Goodbye to innocence.
El olor a sal lo hizo reaccionar, viendo por la ventana del auto vio las nubes blancas y esponjosas sobre el cielo azul, el sol brillaba y los recuerdos de un Steven más joven e inocente lo asaltaron. Imágenes donde él y su gemela jugarían con su papá a construir castillos de arena en la playa para después comer helado y así al anochecer ver las estrellas en aquella vieja van.
Una lagrima bajo por su ojo perdiéndose en aquella ropa que era demasiado grande para su cuerpo, sus ojos voltearon a ver a su hermana quien estaba dormitando producto de los medicamentos para el dolor que le suministraron en el hospital.
Su mirada recorrió las vendas que cubrían su brazo y su cabeza, su ropa grande se lo impedía pero sabía que había más vendas por su pecho producto de la golpiza que recibió, los moretones y los cortes adornaban su piel generalmente limpia. La culpa de saberse que por su causa esas horribles heridas estaban allí en primer lugar… por defenderlo.
La última casa de acogida fue igual que las otras antes que esa. Horrible. Los hijos biológicos de sus "padres" creyeron que Nora solo por ser una chica podían intimidarla, un pequeño atisbo de satisfacción lo recorrió al recordar que a uno de ellos tendrían que operarle la nariz y al otro tendría suerte si podría volver a hacer deportes. Eso era lo que hacía de su hermana mayor la más temida en el orfanato de alguna manera u otra lastimaba a las personas de tal forma que nadie se atrevía a volver a pensar en verlos mal siquiera.
Aun puede escuchar los golpes y los gritos de sus "padres" al ver lo que su gemela le había hecho a sus hijos al defenderlo de sus abusos.
Su vista se fue a la ventanilla del auto habían pasado la playa y ahora pasaban por casas de gente de dinero, eso no podía importarle menos. Escucho los murmullos de los trabajadores sociales e intento ignorarlos, un pequeño quejido hizo que viera a su hermana quien parecía que estaba siendo sometida a una pesadilla. Atrayéndola con cuidado posó su cabeza sobre sus piernas y la sintió relajarse, acarició sus rizos y volvió a ver el lugar.
Estaban llegando a una casa más lujosa que las otras, era grande. La más grande que había visto, estaba seguro que tenía un patio trasero enorme, tragando saliva sintió su rostro volverse caliente, su corazón latía como cuando corría por mucho tiempo, su cuerpo empezó a temblar de forma imperceptible, una gota de sudor bajo por su sien lentamente.
Empezó a respirar profundo al recordar lo que su hermana le decía.
"-Si te sientes asustado o mal. Toma mi mano. No importa dónde o cuándo, toma mi mano y recuerda que nunca estarás solo.-"
Su voz siendo un susurro agradable, lo calmo. Aun cuando ella estaba dormida sabía que decir para calmarlo, tomando su mano se calmó sintiéndose a salvo, su ritmo cardiaco bajo pero aun así no la soltó.
La puerta del auto se abrió y sobresaltado vio que los trabajadores sociales le hacían de señas que se bajaran, viendo que debía de despertar a Nora la sacudió ligeramente y se sintió culpable al ver que debía de moverse aún con esas heridas.
-Vamos, no hay que hacerlas esperar- Dijo aquel hombre de traje negro, Nora le lanzó una mirada asesina que dejaba a varios adultos paralizados por el miedo pero este hombre había sentido ya el verdadero horror al conocerlas a "ellas" lo peor era que ahora debía de verlas de nuevo ahora con los niños.
Nora se tambaleo sintiendo el dolor agudo en su cuerpo dejándola casi fuera de combate, Steven la estabilizo aun sin soltar su mano tomando sus mochilas con las pocas cosas que poseían se vieron a los ojos.
A diferencia de su hermano gemelo, Nora poseía heterocromía en sus ojos, uno de sus ojos era rosado mientras que el otro era negro en comparación a Steven quien tenía ambos ojos rosados.
La fémina apretó su mano en un intento de darle valor y fuerzas a su hermano menor, ninguno dijo nada pero ella ya le había dicho sin palabras que estaría con él y que jamás lo iba a dejar solo.
Siguiendo a los adultos que tanto habían aprendido a odiar lo siguieron para quedar frente aquella puerta elegante, tocando el timbre los mellizos fueron recibidos por una mujer que les recordaba a un ave.
"No dejaré que la duda a lo desconocido me paralice para hacer lo que quiero y dirigirme hacia donde deseo."
