Disclaimer: este relato no es mío, el original pueden encontrarlo en la aplicación Harry Potter Amino Español y está publicado aquí con el permiso del autor, el Profesor Snape, líder en esa comunidad. Si van a verle. salúdenle de mi parte. Los personajes del fic son de la inconmensurable J. K. Rowling y esta publicación se hace, como siempre, sin ánimo de lucro y solo por diversión.

El fic trata, a modo de parodia, las aventuras (o más bien desventuras) del profesor de Pociones, narradas por él mismo en su diario. Este personaje no tiene nada que ver con el que estamos acostumbrados a ver en las películas de la saga o en los libros y tampoco con el personaje que su autor desarrolla en su rol. La única intención del mismo, con todo el respeto al personaje y a su creadora, es hacerles pasar un buen rato.

Sin más les dejo con Severus "Quejicus" Snape.

CAPÍTULO IX O PORQUÉ ODIO MONTAR EN ESCOBA

Dumbledore nos ha llamado a filas, reunión urgente en la sala de profesores. Cuando he llegado el único sitio que quedaba libre era, (¿Por qué?), al lado de McGonagall. Entre ella y Pomona.

Todos se han reído disimuladamente cuando me he sentado.

_«Bien, bien... pronto tendrá lugar el próximo partido de Quidditch y, como sabemos hay que proteger a Harry de un ataque»

Mi proposición de dejarle encerrado en un armario hasta que acabe el curso no ha sido tenida en cuenta...

_«He pensado que alguno de nosotros debería arbitrar el partido y vigilarle de cerca. ¿Algún voluntario?»

No, no le había escuchado. Estaba concentrado en apartar mi pierna del alcance de la mano de Minerva, cuando un nuevo ataque me sorprende por el otro flanco... Los regordetes dedos de Pomona se aferran con descaro a mi rodilla.

Tierra trágame.

¿Dónde están los dientes de Fluffy cuando se necesitan? Prefiero un mordisco de ese engendro que... esto.

Debe ser el champú que me ha prestado Potter, no tiene otra explicación, les vuelve locas el olor a vainilla. Juro no volver a lavarme el pelo en lo que queda de año...

Me he levantado de golpe y Dumbledore ha aplaudido pensando que me presentaba para ello.

_«Muy bien, muchacho, sé que será un sacrificio para ti, Severus, porque siempre te quejas de que te molesta mucho el tanga cuando montas en escoba...»

_«No hacía falta que dijera eso», protesto, pero nadie me echa cuenta, todo el mundo está pendiente de Minerva, que ha comenzado a abanicarse exageradamente, se ha puesto roja y se ha desmayado.

Puesto que está decidido que seré yo el árbitro, y por si el viento durante el partido me levanta la túnica,... voy a depilarme las piernas.

CAPÍTULO X O ¡ME VOY!, BUENO, NO ME VOY

Hoy estaba haciendo la maleta con determinación.

Me voy.

No aguanto más las persecuciones de Minerva, ni las miradas de Pomona, ni las sonrisitas bobas de los demás profesores... ¡Si hasta los alumnos se están dando cuenta!

Y ha llegado Dumbledore. «¿Qué pasa, muchacho?» Le he explicado la situación, por si no fuera obvia.

Él se ha quitado los lentes y me ha hablado mientras los limpiaba.

«Comprendo, comprendo... pero no puedes irte. Recuerda tu promesa..»

Lily.

Su amor todavía me quema el pecho cuando respiro.

«El chico, prometiste protegerlo...»

«¿Cómo? Usted no hace más que ponerle en peligro... ¡Estoy cansado de advertirle respecto a Quirrell!»

Se ha puesto muy serio mientras se colocaba de nuevo las gafas.

«Anoche mataron un unicornio en el bosque prohibido...»

Mi labio inferior ha empezado a temblar...

«No puede irse»

Deshago la maleta, no me queda otra. No puedo dejar indefenso al hijo de (mi) Lily.

Dumbledore ha abierto los brazos. Tengo que dejar que me abrace porque si no, se llevará una hora haciendo pucheros de disgusto y persiguiéndome con cara de cachorro abandonado...

En cierto modo, su gesto me reconforta, empiezo a creer que le he juzgado mal algunas veces...

¡¿Pero qué...?! ¡¿Qué les pasa a todos?! ¡¿Fred Weasley les está pasando Amortentia de contrabando?!

«¡Dumbledore, por Merlín, deje de apretarme de... esa... manera!» Protesto mientras noto que me parte las costillas.

CAPÍTULO XI O AL FIN DE ¿VACACIONES?

Ahora sí.

En el momento en que acabe las tareas que tengo pendientes , hago la maleta y me voy.

«¿Por qué lo ha hecho?» he preguntado a Dumbledore, «¿Por qué ha dejado que venga y se enfrente a él?»

¿Me ha contestado? No, me ha dicho que no podía hablar de cosas serias mientras le cortaba los pelillos de la nariz porque le hacía cosquillas.

Al momento, he parado y me he quedado mirando sus ojos azules y he vuelto a preguntarle.

«Le estuve advirtiendo todo el curso acerca del turbante. No me hizo caso. Ha puesto al hijo de Lily en peligro absurdamente»

«Severus, muchacho, supe que Voldemort estaba ahí desde que se presentó a solicitar el puesto.»

Mi consternación ha sido tal que me he quedado con la boca abierta, momento que era aprovechado para hacerme una foto y subirla al Facebook con #cuandotecreesquelosabestodoyno.

« Todas las pruebas, todo el curso, incluso el bullying que le has hecho..ha servido para que haya sido capaz de vencer a Voldemort.»

Bueno, al menos sé que puedo seguir acosando Potter, todo por una buena causa. No puedo evitar que una sonrisa asome a mi rostro.

«¡Auch!» la colleja me cogió desprevenido, «¿Por qué me pega?», «Por tus malos pensamientos» «¿No dice que hostigando al muchacho se hará mas fuerte?» «Sí, pero no que debas disfrutar con ello»

Maldito viejo... no debería pegarme cuando tengo unas tijeras afiladas cerca de su nariz...

Pero todo ha salido bien.

Voldemort ha sido derrotado de nuevo y yo me dispongo a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Un crucero por el Caribe.

Estoy en la puerta de embarque.

La amable azafata me pide el billete.

_Seveeeeruuus...

No puede ser.

_Seveeeeruuus, yujuuuu.

Algo en mi cabeza me dice «no te gires, no te vuelvas, sigue adelante, no es contigo». Pero la parte más insana de mi mente, la masoquista, hace que mi cabeza gire 90 grados, lo justo para ver a Minerva, Pomona y Dumbledore que vienen hacia mí con sendas maletas.

Minerva agita un bikini en su mano mientras me saluda. Dumbledore exhibe sus escuálidas piernas bajo unas bermudas floreadas y Pomona viene tan embutida en un vestido rojo que parece un chorizo...

¿He pedido ya que me maten...?

Van a ser unas vacaciones muuuuy largas.