Una avasallante y sonriente Narcissa Malfoy entraba en comedor de la mansión Malfoy con una carta en sus manos. Su esposo Lucius al escuchar el sonido de sus tacones contra el suelo de mármol alzó la mirada y la observó con los ojos entrecerrados mientras se preguntaba qué era lo que tramaba ahora su mujer.

Lucius conocía muy bien a su esposa y por ello sabía que si estaba tan sonriente era porque o le había arruinado la vida a alguien... O estaba por hacerlo.

La preciosa y elegante rubia tomó asiento con la delicadeza de una verdadera reina y colocó la carta sobre la mesa a un lado. Lucius observó la carta y sin poder aguantar la curiosidad volvió la mirada a su periódico para hablarle.

-¿Por qué tan sonriente? Anoche estabas de mal humor -Habló fingiendo indiferencia.

Narcissa bebió un poco de su té sin abandonar su semblante enérgico.

-Eso es porque me hiciste enojar, pero no te preocupes hoy lo pensé bien y e decidido perdonarte -Respondió mirando a su esposo con fingida inocencia.

Lucius bajó el periódico boquiabierto mientras trataba de recodar en qué momento él le había pedido perdón a su mujer.

-Vaya pero que honor, gracias aunque no recuerde haberlo hecho -Dijo posando su intensa mirada sobre la rubia.

Narcissa le sonrió y mordió una tostada llena de mermelada.

Luego de tragarla volvió a hablar- Por supuesto querido, como me diste la razón en medio de la discusión me lo tomé como un claro "He sido un idiota perdóname Narcissa".

El platinado mayor rodó los ojos y volvió a alzar su periódico. Por supuesto que no le ganaría en esa discusión y por lo visto en ninguna otra.

-No creo que esa sea la razón por la cual estés tan feliz.

La rubia sonrío con la taza de té entre sus labios y con delicadeza se limpio antes de hablar.

-Tienes razón. ¿Recuerdas que estuvimos de acuerdo con que el matrimonio de Draco fue lo peor que pudimos permitir? -Le preguntó a su marido.

-Ajá -Respondió sin despegar su vista del profeta.

-Draco ha estado rechazando a todas mis candidatas, pero tengo una que no podrá rechazar estoy segura.

Lucius alzó una ceja.

-Astoria le pedirá que la rechace y volverá a lo mismo.

Narcissa lo miró mal- Actualmente Draco solo dispone de una semana y media para decidir algo que es inevitable. Además ella es perfecta.

El hombre dejó el periódico definitivamente sobre la mesa y miró a su esposa.

-¿De quién hablamos? -Preguntó un poco interesado.

La rubia tomó la carta y sopló sobre ella. Como una pluma la carta voló hasta posarse sobre el periódico cerrado en la mesa.

Lucius respiró profundamente mientras la agarraba y veía que era una cara del ministerio, específicamente de El Departamento de Aplicación de la Ley Mágica.

La abrió y la carta mostró un informe detallado.

Señor Draco Lucius Malfoy Black,

Yo Kingsley Shacklebolt actual jefe de la Brigada de Aplicación de la Ley Mágica, me complazco en presentarle a una nueva candidata para el cumplimiento de la Nueva Ley de Repoblación que legaliza el Matrimonio Trial por un límite de tres años según el código N 67 correspondiente a la antigua ley de la Orden de Merlín.

Datos de la candidata:

Nombre: Hermione Jean Granger.

Fecha de nacimiento: 19 de septiembre de 1979.

Estatus de sangre: Hija de Muggles.

Estado civil: Soltera.

Estado sexual: Inmaculada.

Casa: Gryffindor.

Ocupaciones: Heroína de Guerra, Fundadora de la P.E.D.D.O, Empleada del Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas (Anteriormente), Empleada del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica (actualmente).

El examen general de la Señorita Hermione Jean Granger fue de un 100% positivo en cualidades como esposa y madre, lo que quiere decir que se encuentra en su total capacidad de formar una familia. También cabe destacar que se ofreció voluntariamente como candidata para contraer matrimonio con Draco Lucius Malfoy.

La carta de la candidata se encuentra anexada.

Le recordamos Señor Malfoy que posee exactamente un límite de una semana y cinco días para tomar una decisión o nosotros nos encargaremos de tomar la mejor por usted.

Sin nada más que agregar.

Kingsley Shacklebolt.

Lucius completamente asombrado observó a su mujer quién ya lo miraba con una sonrisa. Y el no pudo evitar pensar en lo malvada que era.

-¿En serio?... ¿Hermione Granger? -Preguntó incrédulo- Pero si esos dos no se soportan.

-Ay mi amor, te recomiendo que leas la otra carta -Le invitó su esposa.

El hombre confundido sacó el pergamino que estaba doblado y se dispuso a leer. Luego colocó la carta sobre la mesa sin poder salir de su asombro.

-A ella le gusta Draco -Dijo sintiendo lo ridículas que sonaban esas palabras al salir de su boca.

Narcissa asintió.

-Lucius piénsalo, esa chica es la solución. Hoy la veré ya le envié una invitación a comer y aceptó -Dijo emocionada.

-Narcissa que te conozco, no haces esto solo por Draco. Quieres hacerle la vida imposible a Astoria, no tengo nada en contra de la señorita Granger. Pero si me gustaría que la otra esposa de Draco fuera también una sangre pura -Dijo el hombre a su esposa con el ceño fruncido.

Narcissa hizo un ademán con la mano para hacerle entender que no le importaba nada.

-Lucius amor mío, Astoria es una incompetente que solo está con Draco por dinero. Ni siquiera se encarga de cuidarlo como es, jamás en toda mi vida había visto a Draco ocuparse de sí mismo, ¿cuándo te he dejado solo?. Sé que eres capaz de hacer las cosas por ti mismo al igual que Draco pero eso no quiere decir que yo no tenga obligaciones como esposa y esas son cosas que Astoria no comprende. Si Hermione Granger está genuinamente interesada en nuestro hijo por supuesto que la apoyaré, es independiente, fuerte y eso es justamente lo que Draco necesita... Una mujer que lo ponga aprueba y a la vez lo cuide -Explicó la mujer mientas se ponía de pie para caminar hacia su esposo- Además sé que Draco ha sentido admiración por ella, me lo dijo una vez.

Lucius se sorprendió ante aquello.

-¿De verdad? -Preguntó mientras veía a su esposa acercarse a él.

-Ujum, dijo que la consideraba una mujer inteligente y valiente -Respondió colocando sus manos sobre los hombros de su marido- Lucius no puedo hacer esto sin ti, Draco siempre te ha escuchado y si tú me ayudas sé que no se negará.

El hombre respiró hondo- Cissa... -Narcissa sonrió al oírle llamarla por su apodo cariñoso- ¿Y si Draco no quiere? Yo ya no quiero obligarlo nunca más.

Narcissa le besó la mejilla.

-No lo harás amor mío, ni yo tampoco. Draco la elegirá por decisión propia.

Lucius exhaló derrotado.

-Bien, te ayudaré. Pero primero ve a esa cita y si es tan buena como crees, hablaré con él -Dijo seriamente a su mujer.

Narcissa le besó en los labios y sonrío.

-Lo vez, acabas de pedirme perdón otra vez -Habló divertida mientras tomaba las cartas y se marchaba del comedor con un contoneo sutil de caderas.

Lucius miró a su esposa alejarse y negó mientras sonreía como un tonto enamorado.