*Inserte meme de "¿usted no aprende, verdad?"*, pero no hay modo de detenerme xD así que me voy a llenarme de fics multi cap, esperemos que pueda terminarlos algún día jajaja con este fic no creo que sea muy largo, porque es algo muy concreto y que la verdad se podría haber quedado en un oneshot muy largo. Pero como necesito motivación, ¿qué mejor que saber que hay gente esperando por poder leer más?
En fin, como advertencias, esto es un fic que consideraría +16 por el contenido semi explícito y los temas a abordar, también debo de decir que no soy experta en el omegaverse, no me he leído más que un puñado de fics que considero genuinamente buenos y sanos (y quiero cumplir al menos la segunda parte, así que este fic no va a incluir la parte "pútrida" del omegaverse).
Explicación innecesariamente larga: No me gusta usar el término "rut", esto porque como que me desencanta usar palabras en inglés. Así que hice una breve investigación (porque "celo" no es precisamente el término más indicado para describir lo que pasan los alfas, porque el celo es definido como la época en que las hembras (en este caso omegas) son sexualmente receptivas, pero realmente no es un proceso por el que pasen los machos) y llegué a la conclusión que el término más correcto en español sería brama/berrea, que es el proceso por el que ciertos mamíferos macho tienen un aumento de producción de testosterona, el dimorfismo sexual se ve acentuado y hay una mayor agresión a otros machos equivalente a su interés por las hembras. Algunos pueden marcarse con barro, sufrir cambios fisiológicos o realizar exhibiciones características para hacerse más atractivos visualmente para las hembras. Los machos también usan el olfato para atraer a las hembras a aparearse usando secreciones de las glándulas y sumergiéndose en su propia orina. Así que creo que es la definición más cercana a "rut" o el "celo de un alfa".
Tardío florecer
.
Capítulo 1
.
En un mundo en donde no solo hay demonios, la vida todavía puede ser más complicada, y por eso los seres humanos, al llegar a la pubertad, no sólo tienen los clásicos cambios, sino que además se les asigna un sexo secundario: Alfa, beta y omega.
Los alfas son fuertes, los que están en la cima de la jerarquía, aquellos que son los primeros en acudir a la batalla, lo que todos los padres esperaban que fueran sus hijos varones.
Los omega, aunque son apreciados por su delicadeza y aptitudes para la maternidad, tienen enormes desventajas en este sistema que los deja hasta el fondo al no verles otra utilidad más que la de parir, siendo los más vulnerados. Ser un omega era para algunos incluso una sentencia de muerte.
Y bueno, los betas son betas. No tienen nada en especial y quizá por eso son los que tienen vidas más sencillas.
Aoi agradece que después de pasar la tragedia de perder a su familia, alguna deidad decidiera darle la bendición de permitirle ser una beta.
La verdad es que había tenido muchas bendiciones. No solo era una beta y no tenía que lidiar con ninguno de los fastidiosas manifestaciones del sexo secundario, sino que además sobrevivió a esa estúpida decisión de sobrevivir a la selección final.
Quizá si fuera una alfa hubiera encontrado el valor de volver a tomar la espada para luchar contra los demonios, pero la verdad es que lo más seguro es que seguiría siendo igual de cobarde. Ella quería vivir, así fuera de manera deshonrosa.
La Finca Mariposa es sin duda un lugar seguro, todos los días agradece que Shinobu la haya tomado bajo su protección. No era precisamente sencillo, había muchos libros que leer, las manchas de sangre que lavar eran infinitas, había aún más platillos que preparar y sinceramente la parte más difícil era tener que enfrentar casi a diario cazadores con graves heridas -heridas que ella debería de recibir- y tener que hacer de tripas corazón para cumplir con lo único que debe hacer.
Y aunque como personal médico le es imposible no encariñarse con algunos pacientes, hay unos cazadores en particular que quiere porque se atrevieron a poner en riesgo su vida por tomar una misión que le había sido asignada: Tanjiro Kamado, Zenitsu Agatsuma y Inosuke Hashibira.
Probablemente uno más tonto que el otro, pero Aoi jamás iba a olvidar lo mucho que lloró cuando llegaron moribundos tras la pelea que tuvieron contra la Sexta Luna superior. A veces Aoi se preguntaba qué habría sido de ella si ellos no hubieran tomado su lugar, seguro que estaría muerta.
Así que una vez más, agradeció a todas las deidades existentes por enviarle esos tres nuevos guardianes, que incluso si eran más jóvenes que ella, cada fibra de su ser exuda valor.
Actualmente los tenían como huéspedes, no como pacientes. Y a Aoi eso le ponía contenta aunque acabara con la calma característica de la finca, porque, aunque Tanjiro se esforzaba mucho, Inosuke y Zenitsu de algún modo acaban haciendo desastres. A Aoi le daba mucha ternura como siempre se disculpaba por todos y no le permitía regañarlos propiamente.
Lo único que realmente la aquejaba últimamente es que hacía mucho calor.
Aoi dejó su cuaderno de apuntes para empezar a echarse aire con este, bufando para tratar de refrescarse un poco, ¿por qué sentía tanto maldito calor? No tenía ni idea de porqué se ponía así, cuando se quejó, las niñas se le quedaron viendo extrañadas, afirmando que el clima era bastante agradable.
¡Todavía ni siquiera era verano! Si así se sentía con la primavera no se imaginaba cómo sería cuando las olas de calor empezarán. Cocinar iba a ser una verdadera tortura.
«Odio el calor», se lamentó Aoi, mientras revisaba las notas, para asegurarse de que ningún paciente quedará sin su respectivo tratamiento «¿por qué tiene que hacer tanto calor?».
Mientras seguía hojeando, y como si fuera un pequeño castigo de los tan amables dioses, escuchó un grito en una de las habitaciones de pacientes, y como buena enfermera, era su deber ir a ver qué estaba pasando. Cuando escuchó que se rompió algo y un objeto pesado parecía haber caído al suelo apresuró el paso, obviamente preocupada por qué eso obviamente sólo significaba malas noticias.
Conforme se acercaba al lugar en donde estaban causando todo ese alboroto, no se sorprendió de que sea la habitación en donde ya es prácticamente una regla que Tanjiro, Inosuke y Zenitsu se recuperen de sus heridas por las misiones o simplemente usen para descansar.
Aunque, el último se encuentra fuera de la habitación, pegado a la pared mientras abraza la caja de Nezuko como si fuera todo lo que le quedaba en este mundo.
— ¡¿Qué hice para merecer esto?!— Zenitsu chilló como si estuviera a punto de morir y Aoi enarco una ceja, antes de que pueda preguntarle algo, se dio cuenta de que su mejilla izquierda estaba notablemente inflamada y que los botones de sus ropas de paciente habían sido arrancados.
— ¿Qué ha pasado?— aunque estaba en un noventa por ciento segura de que Inosuke le había golpeado, era raro que simplemente le hubieran sacado y Tanjiro no estuviera tratando de remediar las cosas. Zenitsu empezó a balbucear, tratando de formar una oración, lo que hizo que Aoi ya se empezará a impacientar, últimamente estaba más irritable de lo normal, incluso se había peleado con Shinobu un par de veces sin saber exactamente porqué.
Un golpe seco la hizo dejar de prestar atención a Zenitsu para caminar hacía la puerta, dispuesta a parar lo que sea que esté pasando dentro.
— ¡No!— el rubio la abrazó de sus piernas, haciendo a Aoi perder el equilibrio unos segundos antes de acabar topando con la puerta. La jaqueca que llevaba ignorando empezó a aumentar debido a esto.
— ¡Zenitsu-san!— le regañó, más que por el dolor porque no le gustaba que la tocara de ningún modo, no después de escucharlo hacer esos comentarios tan inapropiados. No importaba cuán agradecida estuviera con él, no podía olvidar eso.
— ¡No entres, Aoi-san!— Aoi frunció el ceño con fuerza, ¿qué rayos está pasando?— ¡El bruto de Inosuke entró en brama!
Aoi soltó la manija de la puerta como si le quemara, y Zenitsu la soltó, haciendo a la pelinegra sentirse bastante mal por haber creído que él tenía sucias intenciones cuando sólo le preocupaba su integridad.
Que Inosuke haya entrado en brama explicaba el muy mal humor que tenía desde hace un par de días, era de los primeros signos que avisaban la aparición de la brama, aunque Aoi no lo había ni siquiera sospechado -porque para ella Inosuke no era más que un crío-, pero sobretodo le daba una razón del por el huracán que había allí dentro.
A ella, como una beta, le era difícil entender la vida que llevaban los alfas y omegas, de hecho, ni siquiera le causaba curiosidad saber el sexo secundario de las personas a su alrededor. Poco o nada sabía además de lo que había llegado a leer en libros de anatomía y fisiología, capítulos que francamente no se había tomado la molestia de leer completos porque no era muy diferente detener una hemorragia o conseguir el antídoto ideal para salvar la vida de un paciente sea cual sea su sexo secundario.
— Por lo que escucho Inosuke es un alfa— como si la personalidad de Inosuke no fuera suficiente castigo para todas las personas a su alrededor, tenía que ser un alfa, el sexo secundario más violento de los tres existentes.
— ¡¿Qué más podría ser?! Todo de él grita la palabra "alfa"—Zenitsu exclamó como si fuera lo más obvio del mundo. Y es que no podía ser de otra forma—. Si creías que no podía ser más violento te has equivocado, ¡podría haber muerto!
— ¿Ya se había presentado? ¿Es su primera vez?— ignoró casi de manera cruel la declaración de Zenitsu, sabiendo que como era ya costumbre, sólo estaba exagerando. En cambio, Inosuke realmente le preocupaba, tenía quince años, podría ser su primer brama y estar sumamente confundido por ello, y sobretodo ser peligroso, no solo para los demás, sino para sí mismo; de ser así tendría que hablar con Shinobu para controlarlo.
— Honestamente no lo sé— otro golpe que hizo a Aoi apretar los puños de los nervios—. Creo que es su segunda o tercera brama. No estoy seguro.
— ¿Quién está con él?— Zenitsu se encogió y Aoi le vio desesperada, moría de ansiedad por abrir la puerta y regañarlo por hacer un lío.
— Tanjiro— musitó.
— ¿Tanjiro?— preguntó incrédula. Tanjiro era la personificación de la amabilidad, ¿cómo es que él iba a acceder a pelear con Inosuke?
— ¡Él da mucho miedo cuando pelea así! Creí que a pesar de que Tanjiro fuera un alfa él sí sabía controlarse. ¡Pero ni siquiera recordó que Nezuko estaba dentro de la caja! Podrían haberla lastimado— volvió a donde estaba la caja y la abrazó con lágrimas en los ojos mientras llamaba a la chica de sus sueños.
Aoi en cambio siguió perdida en sus propias reflexiones.
«Supongo que no puede negar lo que se es».
Si Tanjiro también es un alfa, no iba a doblegarse ante otro sin dar pelea, incluso si es durante la brama. Era instinto, algo que es imposible de dejar pasar.
— ¿Qué se supone que haga?— preguntó al aire. Sabía que no sería prudente entrar ella sola, y no podía pedirle a Zenitsu que se arriesgara por ella.
— Dejalos— Aoi frunció el ceño ante la solución tan fácil que le proponía el rubio, ¡y eso que eran sus amigos!—. No es que no me importe— le aclaró—, pero cuando dos alfas se ponen así es como tratar de separar dos perros: vas a terminar mordido.
— Deberías ser más empático, Zenitsu-san. Como betas nunca sabremos lo que es pasar por la brama o celo— no entender algo no quiere decir que no pueda ponerse en el lugar de ellos—. Iré por Shinobu-sama.
— ¿Estas hablando en serio? La van a lastimar— Zenitsu no pudo evitar pensar en lo que dos alfas podrían hacerle a una mujer tan pequeña como lo es la Pilar del Insecto en el éxtasis violento de la brama.
— Shinobu-sama es perfectamente capaz de mantener a cualquiera a raya, no la subestimes— Aoi obviamente iba a defender las capacidades de su protectora, no era un Pilar por nada.
— Pero es que son dos alfas, uno en brama, ¡es demasiado peligroso!
— Ara, ara, Zenitsu-kun. Si fuera un alfa más sensible me sentiría ofendida de que dudes de mi fuerza— la aparición repentina de Shinobu los sobresaltó a ambos.
— ¿¡Usted es una alfa!?— Zenitsu no se esperaba para nada que lo fuera, ella más bien se acercaba a la descripción de una perfecta omega, siendo tan pequeña y dulce. Ahora se encontraba temeroso, para los alfas era un insulto ser considerado cualquiera de los otros dos sexos secundarios, pues eran considerados inferiores.
— Por supuesto— le dio un par de golpecitos en el hombro, esperando que con eso se relajara, tampoco lo quería gritando como loco. Aunque de nada sirvió porque empezó a balbucear acerca de que no podía creerlo. La Pilar tan solo empezó a sonreír forzadamente.
— Shinobu-sama, Inosuke-san entró en brama y se encuentra peleando con Tanjiro-san— Aoi después del breve encuentro decidió reportar la situación.
— Sí, algo así supuse que pasaba— de nuevo sonó un golpe bastante fuerte, aunque esta vez fue acompañado por una risa estridente de Inosuke—. No queda más que esperar a que se cansen— dijo Shinobu con una expresión jovial, y Aoi se quedó perpleja, de todas las posibles soluciones, no esperaba que ella optará por simplemente dejarlos pelear.
Zenitsu suspiró aliviado, a pesar de todo no podía permitir que una mujer, alfa o no, fuera golpeada por meterse en una pelea. De ella haber decidido tratar de detenerlos, él hubiera tenido que entrar también, aún si eso le costaba un par de huesos rotos.
— ¿Y si se lastiman?— había llegado a ver el grado en el que dos alfas podían llegar a pelear. Incluso había escuchado historias de alfas que morían por complicaciones.
— Ah, pues entonces tendremos que curarlos. Aunque creo que solo se están divirtiendo— se encogió de hombros—, si tratamos de meternos en la pelea, es probable que necesitemos darle tratamiento a más personas. Recuerda que como alguien encargado de la salud debes cuidar primero la tuya, Aoi.
— Así es— afirmó Zenitsu, tratando de hacer desistir a la ojiazul.
— ¿No podría Shinobu-sama usar su voz de mando?— sugirió, sintiéndose mal de tener que esperar a que ellos estuvieran lastimados para actuar. Tenía la esperanza de que al ser Shinobu también una alfa pudiera controlarlos aunque fuera un poco.
— Es algo difícil que me vayan a obedecer al ser ambos alfa— Shinobu en verdad se notaba apenada, pero no iba a desistir en su decisión—. Tanjiro-kun podría recobrar el sentido, aunque sea un poco; pero en el caso de Inosuke-kun dudo que haga caso. Probablemente trataría de pelear conmigo— conociéndolo, era perfectamente posible—. Y no puedo arriesgarme a perder el control. Tampoco soy una máquina.
La mayor inició su retirada, pues no había mucho más que decir. Sin embargo, Aoi no se sentía satisfecha, por lo que la siguió, dejando a Zenitsu con la caja de Nezuko.
— Shinobu-sama— sabía que no debía de insistir mucho, pero es que les debía mucho a esos muchachos que habían tomado su lugar en una misión y casi mueren por ello.
— Aoi, tienes que entender que es lo mejor. No tome esta decisión a la ligera— al sentir el conflicto interno en Aoi, se detuvo unos segundos—. Además, es mejor lidiar con un Inosuke-kun herido que con uno demasiado "emocionado", ¿no lo crees?
Aoi sintió un extraño escalofrío recorrerle el cuerpo de manera lenta, como si quisiera asegurarse de que no hubiera ni una sola parte que no hubiera recorrido. En todo este tiempo no se había puesto a pensar en que la razón de la brama no era precisamente medir fuerzas, sino que tenía fines reproductivos, y por lo tanto el deseo sexual era muy, muy alto.
La sonrisa de Shinobu creció aún más cuando notó como las mejillas de Aoi comenzaron a colorearse, no era muy usual verla avergonzada.
— ¡No…!
— ¿No habías pensado en eso?— la interrumpió, incluso estuvo a punto de escapársele una risita que acalló cubriéndose los labios con la mano, totalmente consciente de que estaba torturando a la pobre chica.
— … lo diga— jamás se le había pasado por la cabeza esa posibilidad. Es decir, es Inosuke. Colecciona bellotas, apenas está medio aprendiendo a usar los cubiertos y ni siquiera sabe tratar bien a las personas, era como un niño pequeño atrapado en el cuerpo de un adolescente.
Un cuerpo de adolescente bastante bien formado.
«¿Por qué de repente hace todavía más calor?», se empezó a rascar la manga del uniforme.
— Inosuke-kun ya no es un niño pequeño, aunque actúe como uno. A veces el cuerpo madura más rápido que la mente— Shinobu pareció apiadarse de ella y decidió terminar con la pequeña tortura, entonces se le quedó viendo, extrañada por esa repentina comezón, y Aoi se sintió un poco intimidada por ello—. ¿Estás bien?— la mujer frunció el ceño, mientras le ponía la mano en la frente.
— Sí— se apresuró a decir—. Es solo… rubor— no importaba lo cercana que fuera con Shinobu, no iba a contarle que estaba pensando cosas que no debía.
— Creo que me pasé— Aoi entiende sus disculpas implícitas—. Si te sirve para distraerte, ve a atender a Zenitsu-kun, no parece ser nada grave pero no le vendría mal que le dieras una revisada. Yo estaré al pendiente hasta que ellos se calmen.
— De acuerdo— no iba a desaprovechar que le había dado la oportunidad de dejar el tema de lado.
Dio media vuelta para ir a con Zenitsu y Nezuko, de verdad esperaba que los dos alfas no salieran lastimados.
Aunque definitivamente no esperaba lo que vendría después.
Y bueno, ¿teorías de que va a pasar? Los que ya sepan no digan nada, eh! XD No le arruinen la diversión a los demás jajaja. Como ya dije antes, será una historia sencilla, veamos a donde nos lleva esto xd
Espero poder leer sus opiniones, que siempre son bien recibidas.
