Serenidad, con esa simple palabra se podría describir al comportamiento de Ayanokōji Kiyotaka en caso de que alguien lo juzgue por su expresión y su forma de actuar, sin embargo generalmente en el interior siempre está analizando las cosas incluso hasta el más mínimo detalle esto para cualquier persona común sería algo beneficioso ... pero él no era una persona común esa "habilidad" que posee en su opinión puede ser algo contraproducente puesto que lo hace pensar demasiado en cosas que se podrían considerar como simples lo que lo lleva a generar un calvario dentro de su propia mente.
Lamentablemente para el en este momento esto último le estaba sucediendo.
Su mañana la comenzó con todo el positivismo que pudo reunir, sin embargo debido a su casi permanente cara en blanco las personas a su alrededor no se dieron cuenta de ese detalle.
Pero eso a él no le importaba, en su opinión en este momento lo único importante es que por fin podría disfrutar experimentando la libertad, de hecho esa es la razón por la que escogió inscribirse en primer lugar en la Kōdo Ikusei Kōtō Gakkō.
Pero volviendo al tema se preparó para su primer día en la escuela aunque él lo veía más como el inicio de una nueva etapa en su vida, decidió ir en autobús para su fortuna momentánea pudo encontrar un buen asiento, pero sus "problemas" comenzaron no mucho después más concretamente en el momento en que el vehículo se llenó.
Toda la situación que en su opinión fue problemática era algo realmente simple, una anciana que estaba parada enfrente del (aunque ese término para él fue un eufemismo la pobre mujer parecía que le costaba el simple hecho de mantenerse en pie) pese a ello esto en verdad poco le importo él quería disfrutar de su tranquilidad.
Dicha tranquilidad fue rota cuando de pronto una señora (quien a juzgar por su atuendo pensó que debía ser una oficinista) que estaba parada justo a un lado de la anciana le pidió a un joven rubio (el cual desprendía un aura de elegancia y prepotencia por igual) que le cediera a la anciana el asiento prioritario en el cual se encuentra sentado este comentario tan simple que podría incluso ser irrelevante atrajo toda la atención de los pasajeros incluyéndolo.
Después de una acalorada discusión de la cual el rubio salió como vencedor, había llegado a la conclusión de que todo volvería a como estaba antes, pero para su sorpresa una mano se alzó la cual le pertenecía a una chica parada al lado de la oficinista, ella también tenía puesto el mismo uniforme que él.
Nuevamente se generó un intercambio de palabras esta vez más tranquilo y breve, pero del cual pudo sacar un nota mental acerca del joven: pese a su actitud arrogante el en realidad demostró ser muy inteligente ya que apenas le hacían una pregunta para persuadirlo en la contrarrestada rápidamente usando buenos argumentos.
La rubia al ver que no era posible hacer cambiar de parecer al muchacho probó con un enfoque diferente al pedirle al resto de pasajeros si había alguien dispuesto a ceder su asiento.
Casi todos renuencia a cumplir con el pedido como la chica a su lado con la que cruzo momentáneamente mirada, otros fingieron no haber escuchado pero para la sorpresa del chico una mano se alzó casi inmediatamente después de que se hizo la solicitud.
—Puede tomar mi asiento si lo desea.
Dirigió su mirada hacia dónde provino la voz, la cual provino de un muchacho con una apariencia un tanto extraña.
En lo que respeta una apariencia él se consideraba así mismo como una persona promedio su cabello al igual que ojos eran de color café, en su mente su única cosa destacable era la altura ya que estaba un poco por encima de la media, motivo por lo cual le era fácil mezclarse entre las multitudes.
Sin embargo el joven que ofreció su lugar era en cierta medida lo opuesto a él, tenía el pelo rubio curiosamente puntiagudo, pero a diferencia del otro el suyo parecía ser muy brillante, rasgo que resaltaba aún más debido a que el sol le daba directamente, unos ojos azules que tenían un gran brillo asiendo que parecieran dos zafiros, era ligeramente más pequeño que el sin embargo aún era ligeramente alto diría que ciento setenta y cuatro centímetros, llevaba puestos unos anteojos con la montura naranja, sin embargo la que sin duda era su característica más destacable eran las peculiares marcas en sus mejillas, se preguntaba si eran tatuajes o eran marcas extrañas de nacimiento estas le hacían recordar a los bigotes de un gato, en general lo consideraba extraño por qué no parecía japonés en lo absoluto, además de que pese a que hubo mucha gente era casi imposible no notarlo a menos de que estés centrado en otras cosas.
Y por supuesto también tenía el mismo uniforme.
Salón de la clase D
Después de bajar del autobús y tener una corta discusión con la chica con la que cruzo miradas, se dirigió hacia el aula una vez dentro optó por ir al asiento que se le asignó.
Cuando se sentó otra vez se sumió en sus pensamientos tratando de encontrar la mejor manera de hacer amigos, antes de que se diera cuenta la habitación ya casi estaba completamente llena y cuando registró ese pensamiento se dio cuenta que había perdido la oportunidad de hacer amigos, una vez que llegó a esa conclusión involuntariamente dejo salir un suspiro profundo.
Salió de su dilema mental cuando escuchó a alguien colocando su mochila en el asiento a su derecha.
—Ese fue un suspiro profundo, aunque el semestre escolar aún no ha comenzado. Pese a que yo también tengo ganas de suspirar después de encontrarte de nuevo.
La persona que tomó asiento a su lado no era otra que la chica con la que discutió cuando bajo del autobús
—Así que estamos en la misma clase ¿eh? —Comentó más para sí mismo que para ella—. En ese caso soy Ayanokōji Kiyotaka. Encantado de conocerte.
—¿Una repentina presentación?
—Incluso si la llamas repentina es la segunda vez que hablamos. ¿No está bien presentarse?
En realidad solo quería no sentirse tan incómodo por lo que familiarizarse con su vecino de aula era la mejor opción.
—¿Te importa si rechazo tu saludo?
—Creo que sería incómodo si conociéramos nuestros nombres, pese a que nos sentemos uno al lado del otro.
—Creo que estaba perfectamente bien - era obvio que ni siquiera tenía interés en el asunto porque puso su mochila en el pupitre y mantuvo su vista al frente.
—¿Tu amiga está en otra clase? ¿O vienes sola a esta preparatoria?
—Eres curioso, ¿No es así? No deberías hablar conmigo ya que de todas maneras no me encontraras interesante.
—Si te estoy molestando, solo dime que me calle.
Pensó que ése sería el final de la conversación pero repentinamente ella suspiró y lo miró.
—Me llamo Horikita Suzune.
Por primera vez observo directamente su rostro y se percató de algo: ella era linda.
Decidió no darle muchas vueltas al asunto no queriendo desperdiciar la oportunidad para tener una conversación.
—Déjame empezar diciéndote un poco sobre mí. No tengo aficiones particulares, pero tengo interés en todo. No tengo muchos amigos, pero creo que sería hacer algunos. Bueno, ese es el tipo de persona que soy.
—Suena como una respuesta de alguien que evita situaciones problemáticas. No creo que me guste alguien que piense así.
—Siento que toda mi existencia ha sido negada en un segundo.
—Ruego que no me sucedan más desgracias.
—Lo comprendo, pero no creo que eso se haga realidad — señalo hacia la puerta.
Entro el muchacho que discutió con la chica en el autobús ... y lo hizo con una entrada poco ortodoxa.
—Ciertamente es mala suerte.
Se distrajo observando al chico Kōenji según la marca en su asiento, pero cuando regresó su atención a Horikita ella ya se estuvo leyendo un libro.
Claramente ella no tenía interés en volver a tener una conversación por lo que decidió esperar a que comenzaran las clases, lo cual sucedió tras un par de minutos luego del toque de la campana.
Por la puerta ingresó una mujer vestida con un traje y el cabello en una cola de caballo, tenía la apariencia de alguien estricta.
-Ejem. Buenos días estudiantes, soy Chabashira Sae y estoy a cargo de la clase D este año. Enseño historia japonesa. Esta escuela no cambia las clases cada año, por lo que durante los próximos tres años, espero conocerlos a todos. Aunque la ceremonia de entrada será dentro de una hora en el gimnasio, voy a distribuir la lista de reglas especiales y la guía de matrícula.
Los siguientes minutos fueron invertidos en la explicación del sistema de dinero para la vida en la escuela, está demás decir que todos se sorprendieron ante la revelación de que recibirían 100,000 yenes mensuales sólo por asistir a la escuela, pero unas personas en particular pensaban que había algún truco en todo esto.
Inmediatamente después de que la maestra abandono el salón todos comenzaron a planear en qué gastar su dinero.
—Todos. ¿Pueden escucharme un momento?
Se detuvieron cuándo un estudiante con el cabello rubio ligeramente oscuro y con los ojos marrones levantó la mano y habló.
—A partir de hoy estaremos en la misma clase por los próximos tres años. Por lo que sería genial si todos nos presentamos, todavía tenemos tiempo antes de la ceremonia ¿Qué les parece?
Al principio todos parecieron dudosos pero después de que una persona estuvo de acuerdo la mayoría le siguieron.
Las personas que más destacaron fueron el chico de la idea de las presentaciones llamado Hirata Yōsuke y la chica del autobús Kushida Kikyō.
Aunque hubo otros como Horikita que prefirieron no hacerlo y abandonar el salón.
Cuando fue el turno de Ayanokōji su presentación fue en el mejor de los casos mala se sumergió tanto en sus pensamientos que no pensaron que decir.
Y ahora solo quedaba una persona por presentarse Ayanokōji la cabeza de sus manos donde las había enterrado previamente para notar que quién faltaba era el chico rubio del autobús que le dio su asiento a la anciana, estaba tan concentrado en asuntos tan triviales que no se dio cuenta del chico a quien el mismo categorizo como imposible de no notar.
—Un gusto soy Uzumaki Naruto, pueden llamarme Naruto no soy alguien de honoríficos, me gusta practicar varios estilos de artes marciales y espero poder hacerme amigo de todos - dijo con una gran sonrisa mostrando sus dientes que combinados con sus marcas en las mejillas lo hizo recordar un zorro.
Distraídamente notó que al igual que Hirata llamo la atención de algunas alumnas.
Pov. Naruto
Está mañana me desperté sin mucha energía, lo cual es extraño ya que por lo general suelo ser muy hiperactivo incluso por las mañanas, sin embargo tuve que dejar de lado el pedido de mi cuerpo porque durmiera más ya que hoy es el primer día en mi nueva escuela.
Así que me vestí, me coloqué el uniforme de mi nueva escuela y mis lentes, por lo general uso lentes de contacto pero recientemente los había perdido, cuándo ya estaba listo opté por tomar el autobús para poder descansar, para mi fortuna había un asiento libre así que lo tomé y decidí tomar una pequeña siesta.
Después de un tiempo me desperté cuándo escuché a dos personas discutiendo eran un chico rubio y una linda rubia aparentemente ella quería que él le cediera su asiento a una anciana, pero no pudo persuadirlo luego preguntó si alguien quería darle su asiento a la anciana yo casi por reflejo levanté rápido mi mano y ofrecí el mío, que puedo decir me gusta ayudar.
Cuándo el vehículo se detuvo en frente de la escuela baje del noté como una chica con el cabello negro discutía con el chico que se sentó cerca de ella en el autobús decidí no darle importancia y dedicar mi tiempo a explorar los alrededores ya que aún faltaban unos minutos para que iniciaran las clases.
Luego de terminar con mi pequeño recorrido fui al aula, cuándo me senté en el lugar que se me asignó me percate que a mi derecha había una chica que parecía tímida con un peculiar cabello rosado, aunque no es como si era alguien para opinar de ello sé que el mío es bastante raro, mirando su pupitre note que su apellido era Sakura, eso me pareció divertido me hizo recordar una amiga de cuándo era un niño que tenía ese nombre debido a que también tenía el cabello rosado pero varios tonos más claro, pensé en hablarle pero parecía demasiado retraída así que opté por no hacerlo, en una nota aparte era otra coincidencia con la Sakura que conocía, ella también era muy tímida pero con el tiempo se convirtió en una persona de carácter fuerte, distraídamente me pregunté si ella también le pasaría algo similar o no, ya que después de todo Sakura-chan seguía siendo una niña en ese tiempo.
Dirigí mi mirada a la izquierda y curiosamente era la misma chica que estaba discutiendo con el otro muchacho quien como si el destino le estuviese jugando una broma se sentaba a su lado.
Cuándo sonó la campana entro nuestra nueva sensei quien nos describe las reglas de los puntos S personalmente creó que darle 100.000 yenes a unos adolescentes era demasiado en especial considerando que será cada iniciado de mes, probablemente haya un truco o algo por el estilo de todas formas no pensaba gastar mucho, mi Kā-san me implantó desde pequeño tres "prohibiciones" una de ellas el dinero me decía que sea responsable con todo el dinero que tenga y hasta el día de hoy siempre lo he hecho.
Después el grupo decidió hacer unas presentaciones lo qué me pareció conveniente ya qué aunque sea bueno para interactuar con las personas, a veces llego a ser muy alegre, lo que puede hacer sentir incómodo a quienes les hablo, además de las personas a mis lados no parecían ser los mejores conversadores.
Bueno ahora que lo pienso mi situación podría ser la base de un mal chiste, digo una chica seria, un chico alegre y una chica tímida.
Pero volviendo a lo importante éste es el inicio de mi nueva vida escolar espero hacer muchos amigos y poder divertirme.
* Espero que les guste esta historia antes de avanzar me gustaría aclarar ciertos puntos:
Primero, la pareja de Naruto no está decidida ya que no se si establecer una relación en concreto o que tenga varias parejas a lo largo de la historia (No al mismo tiempo) pueden hacer sugerencias.
Segundo, Naruto comenzó a tener más relevancia (con respecto a la trama) a partir del volumen tres o cuatro, sin embargo obviamente intervendrá en menor medida durante los primeros *
