Power Rangers
Knight Soldiers
Arthur Pendragon. Ese era el nombre del protagonista de una legendaria historia. La historia de cómo un niño pobre pero llenó de valentía, con la guía del gran mago conocido como Merlin y habiendo sido el único capaz de sacar la legendaria espada conocida como "Excalibur" de la piedra donde yacía sellada, ascendió hasta el trono de Camelot y con sus caballeros de la mesa redonda tuvo muchas aventuras derrotando numerosos males y protegiendo muchas vidas.
Esa legendaria historia no es más que un cuento. Jamás ocurrió en realidad. Así es como la marcan. Pero si eso no fuera así. Sí esa historia hubiera sido real. Si tuviera hechos que ningún libro conto en los más mínimo. Esos hechos desataran en la actual era moderna una larga cadena de eventos. Eventos distintos, pero todos igual de sorprendentes. Eventos que involucraran principalmente a unos ciertos jóvenes. Esos jóvenes se convertirán en...
Capítulo 01: ¡Un Rojo Común y Corriente!
-¡Ya me voy! ¡Nos vemos luego de la escuela, tío!-
Aquel hablar no perteneció a nadie más ni menos que a un cierto joven que acabó de abrir una puerta, salió de su hogar, después cerro desde afuera aquella misma puerta y luego comenzó a bajar por las escaleras residenciales en lugar del ascensor en sus cercanías del quinto piso de aquel ni muy viejo ni tampoco bastante moderno edificio que era un complejo de apartamentos, y continúo bajando cada vez más hasta que eventualmente salió totalmente de esté.
Fue un joven de unos 17 años de edad con unos cortos así como puntiagudos y desordenados cabellos rubios, unos ojos azulados, de piel caucásica, que portaba con un cuerpo bien entrenado y yacía vestido con una camisa rojiza por debajo de una abierta sudadera de largas mangas como con capucha con un color gris, que portaba unos audífonos de color rojizo alrededor de su cuello, unos jeans de aspecto levemente rasgado e un color azul oscuro, y unos zapatos deportivos que mezclaban un color rojo claro con un color blanco.
Un joven que después de haber salido de ese complejo de apartamentos donde vivía, sacó de la mochila rojiza que cargaba en su espalda la patineta que sobresalía de está y la coloco en los bordes de una pavimentada carretera para luego montar sus enzapatados pies sobre ella, colocarse sobre sus orejas esos audífonos anteriormente mencionados, y empezar a utilizar tanto sus ruedas como sus extremidades inferiores para moverse velozmente por las calles de su ciudad. Una ciudad que estaba debajo de un brillante sol, que estaba rodeada por preciosas playas y se debía decir que era bastante igual a la hermosa ciudad de "Los Angeles" o "L.A" para acortar.
-¡Nanananana...!- Tarareaba durante su patinar aquel joven común y corriente una canción que debería reconocer cualquiera que leyera un relato de este tipo.
A pesar de todos los kilómetros que estuvo recorriendo al salir de su casa y los varios potentes movimientos de sus piernas para impulsar esa patineta sobre la cual estaba, aquel joven de unos cortos así como puntiagudos y desordenados cabellos rubios terminó llegando en un corto tiempo y sin cansancio alguno a la entrada frontal de una enorme edificación que sobre sus puertas poseía las palabras de "Grant City High School" lo que en español significaba "Escuela de Ciudad Grant".
Era una escuela en donde aquel joven, después de que sonara la primera campanada, se adentró junto con otro gran número de jóvenes. Se adentró en está para luego entrar en una clase con un total de veinte alumnos y que pertenecía al tercer año de preparatoria.
-Nanana...- Continuaba tarareando ligeramente aquel joven de rubios cabellos que poseía su asiento en el último lugar de la primera fila, y por ende, estaba la esquina de ese salón de clases.
-Arthur Drag- Nombraba la profesora de ese salón al pasar lista.
-Aquí- Contestaba nuestro joven común y corriente levantando su mano derecha.
-Señor Drag, audífonos fuera. Estamos en clase- Comento la profesora de esa clase con cierto molestar.
-Vivo para obedecer, señora- Dijo el llamado Arthur mientras pasaba de tener unos audífonos rojizos cubriendo sus orejas a tenerlos colgando de su cuello.
-Hola...- Decía una hermosa joven en la otra esquina trasera de ese salón mientras mostraba un leve sonreír y le guiñaba coquetamente un ojo al joven antes nombrado.
-Je- Se limitó el joven Drag a enseñarle una pequeña sonrisa a esa candente chica que le veía.
Clases de lenguaje, matemáticas, inglés, química, ciencias sociales y educación física que empezaron normalmente y terminaron sin problema alguno. Guardar cosas como su patineta en su casillero designado, hablar o solo saludar de una amistosa manera a los chicos y con un poco de coqueteo a las chicas que se encontró en los pasillos y en el comedor, y terminar jugando algo de baloncesto de manera que el equipo en donde él estaba gano por bastante ventaja gracias a sus impresionantes habilidades atléticas. Ese fue el día de escuela del llamado Arthur Drag. Fue un día común y corriente para un joven de su edad, por así decirlo.
Y en cuanto se acabó el tiempo de estar en esa escuela, Arthur volvió a colocarse encima de sus oídos aquellos audífonos rojizos y una vez más se montó sobre su patineta para viajar por las calles de la llamada Ciudad Grant. Viajo y continúo viajando tranquilamente e hasta incluso terminaba pasando su patineta por barandales de escaleras como todo un maestro en el "Skateboard" y en algún momento entro en un cierto mini-mercado para comprar una soda que bebió mientras observo en un pequeño televisor de ese establecimiento una noticia sobre como el único científico sobreviviente a una masacre en unos laboratorios tecnológicos declaraba que el culpable eran unos monstruos humanoides, aunque a él no pareció generarle mucho interés. Y tras esto, el joven Drag regreso a montarse sobre su patineta y siguió su viajar.
-Nanananana... -Tarareaba Arthur tranquilamente- ...Go, go, powe... ¿Hm?-
Aquel sentimiento de intrigar que invadió a ese joven de unos cortos así como puntiagudos y desordenados cabellos rubio y lo hizo detener el girar de las ruedas de la patineta sobre la cual estaba provino de que sus ojos azules terminaron observando un callejón que el mini-mercado de donde acababa de salir ayudaba a conformar y la escena que ocurría en esté. Una escena basada en como un cierto joven fue lanzado fuertemente sobre unas repletas bolsas de basura apiladas en ese callejón y era rodeado por un total de cinco hombres con un claro aspecto de motociclista.
Ese cierto joven parecía lucir unos 17 años de edad, poseía unos cortos cabellos negros, unos ojos negros, una piel morena, y que vestía su no tan atlético pero tampoco muy delgado cuerpo con una sudadera de torso gris pero con largas mangas y capucha de color azul claro, unos jeans negros y blancos zapatos casuales.
-Señores... ¿No les parece que estamos exagerando las cosas?- Preguntaba aquel joven de ropas azuladas mientras yacía sobre una pila de bolsas de basura.
-Lo único exagerado que habrá aquí será la paliza que te voy a dar. Nunca debiste de tratar de coquetear con mi novia- Dijo uno de los cinco motociclistas ahí presentes.
-Lo único que hicimos fue intercambiar unas cuantas palabras. ¿En dónde le ves tú el coqueteo a eso?- Preguntó el joven de negros cabellos.
-¡Le dijiste que ni siquiera un camión de bomberos podía apagar lo ardiente que se veía en sus pantalones de cuero!- Grito furioso ese motociclista.
-Bueno, cuando lo pones así, sí puede entender porque quieres golpearme... -Hablo el joven- ...Pero en mi defensa, toda la culpa la tiene la televisión. Es que vi un programa que dijo que algunas chicas les gustan que les hablen así. Obviamente tú novia no era de esas algunas chicas. Sabes, es por esta clase de cosas que dicen que es mejor leer-
-Con que te gusta la televisión, ¿Eh?...Pues espero que el hospital en donde termines internado tengan unos buenos canales. Aunque sinceramente, dudo que acabes en un estado en el que tus ojos funcionaran- Dijo el motociclista mientras hacía sonar los nudillos de sus enguantadas manos.
-¿En serio...?-
Volteando sus miradas en la misma dirección, hacia donde había provino esa voz que su sentido del oído capto, aquel quinteto de fornidos y un poco obesos motociclistas junto con el joven tirado sobre un montón de rellenas bolsas de basura observaron como un extremo de ese callejón donde estaban fue decorado con nada más ni nada menos que con la imagen de un joven de cortos así como de puntiagudos y desordenados cabellos rubios.
-¿...Esa es la mejor frase amenazante de chico malo que tienes?- Preguntó Arthur sarcásticamente tras su aparecer en esa escena.
-Y tú eres... ¿Qué exactamente? ¿El bueno? ¿El superhéroe que viene a salvar a este idiota?- Preguntaba un motociclista curioso.
-¿Superhéroe?... -Hablo Arthur- ...No, claro que no. Soy un chico común y corriente. Un chico que le gustan las cosas justas. Yo escuche lo que dijiste antes, amigo. Es decir, sí ese chico realmente le dijo eso a tú chica, se merece una paliza de tú parte-
-¡Oye...!- Dijo algo ofendido el joven con ropas con toques de azul.
-Pero, ¿No puedes darle una lección tú solo? ¿Cinco contra uno no les parece demasiado injusto?- Preguntó el joven Drag.
-¿Y que uno solo le diga a cinco motociclistas que hacer no te parece demasiado estúpido?- Preguntaba uno de esos cinco motociclistas mientras se acercó a un joven de camisa rojiza.
-Whoa, whoa... -Hablaba Arthur- ...Calmémonos. No quiero problemas. Ya te lo dije. No me importa si le das una paliza a ese chico. No le hablo a tú chica, que de seguro es toda una dama, como debería. Y aunque como hombre me duele un poco decir esto, yo hasta sugiero que le des una buena patada en su entrepierna para que aprenda bien su lección-
-De nuevo... ¡Oye!- Dijo un joven de cortos cabellos negros.
-Yo solo digo, cinco contra uno no está bien. ¿O es que acaso tú novia también es la novia de tus amigos? Sí es así, ¿Cuál es el problema con que ese chico tratara de ligarla? Es decir, uno más no hace la diferencia, ¿Verdad?- Comento algo burlón el joven de unos cortos así como puntiagudos y desordenados cabellos rubios.
-¡...!- Aquel motociclista que se había acercado a Arthur mostró notable ira en su rostro.
-¿Me pasé de la raya? Siento que me pase de la raya- Dijo Arthur tranquilamente.
-Voy a matarte, imbécil- Hablo el motociclista mientras su mano derecha se adentraba en uno de los dos bolsillos de su pantalón y sacaba de esté una afilada navaja de acero reluciente.
-Sí. Me pase de la raya- Dijo el joven Drag aún tranquilo.
-¡AAAAAAAHHHH!-
Gritando con ira, aquel motociclista inicio un correr en dirección al joven con audífonos alrededor de su cuello y le lanzo una estocada con la filosa navaja en su mano derecha en cuanto estuvo lo suficientemente cerca de esté. Pero moviendo solo un poco su cuerpo a la izquierda, Arthur evito esa puñalada para que luego su mano izquierda estrujara tan fuertemente la muñeca de la mano derecha de su oponente que lo obligo a soltar esa navaja en tan solo una fracción de segundo y con su mano derecha atrapando está antes de cayera al suelo, él apuñalo fácilmente la pierna derecha del motociclista en sus cercanías de manera tan precisa que evito cortar una artería.
-¿Eh?... -El motociclista bajo su mirada hacia su pierna derecha- ¡...AAAAAA...!-
El griterío de dolor de ese motociclista apuñalado terminó en cuanto su boca fue obligada a cerrarse de golpe ante la patada que impacto en su barbilla repentinamente, que lo alzo en los aires por un segundo y lo hizo caer inconsciente en los suelos de ese callejón en el siguiente. Una patada por parte del pie derecho de Arthur Drag, quién no tuvo problema en alzar está flexiblemente a la altura de su cabeza y que la bajo mientras que los demás en esa escena tenían ojos bien abiertos ante lo que acababa de pasar.
-...- Los demás motociclistas en ese callejón observaron a su camarada inconsciente y empezaron un correr hacia el culpable de esto -¡...AAAAAAHHHHH!-
-Debí haber tomado un taxi desde la escuela y ya- Comentaba un cansado Arthur.
Ante el segundo motociclista que se le acercó y quien le lanzo un puñetazo con su puño izquierdo, el joven Drag solo movió un poco su cabeza hacia atrás para esquivar ese simple ataque y después utilizo su puño izquierdo para darle numerosos golpes como de boxeador al indefenso costado derecho de esté para luego hacerlo caer inconsciente al suelo gracias a un fuerte "Uppercut" por parte de su apretado puño derecho.
Y con sus ojos azules viendo como un tercer motociclista se le acercaba como para lanzarse sobre él, Arthur le lanzo con su pierna derecha una patada baja a las piernas de esté para así obligarlo a tropezar y que cayera de rostro tan fuertemente sobre unos suelos de concreto que quedo inconsciente de manera inmediata e incluso se notó como los lentes negros que decoraban a su cara se hicieron pedazos.
E ante el hecho de que el cuarto motociclista que se le aproximaba tomo entre sus manos vestidos con guantes de cuero un gran tablón presente en ese callejón, el joven de unos rubios cabellos utilizaba su pierna derecha para patear esa patineta a sus pies como si de un balón de futbol se tratara y con tal de que está impactara contra el rostro de esté hasta el punto en que se partió en dos al mismo tiempo en que unos dientes ensangrentados fueron lanzados a los aires.
-...- El quinto motociclista en esa escena observaba algo tembloroso como sus amigos yacían inconscientes en distintos lugares de los suelos de ese callejón.
-Amigo, se listo y no lo hagas- Comento un tranquilo Arthur.
-Ah... ¡AAAAAAHHHH!- Gritaba feroz pero aún así temeroso un motociclista que se acercaba corriendo a un joven de rubios cabellos.
-Y lo hiciste- Decía el joven Drag con decepcionar.
Dando un veloz rotar para impulsarse a sí mismo, aquel joven de cortos así como de puntiagudos y desordenados cabellos rubios terminó lanzando con su pierna izquierda una patada al costado derecho del rostro del oponente que se le acerco corriendo. Una patada que no solo dejo inconsciente instantáneamente a ese motociclista, sino que obligo a su cuerpo a dar unas cuantas vueltas en los aires antes de acabar cayendo en los suelos de ese callejón al igual que sus otros cuatros camaradas. Hechos que observo con unos bien abiertos ojos negros un joven que residía sobre un montón de bolsas de basura.
-...- Arthur observaba tranquilamente lo que había hecho -...Mierda...Mi tabla se rompió. Ya es la quinta en este mes. Mi tío no va a dejar de molestar-
-¡P-Pero, ¿Q...?! ¡¿Qué cara...?! ¡¿Cómo es que...?!- Hablaba impresionado el joven de ropas con toques de azul en aquel callejón.
-Verduras, hijo. Todo es gracias a las verduras. Hazle caso a tus padres y no dejes de comerlas- Comentaba Arthur seriamente mientras recogía los dos pedazos en los que se convirtió su patineta.
-¡Que verduras ni que nada! ¡Eso fue mierda al estilo "Karate Kid"! ¡¿Quién te entreno?! ¡¿Cuántos te entrenaron?! ¡¿Eres como "Batman" y viajaste por el mundo entrenándote de distintas maneras?! ¡¿En verdad eres un superhéroe?!- Preguntaba un emocionado joven de cortos cabellos negros mientras se levantaba de un montón de bolsas de basura.
-Nada de eso. ¿Ves mallas increíblemente ajustadas como de superhéroe en alguna parte? ¿No? Eso creí. Solo soy un chico común y corriente- Contesto un tranquilo Arthur mientras guardaba su rota patineta en su mochila.
-¡No! ¡Yo soy un chico común y corriente! ¡Tú eres un maldito ninja con forma de adolescente!- Comento un impresionado joven de cortos cabellos negros.
-Claro que estás impresionado. No fue tú patineta la que se partió en dos- Dijo un tranquilo joven de cortos así como de puntiagudos y desordenados cabellos rubios.
-¡¿Te preocupa mucho?! ¡¿La necesitabas para ir a algún lugar?! ¡Si quieres, puedo llevarte en lugar de tú patineta! ¡Mi mamá me presto su auto!- Decía el joven de ropas con toques de azul.
-...- El joven Drag mostró una expresión de ligero disgusto.
-¡Vamos! ¡Es lo mínimo que puedo hacer luego de que me salvaste!- Dijo el joven de ropas con toques de azul.
-Ah...- Arthur soltaba un cansado suspirar y empezó a caminar para salir de ese callejón -...El centro comercial al este de la ciudad. Espero que el auto de tú mamá sea rápido. Necesito ir a otro lugar luego de ese-
-¡E-Entendido, señor! ¡Llegaremos más rápido de lo que corre el mismo "Corre Caminos"! ¡Te enseñare donde está el auto enseguida..!- Hablo contento el joven de unos cortos cabellos negros para después mirar y darle unas leves patadas a uno de los motociclistas inconscientes a su alrededor -¡...Y eso es para que no se metan conmigo!-
-¡Ah...!-
-¡Ay, mierda! ¡Aún se mueve!- Dijo asustado aquel joven mientras salió corriendo tras escuchar el sollozo adolorido de un inconsciente motociclista.
De esta manera, el llamado Arthur Drag y aquel animado joven misterioso se subieron a la minivan perteneciente a la madre de este último para así avanzar de una rápida manera por las carreteras de la llamada Ciudad Grant. Avanzaron por estás con tal de eventualmente llegar e adentrarse ambos en la enorme edificación de al menos cuatro pisos de altura a los cuales se podía llegar a través de escaleras normales o eléctricas, con unos relucientes suelos de una blanca cerámica, decorado con algunas palmeras y conformada por un gran número de tiendas de distintos tipos. Era un enorme centro comercial para ser más precisos.
-Entonces... -Hablo un joven con ropas con toques de azul mientras caminaba al lado del joven Drag en aquel centro comercial - ... ¿Cómo aprendiste todo ese kung-fu? ¿Fue en una escuela especial? ¿O lo aprendiste por tú propia cuenta? ¿Aceptas discípulos? ¿Podrías enseñarme? Yo podría ser tú Daniel-san y tú mi señor Miyagi... ¿Se dice así? Como sea. ¿Qué me dices?-
-Disculpa si parezco recelo a recrear "Karate Kid" contigo, perfecto extraño, pero no. No lo haré- Respondió Arthur tranquilamente mientras caminaba.
-¡Jimmy! ¡Mi nombre es Jimmy! ¡Jimmy Lincell! ¡Bueno, mi verdadero nombre es James, pero como no tengo cara de un "James", todos mis amigos me llaman solo Jimmy! ¡O lo harían si los tuvieras! ¡O una novia! ¡O alguien con quien hablar aparte de mis padres! ¡Si lo pienso bien, la única que usa ese apodo es mi mamá, pero tú puedes llamarme así sí quieres! ¡Soy Jimmy, es un placer! ¡Listo, ya no somos extraños!- Dijo aquel joven de unos cortos cabellos negros.
-Bien por ti. En cualquier caso, Jimmy, ¿Por qué me sigues? Ya me trajiste al centro comercial, ya cumpliste tú deuda y ya puedes irte- Decía el joven Drag.
-¡Vamos, no seas así...! -Hablo Jimmy- ¡...Debe haber una razón por la cual nuestros caminos se cruzaron! ¡Tal vez haya sido la alineación de las constelaciones, el destino o que se yo! ¡Es decir, piensa en lo grande que es la ciudad y aún así yo de todas las personas fui rescatado por el grandioso Arthur Drag!-
-La razón fue mi molesta consciencia y nada más. Y siendo sincero, si esos tipos me hubieran escuchado y te enfrentaran uno a uno, hubiera dejado que te patearan tú trasero. Así de mala fue tú frase de conquista. Además, ¿En qué momento te dije mi nombre?- Preguntó intrigado el joven de unos cortos así como desordenados y puntiagudos cabellos rubios.
-Claro que se tú nombre...-Hablaba el joven Lincell- ...No estamos en la mismas clases, pero ambos somos de tercero de preparatoria en la "Grant City Highschool". Y cualquiera que vaya a la misma escuela que tú te conoce. Eres bastante popular. No eres exactamente un genio, pero tus notas no son nada malas. Tienes tan buena condición física que varios equipos deportivos tratan de reclutarte, aunque tú no aceptas. Y según las chicas, eres guapo. Ese es Arthur Drag. Sinceramente, eres lo contrario a mí. Soy básicamente un fantasma. Tú te transferiste, pero yo estoy desde el comienzo de la preparatoria y hasta ahora no tengo ni un amigo. Y cuando trató de tomar la iniciativa y hablar con alguien, bueno...Tú viste el resultado. Pero si aprendo a ser tan genial como tú, los amigos y las nenas vendrán por si solos. Entonces, ¿Qué me dices? ¿Serás mi maestro y yo tú aprendiz? ¿Tú Batman y yo Robin? ¿Tú el Capitán America y yo tú Bucky? ¿Tú el Señor Han y yo tú Shao-dre? ¿Tú el Maestro Roshi y yo tú Goku? ¿Tú la mayonesa y yo tú galleta con chispas de chocolate?-
-...- Arthur observaba al chico a su lado con algo de confundir.
-¿Qué? Saben bien juntos. No critiques hasta haberlo probado- Comento aquel joven de cortos cabellos negros.
-Sí, porque eso fue lo que más me preocupaba de esas últimas palabras. Pero, Jimmy, ¿No crees que en estos momentos deberías estarte interesando por algo mucho más grave que sí yo te voy a ser a enseñar a ser genial o no?- Preguntó el joven Drag.
-¿En que más me voy a interesar?- Preguntaba el joven Lincell.
-Hmm... -Hablo Arthur- ...Rayos, no lo sé...Hmm...Tal vez algo como...-
Dándole detener a su caminar, tanto Arthur como Jimmy lo notaron. Notaron como ellos eran los únicos presentes en aquel centro comercial donde se encontraban. No había ni la más mínima vista de nadie más en el primer piso de ese amplio edificio y era lo mismo en el segundo, tercer y cuarto piso de esté mismo. No había ni clientes ni tampoco personal en alguna de las tiendas que lo conformaban. Sin contar a esos jóvenes, estaba completamente vacío.
-... ¿Dónde carajos está todo el mundo?- Se preguntó un intrigado Arthur.
-Oh- Vocalizo Jimmy con cierto sorprender.
-No hay forma alguna en que un centro comercial como esté este completamente vacío a esta hora. Parece que ni siquiera hay empleados en las tiendas- Dijo Arthur seriamente.
-¿Tal vez a todos les dieron el día libre? ¿Y cuantas probabilidades hay de que todos los adolescentes de la ciudad se alejaran del centro comercial por un día?- Se preguntó Jimmy tranquilamente.
-Mucho más bajas que las posibilidades de que tú conquistaras a una chica con la frase de antes- Contestaba un serio joven Drag.
-¿Tan bajas?- Reacciono el tranquilo joven Lincell.
-Esto no me gusta- Comentaba seriamente Arthur mientras observaba sus alrededores.
-A mí tampoco... -Hablaba Jimmy- ...Parece ambiente del comienzo de un juego terror. Este sería el momento en que veríamos nuestra primera muerte perpetrada por una criatura inhumana y grote...-
-¡AH!-
Con el joven Drag y el joven Lincell dirigiendo simultáneamente sus miradas en la dirección en la que provino un gritar lleno de temor por parte de una voz masculina y unos numerosos sonidos de estallidos que estaban afiliados al de las armas de fuego; ambos eventualmente observaron como de una de las dos esquinas de uno de los dos extremos del pasillo en donde residían salió un hombre ligeramente gordo vestido de guardia de seguridad, que se encontraba retrocediendo lentamente y mientras esa pistola que sostenían sus manos liberaba múltiples disparos en la dirección en la apuntaban sus ojos que transmitían un claro miedo que a su vez era la misma dirección en la que él había salido. O siendo más específicos, hacia el ser que con un lento caminar había salido de esa misma dirección y que no parecía tener problema alguno con las balas que impactaban en su cuerpo.
Era un ser con la forma de un humano masculino y adulto aunque claramente no era un humano. Aunque de la cintura para abajo parecía estar vistiendo unos ajustados pantalones de cuero negro y botas negras con algunas púas afiladas pero con ambas prendas teniendo en algunas de sus partes unos pequeños grumos de una negrezca sustancia; ese ser humanoide presentaba de la cintura para arriba un torso atlético, unos fornidos hombros y unos bien entrenados brazos con una piel escamosa de un profundo color azabache decorada con varios pequeños pinchos.
Un ser que en lugar de tener manos presentaba en donde deberían estar posicionadas estás unas largas y anchas navajas de un metálico material parecidas a las patas de una mantis mientras que su cabeza tenía una perfecta forma redonda y que en lugar de tener ojos, nariz o boca presentaba en toda su cara una sustancia negrezca con algunos grumos.
-¡M-Mierda! ¡Atrás, malnacido!- Gritaba asustado aquel guardia de seguridad mientras seguía tratando de disparar ese pistola en sus manos y la cual se había quedado sin balas.
-¡AAAAAAHHHH!- Rugio monstruosamente aquel humanoide ser con oscuras escamas y grumos a pesar de no poseer una boca.
Con un correr que redujo a centímetros la distancia que lo separaba de ese guardia de seguridad en tan solo un segundo, aquel monstruoso ser humanoide hizo utilizar de la filosa espada que era su mano derecha para atravesar fácilmente el pecho de esté de manera que la larga e ancha hoja metálica llena de sangre de está salió por su espalda. Una filosa espada que en el siguiente segundo ese monstruoso ser humanoide sacó de ese guardia de seguridad, quién no pudo hacer nada más que caer de espalda a unos suelos cerámicos mientras se desangraba por esa amplia herida en su torso y mostró una quietud digna de un cadáver. Un hecho que observaron claramente un par de jóvenes.
-¡No!- Gritaba Arthur iracundo.
-¡Ay, mierda!- Gritaba Jimmy sorprendida y temerosamente.
-Ah...Ah...- Respiro pesadamente aquel monstruoso ser humanoide mientras apunto su grumoso rostro hacia un par de jóvenes en esa escena.
-¡¿Qué carajos es eso?!- Se preguntó Jimmy llenó de temor.
-Un Draguun- Contestaba Arhur seriamente.
-¡¿Un Draguun?! ¡Ya veo! ¡Es Draguun! ¡Por supuesto que es un maldito Draguun! ¡¿Qué carajos es un Draguun?!- Preguntaba el joven Lincell nerviosamente.
-Algo con lo que definitivamente no quieres meterte. Corre- Dijo un serio joven Drag.
-Dios bendiga al que invento esa palabra- Decía un temeroso Jimmy.
Dándose la vuelta con tal de iniciar un correr en la dirección contraria en donde residía aquella criatura con forma humana supuestamente llamada "Draguun", tanto el joven de cortos así como de desordenados y puntiagudos cabellos rubios como el joven de unos cortos cabellos negros terminaron viendo como el otro extremo de aquel pasillo donde se encontraban presentaba por lo menos unos veintes de esos mismos seres con una negrezca piel escamosa y grumosa.
Pero aunque sin duda había algunos de esos nuevos Draguuns en escena que tenían en lugar de manos unas largas e anchas navajas de un reluciente material metálico al igual que el primero en aparecer; había otros que mostraban en lugar de manos unas grandes hachas de doble filo formadas también por un reflejante metal, otros poseían unas grandes masas redondas conformadas por un duro material negrezco y decoradas con unas afiladas púas de ese mismo color, y había algunas que si mostraban unas escamosas manos negras con filosas garras en lugar de dedos normales.
-Ah...Ah...- Liberaban unos pesados respirares ese amplio número de monstruosos seres con rostros grumosos.
-¡Ay, mierda, mierda, mierda...! -Hablaba un sorprendido e atemorizados Jimmy- ¡...Hay más de uno! ¡No es una película de miedo con un solo asesino en serie como en "Viernes 13", sino una película de invasión como "Alien"! ¡Por favor, dime que tú kung-fu de antes puede protegerme...Digo, protegernos!-
-¿Contra estos bastardos...? -Hablo un serio Arthur en guardia- ...No, no creo que unos simples puños y patadas basten está vez. Solo hay una cosa que funciona contra estos malditos. Es hora de...-
Durante su hablar, aquel joven con algunas prendas de un color rojizo utilizo su mano izquierda para tomar la mochila que cargaba su espalda para luego introducir su mano derecha en el interior de está e inmediatamente después sacarla y así enseñar el peculiar objeto que ahora se encontraba sosteniendo. O ese era su plan. Pero al momento en que su mano izquierda trató de tomar esa mochila que debería estar cargando su espalda y en su interior portaba cosas como sus libros de la escuela, su teléfono y otras cosas, él se percató. Se percató de como ya no traía su mochila con él.
-¡...Mierda!- Dijo Arthur sorprendido y frustradamente.
-¡¿Es hora de mierda?! ¡Esa no es una frase que me tranquilice exactamente!- Comento Jimmy llenó de temor.
-¡Mi mochila, maldita sea! ¡Deje mi mochila en el auto de tú mamá!- Explicaba un serio e iracundo joven Drag.
-¡¿Qué cara...?! ¡¿Tú mochila?! ¡¿Te preocupas por tú mochila en un momento como este?! ¡¿Acaso tienes un maldito lanza-cohetes en tú mochila?! ¡Porque eso sería lo que necesitaríamos en estos momentos!- Exclamaba el joven Lincell nerviosamente.
-Tengo algo parecido. El punto es que en mi mochila tengo algo que podría ayudarnos en esta situación...Tengo la única cosa que podría ayudarnos en esta situación. Y que no la tenga en estos momentos...Bueno, es desafortunado- Explico Arthur con una seria actitud.
-¡Básicamente, quieres decirme que estamos jodidos, ¿No?! ¡Estamos jodidos, maldita sea! ¡¿Por qué me está pasando esto?! ¡Se supone que los vírgenes no mueren! ¡Me engañaste "Scream"!- Gritaba un asustado Jimmy.
-No estamos necesariamente jodidos. No sí yo distraigo a los Dragoons mientras tú vas a donde estacionaste el auto y buscas mi mochila- Dijo un serio joven de cortos así como desordenados y puntiagudos cabellos rubios.
-¿Q-Qué acabas de decir?- Preguntaba con cierta estupefacción un joven de cortos cabellos negros.
-Sin lo que está en mi mochila no puedo encargarme de estos malditos monstruos, pero sí puedo distraerlos al menos. Los distraeré y abriré un camino para que de inmediato tú corras hacia el auto de tú mamá, tomes mi mochila, vuelvas aquí y me la entregues. ¿Entendido?- Respondió el joven Drag seriamente.
-¡¿Por qué tengo ir yo a buscar tú mochila?!- Preguntó el joven Lincell miedosamente.
-¿Quieres ser tú quién distraiga a los Draguuns?- Preguntaba Arthur intrigado.
-Ah...- Jimmy se quedó con la boca abierta y sin palabras por unos segundos.
-Sí, eso pensé- Comentaba un joven con ropas con toques rojizos.
-¡¿Y qué pasa si hay más de estas cosas en el centro comercial?! ¡¿Quieres que yo me enfrente a ellas solo?!- Preguntaba nervioso un joven con ropas con toques de azul.
-No te preocupes... -Hablo Arthur- ...Incluso si hay más de estos malditos, ellos preferirán venir hacia mí que ir a perseguirte a ti. Estás cosas me odian. Créeme. Van a estar mucho más interesados en tratar de matarme finalmente en lugar lidiar con un don nadie que del cual seguro piensan que pueden encargarse en cualquier otro momento. Supongo que ahora crees que ser un fantasma no es tan malo, ¿Verdad?-
-¡¿Por qué carajos quieren matarte?! ¡Es más, ¿Cómo sabes que son estos monstruos?! ¡¿Qué hay en tú mochila que puede encargarse de ellos?! ¡¿Qué eres un cazador de monstruos del gobierno o algo así?!- Preguntaba un profundamente intrigado Jimmy.
-Soy un chico común y corriente. ¡Aquí vienen los malditos! ¡Prepárate!- Exclamaba un serio Arthur colocándose en guardia.
-¡AAAAAAHHHHH!-
Liberando un bestial alarido a pesar de que su rostro cubierto por una grumosa sustancia negrezca no parecía poseer nada parecido a una boca, un Draguun con largas e anchas navajas en lugar de manos comenzó un rápido correr en dirección a los jóvenes de 18 años de edad presentes en aquel centro comercial. Pero logrando evitar fácilmente el contacto con el filoso objeto metálico que habían balanceado hacia su dirección, tomando el brazo derecho del enemigo que se le había acercado y utilizando el correr de esté como impulso; Arthur logro lanzarlo potentemente.
Lo lanzo hacia ninguna otra dirección más que hacia los demás monstruosos seres humanoides en aquella escena. Lo lanzo para que chocara contra algunos de estos y cayeran todos juntos a unos suelos cerámicos. Un hecho que formo un agujero, algo que también podría llamarse una apertura, en la formación de aquellos más de veinte seres de una escamosa y grumosa piel negrezca decorados con varias púas.
-¡Ahora! ¡Corre!- Exclamaba un serio Arthur.
-¡En serio que amo esa palabra!- Dijo un atemorizado Jimmy.
Utilizando en sus extremidades inferiores una fortaleza mucho mayor a cualquier otro momento que había expuesto en su vida gracias a la horrorosa situación en la que se encontraba, el joven llamado James pero apodado como Jimmy empezó un correr notablemente veloz. Un correr que no solo lo llevo a pasar por encima de esos monstruosos seres humanoides que habían caído a unos suelos cerámicos al chocar entre ellos, sino que paso entre la formación de los demás de estos y en el siguiente segundo fue capaz de ir más allá de está.
No solamente gracias a su correr propulsado por su sumo miedo, sino porque cada uno de esas criaturas nombradas como Draguuns en lugar de perseguirlo prefirieron dirigirse rápida y salvajemente hacia la posición de un Arthur en guardia, tal como esté había dicho anteriormente.
-¡AAAAAHHHHH!- Rugían monstruosamente los Draguuns que se dirigían hacia un joven con ropas con un toque rojizo.
-¡Ah!- Gritaba un feroz Arthur mientras luchaba hábilmente contra los monstruosos seres humanoides
-Ah...Ah...- Respiraba un cansado Jimmy mientras observaba una cierta escena y luego le daba la espalda a está para continuar su correr -...Lo siento-
Mientras que el joven Lincell se alejaba cada vez con un realmente rápido mover de piernas de los Draguuns en aquella escena, uno de los muchos de estos que se mantenían en los alrededores del joven Drag se lanzó potentemente en dirección a esté. Pero con un veloz e alto saltar y estirando flexiblemente sus piernas, Arthur provoco que aquel oponente que se le había balanceado pasara por debajo suyo y terminara chocando con otros de los enemigos a su alrededor al no haber sido capaz de frenar a tiempo su impulsar.
Y aterrizando perfectamente de pie así como en una arrodillada posición en unos suelos pavimentados con una clara cerámica blanquecina, un joven con ropas con un toque rojizo lanzo una potente patada baja a las piernas de un total de tres Draguus para que estos cayeran de una manera inmediata. E instantáneamente poniéndose de pie tras eso; aquel joven de cortos así como puntiagudos y desordenados cabellos rubios no solo movió ligeramente su cabeza hacia un lado para acabar esquivando por pocos centímetros el ataque que un monstruoso ser humanoide le había lanzado con su extremidad superior derecha, sino que sujeto fuertemente está con sus manos para utilizar la larga e ancha navaja que había en lugar de una mano para bloquear el impacto de una gran hacha de doble filo que era la mano izquierda de otra humanoide criatura de una escamosa y grumosa piel negrezca decorado con varios filosos pinchos.
Todo para que luego el joven Drag alejara de él a aquellos Draguun que habían visto chocadas las armas que eran sus manos al clavarles unas fuertes patadas en sus zonas abdominales con su pierna izquierda. Aunque a pesar de todas esas acciones, Arthur continuaba viéndose rodeado por un gran número de esos monstruosos seres humanoides.
-Ah...Ah...- Liberaban unos pesados respirares los llamados Draguuns en esa escena.
-Uh...- Arthur solo soltó un leve suspirar de cansar para después volver a colocarse sobre sus oídos unos rojizos audífonos y luego ponerse en guardia -...Vengan, malditos. Vamos a bailar un rato antes de que llegue esa hora-
Mientras que Arthur simplemente continúo batallando con ferocidad contra los Draguuns que le rodeaban en un pasillo de un desolado centro comercial que veía todas sus luces apagadas, aquel joven que portaba el nombre de James pero era apodado como Jimmy eventualmente llegó al estacionamiento que yacía a las afueras de esa enorme edificación y también a la minivan de color azul oscuro que le pertenecía a su madre.
Una minivan que aquel asustado joven de unos cortos cabellos negros se apresuró a abrir una de sus puertas, de una rápida manera entro al asiento correspondiente al conductor, cerró la puerta que él había abierto, colocaba sus enzapatados pies sobre unos ciertos pedales y lleno de nerviosismo trató de introducir esas llaves en su mano izquierda en la cerradura perteneciente al encendido de ese vehículo en donde estaba.
-¡¿Volver con esos monstruos...?! -Hablaba un atemorizado Jimmy mientras sus manos temblorosas buscaban la llave de encendido de ese auto donde estaba- ¡...Ni loco! ¡No, no, no! ¡No voy a volver! ¡¿Qué en tú mochila de la escuela tienes algo que se encargara de esos bastardos?! ¡Sí, claro! ¡Lo lamento, Arthur! ¡En serio lo lamento, pero no voy a poner mi vida en juego por la mierda que fantasea tú cabeza! ¡Yo...!...Yo...-
Aquel joven con vestimentas con unos toques de azul detuvo tanto su hablar como el nervioso mover con el que sus manos buscaban la llave que encendía la minivan donde se encontraba. Detuvo esas acciones debido a que sus ojos negros terminaron observandolo con una perfecta claridad. Observaron el espejo retrovisor de aquel vehículo donde estaba y que a su vez se mantenía reflejando un cierto objeto presente en los asientos traseros de esté mismo. Siendo más específicos, una mochila de un color rojo.
-...Yo... -Hablaba un atemorizado y cansado Jimmy mientras se acostaba por completo en el asiento donde estaba- ...Vivo abandonando al posiblemente primer amigo que hago... ¿O muero junto con él?-
...Mientras tanto...
Un hombre con una edad mayor a los veinte, de una piel caucásica, con un corte militar de cabellos marrones, unos ojos negros que transmitían una seria expresión y de los cuales el derecho presentaba a través de él una pequeña cicatriz de corte, y que vestía su cuerpo de figura atlética con una camisa blanca decorada con una negra corbata y debajo de una cerrada chaqueta de negocios, unos pantalones de un color negro y unos oscuros zapatos formales. Era un hombre que presentaba una imagen digna de un trabajador del gobierno. Era un hombre presente en un moderno ascensor.
Un ascensor que al momento de dejar de descender y abrir sus mecánicas puertas de un reluciente metal le permitió a ese serio hombre adentrarse en una habitación de notable amplio con varias computadoras de alta tecnología que eran ocupadas por hombres y mujeres que también vestían unos elegantes trajes de oficina. Era básicamente un cuarto con una imagen parecida a la de un puente de mando de un buque de guerra o algo por el estilo.
-¿Por qué me han llamado? ¿Cuál es la situación? Informen- Dijo aquel serio hombre de cabellos marrones con forma militar mientras ocupaba el acolchonado asiento presente en justamente el centro de ese puente de mando.
-Sí, comandante. Nuestros satélites detectaron la peculiar señal de calor que emiten las formas de vida denominadas como "Draguun"- Respondió una de las mujeres en las altamente tecnológicas consolas en esa habitación.
-Todas las señales convergen en el mismo punto. Parece ser una agrupación. Se pueden detectar al menos veinte- Contestaba uno de los hombres en las modernas computadoras en ese cuarto.
-Veinte, ¿eh?...Ese no es un numero discreto. ¿En qué instalación se han infiltrado está vez?- Preguntaba seriamente un hombre de cabellos marrones.
-En ninguna instalación del gobierno o privada. Las señales provienen de un simple centro comercial de Ciudad Grant- Contesto otra de las mujeres antes mencionadas.
-¿Un centro comercial?...De un laboratorio de alta tecnología a un lugar como ese. ¿Qué estarán pensando esos monstruos? ¿Victimas?- Preguntaba ahora al hombre que anteriormente denominaron como "Comandante".
-Cinco por lo menos, comandante... -Hablo uno de los hombres antes mencionados- ...Todos guardias de seguridad. Al menos eso fue lo que captamos en las grabaciones de las cámaras de seguridad de ese centro comercial que logramos hackear antes de que estás se apagaran debido a que los Draguuns cortaron la energía del lugar. Aunque antes de que esto pasara, confirmamos que los guardias lograron sonar la alarma del centro comercial al primer vistazo de lo que llamaron "Unos repugnantes monstruos inhumanos" y parece ser gracias a eso que todos los demás civiles en el edificio lograron evacuar antes de toparse con estos. Aunque como todavía faltan varios minutos para que la policía llegue al lugar, es posible que los Draguuns salgan de esté y se dispersen por la ciudad-
-Bueno, aunque lleguen antes de que esos monstruos salgan de ese centro comercial, no hay nada que puedan hacer para detenerlos. Ya lo sabré yo. Soy un soldado experimentado y no tengo más opción que confiarle el futuro del mundo a un adolescente testarudo...Y hablando de eso... ¿Y Arthur? ¿Ya lo llamaron? ¿Les contesto?- Preguntaba ahora aquel serio hombre con una pequeña cicatriz de corte a través de su ojo derecho.
-Íbamos a llamarlo, pero captamos la señal de su "Knight Morpher" y sorprendentemente él ya se encontraba dentro en ese centro comercial- Decía otra señorita que ocupaba un asiento en frente de las modernas computadoras en esa escena.
-¿Ya estaba en el centro comercial...?- Hablaba el apodado como "Comandante -¿...Finalmente se puso serio con su trabajo? ¿O será solo es una coincidencia?...Lo más probable es que sea lo segundo. Se encontró con una mala situación al tratar de flojear al salir de esa escuela a la cual tanto en insistió en ir, y eso que me prometió que volvería de inmediato a la base tras salir de está. Ese niño en verdad que...Bueno, lo hecho, hecho está. En cualquier caso, no debemos preocuparnos de los Draguuns si Arthur ya está en escena, pero alguien debe encargarse de las autoridades que lleguen allí. Iré al lugar de los hechos. Infórmenme cualquier cosa que detecten desde aquí-
-¡Sí, señor!- Contestaron todos los hombres y mujeres que ocupaban las consolas de alta tecnología en ese puente de mando.
Levantándose del asiento en justo el centro de esa habitación parecida al puente de mando de un buque de guerra o algo por el estilo y nuevamente volviendo a adentrarse en el ascensor que lo había traído a está con tal de que luego las metálicas puertas de esté se cerraran e empezaran a hacerlo subir por unas misteriosas instalaciones que por los numerosos pisos que tenía podía suponerse que era notablemente enorme.
-Ay...Arthur, Arthur, Arthur... -Hablaba cansadamente aquel hombre que tenía una cicatriz atravesando su ojo derecho- ...Ya estabas en el centro comercial antes de que algo ocurriera, ¿Eh?...Si tan solo fueras tan pro-activo en tus misiones oficiales. Arthur...Eres buena persona, pero no eres un soldado...No lo eres. Por eso lamento tanto que no tengas más opción que serlo-
...De regreso...
-¡AAAAAAHHHHH!-
Quien le daba liberar a ese bestial alarido no eran nadie más ni menos que esos humanoides seres con pantalones de cuero negro, oscuras botas con pinchos, una piel tanto escamosa como grumosa de un color azabache y decorada con unas filosas púas negras, cabeza redonda con un negrezco rostro grumoso, y con grandes armas en lugar de manos. Y una de estas criaturas con forma humana terminó siendo derribado a unos suelos cerámicos tras recibir en justo su pecho una patada voladora por parte del pie derecho del llamado Arthur Drag. Todo mientras continuaban presentes en un oscurecido pasillo de un vacío centro comercial.
-¡Ah!- Rugió monstruosamente otro Draguun que se dirigía hacia un joven con ropas con toques rojizos.
-¡...!- Reaccionaba un serio Arthur a lo que se le acercaba.
Agachándose ligeramente para evitar el impactar de la gran masa redonda con filosos pinchos que era una de las manos de sus enemigos, Arthur no solamente pasó a usar el codo de su brazo izquierdo para impactar fuertemente un codazo en la desprotegida zona abdominal de esté, sino que también utilizo su pierna derecha para lanzar una patada baja a otro de los monstruosos seres humanoides que le rodeaban y obligarlo a caer.
Pero al momento de devolverle lo recto a su espalda, aunque trató de esquivarlo, el joven Drag terminó recibiendo tanto en la larga manga derecha de su abierta sudadera de color gris como en la piel de su extremidad superior derecha un total de cinco pequeños cortes ensangrentados por parte de las filosas garras que remplazaban a los dedos de una de las dos manos de uno de los Draguuns a su alrededor y para luego acabar recibiendo en su estómago una patada por parte de la pierna izquierda de otro de estos.
Una potente patada que mando a aquel joven a viajar por los aires hasta terminar atravesando una de las anchas ventanas de una de las tiendas de ropa que conformaban ese pasillo. Y tras haber rodado salvajemente por la mesa de recepción de esa tienda donde acababa de entrar, golpear una máquina registradora y caer a los suelos de está; Arthur ahora yacía tirado de frente en un terreno pavimentado con una blanca cerámica y decorados con pedazos de vidrio.
-Oh...Estos bastardos...- Decía un frustrado e adolorido Arthur mientras se levantaba.
-¡Ah!- Grito bestialmente un Draguun que entro en esa misma tienda de ropa donde yacía su enemigo.
Tras haberse puesto de pie, un joven de cortos así como de desordenados y puntiagudos cabellos rubios comenzó a retroceder velozmente para así poder evitar los constantes ataques que el humanoide ser monstruoso que se le acerco le lanzaba con las largas e anchas espadas metálicas que eran sus manos. Retrocedió y retrocedió e hasta llego al punto en que le arrojaba las ropas que colgaban de las paredes y maniquís que decoraban a aquella tienda a su enemigo, aunque esté fácilmente cortaba en pedazos lo que le lanzaba su oponente al cual trataba de acercarse y al cuál gracias a eso terminó arrinconando contra una amplia ventana.
Y siendo incapaz de retroceder más, el joven Drag utilizo sus manos para sujetar firmemente los fornidos brazos del enemigo justo en frente de su posición para así evitar que los filosos objetos que eran las manos de esté recorrieran esos pocos centímetros que faltaban para llegar hasta su cabeza. Aquel joven hizo aquello, pero no pudo evitar que esa misma escamosa y grumosa criatura con forma humana en frente de su posición le clavara una potente patada en su zona abdominal.
Una patada que obligo a ese joven con vestimentas con un toque rojizo, aunque esta vez desde dentro de esta, a romper e atravesar la segunda amplia ventana de una de las tiendas de ropa que conformaban un pasillo de un centro comercial y a caer duramente de espalda en los cerámicos suelos decorados con numerosos pedazos de vidrio de esté.
-M-Mierda...- Comentaba un adolorida Arthur mientras se levantaba con cierta dificultad.
-Ah...Ah...-
Quien liberaba aquel pesado respirar parecido al de alguna bestia no se trató de nadie más ni menos que de aquella escamosa y grumosa criatura con forma humana que era conocida como "Draguun". Cada uno de los más de veinte Draguuns presente en esa escena que se habían reunido a unos cuantos metros en frente de la actual posición de ese joven con ropas con toques rojizos en ese oscurecido pasillo y que con un lento caminar se acercaban poco a poco a él.
-Ah...Ah...- Soltaban unos densos respirares aquellos monstruosos seres humanoides mientras se acercaban lentamente hacia su enemigo.
-Ay, carajo... -Hablo un Arthur que había logrado ponerse de rodillas en esos suelos donde había caído y mientras observaba el acercar de sus enemigos -...Un chico común y corriente...Este es uno de esos momentos en lo que más desearía ser solamente un chico común y corriente...-
-Pero no lo eres, ¿Verdad...?-
En cuanto esas palabras se escucharon claramente en los aires de esa escena por parte de una voz masculina, Arthur fue capaz de apreciarlo con una total claridad. Él pudo apreciar como una mochila rojiza se deslizo por los suelos cerámicos de esa escena para acabar posicionada justo a su lado. Todo gracias a que fue lanzada por ese joven presente rectamente de pie a unos metros detrás de la posición del joven Drag. Un joven de unos cortos cabellos negros, con unos ojos negros y que portaba vestimentas con unos toques de azul. Un joven que poseía el nombre de James "Jimmy" Lincell.
-... ¿Quién eres realmente?- Preguntaba Jimmy con un ligero sonreír.
-Je... -Enseñaba Arthur una pequeña sonrisa- ...Más que explicártelo, será mejor mostrártelo-
Con su mano derecha tomando esa mochila rojiza que yacía a su lado y con su mano izquierda introduciéndose en el interior de está; un joven de cortos así como de desordenados y puntiagudos cabellos rubios inmediatamente después saco esa última extremidad nombrada de esa mochila, la cual luego fue arrojada varios metros lejos de su posición por parte de la primera extremidad nombrada, y así enseño como está ahora sostenía un peculiar objeto con un tamaño solo un poco superior al de un reloj de bolsillo común y corriente.
Siendo más específicos; era un pequeño objeto con una forma triangular aunque con esquinas planas en lugar de puntiagudas, que poseía tanto su parte trasera así como los bordes de su parte frontal cubierta por un reluciente metal, y mientras el centro de su parte delantera era rellenado por una brilloso cristal de un color rojizo. Era un peculiar objeto que, aunque ninguno de los personajes en aquella escena había dicho que era exactamente, uno de ellos sabía a la perfección que esté era un recipiente de tanto nanopartículas como de otro objeto aún más peculiar.
-Ah...- Liberaron otro pesado respirar los llamados Draguuns mientras detuvieron su lento caminar y movieron sus grumosos rostros como con sorprender al haber visto a su enemigo.
-¿Qué cara...? ¿Y esa cosa...? ¿Ahora qué?- Preguntaba Jimmy intrigado.
-Hora de Morfosis- Contestaba Arthur seriamente.
-"Khight Morpher" activo...Energía liberada por la "Gema de Poder" en aumento...Nanopartículas cargadas...Programando estructura del "Knight Power Suit" en nanopartículas...Identificando, Identificando...Nombre del "Ranger": Arthur Drag...Reconocimiento de voz y palabra clave requerida...-
Mientras cada una de aquellas palabras fue liberada por una voz femenina que no provino de ningún otro lugar más que de un pequeño objeto peculiar que comenzó a liberar un fuerte brillar de ese cristal rojizo que rellenaba mayormente su parte frontal; Arthur se colocó perfecta y firmemente de pie sobre unos suelos cerámicos, extendió fuertemente sus manos en dirección a los enemigos a unos metros en frente de su posición mientras Jimmy continuaba unos metros a su espalda y sus manos sostenían con firmeza el llamado "Knight Morpher". Todo para que después él exclamara con una cierta ferocidad...
-¡Khight Soldier! ¡Power On!-
Instantáneamente después de que esas palabras resonaran potentemente, se pudo apreciar como aquel pequeño contenedor triangular que liberaba un fuerte destellar de ese cristal rojizo que rellenaba mayormente su parte frontal vio sus planas esquinas metálicas decoradas con unas ligeras rendijas lineales que expulsaban con una suma velocidad una innumerable cantidad de máquinas tan asombrosamente diminutas que incluso podían llegar a poseer un tamaño menor al de las hormigas, que solamente lograban ser vistas gracias a la masa que formaba su agrupación, que eran conocidas como "Nanotecnología" o "Nanopartículas" y que se encontraban extendiéndose velozmente por unas ciertas manos así como por unos ciertos brazos, hombros, torso, entrepierna, piernas, pies, cuello y cabeza.
Y mientras todo ese incontable número de nanopartículas se extendían sobre un cierto cuerpo, de manera completamente igual en la que uno de los principales protagonistas de la famosa película conocida como "Avengers: Infinity War" le dio activar a su altamente tecnológica armadura por la cual lo conocían por el nombre de "Iron Man", estás terminaban construyendo sobre esté tanto numerosos cables metálicos como varios brillosos circuitos azulados y un reluciente exoesqueleto. Aunque cada uno de estos terminó siendo cubiertos por una capa de un metal de un fiero color rojo al cual esa misma nanotecnología le dio construir.
Un increíblemente resistente pero aún así bastante flexible y muy reluciente metal rojizo que conformo el exterior de una armadura que se ajustaba de modo totalmente perfecto a la bien atlética figura del cuerpo de un joven adolescente. Una armadura que en justo el centro de su zona pectoral tenía insertado aquel triangular objeto conocido como "Knight Morpher", que en justamente el centro de las palmas de sus manos presentaba unas diminutas formas triangulares de un color azul claro, que también cubría el cuello y cabeza de quién le vestía con su metálica estructura rojiza en forma de un casco mientras que el área de sus ojos fue cubierta por unos lentes de un oscuro vidrio y el área de tanto su nariz como su boca fue recubierto por una dura mascarilla blanquecina con la misma forma de estás. Era una imagen prácticamente igual a la que adoptaban tras su "Morfosis" los protagonistas de la última película "Live-action" de la serie en la que estaba inspirado este relato.
Era una imagen que observaron perfectamente ese joven con vestimentas con toques de azul conocido como James "Jimmy" Lincell y la agrupación de humanoides seres de tanto escamosa como grumosa piel negrezca decorada con numerosos pinchos conocidos como "Draguuns". Era la actual imagen de, quién adoptaba una ligera pose basada en sus piernas con un firme pisar separadas leve pero notablemente y sus extremidades superiores en una guardia parecida a la de un maestro de karate, el joven conocido como Arthur Drag.
-¿Qué...mierda...es...?- Hablaba Jimmy con cierta estupefacción para luego mostrar un ligero sonreír mientras observaba a su supuestamente primer amigo.
-¡Ah! ¡Ah!- Gemían bestialmente los Draguuns mientras retrocedían hasta el punto de empujarse entre ellos luego de haber fijado sus miradas en su oponente.
-¡Activo...!- Hablaba Arthur ferozmente -¡...Un caballero con un alma tan ardiente como el fuego! ¡Knight Soldier Red Ranger!-
...Y así unos nuevos héroes se levantan...Una nueva historia es empezada...
...Continuara...
