—Al menos me gustaría enterrar lo que queda de You-kun en la misma tumba de sus aliados.

Tsukasa empezó a escarbar en la tierra bajo la gran cruz de madera, sosteniendo la pieza de piedra que en algún momento le perteneció al policía del viejo mundo. No fue hasta que notó una especie de cono cueco escondido, estuvieron burlándose de él en sus narices.

Con furia tomó lo más rápido posible lo que parecía un megáfono y jaló. La tierra fue moviéndose dejando a la vista el gran cable que lo conectaba. Siguió con la vista el recorrido hasta que...

Vio salir una caja de plástico entre las rocas. Un teléfono.

Mientras que en la cueva de los milagros, la batalla comenzaba.

—¡PREPÁRENSE TODOS! ¡ESTOS VEINTE SEGUNDO DECIDIRÁN EL DESTINO DE LA HUMANIDAD!

.
.

—¡Perfecto! ¡Quedó muy bien muchachos!— El director cortó la escena con una enorme sonrisa. Quedó simplemente perfecta.

Parte del staff fue llegando con toallas y botellas de agua a la escenografía.

—¡Es todo por hoy! La próxima grabación será la pelea, así que practiquen lo mejor que puedan.

El actor principal fue quitándose el casco aún sin bajar del tanque. El peinado a veces suele molestarlo, preferiría no tener que pasar por el trabajoso proceso para que quedé así, pero no importaba tanto.

Kohaku-chan estuvo increíble otra vez— Sigilosamente sus ojos fueron a parar en ella, hablando con los demás mientras se limpiaba el sudor de la frente. Pudo sentir sus mejillas arder con intensidad y aparto rápidamente la mirada.

Ishikawa Seiji es un joven actor conocido en el medio popular, pero sin duda alguna fue su protagonismo en «Dr. Stone» que lo llevo a la fama. La serie basada en el manga del mismo nombre contaba la historia de Senku, un estudiante de preparatoria extremadamente inteligente y su mejor amigo Taiju, que el día que tenía planeado confesarse a su mejor amiga Yuzuriha ocurrió una catástrofe mundial. Una luz verde recorrió el planeta tierra convirtiendo a cada ser humano en estatuas de piedra sin explicación alguna. Luego de tres mil setecientos años ambos amigos logran liberarse de su prisión para volver a un mundo tomado por la naturaleza, con el deseo que traer a la humanidad devuelta a su antigua gloria.

Está más decir que la primera temporada fue un completo éxito, la acogida que le dio el público fue inmensa. Por eso mismo es que estaban grabando ahora la siguiente parte. Todos tenían grandes expectativas de lo que vendría.

Aunque para ser un actor, era bastante tímido. Casi no hablaba después de las grabaciones y sus únicos amigos eran Jun, Katashi y Takao, los actores que interpretaban a Gen, Chrome y Tsukasa respectivamente pues ya había tenido la oportunidad de trabajar con ellos en otras ocasiones.

Para Seiji tomar un protagonismo fue una difícil decisión, pues el temor de no cumplir con lo esperado lo carcomía por dentro. Se podría decir que la personalidad de Senku lo ayudó mucho para ganar seguridad.

Pero no podría negar que una de las razones por las que aceptó el trabajo fue por alguien en especial, Hizashi Kohaku.

Seiji siempre fue un gran admirador del trabajo actoral de Kohaku, siendo de las pocas actrices que hacían sus propias escenas de acción entre otras cosas más. Estuvo realmente emocionado cuando se enteró que ella era parte del equipo de actores principales, era su oportunidad perfecta para conocerla. Y fue inevitable enamorarse perdidamente de ella con el pasar del tiempo.

A diferencia de él, ella era una chica verdaderamente habladora y alegre, hasta podía decir que explosiva. Cosa que a Seiji llamó aún más su atención, la admiraba porqué él sencillamente no podía ser así.

—¿Por qué no te acercas a hablarle?— Cuando bajó del tanque, Jun ya lo estaba esperando.

—No podría...— El desánimo se podía sentir en su voz.

El problema es que ella lo odiaba.

Y no sabía el porqué.

.

.

.

—Realmente me gusta mucho...—Apretó el cojín con mayor fuerza, escondiendo la cara.—Por lo menos me gustaría ser su amigo...

Era un fin de semana, Seiji estaba en la casa de Takao junto con sus otros dos amigos. Decidió por fin decirles lo que sentía en busca de consejos para acercarse a Kohaku-chan.

—¡Debes intentarlo!— Dijo Takao animado. Él era dulce y hablador con todos, es más, fue él quien se acercó a Seiji para ser su amigo y le presentó a Jun y Katashi— Quizás después de grabar.

—Takao tiene razón—Jun siguió, cogió un bocadillo de la bandeja en el medio del grupo—Podrías usar de excusa invitarle un café en los descansos o algo parecido— Al terminar metió la galleta en su boca.

—No tendrás oportunidad con alguien como ella.

El buen ambiente se rompió tan pronto Katashi habló, tan duro como siempre.

—Solo confórmate con verla trabajar— No apartó la vista de su teléfono ignorando completamente la mirada desilusionada del albino. Esto alarmó a Takao, tenía que arreglar los ánimos otra vez.

—¡No le hagas caso!—Tomó los hombros de Seiji obligándolo a verlo— Todo saldrá bien, ella aceptará— Para al final regalarle una sonrisa segura.

Los ojos rojizos se llenaron de esperanza. Sí, él podría.

—Gracias...— Le devolvió la sonrisa.

Y con esa decisión junto el valor para hablarle a la hora del almuerzo luego de las grabaciones.

A pesar de llevar un tiempo trabajando juntos por culpa de su nerviosismo no podía entablar un conversación más allá de cuando se presentaron. Pero hoy sería diferente.

Cuando la encontró ella estaba a espaldas de él algo alejada de los demás, quizás eso lo ayudaría a calmar sus nervios.

—Mmm... Kohaku-ch- san— Fue acercándose lentamente, batallando para control su acelerado corazón. Alzó un poco más la voz—Kohaku-san ¿Podría...?

No te me acerques, eres desagradable.

Se detuvo en seco, asustado. Ella ni siquiera volteó para decírselo, su tono de voz era de pura rabia contenido. Las lágrimas se fueron acumulando en el borde de sus ojos. No podía reaccionar, estaba temblando.

La mano derecha que hace un momento estaba extendida hacia ella, regresó hacia él. No entendía que estaba pasando. Su corazón latía salvajemente por la ferocidad de sus palabras y el miedo en su interior.

Pero no quería seguir molestándola. Se obligó a moverse e hizo una reverencia torpe aún sin salir de la impresión.

—Dis- ¡Discúlpeme! ¡Ya me iré!

Sin más, corrió para salir de ahí.

Llegó lo más rápido que pudo hasta su casa rodante que funciona de camerino, donde lo esperaban sus amigos.

Abrió escandalosamente la puerta y entró sorprendiendo a los demás, la cerró detrás de su espalda y se quedó ahí un momento.

—¡¿Por qué regresaste tan rápido?!— Takao se levantó de su asiento sobresaltado, Seiji no se veía nada bien. Le preocupó su semblante y tal parece que no era el único, Jun también lo miraba expectante e intranquilo.

—¿Qué pasó Seiji...?

—Ella...— Se fue acercando con lentitud, trató que las lágrimas no salieran de sus ojos y su voz no sonará rota— Ella dijo que era desagradable y que no me vuelva a acercar— Alzó un poco la mirada, afligido— ¿Qué hice para qué...?

—No hiciste nada...— Jun intento consolarlo, dudoso si abrazarlo o solo hablarle. Él no está muy familiarizado con temas emocionales, así que solo tomo suavemente sus hombros.—Literalmente, nunca te has acercado a ella y por ende nunca hiciste nada.

—¿Quizás la hostigue en la escenas juntos sin notarlo?—Lo miró asustado, su voz bajó un poco—Puede que se haya dado cuenta que veía sus muslos seguido...

—¿Qué tú qué?

Okey, eso no era algo que tuvo que haber dicho en voz alta.

—Nada...—Sus ojos se desviaron con inseguridad.

Mientras ellos hablaban, Takao no lograba entender como alguien tan linda como Kohaku pudo haber dicho algo así, él la conocía y se podría decir que hasta eran amigos. Debe haber una explicación.

—Te lo advertí— Musitó Katashi sin dejar de leer el libro entre sus manos.

...

—¿El que le dejó la batería a Chrome fuiste tú, Ukyo?

—Jajaja, wow. Realmente has sido rápido pillándolo— La cámara que estuvo enfocando a Ukyo de rodillas al micrófono cambió para mostrar a Senku al otro lado de la línea en la llamada— No me malentiendas. No es como si fuera su aliado.

—Sí, ya lo imaginaba— Seiji sostuvo más el micrófono, tenía que concentrarse— Si fueras un-un aliado...— Por un segundo se olvidó lo que seguía en guion, cosa todo el staff notó— No habrías-

—Seiji, ¿Te encuentras bien?— La escena se cortó, en los últimos par de días el actor principal solía equivocarse en sus líneas. Seiji no era alguien de causar problemas pues su trabajo era realmente diligente y limpio. El director se mostró compasivo ante el joven, estaba preocupando de su condición— Últimamente te vemos distraído.

—No es nada— Se veía verdaderamente avergonzado que por su torpeza se retrasará en trabajo— Estoy bien, gracias por la preocupación. Supongo que no he estado durmiendo bien estos días...— Bajó la mirada— Lo siento.

Si bien era cierto que él no hablaba mucho con el resto de sus compañeros, todos le tenían mucho aprecio y hasta lo veían con ternura en algunas ocasiones. Por eso mismo parte del equipo y algunos actores fueron hacía él a preguntarle su condición.

—Perdónanos si te estamos presionando mucho, un protagónico no es fácil.

—Puedes tomar un descanso si gustas, no nos molesta. Solo dilo.

—Cuidado con enfermarte.

Todos estaban a su alrededor y si en otras circunstancias se sentiría incómodo o avergonzado, ahora hasta se sentía querido. Todos lo apoyaban.

Excepto Kohaku.

La rubia solo lo estaba ignorando alejada del resto viendo su teléfono con el ceño fruncido, deprimiéndolo más.

A ella no le importo en lo más mínimo...

...

—Vamos Seiji, no puedes estar así para siempre. No fue tu culpa.

Los amigos estaban en la habitación del susodicho, fueron a visitarlo a su departamento preocupados pues no contestaba sus mensajes. No se veía nada bien.

Un bulto abajo de las colchas se removió, aún sin salir.

—¿Pero que pude haber hecho para que me odie? Tuve que hacer algo. Quizás ya no quiera trabajar conmigo y abandoné el set. Tendríamos que buscar a alguien más y todos me odiarían por que fue mi culpa que se vaya. Pero no quiero dejar de verla, me dole-

—¡Suficiente!—Katashi le arrebató las sábanas de encima para verlo con el ceño extremadamente fruncido, estaba harto. Seiji lo vio asustado y desprotegido—¡Sólo ignórala y olvídate de ella de una buena vez! ¡¿Qué tan difícil puede ser?!

—¡Katashi, no lo asustes!—Jun intentó calmarlo, era muy extraño de él explotar así. Lo sostuvo de la cintura para hacer que vuelva a sentarse, a regañadientes tuvo que aceptar.

—¡Debe haber una explicación del por qué actuó así!—Takao se acercó más a la cama— Buscaré la forma de hablar con ella para sacar información sobre lo que pasó.

Seiji apoyó su peso en los codos para enderezarse lentamente, arregló su cabello que tapaba su rostro sin levantar la mirada.

Jun fue a sentarse a su costado derecho y Takao en su izquierdo— Takao tiene razón, lo mejor será esperar hasta aclarar las cosas, no hay necesidad de hacer escenarios imposibles y deprimentes en tu cabeza.

—Gracias por ayudarme...

.

.

Todo el equipo de actores y extras se reunieron en el estudio de grabación y no al aire libre como siempre, hoy se tenía que practicar la escena de la batalla frente a la cueva de los milagros, en su mayoría las acrobacias del equipo de pelea.

Yo estaba sentado repasando el guion cuando Takao me llamó.

—¡Seiji!— Dejé el libreto en el suelo para acercarme, se veía emocionado y misteriosamente más alegre que de costumbre— ¡Tengo algo que decirte! Se trata de Kohaku.

No pude evitar preocuparme, tengo miedo de lo que puede ser a pesar de ver la gran sonrisa que me regalaba.

Takao iba a continuar cuando una señorita del staff pasó corriendo en frente de nosotros.

—¡Kohaku-san se ha herido! ¡La están llevando a la ambulancia del set!

Nos olvidamos completamente de lo que estábamos hablando ni bien escuchamos lo sucedido. La seguimos corriendo para ir a verla con visible preocupación.

Al llegar, todo el personal estaba a su alrededor preguntándole que sucedió. Mis ojos bajaron hasta su tobillo derecho, estaba siendo vendado por la enfermera. Mi preocupación creció más. ¿Cómo pudo haberse lastimado...?

—No se preocupen— Kohaku-chan parecía querer calmar a todos— Solo caí mal practicando, estaré bien. No duele tanto— Es un ángel...

—Tendremos que pasaremos la práctica para otro día— La subdirectora la miró pensativa—No podremos arriesgarnos a qué te lastimes más.

—¡No! ¡Estoy bien!— Sonó nerviosa— No quiero retrasarlos.

—Ni hablar. La práctica se cancela hoy.

Al terminar de ser curada, Kohaku-chan se paró algo tambaleante y sin apoyarse de su tobillo herida para disculparse con todos. Debería preocuparse más por ella misma.

Necesito quiero enmendar lo que sea que haya hecho, no quiero que me odie para siempre, menos ahora que necesita ayuda.

Hablar con los chicos me dio algo más de confianza, le hablaría otra vez. Y eso haré.

Sin decirle a nadie la seguí hasta el estacionamiento donde estaba su auto, escondiéndome atrás de una columna, si alguien me viera pensaría que soy un asqueroso acosador.

Al ver que estaba entrando con cuidado me alarmé, no quería que se vaya, no tendría otra oportunidad.

Di un paso al frente para soltar las palabras, pero el nerviosismo terminó ganándome y dije algo que realmente no esperaba decir.

—ME GUSTAS.

Kohaku-chan se volteó rápidamente para mirarme sorprendida. No sabía dónde meter mi cara.

Sentía las mejillas arder y el humo salir por mis orejas. Mis manos empezaron a sudar y mi corazón latir con locura. Las palabras se trababan en mi garganta.

—¡NO! ¡NO QUERIA DECIR ESO!— Quise enmendarlo— Qui-quiero decir, tampoco es mentira pero, ¡AH! ¡NO!— ¡AH! SOLO CÁLLATE— ¡Disculpa! ¡No quise incomodarte! No tienes por qué soportarme si me odias.

Soy un estúpido.

No podía quedarme más ahí, mi corazón me mataría. Volteé con la intención de salir corriendo cuando sentí que me sostenían de la muñeca. Kohaku-chan quiso que la mirará.

—Por... ¿Por qué dices eso?— Sus ojos estaban muy abiertos de la sorpresa y confusión igual que los míos. ¿Qué...?

—Porque tú me dijiste que me odiabas...—Mis cejas se curvaron del desconcierto. Tragándome la vergüenza le conté lo que pasó ese día pues a juzgar su expresión, no lograba entender nada.

—Pero yo no me refería a ti— Ya un poco más calmado el ambiente y luego de escucharme me dijo eso, desconcertándome.

—¿Qué quieres decir...?

—Realmente perdón si pensaste que me dirigía a ti— Estaba visiblemente apenada— En ese momento estaba en una llamada por los audífonos con el malnacido de mi ex— Su rostro se llenó de rabia al escupir esas palabras para luego calmarse y regresar la mirada hacia mí— Estuvo hostigándome estos días y por eso mi humor estuvo horrible, pero ya lo solucione— Me dio una sonrisa verdaderamente hermosa— Realmente lo siento.

Soy un grandísimo estúpido.

Al darme cuenta de que estuve malinterpretando la situación todo este tiempo no pude evitar explotar de pura vergüenza. No puedo creer que sea tan estúpido.

Luego todo fue oscuridad.

.

.

.

Desperté con dificultad, el techo que tenía frente mío nunca lo había visto en mi vida.

—Me alegro que despertaras.

¡...! ¡¿Kohaku-chan?!

Me senté de golpe en lo que parecía el sillón donde estuve durmiendo, giré mi cabeza para encontrarme con los ojos azules.

—¿Qué...?

—Te desmayaste en el estacionamiento— Me alcanzó un vaso con agua. Dios, que vergüenza. Debo verme tan patético ante ella— Me sorprendiste, no podía dejarte ahí así que te cargué y como no sé cuál es tu dirección ahora estás en mi casa—Sonrió.

—¿Cómo...— Vamos, háblale sin nervios—¿Cómo pudiste llevarme si tu tobillo está mal?—Desvié la mirada avergonzado.

—No te preocupes— Mostró sus bíceps con orgullo—Soy fuerte, puedo cargarte sin problemas.

El silencio se hizo presente, realmente incómodo. Con disimuló regresó la mirada para sorprenderme. Sus bellas mejillas tenían un tono rosa verdaderamente tierno, sus ojos aguamarina miraban el suelo.

—¿Por qué dijiste que te gustaba?

Mi corazón dio un vuelco, la sangre regresó a mi rostro cómo a ella. Supongo que de nada sirve ocultarlo.

Si de algo me ha servido interpretar a Senku, es que las cosas siempre deben ser claras.

—Porque es la verdad— Acaricié mi nuca, jugando con mis cabellos por el nerviosismo— Desde hace tiempo, ya te admiraba desde antes de trabajar juntos...— Dije en un susurro, pero lo suficientemente alto para que también lo escuche— No quería decírtelo por que todo sería incómodo.

La calidez de sus manos me sorprendió. Había atrapado las mías entre su tersa piel para mirarme, mis ojos se abrieron— No será así, es más, podemos iniciar siendo amigos— La comisura de sus labios alzaron por sus mejillas, siento mi corazón latir fuertemente.

—Igual disculpa...— No puedo resistir, le regreso la sonrisa— Pero sí, me gustaría ser tu amigo.

Creo que hasta puedo decir que me mira con ternura.

—Quédate a cenar.

—¡...! No no, no quiero incomodar. Ya suficiente me ayudaste.

—Tómalo como una excusa para conocernos más, jeje~

Si lo pone así, no puedo negarme.

Hablamos cerca de tres horas, realmente el tiempo pasa volando entre la conocernos más y comer.

Me contó cuando le ofrecieron el trabajo para interpretar a Kohaku en Dr. Stone emocionada, pues leía el manga desde antes y es una gran fan. Para ella la trama es verdaderamente inspiradora para seguir adelante, no solo por el amor a la ciencia que enseña en cada capítulo, sino también puntos que son realmente para analizar. Como también le pareció divertido que ella y su personaje compartan el mismo nombre jaja.

Me entretuve escuchándola atentamente, conversar sobre mi no algo de lo que este acostumbrado. Así estoy más que bien.

Tarde nos dimos cuenta que ya eran casi las diez de la noche.

—Creo que ya es momento de irme, ya es tarde. No quiero molestarte

—¡Para nada! Fue muy divertido.

—Espero que puedas recuperarte pronto.

Al cerrar la puerta tras de mí no pude evitar emocionarme. Me fui cayendo para sentarme de cuclillas, en estos momentos no me importaba si las personas que pasaban me mirarán con extrañeza. Nada importaba ahora.

¡Simplemente no puedo quitar la sonrisa de mi rostro! ¡Estoy viviendo algo que siempre soñé!

La vibración en mi bolsillo me saco de mi ensueño. Revisé quien me llamaba aún con mis manos algo nerviosas, era Takao.

¡Por fin me contestas! ¡Te llevo llamando desde que te perdí de vista al salir del set!

Sorprendido revisó el registro de llamadas. 10 llamadas perdidas, dios. ¿Cómo no pude darme cuenta?

¿Seiji, me estás escuchando?

—¡Ah! ¡Sí! ¿Qué pasó?

Aún no te digo lo que tenía pendiente— Verdad, aunque ahora no lo veo tan necesario— Ve al restaurante cerca a mi casa, te estamos esperando aquí.

—Pero ya cené.

¡Solo ven!— Y colgó.

...

—No vendrá, es tarde.

—¡Sí lo hará!

Antes que Jun pudiera darle la razón a Takao, vio al albino pasar por el lumbral de la puerta buscando con la mirada a sus amigos. Alzó la mano para llamar su atención.

Sus ojos se abrieron de la sorpresa al notar el buen humor de Seiji, sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas y su sonrisa era más que obvia.

—Wow, estos días nos acostumbrados a verte sombrío. ¿Podemos saber que sucedió?

Con mucha emoción, el joven se sentó y empezó a contar lo que sucedió desde que salió del set, aunque avergonzado cuando llegó a la parte de su confesión improvisada. Nadie podía entender como las cosas cambiaron tan fácilmente.

Pero sin duda alguna el más impresionado era el intérprete de Tsukasa.

—¡Eso era lo que tenía que decirte! Cuando hablé con Kohaku le pregunté por qué últimamente estaba de mal humor a lo que me contestó que era por su ex pareja estaba molestándola con mensajes y llamadas recurrentes. Uniendo los puntos pensé que quizás no te lo dijo a ti y podría estar hablando en voz alta consigo misma. ¡No esperaba que justo la encontrarás cuando estaba en una llamada! ¡Y...!

—Ya, ya. Recuerda respirar.

—Podrías tener una oportunidad— El comentario de Jun solo lo hizo enrojecer— Aunque no quita que todo fue demasiado vergonzoso...

Sí, era verdad. Sería uno de los recuerdos que lo avergonzarían antes de dormir, pero era lo de menos ahora.

—Felicidades—Katashi dijo en seco, los tres lo miraron impresionados, no era algo que esperarían de él— Admito que me equivoqué.

El más alto no puedo evitar enternecerse, fue directo a abrazarlo diciendo cosas que abajo de ese corazón frío y cruel existía alguien amable que se preocupaba por los demás. Claro, él solo lo miraba aburrido sin intentar alejarse porque sabía que no llegaría a nada.

Seiji los miraba divertido.

No todo fue tan malo.


Está demasiado raro XD y siento que no me quedo tan bien :'v

No puedo hacer que se odien de verdad, no lo encuentro posible por como son sus personalidades.

A Senku todo le vale, nunca a mostrado rencor u odio hacia alguien y a Kohaku si bien le afecta en el momento, termina dejándolo pasar. A ambos nos les importaría realmente.

Por eso lo hice con temática de actores que me encanta! Aunque igual no pude hacer como se debe (? Mi corazón no me lo permite.

Para explicar los nombres: Pueden guiarse de la inicial y su fonética.

Senku~ Seiji
Chrome~Katashi
Gen~Jun
Tsukasa~ Takao

¡Espero hayan disfrutado mi humilde aporte para este bellísimo ship!

Día 7: Del odio al amor