Hola amigos, soy Yuzu Araki

Una vez más traigo un one shot para Madoka Mágica, esta vez con mi pareja favorita, ese par de idiotas que no puedo evitar ilusionarme con ellas estando juntas y pasando momentos de todo tipo.

Este one shot lo hago con algo de dolor, debido a uno de los fics que está haciendo mi amigo Ninja Britten 11 el cual se volvió un adepto más de la besto serie mahou shoujo de todos los tiempos (Eso sí, no desacreditar a Lyrical Nanoha que también tiene sus buenos puntos en pro del género).

Resulta que en la historia de mi mencionado nakama Sayaka está saliendo con Kamijo y la pobre Kyoko digamos que está en la friendzone como Seiya besando al suelo luego de luchar contra un villano de turno y sin posibilidad de cogerse a Saori, por lo que aquello me dolió mucho pero…

Por otro lado, igualmente hubiera merecido que nuestra Puella Magi de la Justicia terminase saliendo con Kyousouke, entiendo la bronca injustificada hacia el violinista pero vamos, el tipo no fue del todo una mala persona ni siquiera Hitomi que le dijo firme a su amiga que sentía por el chico y claro le dejó a Sayaka tomar esa oportunidad aunque ya la pobre ya estaba en su peor momento y no hizo nada.

Sé que muchos fans incluso talibanes del Kyosaya querrán matarme por mi declaración es lo que yo pienso al respecto aparte de que me ví la serie luego de diez o nueve años para tener una perspectiva quizás igual o diferente de lo que tenía en ese entonces.

Bueno, ya aclarado esto, empecemos de una vez esta idea salida de mi mente

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

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Sayaka abrió lentamente los ojos mientras veía el despertador, eran eso de las dos o tres de la mañana. La peliazul se levantó rascándose la cabeza y medio bostezando para ir al baño mientras que Kyoko con su hermoso cabello suelto reposaba como si fuera una hermosa princesa en un profundo y eterno sueño, sin duda alguna ella era Blancanieves.

La peliceleste se fue directo al baño, obviamente hizo sus necesidades y bajó la cisterna del váter para retomar su sueño al lado de su "Manzanita" como le apodaba a su pareja pero se detuvo en seco cuando miró de reojo el espejo. Comenzó al mirar detenidamente su reflejo cuando de pronto notó que algo raro pasaba en él.

En efecto, estaba con varias mordidas en el cuello a lo que bufó un poco, no había un solo santo día en que esa cabeza de manzana le terminara clavando el colmillo aunque por otro lado había que admitir que eran muy buenas muestras de amor por parte de aquella chica a quien conoció en una simple pelea en un callejón de la ciudad.

Apagó la luz y salió del lavabo para tener una bonita vista de su amada la cual dormía y roncaba como si no hubiera un mañana aparte de estar sonriendo mientras tenía aferrada una almohada con un brazo, seguramente estaba soñando con comerse algo delicioso o quizás disfrutando de algo de lo que alguna vez no tuvo en vida.

Ira, tristeza, dolor… Todo fue dejado atrás…

En la mesa de noche anexa a un pequeño cuadro de una foto que se tomaron juntas en las vacaciones de verano, si no mal recordaba, fueron a una posada en una prestigiosa ciudad de la prefectura de Shizuoka, ahí conocieron a varias personas y con ellas se llevaron buenos momentos y uno de ellos fue una foto donde estaban ellas dos.

Kyoko estaba teniéndola del brazo sobre el cuello mientras pegaba su mejilla mientras ella mantenía sus manos sobre el fuerte agarre mientras sonreían en grande, sin duda alguna fueron las mejores vacaciones de verano, no esperaría hasta que llegara el invierno e irían de nuevo a esa posada, obviamente hicieron buenas amistades y varias de las cuales hasta la fecha se les mantenía en contacto por medio del Whatsapp o las redes sociales.

Y luego a sus dos gemas pegadas de la una y la otra, era como si el destino las hubiera hecho conocer y terminar siendo un complemento. Quizás su cuerpo era un caparazón aparte de ser un zombie o un cadáver andante y que sus almas estaban dentro de esas gemas pero viendo ahora, con Kyoko a su lado, una vez más sentía que en vez de estar vacía se estaba llenando de nuevo.

Caminó un poco más para tener una mejor panorámica de esa chica pelirroja, la cual a pesar de sus muecas tontas siempre hacía resaltar ese pequeño colmillo. Una vez más se tocó el cuello cubriendo una de esas marcas, mordiscos llenos de amor en el cuello dignas de un vampiro que recalca su propiedad sobre una princesa virgen de viva juventud y deliciosa sangre.

Y hablando de mordidas… En estos días no habían tenido más allá de los roces y los besos, las clases, las tareas y las brujas no les perdonaban estar al menos estar cinco minutos de privacidad y con esta noche ya casi llegaban a cinco días, una semana sin actividad intima… Demonios…

Como extrañaba estar sin ropa, esa agradable sensación de abrazarse desnudas, esos besos por todo su cuerpo y decir en medio de los gemidos el nombre de esa chica cuantas veces quisiera. Creer que antes se mataban a muerte para que al final terminaran viviendo en el mismo lecho, y ahora le gustaba esa faceta que amaba en ocasiones y era esas caritas que ponía Kyoko cuando dormía tan tranquila e indefensa.

Sentía que en cualquier momento le mataría la diabetes pero valía la pena para contemplar por un rato ese lado tierno que se la caracterizaba a esa pelirroja, era como ver a un lindo cachorrito disfrutando de una agradable siesta. Con la yema de un dedo tocó suavemente la mejilla sintiendo la suavidad de ese blando de pedazo de carne, los labios inferiores se movían al tiempo que ronquidos rapidos salían de su interior haciendo que esa sonrisa se desencajara más volviéndose desinteresada.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Sayaka mientras sus dedos tocaban los de Kyoko sintiendo ese cosquilleante tacto mientras que su corazón comenzaba a dar sus primeros latidos del día. Sin pensárselo dos veces se acercó al pequeño pero agradable lecho donde se apegó más hacia la otra y le dio un dulce beso en la mejilla haciendo que se riera en pequeño como si aquello le agradara.

La peliceleste cerró sus ojos mientras se dejaba ir por el mundo de los sueños al sentir el aroma exquisito como natural de su amada lancera mientras sus brazos con las disminuyentes fuerzas abrazaban la fornida cadera de la quien en el pasado le salvó la vida hasta las últimas consecuencias, finalmente se dejó vencer por el sueño nublando su vista y su mente en un arrullante silencio.

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Una vez más abrió los ojos esta vez dando con el despertador a eso de las seis o siete de la mañana, en ese momento se levantó con la vista medio muerta y caminando como un alma en pena hasta el baño para nuevamente vaciar su sistema tanto endocrino como digestivo hasta llegar nuevamente hasta su lecho, era fin de semana lo que significaba que dormirían hasta muy tarde o hacer el haragán todo el día si se lo propusiera, así que mejor dejar proseguir la flojera que tratar de mover aunque sea un dedo hasta más tarde.

Una vez más fue hacia el lecho con tal de sentir el calor de la otra sobre el suyo, fue en ese momento donde Kyoko se movió hasta quedarse bocabajo mientras que su cara miraba directamente a la pared, posiblemente le estaba molestando las primeras luces de la mañana.

Sayaka movió las cobija del futón para acostarse de nueva cuenta pero quedó de piedra al ver algo que no se sabía que era algo o no propio de la pelirroja. Ese detalle era pequeño pero a la vez muy notable y aquello radicaba en su ropa interior, unas simples braguitas blancas con un lindo dibujo de un gatito rojo a la altura de los glúteos.

Aquello hizo que la peliazul comenzara a sonrojarse quizás de la vergüenza o de la impresión, de hecho, aquello le sería una buena oportunidad para burlarse de su pareja pero si lo hiciera entonces se despertaría con un humor de mil demonios y no le volvería a escucharle la palabra todo por el hecho de según haberse burlado de ella.

Sayaka decidió no darle vueltas al asunto con tal de dormir todo el maldito día pero una vez más el enunciado de "No hemos hecho nada durante ya casi una semana" volvió a causarle estragos tanto en su mente como ahí abajo. La ausencia sexual y la falta de acción una vez estaba haciendo hincapié en su mente, quería hacerlo pero si lo hacía recibiría una putiza o quizás… ¿Le devolvería todo con creces?

Bueno, eso tampoco no sería una mala idea, la una era de la otra y viceversa y disfrutaban ese tiempo de caridad privada entre ambas aunque claro, en ocasiones el rol sexual era un tema en disputa hasta la fecha.

Echó una mirada algo culposa a ese pequeño dibujo y luego a la chica, quería sentir esa sensación de estar más allá de estar con ella en lo físico y en lo mental, quería de nuevo sentir ese viaje a los Campos Elíseos aunque aquello durase unos repentinos segundos hasta volver a la lucidez y quizás repetir o dejarlo hasta ahí.

Como si una personalidad malvada surgiera en ella y la empezara a manipular, se paró lentamente de su lecho dejando destapada a su novia la cual ignoraba aquello, se notaba a que a pesar del recién caluroso día como el estar casi sin sábanas y estar semidesnuda no le importaba para nada, solo estaba disfrutando de su grande y disfrutable siesta.

La peliceleste decidió buscar en la mesa de la noche anexa a su pequeño lecho matrimonial aunque en el trayecto tuvo que lidiar con algunas basuras que guardaba la pelirroja hasta que finalmente dio con lo que era una especie de dildo erguido anexo a una especie de calzón de cuero negro con cinturón de amarres.

Fue ahí donde aprovechó para ir a ponerle el cinturón mientras que la pelirroja ya sonaba como un cerdo en un chiquero haciendo esos ronquidos sonoros como chistosos pero sin llegar a despertarse lo que fue un alivio por momento para nuestra sirenita gay. La peliazul decidió echar lubricante sobre la superficie del elemento y comenzó a frotarlo suavemente sintiendo como el tacto sobre el plástico se hacía resbaladizo como si fuera una verga erguida y bañada entre saliva y la sustancia preseminal.

La chica miró una vez más a la otra la cual estaba totalmente sumida en el mundo del sueño junto a una sonrisa tonta y estúpida lo que motivó a Sayaka a hacer su cometido. Miró hacia todos lados, ok, era un sábado de la mañana y obviamente nadie andaría por ahí o le quizás no habría alguien que le importaría lo suyo pero… ¡A la mierda! Era su vida, era su novia, solo quería disfrutar bien rico el momento así que a dar riendas sueltas, se dijo.

La peliazul tenía como indumentaria una chamarra o saco remera de mangas largas, de color negra con capucha, con una marca de tridente en la espalda y el logo de una banda de heavy metal de nombre Kraken. Sin pensarlo dos veces la joven de cabello corto se subió lo más que pudo mostrando un brassier rojo y unas shorts de blue jean como solía usar Kyoko.

La joven se bajó las shorts para luego dar a conocer unas tangas azules fuertes y hilos blancos a los lados, eso obviamente un gusto culposo quizás por una u otra parte pero sí, eran unas ricas tangas. Sayaka quería sentir esa sensación para no dejarla en el olvido, pero extraño el uso del strapon pero era la única de manera de lidiar con la pequeña llama encendida que amenazaba con encenderse por todo su cuerpo.

Separó las piernas y se puso de cuclillas sobre la cama apuntando su pelvis sobre el pene de plástico, luego de eso se alzó el lado izquierdo del bra sacando su teta respectiva en el proceso, fue ahí donde nuestra pelirroja sin quitar esa sonrisita tonta extendió una mano sobre la teta haciendo que la joven chillara pero no fue lo suficiente para hacer que se despertara la otra.

Posiblemente Kyoko estaba soñando con comida de nuevo a lo que para nuestra peliceleste decidió complacerle ese capricho, tomó la muñeca de la mano diestra de la pelirroja para sintiera y tocara la forma redonda y grande de su teta descubierta mientras que lentamente frotaba su pelvis sobre la forma firme del miembro artificial dando dibujo a la longitud del elemento erguido.

Solo jugaría una vez y más tarde se echaría otra siesta quizás hasta el mediodía o hasta que la pelirroja al fin pudiera mover su trasero para buscar algo en la alacena o hacer algo funcional hasta que se les diera la gana pues era sábado y es mejor quedarse en cama que andar matándose arreglando y aseando en todas partes.

Si tan solo esa cabeza de manzana no anduviera echada como una marrana ahí en su cuchitril la sensación sería grandiosa, estaba un poco enfadada pues más que disfrutar con su pareja estaba haciendo esa parte en la que ella sola se la mete y lo mueve, genial, pareciera que estaba haciendo uno de esos malditos vídeos tributos que hacen algunas chicas en los sitios para adultos con tal de ganarse seguidores como también dinero pues al igual que en Youtube hacen comisiones o cosas exclusivas que involucran el valor monetario.

Ok, pasaba de en vez en cuando por esas paginas para ver algo y ocasionalmente saciarse un rato pero a veces en medio de nuestras bajezas adquirimos mediana sabiduría para satisfacer nuestros gusto bajos, ni ella ni Kyoko no exceptuaban a ese enunciado.

Ni modo, no se podía evitar el hecho de que ya estaba como un horno microondas a punto de explotar, no podía parar ese ardiente sentimiento que surgía en su ser. Kyoko mientras estaba riéndose tontamente obviamente estando sumergida en la tierra de los sueños.

-Vamos donita, no te vayas

En estos momentos al sentir el torpe contacto de su pelirroja sobre su seno descubierto ya le estaba haciendo ilusionar de que fuera cualquiera de los alimentos que probaba su manzanita hasta ser una porción de comida chatarra solo para que apagara esa ardiente y llameante pasión que sentía en su interior, de hecho, juraba que en cualquier momento comenzaría a incendiarse, no quería parar, quería vaciar lo que tenía hasta terminar en cenizas.

La peliceleste decidió menear su feminidad contra el firme elemento artificial mientras una sonrisa lasciva y una desesperación brillaba en su azulada mirada, estaba sumamente desesperada por tener esa maldita verga falsa dentro suyo hasta venirse como una puta pero… Una buena polla no debe serlo si no se le tiene que darle la atención y el manejo adecuado.

Usó más lubricante para hacer más interesante, su mano diestra apretaba y frotaba la forma de la estaca artificial mientras que la otra comenzaba a frotarse el centro de su tanga, Kyoko a pesar del trato algo fuerte que le daba su chica seguía estando sumergida en el mundo de los sueños disfrutando de lo que se le ofrecía mientras que una enfadada y caliente Sayaka estaba desatando la bestia dormida para esta semana.

La peliceleste luego de hacer sus manualidades sobre la katana de plástico se inclinó un poco más para luego subirse el otro lado de su sostén y con sus tetas al aire decidió hacer su frote con ellas sobre el miembro resbaloso de látex. Los suaves melones de la peliceleste a pesar de no ser enormes como los de Mami ejercían muy bien el movimiento dibujando la dirección de la forma erguida y directa, no conforme con eso la joven introdujo lentamente su boca para soportar todo el grueso elemento hasta su cuello y ejecutando posteriormente el movimiento lento pero seguro de su cabeza tratando de medir, calcular y resistir la longitud del miembro plástico.

La saliva impregnaba el grosor haciéndolo más vistoso como húmedo mientras que parte de ellos mojaba un poco la zona de los pechos, la succión como la fuerza sobre el miembro le salían de maravilla a la peliceleste hasta que ya tenía la boca llena de crema pura, saboreando todo el sabor improvisado del miembro hasta tragarlo entero y sintiendo el espeso premio a sus esfuerzos.

Finalmente luego gozarse el improvisado elemento directo decidió apartarse la tanga para luego comenzar a probarse un poco la longitud sobre su entrada, su mano libre estimulaba su entrada hasta que se volteó dando una buena vista de su trasero mientras que la pelirroja estando en su sueño profundo soñaba que estaba montada en el toro mecánico a lo que emprendió una que otra buena nalgada a su novia.

Sayaka al sentir esas nalgadas decidió introducirse el elemento dentro suyo mientras se puso de espalda casi quedando en cuatro y comenzó a hacer su vaivén moviendo y meneando la cadera, sintiéndose una mascota obediente que le gusta seguir las ordenes de su mano, las caricias y las nalgadas prendían sus motores hasta el sobrecalentamiento, sus gemidos a viva voz no se hicieron esperar sintiendo y queriendo como esa verga la golpeara más y más profundo.

No le importaba si Kyoko se despertara, eso para nada ni siquiera le importaba que se oyeran quizás por todo el pasillo, quizás en todo el edificio o en toda la maldita calle. No, no le importaba para nada que la pelirroja despertara porque de igual manera ya tendría asegurada su momento privado definitivo y negado.

No le importaba, si ella despertaba igualmente lo entendería, lo comprendería, lo haría y le gustaría hasta que ya no podían más. Pero pareciera que a pesar de todo, la pelirroja seguía como si nada como si estuviera disfrutando más de su estúpido sueño que disfrutar tirándose bien rico a su pareja, ¡Maldita sea! ¡Tenía que moverse rápidamente como un animal en celo! ¡Tenía que hacer todo lo posible para que la notara!

¡Maldición!

Si no fuera porque la noche anterior se la pasaron luchando contra un grupo de brujas y claro terminaron cansadas y se sentía mal si la despertara repentinamente pero una cosa era el bienestar de su novia y otra cosa era su frustración sexual luego de casi una semana sin acción y sin pasión.

Bueno, quizás Kyoko no se despertó y seguía estando dormida como si no hubiera una mañana pero la estaba pasando increíble, sus piernas a pesar del gran placer que estaba pasando estaban temblando inconscientemente, era tal el libido que quería sentirse muy plena y sentir la ardiente katana de plástico hasta partir en dos su cerebro sí era preciso.

A pesar de los incesantes movimientos de cadera voluntarios, Kyoko no parecía que no se iba a despertar por el momento a pesar de su sonrisa desencajada y varias nalgadas ahora estaría montando un caballo en sus sueños… Pensándolo bien, no se despertaría en absoluto por ahora a lo que debería estar bien como si nada.

Ni modo, tenía que conformarse con solo jugar un poco hasta echarse a dormir hasta la tarde. En estos momentos estaba disfrutando la fuerza del grueso y poderoso miembro de plástico mientras su voz a pesar de sonar fuerte por toda la habitación no fue suficiente para hacer despertar a su pareja que ya parecía que estaba en una especie de sueño divino.

Esa katana larga, dura y gruesa le estaba golpeando su lugar precioso, entrando, golpeando y rozando sus carnes en su interior, comenzaba a sentirse en el paraíso ante esas sensaciones, movía su cabeza hacia atrás mientras sacudía sus cabellos cortos demostrando que lo estaba disfrutando muchísimo.

La joven estaba sintiendo que estaba mojada por la calor del verano, gotas de sudor caían por toda su cara, la saliva le estaba saliendo de la comisura de sus labios, se tocaba los pechos y sus piernas ya estaban por desplomarse luego de estar cabalgando por sí misma luego de estar mucho tiempo moviéndose de esa manera por mucho tiempo.

Finalmente sintiendo que ya estaba en su limite finalmente gritó fuertemente hasta que finalmente expulsó todo lo que tenía sucumbirse sobre la cama, su cabeza estaba casi cerca del suelo mientras trataba de recuperar aire aparte de que su cuerpo se volvió pesado.

Luego de unos minutos ya estaba sobre la cama al lado de su pelirroja la cual ya recién se cambió de posición y colocó su cabeza sobre su pecho desnudo aparte de que la abrazaba como si fuera lo último que le quedaba en la vida. Sayaka ya con la respiración retornada no dudó en acariciarle los cabellos de su amada y sonreír complacida de lo que hizo.

Quizás Kyoko no se había despertado como lo hubiera querido pero estaba sumamente feliz de que al menos logró de alguna manera liberarse de esa tensión en el que estaba sumida, casi una semana no se la aguanta nadie a lo que era mejor liberarse de aquello que soportarlo por otro tiempo más.

Era tanto el cansancio que preferiblemente decidió no mover un solo dedo ni para acomodarse su ropa ni arroparse con el futón ni tampoco en limpiar el orgasmo que dejó sobre el tatami, era fin de semana, eran horas de la mañana con un buen clima y claro ya era hora de echarse una buena siesta hasta horas de la tarde. Ya estaba con el cuerpo muerto luego de irse al final, algo pervertido de su parte pero no le quedaba más opción que saciarse esa ausencia sexual.

Decidió cerrar los ojos lentamente para terminar con su chica en brazos la cual sonreía con comodidad sintiendo el cuerpo como el alma de la idiota más grande de su vida y de su corazón. Quizás estaban destapadas y semidesnudas siendo bañadas por la luz del sol pero no importaba, solo eran ellas dos durmiendo y viviendo de lo lindo como pasando un fin de semana donde no habían preocupaciones, bueno eso según ellas.

Y ahora… ¿Qué pasará con su departamento? ¿Acaso ninguna de las dos no va mover el culo para tomar la aspiradora y limpiar el suelo? Con ese par aquella posibilidad es inútil pero eso es otro tema.