Saludos queridos lectores!
Como verán, he perdido el ritmo que llevaba con respecto al calendario SasuKarin y esperaba poder ponerme al corriente el fin de semana pasado, sin embargo, me fue imposible. Espero poder lograrlo el próximo fin de semana y mientras tanto, he decidido subir esta historia.
Esta historia corresponde al día 5 "Fantasma"
Inicialmente iba a esperar a subir esta historia junto a las demás que debo, pero en el grupo SasuKarin les regalé un pequeño adelanto y me incitaron a subirlo antes. Esperaba poder subirlo más temprano, pero no me fue posible. Espero que sea de su agrado y que se diviertan con él.
Por último, agradezco a ManaKarin, quien una vez más me hizo el favor de apoyarme con la portada n.n
Sin más, los dejo con la historia.
Era de madrugada cuando Sasuke llegó a su casa y sorprendentemente para él, Karin seguía despierta. Estaba sentada en la cama leyendo un informe médico.
—Deberías estar durmiendo.
—¿Así es como me saludas después de no vernos un mes? —replicó Karin haciendo un mohín.
—No esperaba verte despierta —contestó el Uchiha quitándose la ropa que había traído puesta sin lavar varios días— Necesito bañarme.
Karin frunció el ceño porque ella replicó su frialdad esperando que él la mimara, pero Sasuke, rara vez caía en ese juego y el desnudarse tan descaradamente frente a ella, era para que la pelirroja fuera la que terminara rogando. Aquello era un juego que tenían de ver quién aguantaba más tras una larga separación.
—No podía dormir y aproveché para adelantar trabajo —contestó desviando la mirada y evitando decirle que en realidad, ella había estado dormida hasta que percibió su chakra entrar a la aldea.
—¿Y en qué estás trabajando? —preguntó el azabache acercándose completamente desnudo a la pelirroja y tomando el informe para leerlo.
—En algo muy gran… —se arregló la voz dando un salto de la cama y desviando la mirada tratando de fingir que no había escudriñado el cuerpo del hombre— Es un proyecto pequeño.
—¿Pequeño? —preguntó Sasuke sabiendo que ella no se refería al proyecto y que era un pobre intento por evitar perder.
—¿No ibas a meterte a bañar? —preguntó la pelirroja y Sasuke dejó el informe en la cama, se acercó a la cajonera del cuarto y se agachó para sacar una toalla limpia del último cajón.
—¡Al diablo! —exclamó Karin al ver el trasero de , iba a aprovechar lo que se pudiera y lo besó con ansiedad cuando el hombre se enderezó.
El Uchiha no se esperaba aquello, a Karin le gustaba resistirse hasta el último segundo en aras de su orgullo, además de que ella también solía usar sus propias armas, pero en esta ocasión no había peleado demasiado antes de arrojarse a él.
—¿Dónde te metiste? —Karin detuvo el beso pero no se alejó de él— Apestas.
—No quiero hablar de eso —bufó Sasuke bastante convencido de que ella lo mandaría a bañar antes de seguir en lo que estaban.
—Como sea, puedo lidiar con eso —murmuró y con rapidez se deshizo de su propia ropa antes de volver a lanzarse a besar al Uchiha— Vamos a la ducha.
Karin estaba bastante rara, pero no objetó y entre besos caminaron hasta el baño. Quién sabe quién de los dos encendió la regadera y se metieron bajo del agua sin prestarle mucha atención a la temperatura, sus cuerpos ya estaban bastante calientes como para evaporar el agua más fría.
Sasuke metió las manos por detrás de las rodillas de Karin para levantarla recargándola en la pared, pero antes de siquiera intentar acomodar su virilidad en la abertura de su pareja, un grito los interrumpió.
—¡MAMI! —se oyó con fuerza y mientras Sasuke se vio alarmado listo para correr en dirección del grito, Karin soltó un bufido.
—Lo sabía —Karin se oyó resignada y el varón miró a la pelirroja confundido. Ella hizo que la bajara y se separó de él— Ahora vuelvo… tal vez.
—¡MAMÁ! —se seguía oyendo el grito y el único motivo por el que Sasuke no corría era porque Karin parecía muy tranquila.
—¡Ya voy! —la pelirroja contestó el llamado que se repetía una y otra vez mientras se ponía la bata de baño— Termina de bañarte.
Resignada, Karin entró a la habitación de su hijo de tres años y encendió la luz.
—¡Mamá! ¡De nuevo el fantasma! —lloraba el niño de ojos rojos y cabello oscuro.
—Ya hemos hablado de esto, no hay fantasmas —caminó hacia la cama y se sentó a la orilla— Es el Ojo de la mente de Kagura.
—¡No mamá! ¡Esta vez sí era un fantasma! —decía el niño abrazando a su madre— Yo lo ví, estaba caminando en mi habitación.
—Tal vez fue una pesadilla. Recuerda que si hay alguien en la casa soy la primera en darme cuenta.
—¿También puedes saber si hay fantasmas? —preguntó el niño y Karin no sabía qué contestar a eso, ni siquiera sabía si los fantasmas tenían chakra aunque tampoco podía decir que creyera en ellos.
—Claro, por eso sé que no había nada en tu habitación —aseguró para calmarlo— Debiste soñarlo.
—Pero lo ví…
—En los sueños también puedes ver cosas ¿No? —señaló Karin y el pequeño asintió— ¿Ves? No hay fantasmas, mejor ya duerme.
—Pero…
—Estoy cuidando la casa y tú papá ya llegó, está tomando un baño, pero mientras estemos los dos ni los fantasmas ni nadie van a entrar.
—¿Papá llegó? —preguntó emocionado.
—Si, con los dos en la casa ya no tienes nada qué temer.
—¿Puedo dormir con ustedes? —preguntó el niño ilusionado y Karin lo miró tratando de no mostrar su desagrado con la idea. Amaba a su hijo, pero todavía estaba caliente de pensar a Sasuke desnudo en la regadera.
—Papá está cansado por su misión, mejor duerme en tu cuarto para que él descanse y mañana duermes con nosotros ¿Qué te parece?
—No, mamá, quiero dormir con ustedes —pidió lloroso y con una expresión de lástima que nadie sospecharía que hacía tan sólo unos segundo se había visto emocionado por la llegada de su padre— Por favor, no me dejes solito.
Karin soltó un suspiro pesado sabiendo que no iba a librarse de ese pequeño, porque aunque no cediera a su mirada manipuladora, tarde o temprano volvería a gritarles hablando del fantasma, ya fuera a propósito para cumplir con su capricho o porque de verdad siguiera asustado. En pocas palabras, esa noche no habría 18+.
—Sólo será por esta noche, recuerda que no puedes correr a mi cama cada que tienes miedo —cedió la pelirroja cargando a su hijo— Los shinobis son valientes y no le tienen miedo a los fantasmas.
—Si, mami —se oyó alegre y Karin rodó los ojos. Quizá en apariencia era prácticamente una calca de Sasuke, pero en carácter se parecía más a ella.
Con el niño en brazos, Karin entró a su habitación y al mismo tiempo, Sasuke salía del baño de la misma forma en que había entrado, sin nada que lo cubriera y bastante animado a seguir con el pendiente que dejaron en la ducha, sin embargo, por la forma en que la pelirroja cargaba al niño, éste no vio nada y ella pudo hacerle una señal de que se olvidara del asunto.
—Ya duérmete —sugirió Karin al niño cuando lo acostó en medio de la cama y ella se levantó a secarse el cabello que aún le escurría.
—No, quiero esperarlos —insistió el niño sentándose en la cama.
—Tu papá no ha de tardar en salir, yo sólo me pondré la pijama y me meto a la cama —explicó la joven madre quien, aún tenía la esperanza de que si su hijo se dormía sabiendo que en un rato estarían con él, su marido y ella podrían al menos desahogarse con algo rápido en el baño o en otro lado antes de acostarse.
—Quiero esperarlos —insistió el niño y se le escapó un bostezo. Empero, era bastante terco que pese al sueño, resistió hasta el último momento muy a pesar de que Sasuke se había tenido que dar otra ronda en la ducha pero de agua fría.
—¿No deberías estar durmiendo? —preguntó Sasuke cuando salió del baño envuelto en la toalla para secarse las manos, porque no se había metido ni ropa en el calor del momento.
—¡Papi! —saltó de la cama somnoliento y lo abrazó.
—¿No conoces otras frases? —preguntó Karin recordando que así había sido como él la saludó hacía poco.
—No podía dormir, hay fantasmas en la casa —contestó el niño y el azabache miró a la pelirroja por una respuesta.
—Deja a tu padre ponerse algo de ropa o se resfriará —llamó Karin quien para ese momento ya estaba vestida con una pijama discreta y sin mirar a Sasuke, ya sabía lo que él quería saber— Akiro está desarrollando el Ojo de la Mente de Kagura, pero es muy molesto cuando no se domina —explicaba mientras su hijo se acomodaba a un lado de ella— Lleva tres días confundiendo las presencias que percibe con fantasmas.
—¡Pero los veo! —insistía el niño. Mientras tanto, Sasuke se vestía de mala gana.
—Los bebés son sinestésicos y conforme crecen lo van perdiendo. Akiro aún es joven, así que lo que percibe como el Ojo de la Mente de Kagura, a veces puede verlo —acomodaba al niño en la cama— Como no lo controla, aunque presienta a alguien a varios metros lejos de él, puede confundirlo y sentirlo cerca. Seguirá así hasta que lo controle.
—¡No soy bebé! —replicaba el niño entre bostezos.
—Durante el sueño es más propenso a confundir las sensaciones, por eso estos días no hemos dormido —le dirigió una mirada a su marido, quien se subía el pantalón y entendió el por qué Karin no había querido alargar el juego.
—¿Ya empezaste a entrenarlo? —preguntó el Uchiha metiéndose a la cama, al otro lado de su hijo.
—Si —aseguró la pelirroja y Sasuke se extrañó de que no mencionara más al respecto, como los avances.
No hubo mucho más diálogo y se acostaron a dormir y cuando Karin percibió que su hijo se había dormido, ambos adultos intentaron escabullirse unos minutos, pero en cada intento el niño se despertaba.
—¿De verdad se duerme? —preguntó Sasuke en un susurro incrédulo de que el niño se diera cuenta con rapidez que ellos intentaban dejarlo solo unos minutos.
—Si, pero creo que está usando el Ojo de la mente de Kagura inconscientemente para asegurarse que está seguro con nosotros —suspiró la pelirroja.
—¿Cuánto tiempo crees que tarde en dominarlo?
—Yo tardé un año en dominar lo básico —contestó Karin con desaliento, sabiendo que era una etapa muy complicada para los de su clan— Dormí muy mal los primeros seis meses.
—¿Seis meses? —bufó Sasuke.
—Según mi madre, fui muy rápida y a juzgar que Akiro sólo tiene la mitad de sangre de rastreador, puede que le lleve más tiempo.
—¿Bromeas?
—¿Por qué crees que no tengo hermanos? —ella suspiró— Nos esperan unos meses muy largos.
—Mañana lo dejo en casa de Naruto —replicó Sasuke frustrado— Te quiero en la cama cuando vuelva.
—Trato hecho —contestó Karin soltando una risita, porque jamás había sentido el chakra de Sasuke tan ansioso en ninguno de sus juegos de resistencia y eso sólo anunciaba que se venía algo muy bueno. Tal vez, el asunto del fantasma no iba a ser tan malo teniendo amigos después de todo.
