Bueno, diría algo acerca de porque aun no hay tercer capitulo de albedo sufriendo en dc, pero inventar excusas se me da muy mal, siéntanse felices de saber que hay 7k de palabras escritas y Batman no esta feliz en ninguna de ellas.
GRACIAS A SHUN AKITA POR DARME SU OPINION Y SU EDICION, eres increíble y te adoro (échenle un ojo a su trabajo, es bueno) .
Naruto no me pertenece (si lo hiciera Madara hubiera ganado, ténganlo por seguro).
My Hero Academia tampoco me pertenece (si lo hiciera seria seinen xD).
- ¿Reconoces mi rostro?
Era una pregunta dolorosa que a los ojos de Bakugo fue hecha solamente para causar alguna emoción a parte del profundo enojo que la soberbia creada por tantos años de adulaciones alimentaba, pero que a su vez sonaba como si fuese hecha por verdadera curiosidad.
No hubo ninguna respuesta.
El silencio momentáneo era doloroso. No era él el único que lograba reconocerlo. All Might, quien vigilaba las cámaras, no podía ocultar su expresión. Era idéntico al chico peli verde con pequeños toques de negro en su cabello, el chico quirkless que conoció hace meses, el pequeño fanboy que salvó y luego se amarró a su pierna mientras saltaba hacia las azoteas cercanas para perderse entre los miles que inundaban las calles. Estaba allí, de eso estaba seguro, pero ahora era totalmente diferente. Su cabello ahora era naranja, una expresión de indiferencia junto con un aire de superioridad lo inundaban, en su frente descansaba una banda de tela oscura con un frente de metal con cuatro cortas líneas verticales y una que las atravesaba a todas horizontalmente. Llevaba un suéter de color negro y un pañuelo rojo que cubría su boca y parte de su rostro, que ahora, mantenía por lo menos más de una decena de perforaciones en sus oídos y nariz. Su apariencia había cambiado pero era él. Lo había buscado para ser su sucesor pero había desaparecido.
Aún recordaba el cómo le había recordado que una persona sin poder puede ser un héroe, el cómo la fuerza no lo es todo si tienes el valor de luchar aún sin ninguna posibilidad, que todavía había personas capaces de luchar aun teniendo todo en contra al igual que aquellos que se confiaron entre sí la fuerza que ahora el poseía, pero ya era muy tarde. Cuando tomó la decisión de buscarlo para entregarle su fuerza, no solo por la valentía que el chico mostró sino porque las notas heredadas le hacían entender que cualquiera con un poder anterior viviría menos y no podría aprovechar totalmente el One For All, descubrió que había terminado con su propia vida y que algún loco se había robado su cadáver.
¿Qué clase de héroe era él?, ¿Qué clase de monstruo sin corazón podía destrozar los ideales de alguien que tenía todas las características necesarias para convertirse en un héroe mucho más grande que lo que él fue, que lo que él es, que representaba lo que este mundo necesitaba?
Esos ojos de esperanza buscando aprobación ahora eran ondas delgadas y negras en un fondo púrpura con una pequeña pupila negra rodeada de un púrpura un poco más oscuro. Ojos desinteresados y firmes, que parecían haber presenciado toda la maldad del mundo pero que aun así buscaban combatirla.
- Deku...
El pequeño susurro por fin escapó de los labios del rubio de temperamento explosivo.
Pasados unos segundos, Izuku contestó. Era doloroso, no se había preparado lo suficiente, aunque habían pasado tantos meses.
-Lamento decirte que soy Mikumo
La sorpresa ahora se extinguía entre el símbolo de paz mientras el rubio miraba a su examigo con una expresión indescifrable de tristeza enojo e incredulidad. Lo sabía. Este era su castigo. Lo que ahora presenciaba no era alguien parecido. Era él. Era Deku. Estaba seguro de ello. Ahora lo único que podían hacer es hacerlo entrar en razón, sacarlo de la desesperación en la que había caído por sus palabras y acciones, pero lo que no entendía es que no había nada que salvar. El destino de Izuku estaba más allá de sus decisiones.
10 MESES ANTES...
Nagato caminaba tranquilamente por las calles de Musufatu. Lo hacía cansadamente. Mantener el control de dos cuerpos no consumía demasiado su chakra, pero el hacerlo durante horas le mataba. La mayoría del tiempo lo hacía mientras estaba recostado en su habitación, pero había días como hoy en los que debía salir de casa para mantener las apariencias. Eso hacía que tuviera que manejar su cuerpo y otros dos, estando todos en diferentes lugares y generándole un profundo dolor de cabeza. Hace meses había comprado el seguro de vida para sus marionetas. En un par de semanas haría un viaje familiar con un triste desenlace y podría estar tranquilo mientras se retiraba en alguna playa o bosque perdido con sus libros y su hermana.
Este mundo en el que había renacido, curiosamente con su anterior apariencia, era tranquilo en su mayoría. Todavía había una guerra civil constante entre los contratistas que se llamaban héroes (y graciosamente también eran reconocidos como tal) y los simples renegados que se reconocían como villanos, a veces sin deber o querer ser denominados así, pero nada fuera de lo aceptable.
Las peleas de Kekkei Genkais o como ellos suelen llamarle "quirks" eran una danza constante de infortunio para todos aquellos en el punto medio. Después de todo, eran bajas aceptables o imperdonables dependiendo del lado en el que ocurrieran. Era indignante para aquellos que perdían sus familiares, pero limpiar las migajas después de partir el pan no fue difícil para aquellos con poder y los héroes tenían todo el poder y el apoyo público como para hacerlo sin ruborizarse.
Era grotesco, pero ya había entrado en una guerra en búsqueda de una paz duradera en su antiguo mundo. No haría lo mismo por este. No tanto porque no crea que podría lograrlo sino porque no parecían necesitarlo. Este mundo ya tiene un símbolo de poder, de paz, que apaga las llamas de conflicto civil constante lo suficiente como para que los villanos sean escasos y los daños cuando las peleas ocurren sean tan mínimos como silenciosos. Básicamente era una vida pacífica.
El camino de Nagato continuó con su desgana habitual. No solía abrir los ojos, no tanto porque hubiese alguna molestia en hacerlo, sino porque odiaba la mirada que le dirigían las personas cuando los veían.
La gran variedad de habilidades nacidas de la genética y a veces de la misma suerte hacían que la gente tuviera odios irracionales y totalmente infundados con respecto a las posibilidades de cada individuo, desde desestimar habilidades, que con entrenamiento duro podrían convertirse en verdaderas armas, hasta agredir al punto de la tortura física y psicológica a aquellos que no se apegan a la normativa de "te ves lindo" o "tu peculiaridad es fuerte".
Paso tras paso llegó a una zona residencial casi desierta. Ahogándose en divagaciones absurdas acerca de por qué la podredumbre de este mundo iniciaría un conflicto que el símbolo de paz se encargaría de apagar y la sociedad se encargaría de arreglar todo para que la paz volviera a florecer, tal como él quería. Un tiempo de guerra, dos tiempos de paz.
Sus padres murieron en una guerra ninja. Estas cáscaras que le dieron la vida y lo purgaron del deseo de la no existencia no merecían ese reconocimiento, no por obligarlo a nacer sino por las atrocidades que cometieron con su amada hermana. Su adorada Toga era prueba de la podredumbre del mundo y le molestaba pensar qué pasaría con ella si no fuera por su ayuda.
Aunque ahora sería molesto encontrar alguna nueva forma de producir sangre para Toga, buscaría algo en la morgue y mantendría sus signos al mínimo con chakra, como lo hace con sus marionetas, para que nadie sospeche de su verdadero estado, así mantendría el hambre de su pequeña Himiko en calma. No es como si no se hubiese encargado de entrenar a Toga en combate como para que ella no pudiera buscar su propia sangre, pero no tenía chakra suficiente para hacer alguna técnica ninja más que caminar por el agua o por las paredes y no quería arriesgarla solo por no querer tomarse molestias. Además, Nagato no creía que Toga fuese capaz de asesinar a alguien sin motivo.
Este mundo estaba seco de chakra. Todos estaban vivos así que mantenían lo suficiente, a veces lo mínimo para ser un ninja. De hecho, los que más tenían, poseían los llamados "quirks" más fuertes. Parecía que se alimentaban de esa energía para emitir sus efectos en el mundo, como llamas o torrentes de hielo y agua, pero nada avanzado. Ninguna técnica que pudiera considerarse proveniente del mundo ninja.
Nagato notó una presencia. Un chico peli verde estaba al borde de la azotea de un edificio a unas decenas de metros de él. Antes de que pudiera acercarse lo suficiente para asegurarse de lo que estaba viendo, el chico ya había saltado.
Sus ojos se agrandaron al ver la silueta del chico lanzarse hacia el vacío. El golpe ensordecedor de su cabeza contra el duro asfalto que cubría la calle alertó a los pocos que transitaban la zona como él y quitó cualquier duda acerca de su supervivencia. Se acercó con sutileza. La curiosidad lo invadía. Quería saber por qué lo hizo. Disimuladamente, se agachó cuando había cruzado el pequeño muro de gente susurrante, recibiendo una pocas miradas de aquellos que ya llamaban a los héroes o a los servicios de emergencia. Mientras lo hacían, acercó su mano a la cabeza del peli verde ensangrentado y tomó su alma y, con ella, sus recuerdos. Una amargura y tristeza insondable ahogó su mente por segundos. Años de humillaciones de su mejor amigo, indolencia y cobardía de su madre que veía estos tratos y no era capaz de frenarlos, años de esperanza ahogada en segundos con palabras que se negaba a escuchar hasta que fue su héroe el que se las dio.
Una desagradable cara comenzó a formarse en su rostro al recibir sus últimos recuerdos. Aún después de su acto valeroso de correr al peligro hacia el villano lodoso que atrapo a "Kacchan", lo único que recibió de su llamado mejor amigo fue desprecio y, aunque Izuku no lo había notado, entre la multitud estaba el que le había dicho que sin poder no podría ser un héroe, observando inmutable, esperando hasta el final para actuar. Pero todo eso no le importaba. Es la historia común en este mundo. La canción sin fin que se tocaba para aquellos que no tenían suerte en la lotería de la vida.
Él no era especial, bueno, no del todo. Lo que en verdad le causaba molestia y extremo interés era la verdad sobre la condición de All Might.
Todos estaban apaciguados con All Might. La edad oscura, que los grandes villanos habían creado, estaba tan en el pasado que el ser un héroe se volvió promesa de estatus y entretenimiento, mas no de valentía y heroicidad. Él era el único eslabón de la larga cadena que conectaba las épocas de luz y oscuridad. Era el único con la fuerza como para mantener la paz a la que todos estaban acostumbrados. Todos incluyéndolo a él. Una vez que él caiga, la cadena explotara y, a menos que un nuevo símbolo se levante en tiempo récord, este país comenzara a caer hasta que se autodestruya.
Tendría que interceder. Si no lo hacía era probable un destino donde las ciudades se volvían campos de batalla entre héroes y villanos, comenzando así una marea interminable de huérfanos como Yahiko, como Konan o como él mismo, que con el tiempo agrandarán más y más el odio del mundo y darán el pistoletazo a una matanza interminable donde jamás habrá justicia ni paz.
Las primeras ambulancias resonaban. Se acercaban rápidamente con la esperanza de salvar una vida. Sus alarmantes sirenas se silenciaron momentáneamente mientras los paramédicos corrían, pero, por sus expresiones, era fácil deducir que notaron la inutilidad de sus acciones. No había nada que pudieran salvar. Probablemente, llevarían el cadáver a la morgue.
Mientras veía como empaquetaban a Midoriya, Nagato seguía hundido en su mente ¿cómo lo haría? No podía jugar al símbolo del terror. Demasiado de eso y podría desatar una invasión heroica internacional que iría tras su cabeza. Es cierto que podía mantener cierto anonimato con los 6 caminos, pero la verdad era que no es necesario que fuera él quien iniciara el conflicto. Lo que en verdad era necesario es que fuera él quien lo detuviera, o su deseo de evitar que este país se volviera un campo de batalla entre dos bandos como la aldea de la lluvia se haría imposible. No quería jugar a ser un héroe, no quería la atención ni el dinero, producirlo es fácil cuando puedes controlar la gravedad y tienes carbón, además era demasiado mayor, destacaría aún más si se inscribía teniendo 19 años.
Parece que no tenía opción. Si iba a ser un héroe no usaría su rostro... Midoriya deseaba ser un héroe, ¿no? Tan simple como que él será el héroe, aunque solo en cuerpo. Ahora solo debería pedirle a su pequeña hermana que rastrease el cadáver hasta donde gentilmente él lo recogería.
La tarde ya había caído dejando pasar la pálida noche.
-Entonces...-
Toga se estiraba mientras veía calmadamente a un Nagato vigilante. El chico observaba con atención la entrada del depósito de cadáveres desde la azotea del edificio del frente. Lo había hecho toda la tarde. Había visto entrar triste a la mujer que presumiblemente era la madre de Midoriya acompañada de una mujer, que si no recordaba mal era la madre de su torturador principal. Una pena en verdad. No solo por la muerte del muchacho, sino por las amistades que manejaba, pero la mujer debería entender y respetar el deseo de su hijo de morir.
- ¿Vas a ignorarme mirando la morgue todo el día o me vas a decir para qué me pediste que viniera? – preguntó Toga aún sentada en el borde del edificio justo al lado de Nagato.
-Necesito una distracción para colarme y robarme a alguien- respondió Nagato mientras se dirigía a la escalera que no había utilizado para subir.
- ¿Y yo que obtengo?, Ra-i-chy- dijo con tono juguetón. Ese era el nombre que las cáscaras en casa le habían dado. Lo odiaba. Lo odiaba profundamente.
-No me tortura así, Toga. Sabes que odio ese nombre- pidió suplicante Nagato
-Bien, Nagato- respondió Toga haciendo un poco de burla al nombrar a su hermano. - ¿por qué es necesario un cadáver tan específico? ¿no podías tomar a cualquiera? Ah, ya sé. Te pegó el bicho de la moral. Pensé que fingir un accidente con dos cadáveres era suficiente por hoy- Toga quería respuestas, o eso parecía. Después de todo, aunque su cara las exigía, el movimiento alegre de sus pies en el vacío demostraba el poco verdadero interés que tenía sobre el tema.
-Haré algo estúpido- Nagato salió del borde del edificio y comenzó su camino para salir del lugar.
- ¿Como revivirlo? – Toga se levantó de su cómodo asiento al borde de la cornisa.
-Algo aún más estúpido- Nagato se paró al frente de la puerta donde terminaban las escaleras, esperando a su hermana.
Toga se acercaba a Nagato mientras él abría y se adentraba en los escalones.
- ¿Qué tanto? – preguntó.
-Usaré el cadáver de un adolescente para ser un héroe
Los pasos de Toga se detuvieron justo antes de que las escaleras se llenaran de su violenta risa.
-Vaya, realmente piensas hacer algo estúpido- dijo realmente divertida. Después de unos momentos de incómodo silencio, volvió a hablar - ¿Por qué el pequeño interés en jugar al contratista?
-All Might está muriendo. En poco tiempo, probablemente, estire la pata
-Si tanto te preocupa, usa al demonio para curarlo
-Quiero que muera- Toga se sorprendió de la respuesta
- ¿Entonces por qué te tomas tantas molestias? - y en ese momento conectó los puntos - ¡no quieres salvarlo, quieres remplazarlo! - y una vez más la risa violenta estalló por unos largos segundos hasta que ella se calmó.
Ya estaban cerca de la salida donde se habían colado. Era divertido que los guardias se preocupaban más por quienes entraban que por quienes salían. Algo tonto cuando existe gente como ellos que puede caminar por las paredes.
-Ten- un pequeño frasco de sangre le fue entregada a Toga ahora estando afuera ambos
- ¿De quién es? - preguntó interesada la chica gato
-Yatsuda onodera, un maestro de universidad- respondió con una sonrisa Nagato
- ¿Qué hizo el pobre miserable para que quieras que lo use como tapadera? – la intriga consumía a Toga. Sabía que Nagato era un poco vengativo. Quien fuese el que lo enojo probablemente se repiense actuar contra la gente después de esto.
-Comía un helado y cuando tiré la envoltura usó su peculiaridad para atarme al piso y obligarme a recogerla
-Wow, vaya idiota que eres
La mirada de desaprobación dirigida a Nagato lo perforaba con fuerza. Era exagerado eso, hasta él lo sabía, pero la situación lo ameritaba y no es como si pudiera sacar sangre en secreto diariamente.
-Solo hazlo, hermanita
-Bien, bien- Toga se detuvo pensando - pero en compensación quiero... un nuevo videojuego- "espera, esto es muy grande y eso es demasiado poco" – Olvídalo. Quiero una nueva computadora
-Hecho, ahora ve- Nagato señaló la morgue que cruzaba la calle.
- ¡Si! - casi gritó Toga mientras bebía de golpe el tubo de sangre que antes se le entregó.
Mientras Toga hacia un desastre en la entrada llamando toda la atención que podía, Nagato se coló rápidamente por la parte trasera. Era la vía más rápida para ir a los refrigeradores que contenían los cadáveres.
Comenzó a registrar el lúgubre lugar y allí, sobre una mesa a minutos de su revisión final para asegurar las causas de la muerte, encontró su objetivo. Se acercó y comenzó su trabajo.
No tenía pergaminos para hacer sellos de espacio para transportarlo así que tenía que perforarlo como si fuera un alfiletero en ese mismo lugar. Comenzó con el rostro. Sería su cuerpo principal así que, ¿por qué tener que repensar las posiciones si puede poner las mismas que le puso a Yahiko? 3 en la nariz que la atravesaban de lado a lado, seis en cada oreja con un largo que la atravesara verticalmente y dos en sus labios en forma de colmillos. Con esas perforaciones Izuku se veía un poco bien. Quizás era por su rostro en eterna calma.
Ya que había terminado con el rostro, continuó con el resto del cuerpo tan rápido como pudiera. Parecía que Toga había continuado con su escándalo, que incluso en lo apartado que estaba, se podían escuchar los gritos del personal intentando retenerla.
Terminó con el resto. Los ojos de Izuku-cadáver se abrieron cuando el chakra comenzó a fluir por medio de los receptores negros. Sus ojos tomaron la forma del rinnengan y se levantó de la fría camilla metálica en la que se puso en un principio. La primera orden mental salió y el pequeño Pain de pelo verde comenzó a seguirlo.
Ya a unas cuantas cuadras del lugar, después de salir silenciosamente, envió un mensaje a Toga para que se escurriera fuera, cosa que ya había hecho hace bastante tiempo.
-Llevas horas en eso
Toga se acurrucaba insidiosamente sobre la espalda de Nagato. Estaba trabajando en el cuerpo de Izuku desde hacía 5 días, descansando solo para comer o dormir lo necesario. Cualquiera que viera la condición inicial del cadáver sabría el porqué. El chico era delgaducho y frágil. Se rompería como un palito si lo enviara a pelear contra alguien que pudiera acertarle un golpe. Había visto las habilidades de las personas, desde mutaciones hasta capacidades físicas super humanas. Había más variedad aquí que en el mundo ninja. Al principio fue abrumador para él, pero se fue acostumbrando de a poco solo viéndolos comúnmente. Era gracioso que gente teniendo cosas como cara de pez lo vean extrañado por tener ondas en sus ojos
-La perfección es necesaria cuando nace un nuevo dios- Respondió Nagato, haciendo un poco de burla a su pasado. Trabajó los fríos músculos con chakra sin descanso. Era agotador, es cierto, y, si no fuera por las memorias de Izuku, probablemente lo descartaría, pero de cierta manera su idealismo le recordaba a Yahiko.
-¿Cómo explicarás que no envejeces?- Toga aún estaba recostada sobre Nagato, quien estaba alumbrado por la tenue luz que usaba en el pequeño garaje de su casa, casa que obtuvieron cuando "tristemente" sus padres fueron asesinados en un callejón a calles de su antiguo hogar.
- Siempre usaré máscara- Nagato se detuvo por un momento al señalar la pared donde había algunos diseños hechos por diversión. Una de ellas, igual a la que usaba Obito, aunque Nagato lo conoció como Madara.
-Uh, qué excéntrico- Toga por fin salió de la espalda de Nagato para ir directamente a la pared de máscaras, tomar una y ponérsela - ¿También harás chistes malos mientras buscas otros cuerpos?
Nagato se levantó y se estiró un poco debido al cansancio de permanecer horas sentado. Se acercó a Toga, tomó la máscara y se la puso a Izuku, quien estaba frio en la mesa bajo la lámpara.
-No planeaba hacerlo - fijó bien la máscara haciendo algunos movimientos para ver qué tan fija estaba, ignorando cómo Toga se desinflaba de tristeza por no poder ver a su hermano actuando como un payaso. Nagato continuó hablando
-Aunque, si pasa algo estúpido quisiera tener cuerpos... prescindibles- tras días de mejorar el cuerpo de Izuku, parecía que había conseguido que desarrollara el nivel de fuerza y agilidad que deseaba. Era hora de probarlo.
-Saldré con el cadáver
- ¿En serio le tinturaste el pelo? - Toga no había prestado atención al nuevo juguete de su hermano. Según ella, su pelo era verde y un poco negro, ahora era totalmente naranja. Era bonito. Es una pena que estuviera muerto o se plantearía salir con él.
- ¿Qué te puedo decir? soy un hombre de gustos simples - salió del garaje conectado a su casa dirigiéndose a su habitación. Toga se quedó allí, esperando a que el juguete iniciara operaciones.
Después de unos minutos, Izuku se levantó de la mesa y se sentó en el borde
-Volveré en la madrugada- declaró. Su voz era tranquila y sin emoción. Tan frío como un hielo en la Antártida.
-¿Cómo te llamarás? o bueno, ¿cómo conseguirás un nombre para la marioneta?- preguntó Toga mientras veía cómo la cáscara se movía a la salida del garaje de la casa en las montañas que tanto deseaba Nagato.
-Nigai Oranji- dijo un poco vacilante.
-Por favor no. No te suicides socialmente tan rápido- ¿Naranja agria?, ¿en serio? ¿qué persona se pondría ese nombre sin ser considerada un psicópata en potencia?
-¿Nigai Uzumaki? - Volvió a preguntar. Quizás agregarle el apellido de Naruto sea un agregado mejor.
-¿Por qué directamente no te pones Naruto y corres por ahí diciendo dattebayo?- Toga bromeó. Nagato le contó todo acerca de él cuando comenzaron los abusos de sus padres por la habilidad y gustos de Toga. En ese momento, planearon el asesinato y el que continuarían viviendo como si nada, pero sí estaba dispuesto llamarlo como la persona que lo hizo recobrar el camino porque... - ¿Por qué no Yahiko?
-Pensaré el nombre después- Nagato quería evadir el tema. Yahiko y Konan era un poco un tabú. Sería un recuerdo de su existencia, pero los defraudó a ambos, se dejó manipular y dejó que Konan fuera en el mal camino con él. No merecía cargar su nombre, ni siquiera simbólicamente.
-O puedes simplemente googlear un nombre. Las bondades de la era informática son demasiado amplias como para dejarlas pasar- Toga notó la incomodidad de su hermano. El pasado era pasado y no lo presionaría. No después de haberla salvado.
-Pensare. ONU. Nombre. Después. – recalcó Nagato. Le irritó el comentario. Este no era un cadáver cualquiera, sería el nuevo símbolo de fuerza del país. No puede simplemente "googlear" un nombre como si no significara nada, aunque la verdad no entendía de donde salió el Nigai.
El cadáver de Izuku salió del lugar, dejando a Toga un poco herida por la frialdad, aunque parecía que su querido hermano había olvidado cambiar de ropa a su juguete debido a su afán de sacarlo a pasear. Aún tenía el uniforme común de escuela media. No le importaba lo suficiente, así que también se dirigió a su habitación. Solo quería ver cómo el cadáver de su hermano se levantaba de entre los muertos, además, esa nueva computadora la esperaba.
El cadáver saltaba de techo en techo por la ciudad. Se paró justo en la mitad de Musufatu después de pasar el bosque que aún no se podaba y mantenía su casa lejos de cualquier mirada. Para Nagato buscar los otros 5 era una molestia. Antes simplemente tomaba un libro y bingo, cualquiera que se adaptara a sus necesidades era cazado y convertido en un camino, pero aquí no había acceso civil a esos medios. Las cárceles que mencionaban las peculiaridades estaban obscenamente vigiladas y los registros médicos estaban tan protegidos como si fueran preciosos secretos de estado. No intentaría ninguno de los dos medios. No perdería su camino principal desde el principio solo por ser flojo, así que era hora de una pequeña lluvia.
Se paró y después de algunos signos de manos, liberó el roció que comenzó a caer a lo largo de toda la ciudad. Al primero que noto era ágil, no muy viejo, una fuerza física decente, incluso para sus estándares. No había dudas. Había encontrado al segundo cuerpo.
Teniendo un objetivo claro comenzó a correr a su posición. Llego rápidamente y lo vio, un hombre de cabello largo y negro. Tenía unas extrañas gafas que ocultaban sus ojos y estaba con una alargada bufanda gris, probablemente su arma. Él lo había notado, no era posible matarlo rápidamente. Habla bastante bien de su experiencia en combate el estar en posición de pelea, aunque se había relajado bastante. Un error por el que lo haría lamentarse.
-Ve a casa niño- en ese momento notó por qué se había relajado. Aún tenía el uniforme escolar y con su estatura era reconocible como un simple estudiante. ¿Cómo demonios lo había olvidado? Bueno, no estaba del todo mal. El uniforme era tan común que funcionaba como tapadera, pero eso le daba otra molestia. Una persona con ese equipamiento podría ser un villano conocido, o peor aún, un héroe.
- ¿Eres un héroe? - pregunto Nagato. Si tomaba el cadáver de un héroe habría demasiadas molestias al ocultarlo. No lo usaría aun si fuera un buen candidato.
-Vete a casa- El tono amenazante y paternal le dio la razón. Probablemente, ya estaría sobre su cuello si no fuera un héroe, pero Nagato en vez de irse decidió reanudar la lluvia.
El hombre tampoco se había ido, aunque estaba oculto casi creyendo que el estar en las sombras lo haría pasar desapercibido, pero no notarlo era casi imposible.
Parado en la mitad del tejado, sintió calles desprovistas de personas por las altas horas de la noche. Sintió una muy joven niña huyendo y un par de personas detrás de ella. Sin importar. Si aún huía cuando terminara, iría a ver qué le ocurre, pero mientras seguiría buscando. Encontró un alguien medianamente fuerte. Mujer, joven como el héroe que aún lo espiaba. Era hora de un nuevo cadáver, aunque en retrospectiva era mejor robar más morgues, pero no quería levantar cejas. Un cuerpo desaparecido era más que suficiente, además era hora de perder a su acosador. Marcó a la mujer y comenzó a escapar velozmente. El hombre lo siguió durante unos segundos, pero sus límites eran humanos lo perdió con facilidad.
Llegó a su objetivo. Como no lo había notado, se movió rápidamente y la apuñaló en el corazón con un receptáculo negro que creció de su mano, atravesando toda su espalda. Al atravesarla, lo rompió, dejando parte de él enterrado en su pecho, luego simplemente le ordenó que fuera a su casa. Intentó una vez más el hacer llover para cazar a alguien, pero no logró nada. No sintió nadie importante, ni siquiera, a la niña que antes huía. Parece que sería lo único que haría por hoy. Una pena que no encontrara más caminos. Quizás debió arriesgarse con el héroe.
Quería volver a casa. Habían pasado horas infructuosas, pero aún había algo que necesitaba, una estúpida identidad falsa. Aunque podría echar todo por el caño y jugar al vigilante, era menos problemático y no necesitaría ponerle tanto esfuerzo, pero el símbolo que buscaba ser debía ser público. Jugar en las sombras no era útil, además era, a su parecer, peligroso. Había escuchado el rumor de la existencia de una eminencia que se movía en la oscuridad en los primeros años en los que estuvo en este mundo y se había decidido a investigarlo. Aunque había el rumor, nunca logró encontrar nada. Todo estaba demasiado encubierto y no quería que sus investigaciones pusieran una diana en su trasero, así que, viendo que nada se había descontrolado hasta ahora en el submundo, decidió dejarlo ser y rendirse. El problema era que, si la razón de que todo estaba en permanente calma era All Might o un plan mayor de dominación, entonces en algún punto debería frenarlo. No sería difícil ya que él era, probablemente, más fuerte que cualquier cosa que pudiera tirarle este mundo, pero le gustaría evitar escándalos.
Comenzó a moverse por los callejones en búsqueda de información sobre cualquiera que pudiera ayudarle en su problema de identidad. Los drogadictos y atracadores poco o nada sabían, a golpes les había sacado algo a los expendedores y dos lugares sonaron: un bar pequeño y solitario bien ubicado, pero que sonaba espeluznante, donde todos sabían que nadie debía acercarse a menos de ser invitados porque quien lo hacía desaparecía y una casa común en una zona residencial agradable y tranquila, una de las muchas casas de una familia de la moribunda Yakuza quienes aún estando debilitados por la era de héroes tenían contactos suficientes. Al parecer, si tenías suficiente fuerza, podrías ser hasta parte de ellos. Si alguna vez los necesitaba, quizás tiraría de ese cable. Por ahora, recogería algo de los diamantes que creó en casa para pagar por sus nuevos papeles.
Sin nada más que hacer y con un sol con amenazaba con asomarse, Nagato decidió llevar a su nuevo Pain a casa.
Toga estaba despierta. Había dormido poco en la noche debido a su infantil deseo de ver qué tanto podía sobreexplotar su nueva máquina y ahora se arrepentía profundamente de su acción. Debía ir a la estúpida escuela y apenas tenía la fuerza para moverse a la cocina.
El Izuku-cadáver entraba. Lo hacía por la cocina. Era el lugar que estaba más cerca a la entrada del sótano donde guardaría a los caminos. Al dar el primer paso dentro de la casa, una somnolienta Toga lo miraba con ojos un poco furiosos. Era obvio que se molestó por verlo volver hasta ahora, pero no sacaría nada enojándose con él por el simple hecho de que Nagato era demasiado testarudo como para escucharla, así que Toga solo lo fulminó con la mirada mientras el nuevo Pain se adentraba en la habitación de camino hacia la puerta del sótano.
Un par de minutos después, Nagato estaba allí acercándose a comer algo para entrar en coma y poder trabajar en su otro nuevo camino. Probablemente el camino animal. No tenía la fuerza para ser primera línea así que era mejor mantenerla en la segunda. No le daría el camino humano. Tenía algo que probar primero.
Había una pequeña televisión en la cocina. De hecho, había una en casi todas las habitaciones, pero permanecían apagadas, en parte porque Nagato no entendía la necesidad del instrumento, en parte también porque Toga prefería su computadora aún más siendo esta nueva, pero por razones del destino y, más que todo, del incómodo silencio que la mirada de Toga aumentaba, Nagato decidió encenderlo.
-Akiko Ayane desapareció misteriosamente a 5 metros de su casa al llegar del trabajo en la noche. Su hermano, quien la esperaba, dice haberla visto llegar desde la ventana justo antes de que desplomara y luego se recompusiera y desaparecía en las calles. La policía teme que un villano haya usado su quirk para secuestrarla. Si posee información o cree haberla visto por favor comuníquese con...
Nagato apagó la televisión casi de inmediato solo para voltear a ver a su hermana, que ya poseía una ceja levantada.
-Por lo menos ahora sé cómo se llama nuestra invitada- continúo comiendo su cereal aún sin despegar su mirada para dar un tono más dramático. El que ayudara en la muerte de sus padres la deshumanizó bastante. Las muertes y los asesinatos no le importaban, pero se veía enojada. Asesinar un inocente parecía molestarle y más si ese inocente entraba por la ventana como si fuera un maldito ladrón. Realmente esperaba que fuera otro suicida como el chico de pelo verde.
-Aún espera la mesa de cirugía, doc- Acabó su plato y se levantó sin recibir respuesta de parte de Nagato, quien no tenía nada que decir un poco por la vergüenza de su acción.
- ¿No deberías buscar a alguien más como uno de tus divertidos cadáveres? – Toga entró en el pequeño garaje donde Nagato había estado trabajando en Izuku y ahora trabajaba en Ayane. Había superado parte de su enojo, pero ver a la pobre chica de pelo negro corto y rostro tranquilo siendo perforada y fortalecida hacía que la ira amenazara de nuevo con salir.
-No es como si muchos cumpliesen mis expectativas- Respondió Nagato sin notar la expresión de Toga. Parecía que no resistiría otra respuesta así.
- ¿Cuántos inocentes las cumplirán exactamente? – Era un ataque más que una pregunta. Aunque los sacrificios eran necesarios, existían suficientes criminales que podían ser usados. Bastantes que cumplirían con las especificaciones que su hermano buscaba. Matar inocentes solo era el camino fácil.
-Los que sean necesarios para que el mundo encuentre la paz
-El mundo ya está en paz, hermano
-Y así quiero mantenerlo
- ¿A qué costo? o no recuerdas el mundo ninja- La respuesta de Toga detuvo las manos de su hermano quien no había intentado mirarla mientras le respondía. Su ultimo sacrificio quizás fue lo que le hizo ganar una reencarnación, pero era un sacrificio que debía hacerse como pago a las muertes que ocurrieron únicamente por sus acciones.
Parecía que Toga ganó la conversación cuando Nagato detuvo sus movimientos. Su hermano no lo había pensado. No lo quería pensar. La paz era importante, pero si se construía sobre los cadáveres de inocentes entonces sería una paz falsa. Una paz solo para los poderosos.
Nagato resignado y pensativo comenzó poco a poco a retirar las perforaciones que había hecho y a devolver la ropa que había retirado y comenzó a adicionar otras.
Se apartó de la mesa y juntó sus manos en posición de jutsu.
- Técnica del Samsara. Vida Celestial
Los dedos de Nagato se entrelazaron y una cabeza que poseía una apariencia de samurái y unos ojos iguales a Nagato salió de la tierra. Era el rey del infierno. La cabeza que poseía en su corona el kanji de rey abrió su boca y mostró sus dientes blancos y su lengua morada. La lengua se estiró y agarró el cadáver de la mujer, lo enrolló y lo engulló. Segundos después, lo escupió en el suelo y la cabeza fue tragada por la tierra de nuevo reparando el daño que hizo en su aparición.
La mujer comenzó a retorcerse como si su estado de muerte no hubiese sido permanente como debía. Abrió los ojos viendo el techo laminado del garaje. Nagato, cansado un poco por el esfuerzo, jadeaba mínimamente intentando controlar su respiración. La chica, ahora sentada, vio a Nagato y luego examinó todo el lugar.
-¿Dónde...? - La chica habló. Estaba segura de que había muerto. Estaba hablando con su abuelo cuando una luz verdosa la envolvió y raptó.
-¿Quieres que llame un taxi? - Nagato la cortó de inmediato. Entre más explicara más sospechoso seria.
-Yo estaba...- Había estado muerta, estaba segura de eso.
-Dormida frente a mi casa- Cortó Nagato.
-En verdad yo estaba...- La conversación fue demasiado real como para que fuera solo un sueño.
- Apareciste en mi entrada en la madrugada y estaba esperando a que despertaras para ver si no eras una vagabunda que rondaba la zona
La chica no respondió. Parecía que la insistencia de Nagato la había convencido parcialmente acerca de cómo había llegado al lugar. Ante el espeso silencio, Nagato decidió hablar de nuevo.
- ¿Quieres que llame un taxi?
Unos segundo más de silencio azotó la sala. La chica se agarró la cabeza, se levantó y tomó el bolso que aún estaba encima de donde Nagato había pasado algunas horas perforándola inútilmente.
-S-Sí. Yo... estaría agradecida si lo hicieras- Ayane estaba profundamente confundida. Era improbable que alguien pudiera revivirla si ya había muerto. La idea se hacía cada vez más irracional en su cabeza. Probablemente, debería dejar de beber después del trabajo.
Era de noche de nuevo. Nagato se concentraría ahora en conseguir una identidad falsa. Entre más rápido la consiga más fácil será presentar a su camino a una escuela de héroes. Tomó la bolsa con diamantes pulidos (Toga les había dado la forma común. Accedió debido al tiempo libre y al soborno constante). Ahora el Izuku-cadáver se dirigía a la casa de los Yakuza. No era un suicida como para ir al temido bar, aunque tuviera el cuerpo de uno.
Llegó un poco entrada la noche, haciendo paradas espontáneas viendo si los atracadores comunes eran lo suficientemente útiles como para servir a un propósito mayor al de ocupar un lugar en el planeta, pero dejo de pararse cuando se dio cuenta de que no estaba sacando ninguna información nueva. Sentía un poco de pena por ellos. La mayoría tenían quirks horribles o apariencias igual de temibles para la sociedad. Probablemente fueron empujados a ser miserables ratas cazables para los héroes.
Siguió su camino hasta llegar a un agradable barrio. Caminó hasta una de sus casas con muros de piedra y una entrada enorme con unas impresionantes puertas de madera bastante tradicionales, que dirigían a un jardín japonés y al verdadero edificio.
Tocó durante algunos minutos sin recibir respuesta, así que era hora del plan B. Saltó sobre la puerta y se dejó caer en el jardín. Ya dentro del perímetro, caminó hasta el edificio que era protegido por el muro y tocó de nuevo. Esta vez escuchó movimiento que se silenció segundos después. Antes de que pudiera tocar de nuevo, un hombre musculoso y bastante alto salió con mucha violencia destruyendo la entrada e intentando agarrarlo.
Izuku-cadáver saltó tan rápido como lo notó, pero haberse confiado le cobró factura. La masa musculosa de extraña máscara y camisa esqueleto negra logró agarrar la máscara que Nagato le había puesto el día anterior y arrancarla de su rostro. El objeto, ahora en sus manos, se hizo trizas cuando la criatura cerró el puño.
- ¡Nadie te dio permiso de que entraras, niño!
La masa de músculos enmascarada avanzó furiosamente al terminar sus palabras con una gran intención asesina mientras un grupo grande de personas salía a ver qué ocurría. Izuku-cadáver ni siquiera se movió.
- ¡Shinra tensei!
El monstruoso atacante a centímetros de encajar un golpe al cadáver fue expulsado velozmente a la casa que antes lo albergaba, chocando estrepitosamente con su entrada y algunos alevines que permanecían en ella. Eso pareció detener a todos durante los segundos que necesitaba para poder usar la técnica de nuevo.
-No deseo pelear. Solo vengo por negocios- hablo el nuevo Pain. El chico de pelo naranja y variadas perforaciones ahora tenía la atención total. La criatura se levantaba de los escombros ensangrentados que eran la entrada.
Sacando la bolsa de su bolsillo tomó dos diamantes y los lanzó a los pies del grupo. Sus miradas comenzaron a bailar entre él y el pequeño tesoro y una sonrisa amenazante comenzó a salir de algunos de sus rostros.
-¿Qué tal si nos das todo, niño?- Habló un matón comenzando un coro de bravuconerías de parte de los Yakuza presentes, ignorando su anterior acción, hasta que apareció un pequeño enano totalmente encerrado en un traje de cuero negro con una máscara que no parecía darle espacio para nada aparte de ver por las dos aberturas donde deberían estar sus ojos.
No dijo nada, a pesar de los alaridos de todos aquellos que no eran capaces de iniciar una pelea. Parecía ser uno de los líderes. Lentamente se acercó a los diamantes en el suelo y los revisó tanto como pudo. Al terminar, lanzó una tarjeta negra y se adentró de nuevo en el edificio. Los alevines del lugar lo vieron y se callaron de inmediato, comenzando a levantar los escombros. Parecía que no necesitaba dar la orden de que se callaran para que guardaran silencio y reorganizaran el jardín. El nuevo Pain se agachó y tomó la tarjeta. La revisó viendo unos números y el nombre dramático de esta familia Yakuza.
- ¿Ocho preceptos de la muerte?
Parecía que sería todo lo que obtendría de ellos. Era molesto. Debería considerar exterminarlos. Conocen su rostro, eso los hacia peligrosos.
Saltó la barda de piedra de nuevo y como ya no tenía máscara decidió volver a casa de la manera más normal posible, lo cual hizo que el camino fuera absurdamente más largo que lo que acostumbraba.
Izuku-cadáver tardó una hora en llegar. Lo logró solo cuando se hartó de caminar y sobornó un taxista con un pequeño diamante. La pequeña fortuna hizo que el conductor con barba de pulpo le ofreciera todo el auto pero, al no verle uso, Nagato lo rechazó.
Toga lo esperaba tranquilamente mientras veía la televisión en la sala. Lo hacía solo para saber acerca de cualquier otra desaparición. Estaba algo paranoica desde ayer. Nagato bajó las escaleras, sorprendiendo a Toga.
La sorpresa se desdibujo del rostro de Toga tan rápido como se formó
-Entonces... ¿a quién mataste está noche? – la pregunta era legítima. Confiaba en Nagato, pero sabía de los errores de su anterior vida, de su sangriento pasado. Temía que los errores que lo llevaron a no reaccionar hasta que era demasiado tarde se repitieran.
-No soy un asesino serial- Nagato no se consideraba un genocida. Había matado a tantos que la muerte no representaba nada para él, pero nunca fue por gusto.
-Actúas como uno- Los ojos de Toga se entrecerraron hacia su hermano y luego volvieron a la televisión que fue silenciada desde la aparición de Nagato. Eran ojos que por su forma particular mostraban con facilidad su disgusto.
-Toga... yo- Nagato no sabía cómo comenzar a tratar el tema, ni siquiera entendía del todo de donde venia todo ese enojo -Mira, si es por lo de ayer- debía ser eso, el camino, la chica que había escogido para representarlo. Es cierto que se sobrepasó, pero no...
- ¿Cuánto falta para que vuelva a ocurrir? – Era una pregunta legítima para Toga. Le preocupaba el camino que volvería a tomar su hermano, cuántos limites cruzaría. Entendía que eran límites más difusos en un mundo compulsivo totalmente corrompido por la guerra, pero no se esperaba que años de paz fueran borrados de su mente cuando la necesidad de un nuevo símbolo apareció en el horizonte.
Mientras Toga pensaba y el silencio se alimentaba, el balde de agua fría con sabor a realidad golpeaba a Nagato. ¿Tan capaz lo creía? Es cierto que no se había moderado en absoluto, pero no ocurriría de nuevo.
-Exageras
- ¡¿Exageras?! – Toga lanzó el control remoto hacia Nagato mientras el chico lo esquivó con facilidad. Estaba más que enojada ahora. Su hermano no lo veía. No notaba la facilidad con la que había cruzado una línea tan delgada -¡Mataste a un inocente sin mediar palabra! Si no fuera por mí, estarías en tu pequeño cuarto jugando con ella y, lo peor de todo...- Toga se cortó y caminó hacia Nagato apuntando su dedo en el pecho del muchacho y golpeándolo con fuerza -no lo pensaste en absoluto-
-Solo perdí el norte momentáneamente
Toga lo veía indignada. Él no lo reconocía. No quería reconocerlo. Estaba demasiado enfocado en algo que podría tardar años en pasar. Estaba atascando su mente en planes y estaba dispuesto a aplastar a cualquiera para lograrlos.
- ¡¿Qué hace falta para que vuelva a ocurrir?¡ - Toga gritó. Sus ojos llenos de furia aún estaban sobre Nagato.
-No ocurrirá-
Nagato la veía con frialdad. Toga en cambio, siendo más emocional que lo que ha podido ser su hermano, tenía problemas para contenerse y no intentar golpearlo. Ella no lo entendía ¿Por qué él estaba tan obsesionado?
-Si quieres ser un símbolo igual que All Might deberías actuar más como él y menos como Pain- La última palabra la soltó con asco Toga. La figura torció su mente permitiendo que toda clase de atrocidades se hicieran en diferentes aldeas solo por su enfermiza paz.
Eso dejó sin palabras a Nagato, pero sentía que no se equivocaba. No podía equívoco.
-Así por lo menos dejarías de defraudar a tu antiguo maestro- Toga susurró mientras subía las escaleras. Estaba cansada de ver el rostro de su hermano. Esperaba que la noche le ayudara a reaccionar.
- ¡Se necesitan sacrificios para mantener la paz!
-No te mientas a ti mismo, Raichy- Toga continúo subiendo. Estaba harta y no tenía fuerzas para continuar una discusión con alguien en negación -no funcionará conmigo.
Por unos segundos en los que la única compañía fue el foco que producía la luz en la habitación, Nagato no reaccionaba, pero cuando lo hizo entró en cólera. Salió rápidamente de la casa y apuntó sus manos a la montaña a las afueras. Quería explotarla. Quería volarla en pedazos. Quería volar todo en pedazos.
¿Como se atrevía a mencionar a Jiraiya?, ¿cómo se atrevía a cuestionarlo?, ¿cómo se atrevía a no entenderlo? Pero la verdad de su frustración era que entendía a lo que Toga se refería. Era el mismo camino que había tomado antes. Ya no podía culpar a un Uchiha que movía los hilos. Era él quien estaba tomando las decisiones. Era él quien no se inmutaba por la muerte. Era él quien estaba planteándose destrozar una base Yakuza aun cuando estaba rodeada de civiles.
Había querido creer en las palabras de Naruto. Había querido seguir el camino que Jiraiya había querido, pero se volvió a equivocar.
Su furia se fue desgastando con el paso de los segundos hasta que una sensación de asco interno se desbordó de su corazón. No podía hacer esto. No era lo suficientemente fuerte. Sumiría este mundo en la desesperación antes de salvarlo. Crearía más huérfanos que lo que protegería. No era apto para ser el salvador de nadie.
Para ese momento ya estaba en el suelo de rodillas sollozando. Un mundo diferente. Una vida diferente e igualmente había fracasado. No podía ser un héroe para nadie.
Pero quizás conocía a alguien que podría serlo.
Nagato tomó fuerzas de nuevo y se levantó. Caminó torpemente hacia el sótano. El cuarto desprovisto de cualquier mueble que no fueran las 6 camas se mostró ante él cuando las luces que actuaban en presencia del movimiento se activaron y allí vio a su camino principal, acostado en la cama que había preparado para él
Aún con los ojos rojos por sus anteriores lágrimas, movió sus manos en posición de Jutsu.
- Técnica del Samsara. Vida Celestial
Entrelazó sus dedos. Ya habían pasado varios días, pero aún no los suficientes para hacer imposible su resurrección. Él sería su cadena a la realidad. Su conciencia. Él sería el héroe que el mundo necesitaba.
La cabeza del rey demonio se tragó a Izuku y, unos largos segundos después, la lengua que lo arrastró a la fosa oscura que era su boca se encargó de sacarlo y tirarlo al suelo de vuelta. Se veía igual a antes de ser tragado y escupido, pero su respiración volvió. Su rostro había tomado los colores de una persona saludable y el latido de su corazón se aceleraba.
El chico estaba de vuelta.
Nagato se tiró al suelo y comenzó a jadear. Traer a alguien recientemente muerto no era difícil, costoso sí, pero no difícil, pero el costo se tornaba absurdo a medida que el tiempo pasaba. No sentía que moriría como en Konoha pero dudaba que una noche de sueño fuera suficiente para reponerlo.
El chico de pelo verde se retorcía. El sudor comenzó a formarse en su frente y su respiración se aceleró y de golpe pasó de estar tirado en el suelo a estar sentado en él, mirando a todos lados sin entender dónde estaba.
Su mirada se volvió a Nagato y de ella comenzaron a salir lágrimas.
-Gracias- susurró.
Y sus pequeñas lágrimas se tornaron en un gran llanto.
Espero que les haya gustado.
Habrán capítulos mensuales (quizás... probablemente).
MUCHAS GRACIAS (de nuevo) A SHUN ATIKA POR SER UN SOL DE PERSONA Y AYUDARME A EDITAR MIS BODRIOS uwu.
Acepto quejas, reclamos y sugerencias pero no insultos sin sentido UWU.
