N/A: Este fic es sobre mi hc de Kirino no binario, aunque es desde el punto de vista de Kariya porque no sabría bien como plasmar el tema directamente, a pesar de que yo me considero género fluido, pero aun así, en caso de equivocarme con cualquier cosa, y más si alguien no binarie está leyendo esto, pido perdón si no lo manejo como debería. Pero en serio, quería escribir esto, más considerando el mes en el que estamos. Eso, ahora los dejo leer
.
.
.
Lo que otros han hecho de nosotros
.
.
.
Realmente, el sonido del casillero siendo azotado en la soledad de los vestidores lo asusta, tanto que tiene que detenerse antes de decidir si ahora quiere entrar o no. Kariya se asoma por la puerta, y al único que ve dentro de la habitación es al sensato y calmado Kirino-senpai. Que, en ese momento, en realidad, parecía de todo menos calmado. Sus puños se apretaban con fuerza a los costados de su cuerpo, mirando un punto fijo en el suelo. Tiene la camiseta del uniforme firmemente agarrada en uno de sus puños, sin nada encima de cintura para arriba. Y está parado frente a un casillero que ni siquiera terminó de cerrarse a pesar de que la puerta fue azotada. Tal vez, el tranquilo Kirino-senpai arrojó tan fuerte la puerta que está rebotó y se mantuvo abierta.
Siente que eso debió sumarse a la especie de frustración que Kariya piensa está sintiendo ahora. Lo puede notar en el aire, casi literalmente. Porque su superior es un sujeto sereno, casi siempre con una sonrisa en la cara. Pocas veces lo ve realmente furioso (y esas veces son cuando el mismo Kariya se mete con él, en realidad). Sus amigos siguen entrenando, y hasta donde sabe los demás superiores ya se fueron. No es la primera vez que Kirino se queda rezagado por alguna razón.
Y ciertamente, a Kariya debería darle igual que se quedarán solos en momentos así, por más que algo en su interior quiera decir que no. Pero ahora mismo el aire parece cargado de una pesadez inmensa por parte de-
—Ya sé que estás ahí, puedes entrar.
-una persona furiosa y sola.
Kariya no suele hacer lo que le dicen, pero da un paso adentro y avanza.
—Ah. Eres tú —dice Kirino, apenas mirándolo por un segundo, y volviendo a mirar a otro lado después—. ¿Ya te vas?
—Sí, los demás quieren practicar unas cosas —le responde—, pero yo ya terminé por hoy.
—Ya veo. Buen trabajo.
Sigue sin mirarlo, y la tensión sigue ahí. Kariya traga saliva, pensando en que podría simplemente ir a las duchas de una vez, y no tendría que ver a Kirino al salir, porque seguro ya se habría ido, llevándose el aire pesado consigo. Sin embargo, una parte de él no quiere dejarle marchar. Y de hecho no consideraría eso con casi nadie, pero Kirino es diferente. Kariya lo sabe, aunque a veces quisiera olvidarlo.
—Oye, Kirino-senpai —se atreve a decir—, ¿te molesta algo?
Nota, ligeramente, como los hombros de su superior se tensan. Entonces se gira a mirarlo, y sus ojos azules usualmente alegres y llenos de vitalidad parecen cansados, sin brillo. Tan solitarios que le molestan. No lo había notado hasta ese momento.
—No es nada en particular —dice Kirino—. Solo es cansancio.
—Claro, y el entrenamiento no fue pesado —Kariya contraataca, sin creerse sus palabras para nada—. Si te sintieras cansado no habrías jugado hoy, ¿Verdad?
Kirino frunce los labios.
—Si hay algo que te moleste realmente deberías, no sé, hablarlo con Shindo-senpai —Masaki sigue hablando, porque sabe que puede sacarle algo. Siempre lo hace—. Es decir, no queremos que termines golpeando a alguien como a ese casillero, ¿No?
El entrecejo de Kirino se arruga más de lo que ya estaba. Ahí está, la reacción que quería ver. Aunque ahora no debería hacerlo enojar, es preferible que a verlo en el estado meditabundo y depresivo de hace unos segundos. Igual, siempre que consigue reacciones criticas por parte de Kirino se emociona un poco. Ahora, el chico de cabellos rosados se acerca a él a paso firme, y Kariya espera la confrontación de siempre.
Pero recibe algo distinto a cambio.
—Dime, Kariya, ¿te parezco un chico?
Entonces, nada. Su cerebro no reconoce la pregunta, no puede procesarla. Mucho menos con Kirino tan cerca. Se fija entonces, en los detalles que no quería notar cuando llegó al vestidor. En los detalles que quiere omitir porque sabe que si les da importancia pensará cosas que no debe.
Se fija, en que el cabello de Kirino no está atado, y cae sobre sus hombros de forma desordenada, y están húmedos por la ducha. Así que gotas de agua viajan hacia su cintura, pasando sobre su torso desvestido.
Más allá de la extraña pregunta que le acaban de hacer, debido a la persona que tiene al frente, no se cree capaz de pensar nada coherentemente. Ahora los ojos de Kirino lo miran fijamente. Ojos tristes, y desolados. Masaki quiere saber por qué están así.
—¿Por qué preguntas eso?
—Dime qué piensas —Kirino insiste—. Dilo con sinceridad.
—Ahh…
Espera que con balbuceos mágicamente alguien más aparezca por la puerta y lo rescate de tener que responder. Porque en realidad, sabe qué decir. Pero no sabe si debería.
—¿…acaso alguien te dijo algo? —suelta en su lugar—. ¿Hay… hay alguien molestándote?
La garganta de Kirino se mueve porque acaba de tragar duro también.
—Solo dime. Solo dime que no piensas que no parezco un chico.
—Kirino-senpai…
—Dime que parezco una chica —Kirino continúa hablando, con el rostro comenzando a ensombrecerse. Sus ojos se enrojecen de repente—. Vamos, es algo que tú dirías.
Kariya ve, en primera fila, como su preciado senpai está comenzando a desmoronarse. Y no tiene idea de por qué.
Y se siente horrible por eso.
—¿Quieres saber que me pasa? Que últimamente… que últimamente no me he sentido como debería. Como si no debiera ser… un chico. Pero tampoco quiero ser una chica, ¿sabes? —Kirino retrocede y se abraza a sí mismo. Kariya tiene palabras en la boca, pero no dice nada porque no siente que deba interrumpir—. Y sé que hay gente que lo dice, que piensa "eres demasiado lindo para ser un chico" pero yo solo… no lo sé. No sé lo que la gente quiere. No sé lo que yo quiero. Yo no sé… ya no sé qué es lo que debería ser.
Kariya piensa, que Kirino ha olvidado que está siendo observado. Siendo escuchado.
Sin pensarlo mucho más, estira el brazo y toma la mano de Kirino y la aprieta. Entonces se miran, y el aire decae por un momento. La mano de su superior debería estar temblando, pero no es así. Kariya trata de no pensar en eso, y aprieta más, asegurándose de que siga mirándolo un segundo más.
No es bueno con las palabras, no es bueno con muchas cosas, mucho menos ayudando a la gente. Pero por ahora quisiera que Kirino sepa que está ahí. Que no está completamente solo.
El rostro de Kirino parece, nuevamente, sereno como siempre, mientras se miran. Aunque solo dura una fracción de segundo, antes de que desvíe los ojos llorosos.
—Yo… yo lo siento. Me marcho.
Tan rápido como sucedió todo, Kirino se aleja y se las arregla para vestirse en menos de diez segundos antes de dirigirse a la entrada. Se detiene un segundo frente a la puerta. Kariya no dice nada.
—Lo siento —vuelve a decir.
Y se va.
Debería ir tras él. Piensa. Con preocupación, y temor, piensa que debería ir tras él.
Sin embargo, no se mueve, y se mantiene ahí, tanto tiempo hasta que llegan los demás para ducharse y cambiarse.
El aire sigue tenso, pero ya no es a causa de Kirino, sino a causa de la propia impotencia que siente. Y es horrible.
.
.
.
—¿Todo bien en la escuela? —las palabras de Tatsuya son suaves y pacientes, como siempre.
Se lo pregunta porque ahora mismo, en la seguridad de su casa, Masaki tiene la cabeza pegada contra la mesa del comedor, esperando la cena.
—Supongamos que sí —murmura, con el pensamiento de que no quiere preocupar a Tatsuya más de lo que debería.
Porque ni siquiera Masaki sabe lo que sucede.
—Hmm, bien —Tatsuya responde eso, pero Masaki sabe que no le cree. Pero con el paso del tiempo su tutor ha aprendido a saber cuando insistir y cuando no—. La cena estará lista en un segundo, solo espera.
Tiene un balbuceo por respuesta, así que deja a Masaki con sus pensamientos por ahora.
Que solo están inundados por las palabras de Kirino.
"No sé si debería ser un chico"
Qué rayos.
"Tampoco quiero ser una chica"
Qué demonios.
Esas palabras lo confundían, pero no tanto como la frase que Ranmaru soltó antes de marcharse.
"Lo siento"
En retrospectiva, Kariya no sabía por qué se disculpaba. Fue por qué lo acorraló de esa manera, ¿quizás? ¿O por qué se permitió explotar frente a él e involucrarlo en sus pensamientos? O era, que acaso, ¿Kirino se estaba disculpando por sentirse de esa forma?
Perdido, desorientado, indeciso.
A Kariya le molestaban esas posibilidades, porque no le importaba ser acorralado por otros ya que él era completamente capaz de devolver esas acciones, y de todas formas siempre se veía envuelto en las situaciones de sus amigos y compañeros, de una forma u otra. Pero pensar que Kirino se disculpaba por, simplemente, cuestionarse algo que involucraba su propia identidad no solo le molestaba.
Se sentía furioso. Pensar en su mirada perdiendo el brillo, pensar en su espíritu decayendo segundo a segundo, y no poder hacer nada más que mirar, era jodidamente molesto.
Porque Kirino era, para él, al final, algo más que un preciado senpai.
Y si acaso nadie más sabía de la batalla interna de Kirino, ni siquiera Shindou-senpai, Kariya no podía evitar preocuparse por eso.
Pero lo que suponía le pasaba a Kirino era algo de lo que él no tenía conocimiento como para dar opinión o consejo alguno. No le correspondía. Al final, la conclusión era que su senpai es quien debía resolver su propia crisis. Era un tema que Kariya no se sentía digno de poder tocar.
Pero el hacer nada no lo iba a dejar tranquilo. No por mucho tiempo.
De repente, piensa que, si él no es capaz de hablar de Kirino, y tal vez si nadie muy cercano a él pudiera hacerlo tampoco, quizás necesitaba de ayuda de alguien más. Si su suposición era incorrecta, podía quedar ahí. Pero como el terco que era, se negaba a estar equivocado.
—Oye, Tatsuya —suelta una vez que se decide—. Necesito un consejo.
—Oh, ¿es así? —su tutor se gira a encararlo, con su sonrisa típica en el rostro.
Pero se desvanece cuando Kariya abre la boca de nuevo.
—Sí, pero no tuyo.
—Ah.
Puede sentir la indignación en el aire por parte de Tatsuya, pero no tiene tiempo para preocuparse por eso ahora.
Solo piensa en Ranmaru, y en las próximas palabras que va a utilizar.
.
.
.
—¿A dónde se supone que vamos?
Al día siguiente, sin perder tiempo alguno, sin preocuparse por los posibles daños colaterales, aprovecha la culpabilidad de Kirino para arrastrarlo a una parte en el centro de la ciudad después del entrenamiento.
No le importa estar aprovechándose de su frágil estabilidad emocional actual con tal de, irónicamente, arreglar ese problema. Con tal de que todo funcione como quiere, está bien para Masaki.
—Dijiste que no harías preguntas —Kariya responde, caminando frente a Kirino, jalándole de la manga del uniforme con tal de que no se escape—. Te dije que vamos a hablar con alguien, ya casi llegamos. No te quejes.
Todavía le parece raro que Kirino haya accedido a acompañarlo hasta ahí, por más culpable que se sienta. Piensa que, a lo mejor, a su superior ya no le importa nada, absolutamente. Espera que no sea así, porque la idea se suma al montón de cosas que podrían llegar a molestarlo.
Con un suspiro, decide que al menos podría explicar lo que pretende.
—¿Recuerdas a Midorikawa? —le pregunta, mirándolo apenas por encima del hombro.
—Ah, un poco, creo —Kirino responde, ladea la cabeza y agrega algo más—. Oh, ¿acaso no era el espo-?
—Esa palabra no es —Kariya le corta el paso, y la oración—. Solamente porque son muy tontos para llegar a eso. Pero ajá, Ryuuji es… Midorikawa es el algo de mi tutor. Pero ese no es el punto aquí.
Continúan caminando, y Kariya aprieta más fuerte la manga de Kirino. Espera, con mucho temor, que no salga corriendo por lo siguiente que va a decir.
—Ryuuji es una persona no binaria. Y le pedí que hablara contigo.
Sus pasos se detienen, porque la persona detrás de él lo hace primero y lo jala por inercia. Se gira a ver a Kirino y su rostro es indescifrable.
—T-Tú… ¿hiciste qué? —es lo que dice—. Kariya… ¿p-por qué… por qué tú crees que-?
—No sé qué creer, si me lo preguntas —Kariya le vuelve a interrumpir—. Si tú no sabes lo que te pasa, pues yo menos. Pero terminé deduciendo que estabas confundido por eso.
Kirino parece querer soltar algo más, pero cierra la boca rápidamente, antes de mirar el suelo.
—Siendo sincero, no lo había considerado así… —susurra, pero Kariya es capaz de oírle hablar—. Pero no creo que deba molestar a alguien más con mis conflictos.
—No seas tan altanero —Kariya le sacude el brazo. Le sorprende que hasta el momento no haya hecho esfuerzo alguno por zafarse de su agarre—. Hay cosas que ni siquiera tú puedes resolver por tu cuenta. Y eres bastante hábil, ¿sabes?
—¿…crees que soy hábil?
La sorpresa inunda la cara de Kirino, y esta vez es una expresión que puede captar bien.
Kariya solo se encoge de hombros.
—Más que la mayoría de personas que conozco, en realidad —dice, empezando a caminar otra vez. Kirino también lo sigue—. Pero como digo, un poco de ayuda de vez en cuando no está mal, ¿no es así?
No recibe respuesta inmediata, solo un poco después, cuando están a casi nada del punto que quedó con Midorikawa la noche anterior.
—Perdón por hacer que te preocupes por mí.
Escucha esa disculpa, otra más, de nuevo, y siente la necesidad de gritar. Pero han llegado a la parte que acordaron, a punto de pasar por debajo de un puente de piedra en el centro del parque. Desde ahí, Ryuuji los saluda.
—Masaki —dice, con una mano en lo alto—. Ha pasado un rato.
—Un poco —responde Kariya—. Ya no te apareces para cenar.
—Estaba de viaje con unos amigos del Sun Garden. Temas del trabajo, cosas así —se encoge de hombros, antes de fijarse en Kirino—. Hola, tú estás en tercer año ahora, ¿verdad?
Para ese momento, Kariya ya ha soltado su manga, y se ha hecho a un lado. Espera que esa acción no haya sido notada por el adulto frente a ellos, pero era muy poco probable.
—Sí… hola, soy Kirino Ranmaru.
—Masaki ya me dijo que se trataba de ti —dice Ryuuji con una sonrisa—. ¿Les parece si vamos por ahí y compramos algo de comer antes de hablar?
—De hecho —Kariya levanta la voz—. Yo voy a comprar bebidas. Y papas, y quizás algo más. Ustedes quédense aquí y… hablen de lo que tengan que hablar.
Puede sentir la mirada de Kirino en su nuca mientras se aleja, dejándolo solo con alguien que apenas conoce, corriendo el riesgo de que no hablen de nada, de que su senpai ignore todo y se vaya.
Pero ha aprendido a confiar en Kirino, más de lo que debería.
.
.
.
Vuelve sobre sus propios pasos lentamente en dirección hacia el parque, masticando unas papas fritas y una bolsa de compras colgando de su brazo. No ha comprado mucho, en realidad, más porque no pretendía hacerlo al principio y solo quería apartarse un momento, pero también porque no traía suficiente dinero encima. Así que cuando llega al parque se toma su tiempo para no volver al mismo sitio donde dejó a Kirino y a Ryuuji, y empieza a dar vueltas por ahí.
Se pregunta, entonces, si ha dejado a Kirino con una persona que podría responder sus posibles dudas existenciales, por qué se sigue sintiendo ligeramente mal, con una pesadez inexplicable. Después de un par de recorridos a uno de los lados del parque una parte de él concluye, que preferiría ayudar a Kirino de manera más directa. No hablando con un adulto, ni con la ayuda de otro superior como Shindou. Preferiría que sean sus palabras las que ayudaran a Kirino. Pero lo que salía de la boca de Masaki a veces lograba de todo menos cosas positivas, al menos no cuando decía cosas con intensión. Sin embargo, no es como si en situaciones así pudiera hacer mucho, así que se traga la impotencia y se conforma con la idea de que su senpai podrá despejarse y aclararse con la ayuda que consiguió, aunque sea, un poco.
Tras un rato decide buscar al par que dejó antes, y los ve sentados en una banca a lo lejos. Pero solo se acerca un poco, y se mantiene al margen, porque parece que no han terminado de hablar, y no quisiera meterse ahora. Así que se queda al lado de un árbol, desde donde logra escuchar la voz de esos dos.
—…Y, podría decirte varias cosas —dice Ryuuji, a la distancia—. Hasta podría lograr que hables con otros amigos que han pasado por lo mismo que tú. Pero al final, quien decide como quiere vivir su vida, eres simplemente tú.
Parece que han hablado de lo esencial, así que Kariya se alegra un poco de que Kirino haya aflojado la lengua mientras no estaba.
—Yo sé eso —escucha que dice—, a la larga, sé que todo depende de mí. Pero… me quedo pensando en lo que sería más sencillo de explicar a otros —solo puede ver la espalda y cabeza de su senpai encorvarse hacia el frente—. En cómo sería relacionarme con otras personas y el temor a lo que podrían decir… ni siquiera he hablado con mi mejor amigo sobre esto.
Kariya siente un pinchazo de culpa, porque se ha sentido bien de saber que, en efecto, sabe lo que pasa con Kirino antes del mismo Shindou-san. Pero es culpa lo que siente porque no es algo de lo que debería celebrar. Masaki no tiene un mejor amigo como tal, aunque Hikaru, Tenma y hasta el callado Tsurugi sean lo más cercano a uno; y tampoco hablaría de sus problemas con ellos en primer lugar, aunque con el paso del tiempo ha aprendido a contarles algunas cosas, que a veces hacían que se sintiera mejor. No quiere imaginar cómo sería no poder hablar con nadie sobre sus pesares.
—"Sólo nos convertimos en lo que somos a partir del rechazo total y profundo de aquello que los otros han hecho de nosotros" —suelta Ryuuji, después de un rato, aunque a Kariya casi le cuesta escuchar—. O eso dicen. Pero, tú no has sido rechazado por nadie de manera profunda y total, ¿No es así? Puedo saber, solo por cómo llegaste aquí en primer lugar, que tienes a alguien apoyándote, y que se preocupa por ti. Aunque solo se trate de una persona.
Cuando ve Ryuuji apenas mueve la cabeza para girarse a mirarlo, Kariya se esconde tras el árbol. Atrapado, piensa. Pero no puede evitar asomarse de nuevo cuando escucha a Kirino hablar.
—…Kariya es así, supongo.
—¿De verdad? Él siempre ha sido muy arisco, y muchas veces no es nada sincero, o lo es más de la cuenta.
—Es algo que he aprendido de primera mano, sí.
Masaki entrecierra los ojos y hace de todo por no comentar nada que lo delate, aunque es difícil.
—Pero al final del día —dice Ryuuji—, es un niño amable, ¿no crees?
Kirino guarda silencio, aunque a Kariya le gustaría saber lo que opina al respecto.
—Es un buen kouhai —dice el adulto presente, como si pudiera interpretar el silencio de Ranmaru—. Y si tu kouhai puede tratar de ayudarte, creo que tu mejor amigo también lo entenderá. Yo hablé con el mío primero que nadie, hace años, cuando tuve estas mismas dudas. Y es raro ¿sabes? Es como, que yo llegué con muchas inseguridades, pero al final resultó que todo iba a estar bien, porque entendí que me rodeaban las personas correctas.
—¿Y la familia…?
Las palabras de Kirino hacen que a Kariya le falle el respirar. Ve como Midorikawa le pone una mano en el hombro.
—Si quieres decirles, pero tienes dudas, o no quieres hacer esto en solitario, puedes llamarme. El temor es normal, y a veces es peor cuando es alguien con quién compartes la sangre… aunque claro, yo he tenido más vínculos afectivos que sanguíneos en mi vida así que… solo puedo ofrecer mi apoyo.
—Muchas gracias por darse el tiempo…
—No hay cuidado. Me alegra ayudar, aunque sea un poco. Solo espero que sepas que, aunque a veces no haya nadie a tu lado, no estamos solos en esto.
Kirino gira la cabeza para ver a Ryuuji, y Masaki es capaz de visualizar la pequeña sonrisa que se forma en su cara. No es comparable a las sonrisas que suele ver de su parte, pero es algo.
En ese momento decide acercarse por fin y hacer acto de presencia, pasando los refrescos que compró como si no hubiera escuchado media conversación. Tal vez el universo decide castigarlo porque la conversación que continua solo gira en torno a él, y las preguntas que hace Kirino sobre su infancia y Midorikawa no tiene reparos en responder cada una de ellas. Es vergonzoso, es molesto, pero Kirino está sonriendo un poco más.
Y eso, es más que suficiente.
.
.
.
—¿Vendrás más tarde a cenar? —pregunta Masaki, cuando están por un camino del parque a punto de separarse de Ryuuji.
—Tengo que resolver un par de cosas aún antes de desocuparme, pero tal vez te vea el fin de semana —le responde, con una sonrisa en la cara que extrañamente le provoca tranquilidad. No es distinta a la de Tatsuya, en ese sentido—. Y tú —lo dice mirando a Ranmaru—, llámame si necesitas algo. Lo que sea.
Kirino hace una reverencia y agradece de nuevo antes de finalmente separarse. El par de estudiantes regresa por casi el mismo lado, a punto de pasar debajo del puente de hace rato. Ya oscurece, el naranja del cielo ya casi desaparece para ser reemplazado por el negro de la noche. Se pregunta si solo irán juntos a la estación o si una parte de su cerebro actuará y dirá algo más, pero Kirino se le adelanta.
—Gracias.
Aunque solo suelta eso, y su cerebro no es capaz de procesarlo con rapidez.
—Gracias —repite—. Gracias ¿por qué? Yo no hice nada, solo una reunión sospechosa… y ni se te ocurra volver a disculparte —le advierte.
—¿Y eso por qué?
—Porque no creo que debas disculparte por solo querer saber quién eres. Ni por no saber cómo reaccionar o algo así… solo haz lo que tengas que hacer.
—…Bien.
Caminan en silencio hasta que se quedan brevemente a oscuras por pasar debajo del puente del parque. Cuando están por salir, Masaki vuelve a hablar.
—…A mí, no me importa, realmente.
—¿Eh?
Kirino dio unos pasos por delante, y se tiene que girar para mirar a Kariya, aunque el tiene la vista en el suelo.
—…Si Kirino-senpai es un chico, una chica, realmente da igual, ¿no es así? —sigue diciendo—. Porque al final del día tú eres tú, y estás ahí… al menos estoy bien con saber que estás ahí.
En esa última parte se atreve a levantar la mirada, y es capaz de ver como el rostro de Kirino es invadido por la sorpresa. Puede que esté alucinando, pero en medio de la penumbra, parece que los ojos de Kirino brillan tenuemente.
—Eso es muy amable de tu parte, Kariya.
—Sí, bueno —entrelaza sus dedos tras la nuca y evita su mirada de nuevo, como un cobarde—. Soy un buen kouhai, ¿No?
—¿…estabas escuchando?
Puede sentir su corazón en la boca justo en ese momento.
—¡N-No! ¡¿Por qué lo haría?!
Cuando mira a Kirino nuevamente, su cara no es de reproche como esperaría. Ranmaru sigue sonriendo, aunque tras un breve segundo, esa misma sonrisa se torna triste.
—…La verdad, no he sido capaz ni de contárselo a Shindou porque…
—Es que él te gusta, ¿no es así?
Está vez, el cerebro de Kariya es mucho más rápido, y le obliga a soltar algo como eso. Las palabras de Kirino murieron en sus labios, antes de que parpadeara.
—¿Qué?
—Es decir, también estaría mal si la persona que me gusta me empieza a ver raro —dice Masaki, encogiéndose de hombros.
—Kariya, eso no es…
—Pero oye, Shindou-senpai es genial. Seguro entenderá que…
—Kariya —la distancia entre ellos es cerrada por un paso, junto a la voz firme de Kirino—. ¿No crees que habría preferido que la persona que me gusta, de verdad, fuera la primera en saber lo que yo quiero ser?
Masaki no puede evitar tragar duro.
—…Bueno, tendría sentido —asiente—. Pero me lo dijiste a mí.
—Ya, sí es cierto… —murmura Kirino, desviando la mirada—. Así que puedes saber que no fue accidental.
Las luces de las farolas del parque han comenzado a encenderse, mientras que Masaki siente que su cerebro se ha apagado.
—¿Qué?
Dice eso, y Kirino se ríe. Y es una melodía que hace eco en el túnel donde están.
—Al final del día, también me alegra que tú estés ahí, Kariya. Aunque la mayoría del tiempo sea para molestarme.
Vuelve a sonreírle y Masaki piensa allí está, la sonrisa que no vio por tan solo un par de días y había extrañado tanto.
Tal vez sea una señal, o tal vez no.
—Me gustas.
Pero se va a arriesgar de todas formas.
No puede ver el rostro de Kirino por la contraluz, ni interpretar su silencio. Y a pesar de eso sigue hablando. A pesar de eso se sigue arriesgando.
—Me gustas, Kirino-senpai. Me gusta como te peinas, me gusta tu manera de jugar, me gusta que seas sereno todo el tiempo menos cuando te molesto, porque también me gusta verte enojar —nada de lo que dice tiene sentido, pero sigue, solo sigue—. Me gusta tu voz, y tus ojos. Creo que eres lindo, demasiado y tanto que, si otros chicos te molestan por eso es porque tienen envidia de lo perfecto que eres. Para mi al menos es así. Y también… ah —el brillo extraño corriendo por las mejillas de Kirino hace que se detenga —. ¿Por qué lloras?
Su superior no se había movido en ningún momento hasta que lo menciona, sorbiendo por la nariz primero y limpiándose las lagrimas con el dorso de ambas manos después.
—Me dije que no lo haría… —dice entre sollozos—. Me dije que no lo haría… pero tú eres tan…
Masaki se acerca con las manos en alto sin saber que hacer, pensando que ha metido la pata en grande, pero entonces los sollozos de Ranmaru se vuelven una risa nerviosa y no sabe qué pensar.
—Oye, Masaki —que diga su nombre lo agarra con la guardia baja. Podría morir en ese preciso instante y no se quejaría—. ¿Por qué molestas tanto a la persona que te gusta?
Mientras Kirino sigue tragándose las lágrimas, Kariya hincha el pecho.
—Creo que también me gusta que me prestes atención.
Kirino vuelve a reír.
—Eres imposible. Y un idiota. Que me gusta tanto que podría morir.
Ah, vaya.
Espera que no se note que esas palabras le hacen mucha ilusión. Que ha querido escucharlas por mucho tiempo, pero se había rendido al considerar eso como algo imposible. Pero ahí estaba. Tiene a esa persona al frente y no sabe qué decir más que tomar su mano y apretársela.
Estoy aquí.
—Por favor, no lo hagas —le dice—. Sería deprimente.
Kirino suelta otra risa, apretando su mano de vuelta.
Estoy aquí.
—…Oye, Kirino-senpai, quisiera besarte justo ahora.
—Es curioso —dice Ranmaru tras resoplar—, yo he querido besarte desde hace mucho, en realidad.
No tiene problemas en ponerse de puntillas para acercarse más a su rostro. Lo vale. Cuando Kirino aprieta su rostro y ahueca su mejilla siente que vale totalmente la pena.
Los labios de Kirino no son como esperaba. Sin duda son mucho mejor.
Estoy aquí. Estoy aquí. No me iré a ningún lado.
.
.
.
.
N/A: He tenido esta idea en la cabeza desde hace mucho, con Kirino no binario y bueno, pensé que ya considerando el mes que estamos era buen momento para desempolvar la idea y hacerla de una vez. Si les ha gustado, muchas gracias por leer. Y si no, pues también.
Layla Redfox fuera!
:3
