Parte 1: Renacer


El primer suspiro es doloroso, escapa de su boca con fuerza y la ahoga con su propia saliva… aunque no es el primero. Su cuerpo pasa de estar rodeado por un maternal calor viscoso a sentir el frio aire de la noche rosando contra ella. No puede abrir sus ojos, se encuentran pegados, su garganta arde al toser, su nariz percibe un olor nauseabundamente salado, sus manos se sienten ásperas.

No es el primer suspiro, ni por asomo, pero se siente como ello. Es el primer suspiro consciente que tiene desde hace una eternidad.

Se apoya en el suelo, intenta levantarse, la sucia arena de la playa se pega a su piel cubierta por líquido mucoso, prueba limpiar sus ojos pero solo embarra su rostro de arena.

Tumbándose hacia arriba termina por poder despegar sus parpados, la saluda nuevamente el cielo nocturno, las estrellas brillando más que nunca, planetas de incognitos entre ellas, ni una nube que turbe ese sentimiento avasallante. Por un momento siente tranquilidad, antes de recordar quien era, antes de saber a dónde está y por qué, sus memorias la buscan allá a donde fue por solo un rato antes de volver, solo tiene sensaciones crudas en su mente. Arruga su nariz recordando una bala en su torso, acaricia con su mano, no encuentra una sola marca, su forma humana manteniéndose con total solidez.

Está viva.

Esboza una sonrisa, quiere llorar en voz alta para anunciarle al mundo eso mismo, quiere dar un grito en dirección a esos ojos brillantes en el cielo.

Está viva.

Su cuerpo, viscoso aun, se adhiere a la arena debajo, su cabello se siente pesado casi hasta no poder levantar la cabeza… su cabello negro…

Negro como la noche, negro como jamás pensó tenerlo. No es realmente su cabello, pertenece a otra persona, le hicieron creer que era suyo pero realmente nada lo es. El torso perforado que ha curado, las palmas de las manos ásperas con arena, la ligera voz que se escapa al poder respirar con tranquilidad, los ojos que observan el universo infinito. Nada de esto le pertenece.

Y llegan las memorias, golpeando su cabeza con violencia.

Carla Radames, los recuerdos vuelven, su carrera en la universidad a tan corta edad y luego su trabajo para el gobierno que lentamente hizo la transición a trabajar con él. Su largo cabello solía ser dorado, sus ojos celestes… eso fue antes de…

- Feliz cumpleaños, Ada Wong

Se levanta repentinamente, borroneando su entera existencia.

A su derecha descansa un gigante muerto, los enormes edificios se elevan hasta donde ya no pueden verse debido a la falta de luz, las calles apenas avisan sobre los escombros en ellas bajo la luz protectora de la luna. Por detrás el océano ruge, el único sonido que ella puede escuchar presenciando un auténtico vistazo a una autentica tumba. Sus pies se hunden en la playa, el peso de su cuerpo es difícil de levantar pero finalmente lo logra, se para completamente desnuda con su mirada fija en aquel paisaje. Parpadeos de luz reflejan en sus ojos, cables rotos todavía con algo de corriente, carteles caídos intentando dar un último vistazo a sus letras, autos abandonados con luces moribundas aguardando a su dueño.

- ¡El infierno y el caos reinarán sobre la tierra! –

Sus palabras son ecos lejanos de una voz a la que, desgraciadamente, se ha acostumbrado. La risa maniática que rompía su garganta en pedazos todavía resuena en sus oídos, un monstruo horroroso llevado por el odio y quebrado al punto de no poder regresar a la normalidad.

Este es el mundo que ella quería.

No.

Este es el mundo que "Ada Wong" quería, el resultado de la rabieta de un experimento salido de control. Si ella es esa misma "Ada Wong" entonces ¿Por qué no siente que ha ganado? ¿Por qué los recuerdos parecen pertenecer a otra persona? Como si hubiese mirado todo desde otro lugar.

Quería lastimarlo a él.

Tanto Carla como "Ada" querían eso, la suma de ambas partes causó el apocalipsis pero ahora "Ada" se desvaneció. Ahora Carla observa boquiabierta la tumba de miles de personas y no siente una victoria, no siente tristeza tampoco.

Se siente vacía.

- ¡La reina del nuevo mundo! ¡Velando sobre las cenizas! –

El viento atraviesa su cuerpo, le recuerda su humanidad con un frio que la hace tiritar y encogerse hasta tomar sus propias rodillas.

No va a llorar por un mundo que la desprecia.

Tampoco va a festejar por haber conseguido lo que su ira cegadora le indicó.

Solo siente vacío.


Por un rato largo Carla mira fijamente hacia el infinito océano, hay luces en la distancia en distintos tonos rojizos, sin duda viniendo de barcos Chinos. Es obvio que, de atacar las ciudades del mundo, aquellos suficientemente afortunados como para no estar en tierra se salvarían, al menos de momento. Se pregunta si aquellos barcos saben lo que pasa en tierra, si los que están sobre ellos tienen miedo, si piensan volver o deben estar esperando sus últimos días antes de quedarse sin comida. ¿Cuánta gente ahora mismo hay viva tras los ataques? ¿Cuántos de ellos tienen miedo de salir a las calles? No debe ser seguro, incluso ella, que parece estar en una zona despoblada, puede escuchar algunos ruidos sospechosos desde la ciudad que la mantienen cerca de la seguridad de la playa.

¿Ella tiene miedo?

Sus pálidas manos se aferran a la improvisada capa color celeste que ha conseguido, una cubierta para un bote que debe haberse volado y nadie molestó en recoger mientras el pánico comenzó. Tiembla de frío, sus extremidades están tiesas por la incomodidad de la mugre pero realmente no siente nada de terror, ciertamente ese sentimiento que perdura es el vació total. Si algún monstruo fuera aparecer ahora entonces probablemente no huiría, se quedaría quieta, encuentra que una muerte causada por lo que "Ada" hizo es lo único que le espera. Si el mundo ha dejado de funcionar entonces Carla, parte del mundo inevitablemente, tendrá que afrontar una muerte lenta como las personas en los barcos… o una rápida y forzosa.

El cobertor cae al suelo, rodeando su figura ahora desnuda, Carla camina hacia adelante hasta que el agua cubre parte de sus piernas. La arena que se adhiere a su viscoso cuerpo recién nacido se va limpiando con cada paso dentro de las oscuras aguas saladas. El olor a océano penetra en su nariz mucho más fuerte que el de la crisálida de donde salió… nunca le ha gustado el océano.

Paso a paso camina, donde ya puede bajar sus manos y arrastrarlas contra la superficie de la misma. Va más allá, el agua fría la hace suspirar pero no le importa, solo sus hombros y su cabeza quedan al descubierto cuando frena.

Frena y considera proseguir.

Pone agua entre sus manos y moja su rostro pegajoso, lo limpia con fuerza, vuelve a tomar agua y moja su cabello duro, lo tira hacia atrás, el agua que corre por su cuello está tan fría que le saca unos quejidos. Refriega sus ojos, sus mejillas, su boca prueba la sal, sus labios arden, sus dedos se hunden en ese cabello negro ajeno y aprieta sus dientes.

Un solo paso y podría desaparecer.

El océano volvería a tragársela, "Ada Wong" y Carla Radames volverían a ser una en la muerte ¿Por qué siquiera es necesario alargarlo? Independientemente de que no sabe cuánto daño ha causado al mundo, es una victoria, hizo lo que se propuso y la prueba se encuentra a sus espaldas.

Solo un paso.

- ¡Oye tú! -

Un arma se carga a lo lejos, la voz de un hombre la llama, se sobresalta a tal punto que casi tropieza al interior del océano. Carla voltea para verle, de uniforme oscuro y mascara para peligros biológicos que, de lejos, lo hace ver como un amenazante enemigo. Su arma, un rifle que se distingue de lejos, está apuntada directamente hacia ella de manera firme, la voz no tiembla al hablar, definitivamente se trata de un soldado y no un muchacho cualquiera.

- ¿Qué día es? - La pregunta, sorprendentemente, llega en chino mandarín. El uniforme no pertenece a los militares locales y la pronunciación no es de la mejor pero se nota que tiene un mínimo entendimiento del idioma - ¡No muevas! -

El vocabulario está algo crudo pero se hace entender, obviamente ella es fluida en mandarín, siendo la Directora de Operaciones en Neo-Umbrella con su base en medio de China. Da un paso al frente, intentando reconocer al hombre pero este no parece contento, repite sus palabras esta vez en un grito de advertencia. Carla supone que debe estar intentando que hable, si estuviera infectada entonces no podría entenderlo y, mucho menos, responder.

- No lo sé - Responde ella en inglés, enseguida viendo cambios en él.

Sus brazos se relajan y dejan ir el gatillo del arma, la apunta hacia el suelo y su postura se vuelve más derecha. No puede escucharlo pero por los movimientos de su pecho ha suspirado de alivio, mueve su cabeza a un lado dándole indicación que todo está bien.

- Anda, puedes salir -

Vadea por el agua hasta la playa nuevamente, donde revela su cuerpo desnudo, por reflejo tapa sus senos con su antebrazo hasta que el hombre de uniforme voltea. Carla alcanza su improvisada capa y la envuelve alrededor de su cuerpo, aprovecha para divisar en su brazo algo que inmediatamente la pone en alerta: La insignia de la BSAA, la rama europea.

No llega a planear nada siquiera pues él se vuelve en su dirección nuevamente una vez está tapada. La inspecciona por unos segundos, donde ella está preparada para recibir un balazo, pero al cabo de esto lo ve alcanzar para deshacer el broche de su máscara.

Es un hombre más joven de lo que su voz aparenta, piel pálida, pelo castaño oscuro y barba, aunque el color es difícil de juzgar con la falta de luz en las calles. No se ve hostil, frunce el ceño en justa confusión, la situación en la que la encuentra no es precisamente muy normal.

- ¿Hablas inglés? -

- Sí -

- Casi te he disparado… - El acento del muchacho es claramente inglés europeo, al menos eso corrobora la veracidad de su insignia o es una tremenda coincidencia - ¿Te encuentras bien? -

- ¿Lo parezco? -

Está empapada, completamente desnuda y usando la cubierta de lona de un bote para cubrirse, en medio de una playa abandonada por la humanidad. El chico mira a un lado y luego asiente, admitiendo la estupidez de su pregunta.

Carla considera sus opciones, la BSAA es la razón por la que ha muerto, al menos indirectamente, pero ahora no parece que este soldado raso la reconozca. Su presencia allí indica que su plan no ha funcionado del todo, hay alguna especie de resistencia o, alternativamente, se encuentra en una de las pocas zonas afectadas. Seguir al muchacho militar por ahora es la opción más viable para su supervivencia, si hay monstruos dando vuelta, además de que le podrá brindar información sobre el estado actual del mundo.

- Estoy aquí con la BSAA para asegurar el área y buscar supervivientes - Dice de manera algo monótona, se nota que lo ha repetido muchas veces - Debo llevarla conmigo con el resto de los refugiados pero antes… -

- Responderé todas tus preguntas, soldado - Carla interrumpe, la idea de limpiarse comienza a pesarla factura cuando el viento sopla, se pregunta si todos los militares tienen la necesidad de anunciarse así aunque el otro esté moribundo - Pero en el camino a conseguirme algo de ropa -

- Claro - Vuelve a asentir - Supongo que algo encontraremos antes de reunirnos con mi equipo. Lo siento -

Otra vez le da la espalda, el uniforme que lleva lo hace ver mucho más grande delo que debe ser, Carla pone sus ojos en la cintura y la pistola que guarda allí. No parece que él la haya reconocido pero, si es así, desarmarlo no debería ser demasiado difícil para ella, todavía recuerda como pelear y tumbar a un soldado raso no será problema. Lo ve mirar de un lado al otro hasta que finalmente da el primer paso y hace un gesto sobre su hombro.

- Vamos entonces, no quiero estar mucho tiempo aquí - Dice con un suspiro alargado - Soy Randal Mitchell por cierto… -

Esperará que ella responda, Carla se queda callada.

Ambas figuras se internan en la ciudad, un infierno desolado que ella creó y, ahora, debe sobrevivir.


Nota:

Han pasado cerca de 10 años desde mi primer fic de Resident Evil, una pequeña vida, aunque he perdido la cuenta de cuanto tiempo ha pasado desde mi ultima publicación en el fandom.

Independientemente de eso les agradezco la lectura y les doy la bienvenida a una idea que he estado dando vueltas hace rato. Con Resident Evil 6 presente en mi memoria (Ya que lo he jugado por primera vez recientemente, revistando los juegos de la saga que no conozco) surgió esto. La opinion sobre el juego varia de persona a persona pero de lo que si estoy seguro es que el personaje de Carla fue mucho mas interesante de lo que pareció y da par mucho mas... y aquí estamos.

Espero sepan apreciar el escrito y dejen sus opiniones debajo, es un camino largo para la recuperación.

Saludos