Prologo
"Angélica-chan... eso fue aterrador pero... ya está hecho...
La mujer rubia con peinado de coletas quien empuñaba la espada que no puede ser replicada, Ea. Frunció el ceño un impostor, un desconocido, alguien ajeno a todo lo que conlleva la voluntad de su hermano, y el peso que el mismo soportaba, fue arrebatado, no deberío ocurrir, pero... eso ya no importaba debía llevar al culpable ante su hermano. Esa era su única misión ahora, 'tal vez su hermano podría encontrar al lugar al cual fue enviada la niña, era lo menos que podía hacer. Sin duda estaría furioso...'
Ladeó la cabeza para enfocarse más en la situación actual que en el castigo por venir. Pero fue descuidada. No pudo identificar lo que sucedía.
"Pero que!?"
El pelirrojo, miró apenas consciente a los hilos celestes que venían de esa increíble forma circular, quemándose en el fuego azul, rodeada de dos anillos que se movian de forma irregular. No pudo saber lo que era, no obstante, supo que represetaba algo más aterrador que cualquier ser u poder al cual se había enfrentado. Incluso Ae de la clase archer equipada por la chica llamada Angélica no abrumó tanto a la mente del adolescente, definitivamente su instinto le gritaba que corriera.
Fue miedo? Arrepentimiento? Odio? Esperanza? Desesperación? Ese temblor en su pecho lo estaba volviendo loco.
El primer hilo se conectó a su muslo. Fue devastador, ya no estaba en esa fría cueva.
El hombre frente a la colina llena de espadas... no, no era solo la colina un sin fin de espadas, lanzas, hachas y mas armas se incrustaban en suelo a lo ancho y largo de los confines de este mundo... tampoco era de noche, ni había nieve, los cielos con engranajes enormes que giraban entre las nubes de tormenta que disparaban relámpagos adornando el polvo de metal oxidado y caliente, eso solo demostró que este era el héroe Emiya.
Sentado con un manto blanco su piel quemada se dejaba ver al estar apoyada en su rodilla y los rasgos del cabello blanco se veían por debajo de la capucha blanca. Levantó la cabeza pero no hacía él sino al cielo, suspiró y se levantó, una chispas de maná azul fue lo que dejó atrás.
El lugar cambio era una fábrica, habían empleados, era de noche, las máquinas trabajaban sin parar, él se manifestó, Dio un paso luego otro, no pudo ver en qué momento se materializó un enorme arco negro en su mano, extendió las cuerdas y la flecha se formó, solo para alejarse cuando la soltó. Un hombre cayó el resto entró en pánico pero fue en vano, también cayeron, sus uniformes se mancharon de sangre. No importó, él solo mató.
Otro lugar una iglesia, era una noche más, los aprendices fueron masacrados.
Una cabaña en medio del bosque un hombre fue enterrado contra la pared, eran tres flechas las que sobresalen de su pecho. Soltó la foto de una familia, una esposa y dos niñas en la misma, felices abrazadas a junto al hombre que yacía muerto ahora.
"Agh q-que? Ahrrrgg!"
El segundo hilo conectó en su antebrazo y se perdió otra vez.
Era un pequeño pueblo la vegetación era abundante, un grupo de personas se alzaban en post de un predicador de una fe que desconocía. Alabaron a su salvador, sus ojos solo mostraban que estaban ahogados en su fe, pero no fue por mucho, las flechas empezaron a derribar con una muerte rápida a tanto hombre, mujeres y niños, el orador no fue la excepción, a pesar de que los que estaban a su espalda quisieran sacar las armas enfundadas debajo de sus chaquetas fueron barridos por otra lluvia de flechas. El lugar fue silenciado ya no había vida, el counter-guardian Dio media vuelta encima de uno de los edificios y desapareció.
"Uaaaaggggrr" el chico se retorció, su mente fue asaltada con imágenes y sonidos tan reales como si fueran sus propios recuerdos. Él se había predispuesto a matar para salvar a su hermana menor estaba listo para ser un villano por la felicidad de una persona, abandonó al mundo por una simple vida. Tomó el arco y las espadas del héroe el cual abandono su felicidad por la humanidad, que mató para salvar a la mayor cantidad de personas. No pudo vislumbrar el monstruo que era ese héroe, 'no, eso no podía considerarse héroe'
Angélica tomo medidas, avanzó hacia el pelirrojo al ver hilos que salían desde distintas partes de la caverna, noto al pelirrojo gritar en agonía cuando uno de los hilos se conectaba a su cuerpo, el mismo con el que estaba peleando hace unos momentos quien no había gritado en agonía ni cuando fue completamente superado por su poder de class-card.
"Los hilos se ramifican por su cuerpo?"
La mirada de confusión al ver cómo el cuerpo de su enemigo está siendo invadido por un poder desconocido.
"O-oye faker, que es todo eso?"
"Me gustaría saber-Aaaaaahgr"
Fue cortado cuando otro hilos se conectaba a su hombro.
Un lugar, una fábrica, al parecer estaba dentro, las luces de emergencia estaban dando señal de una emergencia en el lugar junto con las sirenas que no se detenían. En un pequeño puente de acero con barandas de seguridad, estaba un hombre alto vestido con ropas de verde en distintas tonalidades, tenía equipado una mochila bastante grande la que dejó caer.
"Esto es..." dijo el hombre con cabello rojo, no pudo dudarlo este sujeto no tenía nada que no fuera el Emiya Shirou que actualmente estaba en una caverna húmeda. No lo podía negar pero al mismo tiempo era otro sentimiento el que lo invadía cuando una esfera de energía rompió el esquema de la realidad al aparecer enfrente del herido Emiya Shirou.
"Tu... eres..." murmuró hacia sí mismo mientras observaba la entidad que estaba rompiendo las leyes de la realidad al manifestarse ante un humano, un simple mortal.
-Quieres salvarlos...?- una, no, eran como tres o tal vez incluso cientos, que sonaron al mismo tiempo y no eran del mismo género.
El herido Emiya asintió mientras observaba sin inmutarse al ser que tenía delante.
El joven Emiya no podía dejar de temblar y pedir detener esto, lo que pasaba por la cabeza del Emiya adulto para ni siquiera pestañear ante semejante ser que inundó el ambiente de miedo y terror, sus entrañas crujían mientras su estómago se retorcía, su corazón le exigía que lo apague para dejar de trabajar con la tanta fuerza.
Los hilos, esos mismos hilos que se extendieron hacia su persona en la cueva se extendían hacia el Emiya adulto, pero este no sufrió en cambio solo dio una leve sonrisa, inundada de gratitud y soledad que asustó al joven.
"Si eso me ayuda a salvarlos..."
"Oye!". Gritó Angélica, mientras sostenía mis hombros con fuerza, me fui por unos segundos pero la realidad es que fue una eternidad. Pero ahora sabía que era eso que estaba ahí, Angélica parecía no poder ver más que los hilos pero no podía ver de donde venían, la energía circular.
"Alaya..." su susurro apenas audible hizo abrir los ojos de la rubia en sorpresa y confusión.
"Alaya? Porque nombras a la volun-"
Observo los hilos a pesar de estar ahí no tocaban a la guerrera con semi armadura lo que le hizo entrar en más confusión 'no es el poder del Grial, un tercero? Acaso hay más involucrados?' su línea de pensamiento se cortó al sentir el agarre de las manos tibias del chico en sus brazos el pelirrojo apenas podía mantenerse consciente, pero ella lo noto levemente, tal vez porque estaban tan cerca, quizás porque no lo había notado antes, incluso se preguntó si eso fue así antes, después de todo nunca le prestó atención al mocoso delante suyo solo era un obstáculo para Julián.
No obstante 'su ojo izquierdo era de color acero antes?'
La gran voluntad
Las leyes de la realidad y el tiempo. Son generalmente absolutas pero los magos buscan alterar la misma en su afán de conocimiento y explotar su ambición de poder, y luego están esos seres que no se rigen por las leyes ni siquiera de los humanos y/o magos. Pero esos son un tema diferente, ni siquiera ellos podrían operar con la voluntad conocida como Alaya, después de todo solo uno se levantó para el bien de la mayoría, solo uno se traicionó así mismo. Para salvar, aunque estaba matando, ese uno estaba en una contradicción y desinteresado de su bienestar. Ese uno que se alzó como el más fuerte dentro de su ejército, ese uno que se levantaría sin importar la adversidad a la que se enfrente.
Alaya lo tenía en muy alta estima, a pesar de que su guardián no lo consideraba algo bueno.
Fue tal vez un error pero la manifestación de la presencia de este guardián en la tierra sin su conocimiento no debería ocurrir, una falla con su voluntad. Lo sintió levemente, al principio pero luego se intensificó, cada vez que se manifestaba y desaparecía un fragmento del mismo se quedaba arraigado en un individuo del mundo, hasta que la plenitud de su poder fue masiva, la rastreo y busco. Un guardián con semejante voluntad y capacidades, no podía dejarlo pasar por alto.
Y lo encontró, era distinto pero gran parte de la esencia de su guardián estaba en el.
Y fue y lo reclamo.
PROLOGO FIN
Memorias olvidadas, memorias sin dueño, memorias del presente y el futuro, uno tras otro pasaron por su mente tan reales como todo el dolor.
Estaba siendo tragado, su realidad se distorsionaba, carecía de los deseos que lo impulsaron a moverse en el camino conocido como vida y dentro del caos, hundido buscando una forma de existir, un nombre, una persona, "Miyu", recupero la consciencia otra vez.
Angélica lo apartó con sus manos para traer una de las espadas de su tesorería, tenía unos adornos con piedras blanca, incluso su hoja era pálida y curva, era una cimitarra. no tenía la fuerza para analizarla, pero su instinto le decía que la cuchilla era tan repulsivamente peligrosa que su alma seria cortada si la tocaba. La blandió hacia los hilos pero nada sucedió como si esos hilos nunca estuvieran en ese lugar.
Ea... es demasiado.
"Tsk, oye faker contesta, de quién es este truco?" Ella siempre tenía esa arruga entre ceja y ceja. Shirou pensó que sería linda si solo se relajara y empujaba una sonrisa a su rostro
Angélica, se enojó aún más al ver la expresión de su enemigo al mirarla, no sabía el por qué pero esa sensación no le gustaba. "Oye!"
"Ah... si, perdón por eso... pero creo que Alaya me confundió con..." se esforzó, pero su voz se cortaba, no sabía a ciencia cierta si estaba en lo correcto, pero fue lo que dedujo de lo que estaba viendo.
"Y vino a reclamar lo que le pertenece..."
Levantó una ceja en confusión y lo jalo hacia ella.
Podía sentir su respiración y todo su aliento expulsado cuando ella le gritó a la cara a centímetros de su rostro.
"NI POR UN SEGUNDO PIENSES QUE TE VAS A ESCAPAR!" Gritó ella
Cuando otro hilo se conectó a su pierna.
El mundo de color oscuro se iluminó, estaba en una habitación, el agujero en el techo dejaba entrar la tenue luz fría de la luna, junto con las luces cálidas de la sala iluminaban adornando la escena hacia un desorden impresionante, muebles rotos y entre el polvo el sujeto vestido de negro y rojo, estaba sentado ahí con la pierna cruzada y brazos extendidos en los respaldos de lo que alguna vez fue un sofá. abrió los ojos, luego le siguió un sonrisa mientras lo miraba con un ojo cerrado, y lo observo, no, estaba equivocado no lo vio a él, sino a la chica que estaba justo detrás suyo.
Ahí estaba esa chica de suéter rojo y pollera oscura, su peinado eran de dos coletas y el pelo era negro, la observó, verdaderamente estaba molesta. "si, ella era así...-espera que?"
Escucho un ruido de metal chocando a lo lejos, se giró sólo para ver otro lugar, sin darse cuenta estaba en un patio enorme y en el mismo, un sujeto vestido de azul con su mirada inyectada en sangre, y la euforia de alguien sediento de sangre era lo único que emanaba de ese sujeto, "Lancer..."
Fue a otro lugar esta vez enfrente de...
'yo...?' se confundió pero vio los dos pares de cuchillas casadas chocando. Vio a una saber preocupada, vio un sinfín de espadas. un ideal se quebraba en las cuchillas ya rotas que volvían emerger de las manos del niño pelirrojo una y otra vez sin rendirse.
Era el fuego, la carne quemada, los gritos de agonía que se apagaban en fuerza, los llantos de niños que morían en el aire. Y fue la esperanza que le mostró un hombre que lo encontró, alguien que se alegraba de verlo vivo, alguien quién murió con una sonrisa en su rostro. Un ideal prestado, un sueño imposible, un héroe forjado para no romperse, un destino eterno de arrepentimiento. Y una respuesta para seguir con esa eternidad.
Angélica tomo distancia y convocó a las cadenas que despojaron al prisionero de su poder divino, fue un buen plan, apresurado, pero era lo que tenía, si está es la inconsciencia colectiva de Alaya. Podría por lo menos retenerlo. Pero fue en vano.
Esas cadenas eran la materialización del deseo de aprisionar y reinar sobre los dioses al fin de cuentas esas eran las funciones normales de una cadena. como lo que paso con aquella bestia que asalto por 7 años a Uruk.
Pero Alaya no era un dios divino o demoníaco. Era un ser inmaterial, un inconsciente colectivo que buscaba la supervivencia de la humanidad, además los hilos eran un enlace, no era Alaya misma, si tenía al inconsciente colectivo envuelta con sus cadenas el resultado podría ser distinto. Al fin de cuentas las cadenas solo rodearon el cuerpo del humano conocido como Emiya Shirou.
"Tsk tampoco sirve."
El cuerpo del pelirrojo seguía retorciéndose.
Una tenue luz vino de otro lugar era roja y dorada, se formaron lazos de seda luminosa alrededor del chico.
"Esto no tiene gracia faker"
"Me cuesta... decir... que no-" su voz se corte abruptamente, la tela lo desmaterializo e inmediatamente opuso resistencia a los hilos de Alaya.
'Ah maldición!' Angélica atrapó el cuerpo del pelirrojo para no dejarlo ir, era una vergüenza perder el Grial y no quería imaginarse que pasaría se perdía también al mocoso, quien podría servir para rastrear a la niña.
Fue un destellos de luz y oscuridad. Y todo se apagó. No hubo ruido ni luz... no hubo nada.
