Disclaimer; los personajes no me pertenecen.
Tienes poder sobre la mente, no sobre los eventos externos. Al darte cuenta de esto encontrarás la fuerza. -Marco Aurelio
Una sala, una reunión, mucha gente, el mismo tema de toda la vida; proteger a Konoha.
Estaban todos, las cabecillas de los clanes más importantes, los más adinerados del país, los feudales y por supuesto cada uno de los Rookies.
Había visto como cada uno había tomado su propio camino, ya no eran más esos chiquillos destrampados intentando encontrar su propio lugar. Ahora eran unos adultos, responsables, o por lo menos eso intentaban ser... No era necesario usar su Jutsu para saber lo que pasaba por sus mentes.
Claro al menos que ella deseara hacerlo.
Estaba la dulce y tierna Hinata, tan inocente, paciente y tierna, siempre a lado de su marido, apoyándolo aún cuando ella sufriera por no verlo constantemente, sin embargo siempre lo apoyaba y lo animaba a seguir. A decir verdad la admiraba, admiraba su determinación, su valentía, después de todo se había quedado con el chico de sus sueños.
Y después estaba Sakura, su gran y eterno rival, también se había quedado con el chico de sus sueños, pero a costa de que, rara vez miraba a su marido, y la estúpida se alegraba como una colegiala cada vez que el regresaba.
También estaba Tenten, tan rota y sola, intentando sobrevivir cada día, viviendo con la soledad y la tristeza de un amor jamás realizado.
Y como olvidarse de Kurenai, la joven que perdió todo su brillo, su alegría, su vida... Todo con la muerte de su amado.
Y estába ella, la chica que perdió al amor de su vida, más sin embargo eso nunca fue impidimiento para está con el.
No le molesta que ella se meta en sus pensamientos, que juegue con su mente, que lo obligue a pensar en ella, que constantemente le recuerde las horas que han pasado juntos.
Después de todo está es la mejor forma de comunicarse, de poder hablar sin levantar sospechas, arreglar las horas, los días, los momentos que compartirán juntos.
Jamás se hablan en persona durante el día, todo lo que tienen que decir se lo dicen durante el transcurso de día y la noche la utilizan para decir todo lo que con sus bocas no pueden hablar.
Claro que en ocasiones es inevitable no verse, una mirada cómplice, una sonrisa pícara, un guiño de parte de ella, una caricia por parte de el, siempre y cuando sea con cautela.
Justo como en este momento ambos mantenían una amena conversación, ambos intentaban ponerse de acuerdo, buscando el día, la hora adecuado y el lugar perfecto.
Temari podrá tener su cuerpo, su alma, pero ella tiene en sus manos su mente y corazón.
El no había visto como su Sai, el esposo de su mejor amiga y ex compañera de equipo los miraba, sus ojos cerrados, su alma destrozada, mirando hacia el otro lado de la habitación, desesperado, intentando pretender, olvidar y fingir que no se daba cuenta de lo que el y su esposa hacían.
