PERDIDO.

Skyrim es una región de Tamriel rodeada de grandes cerros, hermosos paisajes y una gran variedad de misterios y peligros.

Está region actualmente se encontraba dividida en dos bandos, uno que se hace llamar los capas de la tormenta y el otro los imperiales, ambos bandos siempre se encontraban en enfrentamientos que estaban esparcidos en todo Skyrim, las luchas y muertes no cesaban, en estas luchas se enfrentan conocidos, amigos y a veces familiares.

Pero estás luchas cesaron cuando el suelo empezo a temblar, seguido de una oscuridad completa dónde la única luz que iluminaba era la de la luna, una luna con un repulsivo color carmesí sangre, esto seguido de fuertes tormentas eléctricas que arremetieron contra la tierra, casas e incluso personas.

Ante aquellos fenómenos toda la región quedó aterrada, la guerra cesó por el momento y los ejércitos retrocedieron.

paraje de ivar.

César era un imperial de 57 años, pareciera estar siempre de mal humor por su ceño fruncido, su cabello blanco como la nieve, era alto medía unos 1.85 metros, era un hombre fornido la vida del campo no había permitido que sus articulaciones se oxiden, había servido al imperio por más de cuarenta años como soldado cumpliendo órdenes sin cuestionar, tal vez ese ha sido su peor error.

César había vuelto de cazar, no había tenido mucha suerte apenas pudo atrapar un conejo, el clima helado y la nieve del invierno había provocado que los animales huyan de la zona.

Cuando de un momento a otro sucedieron temblores, tan fuertes que tumbaron árboles y una oscuridad que invadió el día, dejando como única fuente de iluminación a los rayos que azotaban contra la tierra y una luna carmesí.

Todo era caos…

cuando de repente el temblor cesó, el cielo se fue despejando poco a poco, todo Volvió a la normalidad, solo quedaban las secuelas del temblor y los rayos.

-¿Qué demonios?..

.

.

.

.

.

Al llegar a su hogar todo estaba mal, había un camino de sangre que estaba tratando de ocultar la nieve, la sangre iba en dirección de su puerta.

El anciano inmediatamente sacó la daga de su funda, para aligerar sus pasos deja la leña y el conejo que había había recolectado en el suelo cubierto de nieve, se dirige a su casa, al entrar ve la chimenea encendida y el centro a un muchacho mojado tirado boca abajo en el suelo, inconsciente, era un niño no más de 13 o 14 años, al voltearlo traía lo que parece la hoja de una lanza incrustada en su abdomen, la pérdida de sangre era considerable, el muchacho estaba demasiado pálido, y al tocarlo noto que su temperatura estaba muy baja

-"suspiro"

Tras pensarlo decidió ayudar al niño, lo primero que hizo fue sacarle la hoja de la lanza, el muchacho se quejó sobre esto, luego agarró la misma lanza y la calentó en la chimenea, y con ella cerró la herida.

-aghhj!..

el grito fue fuerte, pero al momento se desmayó el niño era más fuerte de lo que parecía, al terminar de cerrar la herida solo quedo ponerle algunas plantas medicinales para anestesiar y desinfectar la herida, luego vendarla. la sangre que había perdido era mucha.

Ahora que todo el trabajo duro había terminado, observó al muchacho con detalle.

-Si tuvieras las orejas puntiagudas serías muy fácilmente confundido con un elfo de las nieves.

Tenía una cabellera blanca manchada con su sangre. Estaba muy mal herido, su armadura o lo que quedaba de ella mostraba rasgos de que la fuerza con la que atacaron era tremenda, al mismo tiempo nunca había visto tal diseño de armadura, ni material parecido, la armadura mostraba dureza increíble pero al levantarla era ligera, fue sorprendente. la lanza no parecía nada fuera de lo común, incluso su metal parecía ser una simple aleación.

Volviendo al niño aparte de la punta de lanza que se encontraba en él, al retirar toda la ropa y armadura pudo observar varios hematomas, alrededor del cuerpo, quemaduras y cortes. En su cabeza había diversas lesiones.

Cuando terminó de revisarlo físicamente revisó sus pertenencias.

nada... ni armas, ni pociones, ni un mapa.

Al terminar se dirigió a la chimenea y sin más opción durmió en el sillón que se encontraba alado.

- Beéll! Levántate.

-Beeel!..

De pronto me levanté de golpe, mi corazón comenzó a latir violentamente.

Miro alrededor y no veo nada más que una chimenea y un sillón al que no le doy mucha importancia.

Al tratar de moverme, mi cuerpo no responde y caigo al piso, todo mi cuerpo me duele, especialmente en la zona abdominal, dónde veo que hay un vendaje,

Al ver que mi cuerpo no funciona completamente bien, me siento sobre la cama.

-Hace frío.

Trato de calentarme frotando mis manos, y me vuelvo a cubrir con la manta que estaba en la cama, al ver por la ventana estaria todo oscuro a no ser por la poca iluminación que brindan las antorchas, todo era blanco había una fuerte tormenta.

Sin más de repente siento una inquietud… un nerviosismo, algo, como si me indicara que viera a atrás. Al voltear, es cuando veo una silueta en un sillón.

-Veo que te encuentras mucho mejor..eso me alegra, para ser sincero tenía mis dudas sobre si llegarías a sobrevivir.

Fue una voz gruesa, pero no enojada.

-Lo siento, pero ¿Quién es usted?, ¿dónde estamos?

De pronto se levantó, y lo pude ver con más claridad era un hombre alto, cabello blanco con una barba de oso, tenía un rostro algo arrugado y estoico, tenía un cuerpo fornido. De pronto se me quedó mirando fijamente.

-Estamos en el paraje de Ivar, para ser más exacto en mi casa.

-oh,

Me quedé sin palabras, mi rostro ardía, había invadido una propiedad ajena, como un vil ladrón.

- lo siento, en verdad, lo siento mucho, Muchas gracia por ayudarme, en verdad pero creo que debería irme, no quiero causar más molestias de las que ya provoque.

De repente cuando traté de pararme sentí una punzada dolorosa en mi abdomen, inmediatamente volví a sentarme.

-No te esfuerces niño, casi Mueres por esto.

Me muestra lo que parece la hoja de una lanza.

-Que te paso muchacho, de que huyes imperiales, dunmers, los nórdicos?.

César no dejaba de tener una mirada sería, la cual para Bell resultaba intimidante.

Y Bell se quedó mirando el suelo, su mirada mostraba un montón de sentimientos, la primera fue duda, la segunda confusión y la tercera miedo. El muchacho empezó a mirar por todos lados como si tratará de buscar una respuesta.

-Y qué esperas, chico, es de malo que me dejes hablar solo.

-Yo lo siento.. es que simplemente no lo sé, solo recuerdo que me dirigía hacia, hacia, la torre. creo que….

Bell se quedó con un rostro desconcertado.

César analizaba cada movimiento cada palabra que proporcionaba Bell para detectar una mentira, pero nada, hasta el momento nada.

-Entonces cuéntame lo que recuerdes.

De pronto Bell levantó su rostro y asintió.

-Mi abuelo había muerto, yo no sabía que hacer, las provisiones que guardabamos se estaban acabando, unos vecinos me ayudaron, pero no quería incomodarlos con una boca más que alimentar, así que decidí partir hacia la gran ciudad, hacia la torre blanca en busca de oportunidades de ahí todo es confuso , no recuerdo mucho más.

Bel mostraba una expresión de molestia al tratar de recordar más.

-Tu abuelo.. de qué murió.

El rostro de Bell se contorsionó un poco.

-Unos amigos de mi abuelo me contaron que fue atacado por lobos, al tratar de cruzar el puente, los lobos lo empujaron hacia el vacío, nunca hallaron su cuerpo, la corriente se lo llevó.

-Lo siento mucho.. y tu pueblo, recuerda su nombre.

-No.. Lo siento no estoy seguro de que tenga alguno, nunca pregunté sobre ello.

César se puso a analizar la historia de Bell, no encontró falsedad, la clásica historia de un pueblerino que por necesidad va en busca de mejor vida en la ciudad, sobre la amnesia pudo haber Sido provocada por los golpes en su cabeza, traumas o un robo. a no ser que..

-Chico alguna vez en tu vida probaste alguna clase de narcótico, como skooma.

Ante tal pregunta Bell frunció el ceño.

-Skooma, que es eso.

-No, no tomes importancia a lo que dije.

No, parece que si, su amnesia pudo ser provocada por los golpes..

-Escucha muchacho, te ofresco un trato, como habrás notado soy un anciano, mi cuerpo ya no da para mucho más, y tú eres joven, en unos días ya podrás incluso resistir un golpe de un orco. Bueno el trato, te brindaré asilo hasta que recuperes tu memoria a cambio tú me ayudarás en lo que haga falta, alimentar a las cabras, gallinas, recoger cosechas y reparar una que otra cosa, eh ahí mi oferta.

Mientras el anciano mencionaba el trato Bell cada vez formaba una sonrisa en su rostro.

-En serio, muchas gracias, muchas gracias por la ayuda.

Bell trato de levantarse y inclinarse peor no pudo

-No te molestes muchacho, por el momento descansa mañana tendremos un largo día, ah pero antes.

El anciano se levantó de su asiento y subió hacia el cuarto superior al volver tarea consigo una botella roja con grabado dorado, se la arrojó a BeBell.

-Bebelo, te ayudará con tus lesiones..

Bell sostuvo la poción, en sus manos, mirándola con duda.

-Hahah no te preocupes muchacho, es una simple poción como las que se encuentran en tantas tiendas.

Al principio dudo, pero tras la insistencia del anciano lo bebío. tras beberlo, algo cálido recorría el cuerpo del muchacho.

Y así sin más el muchacho se Levanta, estira su cuerpo, salta y mira con una sonrisa al anciano.

-Muchas gracias señor.

Dijo el muchacho acompañado de una reverencia de noventa grados.

-No me digas señor, a partir de hoy llámame César.

Descansa mañana tendremos mucho trabajo.

.

.

.

.

Y así sin más paso el tiempo.

5 años

Pov: Bell.

El tiempo ha avanzado velozmente, el frío invierno ha retornado otra vez solo que no tan agresivo como en los anteriores años.

El trabajo no era difícil, de vez en cuando pasaban unos comerciantes a los que intercambiamos alimentos por oro, o herramientas.

En nuestro tiempo libre César me contaba historias, o leyendas, con el tiempo llegué a ver en él, al abuelo que perdí.

Ya era mediodía y estaba terminando de alimentar a las cabras cuando de repente el abuelo me llamó.

-Bell!, Muchacho ya deja de hacer lo que sea que estés haciendo.

-Peto abuelo, todavía falta mucho por hacer.

-Eso ya no importa, Sabes hoy es un día para festejar a lo grande ya tienes 20 años, hace cinco años que nos encontramos.

César estaba con una sonrisa muy notable

-Jahhaa bueno muchacho, apóyame hoy en día no se encuentran muchas cosas por las que uno debe celebrar.

-No crees que es demasiado.

De repente el estado de ánimo de César decayó.

-si bueno… también hay algo más que debo decirte.

Ah este punto me están preocupando mucho, nunca lo había visto así de nervioso.

-Hare un viaje muy lejos de aquí, mañana estaré de partida.

-Perfecto, entonces voy alistando las cosas.

-Bell no comprendes, es un viaje que realizaré solo, tu no vendrás conmigo.

-Pero.

-No te preocupes, te quedarás con un amigo mío, en carrera blanca.

- Pero tú estarás bien, lo que quiero decir es que.

El abuelo tocó los hombros de Bell y vio a los ojos preocupados de Bell y dijo

-Si comprendo Bell, no te preocupes dónde voy no es un lugar desconocido y peligroso, simplemente tengo que asegurarme que todo esté bien con mi familia. Pero ya Bell no es la despedida final, pronto volveré y espero verte con una mujer. Ven ya vamos a almorzar pero antes, antes necesito que vayas a paraje de ivar para recoger un cofre es algo pesado así que lleva el caballo y una carroza, ve tardate un poco, y en cuanto yo preparo la comida.

sin más discusión, limpio las pocas lágrimas que se estaban formando en sus ojos y con una sonrisa preguntó.

-Ah, y…. ¿Qué vamos a comer?!.

-Es una sorpresa.

Y sin más Bell se marchó llevándose consigo el caballo y una preocupación que más adelante le daría la razón.

.

.

.

.

y si, a voy a reescribir la historia. solo cambiara el desarrollo del personaje, creo.