1. Entonces todos morimos.
1999, 5 de octubre
Cinco con 10 años de edad recién cumplidos repasaba detenidamente todas sus ecuaciones en su mente mientras tomaba el desayuno con sus hermanos
Exactamente esa mañana cuando su padre tocó la campana para despertarlos y que se formarán frente a él en el pasillo de sus dormitorios. Él había deseado dormir unos instantes más, se tapó la cara con la cobija mientras apretaba sus manos con fuerza enojado pues la noche anterior se entretuvo con sus ecuaciones y razonamientos sobre como aparecer cada vez más lejos pero aun así con coraje se quitó su pijama azul y se puso el clásico uniforme de pantaloncillos, chaleco a cuadros y saco, apretó los puños y se apareció en el pasillo…pero este estaba totalmente vacío, consternado miro a la puertas cerradas de sus hermanos pero no había nadie, volvió a entrar a su cuarto fijándose en uno de sus cientos de relojes, su padre los llamaba a las 6 y eran las 5:37, confundido se sentó en su cama jurando que había escuchado la campana y el movimiento apresurado de sus hermanos, la campana sonó por segunda vez en el día y él fue el primero en salir, seguía pensando en sus ecuaciones y el resultado que habían dado pero se detuvo un instante para disfrutar ver la cara de sorpresa de Luther cuando descubrió que él no era el primero en algo, seguida del enojo contenido que este sintió, Diego que sonrió arrogante porque alguien le ganará a Luther, sus peleas siempre serían iguales, Allison por un momento se detuvo en el pasillo pero después de la sorpresa inicial camino indiferentemente a su lado hasta formarse en frente de él, en cambio Klaus y Ben tenían esa mirada divertida en su rostro, Vanya que no sabía en qué momento había llegado miraba hacia el suelo.
Todos caminaron hacia el comedor mientras su padre les decía en voz alta sus actividades de hoy, pero cinco solo podía pensar en lo que había logrado hoy.
Él había retrocedido en el tiempo.
Durante los siguientes días él se la paso jugando con los minutos del tiempo había entendido bien lo que debía hacer, pensar el instante del día al que quería llegar, la rutina que realizaba todos los días lo ayudaba con eso, empezaba al despertar, desayunar, clases de Pogo con sus hermanos, comida, entrenamiento, ducha, cena y sesiones individuales con su padre según el día que les tocaba, el al ser el número Cinco tenía el viernes específico para él, pero por los demás días tenía ese momento libre, el viernes después de la ducha al percatarse de los minutos que le habían sobrado decidió intentar saltárselos para estar en la cena, apretó sus puños fuertemente pensando en la rutina, repitiéndola en su mente hasta que terminó viendo su cena y se encontró sentado entre número 2 y número 7, se sonrió así mismo mientras tomaba sus cubiertos disfruta el puré de papas y el bistec, cuando el reloj marco el final de la cena, su padre se levantó igual que siempre, cinco esperaba su típica frase para levantarse después de él.
-Sígueme número 7 - Él había empezado a levantarse así que las palabras de su padre le tomaron desprevenido mientras su silla chirriaba, al tiempo que número 7 se levantaba de igual manera, sus ojos se encontraron por un momento, los de ella castaños brillantes le llamaron la atención. - ¿Número 5? - Interrogó su padre con su mirada seria.
-Lo siento padre. - Dijo el volviendo a acomodar su silla, sus hermanos soltaron algunas risitas mientras otros solo lo miraban extrañado pues él no cometía esos típicos errores. Las clases especiales de 7 solo eran los domingos ¿Cuánto había avanzado en el tiempo? Subió a su cuarto extrañado, en su cuarto encontró libros sobre la teoría del caos y los viajes en el tiempo, de seguro su padre se los había dado en su clase del viernes que él no recordaba. Apretó sus brazos con fuerza e intento volver al viernes, pero era imposible, solo pequeñas chispas salían de sus manos fuertemente apretadas, frustrado respiro profundamente mientras pensaba que regresar en el tiempo era lo más difícil que había intentado hacer.
Pero él no se pensaba rendir, tomo un marca textos y continuo con sus ecuaciones, algo estaba saliendo mal con su poder, se concentró totalmente en los libros, pero no sabía que conversación había tenido con su padre para que le diera estos, los tomo ya que eran pequeños y bajo a la cocina, ojeroso y cansado, como solía leer en la noche su madre le empezó a dar café a petición de él, para que pudiera seguir leyendo.
Como esperaba Grace se encontraba en la cocina, Vanya estaba con ella. – ¿Quieres algo, Cinco? – Pregunto ella atenta, como siempre.
-Café. – Contesto el, esa escena se había repetido muchas veces, su madre en la cocina, Vanya leyendo cerca de ella y el frustrándose en sus ecuaciones con el constante café que Grace le preparaba. En algún momento su madre se retiraba a recargarse por las noches, entonces Vanya hacia un sándwich de mantequilla de maní con pequeños malvaviscos para ella y otro para Cinco, las primeras veces no se lo comió, pero un día al tenerlo tan cerca lo probo y extrañamente le gusto porque a él no le gustaban las cosas dulces.
Ese día no fue la excepción Vanya se paró de su asiento y empezó a preparar el sándwich, Cinco siguió con sus ecuaciones hasta que la chica le puso al alcance su tan esperado sándwich, lo tomo y comenzó a comer. Así pasaron la noche, el en sus ecuaciones y ella en su libro.
En algún momento Vanya dijo. – Buenas noches, Cinco
-Buenas noches, Vanya. - Contesto el distraído, pues esa era su rutina, eso era lo que siempre solían hacer.
Cinco espero atentamente al siguiente viernes para la clase con su padre, hasta que escucho la tan esperada frase después de la cena. -Sígueme número 5. - Lo siguió en silencio hasta su despacho mientras ardía en ganas de contarle de su avance
-Padre… - comenzó el.
- ¿Leíste los libros? –Le dijo su padre sin siquiera mirarlo.
-Si padre. – Contesto el con las ganas de contarle sus descubrimientos, pero su padre no le tomo importancia a lo que tenía que decir, le indico que se teletransportara a diferentes lugares de la habitación y diferentes alturas, después le dio frutas para que las envejeciera, eso era fácil para el en este punto. Mientras sostenía una rojiza manzana en su puño viendo cómo se volvía de color oscuro hasta finalmente ser aplastada por su mano. – Padre, puedo viajar en el tiempo…
- ¡Número cinco! – Rugió su padre frustrado, mientras bajaba sus anotaciones. – Los viajes en el tiempo son…
-Complicados ¡Lo sé! – Grito el igualmente frustrado. – Solo quiero saber el siguiente paso, esto. – Dijo arrojando la manzana putrefacta al suelo. – Es muy simple. – ¿Por qué su padre no veía lo poderoso que era? – Solo quiero pasar al siguiente nivel. – Quería decir que ya había viajado en el tiempo, pero se detuvo sabiendo que si volvía a mencionar la palabra viaje en el tiempo su padre daría por terminada la clase
Su padre se volteo hacia su gran biblioteca, cinco se comenzó a poner nervioso pues por un momento pensó que había dado por terminada su charla, se sacudió sus manos en su ropa para al momento arrepentirse al quedar con el olor de la putrefacción y ya estaba listo para marcharse, cuando su padre se volteo mientras tomaba 3 libros simples y se los entregaba. – Ventanas temporales, lee esto para tu siguiente clase. – Dijo entregándoselos sin emoción para regresar a sus asuntos.
-Sí, padre. – Dijo el con ánimo mientras se alejaba rápidamente a su cuarto, su padre había confiado en él, confiado en sus poderes.
Salió de la oficina de su padre, corriendo por las escaleras y entrando a la zona de sus cuartos, al subir las escaleras se topaba con el cuarto de ben, siguiendo todo el pasillo y su cuarto era el último. Sus manos temblaban mientras abría el libro.
Sus ojos estaban rojos por no despegar la vista de sus libros, los había terminado ese mismo amanecer, pero ese no era el problema, debía entenderlo totalmente, estos libros le planteaban la posibilidad de abrir una ventana, así de simple una ventana al futuro, por eso había leído los libros tantas veces hasta que le parecieron interminables, cometía su cumplido de los viajes en el tiempo sin el peligro, se sonrió así mismo mientras volvía a abrir el manoseado libro.
- ¿Cinco? – Pogo le había dado un golpecito a su libro inesperadamente. – Cinco al mundo. – Dijo este sonriendo sin ser tan estricto como su padre. El bajo el libro avergonzado y vio los rostros de sus hermanos (Los que no había visto hace mucho) viéndolo aburrido por interrumpir su clase.
-Perdona. – Comento guardándolo bajo sus cuadernos, pero aun así no pudo escuchar nada de la clase y se dedicó a garabatear en su cuaderno las ecuaciones para su nuevo plan. La campana del final de la clase sonó y Pogo lo detuvo cuando el salía apresuradamente.
-Cinco. – Lo llamo haciendo que Ben y Vanya que se sentaban detrás de él, pararan su camino. - ¿Qué es el libro que lees con tanto entusiasmo? – Dijo extendiéndole el brazo. Cinco se mordió los labios y se quedó estático, pero ante la mirada de Pogo no pudo más y le soltó uno de los libros en la palma. – No puedes obsesionarte con estas cosas cinco. – Dijo Pogo murmurando. – Aun no estás listo. - Murmuro aún más bajo, mientras guardaba el libro en su curiosa chaqueta. – Le informare de esto a tu padre. – Dijo mientras se retiraba.
- ¡Carajo ¡- Maldije en silencio aún no lo había podido intentar, no necesitaba que en el momento en que por fin mi padre me creía capaz de utilizar mi poder viniera Pogo a hacerle cambiar de parecer. Era ahora o nunca. Corrí sin saber a dónde dirigirme, terminé en la entrada de la academia, ese lobby que daba a las impresionantes escaleras. Libere mis puños mientras pensaba en el espacio en como todo debía fluir, no en mí, sino en un espacio frente a mí, formando la ventana.
Me maraville ante el hecho de lograrlo, miraba como el tiempo pasaba como en una película adelantada en ese espacio, vio crecer rápido a sus hermanos e incluso a el mismo, sin saber cómo detener el tiempo y observar más pero poco a poco pudo ver por su ventana imágenes más largas, él y sus hermanos con antifaces entrando triunfantes por la puerta, Klaus saliendo en la noche inadvertido, Luther siguiendo a Allison hasta las escaleras mientras ella le daba un mirada desalentada y salía por la puerta sin mirar atrás, hasta que algo le llamo la atención, en la entrada de la Umbrella Academy se encontraba una Vanya adulta, con las mejillas chupadas y sus ojos tristes, estaba en el suelo hincada y derrotada, Vanya era su hermana más lamentable pero no era de las que hacía escenas y se tiraba al suelo, al instante pudo ver dos grandes espaldas, Diego y Luther gritándole, se maldijo a sí mismo y sus ecuaciones cuando vio como solo las bocas de sus hermanos se movían contorsionadas de furia, al contrario de sus hermanos que le daban la espalda él pudo ver a Klaus y Allison que miraban la escena uno triste y la otra apretando los dientes. Su hermana de rizos se metió y apunto con el dedo a una persona que hasta el momento no había visto…un hombre desconocido…insignificante para él, Allison clavo su dedo en su pecho como culpándolo de algo, en ese momento Vanya se levantó del suelo como impulsada por un resorte y se puso entre Allison y el hombre gritándole a la cara o eso parecía, realmente le sorprendió que la tímida Vanya le gritara a la dominante Allison, allí apareció el de adulto bajando por las escaleras entre saltos de espacio, apresurado y cansado, por un momento se quedó congelado viendo como seria en el futuro, hasta que su yo del futuro le dedico una mirada que podría decir era suplicante a…¿Vanya? Se exalto más pegándose al límite de su ventana ¿Por qué él le suplicaría algo a uno de sus hermanos? ¿Por qué su mirada hacia Vanya estaba llena de adoración? En ese instante su yo del futuro le extendía una mano a Vanya mientras que con mi otro brazo impedía que Luther y Diego se volviera a acercar a ella, mis labios se movían rápidos, pero yo no podía saber que decía. Vanya dudo encogiendo sus manos y abrazándose a sí misma, confusa, pero el desconocido aparto mi brazo como si hubiera hecho algo inapropiado mientras con su otra mano tomaba a Vanya acercándola a él. Y las bocas comenzaron a moverse de nuevo, de todas las personas, era como si todos comenzaran de nuevo la pelea, Luther y Diego le gritaban a Vanya y a momentos al hombre y a veces entre ellos, Vanya se interponía entre ellos y el hombre mientras les respondía y su cara enrojecía de la furia, Allison se acercaba peligrosamente al hombre y Klaus les gritaba a todos. Su yo del futuro parecía que aún no se recuperaba del desprecio, de la nada apretó los dientes y los puños enfadado ¡Oh! Eso sí lo podía entender, los ataques de furia eran comunes en él, su yo futuro estaba enojado, pero aun así volvió a dirigirle esa mirada suplicante mientras veía a Vanya y apretaba los dientes, en cambio Vanya, ella se tapó los oídos y comenzó a brillar, su piel de por sí ya blanca se empezaba a aclarar y sus ojos, o esos ojos lo helaron, eran de un azul hielo profundo, furiosos y al instante supo que eran peligrosos, incluso el a esta distancia de otra época sintió un escalofrió y pudo ver que sus hermanos igual. Todos miraron a su hermana anonadados, confusos y congelados, yo era el único que veía al hombre desconocido mirar a Vanya con una fascinación malsana, como si esperara ver lo que sucedería, de la nada tomo a Allison que era la que estaba más cercana a él y rasgo su cuello con algo filoso que cinco no alcanzo a ver, él fue el primero en verlo y grito desconcertado e inútilmente desde su ventana temporal.
Luther se lanzó contra el hombre mientras lo hacia puré con sus brazos, mientras Klaus corría e intentaba parar la hemorragia de Allison con una bufanda de color rosado y plumas. Vanya grito y se arrojó contra Luther, pero cuando este levanto el brazo llevaba un ojo de vidrio en su mano. Sintió arcadas, pero aún más importante vio como Vanya profería un grito hacia el cielo y atacaba a Luther con esa luz azul, Diego fue más rápido, él siempre era el más rápido y con años de entrenamiento se lanzó sobre el pequeño cuerpo de Vanya, haciendo que su ataque azulado destruyera el techo, los escombro cayeron sobre Klaus que aun intentaba parar la hemorragia de Allison, mi yo del futuro se teletransportó a quitar a Diego de encima de Vanya, recibiendo un puñetazo en la mandíbula en el proceso pero mientras peleábamos en el suelo lo vimos.
La luz azul había impactado contra la luna y esta se había destruido cayendo enormes meteoritos, el fuego empezó a cubrir todo y la causante yacía inconsciente. Intente hacer la abertura de mi ventana más grande, estaba seguro de que podrían pasar por aquí, desesperado sentí que alguien me miraba, mi yo del fututo que en su desesperación se había acercado a Vanya y ahora mantenía la cabeza de la chica sobre sus rodillas, sonrió mientras su mundo se llenaba de fuego y con un tronido de dedos esa reconocida luz, mi luz, salió de sus dedos, mi ventana adquirió el sonido de destrucción y gritos que sucedían del otro lado, gracias a mi yo más experimentado, pero era muy tarde ya que el mundo se llenaba de silencio en cuanto a las voces. Pues Allison y Klaus permanecían debajo de los escombros, Luther estaba inconsciente y Diego maldecía por lo bajo.
-Protégela. – Murmuro el adulto que sería yo mientras me sonreía petulante y enredaba sus manos en el cabello de Vanya como si fuera lo más común, la ventana cada vez se hacía más pequeña y sabía que el causante era él. – Ella no hizo nada malo, nosotros se lo hicimos a ella. – Dijo antes de cerrar la ventana y lo último que pude ver era como el fuego me consumía a mí y mis hermanos, caí de espaldas sobre el frio suelo del lobby en mi época, mientras mis hermanos que bajaban de las escaleras vieron intrigados como algunas llamas invadían el lobby. Rodé en el suelo esquivando las pocas llamas que habían entrado para encontrarme con Vanya parada en la cima de las escaleras con los ojos abiertos ¿Incluso sabía que sus ojos eran del color del chocolate? Solo recordaba aquel espeluznante azul hielo al verla.
Hace mucho que no escribía en fanfiction espero que les guste la historia.
Dania fuera
