Hola mis amigos, soy Yuzu Araki
Una vez más traigo mi contribución para este desolado sitio llamado Strawberry Panic esta vez con la pareja más amada del lugar y la definitiva (Aunque me guste el Tamanagi pero aún así el Shiznag también tiene sus puntos).
Para los que hemos visto la serie, ¿Recuerdan esas escenas cuando Nagisa y Shizuma en ocasiones se veían y se hablaban en el invernadero? Pues haciendo un recuento decidí hacer un one shot algo referente pero no sin antes darle algo de romance.
Espero que lo disfruten y se puedan embelesar aunque sea por un solo instante
Yuzu y fuera
PD: Como siempre, haciendo todo lo posible para que esta serie como precursora del yuri no caiga en el completo olvido.
PD2: No prometo nada pero planeo hacer uno que otro Oneshot sobre Tamao x Chiyo, pues como sabemos ambas chicas estaban teniendo interés por Nagisa y aunque ya sabemos como terminó la serie algunas cosas quedaron sin concluir o a la pregunta en el espectador cómo, ¿Yaya terminó junto a Tsubomi? ¿Chikaru se montó un harem? ¿Tamao quedó en la friendzone?
Y es por eso que a futuro decido a escribir más sobre mis tres waifus, pero eso sí, Chikaru es mi diosa, no por algo fue semifinalista en el Saimoe 2006 perdiendo dignamente ante Fate Testarrosa.
PD3: Y también algo jocoso sobre Momomi y Kaname pues creo que no hay tantas historias de esas dos villanas…
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Nagisa entró en el invernadero, sin estar segura de por qué estaba allí, pero allí de todos modos. No había nadie más aquí, y reprimió la punzada de decepción que sintió cuando Shizuma no estaba allí. Cogió la regadera, la llenó y se puso a regar las plantas que parecía que necesitaban un poco de agua.
Después de haber pasado por todo el invernadero, se sentó a la mesa y miró las plantas y flores que estaban floreciendo. Se preparó una taza de té y observó cómo el sol se hundía lentamente hasta que tuvo que regresar a los dormitorios.
Se convirtió en un hábito. Nagisa se dirigía al invernadero cuando sabía que todos los demás se habían ido. Le gustaba la paz y la tranquilidad, el descanso del trabajo escolar y las preocupaciones de la vida normal. Con el paso del tiempo, empezó a notar pequeñas cosas.
Por ejemplo, cuando iba a prepararse un poco de té, la taza y la bolsita de té ya estaban fuera, del tipo que le gustaba. Cómo apareció otra silla en la mesa, y otra regadera. Solo podía asumir que Shizuma sabía que estaba regando las plantas cada vez que venía aquí, y no le molestaba. Hizo que su pecho se calentara un poco, y tomó cada pequeño reconocimiento a medida que llegaba, y se dejó calentar por cada uno.
Cada vez que sabía que Shizuma estaba pensando en ella, que la niña mayor la conocía tan bien. Pasó casi un año antes de que se encontrara con Shizuma en un momento en el que normalmente estaría sola con las flores y sus pensamientos.
-Hola…- saludó la pelirroja con cautela.
La peliplata nunca la había conocido aquí, a pesar de que la chica mayor obviamente sabía que ella estaba allí.
-Hola Nagisa- respondió Shizuma en voz baja, normalmente.
La aludida se relajó. Esto se sintió normal. Quizás esto podría volverse normal. A Nagisa le gustaría que esto fuera normal.
-Solo estoy regando las plantas- ofrece la más bajita, después de que la Etoile no dice nada más, solo mirándola, mirándola. Nagisa apenas podía moverse, no quería que esa mirada terminara. ¿Podría quedarse mirándola para siempre?
-Me di cuenta- Y puede sentir lo que Shizuma quiere decir: sabía, desde el principio, que Nagisa vendría aquí, en sus dominios. Lo había estado permitiendo, y tal vez... Tal vez quería que la pelirroja estuviera en su espacio. Ella solo podía esperar.
-Tengo algo para ti- dijo la peliplata. Comenzó a caminar por el laberinto de pasillos y plantas frondosas. La etoile se detuvo frente a una pequeña planta con flores violetas.
Cogiendo uno, se lo ofreció a Nagisa. La pelirroja frunciendo el ceño, lo toma, mira hacia arriba, hace un gesto hacia él.
-Shizuma-sama, ¿Qué es esto?
La aludida inclina la cabeza ligeramente.
-Esta flor me recuerda a ti. Es pequeña, pero muy resistente, y crecerá en casi todas partes. Es resistente, pero hermosa
La pelirroja tragó grueso. La etoile cierra ambas manos alrededor de las de la menor, rodeando la flor, inclinándose más cerca. Nagisa traga saliva cada vez más y cierra los ojos. Los labios de Shizuma rozaron los de ella, y se dejó perder en la sensación de sus labios moviéndose sobre los suyos.
La mayor retrocede, demasiado pronto para el gusto de la menor, y cuando ésta abre los ojos, la peliplata se aleja. Regresa con dos regaderas y le da una a Nagisa. La pelirroja lo toma, metiendo la flor detrás de su oreja.
Y juntas desde entonces riegan las plantas.
