Estos personajes no me pertenecen solo la historia es mía
.
.
.
Él jamás se despertaba a esas horas de la noche, por lo que nunca supo exactamente que clase de fuerza extraña lo hizo levantarse de su cama y caminar a través de la penumbra de los largos pasillos de la mansión...quizás fue el azar...una mala jugarreta del destino o solo fue la consecuencia del estruendoso golpe que retumbo en las paredes seguido por las exaltadas voces de sus Padres. Sus pies descalzos lo dirigieron firme y sin demora hasta que finalmente llego a la entrada de la sala de entrenamiento que había en su hogar, cuya escasa luz se filtraba por medio de la puerta entreabierta.
Las voces podían percibirse aun más fuertes sin embargo no lograba distinguir lo que se decían, un repentino impulso lo hizo alzar la mano y empujar la puerta solo lo suficiente como para introducir la cabeza al interior. Al momento de asomarse sus jóvenes ojos oscuros se abrieron hasta su máximo punto a la par que era victima de un fuerte estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo, convirtiéndose en testigo del preciso instante en el que su Padre con la mano puesta alrededor de la garganta de su Madre le rompía el cuello antes de que este completamente inerte cayera al inmóvil inmóvil y sin vida sobre el frío suelo.
Kazuya se quedo completamente paralizado mientras veía como Heihachi de espaldas a él se arrodillaba junto a su recién fallecida esposa a la par que comprobaba que Kazumi efectivamente hubiera muerto. Él rostro del niño palideció y su joven cuerpo tembló frenéticamente de una forma incontrolable a la par que miraba directamente a los ojos abiertos y ahora carentes de vida de su Madre sin poder ser capaz de apartar la mirada ni un solo segundo, aquellas perlas azules que siempre lo habían visto con amor ahora eran solo dos ventanas vacías. No pudo evitar rememorar el ultimo encuentro que tuvo con ella aquella fatídica noche.
- . -
-Madre-Llamo Kazuya.
Portaba una sencilla playera blanca y unos pantalones oscuros a modo de pijama. Apareciendo en presencia de la hermosa pelinegra la cual se encontraba en su estudio privado en lo que podría parecer una profunda meditación. Inmediatamente cuando escucho la voz de su hijo Kazumi salió de sus pensamientos dedicándole una sonrisa, que aunque era pequeña reflejaba una considerable dulzura mientras observaba al pequeño niño que se frotaba los ojos con aparente cansancio.
-Ya es hora de dormir-Dijo la Hachijo y aunque eso había sido una orden la voz que empleo fue suave y dulce.
Él joven Kazuya asintió con la cabeza procediendo a dirigirse hacia su habitación seguido de cerca por su Madre, quien sin que él lo notara no apartaba la vista de su persona ni un solo instante como si quisiera memorizar cada detalle que lo componía para no olvidarlo jamás. Al llegar Kazuya sin esperar más se subió a la enorme cama casi perdiéndose entre la abundancia de sábanas, almohadas y edredones cubriéndose con las mantas hasta la altura de la cintura.
-Madre...¿Entrenaremos mañana?-Preguntó él niño con una mirada aunque seria demostraba emoción, solía disfrutar mucho más los entrenamiento con su Madre y Abuelo que los duros y arduos que tenía con su Padre.
Kazumi se sentó a su lado en la cama empleando la gracia que solo una mujer de su clase podría tener haciendo a un lado su ostentoso kimono, y por un muy breve momento hubo un destello de tristeza que se reflejó en aquel inmaculado rostro. Fijo su mirada azulina en los oscuros ojos de su hijo que tanto había heredado de su Padre hasta casi parecer una versión más joven del propio Heihachi, alzo una mano y con cuidado acaricio la mejilla de su pequeño frotando delicadamente su pulgar, trazando diminutos círculos en un gesto más que cariñoso dejándolo estupefacto.
-...¿Crees que soy una buena Madre Kazuya?-Preguntó la mujer. Él azabache abrió los ojos con sorpresa sintiendo algo de indignación de que ella quisiera pensara que tuviera que preguntarlo, frunció levemente el ceño y asintió con seguridad.
-¡Sí! ¡Eres la mejor Madre del mundo!-Declaro con efusividad. Kazumi sonrío con verdadera alegría.
-Eres un gran niño...yo no hubiera podido haber pedido un mejor hijo que tú Kazuya-Aseguro la mujer continuando con su caricia ,antes de cerrar los ojos e inhalar profundamente para poder continuar -Kazuya…-No sabía como expresar lo que tenía en mente...y es que...tenía tantas...tantas cosas que quería decirle...y tan poco tiempo...pero de entre todas solo una no carecía de significado.
-¿Si?-Preguntó Kazuya algo confundido al ver que se quedaba pensativa.
-Te amo-Dijo como la verdad más irrefutable que jamás había pronunciado en su vida. Él niño arqueo las cejas con sorpresa.
-¿Por qué me dices eso ahora Madre?-Cuestiono Kazuya extrañado con aquella inesperada declaración y algo intrigado.
Sabía lo mucho que su Madre lo quería y se preocupaba por él pero ella jamás había sido una mujer muy expresiva a la hora de dar a conocer sus sentimientos prefiriendo demostrarlo más con acciones concretas que con demostraciones explicitas de afecto y así Kazuya lo prefería, después de todo había crecido bajo el amor duro de su Madre el cual lo había hecho quien era ahora. Un amor que lo había fortalecido y no menospreciado como el severo trato que recibía de su Padre. Kazumi sonrió con alegría.
-¿Acaso necesito alguna razón para decirle a mi único hijo cuanto lo amo?-Respondió la azabache con dulzura al tiempo que posaba su mano sobre la él brindándole un suave apretón -Se que nunca te lo había dicho tanto como me gustaría...-Reconoció -Pero quiero que sepas...que aunque jamás te lo haya dicho...-Pronunció Kazumi dejando su preciado orgullo de lado.
-Tú eres para mi lo más importante y valioso que jamás tuve...Nada en el mundo me importa más que tú hijo...Te amo mucho...Por favor...sin importar lo que pueda pasar en el futuro nunca olvides lo mucho que te quiso tu Madre y que este amor siempre fue genuino...Por que lo fuiste todo para mi, incluso desde antes de que abrieras los ojos por primera vez-Declaro Kazumi.
A ella jamás se le dieron muy bien los sentimentalismos pero había hecho su mejor esfuerzo para transmitirle lo que sentía a su pequeño lo mejor que pudo. Kazuya sonrió ante aquellas palabras sintiendo el tono carmesí aglomerarse en sus mejillas y el cual se acrecentó cuando los labios de su Madre tocaron su frente por segunda vez en su vida.
-Ahora...será mejor que duermas…-Dijo la mujer dejando salir un suspiro pesado de su boca -…Mañana será un largo día Kazuya...-Dijo con tristeza. Y sin que él niño lo previera lo abrazo sosteniéndolo firmemente contra su pecho en un gesto puramente maternal. Kazumi cerró los ojos acariciando la empinada cabellera azabache de su hijo.
-Madre…no puedo respirar-Se quejó Kazuya mientras esta lo abrazaba efusivamente.
-Lo siento-Dijo la mujer separándose de él un tanto apenada.
-Esta bien, no hay problema-Dijo Kazuya restándole importancia. Kazumi se levanto de la cama y paso una ultima vez la mano por la cabellera de su hijo.
-Duerme bien-Dijo la Hachijo con un tono de voz dulce. Él niño sonrió.
-Descansa Madre-Dijo Kazuya y emitió un gran bostezo -Hasta mañana-Dijo él pequeño Mishima siendo la hermosa imagen de los ojos de su Madre su ultimo recuerdo antes de caer profundamente dormido.
-Si...hasta mañana...-Murmuro Kazumi tristemente.
- . -
Si tan solo hubiera sabido que esa sería la ultima vez que le hablaría...que la tocaría...que la vería sonreír...hubiera optado por una mejor despedida...al menos desearía haberle dicho que también la quería y mucho. Regreso su mente a lo que aconteció en este momento centrándose en el presente, y aunque no podía afirmarlo la forma en que el cuerpo de su Madre había caído mirando hacia la entrada lo hacía pensar que...que...lo último que ella había visto antes de morir había sido él...Estaba sin palabras e inmóvil simplemente incrédulo...pues hace tan solo unas cuantas horas ella lo había abrazado y besado, sin embargo ahora yacía en el suelo asesinada por la mano de su propio Padre.
Una inconmensurable gama de emociones turbiamente negativas lo fue cegando de a poco...la tristeza...el enojo...la rabia...la impotencia...la ira...y la venganza inundaron completamente su pequeño cuerpo como jamás en su corta vida proveyéndolo de un amargo y doloroso sentimiento que lo hacía encrespar los puños a la par que apretaba la mandíbula, ahogándose en un llanto al que no quería dejar salir combatiendo por contener las lágrimas y los incontrolables temblores de los que era presa. La única persona que lo había amado sinceramente a parte de su Abuelo ahora estaba muerta...y no solo eso...
-¡Tú la mataste!-Grito Kazuya airado y triste, con la voz a punto de romperse.
Heihachi se volteó hacia él al escuchar la acusación, sin embargo contrario a la situación lo observo con una aparente calma que solo logró enfadar aun más al niño de diez años...era como si le fuera completamente indiferente haber cometido el atroz acto de asesinar a su esposa con sus propias manos sin razón alguna, antes de regresar su atención hacia el cuerpo tendido de Kazumi. Kazuya respiraba rápidamente sin poder contener la furia que comenzaba a embargarlo. Todo el respeto...la admiración y el temor que había despertado su Padre en él en esos años de duro entrenamiento se disipo en ese instante dejando únicamente la furia y el deseo de venganza.
Lo miro con sus ojos nublados de odio antes de correr hacía él y golpear con todas sus fuerzas la ancha espalda de Heihachi con sus furiosos puños, pero inmediatamente este levanto la mano en su contra mandándolo a estrellarse contra la pared con una exagerada demostración de fuerza. Kazuya intento reincorporarse pero antes de que pudiera hacerlo un golpe propinado en su mejilla lo tiro al suelo, seguido de varios otros que Heihachi le asestaba mirándolo con desprecio sin darle tiempo a levantarse o defenderse, aquella pequeña tortura se prolongo mucho más de lo necesario solo deteniéndose cuando la sangre broto de sus labios.
Entonces Heihachi paro sus golpes únicamente para sujetarlo del cuello de la misma forma en que había sostenido el de Kazumi poco antes de morir, estampando a su hijo nuevamente contra el muro. Dejando sus pies a varios metros sobre el suelo clavando sus oscuros ojos en los del niño quien le devolvía la mirada rabioso y con las lágrimas del más puro dolor e impotencia deslizándose a través de sus magulladas mejillas...pese a eso Kazuya mantenía la vista fija y sin titubeos en él hombre frente a él asesinándolo con la mirada, por que desde ese día Heihachi había dejado de ser su Padre.
-¡Deja de llorar!-Exclamo Heihachi propinándole una fuerte bofetada -¡Los sentimentalismos te vuelven débil! ¡Así que trágate tus malditos sentimientos!-Ordeno él Mishima con frialdad.
-¿Por qué la asesinaste?...¡¿Por qué?!-Exigió saber él pequeño.
-¡Eso no te importa!-Silencio Heihachi rudamente -Y escúchame bien...Si por lo que hice con tu Madre me odias y quieres matarme, está bien pero...-El agarre de su mano se afianzo a lo que Kazuya sintió como su cuello era apretado fuertemente hasta dejarlo sin aire, comenzó a ver todo nublado retorciéndose ante el dolor de su garganta pensando que moriría al igual que su Madre.
-Ten en claro que soy más fuerte que tú, así que mientras no puedas superarme y ser más fuerte que yo como para matarme ¡Te aguantas y te callas!-Grito Heihachi soltando el cuello del niño.
Kazuya cayo al suelo bruscamente generando un sonido seco al impactar contra el piso mientras se llevaba una mano a la garganta respirando una profunda bocanada de aire que hizo doler sus pulmones ante la repentina llegada del vital oxígeno, tosiendo sonoramente a la par que observaba al mayor con una recién nacido odio. Jamás en su vida olvidaría lo ocurrido esa noche, pues no solo había perdido a su amada Madre...sino que ese suceso había marcado su camino con una única e importante meta...Vengarse de Heihachi costase lo que le costase.
- . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . -. - . - . - . - . -. - .- . - . -. - . -. - . - . -. - . - . -
¿Y que opinas del primer episodio?
¿Te gusto?
¿No tanto?
¿Observaciones?
¿Quejas?
¿Recomendaciones?
¡Yo escucho todo siempre y cuando no sea mal intencionado XD!
¡Nos vemos en la siguiente parte!
Y no olvides dejar tu opinión.
