CUENTOS DE LAS HADAS
Hola!
Luego de años sin publicar, y aunque sé que tengo algunas historias abandonadas - las cuales estoy reinventando para poder retomar y finalizarlas por fin -, me animo a subir esta serie de drabbles y one-shots, sin conexión - salvo algunas viñetas-, de FairyTail.
Basado específicamente en la pareja NALU, con algunas referencias a otras parejas.
Cabe señalar que los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, son propiedad de su creador Hiro Mashima, y que este proyecto está hecho solo con fines de entretenimiento.
Advertencias:
Universos alternos
Spoilers
Occ - especialmente Natsu
Ciertas escenas o referencias lime-lemon.
Aclaraciones:
-Nalu - Diálogos
-Nalu - Pensamientos
Sin más que decir, espero que disfruten la lectura!
*o*o*o*o*
Intruso
Lucy se estremeció al sentir una fría ráfaga pasando velozmente tras su espalda, sacándola al instante de su profundo sueño.
Parpadeó intentando espabilar y acostumbrar su vista a la oscuridad de la habitación, que apenas si era atenuada por la luz de la luna que se colaba entre las cortinas.
Se incorporó, aún algo aturdida por la somnolencia, mientras sus sentidos se agudizan en un intento por captar cualquier movimiento extraño.
Volvió a sentir un estremecimiento, obligando a restregar sus brazos para darse algo de calor; la temperatura había bajado de golpe.
Escaneó la habitación sintiéndose inquieta. A pesar del silencio, podía sentir una extraña y tensa calma que daba cuenta que ya no estaba sola.
Titubeante, su mano comenzó a deslizarse con lentitud hacia el interruptor de su lámpara de noche, la cual apretó con insistencia. Maldijo entre dientes y deseo golpearse la frente al recordar que la ampolleta se había quemado hace una semana y había olvidado cambiarla desde entonces.
Otro ruido la alertó, pero estaba tan distraída que no logró reconocer de dónde provenía.
Tragó con dificultad, sintiendo como el miedo iba aumentando, secando su boca. Se estremeció por los escalofríos mientras escuchaba el palpitar de su corazón resonando en sus oídos y su cuerpo tenso cual arco. Esperó paciente, aferrada con fiereza a las mantas que la cubrían, pero no volvió a oír nada.
Soltó un suspiro, quizás solo estaba paranoica. Consideró que era mejor dejar de lado la lectura de novelas de suspenso y terror por un tiempo, al fin de cuentas, la posibilidad de que hubiese alguien en su casa - a excepción de sus compañeros- era prácticamente imposible, o al menos eso era lo que quería pensar.
Con esa idea en mente se dispuso a retomar el sueño, pero un extraño rugido la hizo emitir un chillido de terror, el cual pasó desapercibido debido a un estridente ruido que resonó, claramente, en su cocina.
Solo por instinto se cubrió con las mantas hasta la nariz, descartando la posibilidad de estar enajenada mentalmente.
-¡Rayos!- susurró, con voz temblorosa, asomándose por encima de la tela.
Definitivamente alguien había ingresado a su casa... ¡En medio de la noche!
Miró a su lado y maldijo por primera vez que Natsu no estuviera haciéndole compañía. Aún cuando ella no estuviese de acuerdo con su constante tendencia a invadir su espacio personal, ni su puto hábito de allanar su morada; y más aún, a pesar del tiempo, no podía acostumbrarse a la maldita costumbre de meterse a su cama a hurtadillas, esta vez admitía que en esos momentos aquello no le molestaria en lo absoluto.
Apretó aún más las cobijas al recordar que él había salido hace tres días a una misión junto Happy, Erza y Gray, a solicitud del maestro, y no creía que fueran a regresar pronto, por lo que no cabía ninguna posibilidad de que por milagro apareciera para socorrerla.
Otro sonido hueco desde la cocina, acompañado de murmullos, le hizo erizar el cabello de la nuca.
¡Mierda!
Pasó saliva y comenzó a levantarse, estremeciéndose al sentir el frío del piso, mientras sus manos tomaban el primer objeto que encontró: un libro. Lo apretó contra su pecho, deslizándose a pasos sigilosos hacia la puerta de la cocina, pegándose contra la pared junto al umbral. Asomó la cabeza, vislumbrando la luz del refrigerador reflejando la silueta del intruso, quien confianzudo, registraba su contenido.
-¡Bastardo, sin vergüenza! ¡Además de colarse al departamento de una chica en medio de la noche, tambiėn se da el lujo de comerse mi despensa!
Decidida, se deslizó al interior de la habitación caminando en puntillas, tratando de ser lo más silenciosa posible, a pesar de su agitada respiración y movimientos torpes. Próxima al refrigerador, alzó el libro con sus manos temblorosas, dispuesta a atacar.
-Vamos, Lucy. Tú puedes hacerlo. Eres Maga de Fairy Tail, el gremio más loco y fuerte de Fiore. Tienes diez de las doce llaves doradas del zodiaco. Solo un grito y Loki o Virgo forzaran su puerta y le darán una pateadura a este imbécil…-pensó, sintiendo el objeto temblar entre sus dedos. - Bien. A la de tres.- Aspiró profundo, conteniendo el aliento. Solo un golpe bastaba para dejarlo fuera de combate -U-uno…- Tragó, sintiendo un nudo en la garganta -... d-d-do-os…-Remojó sus labios y apretó con más fuerza su arma mientras se encomendada a Mavis, cerrando los ojos en el proceso-...T-treee…
Un segundo antes de que ella pudiese siquiera darse el impulso para el ataque, la puerta del refrigerador se cerró de golpe dejándola expuesta a la silueta, lo que hizo que se paralizara casi al instante. Se crispó aún más al sentir una gran mano sujetando su brazo, haciéndola gritar a todo pulmón.
Y tal como había predicho, un haz de luz alumbró su habitación y una patada lanzó hacia el otro extremo de la habitación al intruso que gruñía de dolor.
-¡Loki! -Chilló aliviada, refugiándose tras su espalda.
El espíritu le entregó una fugaz mirada, tratando de no perder de vista al "perpetrador"- ¿Estás bien?- Ella asintió en silencio
-¿¡Qué sucede?!
Lucy volteó curiosa ante el trío de voces, las cuales se precipitaba hacia la puerta y que le resultaban bastante familiares. De repente la habitación se iluminó, obligando a la maga celestial a entrecerrar los ojos para poder acostumbrarse al repentino cambio de luz.
-¡¿Pero qué mierda, Lucy?! - La aludida volteó a ver a Gray apretando su mejilla mientras la observaba con dejo de curiosidad y terror ante semejante recibimiento.- ¡Joder, Loki! ¡Casi me fracturas la mandíbula!- Siseó, ignorando el desconcierto de la chica y enfocándose en el León quien sonreía altivo.
El guardián ajustó sus lentes con su típica actitud petulante, que sólo logró aumentar más la ira del alquimista - Tú eres el pervertido que se mete en la casa de una jovencita indefensa en medio de la noche. Yo solo cumplo mi deber como guardián.
-¡Indefensa mis cojones! - Gruñó, levantándose sin dejar fulminar al espíritu.
-¡Ey, bastardo! - Lucy tensó su espalda y volteó lentamente encontrándose con un cabreado Natsu y un somnoliento Happy dormitando en su cabeza- ¿Es que acaso no te enseñaron a no irrumpir en casas ajenas?
-Ayeeeee~ - Secundo el gato que apenas si logró alzar su pata como apoyo
-¡¿Qué dices, cabeza de cerilla?! - En dos zancos ambos estaban a escasos centímetros, pegando su frente de forma desafiante- ¡¿Y qué se supone que haces tú aquí, eh?!
-¡¿Qué pasa, copito?! ¡¿Acaso quieres que te termine de romper la cara?!
-¡QUIERO VER QUE LO INTENTES!
Erza, quien estaba en la puerta de la cocina cubierta por una pequeña toalla, suspiró irritada - Gray, tu ropa.
-¡¿Eh?! ¡¿Pero cuando…?!
La risa del tragafuegos resonó en todo el lugar, de manera escandalosa - ¿Ves que sí eres un pervertido?
Una sarta de gritos e insultos comenzó a resonar en la habitación, al extremo que incluso Titania había entrado a la contienda. Lucy observaba descolocada la escena, sin poder salir de su asombro. Pasaron unos segundos antes de que sus neuronas hicieran sinapsis y pudiese reaccionar de la mejor forma posible
-¡¿QUE MIERDA SE SUPONE QUE HACEN AQUÍ?!
Todas las miradas se posaron en ella, haciéndola sonrojar, dada su expresión para todos los presentes su pregunta tenía una respuesta clara.
Natsu arqueó una ceja- ¿No es obvio? Happy y vinimos a visitarte.
-¡Aye, Sir!
-Yo tenía hambre, así que pase a prepararme algo para el camino - Respondió el alquimista encogiéndose de hombros.
-Fairy Hills está aún lejos y necesitaba darme un baño, y tu casa me quedaba de paso.
Lucy le sonrió tensa - Fairy Hills va hacia el otro lado, Erza.
-¡Si? No lo había notado
Lucy suspiró y desvió la mirada hacia el reloj crispandose en el proceso, aún más al reparar la hora - ¡¿Vinieron a mi casa a las tres de la mañana?!
Su equipo la observó con un dejo de curiosidad- ¿Qué tiene de malo? - Cuestionó el traga fuego, prendiendo un cerillo y comiéndose la llama - Veníamos de regreso y tu casa estaba de paso.
-¡Esa no es excusa para irrumpir la casa de mi amada en medio de la noche! - Lucy asintió con exagerada convicción, pasando por alto el calificativo de "mi amada".
-¡Joder, Loki! - Natsu chasqueó la lengua, colocando sus manos tras la nuca- Tampoco es que tú no lo hagas, ¿o si? - Disfrutó la expresión tensa del León, quien comenzaba a sudar frío ante la mirada de la maga estelar.
-N-no sé de qué ha-hablas... -Tartamudeó el espíritu, tratando de desacomodar su corbata.
-¿Tengo que recordarte cuántas veces te he descubierto espiando a Lucy mientras duerme?
-¡¿Qué tu qué?!
Happy asintió - ¡Es cierto! ¡Natsu ha llegado justo a tiempo, sino qué cosas le harías a Lucy! -Desvió la mirada con una sonrisa traviesa- Y ella con el sueño pesado que se carga no se daría cuenta.
Loki sudó frío cuando se encontró con la mirada de su portadora -¡Lu-Lucy! ¡Eso no es..!
Gray arqueó una ceja ante la situación -A todo esto, Natsu…
-¿Eh?
-¿Qué haces en la casa de Lucy a esas horas? Entiendo lo de ahora, pero ¿y las otras noches?
El Ds de fuego parpadeó - ¿Pues no es obvio? Vengo a dormir con ella.
Un silencio sepulcral se instaló en la habitación.
Lucy sintió sus mejillas arder al sentir las miradas azoradas de Erza y la risa burlona de Gray, mientras Happy revoloteaba a su alrededor siseando su burlón "se gustaaaaaan".
Un aura macabra se instaló tras la espalda de la maga celestial, quien palideció al ver la expresión de ira de su espíritu guardián- ¡Repite eso, maldito reptil!
Natsu arqueó una ceja -Vengo a dormir con ella.
Lucy golpeó su rostro, rogando que se la tragara la tierra mientras Loki se aproximaba al matadragones con un aura de batalla intensa -¡¿Acaso tú te has atrevido a tocar indecorosamente a mi amada y casta Lucy?
-¿De qué estás…?
Lucy observó cómo comenzaba a armarse una trifulca antes de que Natsu siquiera pudiese responder.
Suspiró con resignación y cansancio - No tienen remedio - Musitó arrastrando los pies.
Caminó hasta su cama y sacó unas almohadas para finalmente abandonar la casa, sintiendo una rosa de gritos.
Sabía que la casera le daría un escarmiento que no olvidaría, pero ahora solo quería dormir y el parque no se veía mal.
*o*o*o*
Vamos por la primera historia :)
Nos vemos en la segunda!
