Nosotros, no nacimos siendo monstruos. Sólo pasó que, las circunstancias nos forzaron a volvernos uno.

A recubrirnos en una piel gruesa de odio y desligue de sentimientos para dejar de sufrir y que no nos hicieran más daño.

Que nuestras cicatrices quedasen expuestas pero que las heridas abiertas fuesen ocultadas lo mejor posible. Y el mejor mecanismo de defensa: Comportarte como una bestia sanguinaria.

(Cuando en realidad sólo eres un niño que no quiere ser herido de nuevo).

Y entonces, la bestia sanguinaria, el monstruo y la escoria de la sociedad. Se convierte en niño ante una caricia en su cabello, sincera y sin la intención de lastimar.

Y Kousuke entonces, descubre que el tacto de Togo-san, es cálido. Es amable, sus consejos son sabios y sus atenciones con él se sienten como…

Las de un padre.

Un padre que quiere, cría y protege.

Un padre que lo quiere, que lo cría y lo protege; que pese a que están en un juego de matanza donde debes procurar tu supervivencia, Togo es honesto con él y… Kousuke, pese al poco tiempo en el que convivieron, lo quiere.

Lo quiere como a un padre que nunca tuvo (pero que esta isla, que este juego BTOOOM le entregó).

Se haya genuinamente preocupado por él, se siente feliz al ser escuchado por él.

Y es por eso que, cuando Togo-san muere. Muere dando su vida por él y el de Kaguya.

Llora.

Llora y se destroza porque, cuando un padre muere, el hijo llora.


Nota: Sé todo lo malo que hizo Kousuke y no le quito ni le perdono sus actos. Sin embargo, terminó gustándome.