—Ya se está tardando... —Zapateaba Dan mirando la pista vacía— ¡Dijo que regresaría hoy! —Cruzó los brazos.
—Mantén la calma, Dan—llamó su atención Shun cruzado de brazos, mirándolo por el rabillo del ojo—, recuerda que en México los horarios son otros, hasta podría regresar aún más tarde que esto —agregó desviando su atención a las estrellas entre algunas nubes tan finas que era posible ver a través de ellas.
—¿No podemos aunque sea esperarlo adentro?—preguntó Runo frotando sus brazos—¡Está haciendo mucho frío!
—Entra si quieres —respondió Dan sin dar razones para estar al aire libre más allá de su impaciencia.
—Vamos, Runo —Alice tomó su hombro, al contrario del resto el frío no era un problema para ella—, prepararé chocolate caliente para todos.
Ambas, así como Julie, volvieron al interior de la casa de Marucho dejando a Dan y Shun solos. Halloween estaba a la vuelta de la esquina y todos, en especial Dan, tenían urgencia por completar sus planes, acordar cuándo se reunirían para colocarlo todo y quién conseguiría uno u otros adornos, dulces y demás artículos antes de hallarse en vísperas.
—Me pregunto si Marucho traerá algún souvenir de su viaje —Bebió un sorbo de chocolate.
—Allá les gusta hacer artesanías...—Runo pausó de igual manera buscando las palabras—Las más comunes son las aztecas o mayas ¿cierto?
—Yo he oído que les gustan mucho la carne y los tacos—añadió Alice antes de beber de su taza—, seguro Marucho nos sorprenderá contándonos todo lo que aprendió y comió e intentará cocinar algo un día.
—Dan enloquecería por probarlos —Rió Julie— ¿recuerdan los jueves de tacos?
—La carne es para Dan lo que para su padre es el pudín —agregó Runo.
Las chicas rieron a carcajadas de recordarlo, continuaron contando chismes y demás trivialidades durante un tiempo hasta que Dan interrumpió con el estruendo que emitía al correr, por lo cual todas se quedaron mirando la puerta en su espera y entró gritando.
—¡Marucho ya está aquí! —anunció frenando con un derrape frente a ellas.
—¡Entonces vamos a recibirlo ya! —Saltó Julie— ¡¿Qué hacemos aquí quietos?!
El grupo se desplazó de vuelta a la azotea, aunque Marucho ya se encontraba entrando de regreso junto a Shun, lucía cansado por el viaje pero aun así deseoso de contarles acerca del viaje lo antes posible.
—¡Bienvenido a casa, Marucho! —saludó Dan.
—¿Qué tal estuvo el viaje?—chilló Julie—¡Danos los detalles!
—¡Hola, chicos! Estuvo maravilloso —Sonrió—, vi de todo un poco pero hay una cosa en particular de la que quiero hablarles—explicó caminando de vuelta a la sala—, sobre todo si tienen a alguien que les gustaría recordar.
Todo el mundo hizo una mueca o levantó las cejas intentando descifrar de qué podría estarles hablando, incluso intercambiaron miradas. Tras ingresar de nuevo en la sala, Kato le dio la bienvenida a casa y le preguntó si le gustaría tomar algo.
—Un poco de chocolate caliente estará bien—respondió tras tomar asiento en el sofá junto a todos los demás—, gracias, Kato.
—Como diga, señorito.
—¡Dinos ya!—exclamó Dan—¿Qué es esa "cosa en particular"?
—¡Ya voy, ya voy! —Rió— Mientras estaba en México noté que se acercaba la temporada de unas fiestas además de la noche de brujas... —poco a poco empezó a relatarles lo que había visto ahí— Estaba recorriendo unos pequeños bazares cuando vi en algunos puestos papel picado con formas de calaveras de una forma muy extraña, también habían calaveritas decoradas ¡incluso algunas eran de azúcar!
—¿No es eso lo usual en halloween, decoraciones escalofriantes? —preguntó Shun.
—Bueno, sí pero este no era el caso—reconoció y siguió—. Cuando le pedí algunas…
···
—¿Me podría dar algunas calaveritas de azúcar y una de porcelana?
—¡Fierro!—exclamó el señor, Marucho no pudo evitar alzar una ceja, había leído sobre algunas expresiones mexicanas pero no conocía esa, se dedicó a deducir por contexto y preguntar si eso no era suficiente para él—¿Le pongo el nombre de algún cuate o pariente?
—¿Nombre?—repitió—Perdone... ¿podría explicarme?
—¡Híjole! ¡Pensaba que eras chilango con ese tonito y esas pintas!—exclamó el señor, dejando confundido a Marucho, luego sonrió—Pero no hay pedo, carnal, ya te lo explico. Estas calaveritas y papel picado son para celebrar el Día De Muertos, que las fechas se vienen en chinga. Cuando un cuate, bro, familiar, o cualquier compa cercano tuyo, por alguna razón se lo llevó la…
···
—Entre regionalismos y expresiones que iban desde "chamaco", que significa "niño", hasta "se lo llevó la dama de la guadaña" que es una de cientos de formas de referirse a la muerte... —pausó, vio que sus amigos estaban tan confundidos con los mexicanismos y las pausas explicativas, así que decidió volver a empezar y traducirlo en neutro directamente—Ejem... Ese señor me explicó que esas cosas eran para El Día De Muertos. Los mexicanos crean un altar cuyo estilo varía por región, se lo decora y colocan ofrendas para los muertos como forma de recordarlos; yo creo que incluso les puedes dar algo de paz.
—Suena muy bonito —comentó Alice ladeando la cabeza.
—Sí y no solo eso, dependiendo del sitio puede variar un poco pero incluso hay días específicos según la forma en que la persona murió—continuó—. Va desde el veintisiete de octubre hasta el dos de noviembre. El primer día se recuerda a las mascotas, luego a quienes murieron en un accidente y no lograron llegar a su destino, o si murieron de forma repentina o violenta. El tercer día se recuerdan a los ahogados. El cuarto día a las almas olvidadas que no tienen familia ni nadie que los recuerde. El quinto día está dedicado a quienes no pudieron nacer, no recibieron su bautismo o se encuentran en el limbo. En el sexto día se recuerdan a los niños, llamados "angelitos", y en el séptimo día a los que murieron de adultos.
—Todavía no lo entiendo —Dan arqueó una ceja— ¿Cuál es el punto de eso?
—Sé que Shun, Drago, Ren y muchos de nosotros sentimos la pérdida de alguien y nos gustaría poder hacer algo por ellos, si quieren intentarlo. Yo creo que esta sería una forma muy tierna de hacerlo.
—Podría ser—admitió Shun aflojando su mentón al sentir una espinilla tras esas palabras—, sólo dinos exactamente cómo se hace.
—¡Claro!—exclamó—Les pondré un ejemplo—dijo tomando dos libros de una estantería próxima en la sala y los colocó sobre la mesa, uno encima del otro formando un escalón simulando un altar—. Esta es la forma más común, representando el cielo y la tierra. Ahora, imaginemos que yo soy el muerto —Señaló la parte de arriba de los libros—. Iría una foto mía justo aquí, se pueden poner elementos religiosos si se quiere. Luego aquí abajo —Señaló la parte inferior— lo tradicional es pan de muerto pero también pueden poner cosas que le gustaran, desde comida hasta objetos. En mi caso no sería raro que me dejaran algo relacionado al atributo aquos. También se ponen cosas con un valor simbólico, desde un camino de pétalos, agua, velas o incluso algo de tierra —Volteó hacia Shun a su izquierda—. Incluso el viento, el papel picado representa al viento y las alegrías de la fiesta.
—¡Sí que te luciste investigando, Marucho! —exclamó Dan.
—Ni lo menciones —volvió a sonreírle—, ahora busquen las mejores fotos que tengan y prepárense.
Antes de continuar: Primero, tranquilos para los que no son mexicanos o les incomoda ver un español no neutro, sólo se usó para resaltar el hecho de que Marucho estuviera en otro país y la barrera del idioma. No habrá más.
Segundo: Este fic está en formato elevador, es decir que los capítulos están desordenados. Sin embargo, esto no dificulta la comprensión de la trama.
Este es el orden para quien quiera releerlo de forma organizada: 0; 1; 3; 4; 2; 5
