Un par de santurrones
"¿Le vas a decir a todos?"
Marinette repasaba en su cabeza las palabras de Adrien. Una y otra vez, como había hecho por los últimos dos meses.
"¿Crees que exponerla mejorará las cosas? Si la humillas solo la lastimarás, y hacer sufrir a los malos jamás los ha vuelto buenos."
Por un lado, quería pensar que estaba en lo cierto, que Lila únicamente buscaba atención y que eso no hería a nadie. Excepto que sí lo hacía. No sólo la había amenazado en repetidas ocasiones -ella se podía cuidar sola- sino que la castaña cada vez sacaba más provecho de sus inocentes compañeros. Y eso no lo podía permitir.
Mientras tú y yo sepamos la verdad, ¿en serio importa lo que diga Lila?
Pero había algo íntimo en saber que Adrien era la única persona, además de ella, en ver a través de las mentiras de la nueva estudiante. Era eso lo que la hacía titubear cada que se le presentaba una nueva oportunidad para exponer a Lila -lo cual era muy seguido.
En su ensimismamiento, no notó a la chica que la esperaba en el parque, a escasos metros de su casa. Un repentino y violento tirón a su mochila la hizo regresar abruptamente a la realidad.
– ¡Ay, no! Pero qué torpe soy – comentó su atacante, su voz inundada de sarcasmo.
Marinette levantó la mirada, aunque no necesitara hacerlo para saber de quién se trataba.
– Muy sofisticado de tu parte, Lila – respondió, introduciendo sus pertenencias nuevamente a su mochila – Veo que ahora llevas tus pleitos fuera de la escuela.
– Sólo quería asegurarme que no estuvieras molesta por que tu mejor amiga prefiriera pasar el fin de semana conmigo en lugar de ti – su preocupación era tan falsa como… bueno, toda ella.
Si Marinette era sincera consigo misma, sí, que Alya cancelara sus planes para pasar el sábado juntas después de que Lila le prometiera una entrevista privada con Ladybug la había molestado. Estaba herida por que la misma persona que la había acusado de no comprobar sus fuentes, la desplazó como a un pedazo de basura por alguien que sólo tenía su palabra como evidencia de conocer a su superheroína favorita.
Pero Lila no tenía que saber eso. Eso significaría reconocer que sus incesantes esfuerzos por lastimarla estaban funcionando.
– No estoy molesta – respondió con voz mesurada, escondiendo todo el enojo que sentía en su interior – Sé que Alya no dejaría pasar una oportunidad para agregar contenido exclusivo a su blog. Por eso va a estar muy decepcionada cuando tengas que inventar una excusa para cancelar su entrevista.
La chica comenzaba a sentirse fastidiada
– ¿Y tú qué sabes? – desafió con falsa indiferencia.
– No puedo probarlo – la pelinegra la apuntó un dedo incriminador – Pero sé que no conoces a Ladybug, y me consta que ella nunca sería amiga de una bravucona mentirosa como tú.
A estas alturas, Marinette casi podía ver humo salir de las orejas de la italiana, que no dejaba de fulminarla con la mirada. Irritada, comenzó a avanzar hacia ella, sus tacones impactando con fuerza sobre el pavimento con cada paso.
– ¡Estoy cansada de tener esta conversación contigo! – espetó, restregando su dedo índice contra su pecho – Si sigues así, perderás más que a tus amigos – recobró la compostura y se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja – Yo conozco tu secreto más grande…
Marinette sintió un vacío en el estómago y un escalofrío recorrió se espina dorsal.
¿Acaso ella sabe…?
– Es obvio que estás locamente enamorada de Adrien.
Oh, ese secreto.
Bueno, al menos no era tan terrible como que supiera sobre su identidad secreta. Pero aún así era malo.
– Y si se te ocurre intentar algo, no dudaré en contarle sobre tu patético enamoramiento – murmuró cerca de su oído – Como si alguien como tú tuviera una oportunidad con alguien como él.
La ojiazul apretó los puños. Procuró que sus palabras no la afectaran, pero eso no significaba que una parte de ella no se alarmara ante la amenaza de la chica. Cerró los ojos e inhalando muy hondo se fue marchando sumamente molesta y con una sensación de profunda impotencia, dejando a una sonriente y complacida Lila.
– Míralo por el lado bueno – le gritó a lo lejos –Al menos podrás pasar el fin de semana con Alya, como el plato de segunda mesa que eres.
Al día siguiente, sin que Marinette se enterase, Lila aguardó desde muy temprano a que sus nuevas "amigas" llegaran a la escuela. Cuando el usual grupo de chicas se terminó de juntar en el patio, a un lado de las escaleras, la castaña hizo su aparición, aparentando completa naturalidad.
– Buenos días, chicas – saludó lanzando besos al aire – Es una gran fortuna encontrarlas a todas reunidas antes de clases.
– ¡Buenos días, Lila! – Mylene fue la primera en devolver el saludo, y el resto no tardó en unirse.
– Necesito un pequeño favor – comentó después de que el bullicio se hubiera calmado – Verán, yo sé que es muy evidente que a Marinette no le agrado.
Todas hicieron una mueca de incertidumbre, pues para todas era un misterio por qué la representante del grupo no toleraba a la nueva estudiante.
– Y creo que sé la razón – la expresión de las chicas cambió a una de sorpresa – Charlé con ella el otro día y creo que está enamorada de Adrien – susurró en un volumen apenas audible para las chicas.
Alix no tardó en estallar en carcajadas, desviando la atención hacia ella.
– Eso no es un secreto – respondió con simpleza – Todos los saben, bueno, además del niño de oro que es tan denso como una roca.
Lila fingió asombro y se dispuso a continuar con su plan.
– Pero el problema es que creo que Marinette ha notado que Adrien pasa más tiempo conmigo, y creo que piensa que él siente algo por mí – explicó de manera sobre-actuada y con voz melosa – Pero a mí no me gusta Adrien, yo nunca le haría eso a una amiga.
– Eso es muy dulce de tu parte, Lila – todas asintieron con el comentario de Alya.
– Por eso pensé en un plan para juntarlos, tal vez eso me ayude a demostrarle a Marinette que quiero ser su amiga. No les he contado, pero yo le presenté a uno de mis amigos a Clara Ruiseñor y desde entonces están juntos.
– Vaya que a Marinette le caería bien una mano – bufó Alix nuevamente – Pero tengo que advertirte que es muy probable que pierdas tu tiempo.
– ¿Ah sí? – inquirió la castaña, inesperadamente interesada por el rumbo que estaba tomando la conversación.
– Digamos que mi amiga es algo torpe cuando Adrien está presente – respondió Alya, inconsciente del peso que tenía la información que estaba compartiendo.
– ¿Algo torpe? – intervino Alix – Yo diría que su torpeza es de proporciones monstruosas, ¿recuerdan el ridículo plan que ideó para separarlo de su chofer y pasar la tarde con él?
– ¡Oye! Yo le ayudé con ese plan – protestó la morena, pero fue ignorada en favor de las anécdotas más humillantes de su mejor amiga.
– O cuando le escribió una carta en San Valentín y olvidó firmarla.
– O la vez que Adrien le pidió ayuda para tener una cita con Kagami.
La lista parecía interminable, y Lila se esforzaba por tomar notas mentales con lujo de detalle.
– Pero nada es peor que la vez que Marinette le tejió esa bonita bufanda azul y el papá de Adrien la hizo pasar por su propio obsequio – aportó Rosita, justo antes de que la campana sonara y el grupo de amigas se fuera juntas a clase.
Y Lila… bueno, Lila ponía a trabajar todos los engranajes de su cerebro para procesar la jugosa información que acababa de obtener.
– Interesante...
Holaaaaa, tengo mil años desaparecida porque pues la vida me tiene muy ocupada. Yo sé que tengo otra historia incompleta y no he tenido tiempo para dedicarle, pero ahorita traigo la fiebre de Lila y quería sacarla de mi sistema.
Creo que esta historia la voy a terminar rápido ahora sí jaja.
Ahora, así está la cosa… odio a Lila, creo que una gran parte del fandom lo hace, me dan ganas de agarrarla a sapes, peroooo, creo que Thomas Astruc diseñó un buen villano m ás odiable que Hawk Moth, yyyy... me encanta el drama de secundaria y yo estoy aquí para hacer justiciar por Marinette, sue me.
