo evitarlo, después que su presentación terminara estuvo buscándolo por todo el back stage. Al final no lo encontró y tuvo que regresar a su propio camerino para poder alistarse para la fiesta. Parecía ser alguna clase de chico que llega temprano a ese tipo de eventos, pero estuvo esperándolo en la entrada 25 minutos.

Cuando sus amigos llegaron extrañados del porqué de su comportamiento se limitó a decir que quería hablar con Tokoyami para una canción en conjunto que estaban escribiendo, Eijirou alzó las cejas al ver al vocalista de Tsukuyomi al otro lado del salón.

Cuando finalmente el lindo brócoli llegó no pudo quitarle la mirada de encima, toda su apariencia le era apetecible y le invitaban a poder corromper esa imagen de niño bueno que tenía. Tomó un sorbo de su copa cuando lo vio reír con las mejillas rosas de alguna estupidez que estuviera diciendo Uraraka.

Jodidamente hermoso.

—¿A quién estás viendo? —preguntó Denki al notarlo fuera de sí. El rubio tenía una apariencia algo despistada, pero era a los ojos de Katsuki el más listo de los cuatro.

Tragó pesado antes de ver a sus amigos.

—Buscaba a Tokoyami —dijo sin dar muchas explicaciones.

—Ja, seguro no lo encontraste cuando ambos estaban solos en este lugar por 25 minutos ¿no? —preguntó burlón el bajista de la banda.

—¿Qué dices? —el baterista estaba a punto de lanzársele encima y no por su burla, pero no quería que supieran que le gustaba un cantante de K-pop.

Kirishima que se dedicaba de lleno a separar las peleas entre su novio y mejor amigo se puso en medio de ambos.

—Vamos, vamos, vinimos a divertirnos y a pasar un buen momento, además Aizawa nos asesinaría si se pelan de nuevo en un evento importante —paseó su mirada rápidamente por el lugar y sonrió con ganas al ver a quién sería su ángel salvador—. ¡Fumikage por aquí! —llamando la atención de todos en la sala, Kirishima siempre llamaba la atención ya sea de mala o buena manera.

Tokoyami los saludo con la cabeza antes de dirigirse hacia ellos con calma. Era un joven bastante apuesto de piel pálida, cabello negro y rasgos afilados, llevaba él cabello en un corte hacia atrás lo que le ganó el apodo de "cuervo". Se llevaba particularmente bien con los chicos de Dynamite porque al igual que ellos, tuvo que hacerse un nombre dentro de la industria.

Bakugo se forzó a calmarse una vez que Tokoyami llegó, miró sin ningún tipo de disimulo a la misma dirección donde estaba él lindo brócoli y se maravilló cuando se topó con la hermosa mirada verde del chico, podía jurar que vio destellos más oscuros y claros. El chico le sonrió, Bakugo vio ahí una gran oportunidad y le dio una sonrisa altanera y se rio un poco cuando vio el color rojo invadir por completo su rostro. Sonrió totalmente arrogante, tomó un sorbo de su bebida y se giró topándose con tres miradas muy diferentes entre sí.

—¿Qué demonios están mirando?

Denki tomó un sorbo de su trago rodando los ojos sabiendo que como de costumbre Bakugo había escogido un nuevo chico el cual follarse sólo una noche, su novio lo miró orgulloso mientras le alzaba él pulgar en señal de aprobación, Eijirou era a veces incluso demasiado inocente en algunas cosas.

—Midoriya-kun suele llamar la atención de casi todas las personas que conoce —dijo Tokoyami mientras miraba en la misma dirección que Bakugo deteniéndose en cierto chico alto de fuerte musculatura que se había unido a la plática del otro grupo.

—¿Lo conoces? —preguntó Eijirou—. Tengo que saber si el chico que le gusta a mi Bakubro es un buen partido —declaró con orgullo, interesado en saber quién había captado la atención de Katsuki.

—¡Cierren la boca! —gritó mientras les levantaba él dedo medio, pero prestaba atención a Tokoyami.

Una vez que el cantante quitó la vista de Shoji, su atención se puso en los varones.

—Midoriya Izuku es el protegido de All Might, es el nuevo idol de Big Hit Entertainment —tomó un poco de su cerveza. Los tres chicos se miraron entre sí, ligeramente sorprendidos siendo el pelirrojo el primero en recuperar la compostura.

—Vaya, el chico debe ser bastante bueno, tratar de firmar un contrato con esos bastardos es bastante complicado —mencionó el pelirrojo recordando cómo a ellos mismos la compañía les había cerrado las puertas en más de una ocasión.

Tokoyami sonrió ligeramente, un gesto que no pasó desapercibido para Bakugo.

—Lo es, Midoriya escribe sus canciones y hasta donde sé, participa de lleno en los arreglos musicales, es un buen chico, tiene 19 años y ya firmó un contrato por tres años.

Tres pares de ojos se abrieron con asombro, para ellos que rondaban los 24 ya era muy difícil estar en la industria no podían imaginar cómo era para alguien tan joven.

—Vaya, a Bakugo le gustan cada vez más jóvenes —mencionó para sí mismo Denki, provocando las risas de Tokoyami y Kirishima.

Bakugo le dio un buen golpe en el hombro con las mejillas rosas. Suspiró mientras trataba de calmarse y analizaba un poco la situación, ¿le estaba gustando un niño de 19? Miró con algo más de disimulo la dirección donde estaba el chico de hebras verdes.

Estaba sonriendo por alguna idiotez que el mita-mitad decía, su preciosa sonrisa y sus ojos grandes y brillantes hacían un juego maravilloso con su exquisita figura.

Definitivamente, le gustaba un niño de 19 años.

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La fiesta continuó con el mismo ambiente animado que caracterizaba a las fiestas de ese tipo, las bebidas frutales, cerveza y copas de vino mantuvieron al grupo de artistas bastante animado, ese tipo de eventos era ideal para que todos pudieran relacionarse.

—Amigo, si tanto te gusta ¿por qué no vas a hablarle? —le preguntó Kirishima al vocalista de Tsukuyomi.

Tokoyami casi se atraganta con la que juraba sería la última cerveza de la noche.

—¿Y qué voy a decirle? Oye Shoji, me sé de memoria tus canciones y tengo cada mercancía con tu rostro y la mayoría de las canciones que escribo yo solo son para ti —dijo arrastrando un poco las palabras mientras se recargaba en la barra libre.

Eijirou se rio con ganas mientras se mentalizaba para llevarse a su amigo también a dormir al camerino.

—Eijirou-kuuun ¿puedes por favor hacerme un hijo esta noche? —su novio que estaba colgado de él cual koala le hablaba al oído haciéndolo sonreír.

—Por supuesto que sí mi amor —con cariño le besó la cien y lo sujetó con más fuerza de la cintura, estaba por tomar a su amigo que estaba despotricando insultos pasivo-agresivos contra Sero, su nuevo baterista, cuando recordó algo—. Tokoyami, ¿de dónde conoces a Midoriya-kun? —preguntó esperando que su amigo no estuviera tan borracho como para no hilar palabras.

—Maldito Sero ¿por qué razón los chicos se le acercan tanto? Yo soy diez veces más atractivo que él —murmuró entre dientes mientras tomaba una nueva cerveza y miraba a su amigo—. Todoroki es quien nos presentó, Enji-san estaba a punto de ofrecerle un contrato millonario, pero All Might le ganó al chico —uso sus dedos para hacer unas comillas en la palabra ganar—. De cualquier manera, espero que Bakugo no intente nada, Todoroki quiere a ese niño como un hermano y primero lo castra antes de dejar que se le acerque, sobre todo porque sabemos cómo es Bakugo —tomó un largo trago de cerveza mientras seguía sujetándose de la barra.

Eijirou se rio con algo de pena recordando que justo cuando pensaba que su Bakubro había encontrado el amor, este decía que era partidario de los encuentrós casuales. Decidiendo que era hora de ir a sus camerinos, tomó a ambos con fuerza y con la mirada buscó a Jirou encontrándola en compañía de Momo y otras integrantes de algún otro grupo que no conocía, sabía que su amiga estaría bien y que lo más probable es que pasara la noche en compañía de Momo, sin embargo, no pudo encontrar a su Bakubro. Se estiró lo mejor que pudo o lo mejor que le permitía su novio que seguía abrazado a él, pero no encontró al rubio por ningún lado por lo que suspirando lo único que podía hacer era pedir a los dioses o a cualquier deidad que por favor su amigo no estuviera tan tomado y no cometería ninguna idiotez.

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Estuvo prácticamente toda la noche con Todoroki y su prometido, pero al cabo de una hora entendió que la pareja quería algo de privacidad por lo que no le quedó más remedio que tratar de socializar o al menos hacer el intento.

Intentó no ponerse nervioso cuando conoció con la mirada a varios artistas que había admirado desde que era un niño. Las personas se sorprendían al saber que era un gran fan del heavy metal y que si quiso dedicarse a esa industria fue por el amor que esos artistas inculcaron en él. Luego de tartamudear frente al guitarrista Mezo Shoji y pedirle un autógrafo en el proceso y de intercambiar números con Yuga Aoyama con la promesa de un posible dueto decidió que era momento de salir a tomar algo de aire. Caminó sin saber exactamente a dónde dirigirse, no tenía ganas de regresar a su camerino y que su manager lo reprendiera por no haber "socializado" lo suficiente, por lo que caminó hasta llegar a las bardas que aún no se desmontaban, se sentó en ellas y se pasó las manos por los brazos en un intento por darse algo de calor.

El frío de la noche le acarició las sonrojadas mejillas y sonrió mientras recordaba los buenos momentos del día. Se llevó las manos al rostro, ahogó un pequeño grito y pataleó con fuerza mientras recordaba como Katsuki Bakugo lo había mirado.

¡Y dos veces en un mismo día! ¿Le habría gustado su presentación?

Podía morir ahora mismo de la felicidad que eso le provocaba, tenía una especie de crush con Bakugo desde que lo vio en uno de sus conciertos por la televisión, era innegable el amor que le tenía a la música y fue eso lo que lo cautivó, sin mencionar lo ejercitado de su cuerpo y su ceño fruncido y esos ojos que parecían dos hermosos rubíes que le hacían querer ir y tomarlo del cuello y...

—Por el amor a dios Midoriya, ¡ya cálmate! —se gritó a si mismo mientras se golpeaba levemente las mejillas, no podía descontrolarse sólo por dos miradas. Suspiró y vio el que ahora parecía un estadio aún más enorme, no se dio cuenta del momento en que alguien también se subió a las mismas gradas y estaba unas más abajo.

—Para alguien que acaba de debutar en su primer festival estás bastante alejado de toda la atención —abrió los ojos al escuchar a alguien detrás suyo y cuando se giró a ver el dueño sólo pudo sonrojarse muy lentamente. Bakugo estaba ahí viéndolo con su típica sonrisa, usaba unas botas negras y pantalones grises rotos por ambos muslos, el cinturón ancho de tachuelas dejaba ver su cadera y lo bien ejercitado de su torso, usaba una playera ajustada color negra y una chamarra de piel roja, el mayor sonrió al verlo examinarlo con apremio y se acercó aún más—. ¿Qué hay? —se sentó junto a él mientras voluntariamente recargaba su muslo contra él del menor. No iba a cometer una estupidez, no estaba lo suficientemente borracho, sólo quería averiguar si al niño tan bonito le atraía él mínimamente.

Deku, que tenía la boca abierta desde hace varios segundos, miró atentamente al joven frente a él, tener a su ídolo tan cerca suyo, poder oler el perfume que se le antojaba tan fresco y poder ver su bello rostro hicieron que el menor se sonrojara.

—Bakugo Katsuki el baterista de Dynamite… ¡Comenzaste a tocar la batería cuando tenías sólo ocho años tú y Jirou-san son quienes escriben las canciones de la banda tienes un contrato por siete años con Napalm records! —dijo de corrido y sin respirar.

Katsuki sólo pudo alzar una ceja mientras observaba cómo su nuevo interés estaba literalmente recitando acontecimientos que él mismo no recordaba. La ceja le empezó a temblar cuando el menor comenzó a sudar y a temblar al mismo tiempo que hablaba más y más bajo. Ofuscado le puso una mano en la boca y la otra se dirigió a su cintura, acercándolo más a su cuerpo. Izuku abrió los ojos y se forzó a guardar silencio, la mano de Bakugo estaba fría y agradeció el contraste con su piel sonrojada.

—Tú… Eres todo un nerd, ¿no es cierto? ¿Vas a hablar como una persona normal? —preguntó mientras con cuidado quitaba la mano de su boca, sin embargo, la mano en su cintura permaneció ahí un par de segundos más hasta que el menor asintió lentamente.

—Lo lamento, creo que el verte aquí me impactó demasiado —confesó mientras se sentaba correctamente y miraba al suelo.

—Vaya, entonces eres un acosador —se burló mientras tomaba algo de distancia del menor y recargaba los codos en la grada de atrás.

El menor se sobresaltó enseñando las manos.

—No lo soy… es que yo simplemente… —dijo rápidamente tratando de evitar que se hiciera una idea equivocada de él.

—Tranquilo, sólo me tomaste por sorpresa —mencionó sinceramente mientras sonreía un poco y miraba como se desmantelaba el gran escenario—. Alguien que canta K-pop no debe saber mucho de esta música —ese era su pensamiento de toda la vida.

Si te gusta un género te gustara toda la vida, al menos él no le había dado otra oportunidad a cualquier otro género.

Izuku frunció el ceño un poco y sonrió de lado.

—La música es música, es igual en todas partes, te llega al corazón y te hace experimentar cosas sin igual, todavía recuerdo la primera vez que escribí la letra de una canción fue como si… —se detuvo tratando de encontrar las palabras adecuadas.

Katsuki lo miró embelesado, no sólo por la manera en la que hablaba sobre la música si no porque era lo mismo que él pensaba sobre la misma, le fue imposible no sonreír y terminar la frase.

—Como si estuviera en otro mundo.

Midoriya abrió los ojos y le sonrió.

—Sí, lo es. Como si todo lo demás desapareciera y sólo estuvieras tú con la melodía y la letra, es asombroso —sus mejillas permanecían de un rosado que Katsuki después sabría era básicamente el tono de su piel.

El verde y el rojo se encontraron en una mirada que pareció durar horas, aunque fueron unos breves momentos hasta que los nervios naturales del menor lo traicionaron e hicieron que desviara la mirada. Después de una burla por parte del rubio ambos se desenvolvieron en una conversación mientras eran ignorados por el equipo que desmantelaba las gradas del lugar.

—¿Y por eso no contestaste más entrevistas? —preguntó el mayor con interés, el menor le había contado como prácticamente se había ido a su camerino a dormir un poco para poder tener energía para la fiesta.

—Ya he tenido suficiente por hoy, la verdad estoy muy cansado —confesó mientras recargaba sus antebrazos en las rodillas y sobaba su cuello.

Katsuki no pudo no recordar la manera en la que el menor se movía, mordió su labio y miró hacia otro lado.

—Memorizar toda esa coreografía debe ser un fastidio —soltó mientras intencionalmente ponía su muslo contra el del menor otra vez.

Izuku se reincorporó levemente moviéndose inconscientemente hacia él.

—No es un fastidio, aunque si es bastante complicado, pero amo mucho poder hacer lo que me gusta he esperado este momento por años —alzó la mirada y miró el cielo estrellado de la noche, en ese momento sentía que podía hacer cualquier cosa que deseara.

—Tener como manager a All Might debe ser fantástico ¿no? —durante varios años de su adolescencia soñó con que el rubio pudiera manejar su carrera artista.

—¿Cómo sabes de mi contrato con All Might? —preguntó mientras giraba su rostro hacia él, poniendo sus enormes y brillantes ojos sobre él.

El baterista chasqueó la lengua.

—Eres el nuevo, todos por aquí saben que contrato tienes —evitó deliberadamente decir que era porque Tokoyami se lo había dicho, ya tenía con el bastardo mitad-mitad para agregar al cuervo a su lista de problemas.

Deku sonrió y volvió a acomodarse mientras sonreía.

—La verdad es que All Might es muy generoso, me ha ayudado mucho para que pueda adaptarme al ambiente, estoy tratando de responder lo mejor que puedo a sus enseñanzas —miró el perfil del mayor y sus mejillas se tiñeron de rosa al comprobar lo mucho que él le gustaba—. ¿Cómo es Aizawa como representante?

Un escalofrió le recorrió la columna al mayor, pocas personas le daban miedo, una de ellas era su madre sin duda y otra era su representante. El hombre era alguien a quien respetaba, admiraba y temía en igual proporción.

—Aizawa sabe cómo dirigir una banda, sabe moverse por este medio si no fuera porque creyó en nosotros no sé dónde estaríamos en este momento —la historia de cómo se tuvieron que ganar su "derecho de piso" y cómo juntaron ellos mismos la mitad del dinero para el primer demo sería historia para otro momento.

—Es cierto, consiguieron su primer contrato importante luego de un año que se formara la banda ¿no es cierto? —preguntó con los ojos brillantes poniendo a prueba todo el abanico de conocimientos que tenía sobre la banda.

—Eres un nerd, todo un nerd —dijo para nadie en específico y frunció el ceño—. Entonces de verdad te gusta mi música ¿no es cierto? —la pregunta tenía otro sentido, uno que de momento Izuku no entendió

—¡Mucho! Los he escuchado desde que se formaron prácticamente. Aprendí a tocar la guitarra con Avalanche.

Katsuki sonrió de lado.

—Entonces por qué no me presento oficialmente —se puso de pie y le tendió la mano ayudándolo a ponerse de pie, el contraste entre la piel callosa de Bakugo y lo suave de la piel de Midoriya les fascino a ambos—. Bakugo Katsuki baterista de Dynamite.

El menor sonrió con muchas ganas y apretó la mano del mayor.

—Midoriya Izuku, Deku, el idol del momento —dijo sin gracia mientras era capaz de sentir los latidos desbocados de su corazón.

La atracción entre ambos era algo que no se podía negar y mientras Deku se perdía en los hermosos rasgos de su nuevo acompañante, Katsuki comprendió que él no quería una sola noche con Izuku.

—¿Joven Midoriya? —la voz de Toshinori Yagi les hizo desviar la mirada, sin embargo, no se soltaron de las manos hasta que la imagen cansada del representante del menor se hizo presente.

—All Might ¿terminaste tu junta? —preguntó con algo de nerviosismo mientras se alejaba discretamente del rubio y bajaba las gradas hasta llegar a su mentor. En silencio, Bakugo lo siguió.

El rubio mayor miró primero al joven baterista y después le sonrió al que consideraba su hijo.

—Desde hace una hora, estuve buscándote por toda la fiesta —el menor se sobresaltó al evidenciar todo el tiempo que había estado hablando con Katsuki.

—¡Lo lamento! —dijo mientras se inclinaba y hacia una reverencia.

—No te preocupes, me da gusto que pasaras una buena noche —dijo sinceramente mientras le ponía una mano en el hombro—. Buenas noches joven Bakugo —él conocía perfectamente al chico, sabía que era un gran músico, así como sabía de la reputación que tenía.

—Buenas noches —dijo simplemente metiendo las manos a sus bolsillos y teniendo una distancia prudente de ambos. Pocas veces se había encontrado con Toshinori para compartir más allá de un par de saludos cordiales, pero la actitud del más grande le dijo que se mantuviera a una distancia prudente.

—Joven Midoriya, es tarde y mañana tenemos un ensayo importante así que lo mejor será que nos retiremos —dijo en voz alta dando por terminada la plática entre ambos de manera tajante.

—Sí, tienes razón —le dijo al mayor y se giró al baterista con una sonrisa—. Que pases linda noche Bakugo-san —dijo mostrando el respeto que le tenía al baterista. Toshinori le pasé un brazo por los hombros y ambos se fueron ante la atenta mirada rubí.

Katsuki no hizo más que resoplar, definitivamente Midoriya Izuku no era alguien de una sola noche, los desbocados latidos de su corazón, que le acompañaron durante toda su plática, lo confirmaban.

-O-

Shoto ajustó sus audífonos de modo que pudiera escuchar mejor su bajo y el sonido en combinación con la guitarra de Tokoyami, miró de reojo a Sero bastante concentrado mientras se movía al ritmo de la música.

Al principio había tenido sus dudas sobre el nuevo baterista, pero debía reconocer que se había adaptado bastante bien al sonido de la banda. Tsukuyomi estaba grabando un disco nuevo y aunque la parte creativa era algo que amaba en demasía también eran muchas horas dentro del estudio para poder pulir hasta el más mínimo detalle. Por eso cuando Ibara les habló sobre el micrófono para detener el ensayo y que tomara una llamada supuso que debió tratarse de algo muy importante.

O eso pensó hasta que tomó el teléfono.

—¿Por qué has usado el número del estudio? Sabes perfectamente que es sólo para emergencias, estamos a la mitad de un ensayo Bakugo y mi respuesta sigue siendo no —su voz sonaba tranquila con el tono que siempre le caracterizó, aunque para Katsuki, que conocía al chico de hace algunos años, podía notar el ligero tono irritable en su voz. Reconocerlo solo hizo sonreír más al baterista.

—Vamos, no haré nada que el niño no quiera —dijo al otro lado de la línea, habían pasado exactamente dos semanas desde el concierto de Coachella y Bakugo sólo podía pensar en las hermosas pecas de Izuku. Podía haberle pedido a Momo que le ayudara a conseguir el número del joven, pero eso significaría que sus amigos se enterarían de sus intenciones y no quería a Denki metiéndole ideas a su lindo brócoli—. Además, no tienes argumentos necesarios para no poder darme su número —reprochó con algo de enojo.

—El único buen argumento que se me ocurre es tu reputación, Midoriya es un buen chico y no permitiré que se convierta en otra más de tus conquistas —dijo mientras colgaba el teléfono y no esperaba una respuesta. Soltó un suspiro pensando que su pequeño amigo atraía a hombres bastante peligrosos. Regresó al ensayo donde su vocalista lo miró interrogativo, él se limitó a hacer una seña con la mano y a concentrarse de nuevo en el ensayo.

Sin embargo, todo su plan de concentrarse se fue al demonio, durante las siguientes dos horas Bakugo estuvo insistiendo en conseguir el número de Midoriya, crispando no sólo los nervios de Todoroki si no también los nervios del propio Tokoyami que comenzaba a evadir su tranquila personalidad y maldecía.

—Amigo, por qué simplemente no le das el maldito número y fin de la historia —dijo Sero mientras pasaba sus brazos detrás de su cabeza, quiso decir algo como "mándalo a la chingada sí, sí, sí, sí", pero sabía que Shoto "soy el metalero más educado del mundo" Todoroki era incapaz de no contestar una llamada.

—De ninguna manera, Midoriya no será parte del sequito de Katsuki —dictaminó mientras se sobaba las sienes e Ibara le avisaba no sólo de una nueva llamada al estudio si no su propio teléfono comenzó a sonar, todo mientras seguía con el bajo colgado de su cuerpo.

—Por favor amigo, hasta él pobre de Tokoyami tuvo que tomarse un descanso, además, no conozco a Bakugo más allá de los rumores que se escuchan sobre él, pero Midoriya está dentro de la industria, va a tener que aprender a lidiar con todo tipo de personas y tú no siempre estarás ahí para protegerlo —continuó mientras se ponía de pie y seguía escuchando el sonido de ambos teléfonos.

—Joder está bien —dijo resignado mientras se quitaba el instrumento y contestaba su celular.

—Si no te conociera diría que le estás echando el ojo al chico y por eso no quieres que me le acerque —eso fue lo primero que escuchó el bajista apenas contestó, había pasado esas dos semanas pensado en el precioso chico de pecas. Las últimas dos horas estuvo ignorando la punzada de celos que le producía escuchar a Shoto hablar de Midoriya, aunque sabía que era ridículo, el mismo conocía la relación que el bicolor tenía—. Él no es alguien con quien pueda tener sólo un acostón, quiero conocer a ese chico de verdad —dijo y el tono de voz que usó le dijo a su amigo que estaba hablando en serio.

Todoroki cerró los ojos con pesar.

—Bien, tú ganas —casi pudo escuchar el gritó de alegría al otro lado de la línea—. Pero no te daré su número.

Bakugo borró toda sonrisa de su rostro.

—¿Entonces cómo demonios me vas a ayudar? —gritó obligando a Shoto a despegarse ligeramente del teléfono.

—Midoriya está grabando en la ciudad —soltó un suspiró mientras meditaba si de verdad hacia lo correcto. Recordando lo emocionado que estaba el menor sobre la grabación de su nueva canción—. Está cerca de esa academia privada, UA en las montañas, si de verdad te interesa, demuéstralo y piensa con la cabeza de arriba no la de abajo.

—Sí, sí, como digas. Gracias por el favor —comentó sinceramente sabiendo el apuro en el que el mismo se ponía.

—Bakugo, no hagas que me arrepienta —sentenció antes de colgar el teléfono.

Shoto sabía que si bien Izuku pecaba de bueno no era tan ingenuo como para dejarse llevar sobre sus emociones, sobre todo sabiendo lo mucho que le gustaba el pelo cenizo. Sero tenía un punto y no siempre estaría para proteger a Izuku aun así su mente lo traicionó pensando si hacia lo correcto. Se cruzó de brazos, si de verdad Katsuki estaba interesado en Izuku debía pasar la prueba más grande.

All Might y su instinto protector.

oOo

Había grabado un pequeño vídeo en colaboración con Momo hace meses, cuando su carrera estaba empezando. Grabar un vídeo donde era el protagonista era una experiencia totalmente nueva para él, el equipo que había contratado All Might había sido muy amable en todo momento y el director que estaba dirigiendo el vídeo no era otro que Keigo Takami, apodado Hawks, un famoso director y un productor muy talentoso a pesar de su corta edad.

—Muy bien Izuku-kun, eso es todo por hoy —el rubio no le llevaba más que un par de años, aun así, cuando Keigo le hablaba, Izuku no podía evitar pensar en una persona madura—. No olvides que el día de mañana descansamos, filmaremos las últimas escenas del vídeo en el estudio el viernes por la noche ¿de acuerdo? —le acarició los alborotados cabellos verdes y le sonrió—. Sera mejor que te pongas algo, ya está haciendo frío —el director se giró al equipo y dando las gracias dio la orden para que todos comenzaran a recoger.

—Sí, muchas gracias Keigo-san —le dio una pequeña reverencia mientras el mayor se alejaba. Suspiró y se pasó las manos por los brazos sintiendo que efectivamente estaba haciendo frío, llevaba unos pantalones azul cielo a juego con una playera de red blanca, buscó con la mirada a su representante y al no encontrarlo pensó que lo mejor sería volver a su tráiler y mandarle un mensaje para avisarle donde estaba.

La zona donde habían grabado estaba en las montañas, cerca de un instituto privado. Habían acordonado el área de modo que ningún paparazzi supiera que estaban grabado ahí. Aunque los fotógrafos infiltrados eran el pan de cada día, Hawks se había encargado que no hubiera ninguno cerca. Midoriya caminaba por la extensa área sonriendo a cualquier trabajador que le buscara la mirada. Se frotó los brazos buscando darse algo de calor, dos semanas habían pasado desde su primer concierto importante, dos semanas desde que habló con quien había sido su crush desde hace algunos años. Toshinori le había preguntado de dónde conocía a Bakugo y le sorprendió mucho saber que se habían conocido esa misma noche, su manager le dio la recomendación de mantener una distancia prudente del baterista. No quiso preguntar exactamente porque, pero tampoco era como si pudiera hacer mucho, no tenía su número de teléfono y no le parecía correcto hablar con el manager de Dinamyte, se había resignado a que lamentablemente no volvería a ver a Bakugo, mucho menos hablar con él, por eso al entrar al área del comedor por un momento pudo jurar el corazón se le salía del pecho.

Ahí hablando con el jefe de iluminación estaba Katsuki.

El baterista había llegado al lugar y tras un par de pláticas y amenazas logró llegar hasta el set de grabación. Lamentablemente no contaba con que todos estuvieran recogiendo sus cosas, él de verdad necesitaba ver a Midoriya. Tras pelear unos 15 minutos con un extra de iluminación se tuvo que recordar a si mismo que el asesinato era ilegal y que no quería pasar varios años en la cárcel por culpa de un extra inútil.

—¿Bakugo-san? —la pregunta acompañada de una suave voz era de Midoriya. Ambos lo miraron con diferentes expresiones en su rostro.

Al jefe de iluminación casi se le cae el alma al suelo, todos habían recibido órdenes de parte de All Might de no generarle más estrés del necesario al pobre chico y por poco le da un infarto cuando vio al baterista de esa banda de metal caminar tan despreocupadamente hacia él.

—¡Hey! Estaba buscándote —-se la había pasado tratando de localizarlo todo el día, definitivamente no estaba para presentaciones tontas o sin sentido alguno, sonrió cuando vio al menor sonrojarse, aunque no estaba seguro si era por sus palabras o por el frío que estaba haciendo.

—Ho-hola Bakugo —contestó mientras se abrazaba más fuerte, vio al jefe de iluminación tratar de decidir qué hacer y aunque estaba cansado y lo ideal sería pedirle amablemente al rubio cenizo que se marchara, la verdad era que quería hablar un poco con él—. Está bien, Bakugo es amigo mío —le dijo al hombre mayor que no tuvo más remedio que dejar solo a ambos varones, no sin antes dar un aviso por mensaje sobre la llegada del baterista al set de grabación.

—Vaya, tienes a todo un ejército cuidándote ¿no? —se burló mientras metía las manos en su chamarra y seguía al menor de cerca, Izuku sonrió mientras esperaba a que el mayor se colocara a su lado.

—Es la primera vez que grabo un vídeo musical yo solo —confesó mientras se adentraban más al área de comida y se sentaba en una de las mesas que aún no habían desmontado.

Bakugo silbó.

—Recuerdo el primer vídeo, son muchas horas de rodaje para tres minutos y medio de canción —se ganó una risa cantarina.

—Sí y me he sentido totalmente ridículo fingiendo que estoy cantando —dijo mientras reía, Katsuki le siguió mientras le contaba como él no podía tocar la batería, simplemente debía hacer "como que tocaba". Se rieron mientras acordaban lo ridículo que era grabar de esa manera, el menor vio el perfecto perfil de Katsuki y se sonrojó un poco—. Bakugo-san, ¿por qué estaba buscándome? —preguntó tímidamente mientras un pequeño temblor acompañaba su cuerpo.

Katsuki lo miró con atención y ante su atenta mirada se quitó la chamarra de cuero dejándolo sólo con la sudadera gris abierta y la camisa a cuadros roja. Se la ofreció y suspiró mientras el menor le daba las gracias y se colocaba la prenda.

No seas ridículo Katsuki, no le vas a pedir matrimonio, sólo intercambiaran números.

—Quiero tu celular —demando y al ver el gesto de confusión en el rostro del chico supo que había elegido mal sus palabras.

En la mente de Izuku se imaginaba que ambos intercambiaban aparatos, eso no tenía lógica ¿o sí? Quizá lo que quería era…

—¿Quieres saber qué modelo de celular utilizo? —preguntó algo extrañado, se terminó de colocar correctamente las mangas de la chamarra y el olor de Katsuki lo inundó por completo.

—¡Si! —dijo de repente y con cierto nerviosismo que le generó verlo tardarse tanto en responder—. Es decir, ¡no! —medio gruñó mientras sacaba su celular. Se puso de pie y abrió la aplicación de teléfono—. Quiero tu número de celular —gritó ignorando por completo la figura que estaba cerca de ambos y que los observaba con cierto recelo.

Las mejillas de Midoriya se calentaron y mientras tomaba él celular pensó en pellizcarse para saber si no estaba soñando.

—Claro —no supo cómo hizo para no tartamudear. Registró el número y lo guardó con su apellido.

Bakugo sonrió mientras recibía su celular y pensó que sería una buena idea preguntar qué días tenía libres para poder invitarlo a salir como era debido, sin embargo, una vez más ambos se voltearon al escuchar la voz de Toshinori. El manager del menor había sido notificado sobre la llegada del baterista y aunque se tardó un poco pudo localizar rápidamente a ambos. Frunció el ceño al verlos a ambos, era como ver dos figuras totalmente contrastantes.

Midoriya le sonrió, producto del cansancio. Esperó que su manager llegara hasta donde ambos se encontraban ignorando por completo la manera con la que ambos hombres se miraban.

—Lo siento, planeaba esperar hasta llegar al camerino para poder llamarte —sonrió con dulzura y All Might le devolvió el gesto mientras le ponía una mano en el hombro.

—No hay de qué preocuparse Joven Midoriya, hoy fue un día bastante pesado —con algo de seriedad dirigió su mirada hacia el baterista que levantó el mentón orgulloso respondiendo a la mirada que el rubio le daba—. Pero joven Bakugo, ya es bastante tarde y como puede ver necesitamos descansar, además que esta era una grabación privada —la dureza con la que habló le extrañó mucho al menor que pocas veces había visto a su manager enojado.

Bakugo sonrió mostrando su perfecta dentadura, miró a Midoriya con esa sonrisa haciendo que él sonriera del mismo modo.

—Puedes quedártela —dijo haciendo alusión a la chaqueta de cuero y se marchó no sin antes sonreírse por dentro.

Salir con Midoriya iba a suponer toda una odisea, estaba seguro.

Una vez que ambos estuvieron solos, All Might habló.

—No es bueno que te acerques al joven Bakugo —el de ojos verdes frunció el ceño y lo miró algo extrañado, se puso frente a él mientras se aferraba a la chamarra que era más grande.

—¿Por qué? Ya sé que tocamos música muy diferente, pero eso no es un impedimento para que nos llevemos bien —alegó viéndolo con el carácter altanero que pocas veces mostraba ante él.

Toshinori suspiró mientras se pasaba una mano por el cabello desordenado.

—No dudo que sea un músico sobresaliente y puede ayudarte musicalmente hablando, pero no tiene una buena reputación, te prohíbo que hables con él.

—¿Vas a prohibirme hablar con alguien sólo por lo que dicen de él? —preguntó molestó pues algo que detestaba mucho eran las etiquetas que la gente ponía sobre los demás.

Él había sido víctima de esas etiquetas mucho tiempo.

—No, no, no, para nada —se excusó sabiendo que, a pesar de su corta edad, él no era un niño. Le pasó un brazo por los hombros invitándolo a caminar. Los encargados de mantenimiento habían llegado y comenzaban a levantar las mesas y sillas.

—Sólo prométeme que tendrás cuidado, ¿de acuerdo? —pido con los ojos cansados, Izuku no hizo más que asentir.

All Might tenía un instinto increíble para percibir el talento, también lo tenía para percibir los problemas y mientras miraba a Midoriya hablar sobre todo y nada con la que parecía una enorme prenda sobre sus delgados hombros, Toshinori supo que se avecinaban los problemas.

-O-

A Denki Kaminari no le gustaba ensayar, no era por una cuestión de falta de tiempo, más bien de pereza absoluta. Como no quería verse como el vago del grupo siempre trataba de animar los ensayos con algún solo improvisado o con alguno de su amplio repertorio de comedia barata, sin embargo, encontró mucho más interesante ver a su baterista y amigo tan enfocado en su teléfono celular.

Con una mirada interrogativa, Denki miró a Bakugo. El chico estaba en su lugar, sí, pero mantenía ambas manos sosteniendo el celular y moviendo sus pulgares a una velocidad considerable que llegó a pensar que estaba peleándose de nuevo en Twitter. Pero no, cuando logró divisar la pequeña e imperceptible sonrisa en sus labios se asustó mucho y se trepó del fuerte brazo de novio que lo miró interrogativo.

—¿Qué sucede lindura? —preguntó mientras trataba de quitarse la guitarra y abrazar a su novio que aun portaba su instrumento.

—Vamos Kaminari, aún tenemos que pulir tres canciones más —les habló Aizawa del otro lado de la cabina de grabación al mirar como de nueva cuenta su bajista se comportaba como un niño pequeño.

—Aizawa-san tiene razón Kaminari, démonos prisa y vayamos a cenar unas hamburguesas ¿Qué dices? —habló conciliadora Jirou mientras le sonreía a su amigo rubio al no verlo responder se preocupó y le preguntó qué era lo que le preocupaba.

Kaminari sólo alzó su mano y con un dedo tembloroso señalo a Bakugo, los dos chicos y el propio manager abrieron los ojos.

Bakugo Katsuki, enemigo de tener cualquier aparato electrónico en los ensayos, con el celular en la mano y sonriendo de manera genuina y espontánea. Casi se atragantan con su saliva.

Estaba terminando de escribirle a Izuku cuando sintió todo el lugar demasiado silencioso, alzó su mirada rubí y frunció el ceño cuando vio a sus amigos y a su manager verlo como si le hubiera crecido otra cabeza.

—¿Qué diablos están mirando? —preguntó molestó mientras guardaba rápidamente su celular.

Jirou alzó la mano y abrió y cerró varias veces la boca.

—¿Estabas sonriendo? —preguntó incrédula.

Al verse descubierto se puso de pie e intentó defenderse, pero fue interrumpido por su mejor amigo.

—¡Eso es genial Bakugo! Hace tanto tiempo que no te veía sonreír de manera espontánea, tienes una linda sonrisa —alabó mostrando el carisma que siempre lo caracterizaba.

—¿Qué mierda dices Kirishima? —medio gritó y apretó sus manos en puños.

Denki que era algunas veces más astuto que un zorro, sonrió.

—¿Quién es? ¿Lo conocemos? Debe ser alguien bastante guapo si te hace sonreír así —se cruzó de brazos mientras el baterista se detenía en el acto.

De inmediato Jirou y Kirishima secundaron a Denki exigiendo saber quién era él chico que tenía tan cautivado a su malhumorado amigo. Katsuki empezó a desesperarse que no notó la mirada que tenía Aizawa sobre él y cuando gritó el nombre del menor los tres jadearon con sorpresa y con los ojos abiertos.

—¡Sabía que te había gustado desde Coachella! Lo sabía —gritó Denki mientras lo apuntaba con el dedo y se autoproclamaba él ganador en una competencia que no habían tenido.

—Pe-pero ¿Cómo paso? Ósea, ¿cuándo se vieron? ¿En qué momento se conocieron? —cuestionó Jirou tratando de recordar algún momento de ese festival donde ambos se hubieran cruzado.

—¿Qué importa eso? —preguntó feliz Kirishima mientras se acercaba y le daba un abrazo pequeño a su mejor amigo—. Estoy tan feliz porque por fin te hayas propuesto dejar esa mala fama, aunque es alguien joven estoy seguro que Midoriya es un chico estupendo —le dijo con una gran sonrisa apoyado por su pareja que afirmaba lo lindo que era él menor.

—Ustedes, ¡dejen de hablar de él con una mierda! —gritó no estando muy feliz que ambos dijeran lo lindo que les parecía Izuku.

Jirou seguía sin tener muy en claro en qué momento a su amigo le comenzó a gustar un chico cantante de K-pop y escuchaba la plática de sus amigos. Ninguno notó como su manager entraba en el área de grabación con una expresión más sería de lo normal.

—Bakugo —la voz del mayor hizo que Kirishima dejara su abrazo de oso en segundo plano, Denki dejó las burlas y Jirou lo miró con sorpresa. Katsuki tragó un poco y aun así alzó el mentón tratando de no dejarse intimidar por lo que sabía sería un regaño.

—¿Estas escribiéndote con Midoriya Izuku?

Katsuki se enderezó todo lo que pudo y lo miró a los ojos.

—Sí, él me gusta y quiero salir con él.

Shota lo miró con una ceja arriba y se limitó a cruzarse de brazos sabiendo de ante mano el respeto que esos chicos le tenían.

—Creo que no tengo ni porqué decirte quién maneja a Midoriya, si esto es sólo un juego como los que te gustan…

—No lo es —interrumpió el pelo cenizo bastante seguro de lo quería hacer.

Aizawa suspiró sintiendo como los problemas se avecinaban. Si en algún punto Katsuki hacia algo que dañara a Midoriya o cometía la gran estupidez de acostarse con él, sería él quien tendría que dar la cara con All Might.

—Sólo espero que esto sea serio y si es el caso espero que estés preparado, tienes una larga reputación que no estoy seguro puedas ignorar tan fácil —los miró a todos e hizo tronar su cuello mientras caminaba hacia la salida—. Terminemos el ensayo, aún tenemos tres canciones más que grabar.

Bakugo resopló mientras regresaba a su lugar y tomaba sus baquetas, él era más que consciente sobre la reputación que tenía y cómo ésta estaba afectando ahora el querer tener una cita con normalidad.

Les callaría la boca a todos, pensó mientras tocaba los bongos y comenzaba la canción, a Aizawa, a Toshinori y todo aquel que pusiera en tela de juicio la atracción que sentía por Izuku.

oOo

Tenía medio año viviendo solo, había pasado varios años de su adolescencia aprendiendo a cantar y tomando clases de baile y gimnasia mientras concluía los estudios obligatorios. Estar dentro de las instalaciones que le permitirían a él y a otros jóvenes cumplir sus sueños de ser cantantes era una meta que llevaba muchos sacrificios en el camino.

Izuku sonrió con cierta nostalgia mientras recogía los platos de su comida y los llevaba hasta la cocina. No tengo muchas ganas de limpiar, pensó mientras veía los platos en el fregadero.

—No pasara nada porque no limpie esta noche —dijo mientras tomaba una de esas galletas de avena que le había preparado su madre.

Su departamento no era muy grande, la sala y el comedor estaban compartidos. El comedor tenía seis lugares de un color chocolate y blanco, combinaba con la pequeña sala de dos piezas en el mismo color. Los suaves cojines en blanco y verde habían sido un regalo de Uraraka y Momo quienes se alegraron de decorar el lugar con él. En las paredes había toda clase de fotografías desde sus días en los entrenamientos hasta fotos con su madre en alguna celebración. La puerta que llevaba a la cocina era de un color mármol y tenía todo lo necesario para seguir las dietas que estaba acostumbrado a llevar, tenía una habitación con un baño completo. Cuando All Might lo llevó a ver departamentos, dijo que había encontrado el lugar perfecto cuando lo vio, no era muy grande y era perfecto para alguien que viviría solo por primera vez.

Tomó de la mesa su celular y sus mejillas se tiñeron de rosa al ver la respuesta una vez más a sus mensajes.

Bakugo Katsuki

Creo que lo mejor sería que pudiéramos vernos mañana en otro lugar, algún sitio que no involucre trabajo

Izuku Midoriya

¿Tienes alguna idea? No conozco muchos lugares donde salir

Puso varios emojis avergonzados, no salía mucho principalmente a que los ensayos no se lo permitían, no sabía conducir y tampoco tenía muchos amigos. Se sintió un poco mal por él mismo mientras se dejaba caer en la cama. Llevaba puesta su pijama y mientras escuchaba como las primeras gotas de lluvia caían sobre la ciudad pensó que no sería mala idea aceptar las salidas que sus amigos le hacían, al menos así tendría una idea de dónde salir y no parecer un niño ñoño que no tenía idea de nada. Se cubrió el rostro con las manos algo avergonzado y giró la mirada hacia él celular, tomándolo de inmediato cuando este anuncio un nuevo mensaje.

Bakugo Katsuki

Tengo el lugar perfecto para nosotros, ¿te gusta la comida italiana?

Gritó un poco con la cara contra la almohada al leer y releer la frase "nosotros". Escribió tan rápido su respuesta que por poco teme haberse equivocado.

Izuku Midoriya

¡Me encanta! ¿Dónde nos vemos?

Bakugo le dio una dirección y sólo hasta ese momento recordó que Toshinori no sabía absolutamente nada sobre los mensajes que estaba intercambiando con Katsuki, incluso cuando en medio de un ensayo esa tarde lo vio escribiendo en el celular tuvo que mentir diciendo que era Momo quien le escribía. No estaba muy seguro del porqué, pero sabía que a All Might no le agradaba mucho Bakugo.

Suspiró mientras veía la dirección y tocó el enlace para poder abrir el GPS. Sonrió un poco viendo que en realidad el lugar estaba en otra prefectura, a unos 40 minutos tomando la autopista, era perfecto para ambos pues podrían pasar desapercibidos, pero…

—¿Cómo se supone que iré? Ni siquiera sé conducir —preguntó en un lamento. Se dejó caer en la cama y miró por su ventana las gotas de lluvia que chocaban contra él vidrio.

No podía pedirle a All Might o alguien del equipo que lo llevara, podía pedirle el favor a su madre, pero ella se preocuparía sobre manera sabiendo de ante mano que All Might no se separaba de él, si tuviera algún amigo dispuesto a apoyarlo en las ideas más descabelladas posibles.

—¡Pero es que si la tengo! —gritó animado mientras se hincaba en la cama con el ánimo en los cielos. Volvió a tomar su celular, pero esta vez entré en los contactos y buscó rápidamente, se llevó el celular a la oreja y esperó varios segundos hasta que contestaron del otro lado—. ¿Momo? ¡Hola! Sí, estoy bien, ¿tú cómo estás? Me da gusto por ti —sonrió sincero mientras escuchaba la maravillosa cita que había tenido con su novia—. Momo, necesito que me hagas un favor.

-O-

La prefectura de Miyagi era muy bonita, o eran sus primeras impresiones cuando entró en esta y vio la zona ser adornada por bellas casas tradicionales en combinación con la arquitectura moderna a la que estaba acostumbrado en Tokio. Sus ojos verdes detallaban las flores de sakura, los pétalos que caían y hacían que la tarde en combinación con los tonos rojizos y amarillos luciera aún más cálida.

—Debemos estar cerca, parece ser una zona bastante exclusiva —al volante, Momo se fijaba en la dirección puesta en el GPS mientras prestaba atención a su amigo, se notaba nervioso y un suave rubor rosado cubría sus mejillas. Sonrió—. Me parece que Bakugo escogió un lugar bastante lindo para su primera cita dijo mientras tomaba la dirección hacia una zona un poco más alejada.

—¿Ci-cita? —preguntó algo nervioso y terminó por suspirar mientras sonreía pensando que sí, tendría una cita con el chico que le gusta. Bajó la mirada cuando el auto se detuvo y miró el lugar. Era un restaurante con una fachada en colores café y blanco. Sonrió al notar los típicos adornos italianos como decoración y algunas mesas afuera donde se apreciaba a pocas personas consumiendo algo de comer o beber.

Momo miró el lugar con una sonrisa.

—¿Seguro que no quieres que pase por ti? —se ofreció pues no le agradaba dejar solo a su amigo en la que estaba segura era su primera cita.

Izuku negó recordando como Katsuki se había ofrecido a regresarlo "sano y salvo" a su hogar.

—¿Me veo bien? —le preguntó viendo nervioso su vestimenta.

La chica de largos cabellos negros se llevó una mano a la boca ocultando su sonrisa, su amigo vestía unos pantalones negros ligeramente ajustados a combinación con unas zapatillas deportivas rojas, una camisa con el cuello en V color verde pasto y se puso una chamarra de mezclilla.

—Te ves muy bien Deku-kun —él le sonrió y le agradeció el haberlo llevado hasta Miyagi y también poder cubrirlo en la pequeña mentira que le dijo a All Might. Antes que el menor saliera, ella lo tomó del brazo—. No importa los rumores que se escuchen sobre Bakugo, sé de primera mano la buena persona que es —recordó todas esas veces en las que Jirou le contó como solía desmoronarse por la falta de oportunidades y como era él rubio quien estaba ahí para recordarle a su novia lo talentosa que era.

Midoriya le sonrió y afirmó que él mismo se haría una opinión sobre Bakugo. Bajó del auto y esperó a que Momo diera una vuelta en U para después marcharse. Miró hacia el restaurante y suspiró. ¿Bakugo estaría dentro? ¿Haría bien en entrar? Estaba debatiéndose sobre qué hacer que no notó a Katsuki.

—¡Hey! Nerd —llamó el baterista con el apodo que él le había colocado luego de mensajearse por algunos días mientras se acercaba con el casco de su motocicleta aun en mano—. ¿Tienes mucho esperando?

Izuku negó con una sonrisa.

—No, en realidad acabo de llegar —miró de nuevo el lugar y sonrió—. Es un lugar muy bonito.

—Es el negocio de una vieja amiga, vamos, le pedí que nos reservara una mesa —con cuidado le pasó una mano por la espalda invitándolo a entrar.

El menor se sonrojó ligeramente, pero olvidó su incomodidad cuando entró al local. Las decoraciones italianas seguían presentes, así como un suave aroma a comida casera. El lugar no era muy grande sin embargo las mesas estaban distribuidas de manera correcta.

—¡Katsuki! ¡Cuánto tiempo! —una preciosa chica de cabello negro y ojos verdes salió a recibirlos, llevaba un traje sastre negro, ambos compartieron un ligero abrazo a modo de saludo—. Me sorprendió mucho tu llamada, ¿cómo están los chicos?

—Los extras están bien, Kirishima sigue de empalagoso como siempre, Jirou es una ilusa y Kaminari una molestia —rodó los ojos ante la mención del último y las burlas de las que había sido objeto toda la semana.

Setsuna se rio un poco y giró la vista a su pequeño acompañante.

—Tú debes ser Midoriya Izuku —le tendió la mano con una sonrisa—. Tokage Setsuna, mucho gusto.

—El placer es mío respondió mientras veía todo el lugar e inmediatamente su curiosidad nata salió a flote.

—¿El restaurante es suyo, Tokage-san?

—Si, en realidad era de mi familia, yo sólo me hice cargo del negocio familiar, pero vamos que les tengo reservada una buena mesa, después de todo están en su primera cita ¿no? —miró al baterista con una sonrisa traviesa antes de caminar hacia la parte de atrás.

La pareja se sobresaltó y se ruborizó un poco, Katsuki frunció el ceño y murmuró algo entre dientes mientras se recordaba por qué no le contaba nada a nadie.

Setsuna los llevó hasta la parte de atrás donde subió unas escaleras que los llevo a la terraza del lugar. Midoriya contó unas cinco mesas. Lo espectacular era la vista que daba a la avenida principal dejando ver la caída de los pétalos de sakura en todo su esplendor. De manera elegante ella les arrimó la silla para que ambos se sentaran ante la gracia de Izuku que estaba encantado con todas esas atenciones.

—Sí, sí, ya maldita sea, ¿puedes traer nuestra comida de una maldita vez? —en cambio Bakugo se recordaba mentalmente otra vez por qué le había pedido ayuda a Setsuna mientras miraba de mala manera como su amiga le colocaba una servilleta blanca en las piernas.

La joven ni se inmutó y sin perder su sonrisa se irguió completamente.

—Mi nombre es Tokage Setsuna y esta tarde seré su mesera, les ofrezco algo de vino tinto para empezar y una pizza recién hecha como entrada.

Bakugo se llevó la mano al ceño fruncido.

—Maldita sea, sólo muérete por favor —dijo mientras veía como el menor asentía feliz. Miró con atención el rostro del menor y se dio el tiempo para examinar sus gestos, lo vio agradecer con una sonrisa y por un momento experimento el mismo sentimiento que tuvo aquella noche que hablaron por primera vez.

Sólo quería asegurarse de cuidarlo y hacerle saber que sus sentimientos por él eran reales. Al sentir su mirada el menor no hizo más que sonreírle.

Conforme la tarde avanzó, la pequeña terraza se llenó del buen ambiente que había desde que ambos se conocieron. Compartieron varias copas de vino y después de la entrada de pizza pidieron lasaña, tortellini y algo de pasta. Incluso pidieron el postre ante la satisfacción de Setsuna que miraba como la cuenta de su amigo crecía.

—Entonces, ¿sus primeras tocadas fueron aquí? —preguntó Deku mientras saboreaba algo del pastel de chocolate y fresas que Katsuki había pedido.

—Sí, el viejo de Setsuna nos dejaba tocar abajo siempre y cuando no fuera música demasiado ruidosa —se sonrió ante el recuerdo cuando sus amigos y él tenían 15 años y la vida parecía demasiado simple—. ¿Qué hay de ti? ¿Siempre fuiste un nerd con buena voz? —el menor se rio ante su intento de alago y se limpió los labios mientras tentaba al mayor sin saberlo.

—Tomé clases de canto a los 8 y después a los 12 hice una audición para poder entrar a un campamento de entrenamiento en Corea del sur —el menor se rio recordando los menesteres que había pasado por aquellos años—. Muchas veces quise renunciar e irme, pero mi madre siempre me animó a no hacerlo y poder cumplir mi sueño —había un brillo en su mirada que el mayor se vio reflejado a sí mismo a los 17 cuando Mitsuki no lo dejó renunciar a tocar la batería.

—Tu madre debe ser una gran mujer —admiró recordando las veces que su propia madre le ayudó a pagar su batería—. Mi madre sólo es una vieja bruja —en una contradicción tan propia de él negándose a alabar a Mitsuki.

Deku se rio mientras tomaba algo de vino.

—Lo es, tuvo tres empleos para pagarme las lecciones de música y baile —rememoró con nostalgia.

—¿Y qué hay de tu padre? Seguro que él también te apoya en tu carrera —preguntó Katsuki con interés, prestando con atención las reacciones del menor y tomando nota del ligero temblor que lo recorrió ante la mención de su progenitor.

Izuku pasó saliva y se echó para atrás. Tres personas sabían la historia completa sobre su padre. La primera y la más importante era Toshinori y las otras dos eran Uraraka y Momo a quienes él consideraba sus mejores amigas. Miró rápidamente al mayor, no se sentía con la confianza necesaria para poder revelar lo doloroso que era la relación con su padre por lo que dijo:

—Mi padre vive en América y no tenemos mucho contacto.

El baterista aborreció la sonrisa falsa que el menor le dio y supo que era un tema que no debía tocar por el momento. Se guardó un suspiró y le preguntó si quería caminar por las calles de Miyagi. El menor miró el cielo obviando que habían estado hablando por horas. Pagaron la cuenta en efectivo para complacencia de Setsuna. Salieron del restaurante y caminaron por las calles hasta llegar al centro de la misma. Izuku se alegró mucho pues a pesar de ser una ciudad, esta tenía varias casa y edificios de época. Había un pequeño festival y unos pocos locales donde ofrecían algo de comida. Convenció a Katsuki de comprar algo para poder comer y pasar el rato. Éste aceptó, pero antes sacó de su chamarra un par de lentes negros que le colocó.

—No puedo hacer nada con el desastre que es tu cabello, pero de algo funcionará —se burló mientras él mismo se colocaba un par de lentes oscuros. Izuku pensó en lo atractivo que lucía él baterista.

Compraron algo de takoyaki y unos dangos. Comieron mientras veían a los niños correr de aquí para allá y alguna que otra pareja demasiado acaramelada. Decidido a seguir pasando un buen rato, Bakugo cambió de tema preguntando por algo que, aunque no lo dijera, le causaba mucha curiosidad.

—Tienes que estar de broma —dijo con una mirada de incredulidad mientras lo veía comer su tercera manzana acaramelada. Ambos se habían alejado del mini festival y se sentaron en una de las bancas cercanas al centró, se habían quitado los lentes oscuros, aunque seguían siendo precavidos ante cualquier movimiento de un desconocido.

Midoriya se limpió los restos de caramelo de la comisura de los labios y negó con una sonrisa.

—No, para nada, de verdad ensayábamos unas 16 horas al día, fue en el campamento de Big Entertainment donde conocí a Momo y a Uraraka antes que ellas debutaran.

Bakugo no salía de su asombro y por un momento casi tira la manzana que estaba en sus manos.

—¿En qué momento comías o dormías o hacías otra cosa? Lo más que llegué a ensayar alguna canción o un set de batería fueron solo cinco horas y te juro que acabé muerto.

—Dormía cuando no estaba ensayando o practicando las clases de canto o aprendiendo coreano —se sonrojo un poco cuando escuchó la risa de Katsuki.

—Vaya y yo que pensaba que eran un montón de niños mimados cantando.

—No lo somos —dijo viéndolo seriamente—. Cualquiera de nosotros ama tanto o más la música como tú lo haces.

—Sí, ya veo que es así —con su pulgar le limpió los restos de caramelo y por un momento Midoriya pensó que de verdad iban a besarse. Sin embargo, retiró su pulgar y mano de su rostro y se alejó un poco.

—¿Bighit Entertainment también escogió el apodo que usas? —preguntó con burla pues el significado de "Deku" no le parecía adecuado en lo más mínimo.

El menor se rio con ganas.

—No, no, para nada me dejaron escogerlo.

—¿Y porque escogiste un nombre así? —preguntó entre broma y risa tratando de molestarlo dándole una mordida a su manzana.

Midoriya sonrió.

—Digamos que alguien que solía molestarme mucho y decir que nunca lograría ser un cantante me llamaba así. No es mi manera de molestarlo, pero sí de decirle que aquí estoy. Quiero decirles a todos que si yo, un chico cualquiera puede lograr sus sueños, cualquiera puede —comentó con una sonrisa haciendo sonreír al más grande.

—Es lo más hermoso que le he escuchado decir a alguien —contestó sincero mientras analizaba el rostro del menor encontrando pecas nuevas y más bonitas en sus regordetas mejillas.

Todavía alcanzaban a oír la música del festival, incluso las pequeñas risas de los niños que seguían jugando en algún lugar cerca del parque, pero nada de eso importaba demasiado cuando el rojo y el verde se encontraron en un choque de miradas. Inconscientemente se fueron acercando el uno al otro y la distancia entre sus rostros era cada vez más escasa.

10 centímetros

Quizá estaba bien besarse con Bakugo ¿no? No era para nada como All Might se lo había descrito y se la pasaba de manera monumental con él. Era atento y no quiso preguntar algo más sobre su padre, respeta su privacidad y le había demostrado que sabía escucharlo y que la gente se había hecho una mala imagen de él, además, le gustaba mucho. Estaba bien querer besarlo ¿no?

5 centímetros.

Podía besarse con Midoriya ¿no? Es decir, sí, él tenía 25 y el chico 19, pero no estaba acostándose con él, quería algo verdaderamente serio, estaba listo para probar algo nuevo y diferente por primera vez.

1 centímetro.

Ambos cerraron los ojos y con el corazón en la mano rozaron sus labios de manera tímida, algo totalmente nuevo para el menor y aunque no era nuevo en esto, conocer a Midoriya le había conmovido de tal manera que ese beso se sintió como el primero. Los labios de ambos se reconocieron mutuamente, saboreando texturas y sabores, sintiendo el sabor dulce del caramelo y el sabor propio de cada uno.

Bakugo podía escuchar a la perfección el martilleo insistente de su corazón y en su mente se comenzaron a formar mil y un escenarios, todos con el chico de cabello verde. Era asombroso que un simple beso le produjera ese tipo de emociones. Con algo de confianza abrió más sus propios labios, maravillándose con el suspiro que le arrancó al menor. Lo tomó por la cintura, acercándolo aún más a su cuerpo y evitando que entre ambos hubiera distancia, dejando que la manzana de caramelo cayera al piso. Midoriya sólo atinó a sujetarse de los anchos hombros de Bakugo mientras era guiado en ese beso. Podía sentirlo en la manera en la que apretaba su cintura, en la que besaba sus labios, estaba conteniéndose. Agarrando algo de valor se atrevió a delinear con su lengua los labios del mayor, ganándose un pequeño gemido y una lengua muy traviesa que pidió permiso para entrar en su boca.

Ambos músculos se encontraron y se reconocieron en una pequeña batalla que el mayor estaba ganando. Siguieron besándose y bien pudieron ser unos minutos como días, ellos no lo notaron, pero pronto sus cuerpos les recordaron a ambos que debían respirar y muy a su pesar se separaron dejando que un pequeño hilo de saliva se colgara sobre la comisura de los labios de Izuku. Katsuki sonrió y la limpió con su dedo pulgar. Se maravilló cuando vio como esos enormes ojos esmeraldas se abrían y lo miraban, conjugado con el pequeño rubor que se extendía por sus pómulos.

—Ese fue un buen beso —dijo el menor sin aliento mientras se recuperaba y aguantaba las ganas de pellizcarse para cerciorarse que no era un sueño.

—Sí, lo fue —concordó el mayor mientras con sus pulgares hacia pequeños círculos en la cintura del menor y juntaba su frente con la de Midoriya.

En ese momento no había más palabras que decir, Izuku se había lanzado al vacío esperando encontrar una red que evitara su caída, pensando que Bakugo pondría esa red debajo suyo. Lo que no sabía era que Katsuki también se había lanzado de la misma manera.

Entonces no importaba si no había red abajo porque ambos estaban juntos en aquella caída.


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