El verdugo de la inocencia (al estilo Pokémon)
"Estoy en una cárcel pública, paradojalmente hoy este lugar no existe como tal. Sin embargo, aun permanece los recuerdos de muchos que pagaron con prisión su mea maxima culpa."
Ésta es una obra de ficción basada en la libre creación artística y sin compromiso con la realidad.
UN DÍA DOMINGO DE SEPTIEMBRE, EN UNA POSADA EN KANTO
Meyer: Bah, ¿te quedaste aquí?
Ash: Parece que me quedé dormido. ¿Dónde están Clemont y Bonnie?
Meyer: se fueron como a las 5 de la mañana.
Ash: ¿Y tú vas a salir?
Meyer: Sí, tengo que ir a trabajar, si quieres comer algo la tetera está hirviendo en la cocina.
Ash: Me quiero tomar un baño.
Meyer: Me puedes quedar un rato, ¿me puedes hacer un favor?
Ash: Sí, ¿qué quieres?
Meyer: Mi pareja me va a buscar a la niña, ¿la puedes cuidar un rato?
Ash: Déjala aquí.
Meyer: Si te quieres bañar, enciende el calentador.
Ash: Ya, chau. Ven.
Este hombre, Ash Ketchum estuvo en la posada con unos amigos; la confianza con Meyer, el allegado le permitió pasar la noche allí. Su estadía fortuita posibilitó además, que se quedara por algunos instantes a cargo de la pequeña de tan solo 2 años y medio de edad. Sin explicación alguna y por supuesto, gozando de su condición de adulto indujo a la niña para salir a dar un paseo con fines no muy claros. Desde el sector de Pueblo Paleta la trasladó hasta una de las riberas del río, los propósitos de este extraño viaje estaban albergados en un rincón muy oscuro de la mente de este hombre.
Amparado en la soledad del lugar y la inocencia de esta niña, quien por cierto no lograba intuir la atmósfera del hablar que rodeaba este sorpresivo paseo continuó buscando un sitio adecuado para descargar sus pensamientos más sórdidos y pecaminosos.
En un acto que riñe contra toda condición de humanidad y respeto por la vida, Ash Ketchum violó a la pequeña, luego sabiendo que tenía las horas contadas la ocultó moribunda en una bolsa de basura. Finalmente, como si esta niña de dos años y medio fuera un objeto, no tuvo el menor gesto de arrepentimiento para dejarla tirada intuyendo quizás que aquí sus últimos hálitos de vida desaparecerían para siempre.
Como si de la nada, el ex entrenador Pokémon volvió a su casa en Pueblo Paleta a kilómetros de la posada.
Delia: ¿No me digas que recién vienes llegando?
Ash: Sí, es que me quedé con Clemont y Bonnie.
Delia: Pero podías haberme avisado, yo dejé toda la noche la puerta sin llave.
Ash: ¿Tiene comida?, tengo hambre.
Delia: Sí, en la cocina te dejé.
Ash: *Comiendo una fruta* ¿Para dónde va?
Delia: Voy a la vecina, si quieres me acompañas.
Ash: No, tengo sueño.
Delia: Bueno, te veo después. No se te olvide apagar el horno.
Ash: Lleve las llaves para que cuando vuelva no me despierte.
Delia: Sí, si las llevo. Oye, ¿y tú por qué andas desguañangado?
Ash: Es que dormí en el sofá.
Delia: ¿Y esa sangre?
Ash: Es que me corté haciendo un sándwich, se la voy a dejar afuera para que me la lave.
Delia: No se te olvide apagar la cocina.
Ash: Si ya me dijo ya.
Delia: Ya, adiós.
Habían pasado varias horas desde que la niña fue dejada en este lugar, la curiosidad de aquellos eventuales moradores los hizo acercarse sin saber por cierto con qué se iban a encontrar: una bolsa de basura y una zapatilla gatillaron para en hurgar en su interior, aquí estaba con signos vitales el cuerpo de esta pequeña e inocente víctima. La inmediata denuncia a la policía logró salvarle la vida.
No muchos supieron de este hecho, solo una modesta noticia se dejó entrever en las páginas secundarias de un periódico de la región; Ash Ketchum, de 20 años, casado, violó a una menor.
Dicha noticia en cuestión fue titulada como: "Depravado maestro violó a una menor".
La pequeña se recuperó de la agresión donde seguramente su corta edad permitió que los daños psicológicos no afloraran con tanta rapidez evidencia. Su madre, no obstante, jamás ha podido olvidar este atentado sexual en contra de su hija y ha sido sin lugar a dudas la principal víctima de este hombre.
Un día de octubre, Ash Ketchum, casado, separado y con un hijo fue detenido por abuso deshonesto en contra de una menor; en la ocasión su detención no causó mayor revuelo público, pero la mano de la justicia cayó sobre él sin mayores miramientos. Este hombre recibió por su conducta una condena de 6 años y medio de prisión.
Aquí, en el centro de reclusión penal de Ciudad Viridian comenzó a pagar su deuda con la sociedad.
Ash Ketchum era entrenador Pokémon desde los 10 años de edad y es hijo de Delia, esta destacada ama de casa y el padre que nunca conoció, quien terminó separándose de la familia según muchos, precisamente por las características patológicas presentada por su hijo. Si bien Ash es hijo único, para esta mujer, él es en cierto modo su regalón; quizás porque desde muy niño necesitó de su atención para subsistir ya que sus extrañas actitudes lo hicieron visitar tempranamente al hospital psiquiátrico. Según su ficha, padecía de fuertes dolores de cabeza, rabietas y ataques de locura; su rendimiento escolar era tan bajo que repitió tres veces el primer año de preparatoria y ya en la adultez se había hecho adicto a la marihuana. Ciertamente este perfil de conducta que de acuerdo al diagnóstico corresponde a un sufrimiento fetal debe haber incidido para que esta madre lo acogiera con especial atención.
UN PAR DE AÑOS DESPUÉS...
Recientemente, el ex entrenador fue trasladado -al tercer año- a la penitenciaría de Alola a petición de las autoridades penales por el hacinamiento en la prisión de Ciudad Viridian, en Kanto.
Los años siguientes pasaron para Ash Ketchum sin mayores vicisitudes, aceptó el encierro con resignación; su madre Delia hizo un hábito las visitas a la cárcel donde incluso por su conducta logró ciertas garantías. En definitiva, nadie al interior del recinto penal supo con exactitud la razón verdadera de su condena, tanto Ash Ketchum como su madre evitaban hablar de ello y cuando debían hacerlo, cambiaban el perfil de su delito. Este hombre, aceptó con estoicismo su privación de libertad y su personalidad introvertida fue calificada aquí como buena conducta.
Delia: Hola, ¿cómo estás?
Ash: ¿Cómo que la dejaron entrar? Si no es día de visita.
Delia: Vine a hacer una clase aquí en la cárcel y pedí autorización para verte.
Ash: ¿No le contaron?
Delia: No, ¿qué?
Ash: Me aceptaron en el taller.
Delia: Eh, ¡no lo puedo creer! ¿Por qué no me había contado?
Ash: Porque no la había visto, además me avisaron ayer.
Delia: ¿O sea que aprobaste todos los exámenes?
Ash: Eso me dijeron.
Delia: Tienes que hacerle empeño, mira que así sales toda la semana, si trabajáis.
Ash: Pedí trabajar en la mueblería, creo que me den encima pagan.
Delia: ¿Y cuándo te trasladan?
Ash: Parece que esta semana.
Delia: Te lo mereces, hijo. *Se abrazan*
La noticia de ser uno de los candidatos a integrar el taller de reinserción era sin duda un premio para este hombre, en este lugar de reclusión abierto ubicado a un costado de la cárcel podría aprender un oficio, ganar dinero y tener la posibilidad de una reinserción a la vida diaria ya que incluso, pueden optar a la libertad los fines de semana.
EN ISLA AKALA, ALOLA
Padre de Kiawe: Amor, amor.
Madre de Kiawe: Ah, eras tú. Hola cariño.
Padre de Kiawe: Hola.
Madre de Kiawe: ¿Qué se había hecho usted?
Padre de Kiawe: Amor, yo la vengo a dejar un rato, vengo a hacer un trabajo.
Madre de Kiawe: Déjamela, ¿y comió?
Padre de Kiawe: No se quiso tomar la leche, pero tú sabes cómo es. ¿Y Kiawe?
Madre de Kiawe: ¿Qué no te dijo tu colega?
Padre de Kiawe: No, no la he visto.
Madre de Kiawe: Tuvo un accidente en el autobús y está detenido.
Padre de Kiawe: ¿Y le pasó algo?
Madre de Kiawe: Menos mal que no, pero igual está preso, tú sabes cómo son.
Padre de Kiawe: ¿Y hasta cuando?
Madre de Kiawe: No se sabe, pero mañana tiene visita.
Padre de Kiawe: Avíseme para ir a verlo. ¿Ya?, y te portas bien. Adiós.
Madre de Kiawe: Vamos mi amor a tomar café (con leche).
Kiawe, hermano de Mimo estará en la cárcel hasta que se dilucide su cuota de responsabilidad en un accidente de tránsito, por lo mismo se presume que saldrá libre en pocos días.
Ash: ¿Y usted no va a salir?
Kiawe: Prefiero quedarme aquí.
Ash: Es que solo unos mozos van a estar aquí para hacer el aseo.
Kiawe: ¿Y las cosas?
Ash: No pasa nada, déjela ahí no más. ¿Usted es nuevo?
Kiawe: Sí, llegué ayer.
Ash: Ah. ¿Y cuánto le ha tirado?
Kiawe: No sé, estoy aquí por un accidente de tránsito, me dijeron que va a estar en poco tiempo.
Ash: Parece que vamos a compartir camarote, yo duermo allá abajo.
Kiawe: *Risas* ¿Cuándo hay visitas aquí?
Ash: Todos los días, pero a nosotros nos tocan los martes y los jueves.
Kiawe: Y tú, ¿por qué estás aquí?
Ash: A mí me tiraron 6 años y medio, me redaron con tráfico. Bueno, Kiawe, va a tener que salir a terminar aquí.
Kiawe: Ah, sí claro.
Así, de este modo Ash Ketchum reconoció a Kiawe, compartir sus días de cárcel fue un hecho que marcó la vida de ambos.
Ash: Oiga, quiero presentar un viejo compañero de la escuela. Kiawe, te presento a mi mamá.
Kiawe: Señora, mucho gusto.
Delia: Mucho gusto.
Kiawe: ¿Cómo está? Le presento a mi padre.
Delia: Mucho gusto.
Kiawe: Y esta es mi mamá.
Madre de Kiawe: Hola, ¿usted es la madre del campeón Ash?
Delia: Sí, eso. Claro, cómo no voy a acordarme, si yo te hice una despedida de soltera entre tú y otras madres. Miren que es chico el mundo.
Padre de Kiawe: Podría ir a visitarnos uno de estos días.
Delia: Me encantaría, ¿y usted está mucho tiempo aquí?
Kiawe: No, solo por unas pocas semanas, yo soy repartidor de leches MooMoo y tuve un accidente de tránsito.
Delia: Ash también va a salir luego.
Padre de Kiawe: Anótele la dirección.
Delia: Toma, yo te voy a pasar mi tarjeta mejor, ¿ya?
Madre de Kiawe: ¿Y todavía está haciendo clases particulares allá? Me imagino.
Delia: A veces, con esto de las venidas a la cárcel me cuesta un poco. Vengo casi todos los días.
Kiawe: Bueno, parece que ya se va a acabar la hora de visitas. Hasta luego señora.
Delia: Hasta luego.
Un equipo multiprofesional estudió los expedientes de Ash Ketchum, que luego de un examen psicológico quedó considerado entre los beneficiados para ser trasladado al taller de reinserción.
En este lugar colindante con el centro penal se vive una vida de manera extremadamente diferente; de hecho podrían escaparse ya que no hay rejas para acceder a la calle, pero el casi el centenar de internos que aquí vive tienen libres los fines de semana, de manera que no es necesario irse o a lo menos de esta forma. A menudo, entre los planes de reinserción, ya que aquí se preparan para su futura libertad, además de los trabajos que deben desempeñar se dan cursos para las esposas de los internos.
Precisamente aquí reconoció a Lillie, quien llegó a este centro para dictar un curso de peluquería. Ash Ketchum, muy advertido por su madre conservó su buena conducta, ya que de esta forma y de acuerdo al puntaje por su actividad laboral podría acceder como todos al sinnúmero de beneficios que obtienen quienes llegan hasta aquí. Desde luego, estar condenado a seis años y medio, y tener la posibilidad de ingresar a este taller de reinserción al quinto año de reclusión era para muchos un premio a su intachable conducta como reo.
Ash: Lillie. ¿Te puedo hacer una pregunta?
Lillie: Sí, dime.
Ash: ¿Tú vas a seguir haciendo el curso?
Lillie: Todavía me quedan algunas clases, pero con otros grupos, ¿por qué?
Ash: Porque me gustaría asistir.
Lillie: Pero si ya lo hiciste.
Ash: ¿Queda algún problema con que venga de nuevo?
Lillie: A mí ninguna. ¿Y tú?, ¿por qué estás preso aquí?
Ash: Porque me acusaron un delito que yo no cometí. Por eso estoy aquí en el centro.
Lillie: Sí, porque esto no nada que ver con una cárcel. Tengo entendido que los dejan salir los fines de semana, ¿no?
Ash: Sí, en quince días más yo salgo. Podría darme tu dirección para ir a verte.
Lillie: Yo voy a seguir durmiendo, de ahí te ubico. Adiós, nos vemos.
Ash: Adiós.
Este hombre se cautivó con Lillie y comenzó a soñar con su pronta salida, ciertamente sabía que el único camino para acceder a esta suerte de beneficio era demostrar su capacidad de trabajo. Aquí le enseñaron los secretos de la carpintería y terminó confeccionando muebles, su esfuerzo tuvo rédito más temprano de lo esperado y fue consignado para salir el fin de semana; tratándose de un interno cuyo delito es por decirlo menos delicado su proceso de rehabilitación podría ser considerado como demasiado rápido y hasta sorprendente. Con este nuevo perfil llegó a su hogar en su primer día libre después de cinco años de prisión, su madre Delia Ketchum lo esperó con los brazos abiertos.
Delia: Hola, te estaba esperando.
Ash: Pensé que me iba a buscar.
Delia: Eso quería, pero me atrasé preparándote el desayuno. Viene cansado, pasa.
Ash: ¿Y esto?
Delia: Una sorpresa, ¿no te gusta?
Ash: Se ve rico, pero antes quiero pegarme una ducha.
Delia: ¿Y hasta qué hora te dieron permiso?
Ash: Tengo que estar a las diez, si me atraso no me dejan salir la próxima semana.
Delia: Me parece increíble tenerte aquí de nuevo. Bueno, anda a bañarte, yo te llevo las toallas.
Ash: ¿Estás sola?
Delia: Tu tía está por llegar, fue a misa de nueve.
Ash: Está igualito todo. ¿hay champú?
Delia: Si hay de todo, anda a bañarte y apúrate. Yo voy a servir.
Ash Ketchum había sentido una particular atracción por aquella ex compañera de escuela que reconoció en la cárcel, Lillie era casada, pero también se sintió cautivada por este misterioso hombre que se atrevió a provocarla con una sugerente invitación antes que terminara su primer día libre.
Ash: Hola, pensé que no iba a venir.
Lillie: Me costó salir justo cuando me venía, venía llegando mi marido.
Ash: ¿Y te dejó salir?
Lillie: Es celoso, pero le dije que iba al médico.
Ash: Pero hoy es domingo.
Lillie: Sí, pero fui al hospital de urgencia.
Ash: ¿Y para adónde vamos?
Lillie: No tengo mucho tiempo lo que digamos.
Ash: Caminemos.
Ash Ketchum estaba separado, tenía un hijo y se sentía con el derecho de rehacer su vida. Desde luego no le importaba que su pretendiente fuera casada, muy por el contrario, entendía que conquistar con Lillie era un desafío.
Ash: ¿Y no fuiste más al centro?
Lillie: No, ya terminé el curso. A lo mejor lo va a llamar el próximo año.
Ash: ¿Y cómo que viniste?
Lillie: Vine no más.
Ash: Qué bueno, tenía ganas de verte.
Lillie: Oye, ¿y por qué te condenaron?
Ash: Ya te dije que me acusaron de una violación, pero yo nada que ver.
Lillie: ¿Y cuánto te dieron?
Ash: Seis años y medio, se fueron un poco sobrado, pero me tiraron acá a la reinserción.
Lillie: ¿Y eso qué tiene que ver?
Ash: ¿Tú crees que si hubiera violado a alguien me habrían llevado allá? No.
Lillie: Sabes qué, me tengo que ir.
Ash: ¿Tan luego?
Lillie: La próxima semana nos vemos. ¿Cuándo te dan libre otra vez?
Ash: En quince días más.
Lillie: Yo te llamo, no me hubiese gustado irme.
Ash: A mí tampoco, tampoco me hubiese gustado.
Sin duda la primera salida de los reos que componen el centro de reinserción es la prueba de fuego, Ash Ketchum no se dejó tentar por los brillos de la libertad oportunista y volvió a prisión, desde luego esta conducta habla de un desarrollo maduro en el proceso mental y la comprensión cabal del esfuerzo que aquí se hace para reinsertarlos con propiedad de la sociedad. Este hombre continúa aprendiendo y trabajando en el centro, hecho que consolidó sus salidas durante los fines de semana. La relación de Ash con Lillie continuó su inercia afectiva, ella con un matrimonio muy cuestionado vio en este hombre la posibilidad cierta de cambiar su vida.
Así las cosas, la situación de Ash Ketchum había tenido un giro sustancial durante estos últimos meses, de acuerdo a la categoría de su condena nunca soñó en volver a la calle antes de los cinco años de reclusión, tampoco pensó que volvería enamorarse, como así también a obtener dividendos económicos por su trabajo aquí en el centro.
Pero quizás este torbellino de situaciones nuevas e inesperadas comenzó a generar en Ash una suerte de inquietud malsana. Durante ocho meses en este lugar se ganó el respeto y la confianza de sus superiores, siempre cumplió los planes laborales y llegaba a la hora luego de sus salidas, pero nadie podía advertir que todo esto pudo haber sido solo un truco teatral planificado quizás por largo tiempo. Ahora, Ash Ketchum tiene ideado fugarse del centro. De este modo un 3 de febrero, Ash Ketchum quebrantó su condena.
Delia: ¿Y tú qué haces aquí? ¿No tenías que estar a esta hora en la cárcel?
Ash: No, no voy a volver.
Delia: ¿Cómo que no vas a volver?
Ash: Estoy aburrido estar encerrado.
Delia: Pero si sales los fines de semana, ¿te parece poco?
Ash: Ya le dije que no voy a volver. Me voy a ir a Alola.
Delia: Pero y cuando te pillen, ¿te van a encerrar de nuevo, no es cierto?
Ash: Primero tienen que encontrar.
Delia: Pero cuando vengan a buscarte aquí, ¿qué les voy a decir yo?
Ash: Dígale que no me ha visto, total a usted no le pueden hacer nada.
Delia: ¿Te das cuenta todo lo que estás perdiendo?
Ash: Mira mamá, ya lo pensé bien, no voy a volver a la cárcel. ¿Oyó?
Delia: ¿Y ahora adónde vas?
Ash: Me voy al aeropuerto. Adiós.
Ash se dirigió a Alola donde se encontró con Lillie para hacer una vida de pareja, posteriormente y en la seguridad de que nadie lo buscaba regresó a la región Kanto, luego volvió a Alola y alquilaron una casa en la isla Mele Mele.
Delia: ¿Se van a servir un té?
Lillie: Yo no señora Delia, acabo de tomar la merienda.
Ash: A mí un poquito no más, mamá.
Delia: ¿Y cómo está la casa que alquilaron allá en isla Mele Mele?
Lillie: Buena, pero hay que echar una pintura.
Ash: ¿Cuándo va a ir a vernos?
Delia: Un día de estos, ¿sabes a quien veo bien seguido? A la familia de Kiawe.
Ash: Kiawe, me suena.
Delia: El que estuvo contigo en la cárcel, ¿no te acuerdas?
Ash: Ah, sí. Ahora me acuerdo, ¿y qué hay de él?
Delia: Está bien, siempre me pregunta por ti. Ahora yo voy para allá, me dijo que te invitara.
Ash: ¿Están de fiesta?
Delia: Bautizan a la nieta. Podríamos ir ¿ah?, se alegrarían.
Lillie: Yo no puedo, tengo que trabajar.
Ash: ¿Ahora? ¿No tenía libre?
Lillie: Sí, pero la señora me pidió que me quedara toda la noche, ella también tiene una fiesta.
Delia: Pero anda tú, Ash.
Ash: Vamos, ¿sabe que quebranté?
Delia: No, ¿y para qué le vaya a decir? Me imagino que él no sabe porque estuviste preso, ¿no?
Efectivamente Ash y su madre se convirtieron en visitantes asiduos al hogar de Kiawe, por cierto jamás ella dejó deslizar siquiera la razón que mantuvo a su hijo privado de libertad. Ya con más confianza consiguió trabajo en una construcción -en vez de ser auxiliar de un gimnasio Pokémon- y vivió con toda tranquilidad su etapa de prófugo.
Capataz: ¡Ash, tienes teléfono!
Ash: Ya, gracias. *Toma el auricular* ¿Sí? ¿Quién habla?
Lillie: Soy yo, Lillie.
Ash: ¿Qué te pasa que tiene esa voz?
Lillie: Estoy enferma, me están llevando al hospital.
Ash: ¿Al hospital? ¿Qué te pasó?
Lillie: No sé, me siento horrible, pero ya te cuento.
Ash: Espérame, voy ahorita allá.
Lillie: No, alcánzame en el hospital. No puedo esperar más, adiós.
Ash: Adiós. *Cuelga la llamada*
Lillie tuvo serias dificultades por su hemorragia y debió ser internada de urgencia en el hospital, la situación económica no es precisamente la mejor y este hombre advierte que tendrá complicaciones si la dejan allí algunos días. Ya, mientras llega a su lecho en la sala está urdiendo una salida.
Ash: *Le da un beso* ¿Qué te pasó?
Lillie: Lo que te dije el otro día, parecía que estaba embarazada y así era.
Ash: ¿Estás embarazada?
Lillie: Estaba, de repente me fui al baño y me dio una hemorragia, la vecina me trajo.
Ash: ¿Y qué, perdiste el bebé?
Lillie: No quedaba otra, así dijo el médico. Me tuvieron que operar, el bebé tenía un mes y medio.
Ash: Quizás cuánto me va a salir esto.
Lillie: Me imagino, en todo caso mi patrona me tiene un pie adentro.
Ash: Sí, pero con eso no nos van a alcanzar, pues tendré que conseguir más dinero.
Lillie: ¿No te pueden adelantar algo?
Ash: Es que ya me pasaron algo. *Se sienta en una silla*
Lillie: ¿Y qué estás pensando?
Ash: En eso, conseguir más dinero.
Lillie: Yo te conozco, tú está en otra.
Ash: No sé, presiento algo raro, no sé, algo malo va a pasar.
Lillie: ¿No estarás pensando en robar? No haga nada, Ash, de alguna manera nos vamos a arreglar.
Aun convaleciente, Lillie intuye que algo esconde la mirada de Ash, éste para superar en parte su falencia económica acudió a casa de Kiawe.
SÁBADO, 19:00 HORAS
Madre de Kiawe: Por si acaso ya está lista la comida.
Ash: Por mí no se preocupe señora, no tengo hambre.
Kiawe: Pero qué te va a hacer, además tu mujer lo tienes en el hospital, ¿no?
Madre de Kiawe: No creo que vaya a llegar a cocinar.
Ash: No en serio, si no tengo hambre. Además, ya se me hizo tarde.
Madre de Kiawe: ¿Te sirvo hijo?
Kiawe: Más rato, voy a acompañar a Ash en el autobús.
Ash: Disculpa Kiawe, pero, ¿me va a prestar los 20 dólares?
Kiawe: Ah sí claro, se me había olvidado. Toma, ahí está Ash.
Ash: Gracias.
Kiawe: Vamos.
Ash: Vamos.
En este instante nadie se imagina lo que puede suceder, a Ash Ketchum se le conoce en este hogar como un hombre de conducta intachable, pero en realidad su familia desconoce su pasado, incluso que él quebrantó un beneficio carcelario. Si supieran todas estas informaciones podrían evitar un triste desenlace.
Kiawe: Mimo, Mimo, tiene que ir para adentro.
Este encuentro con Mimo, la hermanita de "don" Kiawe le provocó a Ash Ketchum una particular inquietud. Durante su trayecto al paradero no dejó de retener su imagen y una serie de recuerdos magros se agolpara en su mente marcando salida; llegó hasta este hogar para pedir ayuda y se la dieron, de modo que lo único que cabía eran las gracias. Sin embargo, él ya estaba dejándose llevar por sus más oscuros pensamientos.
Ash Ketchum, como embebido en su perversión continuó reteniendo la imagen de la joven Mimo, estaba inquieto y de pronto comenzó a urdir un plan desquiciado, solo atribuible a la triste categoría de su perfil de vida; llevaba solo algunas cuadras distante de la casa y como un acto reflejo, tomó la sorpresiva decisión de bajarse.
Ash: Me para por aquí, por favor.
Sus pasos se dirigieron nuevamente a la casa de Kiawe, pero su fin esta vez no era precisamente conversar con él, sino qué ver la manera de acercarse a la pequeña joven Mimo.
Ash: Mimo. ¿Quieres dulces?
Mimo: Ya.
Ash: Vamos.
La adolescente había visto en más de alguna ocasión el rostro de Ash Ketchum, de manera que no le pareció extraño que la llamara, ni mucho menos que le invitara a comprar dulces; este hombre, casi superado por una fuerza maligna llevó a la joven lejos de su casa.
Los argumentos acosados por este hombre fueron débiles, pero suficiente para engañar a una joven que hasta este instante consideraba a Ash como a uno de sus "tíos". La promesa de comprarle dulces y galletas se postergó, ya que desde la isla Akala se trasladó con ella hasta su casa en Mele Mele.
19:50 HORAS
Kiawe: Madre, Madre. Mimo, ¿dónde está?
Madre de Kiawe: No la he visto.
Kiawe: ¿Pero cómo iba a desaparecer? ¿No estaba jugando contigo?
Primo de Mimo: Sí, pero su tío se la llevó.
Kiawe: ¿Qué tío?
Primo de Mimo: Ese señor con el que salió con usted.
Kiawe: ¿Ash? No puede ser, si yo fui a dejar en el ómnibus.
Madre de Kiawe: ¿No se habrá llevado a mi esposo?
Kiawe: Sin avisar, no.
Primo de Mimo: Le estoy diciendo que ese señor se la llevó.
22:15 HORAS
Luego de divagar algunos minutos, la información del primo de Mimo adquirió validez y como Kiawe desconocía el domicilio de Ash, se dirigió entonces raudo a casa de su madre con unos colegas.
Kiawe: Hola, ¡hola!
Delia: Buenas noches Kiawe, ¿qué pasa?
Kiawe: ¿Está Ash?
Delia: Debe estar en su casa, ¿para qué lo quiere?
Kiawe: Se llevó a la niña.
Delia: ¿A quién?
Kiawe: A mi hermanita, la sacó de la casa sin avisarle a nadie.
Delia: No, otra vez no.
Kiawe: ¿A qué se refieres con "otra vez no"?
Delia: Es que mi hijo...
Kiawe: Su hijo, ¿qué pasa, señora?
Delia: Él ya estuvo condenado por eso.
Kiawe: ¿Condenado por qué?
Delia: Por abuso deshonesto en contra de una menor.
Kiawe: No puede ser, ¡¿por qué nos mintió?! Ya pues, llévenos a su casa.
Delia: Espéreme un poco, me voy a arreglar.
Kiawe: ¡Cómo se le ocurre!, ¡vámonos ahora, señora! No se da cuenta que es una jovencita inocente...
22:45 HORAS
Poco a poco, y con la información tardía que entregó Delia Ketchum sobre su hijo, Kiawe y sus colegas no tenían muchas dudas que este hombre pudiera cometer un abuso deshonesto en contra de su pequeña y regalona Mimo.
En pleno cuarto, la víctima comía una paleta cuando su Ash la acariciaba.
Ash: ¿Qué te pasa?
Mimo: Quiero irme a mi casa.
Ash: Tranquilita, si no te va a pasar nada. ¿Quiere más dulces?
Mimo: No, quiero a mi mamá.
Ash: Si ya te llevo, ¿ah?
Mimo: Ya me quiero ir a mi casa, por favor.
Ash: Tranquila te digo, sino me voy a enojar, ¿oíste?
Mientras tanto, Delia, Kiawe y sus colegas llegaron en autobús al domicilio de la casa, que era del Profesor Kukui -que estaba de viaje a Unova- a "rescatar" a Mimo supuestamente secuestrada por el ex maestro Pokémon. La mamá de éste y el amigo moreno golpean la puerta y ventana si estaba adentro; ahí Ash le tapa la boca a la menor acallando el auxilio.
Kiawe: ¡Abre la puerta, desgraciado! ¡Mimo, soy yo, tu hermanito!
Delia: ¡Ash, abre!
Kiawe: ¡Ash, abre la puerta desgraciado! ¡Mimo, soy yo, tu hermanito! ¡Abre la puerta cabrón!
Sin éxito, la madre del azabache dio un colapso nervioso en la que se desmaya dentro del vehículo y el amigo del protagonista antagónico no tuvo remedio que trasladarla al hospital, una vez que se fueron Ash retuvo a la hermana menor de Kiawe llevando a su dormitorio.
Algo sentía, y a medida que pasaban los minutos la situación se ponía más dramática aún: Kiawe y sus amigos intuían que Ash estaba en el interior de la casa. Ciertamente no se equivocaban, pero no podían demostrarlo; la presencia de la policía vino a poner un poco de calma y seguridad de la situación, él sabía que no había tiempo que perder y amparado en el apoyo policial estaba dispuesto de entrar a la casa de cualquier modo, le pidió a uno de sus colegas colaboración para echar la puerta abajo y en eso estaba cuando su atrevimiento se vio frustrado.
La decisión policial se ajustaba a la ley, no podían violar la propiedad privada sin una orden judicial, ahí en esa altura no sabían con certeza si Ash Ketchum vivía y estaba allí, como así mismo desconocían su prontuario. Lo que acontece después es obra de un hombre enajenado: Ash Ketchum, sin ningún rasgo de humanidad violó a la joven Mimo, y los gritos de su hermano mayor y la reciente presencia de la policía intimidaron a este hombre que sació sus apetitos sexuales hasta ahogar los gritos de auxilio y acabar con la vida de esta niña inocente, ella murió por asfixia.
El proceso judicial es tan claro como horrendo en su descripción: en la página 37, renglón 20, "el victimario deja establecido en su confesión que luego de terminar su acto enciende un cigarrillo y fuma ante el cadáver de la pequeña joven". Esta es la gráfica que representa de mejor manera el perfil de su mente trastornada.
DOMINGO, 07:00 HORAS
Al día siguiente, y luego de llevar el cadáver de la niña hasta un sector más escondido de la casa y cubrir su cuerpo inerte con ropas, se acercó a la ventana para cerciorarse que ya no era vigilado. Solo minutos antes, los amigos y colegas de Kiawe, al ver frustrado su intento de verlo salir abandonaron el lugar en la confianza que cerraba impune su acto criminal se fue de la casa con rumbo incierto.
Mucha divagación lo llevaron a buscar refugio donde nadie sospechaba su paradero, así llego hasta el hogar de su amigo Brock en isla Akala, al cual hacía mucho tiempo que no veía.
Brock: Hola y tú, ¿qué hace aquí? Tanto tiempo.
Ash: Venía verte.
Brock: Pasa, mire quién está acá.
Olivia: Hola.
Ash: Hola.
Olivia: ¿Y cómo está tu mamá?
Ash: Bien.
Olivia: ¿Y todavía sigue haciendo clases?
Ash: Sí, claro.
Brock: ¿Y qué te pasa? Te veo medio agitado, ¿o estás enfermo?
Ash: Es que me bajé apurado del avión.
Brock: Pero siéntate. Quería servir algo.
Ash: Un vasito de agua.
Olivia: Ya, yo te lo traigo.
Brock: Así que te casaste, según supe.
Ash: Algo parecido.
Brock: Qué bien, porque eso te va a ayudar mucho a centrar cabeza, porque...
Ash: ¿Y las niñitas?
Olivia: Están afuera, ¿no la has visto? Es que íbamos saliendo al supermercado.
Brock: Si quieres nos acompañáis.
Olivia: O si quieres, puedes descansar un poquito.
Ash: Prefiero quedarme, los espero.
Brock: Oye, si quieres descansar un rato, ocupa el dormitorio nuestro, anda con cara de cansado.
Ash: Vayan tranquilos, yo los espero.
Olivia: Ya, vamos entonces.
Todos: Adiós.
DOMINGO, 13:00 HORAS
Horas más tarde y ante la ausencia de señales claras sobre la joven, Kiawe acude a la policía civil; su petición tiene eco y un reducido grupo de detectives comandado por el ahora un subcomisario van hasta el domicilio -provisional- de Ash Ketchum. A esa altura, alguien dijo que la casa tenía un patio en común que los vecinos, hecho que alentó a los policías a tratar de entrar por allí ya que aún no existía una orden judicial, pero sí consideraban que estaban frente a un delito flagrante dado que todos los antecedentes recogidos hasta ese momento así lo indicaba.
El olfato policial los obligó en cierto modo a hacer cautos, pero atrevidos a la hora de enfrentar la situación, si bien sospechaban un fatal desenlace había que tomar precauciones.
El entonces oficial ingresa a la casa solo y divisó en el interior manchas de sangre en el piso, descubrió el rastro del cadáver de Mimo cubierta de ropa sucia desde los pies ensangrentados; la reacción del policía fue impotente e conmovedor. Este inesperado hallazgo salió en las noticias a nivel global al día siguiente; en los periódicos mencionan: "No hallan al asesino: Pese a fuerte operativo policial, violador y homicida de Mimo no ha sido ubicado" o "Lo buscan por todos lados: La policía entregó presunto asesino de Mimo".
LUNES POR LA MAÑANA
Mientras la noticia se dejó escuchar tímidamente en algunos medios, Ash Ketchum estaba tranquilo en la casa de su mejor amigo, durmió allí la noche del domingo y por supuesto, mintió para no alterar a sus amistades desconociendo por cierto que era uno de los principales sospechosos.
Brock: ¿Y tú? ¿A dónde va?
Misty: Voy a tu casa.
Brock: Olivia se fue al trabajo y están las puras niñas.
Misty: ¿Las dejaste solas?
Brock: No, con Ashton.
Misty: ¿Con qué Ashton?
Brock: Ash Ketchum, obvio.
Misty: ¿Con él? Pues si él te venía a hablar.
Brock: ¿Qué pasa?
Misty: Es que parece que lo anda buscando la policía.
Brock: ¿La policía?
Misty: Sí, lo acusaron de violar a una menor.
Brock: ¿Estás segura?
Misty: Y eso lo escuché en la radio y televisión.
Ante la evidencia de la situación Ash Ketchum debió abandonar el hogar de su amigo Brock, ya estaba advertido que de un momento a otro la policía cercaría sus pasos. Entonces, no encontró nada mejor que acudir al laboratorio del Profesor Oak en Pueblo Paleta, ignoraba que él ya manejaba los trascendidos noticiosos.
El viaje "express" desde Alola a Kanto fue extenuado por la larga distancia que los separa y de la nada llega, en lugar de asistir a su casa, a ver ahí a esconderse.
MARTES, 13:00 HORAS
Ash: Hola.
Profesor Oak: ¿Y tú? ¿Qué hacías aquí?
Ash: Vine a verlo.
Profesor Oak: ¿De dónde viene?
Ash: Del trabajo, me quiero pegar una ducha.
Profesor Oak: ¿Tu mamá?
Ash: Está en la casa. ¿Tiene toallas limpias?
Profesor Oak: Ahí en el baño hay.
Ash: ¿Y usted cómo está?
Profesor Oak: Aquí estoy, ¿supo Delia que venías para acá?
Ash: No, ¿tenía que saber?
Profesor: ¿Y tu mujer?
Ash: Está en el hospital de Alola. ¿Está prendido el calentador?
Profesor Oak: Sí.
En este momento, el protagonista antagónico se dirige al baño a duchar justo cuando su mentor toma el teléfono y lo marca.
Profesor Oak: ¿Policía?
La confesión de Ash Ketchum ante los tribunales de justicia y su posterior salida se dio en un marco de repudio generalizado sin precedentes en la zona (y del mundo Pokémon).
En el primer semestre del siguiente año, la jueza del primer juzgado regional de Alola condenó a presidio perpetuo a Ash Ketchum por el delito de sustracción de menor con resultado de violación y homicidio. El segundo semestre de ese año, la Corte de Apelaciones de la región rebajó la sentencia a 25 años de presidio; actualmente la Corte Suprema estudia un recurso presentado por la familia de la víctima en el que se pide que se ponga la pena de muerte por fusilamiento.
Y como un acuerdo con su abogado, Ash Ketchum firmó un documento donde nos autoriza a entrevistarlo. Cuando llegamos a este encuentro hoy a instancias de la situación que se baraja con la justicia el victimario conversó con nosotros, pero desistió finalmente de la presencia de la cámara. Tras una secreta entrevista a puerta cerrada, este hombre se autocalificó de enfermo señalando que si no llega un tratamiento psiquiátrico durante los años de reclusión, asegura que cuando salga libre, volverá a cometer el mismo delito. Con esta confesión aterradora y lapidaria no quisimos insistir en su testimonio televisado -ni expuesto-, reflexionando quizás cuánto sentido tiene exponer una ofrenda verbal que niega toda esperanza de reconciliación con la vida.
Mimo dejó de existir tres días antes de cumplir dieciséis años de edad y si bien se fue de esta vida sin saber porqué, ella debe tener la certeza de que su muerte no fue gratuita, porque desde hoy habrán muchos que abrirán sus ojos para que este triste episodio no se vuelva a repetir jamás.
En el proceso, Delia Ketchum, la madre de Ash asegura que su hijo fue violado a la edad de 11 años.
En una ONG señala que la mayoría de los abusos deshonestos son cometidos en contra de niños menores de 10 años. En el 60% de los casos, el victimario es un amigo o un vecino de la familia.
Esta historia es real. Sin embargo, la mayoría de los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la identidad de los verdaderos protagonistas.
Este fic está basado en un episodio recreado del programa de TV chileno Mea Culpa, aunque con cambios medio drásticos en términos de edad y espacio tiempo; lástima que no ha habido ni un solo Pokémon en esta trama porque solo enfoqué en humanos y cosas por estilo.
Espero que haya leído esta trágica parodia que, lamentablemente, será la única bajo aquella franquicia y ya sabrán porqué lo adapté desde que dejé de ver ese anime hace un tiempo.
¡Saludos y bon voyage!
