Disclaimer: Este fic no es mío, es de TheBadIdeaBears. Yo solo lo he traducido

Cuando Momo puso pie en la clase el lunes por la mañana, supo que algo interesante iba a suceder. Había un murmullo en el aire que solo solía estar presente antes de un examen o de que les pusieran deberes extra. Tomó asiento al frente de la clase, esperando la llegada del profesor y organizando sus cosas perpendicularmente al borde de la mesa, ignorando el estridente sonido que el resto de la clase estaban haciendo detrás de ella. Cuando el profesor entró, todo el mundo se dirigió hacia sus mesas, mientras Momo ya se encontraba ansiosa por empezar el día.

-Calmaros- Aizawa le dijo a la clase mientras los últimos rezagados se callaban- primero de todo, tengo algunas noticias importantes para vosotros- Con un gran suspiro de sufrimiento pasó una mano por su cara, claramente deseando estar en cualquier otro lugar- Tenemos una nueva estudiante uniéndose hoy a nosotros, así que confío en que la hagáis sentir bienvenida.

A pesar de su tono desinteresado, un rugido de entusiasmo se oyó en la clase. El interés de Momo se incrementó instantáneamente. No eran las noticias que estaba esperando, pero podía ser una compañera de estudio, lo que era emocionante. Espero que quiera unirse al club del anuario, sería genial tener a otra chica. Oh, espero que sea fan de la literatura clásica, me encantaría tener a alguien con quien hablar de la lista de lecturas para inglés…

Aizawa dirigió su mirada a la puerta.

-¿Vas a entrar o no?- preguntó con exasperación en su voz.

Una chica una cabeza más baja que Momo entró en la clase. La primera cosa notable de ella eran los inmensos cascos que colgaban de su cuello. Iban a juego con su pelo morado, sus botas pesadas y la falta de cualquier cosa que recordara al uniforme y las ilusiones de Momo por que esa chica se uniera al club del anuario se desvanecieron. Apenas había entrado en la clase y ya se veía muerta de aburrimiento, observando a todo el mundo con un desapego interesante. Por un segundo sus ojos se toparon con Momo sentada en la fila de delante y para Momo se sintió como si estuviera mirando su alma.

-¿Te vas a presentar o qué?- Aizawa preguntó, levantando una ceja mientras la miraba.

-Kyouka Jiro- dijo.

-Corto y directa al grano- Aizawa dijo rodando los ojos- Jiro necesita a alguien que le enseñe el sitio, Yaoyorozu, te encargarás tú.

-Por supuesto, profesor- Momo contestó rápidamente. Por supuesto que se habría presentado voluntaria igualmente, pero tener a Aizawa confiando tanto en ella como para preguntárselo hacía que su pecho se llenara de orgullo. Claramente, su posición como representante de la clase se estaba haciendo notar, ya que antes habría preguntado por voluntarios. Momo siempre se presentaba voluntaria, pero ese no era el punto. Esta era la oportunidad para hacer una nueva amiga y se iba a asegurar de que fuera la mejor guía.

-Bien. Me alegro de que ya esté arreglado- Aizawa dijo, incluso aunque sonara como si estuviera de cualquier forma menos feliz- Jiro, puedes sentarte en el sitio vacío al lado de Yaoyorozu y podremos empezar.

Kyouka paseó lentamente, sus ojos la miraban juzgándola mientras caminaba. Momo le lanzó una sonrisa amistosa pero Kyouka simplemente le sonrió de lado mientras se sentaba. Eso era inusual. Momo estaba acostumbrada a sus compañeros mirándola indiferentes, pero no estaba acostumbrada a que alguien lo hiciera antes si quiera de haber hablado con ella. A pesar de ello, no iba a dejar que le molestara, iba a intentar presentarse propiamente al final de la clase y hacer una amiga.

Cuando la campana sonó al final de sus clases matutinas, Momo se levantó como un resorte, revoloteando alrededor del sitio de Kyouka expectante. Ella está jugando con el móvil, sin prestarle atención al aura ansiosa de Momo. Después de unos minutos de esperar a que sus compañeros salieran de la clase, Momo carraspeó para conseguir su atención. Kyouka se tomó su tiempo para levantar la vista de su teléfono y levantó una ceja al hacerlo, todavía viéndose aburrida.

-¿Necesitas algo?- le preguntó.

-Soy Momo Yaoyorozu y, déjame decirte antes de todo, bienvenida a nuestra escuela- sus palabras brotaron de su garganta.

-Vale.

-Espero que nos podamos llevar bien. ¿Te gustaría que te diera un tour durante la comida? Hay algunas habitaciones de estudio maravillosas y la biblioteca tiene una maravillosa selección de literatura clásica. ¿Por casualidad, te gustan los trabajos de Kenji Miyazawa? Me muero de ganas de hablar con alguien sobre la novela suya que me estoy leyendo para la clase de inglés.

Kyouka la miró.

-Joder, ¿nunca paras para respirar?

-Lo siento, pero ese vocabulario no está tolerado en esta escuela- Momo le reprendió asqueada.

-Bueno, joder, supongo que necesito nuevo vocabulario- Kyouka sonrió.

-Como es tu primer día, lo dejaré pasar, pero como la representante de la clase te voy a pedir que vigiles el vocabulario aquí en la escuela- Momo tomó aire.

-Vale- Kyouka dijo rodando los ojos.

- ¿Por dónde quieres empezar el tour?-Momo le preguntó, entusiasmada otra vez- ¡Oh! Podemos empezar por la cafetería, al ser lunes están sirviendo tappenyaki yakisoba. ¿Has traído comida? Podemos comer juntas.

Antes de que Kyouka pudiera contestar, su teléfono comenzó a sonar. La mandíbula de Momo se tensó viendo que no lo había puesto en silencio.

-Perfecto, Denki- Kyouka dijo contestándolo, ignorando completamente a Momo- Salgo en unos minutos… ¿Está Fumi contigo?... Jodidamente perfecto… Sí, puedo saltarme las clases de esta tarde… No, solo con una empollona a la que han dicho que me vigile… Genial, nos vemos luego- Colgó el teléfono y se levantó.

-¿La cafetería?- Preguntó Momo tentativamente, no estando segura de cómo sentirse al escuchar su conversación privada y menos segura de cómo sentirse al haber sido llamada empollona por alguien a quien acababa de conocer.

-Escucha- Kyouka comenzó- Yaomomo, ¿verdad?

-Momo Yaoyorozu- le replicó- pero prefiero Yaoyorozu, ya que nos acabamos de conocer, o representante de la clase.

-Bien, Yaomomo- le contestó con una mueca- tengo sitios mejores en los que estar así que me voy.

-¡Pero tenemos clases!- Momo gritó escandalizada.

-Paso.

-Pero…

-Mira, no estoy muy interesada en todo este rollo de la "escuela"- dijo Kyouka- y no paso el rato con empollones así que gracias pero no, gracias- después de decir eso pasó al lado de Momo y se dirigió a la puerta.

-¡Pero no puedes irte a mitad del día!- Momo la llamó.

-Mírame.

Y Momo lo hizo. La vio irse de la habitación, sabiendo que también estaba saliendo del colegio, demasiado aturdida como para hacer algo para pararla. Le tomó un momento recomponerse, la conversación la había dejado momentáneamente sin palabras. Mirando por donde Kyouka se había ido se dijo a sí misma.

-¡Es muy maleducada!

Kyouka no reapareció después de la comida. Cuando Aizawa vio su sitio vacío, dejó salir un suspiro resignado, como si no estuviera sorprendido por su ausencia. Momo no solo estaba sorprendida, sino que también estaba extremadamente molesta por su descarada burla a las normas de la escuela. Había claramente alguna razón para que tuviera una completa indiferencia al concepto de escuela y Momo estaba determinada a encontrar el por qué. Al final del día se escabulló al archivo de la escuela para hacer un poco de investigación.

El archivo es frío y oscuro, un buen contraste con el calor de la tarde, y sentado en el ordenador estaba Koji. Koji siempre se encontraba en el archivo cuando no estaba en clase y era uno de los pocos estudiantes que Momo podía considerar un amigo. Siendo propenso a saltar cuando es sorprendido, pasaba el tiempo dibujando animales mientras miraba los archivos y así fue cómo Momo se lo encontró cuando llegó. Llamó a la puerta fuertemente para no sorprenderlo y estropear el dibujo en el que estuviera trabajando. Momo entró en el archivo esperando que él pudiera ayudarle.

Koji levantó la vista y le sonrió.

-Hola, Momo- dijo sonriendo alegremente.

-Hola, Koji- Momo dijo, levantando una bolsa- He comprado pan de melón.

-Maravilloso, gracias- dijo Koji cogiendo la bolsa y sacando el paquete de plástico- ¿Estás bien?

-Estoy bien- Momo le respondió- estaba pensando en si te podía pedir un favor.

Koji se rio.

-¿Es esa la razón por la que me has traído pan de melón?

Un sonrojo apareció en las mejillas de Momo.

-Parcialmente- respondió- pero también quería traerte algo para agradecerte tu ayuda en la última quedada del club del anuario.

-Sabes que siempre estoy dispuesto a ayudarte- Koji le dijo con una sonrisa- y que siempre aceptaré pan de melón. ¿Con qué te puedo ayudar?

-Necesito el registro de una estudiante transferida- Momo le dijo.

Hubo una larga pausa antes de que Koji volviera a hablar.

-¿Te lo ha pedido algún profesor?

-No, por eso estoy segura de que es mucho pedir.

-Sabes que nos puedes meter en serios problemas por esto, ¿verdad?- Koji le advirtió.

-Confía en mí, no nos meteremos en serios problemas- Momo le aseguró- diré que es por el anuario si alguien pregunta, pero no lo harán.

-Si tú estás segura- Koji dijo encogiéndose de hombros- ¿Quién es la estudiante?

-Su nombre es Kyouka Jiro.

Koji escribió su nombre y sacó su perfil, Momo leyendo por encima de su hombro. Cuanto más leían, peor se volvía, hasta que Koji dejó salir un silbido.

-Wow…

-Es bastante colorido, ¿verdad?- Momo miró las múltiples expulsiones, las varias peleas (con estudiantes y profesores) y las múltiples veces que Kyouka había sido pillada rompiendo de todas las formas las normas escolares.

-Creo que colorido es decir poco- Koji dijo- Dios mío, ¡quemó a un profesor!

-Sí, lo hizo- Debía haber una razón por la que Kyouka había prendido fuego a Enji Todoroki, su anterior profesor de educación física, pero Momo no quería ser la que preguntara.

-¿Y tienes que enseñarle la zona?-Koji preguntó, sonando verdaderamente preocupado por el bienestar de Momo.

-E… Estoy segura de que estaré bien- Momo contestó a pesar de que cuanto más leía, más se preguntaba si eso era verdad.

-¿Estás segura de poder encargarte?- Koji le preguntó.

-Bueno, me gustan los desafíos- Momo dijo felizmente- Estoy segura de que seremos buenas amigas en poco tiempo.

-Si tú lo dices…- Koji murmuró.

Cuando era pequeña, su madre siempre le decía que si tenía determinación y se concentraba en algo Momo podía conseguir cualquier cosa. Su madre nunca había tenido la desgracia de conocer a Kyouka Jiro. No importaba lo que Momo hiciera, no parecía ser capaz ni siquiera de convencer a Kyouka de fingir un mínimo de interés hacia las tareas del colegio o los clubes. Apenas lograba forzar a Kyouka a venir a clase e incluso así, había días que no aparecía. Era muy cansado, pero tan optimista como siempre, Momo seguía intentando convencerla.

Cuando las clases de la mañana dieron a su fin en una tarde de jueves, Momo se paró delante de Kyouka antes de que pudiera dejar la clase.

-Señorita Jiro- pregunto felizmente.

-¿Qué quieres?- Kyouka preguntó suspirando.

-Me preguntaba si estarías libre esta tarde- Momo preguntó imperturbable ante la completa falta de interés de Kyouka- Estaba pensando en hacer una sesión de estudio y me preguntaba si querías unirte ya que tenemos un examen de historia dentro de poco.

-Gracias pero no, gracias- Kyouka dijo con un gruñido- Estoy ocupada esta noche.

-Oh, está bien- Momo dijo- ¿Algo emocionante?- A pesar de que Kyouka había rechazado su oferta de estudio, seguiría intentando mantener una conversación con ella. Quizá incluso sería capaz de conseguir que aceptara estudiar con ella otra noche.

-Tengo una fiesta a la que ir- dijo Kyouka conectando los cascos a su teléfono.

Momo se escandalizó.

-¡Pero mañana hay clase!

Kyouka se rio.

-Bueno, mala suerte- dijo- así que no me esperes esta noche, llegaré tarde a casa- le lanzó a Momo un guiño y se fue, dejando a Momo con la impresión de que no iba a volver para las clases de la tarde.

A pesar de que encuentra la idea de ir a una fiesta en días de escuela completamente desconcertarte, Momo pensó para sí misma mientras comía que quizá si Kyouka la ve en la fiesta comience a tratarla con más respeto. El único problema es que no sabe por dónde empezar a buscar qué fiesta es o dónde se celebra. Podría empezar a preguntar pero dudaba que alguien le fuera a decir, pensarían que está intentando que la cancelen, probablemente dirían que no saben de qué está hablando.

Mientras reflexiona el dilema, escuchó un trío de chicas en la mesa de al lado (una de ellas la reconoce como uno de sus compañeros) riéndose de la fiesta. Por suerte no hablaban muy alto y podía escuchar lo que hablaban, a pesar de que la mayoría parecen ser inútiles cotilleos sobre algunos de los chicos que quizá vayan.

-¡Dios mío! De ninguna manera- una chica con pelo corto color chocolate dijo.

-¡Sí!- la chica que Momo reconoce como Toru Hagakure (una chica de su clase de inglés que parece ser capaz de mezclarse en cualquier grupo de amigos que encuentre) dijo- vive al lado y dijo que iba a venir y traer algunos de sus compañeros de baloncesto que estuvieran buenos.

La otra chica, una con un pelo largo pelirrojo y atado en una cola de caballo a un lado, gimió suavemente.

-Dejaría a Shoji venirse sobre mí y lo mismo para sus sexys compañeros de baloncesto.

Toru rio.

-Eres tan asquerosa, Kendo…

-No finjas que no te gustaría- la chica, Kendo, rio dándole a Toru un empujón.

-No, me gustaría- Toru rio- ¿Conocéis a su amigo Ojiro? ¡Dios! Tiene la mejor polla que he visto jamás.

-Foto o es como si no hubiera pasado- la chica del pelo corto dijo.

Toru carcajeó sacando su teléfono para enseñarle a las otras dos. Las tres se rieron a carcajadas mientras Momo sentía su cara tiñéndose de escarlata. En condiciones normales no tendría ningún problema en acercarse y reñirlas por tal comportamiento inmoral en una zona pública pero se detuvo a sí misma. Si se apartaba de ellas ahora, no le dirán nada y se quedaría igual que antes.

-Tus padres son tan guays, Toru- la chica con el pelo corto dijo- no me puedo creer que te dejen dar esta fiesta.

-Ellos piensan que es un grupo de estudio-dijo Toru- les dije que algunos amigos, incluido Shoji, iban a venir y ayudarme a estudiar para el examen de la semana que viene.

-Te puede ayudar a estudiar la curva de su polla- Kendo rio.

Momo no pudo continuar callada más tiempo.

-Perdonadme- les dijo, muy consciente de que su cara todavía era escarlata.

-Perdón, ¿estábamos hablando muy alto?- la chica con el pelo corto le preguntó, a pesar de que no se escuchaba arrepentida.

-N…No- Momo tartamudeó- quería preguntar por la fiesta de la que hablabais. ¿Solo se puede ir con invitación?

-No- dijo Toru agitando la cabeza- ¿Quieres venir?

-¿Puedo?- Momo preguntó, sus ojos brillaban.

-Por supuesto- Toru le contestó con una sonrisa- no te había preguntado antes porque pensaba que no eras fiestera.

-Bueno, normalmente no soy fiestera- Momo dijo frotándose la parte trasera del cuello- pero quiero probarlo.

-Bien, guay- Toru dijo feliz. Cogió un trozo de papel de uno de sus cuadernos y garabateó algo antes de dárselo a Momo- esta es mi dirección y mi número. Si te pierdes, llámame y te ayudaré a encontrarlo.

-Muchas gracias- Momo contestó cogiendo el trozo de papel- ¿Necesito llevar algo conmigo?

-Solo tu bonita presencia- le contestó Toru con una sonrisa.

-Genial, gracias- Momo dijo sonriendo a las tres y volviéndose rápidamente a sus libros.

-¿De verdad crees que va a aparecer esta noche?- la chica con el pelo corto le preguntó.

-Lo dudo- dijo Toru sacando brillo de labios de su bolso y reaplicándolo- me sorprendería mucho si lo hace pero sería muy guay verla en el mundo real- pensó por un momento- si de verdad aparece, ¿seréis agradables con ella?

-Por supuesto que sí- Kendo dijo.

-Siendo honesta, no es ella la que me preocupa- la chica con el pelo corto dijo.

-¿A qué te refieres, Ochako?- Toru preguntó.

-He oído que Jiro va a aparecer esta noche- Ochako contestó.

Los ojos de Toru se abrieron.

-Oh, dios mío…- se mordió el labio- quizá no es tan mala… mientras no empiece ninguna pelea con nadie.

-Solo podemos esperar- Ochako dijo.

Más tarde esa noche con un plato de galletas de chocolate en la mano (porque su abuela siempre le había dicho que no se presentara en casa de nadie con las manos vacías), Momo llamó a la puerta de la casa de Toru. Se colocó un mechón de pelo nerviosa y reprimió la necesidad de juguetear con el dobladillo de su vestido. Agradeció haber conseguido evitar que su padre la llevara y le acompañara hasta la puerta. No había comentado los detalles de esta fiesta, ni siquiera había mencionado que habría chicos, y le haría ver menos guay si apareciera con un acompañante paterno.

Pasado un minuto o así, la puerta se abrió y salió Toru con un ceñido vestido en el que apenas cabía, sonriéndole.

-Oh, dios mío, Yaoyorozu, ¡has venido!- rodeó con sus brazos el cuello de Momo y la abrazó fuertemente- ¡No me lo puedo creer!

-He traído galletas- dijo Momo sujetando el plato.

-¡Eres tan linda!- Toru le dijo. Agarró la mano de Momo y tiró de ella hacia dentro, cerrando la puerta tras de sí- Ven a conocer a gente. Mi amigo Shoji se ha traído a todos sus amigos y son todos jodidamente sexys.

-Vale…

Antes de que pudiera quejarse, Momo fue arrastrada a una conversación con Toru, Kendo la niña pelirroja y dos chicos atractivos llamados Sero y Kirishima. Era divertido, los chicos eran amigables y, para su sorpresa, acabó teniendo una larga conversación con Kirishima sobre su anime favorito "Chii´s Sweet Home". En un punto de la noche, vio a Kyouka y le devolvió la mirada. Si Kyouka estaba sorprendida de ver a Momo en una fiesta, lo máximo que hizo fue levantar una ceja para demostrarlo. Momo no pudo evitar sentirse algo presumida al verlo, se sintió como si verdaderamente le hubiera enseñado a Kyouka que era más que solo buenas notas y ser la representante de clase. Así fue hasta más tarde en la noche.

-Hey, ¡deberíamos jugar a girar la botella!- Toru gritó, prácticamente colgada del brazo de un chico rubio llamado Ojiro.

-Es una gran idea- dijo él con una sonrisa en sus labios y una mano en el culo de Toru.

-¿Cómo se juega?- Momo le preguntó a Toru mientras se dirigía a un círculo en el suelo.

-¿Nunca has jugado a girar la botella?- Toru le preguntó sorprendida y Momo agitó la cabeza- Oh, es muy sencillo. Nos sentamos en círculo y lo único que tienes que hacer es girar la botella en el centro del círculo y besas a la persona en la que se pare.

-Vale…- las mejillas de Momo se calentaron. Los nervios de su estómago se tensaron al mirar a Kyouka a los ojos. Esa exasperante sonrisa dibujada en su cara solo hacía que Momo estuviera más determinada a participar. Toru le dio una botella vacía.

-¿Quieres empezar tú ya que nunca has jugado?- le preguntó.

Momo miró la botella dudando un momento, pero sintió los ojos de Kyouka sobre ella y sus dudas se disiparon.

-Por supuesto.

Con una determinación de acero, Momo puso la botella en el medio del círculo y la giró fuertemente. Sin atreverse a mirar a cualquiera de las posibles personas a las que la botella podía apuntar, Momo la miró girar. Una parte de ella esperaba que apuntara a Kirishima, parecía agradable y probablemente estuviera bien besarlo si tuviera que hacerlo. Cuando la botella paró de girar, levantó la mirada y su estómago le dio un vuelco al ver que la traidora botella estaba apuntando a Kyouka.

-¿Debería de girarla otra vez?- Momo le preguntó a Toru mientras el resto del círculo aplaudía, uno de los chicos incluso silbó.

-Cariño, ¿por qué tendrías que volver a girarla?- Toru le preguntó confundida por la pregunta.

-¿No se supone que debería besar a uno de los chicos?

Toru rio.

-No seas tonta, besas a quien apunte la botella, no importa si es un chico o una chica, solo tienes que besarlos.

-Retírate si quieres, Yaomomo- Kyouka dijo con una sonrisa- si eres una gallina.

-Vale- Momo tomó aire y se inclinó hacia delante antes de que Kyouka empezara a cloquear.

Momo no tenía demasiada experiencia besando. Su primer beso fue con un chico llamado Tenya en la escuela secundaria, fue raro, demasiado mojado y algo que no quería volver a experimentar. Por supuesto que sabía que no todos los besos serían como ese, pero no quiso arriesgarse y fue una corta relación. Por el contrario, los labios de Kyouka eran suaves y dulces y, a pesar de no ser un beso muy largo, hizo que el corazón de Momo se acelerara. Tan pronto como se acabó, Momo se volvió a sentar al lado de Toru y hubo una pequeña satisfacción dentro de ella al ver sorpresa en la cara de Kyouka. ¡Ha! No pensabas que lo fuera a hacer, ¿verdad?

Antes de que Momo pudiera sentirse demasiado satisfecha, Kyouka tomó la botella y la giró. Dio varias vueltas al círculo antes de pararse, apuntando a Momo. Más aplausos y silbidos de los chicos mientras Momo se giró hacia Toru, un poco confundida otra vez.

-¿Ahora qué pasa?- preguntó.

-Bueno, como te ha vuelto a apuntar tenéis que volver a besaros y esta vez, tiene que ser más largo- Toru explicó.

-Vale…

Ya se habían besado una vez así que podían hacerlo otra vez. Con más confianza de la que pensó que tendría en este tipo de situación, se inclinó hacia delante, encontrándose con Kyouka en la mitad. Los labios de Kyouka era tan suaves como antes y la presión contra los de Momo lo suficiente como para hacer que aparecieran mariposas en su estómago. Estaba claro que Kyouka sabía cómo besar y en el momento en el que se tuvieron que separar, Momo estaba segura de que sus mejillas se habían sonrosado.

Sabiendo que era su turno otra vez, Momo le dio otro giro aun sabiendo en quién se iba a parar. Esperó, manteniendo sus ojos en la botella hasta que se paró y, por supuesto, cuando subió la mirada se encontró mirando a Kyouka. Claramente tenían que ser un mucho más explícitas si los otros dos besos eran un entretenimiento, sin mencionar la forma en la que la gente aplaudía. La visión de dos chicas besándose era claramente demasiado para algunos de los chichos, que estaban salivando. Momo se giró hacia Toru.

-¿Más besos?

-Sí, ahora tenéis que usar vuestras lenguas- Toru rio.

-Bien.

No había nada más, si eso era lo que querían entonces era lo que ella les iba a dar. La forma en la que ella lo veía era que no tenía sentido retirarse ahora que lo había hecho dos veces. Se inclinó hacia delante para encontrar a Kyouka en el medio del círculo y, tomando el liderazgo, presionó sus labios con los de Kyouka. Antes de que Momo tuviera la oportunidad de intentar tomar el control, Kyouka deslizó su lengua entre sus labios. Un pequeño gritito salió de la garganta de Momo pero fue opacado por la cacofonía de los silbidos y aplausos.

Era como si hubiera fuegos artificiales explotando detrás de los párpados de Momo. La lengua de Kyouka era caliente y húmeda mientras tentaba la de Momo haciendo que su cabeza diera vueltas. Nunca había sido besada así y no estaba segura de lo que debería hacer. Es obvio que su falta de experiencia se está demostrando pero mientras la lengua de Kyouka recorre la parte baja de la suya, a Momo no le importa. Lo único en lo que puede centrarse es en lo bien que se siente teniendo a Kyouka besándola como si fuera la única persona de la sala.

Cuando las dos finalmente se separaron, los ojos de Momo se abrieron. Vio a Kyouka sonriéndole. Su cara enseguida se sonrojó al darse cuenta de que Kyouka probablemente estuviera a punto de decirle que su técnica de beso era bastante peor.

-Nada mal- Kyouka dijo susurrando, haciendo que solo Momo pudiera oírle, haciendo que su cara se calentase.

-Lo siento- dijo Momo apresuradamente.

-No lo sientas- dijo Kyouka, lanzándole a Momo otro beso antes de volverse a su sitio.

Kyouka giró la botella y, por suerte, se paró delante del amigo de Kirishima, Sero. Suspirando internamente de alivio, Momo no se podía imaginar qué les habrían hecho hacer si se hubiera vuelto a parar en ellas. Todavía sentía un hormigueo en los labios por el beso y sabía que sus mejillas deben estar rosas. Solo es un beso, un simple beso, así que, ¿Por qué está haciendo que su corazón revolotee en su pecho como si fuera un pájaro enjaulado? Seguramente, solo sea una reacción al hecho de que no haber besado a nadie en mucho tiempo en vez de cualquier otra cosa.

-¿Estás bien, Yaoyorozu?- le preguntó Toru mientras Hanta comenzó a besar a una chica con el pelo rosa después de haber girado la botella.

-Sí- Momo contestó, restándole importancia- ¿Te importa si uso el baño?

-Sin problema- Toru dijo felizmente- al final del pasillo, es la última puerta a la izquierda.

-Gracias.

Sin ser vista por el resto del círculo, Momo se levantó y corrió hacia el baño. Cerrando con cerrojo tras ella, se echó agua en la cara, esperando enfriar sus ardientes mejillas. Pasado un minuto, se secó la cara, decidiendo que estaba todo en su cabeza, una reacción simple a un beso y nada que ver con Kyouka. Obviamente era guapa, cualquier idiota podría verlo, pero era todo lo a que Momo siempre le habían dicho que evitara, así que, ¿Por qué parecía que fuera a estar obsesionada por un tiempo con el beso?

Saliendo del baño, se dirigió otra vez al círculo. Antes de sentarse, sus ojos se fijaron en Kyouka. Claramente, Kyouka no se iba a obsesionar sobre besar a Momo porque ya había pasado página con la chica del pelo rosa. Una sensación extraña empezó a crecer en el pecho de Momo, una que no suele sentir mucho pero odia cuando lo hace. La envidia hace que su estómago dé un vuelco y tuvo que apartar la mirada. Siendo realista, sabe que no se tendría que sentir de esa manera sobre un beso, pero el pensamiento de que Kyouka simplemente se reiría de ella hace que sus ojos le piquen un poco. No tiene tiempo de reflexionar sobre este nuevo sentimiento antes de que Toru se cuele detrás de ella y la abrace por la cintura.

-¡Hey, Yaoyorozu!- canturreó mientras Momo tenía la clara impresión de que había estado bebiendo- ¿Estás bien?

-Un poco mareada- Momo mintió.

-¿Has bebido también del ponche de Sero?- Toru preguntó, sus pupilas dilatadas y desenfocadas.

-Quizá un poco demasiado- Momo dijo- estoy pensando que sería buena idea dejarlo por hoy.

-Está bien. Gracias por venir- Toru le dijo, volviendo a abrazarla- ¿Puedes llegar bien a casa?

-Sí, estaré bien. Gracias.

Toru se inclinó y le besó la mejilla.

-Nos vemos mañana, entonces. Espero que te encuentres mejor.

-Gracias.

Momo se soltó de los brazos de Toru y se dio prisa en llegar a la puerta principal. Saliendo al frío viento de la noche y tomando varias bocanadas. Ahora que estaba fuera y alejada del sonido de la fiesta, Momo se sintió como si su cabeza se aclarara de alguna manera. Sabía que el caminar a casa hará que su mente se olvide de Kyouka y el beso, por lo que tomó aliento y comenzó su largo paseo hasta casa.

Cuando Momo llegó al colegio la mañana siguiente, tomó la decisión consciente de ignorar a Kyouka costara lo que costase. Durante su paseo a casa pensó más sobre besar a Kyouka, obviamente solo tenía interés por el estúpido juego, por lo que no había razón para obsesionarse con eso. Por suerte, Kyouka llegó tarde al colegio, por lo que Momo no tenía que hablar con ella pero, aparentemente, no iba a detener a Kyouka de intentar molestarle. A mitad de su primera clase de la mañana, Momo sintió un toque en su hombro y un siseó para llamar su atención.

-Pst, Yaomomo.

Es Kyouka. Es la única que insiste en llamarle por ese ridículo mote. Momo no va a morder el anzuelo. Haciéndole un gesto con la mano, Momo continuó tomando notas, enfocándose en no darle la satisfacción. Sintió a Kyouka soplándole en la parte trasera del cuello.

-Yaomomo- canturreó en un ligero susurro.

-¡¿Me vas a dejar en paz!?-Momo siseó, girándose para mirarle ferozmente. Kyouka solo tuvo tiempo de sonreírle antes de que la voz de Aizawa resonara, haciendo que Momo diera un bote.

-Yaoyorozu, Jiro, ¿hay algo que os gustaría compartir con el resto de la clase?- preguntó.

-N…No, profesor- Momo balbuceó, sus mejillas ardiendo.

-Entonces, debéis tener una muy buena razón para hablar en mi clase- Aizawa dijo.

-Lo siento, profesor- Momo murmuró con los ojos fijos en la mesa.

Hubo un largo silencio antes de que Aizawa volviera a hablar.

-Limpieza esta noche para las dos- les dijo- después del colegio durante una hora, quizá entonces os lo penséis dos veces antes de hablar en mi clase.

Se giró otra vez a la pizarra y Momo no quería otra cosa que enterrar su cabeza en sus manos y llorar. Nunca había sido reprendida por un profesor y nunca delante del resto de la clase. Humillada y segura de que algunos de sus compañeros se estaban riendo de ella, se giró para clavar sus ojos en Kyouka. Sin inmutarse, Kyouka simplemente sonrió y le lanzó un beso a Momo. Cabreada, se volvió hacia sus notas. Si Kyouka iba a ser así, entonces Momo haría lo que fuera para ignorarle.

El plan funcionó durante quince minutos después de que Aizawa les dejara para continuar con la labor de limpieza. Mientras Momo estaba al lado de la ventana, golpeando dos borradores y lanzando una ráfaga de polvo de tiza al aire, sintió un cuerpo presionándose contra el suyo y un par de brazos envolverse alrededor de su cintura, haciendo que pegara un bote. Mirando por encima de su hombro, pudo ver la parte de arriba de la cabeza de Kyouka. ¿Qué está haciendo? ¡Cualquiera podría entrar!

-Por fin solas- dijo Kyouka, su sonrisa era evidente en su voz.

-Déjame en paz- Momo siseó.

-Aww, vamos- Kyouka gimoteó, haciendo pucheros- pensé que podíamos continuar donde lo habíamos dejado anoche.

-¿Y dónde se supone que lo dejamos?

Los labios de Kyouka estaban, de repente, en su oído (Momo sospechaba que estaba sobre la punta de sus pies y no podía ignorar lo lindo que eso era).

-Quiero saber qué más puede hacer esa lengua.

Momo se dio la vuelta rápidamente con sus palabras, mirándola con indignación (de repente, se veía mucho menos linda que antes).

-¡Estamos en el colegio! ¡Cualquiera podría oírte!

Kyouka gruñó.

-No parecía importarte en una habitación llena de desconocidos anoche. Tuve la impresión de que eras un poco exhibicionista.

-Eso fue diferente- Momo resopló malhumorada- Era parte de un juego y era la primera vez que jugaba.

-Casi me lo creo- Kyouka dijo- no pensaba que las chicas buenas besaban así, aunque, tampoco sabía que las chicas buenas acababan castigadas.

-¡Esto es tu culpa!- Momo estalló- ¡Nunca me habría metido en problemas en el colegio y esto estará para siempre en mi expediente de no haber sido por ti!

-Un castigo no va a hacerte una mierda, créeme, lo sé, así que cálmate de una jodida vez- Kyouka dijo rodando los ojos.

-Eso es fácil de decir para ti, un expediente perfecto es lo único que tengo- Momo dijo clavando su mirada en ella- no tengo muchos amigos aquí, por lo que ser la primera de la clase es importante para mí.

-Por si no lo habías notado, yo tampoco soy demasiado popular- Kyouka le dijo.

-Parecías bastante popular anoche- Momo le dijo apretando los dientes, el recuerdo de Kyouka besando a la chica de pelo rosa todavía estaba fresco en su cabeza.

Kyouka procesó esto con el ceño fruncido antes de que comprendiera. Una sonrisa se expandió por su cara.

-¿Es eso?- le preguntó- ¿Estás celosa de una chica cualquiera?

-¿No soy yo solo una chica cualquiera?- Momo le preguntó- Estoy segura de que vas besando a cualquiera que te sea un capricho.

-Eso es jodidamente grosero.

-Siento que solo esté interesada en besar a gente que me guste.

Kyouka avanzó hacia ella.

-¿Entonces por qué me besaste?

Momo abrió la boca para contestar pero cualquier respuesta que pudiera dar le parecía insatisfactoria. Por supuesto que podía decir que era solo por el juego pero sabía que el contraataque de Kyouka sería el mismo. Podría mentir y decir que Kyouka le atraía, pero eso sería como admitir la derrota porque Kyouka sería insufrible y ella habría perdido el control… pero ¿era una mentira? No era algo que Momo hubiera considerado como una posibilidad pero explicaría los celos ardientes que sentía y la obsesión que tenía con ella desde que había empezado la escuela. No podía decidir cómo quería continuar con la conversación por lo que se quedó callada.

¿No hay respuesta?- Kyouka preguntó sonriendo- Dios, necesitas relajarte, eres una pija mojigata.

-¡No soy una pija mojigata!

-Casi me lo creo.

-¡Por lo menos no soy una delincuente!

-¿Es lo mejor que sabes hacer?- Kyouka le preguntó y la sonrisa de su cara hizo que Momo deseara abofetearla.

-No tienes ni idea de lo que puedo hacer.

-¿Me lo vas a demostrar? ¿Demostrarme que no eres solo palabras? ¿O eres una cobarde?

-¡No soy una cobarde?

-¡Entonces demuéstralo!

La parte del cerebro de Momo que está normalmente reservada para tomar decisiones racionales había dejado de funcionar mientras tomaba la cara de Kyouka con las dos manos y la atrajo hacia ella en un beso apasionado. Si Kyouka estaba sorprendida por el desenlace no lo demostró, por el contrario, empujó a Momo para que esté contra la pared, colando su lengua por sus labios mientras tomaba aire sorprendida. Momo no pudo evitar el gemido que sale de su garganta. Besar a Kyouka así se siente incluso mejor que antes. Su cabeza le daba vueltas, ebria del sabor de su lengua y se dio cuenta rápidamente de que quiere más.

Una de sus manos se movió de las mejillas de Kyouka a su hombro. No estaba segura de lo que planea hacer pero sabía que necesitaba tocar. El liderazgo fue tomado por Kyouka, que comenzó a recorrer con su mano el interior del muslo de Momo. Con la piel hormigueándole, Momo gimió suavemente, suplicando a los dedos de Kyouka que se cuelen por su falda. Su cabeza estaba llena de Kyouka, ningún otro pensamiento importa.

Eso es así hasta que el sonido de la puerta abriéndose llega a sus oídos y las dos se separan como si se quemaran. Sonrojada y jadeando levemente, Momo lanzó una mirada rápida en la dirección de Kyouka para ver que no está tan tranquila como pensaba que estaría. Ambas se habían colocado apresuradamente la ropa justo a tiempo, antes de que Aizawa entrara en la habitación, ignorando felizmente lo que pasaba.

-¿Todavía seguís aquí?- les preguntó.

-Todavía… queda media hora- Kyouka dijo confundida.

-Cierto…- Aizawa dijo, sonando como si quisiera un merecido tiempo alejado de sus estudiantes- ¿Cuánto os queda para acabar?

-Casi hemos acabado- Momo contestó rápidamente.

-Bien- dijo- podéis iros tan pronto como acabéis y no quiero veros a ninguna de las dos aquí por meteros en problemas. ¿Me habéis entendido?

-Sí, profesor- dijeron a la vez al unísono.

-Bien- después de decir eso, se fue.

Ahora que estaban solas, Momo no sabía qué hacer. Se sentía rara, descoordinada e insegura de lo que debería decir en esta situación. De todas las cosas que podía hacer, ¿por qué había decidido besarla? Fue increíblemente estúpido y ahora no podía retractarse. Por una parte, podía esperar que Kyouka dijera algo pero si fuera a hacerlo, ya lo habría hecho. Carraspeando, Momo se libró de la incomodidad y continuó con la limpieza, determinada a ignorar a Kyouka e irse.

Ninguna de ellas dijo nada durante el resto del tiempo limpiando y ninguna dijo nada cuando se fueron. Momo podía sentir un hormigueo en sus labios y en la parte interna de su muslo. Después de su breve relación con Tenya, había pensado que no estaba interesada en el sexo pero besar a Kyouka había despertado algo en ella. Es algo que no había considerado antes y de la forma en la que ella lo veía, tenía todo el fin de semana para organizar sus pensamientos antes de tener que volver a afrontar a Kyouka. Eso le iba a hacer pensar mucho.

Momo se pasó todo el fin de semana pensando sobre Kyouka, obsesionándose con los besos que habían compartido y viendo mucha pornografía lésbica. El porno era sorprendentemente más útil de lo que había pensado cuando había tenido la idea, algo de lo que estaba segura ahora era que mirar pechos era mucho más entretenido que mirar penes cuando había tenido su breve chapuzón en el porno heterosexual. La mayoría de las noches ve ambos en un intento de descubrir qué es lo que más le excita. El experimento es bastante concluyente en favor de las chicas, especialmente cuando piensa en la idea de ella y Kyouka haciendo esas actividades juntas.

Se pasó la mayor parte del fin de semana fantaseando (y las ocasionales sesiones de masturbación) sobre Kyouka y cuando llegó el lunes por la mañana, no pudo mirarla a los ojos. Las pocas veces que sus ojos se encontraban, Momo sentía su cara arder y tenía que desviar la mirada. En esas raras ocasiones en las que sus ojos se encontraban, parecía como si Kyouka quisiera decir algo, pero fuera lo que fuese, Momo no tenía interés en escucharlo y se prometió a sí misma esquivarla cuando no estuvieran en clase

La mayor parte del tiempo funcionaba bien mientras recorría los pasillos cautelosamente. Cogiendo escaleras traseras y pasillos que poca gente conocía para conseguir evitar ver o hablar con Kyouka hasta el punto en que finalmente pudo sentir que podía bajar la guardia. Sintiéndose lo suficientemente segura para no buscarla, Momo suspiró relajada mientras giraba la esquina del edificio de ciencias.

¡WHAM!

Los libros de Momo repiquetearon contra el suelo cuando se chocó contra alguien. Avergonzada y furiosa consigo misma por no prestar atención a lo que sucedía a su alrededor, Momo se dejó caer sobre sus rodillas y comenzó a recoger sus libros caídos.

-Lo siento mucho- dijo acelerada- No miraba por dónde iba y…

-Tranquila, Yaomomo- la voz de Kyouka rio.

Sus ojos se dispararon hacia arriba mientras Momo se volvía escarlata, esto quizá había sido parte de una de sus fantasías, al encontrarse cara a cara con Kyouka desde su beso. ¿Qué iba a decir? ¿Qué iba a hacer? Debía haber sido dolorosamente obvio para Kyouka que ella le estaba evitando y ahora tenía que asumir las consecuencias.

-Lo siento.

-¿Necesitas ayuda?- Kyouka le preguntó, cogiendo uno de los libros de Momo.

-No te preocupes- Momo dijo, alcanzando el mismo libro que Kyouka. Antes de poder detenerse, sus dedos rozaron los de Kyouka y el centro de su cuerpo se contrajo. Sus ojos se movieron rápidamente a donde sus dedos estaban tocando los de Kyouka y sintió sus mejillas arder. Sin aliento, miró a la cara a Kyouka y fue recompensada con una sonrisa mientras los dedos de Kyouka rozaban la parte trasera de su mano al devolverle sus libros.

-Gr…Gracias- tartamudeó.

Kyouka le guiñó un ojo.

-Sin problema. Te veo en clase.

-S…Sí.

Antes de que Momo tuviera la oportunidad de decir algo más, Kyouka le lanzó un beso y se fue. Con sus libros asegurados en sus brazos, Momo corrió al baño a salpicarse un poco de agua en su cara y aliviar el calor. ¿Cómo es capaz Kyouka de hacerle esto a ella solo con un simple toque? Tenía que hacer algo, ahora tenía que dar una presentación en la clase siguiente y no podía perder los papales, especialmente, considerando el hecho de que sabe exactamente quién va a estar sentada en su campo de visión mientras la da.

El inicio de la presentación va bien. Momo mantuvo su temple y dio el discurso perfectamente. Apenas miró a Kyouka mientras hablaba, sabiendo que solo haría que perdiese el control. Llegando al final de los últimos puntos, permitió a sus ojos echar un vistazo en la dirección de Kyouka. Instantáneamente, deseó no haberlo hecho al estar Kyouka sonriéndole. Tenía una mano en su boca con dos dedos separados delante de sus labios y su lengua moviéndose entre ellos. Momo sabía perfectamente lo que se supone que significa ese gesto.

El calor subió por su cuello mientras titubeaba un poco, sus ojos corrieron a sus notas mientras continuaba. Miró otra vez y Kyouka seguía haciendo el mismo gesto con la mano, mirándola directamente. ¿Qué estaba haciendo? ¿Estaba haciendo esto para molestar o tiene un motivo? De cualquier manera no es algo de lo que Momo se pudiera preguntar cuando todavía tiene puntos clave que explicar. Haciendo bastante obvio que la estaba ignorando, Momo continuó leyendo sus notas, manteniendo sus ojos en un punto sobre la cabeza de Kyouka para no tener que mirarla.

Momo consiguió acabar los últimos puntos con su dignidad intacta, pero cuando finalmente miró a Kyouka otra vez, la sonrisa en sus labios es enfurecedora. Por suerte, Kyouka no hizo nada más para distraerla del resto de la clase, pero eso solo sirve para enfadarla más. No puede haber nada más detrás de sus gestos aparte de simplemente ser molesta. Funcionó y, cuando el timbre sonó al final de la clase, Momo estaba furiosa.

Mientras el resto de la clase salía, Momo agarró a Kyouka por el brazo y la metió en una habitación vacía.

-¿Podemos hablar?

Kyouka rio disimuladamente mientras la puerta se cerraba tras de sí.

-Directa, Yaomomo. Jamás pensé que serías ese tipo de chica.

-¿Te importaría decirme a qué diablos te crees que estás jugando?- Momo siseó.

-No sé de qué me hablas- Kyouka dijo con una sonrisa enorme.

-No juegues conmigo cuando no estoy de humor.

-Susceptible, ¿eh?- Kyouka se inclinó, acercándose a la cara de Momo- ¿He tocado una fibra sensible?

-Ese no es importante- dijo Momo. La proximidad de Kyouka estaba haciendo que su determinación se desmoronara un poco y si se acercara más había muchas posibilidades de que Momo la volviera a besar.

-Entonces me tendrás que decir qué es, porque, honestamente, las idas y venidas se están haciendo un poco aburridas.

-¿A qué te refieres?- preguntó Momo.

-Al minuto estás interesada en mí y al siguiente no quieres saber nada de mí. Es bastante agotador- Kyouka respondió, pero la sonrisa le hizo parecer como si no estuviera triste sobre ello .

-No es como si tú estuvieras interesada en mí- Momo dijo- ¡Lo único que pareces hacer es molestarme!

-Porque eres muy linda- Kyouka dijo con una sonrisa.

-De todas maneras, ¿por qué debería de creer que no estás intentando jugar conmigo otra vez?- Momo le preguntó.

-Si te dijera que me gustas, ¿me creerías?- Kyouka contraatacó con su propia pregunta.

-¡No!

-¿Por qué no?

-Estamos dando vueltas sobre lo mismo- Momo dijo rodando los ojos- No hay nada que podrías decir para hacerme creer que realmente esto no es una gran broma para ti.

-¿Y esto?

Gentilmente, cogió la cara de Momo en sus manos y, estando sobre las puntas de sus pies, presionó sus labios con los de Momo. Era un beso suave que se volvía más exigente mientras Kyouka presionaba a Momo contra la puerta. Insegura sobre cómo actuar, Momo se mantuvo ahí por un momento, permitiéndose ser besada. Esto podía ser solo Kyouka jugando con ella otra vez, pero se sentía diferente. La presión de sus labios juntos encendió algo en Momo y volvió en sí, hundiendo sus dedos en el pelo de Kyouka y acercándola. Un suave gemido salió de la garganta de Momo mientras la lengua de Kyouka se colaba entre sus labios para mofarse. Su cabeza le daba vueltas y su estómago estaba tenso mientras Kyouka movía sus labios bajando por su cuello.

-Jiro…

-Llámame Kyouka.

-¡Kyouka!- gimió cuando una mano encontró uno de sus pechos por entre su camisa escolar- Nosotras…¡ah! ¡No deberíamos!

-¿Y eso por qué?- Kyouka preguntó moviendo su pulgar sobre el pezón de Momo, jugando con él a través del sujetador.

-Porque hay otras personas fuera- Momo dijo. Sabía que tenía que apartar a Kyouka, no deberían estar haciendo esto en una clase en mitad de la mañana, pero no podía evitar acercarse. Se sentía demasiado bien y no quería parar.

-Entonces tendrás que mantenerte callada- dijo Kyouka, sonriendo mientras se ponía de rodillas delante de Momo.

-¿Qué estás haciendo?- Momo preguntó ojiplática.

-Divirtiéndome- Kyouka respondió. Dio un beso a la rodilla de Momo y comenzó a subir por la parte interna de su muslo.

-Oh, dios- Momo gimió, siendo más exhalación que palabra mientras los dedos de Kyouka se colaban por debajo de su falta para juguetear con el borde de su ropa interior- ¡Oh, joder!

-Mierda, eso es excitante- dijo Kyouka tirando de la ropa interior de Momo- creo que es la primera vez que te he oído maldecir.

-Perdón- Momo dijo sonrojándose.

-No pidas perdón- le dijo Kyouka, sonriendo mientras recorría con un dedo el coño de Momo- Joder, estás tan mojada. ¡Es tan jodidamente excitante!

-Kyouka, por favor- Momo gimió. No estaba segura de qué pedía, pero sí sabía que no iba a ser capaz de soportar mucho más de ese juego. Un poco más y sus rodillas se rendirían.

-¿Alguna vez te han comido el coño?- Kyouka preguntó, bajando gentilmente la ropa interior de Momo hasta sus tobillos.

Momo rápidamente agitó la cabeza.

-No.

-Hay una primera vez para todo- Kyouka dijo y antes de que Momo tuviera oportunidad de decir algo más, acortó la distancia entre ellas.

En el momento en el que su lengua se movió contra su clítoris, tuvo que ponerse una mano sobre su boca para evitar gritar. La lengua de Kyouka era mejor que cualquier cosa que Momo hubiera probado y hundió su otra mano en el pelo de Kyouka para acercarla más. Superconsciente de todo, Momo podía sentir cada terminación nerviosa de su cuerpo ardiendo con las nuevas sensaciones y pudo sentir el nudo en su estómago apretándose más y más. Sus rodillas temblando mientras se intentaba mantener de pie mientras le daba un tirón al pelo de Kyouka, haciéndole gemir contra su coño.

-¡Jo… Joder!- Momo gimió contra su palma mientras Kyouka colaba un dedo dentro de ella.

-¿Te vas a venir para mí?- Kyouka preguntó antes de lanzarse otra vez contra el clítoris de Momo.

No tomó mucho tiempo antes de que Momo se tensara sobre el dedo de Kyouka, corriéndose más fuerte que en su vida. Su cuerpo entero temblaba mientras la lengua de Kyouka se ralentizaba hasta finalmente pararse. Momo apenas notó a Kyouka ayudándole a volverse a vestir, estaba demasiado perdida en la niebla post-orgasmo, y la única cosa que la devolvió en sí es la sensación de sus labios sobre ella. Cuando Kyouka coló su lengua en la boca de Momo, se saboreó a sí misma en ella y fue la cosa más erótica que había experimentado. No se podía creer lo que acababa de hacer pero cuando Kyouka le besó no pudo preocuparse.

-Oh, dios mío- dijo cuando Kyouka se apartó.

-¿Qué te ha parecido?

-Me ha parecido como si hubiera roto como cinco normas escolares diferentes- Momo contestó.

Kyouka rio suavemente, acercándose y besándola otra vez.

-Eres tan linda.

-¿De verdad lo piensas?

-Lo pienso- dijo Kyouka.

-Eres muy guapa- Momo le dijo, sus mejillas ardiendo mientras miraba a los ojos a Kyouka.

Kyouka le sonrió antes de volver a hablar.

-Hey, Yaomomo.

Una sonrisa suave salió de Momo.

-Creo que después de esto, podemos prescindir del mote, ¿no crees?

Kyouka rio.

-Bien… Momo, ¿te gustaría, tal vez, venir conmigo al baile el viernes?- sus mejillas estaban sonrosadas y había incertidumbre en sus ojos, como si estuviera preocupada de que Momo dijera que no.

-Sí- contestó con una sonrisa- eso estaría bien.

El resto de la semana fue como si tardara una eternidad en pasar y cuanto más tiempo pasaba, más emocionada se sentía Momo. Cada vez que pensaba sobre el baile y estar ahí con Kyouka, su corazón revoloteaba. Originalmente, no había pensado ir al baile, tenía planeado pasarse toda la tarde estudiando, pero ahora que iba a ir estaba muy emocionada. No solían hablar mucho en la escuela, pero cuando Momo miraba a Kyouka y Kyouka le sonreía, un pequeño escalofrío la recorría. Le había dado su número de teléfono a Kyouka y ella le mandaba mensajes muy de seguido para ver cómo estaba, esto hacía que Momo estuviera más feliz de lo que habría pensado.

El viernes por fin llegó y Momo estaba prácticamente temblando mientras se preparaba para quedar con Kyouka. Nerviosamente se alisó su largo vestido verde después de despedirse de su padre mientras se dirigía al gimnasio para encontrarse con Kyouka. El baile era en el gimnasio y, a pesar de que esa no habría sido la primera elección de Momo como lugar para un baile romántico, había sido decorado mucho menos decadente de lo que normalmente estaría. Las guirnaldas de luces colgaban del techo y de las paredes, dándole un aspecto encantado, así como también las flores y los falsos árboles que habían sido estratégicamente colocados para que la gente se sentara debajo. Considerando todo, era probablemente la mejor experiencia de un baile escolar que Momo podía haber pedido como primera vez.

Echando un vistazo, intentó encontrar a Kyouka pero no parecía estar con ninguno de los estudiantes que paseaban alrededor, hablando unos con otros. Ni siquiera estaba sospechosamente cerca del bol de ponche. Una pequeña burbuja de incertidumbre comenzó a tomar forma en su pecho. ¿Tenía planeado Kyouka venir con ella esa noche o tenía planeado dejarla abandonada y hacerla parecer una idiota? Estaba a punto de buscar un sitio donde esconderse y llamar a Kyouka para encontrar dónde estaba cuando sintió un leve golpe en su hombro. Manteniendo la respiración, Momo se giró para encontrarse con Kyouka en un vestido rosa y morado con una chaqueta de cuero por encima.

-Hey- Kyouka dijo con una sonrisa.

-Hola- Momo dijo, un pequeño rubor manchaba sus mejillas- Te ves bien.

-Tú también- Kyouka dijo, sus ojos recorriendo el vestido de Momo. Enseñaba más escote de lo que Momo normalmente llevaría, pero el vendedor insistió en que le quedaba bien y a Kyouka parecía gustarle.

-He de admitir que empezaba a preguntarme si no ibas a venir- Momo admitió.

-Fui a la puerta equivocada- Kyouka dijo con una sonrisa avergonzada- Estaba esperándote fuera.

-Oh, lo siento- Momo dijo. Se sentía raro, como si ninguna de ellas supiera qué decir, considerando que la última vez que estuvieron juntas acabó Kyouka con la cabeza entre sus muslos. Momo abrió la boca para decir algo pero Kyouka se adelantó.

-¿Quieres bailar?- le preguntó- O podemos tomarnos fotos estúpidas con los raros animales de vidrio .

Mirando a donde Kyouka señalaba con la cabeza, Momo vio a las criaturas de madera más inquietantes que había visto, muchos con los ojos bizcos y expresiones extrañas. No pudo evitar la risa que se escapó de su garganta.

-Creo que le deberíamos de dar una oportunidad.

-Vamos, entonces- Kyouka agarró su mano, entrelazando sus dedos y llevándola a los animales.

Momo nunca se había dado cuenta de cuanta diversión podía tener en un baile de la escuela, o lo divertida que era Kyouka. Su sentido del humor la mantenía entretenida y, aunque algunas de sus bromas fueran un poco groseras, era increíblemente divertida. Juntas bailaron con música a la que ninguna de las dos escucharía normalmente, se tomaron fotos estúpidas con los animales bizcos y comieron de la comida que habían sacado. Cada vez que sus ojos se encontraban, Momo era incapaz de evitar sonreír a Kyouka y siempre le devolvía la sonrisa. El revoloteo en su estómago había vuelto y cuando ambas salieron a tomar el aire, Momo se sintió como si estuviera caminando sobre una nube. Se sentía más feliz de lo que había pensado posible.

-Me lo he pasado muy bien esta noche- Momo le dijo, calmándose de reír de una de las bromas de Kyouka.

-Todavía no se ha acabado.

-No

-Pero sí, ha sido alucinante.

Momo reflexionó por un momento antes de volver a abrir la boca.

-¿Te puedo preguntar algo?

-Dispara.

-¿Cómo te sientes respecto a mí?- Momo preguntó- Realmente- la pregunta había estado en su cabeza toda la tarde y una o dos veces durante la semana, pero ahora se sentía capaz de preguntarla.

-¿Honestamente?

-Honestamente- Quizá no recibiese la respuesta que estaba esperando (y realmente esperaba que a Kyouka le guste también) pero necesitaba saberlo.

-Me gustas- Kyouka le dijo- Eres una empollona y gastas demasiado de tu tiempo estudiando, pero eres divertida y guapa y me gustas.

-A mí también me gustas- Momo le dijo sonrojándose- Por supuesto que no tienes ningún respeto por las normas del colegio y apenas prestas atención a las clases que no te interesan pero me gusta estar contigo. Me gustaría conocerte más.

-A mí también me gustaría- Kyouka dijo sonriendo. Se acercó y colocó el pelo de Momo detrás de su oreja- podríamos salir.

-¿Cómo si fuera una cita?- Momo preguntó.

-Sí.

Momo rio suavemente.

-Durante esta semana me he estado sintiendo como si estuviéramos haciendo todo esto al revés.

-Quizás- Kyouka coincidió- pero estoy dispuesta a intentarlo si tú también.

-Lo estoy.

Kyouka se inclinó y por un maravilloso momento Momo pensó que le iba a besar, pero entonces el sonido de la música de dentro llegó a sus oídos. Era una canción lenta y una sonrisa se extendió por los labios de Kyouka.

-¿Me concedes este baile?

-Sí.

Cogiendo la mano de Momo, Kyouka la llevó dentro del gimnasio y a la pista de baile. Mientras las manos de Momo encontraban las caderas de Kyouka, las de Kyouka rodeaban el cuello de Momo. Meciéndose con la música, ambas rápidamente se perdieron en la mirada de la otra. Los dedos de Kyouka jugaban con las puntas del pelo de Momo mientras Momo le sonreía. Se sentía perfecto, como si todo estuviera en su lugar y, aunque no se podía creer que hubieran llegado a ese punto, estaba feliz de que lo hubieran hecho.

-Hey, Momo- Kyouka comenzó.

-¿Sí?

-¿Te gustaría, tal vez, intentar ser mi novia?- Kyouka preguntó e instantáneamente se arrepintió- Perdón, eso probablemente ha sonado muy soso pero no he podido pensar una mejor manera de decirlo así que he seguido con ello.

-No, es perfecto- Momo dijo, la sonrisa en su cara se ensanchó- y sí, me encantaría.

-Maravilloso- acortó la distancia entre sus labios y tan pronto como sus labios se tocaron, el resto del mundo se desvaneció. Nada más importaba ahora, solo ellas dos de pie en medio de la pista de baile rodeadas de gente. La forma en la que Momo lo sintió es que nada se había sentido tan maravilloso como ese momento mientras besaba a su nueva novia. Era el final perfecto para una tarde perfecta y, con un poco de suerte, continuaría siendo así de perfecto.

Espero que os haya gustado, cualquier error que veáis, hacédmelo saber

Nos leemos :3