*DISCLAIMER: Los personajes y serie no me pertenecen, son propiedad de la mangaka Rumiko Takahashi. Únicamente el fanfic y su trama son de mi entera pertenencia. No se aceptan copias, adaptaciones y/o plagios. Muchas gracias.
*SUMMARY: El amor es un juego donde pueden jugar dos, y ganar ambos. Kagome estará a punto de comprobarlo al jugar un videojuego online que está de moda, donde no solo la victoria estará en juego sino también su propio corazón, el cual ha sido robado por un enigmático chico que juega con ella en la misma plataforma. Pero... ¿Qué tan cerca estará su misterioso amor?
Game ''L''over
Terminó de conectar los audífonos, colocó el micrófono en posición, dio un largo sorbo a su bebida y esperó pacientemente a que su interlocutor se conectara. Pasados unos segundos escuchó la estática romper el silencio para dar paso a una respiración pesada que, a estas alturas, ya conocía demasiado bien.
—Hola —se oyó al otro lado de la línea, y Kagome no pudo evitar soltar una risa risueña ante el tono ronco de aquella voz—, ha pasado un tiempo, ¿no?
—Apenas fueron dos días —respondió.
—Pues a mí me pareció una eternidad.
Kagome contuvo un suspiro al notar la voz cargada de deseo, últimamente era inevitable avergonzarse casi al instante de iniciar con la llamada. Respiró profundo, se acercó más al ordenador y se apresuró a teclear lo que necesitaba mientras se esforzaba por mantener la compostura. Al otro lado de la línea se oyeron sonidos similares y supo que estaba imitando sus acciones. Eso era bueno, no tenía ganas de avergonzarse por más tiempo.
—Entonces... ¿Retomaremos la misión que dejamos inconclusa hace dos días? —Lo oyó preguntar y rio en respuesta.
—Sí, conseguí las gemas necesarias para comprar más mejoras. Seguramente esta vez no nos matarán.
—Eso espero, porque es una pesadilla tener que atravesar todo el mapa de nuevo.
—Lo sé... —Mumuró acongojada, y es que siempre acababan asesinándolos por su culpa. Su compañero a menudo se sacrificaba por ella y su personaje apenas duraba unos cuantos minutos más en línea antes de morir a manos del jefe. El logo del videojuego apareció en pantalla y se permitió relajarse en su sitio mientras terminaba de cargar— Pero es divertido hacerlo juntos, ¿no crees?
—Pues claro, si no fuera divertido no me ofrecería a ayudarte todo el tiempo. Siempre es un placer ayudar a una belleza como tú —insinuó.
—¿Cómo sabes que soy linda? Ni siquiera conoces mi rostro.
—Con una voz tan hermosa dudo que seas otra chica del montón —halagó—, debes ser de esas que te dejan sin aliento con solo verlas y te vuelan la cabeza en cuanto te besan.
—Veo que eres todo un poeta —bromeó sonrojada. Ese tipo de adulaciones a menudo la desorientaban, pero no negaría que le encantaba escuchar esas dulces palabras.
—Solo cuando hablo contigo.
La azabache contuvo a duras penas un suspiro y se centró en introducir su contraseña para iniciar sesión y comenzar a jugar. Su avatar apareció en la pantalla y, tan solo segundos después, otro jugador se unió al suyo. Acercó el micrófono a sus labios y, con voz sensual, susurró:
—¿Listo para jugar, GoldenWarrior?
—Nací listo, preciosa.
—Entonces comencemos.
._._._._._._._._._._.
Al día siguiente Kagome no era muy diferente de un zombie. A duras penas había conseguido levantarse para ir al instituto y ahora todo lo que hacía era derribarse sobre su cubículo con la esperanza de dormir por lo menos unos minutos. Sin embargo, el ligero pellizco que recibió en una de sus mejillas pareció advertirle que eso no sería posible hoy. Alzó sus somnolientos ojos al frente y se encontró con la mirada castaña de su mejor amiga.
—Fue una noche larga, ¿eh?
—La más larga de todas.
—¿Cómo les fue?
—Nos derrotaron de nuevo... —Se lamentó.
Sango frunció los labios y se sentó frente a su amiga mientras acariciaba su cabello con cierto aire maternal. Tomó el celular de la azabache y con cautela abrió el juego que tan bien conocía. Se apresuró a recoger todo el oro que su pequeña villa tenía disponible, inició nuevas construcciones y luchó contra otros usuarios de menor nivel para subir la experiencia del personaje de la colegiala. Se fijó entonces en el nombre del avatar de la azabache y no pudo evitar reírse.
—Sacred_pearl, ¿eh?
—No te burles de mi nombre —murmuró sin despegar el rostro del pupitre—. Fue lo mejor que se me ocurrió.
—No es que sea un mal nombre, pero sí es inusual. Ah, acabas de subir de nivel... De nuevo —susurró asombrada. No creyó que aquel pequeño juego online generara tal obsesión en Kagome. Al fin y al cabo, en pocas semanas, había conseguido consagrarse como uno de los usuarios en línea más hábiles del juego—. Y, por cierto, ¿la relación de ustedes también ha subido de nivel?
—¡¿Eh?! —Por primera vez Kagome se dignó a levantar el rostro, dejando en evidencia sus mejillas sonrojadas— No somos nada.
—Si no fueran nada, no te habrías sonrojado. Además, ¿quién puede pasarse casi todas las noches hablando con ese chico sin llegar a sentir siquiera una pizquita de emoción?
—P-pues... —Le encantaría decir que aquella voz, cargada de dobles intenciones y deseo, no le generaba absolutamente nada. Pero estaría mintiendo. Lo mejor sería callar— Solo somos amigos en línea y tratamos de completar las misiones juntos, pero no ha pasado nada más. Ni siquiera nos conocemos.
—Eso es porque tú no se lo permites. He visto que se mensajean aún cuando no están jugando y apuesto un dedo de mi mano a que fue él quien te pidió tu número —el silencio fue la única confirmación que necesitó—. ¡Lo sabía!
—¡Shhh, Sango! ¡Estás gritando! —Intentó cubrirle la boca, pero la castaña se zafó de su agarre.
—¿Y? Ya no puedes seguir pretendiendo que no pasa nada. ¿Se han enviado audios? ¿Su voz es aún más sensual que en el juego? ¿Puedo oírlo?
—No, no lo sé y, nuevamente, no.
—Si ninguno de ustedes usara ese estúpido filtro de voz, ya habría conocido la voz de tu futuro novio.
—Que no somos nada, Sango.
—Pero lo serán.
—¡Que no! Es solo un... ¡Oye! —Ambas féminas voltearon a ver la imponente figura de su compañero que las miraba desde arriba con los ojos abiertos a duras penas y con grandes ojeras adornando su rostro. El joven soltó un bufido y se encaminó a su asiento sin prestarles mayor atención, pero una molesta voz lo detuvo— Acabas de chocarte con mi escritorio, ¿no vas a disculparte?
—No —respondió tajante.
—Qué grosero.
—Silencio, niña, necesito dormir —se quejó sin dirigirle una sola mirada.
—Yo también tengo sueño y no me ves chocándome con tu estúpido escritorio, estúpido.
—¿Ahora quién es la grosera, tonta?
—Chicos, chicos, no peleen. Es muy temprano.
—Dile eso a este imb...
Sango se apresuró a taparle la boca a la colegiala. Sabía de sobra que una pelea entre esos dos podía pasar fácilmente de insultos a cosas volando por los aires. Cuando sintió que la joven dejó de resistirse retiró lentamente su mano hasta dejarla libre.
—E-estoy segura de que Inuyasha no quiso hacerlo. Debe haber tenido una noche larga y por eso está de mal humor, ¿no crees?
—Siempre está de mal humor. Parece un perro rabioso.
—Si yo soy un perro rabioso, tú eres una perra caprichosa e insoportable.
—¡Idiota!
—¡Fea!
—¡Tonto!
Sango dio lentos pasitos hacia atrás cuidando de no tropezarse con nada. Si tenía suerte, podría salir ilesa de la discusión hasta que llegara el profesor y los pusiera a cada uno en su lugar.
._._._._._._._._._._._.
Mientras el profesor dictaba la clase de historia, Kagome miraba por la ventana en un vano esfuerzo por permanecer despierta. Sus párpados pesaban y apenas era consciente del paso del tiempo. La jornada apenas comenzaba, sería un día demasiado largo. Suspiró cansada y no pudo evitar reprenderse a sí misma, debía comenzar a dormir mejor y dejar de lado los videojuegos. No es que ese juego online fuera la gran cosa, en realidad había millares con mejor calidad y desarrolladores que en verdad se esforzaban por hacer del juego una experiencia memorable, pero había sido en esa plataforma donde conoció a su misterioso compañero de aventuras y, en tanto él jugara ese juego, ella no pensaba darse de baja de la plataforma. Las horas nocturnas donde ambos se reían y enfadaban en medio de las batallas, únicamente escuchando la voz distorsionada del otro... Ah, esas horas hacían que pasar todo un día somnolienta valiera la pena.
Enfocó sus ojos en la pizarra frente a ella cuando una pregunta surcó su mente, picándole en lo más profundo del alma: ¿Qué clase de voz tendría? Era un hecho que ambos usaban filtros de voz para evitar ser reconocidos en la vida real, así como para darle énfasis a sus personajes en el juego, pero cada vez que lo oía llamarla preciosa no podía evitar preguntarse si aquel cariñoso apelativo sonaría aún más dulce teñido de su verdadera voz. ¿Tendría una voz grave? ¿O sería solo un chiquillo queriendo coquetearle? ¿Y si, por el contrario, se trataba de un hombre maduro tratando de conquistar jovencitas en internet? No, se negaba a creer que ese chico tan atento, que estaba dispuesto a sacrificar sus vidas con tal de jugar con ella, podría ser alguna clase de acosador.
Oyó ronquidos a su espalda y volteó levemente la cabeza. Al instante sus ojos encontraron al dueño de aquel molesto sonido: Taisho. Frunció los labios con indignación y devolvió su vista al frente. Qué desconsiderado de su parte dormirse en clase y, para colmo, ¡roncar! Estaba segura de que ese chico, el mismo que compartía las noches con ella desde hace varias semanas, no sería para nada esa clase de chiquillo malcriado que se salta las clases y, cuando asiste, lo hace únicamente para dormir. No, GoldenWarrior debía ser alguien aplicado a sus estudios, con notas tan altas que le sobraba el tiempo para divertirse jugando con ella online, debía de pedir disculpas si era necesario, abrirle la puerta del carro a una chica para que entrara o cederle el paso para que entrara al aula. De ninguna manera podía ser un cerdo que babeaba al dormir, ponía los pies sobre el pupitre mientras se mecía e ignoraba las lecciones del profesor o se negaba a pedir disculpas mientras se chocaba con todo el mundo.
—Higurashi.
—¡Presente!
—Lea el tercer párrafo de la página veintitres.
—Sí.
Mientras rebuscaba en su libro de historia miró de soslayo al ojidorado a su espalda que continuaba durmiendo completamente ajeno a la clase. No, GoldenWarrior debía ser... Todo un caballero.
._._._._._._._._._._.
El sonido del timbre anunció que finalmente había llegado la hora del almuerzo. Eso era una tregua para Kagome. No habría resistido otra hora sin pegar el ojo. Tal vez un café la ayudaría a resistir hasta que fuera hora de volver a casa donde podría dormir y, posteriormente, conectarse para jugar con su misterioso Don Juan.
Cuando faltaba poco para ser atendida, la azabache tanteó sus bolsillos y descubrió que estaban vacíos.
—¿Kagome? ¿Qué pasa?
—Es que... Olvidé el dinero en mi bolso.
—¿Quieres que lo pague por ti? No me importaría hacerlo.
—No, descuida, Sango. Volveré al salón por el dinero. Tú escoge una mesa y espérame, no me tardo.
Dio media vuelta y dejó a la ojicanela con la palabra en la boca. Debía darse prisa si no quería perder demasiado tiempo haciendo nuevamente la fila en la cafetería.
._._._._._._._._._.
—No entiendo. Juraba que tenía el dinero justo aquí... ¿O lo dejé en mi casillero? —Murmuraba la azabache mientras rebuscaba en el fondo de su morral. En serio necesitaba un café con urgencia si no quería caer dormida en plena jornada escolar. ¡Su cuerpo clamaba por cafeína!— ¡¿Dónde está?! Tendría que estar justo aquí...
—Entonces, ¿no piensas invitarla a hacer algo por San Valentín? —Una voz se dejó oír en el pasillo mientras Kagome continuaba buscando desesperadamente el dinero que, se suponía, debía alcanzarle para toda una semana de desayunos y almuerzos.
—Lo haría, pero ni siquiera sé dónde vive —una segunda persona se unió a la plática y la azabache no pudo evitar apretar los dientes al reconocer al molesto dueño de aquella voz.
—Podrías intentar preguntándole, ¿no crees?
—No soy el tipo de persona que pregunta esas cosas de forma directa.
—Tampoco eres del tipo que dice "preciosa" y, sin embargo, lo haces —Kagome contuvo a duras penas una carcajada. ¿Inuyasha diciendo eso? Debía sonar tan extraño. Difícilmente lograba imaginarlo diciendo algo que no fueran groserías.
Tras escasos segundos ambos jóvenes entraron al salón y pasaron por su lado casi sin prestarle atención. El ojidorado pareció buscar algo en su propio morral mientras dejaba su celular sobre el escritorio y continuaban con su amena charla. La azabache sacudió la cabeza y trató de centrarse en su propia tarea. Era de mala educación escuchar conversación ajenas.
—Si sabía que ibas a molestarme con eso, jamás te lo hubiera contado.
—Anda, somos amigos. Para eso estamos: para molestarnos entre nosotros.
—Ja, ja, muy gracioso, pero...
Kagome dejó de prestarle atención a lo que decían, así como a su tarea original. Un sonido extrañamente familiar inundó el ambiente y su cuerpo reaccionó antes de que su cerebro pudiera procesarlo. Tomó con descaro el celular de su molesto compañero y pegó los ojos al teléfono hasta casi fundirse con la pantalla. Allí estaba, el logo del videojuego que tan obsesionada la tenía últimamente y, justo en la esquina superior, se leía:
—Golden... Warrior... —Un manotazo le arrebató el celular de las manos mientras Kagome se limitaba a mirar con asombro los ojos dorados de su compañero. ¿Siempre habían sido de ese color?— ¿Tú eres...?
—¡¿Quién te dio permiso de tocar mis cosas?! —Bramó— ¿No te enseñaron a no tocar cosas ajenas? ¿Quién es el grosero ahora?
Kagome frunció los labios y se llevó una mano al pecho. La embargó una sensación tan extraña que difícilmente lograría describirla. Era una mezcla inusual entre la sorpresa, la decepción, pero, al mismo tiempo, con un toque de emoción. Todo su panorama pareció adquirir un nuevo significado. Pero su mente no estaba lista para procesar ese significado en este momento, por lo que solo atinó a tomar su morral y correr fuera del salón para encontrarse con Sango lo antes posible.
Todo lo que sabía era que se alejaría de los videojuegos, al menos por un tiempo.
FIN
¡Feliz día del amor y la amistad! Volví para decirles que las amo inmensamente y por eso mismo les he traído este humilde regalo. ¿Cuántas solteras en esta plataformaaaa? Al menos podemos pasar una linda velada entre nosotras xD y lo peor es que en realidad yo sí iba salir y al final me dejaron plantada porque el chico que me invitó tiene que trabajar jajaja chale, me puse bonita en vano :D pero al menos puedo estar acá con ustedes, disfrutando de sus comentarios divinos uwu
Les diré que en realidad son dos one-shots los que iba a publicar, pero me atrasé demasiado con el otro y terminé subiendo este que participa del #DesafíoRelámpago de la página de Facebook "Es de fanfics". Lamento decirles que la consigna me pedía hacer únicamente un one-shot de "ciberamor" y que no excediera las dos mil palabras. ¡Sorry! Pero bueno, son las reglas del juego :c
Bueno, ¿qué les pareció? ¿Con ganas de una continuación? Yo las conozco y ya sé que ya están afilando sus cuchillos para pedirme que continúe la historia JAJAJAJAJA por eso mismo las amo xD déjenme saber lo que les pareció en los comentarios, como siempre las estaré leyendo con una sonrisa en el rostro. ¡Terminen bien esta linda y calurosa noche! ¡Nos leeremos tan pronto como rinda mi último final!
Adiós y no olviden quedarse en casa así como se quedaron con las ganas de una continuación ;-; ¡Y tampoco olviden comentar! Siempre es un honor recibir sus reacciones a mis escritos :D
14.2.21
