No tengo nada que decir realmente, es un pequeño cliché a mi manera
Este fic está escrito para el evento ShikaTema Matsuri 2021 de la página de Facebook: Shikatema Hojas de arena. Estación: primavera
Limpieza de primavera
El lugar parecía un campo de batalla solo que en vez de cuerpos lo que estaba regado por todos lados era ropa y artículos variados que se utilizaban durante las distintas épocas del año, en una esquina cajas listas para ser rotuladas con el nombre de las cosas, aguardaban a que las que contenían las palabras guardar, tirar y donar fueran llenadas por las personas que habían esparcido las cosas en primer lugar.
Tres figuras se movían entre el desastre, pero solo dos separaban los objetos colocándolos en las cajas, la tercera una figura diminuta solo tomaba alguna de las cosas observándolas antes de arrojarlas a cualquier lugar o extendiéndola a alguna de las figuras mayores quienes la recibían dándole a cambio un asentimiento, revolviendo su cabello o incluso con un pequeño beso en la mejilla.
—debí haber tirado todo esto hace mucho— exclamo la morena madura mientras miraba el chaleco táctico que había salido entre las muchas cosas que estaban revisando
—Yoshino-san no es necesario que se deshaga de el— respondió a su comentario su rubia acompañante mientras arrojaba a la caja de donaciones algunas de las prendas que había traído de su natal Suna y se habían quedado en un perfecto estado pues no había vuelto a usarlas desde su mudanza a Konoha
La morena negó con la cabeza —Conservar estas cosas no me devolverá a Shikaku— dijo la mujer con una triste sonrisa
La mirada de melancolía se podía apreciar con claridad y fue por eso que ninguna de las dos se dio cuenta de la presencia del hombre hasta que lo escucharon —Pero tampoco tienes que tirarlas si no estás lista— exclamo el recién llegado —si lo quieres conservar como un recuerdo de papá debes hacerlo— sentencio haciéndole saber a la mujer que no necesitaba un pretexto para quedarse con las cosas de su difunto marido
—tu padre se ha ido y para recordarlo solo necesito mirarte— pronuncio volteando levemente para ver al hombre que se había acercado a ambas mujeres y le tomo el hombro para reconfortarla —además ya les he hecho guardar mis cosas por un tiempo exagerado—
Para el líder del clan Nara no era sorpresa escuchar a su madre decir algo como eso, se había negado a seguir viviendo en la casa principal y había insistido en mudarse a un pequeño departamento no muy lejos de ellos, sin embargo, no solo les ayudaba en lo que pudiera como en el cuidado de su pequeño hijo de siete meses, sino como en esta ocasión a realizar la limpieza de primavera
—Yoshino-san no debe preocuparse por algo como eso, aunque nosotros vivimos aquí, está siempre será tu casa—se pronunció la rubia haciendo sonreír a su suegra
—bueno dejemos de hablar de cosas tristes— exhorto la madura mujer y siguió revisando las pertenencias de su difunto marido.
En silencio el hombre se incorporó a la clasificación de objetos por varios minutos hasta que noto que su pequeño hijo no estaba en el lugar donde se encontraba cuando entro a la habitación —¿Dónde está Shikadai? — pregunto y ambas mujeres se percataron que tenía bastante tiempo que el pequeño no buscaba llamar su atención para entregarles alguna prenda u objeto de los dispersos por la habitación.
De inmediato los tres adultos dejaron lo que estaban haciendo para buscar al más pequeño de la familia quien, aunque no era muy activo desde que comenzó a gatear había adquirido la costumbre de esconderse, por lo que no era raro encontrarlo durmiendo en los lugares más insospechados, esto no sería algo que preocupara a los padres de no ser que por la limpieza en marcha había no solo algunos restos de cosa que se habían roto o piezas pequeñas que el infante pudiera llevarse a la boca, sino algunas armas que podrían llamar la atención del pequeño e incitarlo a intentar tomarlas.
Aunque habían pasado solo un par de minutos para los tres adultos parecía haber pasado una eternidad, al no encontrar al chiquillo ni hallar una pista de donde podría haberse escondido, entonces la infantil risa se hizo escuchar logrando que los tres corrieran en dirección a donde se escuchaba. Notando que el niño se hallaba tras una de las cajas que estaban llenando, cuando llegaron el pequeño agitaba sus manitas hacia la nada
—Eres igual de problemático que tu madre— susurro el líder Nara mientras lo tomaba en sus brazos al pequeño quien inmediatamente llevo sus manitas al rostro de su padre y jalo la naciente barba en el
Las mujeres soltaron un suspiro al mirar que el pequeño estaba bien, pero fue en ese momento que la pelinegra noto que en la dirección en que el pequeño estaba agitando sus manos se hallaba una prenda de ropa que hace mucho no veía, pero reconocería en cualquier lugar… el chaleco que su difunto marido solía utilizar cuando eran jóvenes. Lo levanto y al tenerlo entre sus manos no pudo evitar sonreír
—Creo que si me quedare con esto— expreso a los jóvenes mientras les mostraba el chaleco y el pequeño aplaudía al mirarlo.
