Parte 1 Ya lo sabía

Los personajes no me pertenecen son de la Gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Estoy de regreso mis queridos lectores, con un nuevo fics más romántico esta vez pero con su eterno drama, ya saben mis Ranmalovers que sin ello ¿cómo escribo?, espero disfruten la lectura y si les gusta comenten dejen su voto, y sino igual expresen su sentir total y somos libres de ello.

* Ya lo sabía, te has convertido en parte de mi vida... ya lo sabía, que enamorarme no me convenía...*

De regreso en Nerima y al parecer todo sigue igual, las casas, los parques esas calles por las que infinidad de veces pasee estaban igual, quizás algo más viejo pero con la tranquilidad de siempre, mis padres vivían aquí aún y luego de algunos años de no verlos y considerando mi nuevo puesto laboral, caería de sorpresa en la casa Saotome, no sería por mucho sino hasta que encontrara algo que me acomodara, ya es mucho tiempo viviendo solo uno se acostumbra a esa intimidad. El viaje había sido tedioso desde Okinawa, pero de alguna forma extrañaba esta ciudad, que fue mi hogar por muchos años, donde tuve amigos y también enemigos, donde conocí y aprendí los mejores trucos en las artes marciales, y porque no donde conocí el amor. ¿Qué será de ti? ... cambiaste sin querer toda mi vida...

De pronto el conductor del taxi daba aviso de que llegábamos a destino, cancele mi viaje y bajé junto a una gran maleta. Era algo estúpido lo nervioso que me sentía parado frente a la puerta de la casa de mis padres, con mis 28 años egresado de la Universidad y destacado profesor de Deportes con mención en artes marciales, no debía temblar cual gelatina ante la futura presencia de Nodoka Saotome.

Respiré profundo y llamé, solo unos segundos tardaron cuando escucho la voz de mi madre.

- ¿sí? ... dijo muy despreocupada, pero al verme quedó pálida estaba estática, creí que si decía algo sacaría su katana de un momento a otro, pronto unas lágrimas asomaron por sus ojos.

- mamá por favor, no llores ... fue lo último que dije antes de que se colgara de mi cuello y me diera el abrazo más reconfortante de la vida, rodeado de esos brazos maternales que en mi niñez hicieron tanta falta.

- hijo mío! has regresado, soy tan feliz... dijo muy emocionada, y debo admitir que me la a contagiado pues no esperaba tal recibimiento, luego de lo ingrato que he sido con ella.

Luego de eso entramos por fin a la casa, no era enorme pero era muy acogedora y se sentía el aroma de la cena que mamá preparaba, pronto llegó papá a la sala apenas apareció me quedó viendo muy serio.

- Ranma! ¿ésto es una ilusión o es mi hijo el que está parado frente a mi?

- soy tu hijo viejo, lo siento. Solo abrió sus brazos y aunque me dio algo de vergüenza le debía ese abrazo a mi padre, era lo menos que podía hacer.

- que felicidad! chillaba mamá... toda la familia reunida haré un postre delicioso hay que celebrar tu llegada hijo. Después de eso desapareció directo a la cocina.

- hijo, ¿estás bien? ...preguntaba un Genma muy serio

- sí, necesito saber si me das alojamiento por unos días

- ¿unos días? esto es una visita corta le has dicho a tu madre!

- no, es que apenas he podido hablar. Pero es por mientras busco un apartamento, vine por trabajo. En ese momento entró Nodoka y se paró frente a mí.

- ¿cómo que unos días, que es eso de buscar algo? ésta es tu casa hijo, no tienes porqué buscar nada!

- mamá no es eso, es que ... estoy acostumbrado a vivir solo! ya no soy un niño, no quiero que te sientas mal.

- pero hijo... protestaba mamá, entonces abrió la boca el viejo ...

- Nodoka, nuestro hijo es un hombre de bien, y ya no es un adolescente! si llegó hasta aquí es porque sabe que en la casa de sus padres hallará lo que necesite, además él dijo que viene por trabajo.

- mejor es que tomemos asiento y nos cuentes un poco de tu llegada a Nerima. Solo asentí, mamá no insistió y fue por la cena, pronto estábamos degustando los platos deliciosos que cocinó, tomamos té y en ese momento les conversé el propósito de mi llegada.

- bueno desde la Universidad en la que trabajaba en Okinawa me han enviado trasladado hasta aquí, previamente conversaron conmigo pues necesitan subir el nivel de los alumnos en clases de deporte, y bueno en mi anterior trabajo estaban llenos de preseas y trofeos por los alumnos quienes eran muy aplicados. El rector confía en mis capacidades, y no quiero decepcionarlo así es que el Lunes comienzo, si en un semestre logro repuntar la estadía puede ser más larga o incluso quedarme, pero eso está por verse.

- pero mira nada más si ya eres todo un profesor reconocido, bien hijo sabes que tienes todo nuestro apoyo. Y si solo serán unos días espero que no te mudez muy lejos porque quiero que nos visites ahora que vivirás en la misma ciudad.

- por supuesto mamá! ... ella sonrió amplio ante mi respuesta.

- hijo hay tres Universidades aquí, ¿cómo se llama a la que vas a trabajar?

- es la Universidad Estatal de Nerima ¿por qué? ... tanto mamá como papá se vieron con complicidad y no entendía el mensaje. Algo iba a decir el viejo pero mamá lo interrumpió.

- por nada hijo somos curiosos nada más. Debes estar cansado por el viaje, vamos hijo te mostraré tu habitación. La seguí escaleras arriba, por alguna razón esa casa me recordaba aquella... ese es el baño, y aquí dormirás, indicaba mamá.

La habitación era precisa, una cama cómoda con un velador y su típica lámpara un closet para la ropa un enorme ventanal que daba a la calle, desde allí podía ver las luces de aquel barrio iluminando la tibia noche, me deshice de la ropa quedando en camiseta y ropa interior, probé la cama, me quedé mirando el techo no sé cuánto tiempo, pero en mi mente no venían más que recuerdos, no podía dormir hacía mucho calor, aunque tenía claro que eso no era el motivo de mi insomnio, de pronto sonó el móvil era una llamada, no quise contestar. Luego un mensaje "sé que estás allí, no seas malo ¿cuándo nos vemos?".

No ahora! ni en mucho tiempo dije en voz alta, apagué el condenado móvil. Cerré los ojos y al fin me dormí, no sin antes ver sus grandes ojos avellana brillando como nunca!

* Al día siguiente...

Abrí los ojos de súbito y di cuenta de que ya no estaba en mi apartamento en Okinawa, la habitación esta muy iluminada por un radiante sol, el calor era insoportable ya quizás era más de medio día, me levanté algo tullido de la cama, la camiseta se pegaba a mi cuerpo sudado y una ducha era todo lo que necesitaba en ese momento, tomé una toalla y fui en dirección al baño. Una vez allí fue la sensación más reconfortante, pensaba en cómo organizar mis horarios aunque no lo sabría hasta llegar a la Universidad, por lo pronto era buscar una casa o quizás un apartamento con eso bastaba para mí, me salí de la tina con la toalla alrededor de mi cintura, abrí la puerta para dirigirme a la habitación cuando en el corto trayecto escuché la voz de mamá hablar con otra persona, me detuve por curiosidad, pues era evidente que no hablaba con papá.

- no debiste molestarte querida... decía Nodoka muy acomedida

- no es molestia tía, ya sabe que la estimo mucho ... no podía estar confundido! esa era su voz! o era mi mente ¿dándome una mala pasada?

- pues sí mi niña, también te aprecio mucho por qué no pasas a tomar una tasa de té

- oh tía no puedo, es que tengo una cita y no quiero retrasarme de hecho voy de camino.

- esta bien, comprendo pero la próxima vez si ¿te parece?

- claro que sí, le da saludos al tío Genma

- en tu nombre, dale mis saludos a Soun adiós...

Pero qué carajos! quise bajar pero no podía hacerlo desnudo y solo con una toalla, entré a puros tropiezos a la habitación, a ver si podía divisarla por la ventana pero solo pude ver la punta de su vestido perderse al final de la puerta. Pero ¿qué rayos me pasa? corriendo por ahí como un quinceañero, qué es toda esta emoción que siento de súbito si ya han pasado años! no tenía idea de que era tan cercana con mamá, dijo que tenía una ¿cita? estaba apurada, bueno eso es normal, debe estar con alguien y como no si es la mujer más hermosa de éste planeta, cualquiera caería rendido ante esos ojos! por un lado me siento emocionado de haberla escuchado y por otro muy frustrado, hasta estúpidamente molesto. Soy un verdadero idiota! eso diría ella, mejor bajo e intento averiguar algo más, seré sutil, oh no! cuándo he sido delicado en estos temas si soy un bruto!

Tomé una camisa y un pantalón y con el cabello mojado salí raudo al primer piso, no veía a mamá pero en la mesa del comedor pude ver una apetecible tarta muy colorida llena de frutas de la estación, estaba en eso cuando asoma mamá por detrás.

- hijo buen día ¿cómo dormiste?

- buenos días mamá, dormí muy bien gracias.

- con tu padre ya desayunamos pero no tardo nada en prepararte algo.

- no te preocupes, voy a salir... mmm y ¿eso? ...apuntándole la tarta

- es un regalo ¿quieres probar? ... si más tarde, pero ... iba a preguntarle cuando entra mi viejo y nos interrumpe.

- una tarta! que delicioso la has preparado para ¿mi? , decía a punto de meterle un dedo, pero mamá lo golpeó en la mano amenazante y pronto retrocedió.

- es mi tarta y me la ha traído una amiga, más tarde comeremos todos cuando mi hijo regrese.

- ¿adónde vas Ranma?

- quiero dar unas vueltas nada más

- bien hijo te esperamos para almorzar, dijo Nodoka con una sonrisa en sus labios nos despedimos y salí.

Caminaría un poco, necesitaba ver y hacer varias cosas pero no venía nada mal una caminata aunque hacía un calor horrible, llegué hasta el parque y descansé en una banqueta bebiendo una refrescante soda, pensaba en sus palabras y en lo idiota que fui por no poder preguntarle a mamá si era ella o no, pero no podía engañarme era obvio. Suspiré muy profundo y me dí ánimos debía continuar, fue bonito mientas duró. No puedo pensar tan egoísta ella debe ser feliz al lado de otro, alguien que si tuvo el valor de apreciar lo mucho que vale. Tomé un taxi con dirección al centro, a ver si encontraba alguna renta y quizás un carro, en Okinawa usaba uno pero lo vendí por el viaje.

Era un sábado soleado y lleno de gente por todas partes, el centro distaba mucho del tranquilo parque de dónde venía, caminé un poco, compré un periódico y mi estómago reclamaba el desayuno,había una pequeña cafetería con terraza, me senté y pronto una linda y muy amable mesera se acercó a tomar mi pedido, me dispuse a leer los avisos de renta del periódico mientras esperaba la comida, con un lápiz encerraba las posibles opciones, cuando de pronto escucho una sonrisa muy contagiosa, por el borde del papel observé curioso quedando boqui abierto, era ella sentada unas tres mesas más allá, sonreía ampliamente con sus ojos vivaces y un vestido color rosa que dejaba ver sus blancas y largas piernas muy ceñido y un escote perfecto ni más ni menos, llevaba su melena tal cual la vi por última vez, perdiéndome en su cremoso cuello, tuve que tragar saliva, realmente quedé embobado con la vista, no espera verla tan cerca pero a la vez tan lejos. Al parecer los años solo habían aumentado su inigualable belleza, era toda una mujer!

- ¿señor? ... ¿señor?!

- ¿ah? dije al sentir que alguien me hablaba

- le traje su jugo! con hielo como usted lo pidió

- oh ... gracias, solo quería que se fuera, sin mirarla apenas le contesté.

Se ve hermosa, radiante! no podía dejar de observarla, pero de pronto caí que estaba acompañada, y no era una amiga sino que un hombre al cual solo le veía la espalda, de cabellos oscuro, al parecer la conversación era muy amena entre ellos, ella tomaba un mantecado de esos que compartíamos antes, no pude evitar sentir unos celos de espanto, de pronto vi la mano de él pozarla sobre la de ella, de seguro era el esposo pues no rechazó su contacto, y creo que era suficiente por ese día, verla me había hecho realmente feliz, al menos ella se veía así. Bebí el jugo dejé el dinero por el consumo, y me fui.

Sin ninguna razón, nos dijimos adiós y cada uno fue detrás de una emoción y nada más pasó, nos fuimos a viajar...a respirar el mar, nos fuimos a buscar a ver si hay algo más y me dí cuenta que viajando sólo, mucho te extrañé. La resignación era mi insignia y no tenía derecho a sentir nada, porque no hice nada por ella, solo perseguí mis deseos egoístas, me realicé como profesional, pero en el corazón era un rotundo fracaso.

Continué mi búsqueda y visité unos tres apartamentos que estaban muy cerca de mi nuevo trabajo, ya llegaría el Lunes y daría respuesta, si o sí necesitaba mi espacio, más ahora que un sentimiento de amargura invadía mi ser, disimularía con mamá aunque ella siempre fue muy perceptiva no quería alarmarla, no cero que la vuelva a ver, fue una coincidencia, quizás el destino me la mostró para dar cuenta de una buena vez que la perdí por ser un grandísimo cobarde y que simplemente debo continuar.

Continuará...