Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, queda prohibida cualquier adaptación. Todos los medios de contacto se encuentran en mi perfil.


Mis manos pasaron una y otra vez entre las prendas, entre más rebuscaba, me encontraba ropa más extravagante, elegante y por supuesto, cara. Muy cara. Se veía como el tipo de armario que tendría una actriz de Hollywood, no una neófito mitad bruja Zazary.

—No puedo creer que Alice consiguiera todo esto para mí. —saque un vestido de coctel blanco con los hombros descubiertos y una gran abertura que iba de la zona media del muslo hasta el dobladillo— ¿Dónde se supone que use esto?

Edward se rio entre dientes.

Me miraba desde la cama con los brazos cruzados detrás de la cabeza. Lucia tan relajado y entero. Como si no hubiéramos pasados cuatro buenos días metidos entre las sabanas, reconociéndonos una y otra vez sin descanso.

La parte buena de ser vampiro es que si cerraba los ojos, podía recordarlo todo. Cada detalle, caricia y sonido.

—Alice quería que tuvieras de todo un poco.

Lévate una caja.

—Estoy segura de eso. —sacudí el vestido frente a sus ojos.

Sus ojos dorados oscurecieron.

—Me gustaría que te lo pusieras. —su lengua asomo un poco entre sus labios— Solo para poder quitártelo.

Trate de evitar una sonrisa.

—Estoy segura que no sobreviviría.

Se encogió de hombros.

—Podría ser una buen hobbie.

Le lance el vestido.

—Deja de ser absurdo. Si Alice se entera, te arrancaría la cabeza.

Se levantó de la cama perezosamente. Su cuerpo escultural no se volvía menos impactante cada vez que observaba su desnudes. Todo lo contrario. Mis ojos eran avariciosos, buscando nuevos ángulos, detalles, rememorando la sensación de su piel contra mi piel.

Se sentó al borde de la cama y me atrajo hacia él para esconder su rostro en mi abdomen. Yo también me encontraba desnuda. Su respiración me hizo cosquillas cuando inhalo profundamente. Sus labios acariciaron mi vientre bajo y sus manos amasaron mis nalgas.

—No quiero compartirte.

Acaricie su cabello cobrizo entre mis dedos.

—Si Emmett dejo un mensaje en el contestador es porque es importante. —apunte.

Había sucedido esta mañana mientras hacíamos el amor de nuevo. Edward me tenía contra las baldosas de la ducha, mientras su polla llegaba a ese punto sensible en mi coño una y otra vez. Fue vergonzoso. Porque todo lo que mi cuerpo podía hacer cuando él se encontraba dentro de mí era concentrarse en las sensaciones que me provocaba. Los orgasmos eran como fuegos articules el cuatro de julio, eclipsando todo lo demás.

Y solo había bajado de mi bruma para escuchar la voz de Emmett en el contestador, su voz escuchándose en toda la cabaña.

"…tenemos noticias. Buen Dios, Edward. Deja salir a la pobre chica de la cama. Naaaa, olvídalo, un siglo es una eternidad sin sexo. Los esperamos cuando se sientan listos para dejar de follar. Mejor que sea pronto". Canturreó divertido a través de la línea vacía.

—Solo quiere molestarme. —se quejó como un niño pequeño.

—Ojala fuera así. Quiero saber. —cuatro días juntos habían sido fantásticos, pero todavía necesitaba ocupar mi mente en Victoria y Suhká— Si es sobre Victoria…

Se aferró a mis caderas cuando levanto su mirada.

—No creo que sea tan fácil como crees.

—Lo tomó en cuenta… —quise alejarme.

Me retuvo.

—No. Escúchame. Lo he comprendido, Bella. Termine de dudar de ti, el dolor que vi en tus ojos cuando dijiste que yo pensaba que eras débil, que no eras lo suficientemente fuerte… —la rigidez de mi cuerpo se esfumo— Joder, eres fuerte. La mujer más fuerte. Te subestime por tanto tiempo y gracias a eso jodi un futuro que tal vez nunca recuperaremos, pero a cambio te ofrezco todo lo que tengo. Todo lo que soy. —apoyo la mano sobre mi pecho, justo por encima de mi corazón— Me perdonaste. A este estúpido vampiro enamorado. Me diste una nueva oportunidad. Y ahora que tú me necesitas, quiero estar aquí para ti. En tu pelea. Si lo que quieres es la cabeza de Victoria, entonces te voy a ayudar a conseguirla. Es lo que un compañero haría.

Asentí, animándole a continuar, sabía que todavía no terminaba por la expresión de su rostro.

—Pero no puedo engañarte y decirte que será de lo más fácil. Si lo que Laurent dijo es cierto y ella está trasformando humanos para un ejército de neófitos, es peligrosa. No creo que este sola. Se necesita más que un vampiro para que tantas personas desaparezcan. Los Vulturi no han logrado contenerla y van a estar muy enojados. Aro es demasiado volátil y competitivo, eso sin contar que lleva siglos tratando de obtener a Alice para su guardia, y de paso a mí también.

Comprendí su punto perfectamente. No solo era ir a por Victoria sin más. Al ir a Italia, estaríamos en territorio Vulturi.

No conocía a los Vulturi excepto por la cortas historias que Edward había compartido conmigo, pero si mal no recuerdo, los describió como lo más cercano a la realeza en el mundo vampírico, tres hombres poderosos, amantes del arte y la sangre.

De cualquier modo, es mejor no irritar a los Vulturi. No a menos que desees morir.

Ese mismo día me confesó que llego a pensar en suicidarse cuando creyó que James me mataría. Parecían tan lejanos esos recuerdos ahora que era vampiro. Como si hubieran pasado más años de los reales.

—Si Aro no ha podido contenerla es porque tiene a alguien poderoso de su lado.

—¿Tienes una idea de quién puede ser? —pregunte.

—Los ejércitos neófitos eran muy comunes antes para zonas de combate en México y Texas. No es un plan fácil de llevar a cabo y solo hay una persona que sabe todo sobre ejércitos de neófitos.

—¿Quién?

—Jasper.

—No lo entiendo.

—Jasper fue convertido por una vampiresa. María. Ella hacia justo lo que Victoria está pretendiendo hacer. Buscaba potenciales humanos y los convertía para su ejército, cuando le dejaban de servir, los desechaba. Jasper fue una elección mucho más beneficiosa de lo que ella creía. Junto con la inmortalidad también vino su poder.

Claro, el poder de Jasper ayudaba a predisponer ciertas emociones.

—¿La ayudaba a controlarlos emocionalmente?

—Así es.

—Vaya. —nunca imagine a Jasper de esa manera.

—Quien quiera que este ayudando a Victoria, de alguna manera también debe poder influenciar emocionalmente a los neófitos. Son volátiles, deseosos de sangre y muy fuertes.

—Debemos de andarnos con cuidado.

—Exactamente.

Aferre su cuello con mis manos para atraerlo hacia mí. Me incline y deje un suave beso sobre sus labios.

—Te prometo algo a cambio, hare todo lo que este en mis manos para proteger a nuestra familia y a ti.

—Bella… —susurro sobre mis labios.

—Dijiste que me apoyarías. —le recordé.

—Si te perdiera…

Sonreí de lado. Aproveche y me monte a horcadas sobre su regazo, mis piernas a cada lado de sus caderas y mis manos en su cuello.

—Soy poderosa, ¿lo olvidas?

Se relajó visiblemente.

—Ya lo creo.

Él negó con la cabeza.

Comencé a repartir besos por todo su pecho, hasta llegar a su cuello. Labios, dientes, lengua. No podía tener suficiente de él.

—Estás jugando sucio.

—Sucio es como te gusta. —dije con dulzura.

Dejo salir una carcajada.

—Sera mejor que sostengas tu palabra.

—Vamos, vampirito.

Se giró tan rápido que no tuve oportunidad. Aunque fuera más fuerte que él físicamente, sí que había algo en lo que me ganaba, la velocidad. Me gustaba. Por todo lo demás, era fantástico estar a la misma altura. No más fragilidad o peligro, ahora podía machacarme todo lo que quisiera contra su cuerpo.

—Demuéstrame lo que tienes, vampirita. —bajo su boca sobre mi pecho. Mordió mi pezón entre sus dientes y jalo.

Mi espalda se arqueo.

—¡Edward!

.

.

Al día siguiente salimos de la cabaña. Cinco días parecían suficientes. Edward y yo nos encargamos de sacar las bajas. Muebles dañados inservibles.

La cama fue uno de esos muebles, unas pocas almohadas, conchas y sabanas, el vestido blanco, un sofá y un buro que aguardaba las toallas de baño antes de ser convertido en retazos de madera cuando Edward considero una buena idea follarme encima de el.

—Deja que Emmett vea todo esto, se va a deleitar. —bromeé.

Limpie mis manos polvosas sobre mis piernas desnudas. Finalmente logre encontrar ropa decente en el armario antes de salir.

Unos pantalones cortos de mezclilla y una blusa rayada de mangas cortas. Algo que podía mencionar fue cuando descubrí la colección de zapatos que Alice consiguió para mí. Pese a todo pronóstico, todos me encantaban. No se trataba más que de muchos converse, vans y todas las marcas de tenis inimaginables, botas de montaña, altas, bajas, y unas cuantas de tacón alto, pero sin ser extravagantes.

Ahora llevaba unas converse negras.

—Rosalie y él han hecho cosas peores. —me tomó de la mano.

Juntos caminamos entre los árboles y la maleza.

El sol estaba bajando, dejando una suave estela cálida, podía oír y oler a todo animal cercano, eso sin contar los olores naturales del bosque.

No tardamos mucho en llegar a la casa Cullen. La mansión de colores suaves se encontraba impasible. Excepto por la piscina.

Alice y Bree estaban por el lugar, recostadas dentro de la piscina sobre inflables de cisne gigantes. Ninguna de las dos dio muestra de escucharnos llegar, hasta que note a Rosalie sentada sobre la orilla de la piscina con un gran sombrero sobre su cabeza.

Levanto la mirada.

Las tres parecían sacadas de un comercial de televisión, incluso Bree, excepto porque la piel de Alice y Rosalie brillaba en contacto con el sol como un diamante.

—Pero si son los tortolitos. —dijo Rosalie.

Alice abrió los ojos.

—Ya era hora.

Bree se movió, haciendo gruñiditos.

Alice pateo su inflable con la fuerza suficiente para que girara y mi chica callera al agua. Bree salió fuera del agua con el cabello chorreante de agua y el rímel corrido.

—No me agradas. —riño a Alice.

La pequeña se rio, dejándose caer en el agua.

—¡Hey! Hola, Jefa. —nado hasta donde Rosalie— Comenzaba a preguntarme si volverías.

—Para este punto, todos nos lo preguntábamos. —chilló Alice, saliendo de la piscina de un salto.

Bree le estiro una mano a Rosalie y la rubia la ayudo a salir de un empujón.

Era un poco más alta que Alice, pero no contaba con la fuerza o la agilidad. Observe a Alice y Rosalie, buscando alguna incomodidad por estar conviviendo con una humana. No mostraban ninguna. Bree en verdad les agradaba.

—Emmett nos dejó un mensaje. —dijo Edward sin rodeos.

—Oh. —la diversión se esfumo del rostro de Alice— Es Carlisle. Bree nos ayudó a descubrir un par de cosas interesantes.

Bree movió los dedos como si tecleará en una computadora.

—Creí que lo habías dejado. —señale.

—No cuando encuentro a un vampiro dispuesto a pagarme lo suficiente.

—¿Qué es? —pregunto Edward con evidente interés.

—¿Es que no puedes leerla? —fruncí el ceño.

Edward se encogió de hombros.

—Piensa en tantas cosas a la vez que me duele la cabeza si trato de rebuscar en sus pensamientos. Su mente es como la de Alice si fuera humada. Hay cosas que no entiendo.

Bree salto emocionado.

—¡Esos son mis códigos!

—¿Códigos?

—Ella es mejor que J. Jenks con las computadoras. —le respondió Rosalie— Maldita sea, ella puede hacer lo que sea con una computadora.

—Como hackear la red de una aerolínea, o de dos, o de tres.

—¡Bree!

Abrió los ojos como platos.

—¿Qué? Necesitaba poner manos a la obra en algo antes de volverme loca, estoy acostumbrada a trabajar, no a retozar con un montón de vampiros guapos y calientes.

Alice silbo.

—Gracias por eso.

—Tú y yo tenemos que hablar.

—Bien. —resoplo, mientras se dejaba caer al lado de Rosalie.

La rubia le puso un brazo sobre los hombros.

—Voto por quedarnos con la chica. Sería una buena adicción a nuestra familia.

—Podríamos presentarte un montón de vampiros guapos. Créeme, eso te mantendría ocupada por un par de siglos.

¿Dijo lo que creo que dijo?

Esme salió de la puerta principal en ese momento, seguida por Jasper. El rubio se mantenía estoico, pero pude notar una leve tensión en las líneas de su rostro.

Esme sonrió cariñosa y me abrazo

—Me alegra verte de mejor humor, cariño. —luego abrazo a Edward— La casa comenzaba a sentirse demasiado sola.

Emmett hizo acto de presencia.

—Como si eso fuera cierto. Tenemos más que suficiente con cierta bruja. —refunfuño.

Miré a los tres.

—¿Qué pasa con Suhká? —cuestioné.

—Emmett. —lo regaño Esme.

—Es una insoportable de mierda. Tiene a Jasper hundido en el hoyo, joder. Y Jasper nos hunde a Carlisle y a mí. No es nada contra ti, J. —se excusó— Pero necesito un maldito descanso.

—¿Dónde está ahora?

—Eleazar, Carmen y Kate salieron a cazar con ella. Eleazar es el único que está fascinado de poder estar en su presencia. ¿Estas segura que es de fiar? —pregunto Rosalie.

—¿Ves algo que nos pueda guiar, Alice?

Negó.

—Nada. Es como tú. No puedo ver nada con el velo de por medio. A menos que ella me deje entrar.

—No te va a dejar hacerlo. No solo irradia una profunda melancolía, también es cuidadosa y no confía, excepto con Bella. —revelo Jasper.

Edward puso sus manos sobre mis hombros.

—No confió en ella.

—Bien. No pongamos todas nuestras cartas sobre la mesa con ella presente a menos que estemos seguros de su lealtad.

Emmett apunto a la casa con su cabeza.

—Por todo lo demás, Carlisle tiene noticias. Logramos encontrar algo en los archivos que intercepto Bree. Buena esa, chica. —la felicito.

Bree sonrió con las mejillas rosas.

—Me alegra ayudar. —carraspeo— L-Lo que sea por Bella.

Seguimos a Emmett dentro de casa, las chicas incluidas.

Alice iba de la mano con Jasper, mirándolo con aprensión. Algo me sonaba mal. Al entrar al estudio de Carlisle, quede sorprendida. Tenían montado todo un tema. Algo era seguro, se estaban tomando las cosas en serio. Había de todo en el lugar. Un armamento de computadoras, pantallas montadas en la pared, mapas con señales aquí y allá, incluido Forks.

Carlisle recibió a Esme con un suave beso en los labios.

—¿Carlisle?

El padre de Edward se alejó de Esme.

Agarro un control sobre su escritorio y selecciono algunos botones antes de que la imagen de una mujer apareciera en una de las pantallas de la pared.

La imagen no era muy nítida, pero suficiente para apreciar sus rasgos fuertes. Morena, alta y de cabello marrón oscuro. Iba vestida toda de negro. Pantalones, botas, camisa y chaqueta. La imagen probablemente provenía de una cámara en algún lugar de un pasillo.

—¿Quién es? —susurre.

—María. —jadeó Alice.

Me aferre al brazo de Edward.

Luego la imagen le siguió, hasta que aprecio una mujer pelirroja con una maleta. Cualquiera pensaría que simplemente eran dos chicas de viaje, pero no. Victoria se veía diferente, más formal. El cabello rojo abundante se había visto remplazado por una corta melena a los hombros y un flequillo.

—Jasper… —dijo Alice.

—Esto va más allá de Bella. Estoy seguro que por algo Victoria comenzó su caza en Italia.

—¿Qué es lo que significa, Carlisle? —Esme se vio preocupada.

Carlisle apago la pantalla y se puso frente a todos. Los brazos cruzados en una postura impotente como el jefe del clan y una figura paterna.

—Están tratado de implicarnos en un fuego cruzado.

—Esas hijas de perra. —maldijo Rosalie.

—De una u otra forma, Victoria sabe que Bella no va a dejar la muerte de Renne y Phil sin cobrárselo y con María implicada, incrementa sus posibilidades con el ejército neófito. No le importa si Aro, Marco y Cayo están detrás de ella, puede que también los quiera implicar. No tiene nada que perder, pero nosotros sí. En medio de una pelea, Aro la dejaría cobrárselas con tal de obtener a Edward y a Alice.

—…y ahora a Bella.

—Si Aro llegara a ver de lo que eres capaz, Bella…

Edward gruño entre dientes.

—Es avaricioso, también la querrá.

—No si me oculto. Victoria no sabe nada sobre el velo y María tampoco.

—Excepto por el tatuaje. —una voz hablo detrás de nosotros. Eleazar, Carmen, Kate y Suhká. Sunká camino en medio de todos como la dueña del lugar— Ese tatuaje no es algo que puedas ocultar tan fácilmente, mucho menos en medio de una pelea.

Eleazar y Carmen se mantuvieron en silencio.

—¿Qué si la atraemos a Vancouver? Lejos de los Vulturi.

—No va a morder el anzuelo, nos quiere en Italia. —Alice debatió.

Carlisle nos miró a todos.

—Nos quiere a todos implicados. No solo pudo llamar a María por su experiencia, sabe que está tocando un punto al herir a Jasper.

Jasper se mantuvo al lado de Alice.

—Podemos contra ellas si usamos las estrategias correctas, sin embargo… preferiría si Alice se quedara. —evito mirarla.

Alice se alejó de él.

—¡¿Y dejarte hacer esto solo?! Estas completamente loco.

—Rosalie tampoco va. —continuo Emmett.

—¡Gilipollas! —le grito Rosalie, mirándole furiosa.

—Es mi última palabra. —demando.

—¡No somos unas malditas damiselas en peligro! ¿Qué sigue? ¿Bella tampoco va?

Carlisle se quedó observando a Edward por un minuto, esperando su respuesta.

—Mi decisión es apoyar a Bella. Ella tiene mi completo apoyo, a donde sea que ella quiera ir, yo la acompañaré, asi sea el mismísimo infierno.

Todos se quedaron en silencio, mirándole como si le hubiera crecido una cabeza extra de un momento a otro.

—¿En serio? —Rosalie se dejó caer en una silla— Esto es una putada.

Note el escrutinio de los ojos violetas de Suhká.

—¿Qué?

—A menos que te quedes con sus poderes y los mantengas a salvo.

Alice dio un paso adelante.

—¿Qué quieres decir?

—Quiero decir, si les preocupa la seguridad para su familia. —sacudió una mano en el aire para quitarle importancia— lo que es ridículo, si me lo preguntan, entonces Bella podría adueñarse de sus poderes. Alice, Edward, Jasper. Incluso el tuyo, Kate.

—Me quedo con el mio, muchas gracias. —murmuro la rubia.

—No lo voy a hacer. —advertí.

No me gustaba su idea. En absoluto. Se sentía como robar algo tan esencial como el alma humana. Los poderes de Alice, Jasper y Edward los hacían ellos mismos. Haría todo por protegerlos, pero no usar mi velo contra ellos.

—Puedes devolvérselos después.

—Cierra la maldita boca. —di una paso hacia ella, pero Edward me cogió de la cintura para detenerme— No estamos haciendo ni una mierda con los poderes de mi familia.

Las esquinas de sus ojos se estrecharon. Fue casi imperceptible, pero no para mí. Tal vez mi reacción había sido demasiado ruda.

Deje caer mi espalda contra el pecho de Edward, dejando que su contacto me tranquilizara. Sus labios acariciaron mi cien y sus manos me estrecharon.

—¿Entonces? ¿Hasta dónde se reducen nuestras opciones? —pregunto Emmett agriamente.

Rosalie estiro la mano y entrelazo sus dedos con los de él.

Los únicos que parecían alejados más allá de lo físico, eran Alice y Jasper. La tensión no los dejo. Me preocupo. Los entendía a ambos y su necesidad por protegerse mutuamente, pues eso mismo sentía yo por Edward. Iba más allá de lo comprensible. Se trataba de un instinto innato.

Carlisle se acarició el mentón con una mano.

—Viendo el panorama, será mejor que nos preparemos. Mental y físicamente. El tiempo se agota y mientras más tiempo pasa, ellas siguen creciendo su ejército. Tenemos menos de una semana antes de tener que partir a Italia.

Esme se estremeció visiblemente.

—Mucha gente inocente está muriendo ahora mismo.

—Y mucha más va a morir, es el ciclo de la vida, al menos para los humanos. No que sea diferente para los vampiros cuando ponemos los sentimientos por encima de nuestra propia supervivencia. —Suhká se puso de pie— ¿Una semana? Puedo enseñarte todo lo que necesitas en tres días, luego me marchare.

Hablaba de todos nosotros. Del amor y mi negativa a su idea.

—¿No nos acompañaras? —no pude evitar preguntar.

Todos la miraron.

—Los baños de sangre no son mi cosa favorita para mirar, y créanme, este será uno de esos. —y con eso, salió de la habitación.

El aire salió de mi pecho por la implicación de sus palabras.

—Joder. Esa mujer en serio es escalofriante. —Emmett arrugo la nariz.

Aquello me carcomió. No por Emmett, sino por Suhká. En algo llevaba razón, el amor muchas veces te podía cegar. Miré a todos en la habitación, a Rosalie mientras miraba a Emmett y Emmett le regalaba una sonrisa más relajada, Carlisle dirigiéndose hacia Esme para besar su frente o Alice, mirando por la ventana dolida por las palabras de Jasper.

Si alguno de ellos se perdida el uno al otro… si yo perdía a Edward, toda habría acabado.

Sería una herida tan profunda, que amenazaba con destruirnos a todos.


¡Hola, nenas! Me alegra estar por aquí de nuevo después de dejar la historia por un ratito, verán, he estado muy atareada con la vida de adulto. El servicio, mi vida personal y las demás historias me traen vuelta loca, pero aquí estamos de nuevo y esta vez no nos vamos hasta llegar al final. Me encanta que Bella y Edward poco a poco van recuperando su relación, sin la tensión de por medio. Bree es un rayito de sol para Bella, ¿ustedes que piensan? ¿será que se une al clan en algún momento? Hahaha ahora Emmett también es antiSuhká, aclarando que Edward es el presidente de ese club. ¿Ustedes creen algo de lo que dijo? ¿Si los Cullen luchan juntos, corren el riesgo de verse cegados por el amor que se tienen? Ya veremos cómo van las cosas hasta que se tengan que marchar a Italia, En una semana pueden pasar muchas cosas. Gracias por leerme, les quiero. ¡Besos a la distancia!

Las leo en sus reviews siempre y no lo olviden: #DejarUnReviewNoCuestaNada.

Ariam. R.


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