Contenido: drabble, romance, humor, fluff, etc. Parte de la serie #Flufftober2021 propuesto por la página "Es de fanfics".
Pareja: ZeniNezu (Zenitsu x Nezuko).
Disclaimer:
Hikari: Y nuevamente regreso a Kimetsu no yaiba, pero esta vez con mi shipp hetero favorita de la obra. En fin, está muy rosita y espero que les guste. Por supuesto, ya saben que ni Kimetsu no yaiba ni sus personajes me pertenecen, la obra original es de Koyoharu Gotoge, por lo que este fic fue escrito únicamente por ocio y sin fines de lucro.
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#Flufftober2021, 18 – Hug (abrazo)
-¡N-Nezuko-chan!- llamó el rubio antes de que la pequeña joven terminara de abrir la puerta principal de su propia casa. Zenitsu, recargado en la reja que cercaba el pequeño jardín, trataba de evitar que el corazón subiera por su garganta, además de tratar de controlar el involuntario temblor de sus manos y piernas, como si de pedazos de gelatina se tratasen.
"¡Te amo mucho!".
"¿Te divertiste el día de hoy?".
"¿Podemos salir en alguna otra ocasión?".
Eran muchas, muchas las cosas que Agatsuma Zenitsu podía decir en aquel momento, sin embargo, había una que superaba a todas ellas, una pregunta directa y que podría tomarse como una petición impulsiva, pero de la que llevaba mucho tiempo ya pensando.
"¿Podemos besarnos?".
-N-Nos vemos mañana.- silenció todas las voces que resonaban con fuerza y, poniendo a prueba todo su control para mostrar lo que pretendía ser una enorme sonrisa sincera, ondeó su mano a modo de despedida. La chica asintió confundida antes de también hacerle el mismo gesto.
-Hasta mañana, Zenitsu-san.- su voz dulce y cautivadora flechó con fuerza nuevamente el corazón de Zenitsu, quien sintió que perdía el equilibrio y tuvo que recargar su espalda sobre la puertecilla de metal para no caer de bruces contra el pavimento.
-No pude pedírselo otra vez.- se lamentaba mientras alborotaba su corto y rebelde cabello. Finalmente, dirigió una mirada al cielo estrellado, ¿cómo es que, aun ocupando el puesto que tanto anheló, aun podía sentirse tan lleno de avaricia?
Antes, creía que con ser el novio de una chica tan dulce y hermosa como Kamado Nezuko era más que suficiente para encontrar la felicidad en su estado más puro… y así fue durante la primer etapa de su noviazgo, pero Zenitsu tenía la gran necesidad de tirarse de la azotea de un edificio cada vez que cuestionaba los límites de aquella felicidad. No porque no le gustara ser su novio, ¡en verdad amaba a la linda Nezuko! Pero la simple etiqueta de "novio" ya no lo estaba llenando por completo.
Cuando tomó su pequeña mano por primera vez con la suya se dio cuenta que podía haber más, que necesitaba sentir más ese amor. Que los límites no existían y que podía solicitar dar un paso más en su relación si eso quería.
Y ahora, el tomarse de las manos ya no era suficiente.
Así que lo siguiente que él buscaba era…
-Un beso de Nezuko-chan.- murmuró tan bajo que apenas él mismo logró escucharse, pero era tan bochornoso poner aquel deseo en palabras que sintió como una ola de calor, en una noche fresca de otoño, lo atacó directamente al rostro, especialmente en su par de mejillas.
Oh dios mío, ¡¿cómo es que había terminado de aquella forma?!
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-Buenos días, Zenitsu.- una voz conocida me llamó desde atrás y, reconociéndolo aun sin ver su rostro, no pudo evitar que una gotita de sudor resbalara desde su sien al notar el puchero de su amigo.
-Buenos días Tanjiro.- trató de contestar el inusual saludo con una sonrisa, pero su amigo, quien en realidad era un kouhai, no cambió la forma en que lo estaba viendo, inflando de forma infantil ambas mejillas mientras parecía estar examinando con la mirada- ¿Sucede algo?- preguntó, con cierto temor.
-Ayer Nezuko llegó bastante noche a casa.- dio un par de pasos para alcanzar al rubio. Ambos comenzaron a caminar en dirección de la escuela en donde ambos estudiaban.- No me opongo (demasiado) sobre que ustedes dos estén saliendo.- la última palabra parecía haberse atorado en su garganta.- Pero no puedo permitir que Nezuko esté en las calles a altas horas de la noche.
-L-Lo tendré en cuenta.- Zenitsu asintió con algo parecido a la firmeza y, aunque Tanjiro permaneció un rato más serio y en silencio, al final soltó un largo suspiro, mucho más calmado.
-Perfecto entonces.- en pocos segundos, Tanjiro regresó a su estado usual, riendo y mostrando esa sonrisa que tanto le caracterizaba. A pesar de ser ambos muy buenos amigos, Zenitsu sabía perfectamente el gran hermano sobreprotector que podía llegar a ser Tanjiro, esa era una de las principales razones por las que, en muchas ocasiones, limitaba su comportamiento hacia Nezuko.
Cerró sus ojos, queriendo evitar sentirse resignado al recordar lo que él mismo llamaba "deseos carnales", sabiendo que, en el peor de los casos, donde tuviera la idea de mencionárselo al Kamado mayor, seguramente no podría regresar a su casa con vida.
Tanjiro daba bastante miedo cuando se trataba de lo que sea que le pasara a su hermana menor.
-¡Hermano! ¡Que injusto eres!- una voz femenina interrumpió a ambos chicos, quienes al mismo tiempo, giraron la cabeza solo para reconocer a la chica en cuestión, Kamado Nezuko, quien corría agitada para lograr alcanzarlos. Una vez que al fin estuvo entre ambos, suspiro bastante cansada.- No me esperaste antes de salir.- ella hizo un mohín con sus cachetes, justo de la misma manera en que Zenitsu había encontrado hace unos instantes a su amigo.
-Lo siento, lo siento.- se disculpaba mientras soltaba un par de risitas.- Estabas tardando demasiado y ya era hora de irnos.- ella solo hizo aún más grandes sus mejillas como respuesta, aunque segundos después también terminó soltando una carcajada suave. Sus grandes y rosados ojos se dirigieron al mayor de todos, acomodó con gracia su cabello detrás de su oreja antes de sonreírle dulcemente.
-Buenos días, Zenitsu-san.- sus pequeños dientes se mostraron cuando le sonrió aun ampliamente. Oh dios, a este paso seguro Zenitsu terminaría muriendo por sobredosis de azúcar cada vez que Nezuko le mostraba esos hermosos gestos. Sonrojado, correspondió el saludo con un pequeño murmullo.
-Buenos días.- Nezuko pasó su maletín escolar a la otra mano, dejando la derecha libre justo para extenderla frente a ella. Zenitsu comprendió perfectamente sus intenciones y, luego de secar cualquier rastro de sudor de su propia mano izquierda sobre su pantalón escolar, con cierto nerviosismo, entrelazó su mano también.
Por supuesto sintió un poco de incomodidad al notar la mirada examinadora y filosa del mayor, quien fingía no estar viendo el acto cursi en el que estaba participando su hermana.
La preparatoria donde estudiaban él y Tanjiro estaba situada a un lado del edificio de secundaria, en donde tomaba clases la Kamado menor, por lo que el pequeño y rosa paseo solo duró hasta la entrada principal, justo donde ambos debían separarse.
Sabiendo el mal trío que estaba siendo, Tanjiro tuvo que hacer un lado sus propios deseos de hermano y adelantarse cuando vio a Inosuke y a Genya caminar hacia las aulas, dejando que ambos pudiesen despedirse más íntimamente.
-Que tengas un excelente día.- ella fue la primera en intentar separar las manos, pero un fuerte apretón por parte del chico la detuvo.
-Nezuko-chan.- trataba que su voz no temblara.- ¿Podemos vernos después de las clases en los jardines traseros?- la determinación en sus ojos dorados provocó que ella se sonrojara levemente. Desvió la mirada con un poco de bochorno y finalmente asintió con la cabeza en silencio.
Finalmente ella se fue hacia su destino con su corazón latiendo con rapidez. Zenitsu estaba decidido a tomar ese paso para estrechar aún más su bonita relación.
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Ninguno de los dos pudo concentrarse lo suficiente durante las clases. Mientras la pobre Nezuko pensaba en lo varonil que Zenitsu se había mostrado para pedirle verse luego de la escuela, el rubio trataba de pensar en alguna manera en que decir la frase "¿puedes darme un beso?" no sonara como un ruego patético, lamentable o pervertido y que terminara por alejar para siempre a su amada Nezuko.
Tanjiro sabía perfectamente, por la actitud que mostró su amigo durante el almuerzo, que algo estaba planeando, pero si intervenía seguramente su hermanita no se lo perdonaría fácilmente, así que al menos por esta ocasión, decidió que no se involucraría. Es más, ayudaría al pobre Agatsuma en distraer a Inosuke, quien nunca sabía cómo leer el ambiente y ya estaba planeando invitar a sus dos mejores amigos a que lo ayudaran para meter a un cerdo salvaje a las instalaciones de la escuela.
Ideas locas que solo Inosuke podía tener.
En fin, la campanada que marcaba el final de las clases resonó con fuerza por todo el campus estudiantil. Zenitsu saltó sobre su asiento, guardó con rapidez sus cosas y, aunque el loco profesor Shinazugawa parecía querer hablar sobre sus terribles notas del último examen, no se detuvo para saltar hacia el pasillo en dirección a los jardines donde tenía su cita con Nezuko. Ya después moriría a manos del horrible profesor de matemáticas.
Se golpeó mentalmente cuando, al llegar al lugar, notó que ella ya se encontraba esperando a la sombra de un árbol, aunque el cielo coloreado en matices naranjas a sus espaldas, solo resaltaba aún más su esbelta figura.
Zenitsu tragó saliva antes de acercarse lo suficiente para que ella notara su presencia.
-N-Nezuko-chan yo…- "¿cómo se lo voy a decir?" empezó a ser carcomido por los nervios, sin poder encontrar las palabras correctas, ni tampoco formar una frase coherente. Sin embargo, por mucho que intentara aun no había logrado encontrar la forma correcta para decírselo. "¿Se enojara? ¿Se sentirá ofendida?".
Ella, notando que él parecía querer decir algo, trató de ser paciente, pero no pudo evitar sentir inseguridad cuando, con el pasar de los minutos, su querido novio no había logrado articular ninguna palabra entendible. Con cierto temor, se acercó a él, quien solo pareció sentirse más ansioso al notar la cercanía entre ambos.
-¿Todo está bien, Zenitsu-san?- preguntó, teniendo que levantar un poco el rostro para poder verlo directamente a los ojos.
Él se sentía mareado, confundido, atrapado en un remolino de emociones donde sus sentidos se veían completamente abrumados, y su mente comenzaba a no lograr distinguir sus pensamientos de sus acciones.
En el rostro de Nezuko, comenzaba a notar la inseguridad. Ella desvió la mirada, sin saber exactamente qué pensar o esperar por parte del rubio.
Volvió a abrir la boca, tal vez dispuesta a preguntarle una vez más si le sucedía algo malo, pero los movimientos de Agatsuma fueron más rápidos, dejando caer al suelo su maletín escolar, pasó ambos brazos sobre los hombros de la chica y con gran fuerza terminó rodeándola, acomodando su cabeza sobre su hombro y estrechándola con cierta torpeza.
-¡N-NEZUKO-CHAN!- su grito nervioso lo escuchó justo al lado de su oído, la chica, confundida y sorprendida, se dejó rodear por su novio, sin saber exactamente qué es lo que debía hacer para corresponderle.- ¿Puedo abrazarte?- preguntó, ahora con un volumen de voz casi imperceptible.
"¡SOY UN VERDADERO IDIOTA!", oh, casi podía sentir las lágrimas de frustración querer desbordarse de sus párpados, juntó más el cuerpo de Nezuko al suyo, tal vez en un vago intento de no tener que separarse y que Nezuko viera la patética expresión de desolación que ahora mismo estaba mostrando.
"¡Se supone que quería besarla! ¡No abrazarla! ¡La iba a besar pero mi cuerpo se movió solo y terminé pasándome de largo! ¡Soy un verdadero idiota!".
En serio iba a ponerse a llorar.
Pero las pequeñas manos de Nezuko se lo impidieron, ya que comenzó a subirlas sobre su espalda y devolviéndole el gran abrazo.
-Por supuesto que puedes, ¡de hecho ya lo estás haciendo!- su risita llena de inocencia desbocó en un acelerado latir para su corazón. Ahora ya no eran lágrimas, pero su rostro estaba demasiado rojo y caliente para no parecer demasiado patético enfrente de su novia. No queriendo dejarla ir, hundió aún más su cara en el hombro de la chica y ella solo reía con gusto.
-Por un momento sentí un poco de miedo, creí que me terminarías.- fue honesta, aunque no creyó que luego de decirlo, olvidando su propia vergüenza, el rubio rompiera el abrazo para poder verla de frente, por supuesto ella se sorprendió con demasía.
-¡Jamás podría romper contigo Nezuko-chan! ¡No vuelvas a si quiera pensarlo!- ella ahora fue la que sintió la sangre subir a su cabeza al oír tan honesto comentario- ¡Yo solo quiero saber la forma en que puedo acercarme más a Nezuko-chan! No quiero asustarte ni herirte así que… ¡dime que tan lejos puedo llegar!
-¡Todo!- Nezuko volvió a juntar su cuerpo al de Zenitsu, esta vez dejando descansar su cabeza en el pecho del rubio, haciéndole notar al joven lo pequeña que era, cabiendo perfectamente en su cuerpo.- Puedes tomarme de la mano y también darme muchos abrazos.- no podía verla desde aquel ángulo, pero sabía que ella estaba sonriendo, su voz desbordaba gran alegría y felicidad.- Y si con eso no es suficiente, yo te puedo dar más y más para que sepas cuanto te quiero.
"Oh, en serio dios" conmovido, volvió a rodearla con sus brazos, sin importarle que la joven pudiese notar el fuerte palpitar de su corazón, o el temblar de sus manos, "¿qué habré hecho en mi vida pasada para que pueda encontrar tanta felicidad aquí mismo?".
Finalmente, ambos dejaron salir pequeñas risitas mientras aun compartían aquel cálido abrazo.
Seguramente vendrían muchas, muchas cosas más a partir de este momento.
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Hikari: Estoy derramando amor con estos dos, siempre me han parecido super tiernitos juntos. En fin, ya pasamos la mitad del mes así que sigamos encontrándonos en algunos otros fandoms y ships. ¡Bye bye-perowna!
