Sentí mis ojos abrirse y a mi corazón romperse en mil pedazos. Como era posible?! Como podía estar pasando esto?!

No quería creer lo que veía, no podía creer que aquellas dos personas a las que les confiaba mi vida, a las que amaba de tal forma, estuvieran traicionandome así. Me sentí desfallecer, sentí como todo mi mundo se derrumbaba, quise desaparecer, nunca haberlos visto, no haber ido esa tarde a visitarla. Tomé aire a grandes bocanadas, sentía que si no lo hacía así, el oxígeno no llegaría a mis pulmones, trate de concentrarme, mire alrededor, estaba afuera de la casa de ella, detrás de un árbol, al frente la escena que me había conmocionado seguía. Emily y Sam se besaban y tocaban con tal pasión que un escalofrío me recorrió. No sabían que estaba aquí, no me habían notado a pesar de que no había sido exactamente silenciosa. Eso era algo bueno, al menos, no podría enfrentar esta situación así, no podía. Así que lo mejor sería irme, di la vuelta, procurando ser silenciosa, sabía que no me notarian, pero prefería no correr riesgos. Cuando me sentí segura, comencé a correr, corrí tan fuerte y tan rápido como nunca en mi vida. Sentía las lágrimas bañar mi rostro y nublar mi visión, no sabía a dónde iba, me guiaba mi instinto. El aire me faltaba y sentía mis piernas dormidas del dolor, pero eso no era nada comparado a la que sentía emocionalmente, así que no me detuve, me adentre aún más en el bosque, sabía que era peligroso, pero en ese momento no me importaba, quería olvidarlos, quería borrarlos de mi mente. Me detuve y sentí mi ser explotar, y llore, llore por todo, llore por lo injusta que era la vida, llore porque amaba a Sam con toda mi alma, llore porque amaba a Emily más de lo imaginable, llore porque aun cuando ellos me habían traicionado sentía que no podría vivir sin ellos.

Abrí los ojos, pude ver el cielo claro entre las copas de los árboles, el sol hoy hacia acto de presencia, era una vista magnífica, escuchaba a las aves cantar y el sonido de las hojas al ser movidas por el viento, quería quedarme ahí y capturar ese momento por siempre. Aquí, en el bosque, tan quieta como estaba era una piedra más, mi dolor parecía insignificante ante aquel inmaculado lugar, ante aquel mundo que desvelada sus secretos a mis ojos, parecía un lugar de fantasía, un lugar tan mágico que borraba todo dolor. Quien era Sam?! Quien era Emily?! Quién era yo?! Porque algo de eso importaría aquí, que si estaban juntos, que si se amaban y burlaban de mi, yo era algo más allá de este mundo, parque de aquel bosque, con su extraordinaria belleza.

Sentí el cansancio tratar de cerrar mis ojos, no podía quedarme aquí y arriesgarme a que algo me pasara, trate de levantarme, pero mis fuerzas me habían abandonado, ahí en la perfección de aquel bosque, que parecía haberse trabado mis fuerzas me quede dormida.

Cuanto habrá pasado, unas horas, unos días, no lo sabía, no me importaba, no quería regresar y enfrentar lo que me esperaba, sentía mi cuerpo doloroso, adormecido, el frío me helaba los huesos, traté de sentarme y esta vez lo conseguí, mire a mi alrededor. Estaba en el mismo lugar, entre un árbol y una gigante piedra protegiéndome de ser vista y del frío, estaba bastante oscuro, calcule que debía ser la 1 de la madrugada, trate de ubicar en donde estaba, pero no tenía ni idea, había llegado ahí sin prestar atención al camino, lo mejor sería esperar el amanecer.

Se darían cuenta que yo no estaba, alguien se preocuparía por mí. Sam me buscaría con desesperación, como si me amara? Emily fingiría estar preocupada y los brazos y labios, que antes eran míos, que tocaban y besaban con tal pasión y amor, la consolarian? Mamá notario que no estoy? Se que Seth y papá se preocuparian, sabía que armarian un escándalo y saldrían a buscarme. Eso me lleno un poquito el maltrecho corazón, y volví a cerrar los ojos.

Sentía algo extraño, doloroso, algo muy fuerte encima mío, algo frío que no me dejaba mover, no podía respirar y sentía miedo, un infinito miedo.

Abrí los ojos y dos llamas de fuego puro me devolvieron la mirada, eran los ojos más extraños que había visto, antinaturales, quedé hipnotizada, de pronto sentí unas manos frías tocar mis piernas y subir hasta mi blusa y arrancarla, las sentí tocar mis pechos y sus labios me dieron una sonrisa que me dejó aún más helada, era hermosa y diabólica, pasó la lengua por sus labios, como si aquello fuera una delicia, sus manos bajaron a mis piernas y las abrieron con tal fuerza, sentí sus dedos rozar mi intimidad, estaba asustada, podía sentir la humedad en mí, el fuego crecer en mi interior - Leah Clearwater, eres mía y solo mía-

Me desperté de un sobresalto, el aire me faltaba y sentía mi corazón a mil por era. Que había sido aquello! Mire a mi alrededor, me encontraba en la habitación de Sam, esta era pequeña, tenía una gran cama que se llevaba la mayor parte del espacio, un ropero y una mesita de noche, donde habían varias fotos nuestras, sentí como si me clavaran un cuchillo en el pecho.

-Leeh, que dicha que despertaste- No note en que momento entró, parecía cansado y se veía muy diferente. Cuando desapareció volvió con aquel extraño y sensual aspecto, se veía más alto y tenía mucho más músculo que antes, era mas guapo. En el momento no lo había notado, estaba tan preocupada por no haberlo visto hacía tanto, que cuando lo vi mi enojo y preocupación se convirtieron en unas ganas de estar con él, de hacerlo mío. Tal vez hayan influido sus músculos o esa mirada feroz, me había hecho perder el control y había terminado besándolo pasional y salvajemente, él se había sorprendido, pero no demoro en devolverme los besos, aún más salvajes y sus manos habían tocado y apretado con tal ferocidad mi cuerpo, al punto de lastimarme, aquello solo había aumentado las ganas y ansias, nunca habíamos tenido sexo como aquel día. Al terminar me beso de una forma tierna y pude ver en sus ojos amor, me fui tranquila a casa, sin preocuparme, porque mi Sam había vuelto y me amaba. Ahora me sentía una completa idiota. -Cómo te sientes? ¿Cómo llegaste a esa parte del bosque?! Acaso te volviste loca?!- Lo mejor sería ignorarlo, no le debía explicaciones y aun no me sentía lista para confrontarlo, así que me levanté y salí, llevaba una camiseta de él. Recorrí con la mirada la pequeña sala, recordando todo lo que había vivido ahí, todas las promesas y sueños. Sentí las lágrimas en mis ojos, no me podía permitir llorar, no frente a él. -Leah, responde!- Exigió detrás mío. La tristeza se fue dejando paso a la ira.

-¡¡No te debo explicaciones!! No eres nada mío para que te explique nada!- Voltee y por un segundo vi la ira en su mirada, esta al instante cambió dejando ver la preocupación.

-Estaba preocupado, no sabíamos nada de ti desde hace dos días, Seth vino a preguntarme si sabía algo, dijo que habías ido a casa de Emily y desde entonces no te veían-Me miraba con atención, como si esperara que le reclamará -Esperamos un tiempo y cuando vimos que no volvias comenzamos a buscarte, yo te encontré en el bosque, estabas helada, inconsciente, me asuste mucho Leah! -

-¿Dónde estan papá y Seth? ¿Saben que estoy aquí?-

-Decidimos que lo mejor era que te quedaras aquí, así que se fueron a descansar- Me miró, sus ojos buscaban explicaciones en los mios -No se los dijiste? - Me di vuelta, sentía mi corazón doler aún más, sentí las lágrimas querer salir, debía salir de ahí, no le daría el placer de mis lágrimas. Me apresure hacia la puerta, agarró mi brazo y cuando traté de soltarme, me apretó aún más fuerte, me jalo y quedé frente a él, su cuerpo demasiado cerca del mío, levanté la mirada. -Tienes que decirles Leah!- Sentía sus manos apretar más fuerte, comenzando a lastimarme.

-Porque no se los dijiste tú! Porque no les contaste que te acuestas con Emily?! -Esto lo desconcertó, y yo aproveche para salir de ahí, corrí y me adentre en el bosque, no podía dejar que nadie me viera así, las lágrimas salían a montones por mis ojos, iba solo con una camisa de él, estaba segura de que mi cabello estaba horrible y mi cara peor.

Sus brazos me rodearon y pegaron a él, lo sentía, sentía su preocupación, su angustia, su dolor y su ira. Por un segundo quise voltear y consolarlo, decirle que todo estaría bien, que lo perdonaba, pero las cosas no eran así de fáciles, no podía.

-Leeh, mi Leeh-Su abrazo se volvió más fuerte y me pegó aún más a él, hundió su cara en mi cuello -Perdoname- Eso era todo, un simple abrazo y un perdóname y todo estaría olvidado!! Se había metido con mi prima!! Trate de salir de sus brazos, pero parecían de piedra, no podía moverlos.

-Suelta Sam!- Demande -No quiero que me toques-Sentí las lágrimas correr con mayor fuerza, sentí al mundo caer sobre mi. Cuando me soltó, corrí, corrí tan rápido y con tanto miedo. Llegué a casa y no salí en una semana.