Affections Touching Across Time
Senku miro el cielo, el frío recorrió su cuerpo, erizando la piel que el abrigo no alcanzó a cubrir. Los copos de nieve cayeron lento, cubriendo los jardines del palacio con una manta blanca y espesa que se ilumino con los colores del atardecer, en una escena digna de una película romántica, pensó, con una sonrisa amarga.
Senku nunca fue un verdadero fanatico de los climas fríos, su resistencia a los cambios de temperatura, al igual que su resistencia en general, fuenula, pero supuso que, dadas sus circunstancias, podría hacer una omisión hoy.
Los ojos rubíes recorrieron cada rincón de ese jardín, desde la parte cercana a los campos de entrenamiento, donde Kohaku solía entrenar junto a Kinro y Ginro a escondidas de su padre, hasta el árbol de cerezo donde la vio por primera vez.
–Ella es Kohaku, la princesa menor del palacio –les presento su padre, Senku la miro, una cara infantil con cabellera rubia y enormes ojos azules.
–¡Yo no soy ninguna princesa! –Gruño, pisoteando fuerte con sus pequeños pies en la suave nieve. –Me escapare en cuanto pueda ¡Y no me voy casar contigo! –determino, con sus pequeños brazos cruzados frente a su pecho aun sin desarrollar.
–Kohaku, no puedes decir esas cosas –murmuro una niña mayor, detras de la pequeña Kohaku.
Los ojos rubies la examinaron, desde el cabello largo hasta los ojos igualemente azules, ella debio ser Ruri, penso.
–¡Ruri-nee! ¿Que haces fuera? Vas a enfermarte –grito la niña, con esa voz aguda, quitandose el quimono abrigador de los hombros y colocandoselo a su hermana.
–No soy tan fragil, Kohaku, pero gracias.
Senku sonrio ante la interacción de las hermanas, él realmente esperaba que ellos no se casaran, que ella se mantiviera alejada de él, que escapara antes de que los desposaran, o incluso antes de que tuvieran más contacto. Pero la parte egoista de él queria tenerla cerca de nuevo, la habia extrañado, y aun ahora se estaba conteniendo de poder abrazarla.
–Un cerebro enamorado es lo mas ilogico que existe –murmuro, captando la atención de las dos princesas.
–Dices cosas raras –bufo, con un puchero adorable en el rostro infantil.
Senku disfruto de esos momentos robados junto a la princesa, disfruto de cada segundo apreciando como Kohaku dejaba de alejarse de él, y su curiosidad le ganaba, preguntando cada cosa que no entendia. Pero al mismo tiempo, mientras ella se acercaba, él se lamentó más, aun más cuando ello lo beso por primera vez. Ellos firmaron su sentencia en alquel momento, y Senku se lamento interiormente mientras rodeaba a la rubia con sus brazos.
–¿Senku-chan? –Gen, quien siempre se escucha cantarín y alegre, hoy carece de esa efusividad, Senku lo entiende.
–¿Necesitas algo, mentalista? –preguntó, con la voz queda y la mirada aún fija en el cielo.
–Yo debería preguntarte eso –Gen caminó hasta estar a su lado, y Senku sabe que pocas son las ganas del hombre de poner una mano sobre su hombro, aunque claro que se limita a preguntar: –¿Estás bien?
–He estado mejor –bromeó, con un casi nulo sentimiento de diversión. –Crei que esta vez lo lograriamos –confesó.
–Al menos tenemos más información, puede que la próxima vez lo logren al fin.
Senku asintio, él tambien lo esperaba, con toda la información recabada, él creyo que esta vez haria la diferencia, pero no lo hizo, para este punto, se ha preguntado innumerables veces si aún vale la pena intentarlo. La ciencia está llena de prueba y error, yendo paso a paso hasta lograr su objetivo, pero en este experimento, Senku ya está harto de no encontrar la respuesta, de intentarlo todo y que el resultado sea el mismo.
–¿Senku? –La voz de Yuzuriha llamó la atención de ambos.
–¿Ella está bien? –preguntó, sabiendo la respuesta en cuento las cejas de Yuzuriha se contrajera.
–Aún continúa estable –respondió.
Senku asintio, esa no es una respuesta satisfactoria, pero en su situación, es lo mejor que puede escuchar.
–Todos hemos hablado con ella, solo faltas tú.
–Supongo que tengo que ir –fue todo lo que murmuro, dejando atrás a Gen y Yuzuriha.
El recorrido al interior del palacio le parecio sumamente largo, probablemente porque en cada lugar puede ver un fragmento de su vida con Kohaku, una de tantas, pensó con sorna. Las personas a su alrededor murmuran, como siempre, sería bueno no estar acostumbrado a eso.
Fuera de la habitación de Kohaku, Ruri le espera, sus ojos se encuentran hinchados y aun llorosos, Suika no se encuentra mejor, derramando tantas lágrimas que Senku teme una deshidratación de la niña.
–¿Sigue despierta? –preguntó.
Ruri, que abrazaba a Suika, asintió, con esa mirada llena de pena que habia visto tantas veces. Senku corrió la puerta, y ahí, sentada en el futón, y con el Kimono rosa sobre sus hombros, Kohaku le recibió con una sonrisa cansina.
–¿Cómo te sientes, Leona?
Un ligero puchero apareció en los labios de la rubia, algo que lo hace sonreír.
–No soy una leona, bastardo –murmuró, su voz es rasposa, y es un poco agridulce saber que ella no tiene más energía para reclamarle con ojos zafiro se desvían a la pequeña ventana de la habitación, aunque los rubíes se mantuvieron sobre la figura marchita de la mujer.
Kohaku no debería verse así, nunca, ella debería estar corriendo entre la nieve, sonriéndole con el brillo de diez billones de voltios, y llamándolo un maldito bastardo aprovechado; no debería estar postrada en una cama, con el cabello, siempre salvaje, domado por las horas que ha pasado en cama y con el rostro pálido. Kohaku no debería tener el derecho a verse tan frágil.
Pero esa es una vista a la que Senku se ha acostumbrado con el tiempo. Esta no es, ni por asomo, la primera vez que ve a Kohaku marchitarse con la llegada del invierno, y probablemente no sea la última.
Es frustrante tener que revivir momentos junto a Kohaku: su primer encuentro, su primer abrazo, su primer beso, confesarse su amor, casarse, y después tener que perderla. Miles de escenarios diferentes, miles variables, pero siempre el mismo final, con ellos teniendo que decirse adiós. Senku lo ha intentado todo, ha intentado mantener a Kohaku lejos, ha intentado jamás confesar su amor, ha intentado todo, pero el resultado siempre es el mismo, jamás dura demasiado.
–Te amo –murmuró Kohaku, enterrando su nariz en el cuelo de Senku, riendo mientras se pegaba más al costado desnudo de su cuerpo.
–Lo sé, leona –murmuro, besando la coronilla rubia.
–Podrias decir lo mismo, idiota –gruño ella, dandole una pequeña mordida en el hombro.
Senku rio, acostumbrado a eso, atrayendo más a la chica, intentando grabar en su memoria el calor de su cuerpo en su memoria. Le dolia recurrir a eso, pero necesitaba ser un poco egoista mientras aun podia.
–¿Cuánto tiempo me queda? –preguntó ella, con la vista aun fija en los copos que caen afuera, y con la voz en casi un susurro.
–No lo sé, pueden ser días, o semanas o…
–Senku, no soy tonta –le interrumpió, con el ceño fruncido, pero la tranquilidad aun en su voz.
Senku quiere reírse de sí mismo, porque creyó que la leona le creería, ella es astuta, claro que no podría mentirle, nunca ha podido mentirle.
–Puede que no pase de esta noche –confesó, apretando los puños cuando ella al fin se giró para encararlo con una sonrisa resignada.
–Me gustaría poder hablar más, pero la garganta no deja de dolerme desde ayer –admitió, dejando, como pocas veces, su orgullo.
–No seas una leona estupida –le regaño, tomando asiento junto a ella.
–Moriré hoy, ¿al menos puedes darme el beneficio de no seguir tus órdenes, Senku? –bromeó, y si no fuera por la voz ronca, y lo pálido de su rostro, Senku creería que se trataba de la misma Kohaku de siempre.
Fue casi inevitable que su mano viajara hasta tomar la más pequeña, algo que parece llamar la atención de Kohaku. Senku no es la persona más afectiva, Kohaku tampoco, pero pueden permitirse eso enlos momentos a solas, más cuando la vida parece abandonar el cuerpo de alguno.
Senku ha perdido la cuenta de cuántas veces han estado en esta posición: él sosteniendo el cuerpo frágil de Kohaku mientras espera a que la media noche le arrebate a la única mujer que ha amado nunca. No es una buena sensación, pero al menos es mejor que la de estar en los brazos de ella mientras las lágrimas corren por los ojos azules, con ella reprochado por no ser lo suficientemente rápida o fuerte como para protegerlo. Sí, es preferible ser quien se reproche por no poder protegerla.
El silencio inundo el lugar, siendo interrumpido solo cuando una de las sirvientas del palacio entro con una vela y la cena, colocando ambas cerca de ellos y disculpandose con una reberencia para salir al fin de la habitación. Comieron en silencio, apreciando la nieve que caia afuera, al menos hasta que un ataque de tos golpeo a Kohaku, y él se acerco a ella intentando estabilizarla.
–¿Estas mejor? –preguntó, sosteniendo la taza de té para que ella bebiera.
–Mis pulmones arden –informó, aunpre pronto una sonrisa tiro de sus labios –supongo que es mi cuerpo diciendo que no aguantara mucho.
Senku asintio, dejando la taza de nuevo en la charola, y tomando de nuevo la fragil mano de Kohaku.
–La primera vez que te vi, jamás creí que terminaríamos enamorados.
–Crei que hurias en cuanto tuvieras oportunidad –bromeo, recibiendo un ligero apreton en la mano. Ojala lo hubieras hecho, penso, regresando el apretón.
–Realmente lo pense –admirio ella, mirando hacia la ventana. –Pero luego vi que eras una persona amable y agradable, y cuando me di cuenta que mis sueños se habian vlcado a tener una familia a tu lado. –Ella rio entre dientes, mirandolo al fin. –Creo que mis sueños quedaran sin cumplir.
Senku sintio como su corazon se rompia, quiso reprocharse, maldecir, golpear a todos, pero lo unico que pudo hacer fue inclinarse por, tomando por la nuca a la chica, y besarla tan profundamente. Su lengua invadio la ajena, él podria contraer la misma enfermedad y morir como Kohaku, pero eso lo tuvo sin cuidado mientras disfrutaba del contacto.
–Senku…
Kohaku hizo un ligero amago por separarse, tal vez temiendo contagiarlo, pero él afianzo su agarre en su nuca, acercandose más, hasta que sus labios se rozaron, con su aliento chocando contra el de ella y los ojos entreccerrados, dijo las palabras que siempre temo decir:
–Te amo, Kohaku.
Eso parecio desvanecer la resolución de la rubia por alejarse, quien lo abrazo, aferrandose con todas sus fuerzas a él mientras se besaban, tan fuerte que el cuerpo le dolio, aunque eso no e comparon con el dolor en su pecho. Las lagrimas se deslizaron en él beso, Senku no supo sí eran de la rubia o suyas, aunque eso no importo. Esta fue su despedida y planeaba trasmitirle con ese beso todos sus sentimientos, y sobre todo esa promesa siempre hecha: en otra vida la encontraria, y esta vez sí la salvaria, haria todo lo que estuviera en sus manos para no volverse a alejar de ella, para no verla morir como lo estaba haciendo ahora.
Sí este era un drama romántico, definitivamente no era aquel que terminaba en un final feliz, con ellos besándose mientras los copos caían a su alrededor, no, este sería un drama donde ellos compartirán un beso, mientras la luz de la vela se apagaban junto a la vida de Kohaku.
Un ultimo suspiro, y cuando la obscuridad inundo la habitación, el alma de Kohaku parecio abandonarlo. Senku apreto el cuerpo sin vida de Kohaku contra él, mientras el dolor desgarrador se hacia mas grande, habia perdido la cuenta de cuantas veces la habia visto morir en sus brazos, de cuantas veces ese sintimiento lo habia invadido, y aun así, con cada vez, con cada nueva vida, nunca pudo estar preparado para eso.
–Sé que te volvere a ves, Kohaku, y solo es cuestion de tiempo, pero te prometo que al fin te protegere, solo espera, por favor –murmuró.
Él lo lograría, esta seria la ultima vez que la veria morir.
Notas de la autora:
1.- Me disculpo por lo triste de esta historia, pero pues tenia ganas de hacerlo desde hace un tiempo cuando escuche la canción del mismo nombre con la letra fan made, es muy hermosa y la verdad super recomendada. Tenia la intensión de hacerlo un long fic (lo sé, ya tengo muchas historias que no he actualizado, pero me gusto esta tematica de almas gemelas que no puden ser felices jejeje) no sé cuantos capitulos pueda tener, pero aun no estpy segura.
2.- Agradezco a quines leen y un poquito más a quines dejan reviews, en especial a Mumi Evans Elric por comentar siempre, te agradezco el apoyo y que te esten gustando mis aportes para esta semana.
3.- Personajes de Inagaki y Boichi, historia mia, sin más me despido, cuídense y sayonara.
