Nota: Sin contexto pero me gustó jsjs.
01.
Debería sentir miedo.
Debería hacerlo.
Debería alejarse, debería apartarse e irse de ahí lo más lejos posible hasta que sus piernas se cansen y su respiración se agite.
Pero no.
Kanao no hace nada de eso.
Pero debería.
02.
Es invierno frío, desolado y crudo cuando fue enviada a una misión como la cazadora de demonios que es. Y como la aprendiz del Pilar del Insecto que era.
Tras haber exterminado con los demonios que le habían encomendado eliminar, completando la tarea sin pestañear o cambiar su expresión de papel en blanco. Es ahí, en medio del bosque que.
Sus caminos se cruzan.
03.
Y es extraño.
Es extraño todo.
Se siente extraño cómo sus miradas se topan. Siendo las púrpuras inexpresivas las que miran con detalle los rubíes indiferentes, fríos que le devuelven la mirada; aunque si se fija mejor, puede notar rastros hostiles que dan una clara advertencia de no acercarse más de lo debido.
Y… Kanao no siente miedo alguno.
Pero debería de.
04.
Uraume apenas la mira, lo disgusta.
Las personas no le gustan, las odia pese a que una vez vivió entre ellos.
(Pese a que una vez, fue un humano también).
No le gusta estar en lugares o sitios donde puede topárselos, por lo que prefiere estar lejos de ellos y en lugares aislados junto a su maestro. Donde se siente a gusto, cómodo.
Pero lo que más disgusta al albino, es que esa niña, no parece tenerle miedo. O más bien, no logra vislumbrar nada; nada salvo la pequeña sonrisa calma en sus labios.
Y…
Esa niña está vacía y es tan hueca que, le causa repugnancia.
05.
Por lo que opta por irse en silencio y de inmediato, no puede soportar estar ahí en medio de la nieve junto a esa niña.
Y entonces, escucha como algo metálico es arrojado al aire.
Y por el sonido que hizo, intuye que se trata de algo pequeño. Únicamente para verificar que esa chica hueca no esté tramando algo contra él, voltea.
En el momento preciso en que una moneda cae en las manos de la joven. Quien tras mirar un rato el objeto, dirige su mirada impávida hacia él y pronuncia con voz suave pero entendible:
- ¿Quién eres?
Ah, ni siquiera hay rastros de algo en su voz. Tan monótona pero dulce.
06.
Cara: Tomar como una posible amenaza al desconocido frente a ella.
Cruz: Preguntarle al desconocido quién era, para asegurarse de que no era una amenaza.
Cayó Cruz.
Así que, toca preguntar la identidad de esta persona o ser; Kanao no se molesta demasiado en preguntarse la especie de este extraño, aunque no se sienta exactamente como un demonio o una persona.
- ¿Quién eres?
No hay nada, sólo silencio sepulcral. Y una mirada carmín que ahora, refleja molestia; aunque realmente no sabe si es molestia, únicamente se guía por vagos recuerdos de su maestra Shinobu cuando ella era más joven.
Le tiene sin cuidado.
-… Vete a casa – es lo que dice al final, dándole la espalda. Y antes de retirarse de ahí, la mira sobre su hombro, añadiendo con severidad –: Mírate las manos.
07.
Entonces Kanao hace lo que él le dice. Miró sus manos, notando la punta de sus dedos casi azules; signo del frío que hace en ese momento pero, que sencillamente no notó porque no era tan relevante para ella en ese instante.
Y es al levantar la mirada de sus manos, que se percata de que el foráneo se ha ido.
08.
Y Kanao entonces, piensa que, tal vez… Se cruzó con una Yuki-onna.
(Aunque esto sea sólo una especulación que olvidará más tarde).
