Capítulo 1
"Mortífago"
Ingresó al Ministerio con paso veloz, las baldosas negras estaban manchadas con lodo de los magos que habían ingresado tarde. Harry ya iba con 15 minutos de retraso, a pesar de que había muchísima gente tratando de llegar a sus puestos, al menos casi todos, lo volteaban a ver con insistencia y generaban cuchicheos entre ellos. Él ya estaba acostumbrado a eso, que hablaran mal de él, pero jamás se esperaría que fuera tan pronto, no al menos por su carrera de auror.
Caminar hacia los ascensores se volvía cada vez más difícil, esquivar miradas era para él un reto, estuvo a punto de tirarle los archivos flotantes a Wolowitz y cuando por fin las puertas del elevador se iban a cerrar, entró una mano para detenerlas. A Harry se le heló la sangre, era Gabrielle, tan perfecta como siempre, se puso de su lado y espero a que el elevador avanzara
—¿lo tienes? —preguntó Harry sin siquiera saludar —
—Más que eso. Remarqué todas las partes importantes. Tengo que admitir que me acabé dos plumones amarillos muggles para eso.
—Es un pendejo imbécil — expresó Harry con desprecio. La puerta se abrió y se dispuso a salir junto con Gabrielle.
—¡Harry! ¡HARRY! — escuchó una voz que lo detenía. Era Amador Davis , traía sus redondas mejillas sonrosadas y tomaba aire con desesperación te han llegado al menos 50 vociferadores esta mañana, hemos logrado detener al menos la mitad, pero creo que Marquez ha perdido la mitad de la nariz cuando le explotaron al menos 10 de ellos a la vez. Ya está en San Mungo.
—Gracias Davis. Veré que puedo hacer — Harry se giró sobre sus talones, le urgía llegar a su oficina y salir de esa situación que tanto lo enojaba.
—Harry, si al menos nos explicaras… tal vez… tal vez podríamos evitar que llegue más — alzó la voz Davis, cuando Harry iba al menos cinco metros delante de él.
Y es que se lo estaba llevando el demonio. Gabrielle iba delante de él con paso firme, apretando las piernas rápido para encerrarse en su oficina. Esa mujer podía correr un maratón dando paso seguro con esas zapatillas negras de al menos 12 centímetros de altura. Ambos llegaron a la oficina, en cuanto Harry ingresó, puso el cerrojo y aventó el maletín y su túnica sobre el desván, se aflojó la corbata y observó a Gabrielle con desesperación.
— Serviré el café antes de …
—¡No! — respondió a secas Harry. Tal vez por las prisas, Harry no había visto como iba vestida Gabrielle, perfecta e impecable como siempre, llevaba una falta corte Chanel negra, debajo de la rodilla, una blusa de encaje hasta el cuello, sin mangas y con su cabello dorado a media espalda con pocas ondas donde ningún pelo se movía —. Necesitamos analizar el libro.
Gabrielle suspiró, parecía saber de más, pero sin quitarle la vista a Harry, sacó de su maletín un libro pesado, no menos de 400 hojas de color negro. En la portada una foto en blanco y negro, un joven rubio subía y bajaba la mirada triste y melancólica, en su brazo se podía ver la marca tenebrosa. El título era amarillista:
MORTIFAGO
"Relatos contados por Draco Malfoy y escritos por Rita Skeeter"
Harry quiso arrancar la portada y desaparecerlo. Le hirvió la sangre, apretó sus puños y solo se detuvo porque Gabrielle estaba frente a él. Ella aprovechó su estado para tocarlo del brazo y tratar de calmarlo.
—Necesito que estés tranquilo, de otra manera esto va a resultar peor.
Y se dejó caer sobre el desván. Gabrielle se paseó por la oficina pensando en cómo empezar a contarle a Harry todo lo que había leído un día antes. Ella era una excelente devora libros y sabía que bastaría un par de horas de inversión para que ella tuviera una noción de lo que estaba pasando.
—Necesito café, no pude parar de leer en toda la noche — Gabrielle se acercó a la cafetera, ésta ya había sido programada para tener el café listo a primera hora, pero Harry estaba tan acostumbrado al olor que no lo notó en cuanto entro a su oficina—
—¿Qué es lo que cuenta? – le preguntó Harry a su asistente - ¿Hace mención de Dumbledore?
Gabrielle comenzó a revolver el azúcar en su café, sirvió otra taza a Harry, parece que está pensando las palabras justas para hablar. Con paso firme, se acerca a Harry y le entregó una taza, no hizo falta que le preguntara como quiere el café, después de cuatro años, ella sabe perfectamente como debe de prepararlo. Se recargó sobre el escritorio para quedar frente a Harry.
—Habla de casi todo. Explica que no quería matarlo, que tú estabas presente y que no moviste un solo dedo –
—¡Es un hijo de puta. Eso no es verdad. Dumbledore me echó un petrificus, además tenía la capa, no había manera de que él supiera que yo estaba ahí — Harry se talló los ojos, por debajo de sus anteojos. Estaba avergonzado sin saber por qué.
—El libro es malo, Harry. Es bastante nefasto y amarillista. Apuesto a que la gente que estuvo contigo recordará que las cosas no fueron de esa manera.
Harry la ignoró, desvió su mirada y siguió con las preguntas.
—¿Qué más dice?
—Que eras un cretino presumido… – Harry lanzo otra grosería — …en pocas palabras que eras tú quien le hacían bullying y que te aprovechabas de tu fama para humillar a todos los que podías, entre ellos a Ron, quien te dejó de hablar en tu cuarto año.
—Todas esas cosas son estupideces…
—Escucha Harry - Ellie se sentó a un lado de é, le tomó la mano, y tomó su cara para poderle hablarle al oído — han sacado este libro para afectarte a ti, se está aprovechando de que las nuevas generaciones no conocen la historia para manchar tu nombre. Si es posible, lo demandaremos por difamación y te apuesto a que ganaremos
—¿y de Ginny… — pregunta nervioso —… qué ha mencionado?
Gabrielle hizo un pequeño gesto de incomodidad.
—Nada, no hay ninguna historia de ella en el libro, nada del diario. Hay que recordar que ese tema está vinculado con su padre, a quien santifica por ser obligado a obedecer a quien tú sabes
—¿Estás segura? — preguntó Harry buscando la mirada de la rubia
—Sólo una mención, pero es todo.
—¿Cuál?
Ellie aclaró la garganta y tomó aire.
—Rita explica que la mejor recompensa que le dio en la vida, es que te quitó a Ginny y que ahora está con Malfoy, en una relación de en sueño.
—Malfoy no me quitó nada. Ginny y yo terminamos mucho antes de la batalla de Hogwarts, casi un año atrás. Jamás volvimos.
—Lo sé, pero creo que Draco busca vengarse y limpiar su nombre y ahora que ha pasado tanto tiempo, cree prudente que nadie recordará las atrocidades que hizo él y su familia.
Ellie le acarició con ternura el cabello, era difícil no dejarse encariñar con ella. La pequeña Gabrielle Delacour, a quien cariñosamente llamaba Ellie había llegado cuatro años atrás a su vida, con la finalidad de mejorar su inglés y para hacerse de un puesto en el Ministerio de Magia. Para Harry no se le hizo difícil ayudar a la hermana menor de Fleur y la tomó como su asistente "por el momento" pero debido a que ella era demasiado eficiente y no solo eso, Harry podía confiar en ella, la dejó en el puesto.
No solo había resultado ser alguien entregada a su trabajo, sino que era hermosa. Sus antepasados de veela habían logrado una genética perfecta en ella, de hecho, era una versión mejorada de Fleur pero con un porte y elegancia que se distinguía cuando caminaba por los pasillos. Era una chica prudente, de nariz pequeña respingada y labios pequeños parados, tal cual si estuvieran listos para besar. La confidencialidad que había entre ambos, era enorme, probablemente porque Harry no tenía ni a Ron, ni a Hermione cerca como para confiar en alguien más.
—¿Lo leerás? — preguntó ella. Harry tomó el libro, la foto de Malfoy lo hacía ver como una víctima, un ex presidiario en camino a rehabilitación.
Harry suspiró sin quitarle la vista la objeto.
—Esta noche lo haré — se levantó de golpe— necesito saber más de lo que este cabrón habló de mí y de mi familia.
—Creí que nos veríamos hoy en la noche. — dijo Ellie también levantándose del desván— reservé un espacio en el The Majestic creyendo que tal vez no querrías pasar la víspera de navidad sólo.
—No hace falta— Harry le apretó el brazo con cariño— ve con los tuyos, apuesto a que tus padres querrán pasar un tiempo contigo— y Harry se dio la vuelta, guardó la copia del libro en su maletín. Sabía que esa noche sería la más larga en mucho tiempo.
El departamento de Harry, estaba ubicado en un nuevo edificio en la zona de negocios de Londres, era una construcción muggle, donde probablemente la mayoría de los vecinos eran importantes empresarios que no se interesaban en la vida de sus vecinos.
Pudo haber adquirido un terreno en alguna parte desolada del norte y construir una villa, como la que tenían sus padres en Godrics Hollows, pero le agradaba más la idea de salir a caminar los fines de semana por la zona, donde había una plaza bastante grande de concreto bastante linda. Además, que los sábados y domingos las oficinas permanecían cerradas y las calles estaban vacías, no había niños corriendo de a un lado a otro y lo mejor, en la calle de abajo, había al menos quince restaurantes y diez cafeterías, lo que bastaba con dar un paseo para volver con el desayuno, comida y cena.
Y es que, por dentro, el departamento de Harry no era nada lujoso como el resto de los vecinos. Un pequeño vestíbulo después de la puerta, donde iba una pequeña mesa para poner las llaves y objetos pequeños, y al fondo, un largo pasillo y con cinco puertas. La primera a la izquierda daba a una gran habitación donde estaba concentrada la sala de estar, junto con el comedor y la cocina, todas con un diseño industrial en tonos grises y un gran sillón azul marino en forma de ele.
No había cuadros o floreros, simplemente objetos sólidos y una gran televisión con una consola que solo Teddy tocaba cuando se quedaba. Lo más espectacular del departamento era que toda la pared era de ventanales, donde era fácil asomarse para apreciar la vista de edificios aledaños al Río Támesis. Muy en el fondo, Harry odiaba esos ventanales, sobretodo cada mañana que no alcanzaba a llegar a su habitación y se quedaba dormido en el sillón, cuando había sol en Londres, no había como ocultarse de aquella luz que le daba directo a los ojos.
Y hablando de habitaciones, eran tres, muy sencillas. Mientras la de Harry, solo tenía una cama y una cómoda (no necesitaba más), la otra, la usaba para guardar todo aquello que pertenecía a su vida mágica y, por último, una pequeña donde Teddy tenía su cama y sus juguetes, mismos que no tocaba desde que se había vuelto un insoportable e inestable adolescente.
Aquella noche, llegó Harry acompañado de su cena. Sacó las cajas blancas de comida china y tomó un tenedor y se dispuso a cenar. No había ningún arreglo navideño, a pesar de ser víspera de navidad. Sacó el libro y leyó la portada trasera:
"El destino de Draco Malfoy fue marcado a los 16 años en su antebrazo con la marca tenebrosa, por ella fue amenazado, humillado y atacado por dos hombres: Lord Voldermort y Harry Potter. Sumérgete en esta lectura de los momentos más cruciales de uno de los mortifagos más jóvenes de la historia y de cómo se vio obligado a seguir las ordenes de Quien tu sabes, para proteger la vida de sus seres queridos"
A Harry le hirvió la sangre, sabía que uno de los temas principales sería aquel evento que se originó en su sexto año y no se equivocó, al menos tres capítulos fueron dedicados en aquel libro que no pudo terminar de leer, a pesar de que Ellie había subrayado lo más importante. Era un libro narcisista y donde Draco Malfoy se auto victimizaba y justificaba sus actos atroces que había cometido, exagerando pasajes de su vida, buscando verse ver como el antihéroe de quien todos buscaban identificarse.
Al día siguiente despertó en su cama, miró el reloj, marcaban las 10:30 am. Había al menos 15 mensajes de texto en su móvil, uno de Ellie, deseándole una feliz navidad, otros de chicas que no había recordado y uno de Hermione:
"Te recuerdo que a la 1:00 p.m. debes de estar en La Madriguera. No se te olvide pasar por Teddy. P.D. Feliz Navidad"
Se quedó viendo al techo, no recordaba en qué momento se había quedado dormido, no recordaba que había soñado, su cerebro estaba tan saturado de la información que había leído que se encontraba agotado. Su mente estaba conectada en específico en un capitulo donde Malfoy hablaba de que Harry había sido poseído por Lord Voldemort, a pesar de no ser del todo cierto. Tenía datos que absolutamente nadie más tenía mas que él o algunos miembros que habían pertenecido a la Orden del Fénix.
No dejó de pensar del como Malfoy pudo haber obtenido toda esa información. Se vistió, por suerte había enviado los regalos a La Madriguera desde el Ministerio un día antes, por lo que caminó hasta el callejón más solitario para desaparecer tras un crack.
El polvo salió disparado por partes de la estancia de La madriguera, Harry había aterrizado en el piso después de Teddy. Un montón de pelirrojos lo miraban asombrados, casi al punto de la carcajada. Harry supuso que debido a que había viajado con la boca ligeramente abierta y había tragado varios puños de hollín, ahora podría traer la boca pintada de negro.
En cuanto se pudo incorporar, alcanzó a ver como un montón de pelirrojos enanos abrazaban a Teddy.
—Harry, querido, ¡Feliz Navidad!— La primera en abrazarlo fue Molly. Los abrazos de ella siempre le daban aquel sentimiento de maternidad inexplicable— los estábamos esperando.
—Le he dicho a Hermione que vendrías tarde— dijo Ron apuntando a su reloj de muñeca — y creyó más en ti que mí.
—Jamás perderé las esperanzas en ti. Feliz navidad, Harry— Hermione lo abrazó con fuerza y besó su mejilla— que más da que hayan llegado 20 minutos tarde.
—Tuve que pasar por Teddy— Harry giró a ver a su ahijado, este era besado por Molly. Sintió un dolor en su pecho. El niño se había portado demasiado frio en su encuentro.
—No te preocupes, está etapa de la adolescencia, ¿acaso no recuerdas como te pusiste?— le susurró Hermione quien parecía entenderlo.
Harry giró para ver a su amiga directo al rostro. No buscaba hablar de "adolescencia" sino de su nuevo problema: Draco Malfoy.
—Necesitamos hablar— le susurró Harry—
—No ahora— Hermione tomó a Harry por los hombros y lo volteó dejándolo de cara frente a George
—Bonitos dientes, Harry— y lo abrazó. El comentario bastó para que Harry se diera un ojo sobre el espejo, su dentadura estaba negra por el hollín de la chimenea— Te llevaría bien un "colmillitos" —sacó un frasquito—
—Gracias, pero no pienso aceptar alguno de sus inventos locos— respondió Harry alejándose de George— ya tengo suficiente con tu último invento, aunque ¿Qué pasaría si lo llegara a tragar?
—Tiene una simulación de cómo te verías con dentadura de un animal, fue idea mía. Cada frasco es una sorpresa— interrumpió Ron orgullo—.
—Si, al frasco de Hermione le salió una ardilla, pero no se le fue el efecto - George puso sus dedos índices sobre sus dientes para imitar los antiguos incisivos de Hermione, Harry no pudo evitar soltar una carcajada. Ron golpeó con fuerza la cabeza de George haciendo que este tropezara. Por suerte, Hermione no había escuchado la burla.
El bullicio por su llegada era tal, que todos los Weasleys estaban presentes, o casi todos, estaban en espera de Ginny cuando Harry decidió meterse a la cocina a lavarse los dientes. Observó el lugar, los Weasleys habían añadido una habitación extra, justo a un lado del viejo comedor, con grandes ventanales, donde se podía ver el paisaje levemente nublado, una mesa con no menos de 20 sillas estaban colocadas y adornadas con pinitos y ángeles cantores. Harry reconoció la vajilla que Hermione le había regalado a la señora Weasley al menos hace 5 años atrás colocada con elegancia que desentonaba con algunos viejos platos verdes que también habían sido colocados en la mesa para que todos los miembros de la familia pudieran cenar.
—Tengo suerte de que Hermione no escuchó la burla— dijo Ron a Harry entrando a la cocina— si eso hubiese pasado, ahorita habría un montón de hechizos volando por nuestras cabezas.
—Eso suena más divertido que lo que hice ayer— le respondió Harry. Escupió el último trago de agua con pasta sobre el lavabo y se secó con la manga de su suéter— leí gran parte de la porquería de libro de Malfoy.
Ron inmediatamente se inquietó y parecía no querer hablar sobre el tema. Harry de inmediato se percató de eso.
—A mí me provocó un sueño, tenía días que no dormía como un bebe— Ron se río nervioso, pero recobró la postura cuando una mirada tajante de Harry lo fulminaba— Escucha sé que quieres hablar del tema, pero Hermione…
—Hablan de mí? — Hermione entraba a la cocina— he escapado de tu familia, Ron. Si creen que no escuche la burla de George, se equivocan.
—Harry hablaba del libro— se adelantó a responder Ron para meter en contexto a su esposa—.
—Me da la impresión de que están evitando el tema – Harry vio como Hermione y Ron intercambiaban miradas— lo están evitando
—No lo estamos evitando, Harry. Ron y yo decidimos no tocar el tema al menos hasta después de la cena - trató de responder Hermione con naturalidad—.
—Tal vez a ustedes no les importa pero a mi si— Harry dejó caer el cepillo de dientes con violencia, asustando un poco a Hermione — probablemente no les importa que hablen mal de ustedes y de y de mi pero…
—En realidad solo habla mal de ti… — interrumpióRon—
—… pero es obvio que si nos interesa— completó Hermione inmediatamente—
—¿Qué quieren decir de que sólo soy yo? — lo estaban dejando solo en esto y Harry estaba a punto de estallar —
—Leí el libro hace cinco días, no quería tocar el tema contigo porque estaba haciendo algo más importante— Hermione estaba a un lado de Ron con los brazos cruzados
—¿Algo más importante que saber la bola de mentiras que Malfoy está contando de nosotros? o bien, por lo visto como sólo se trata de mí, a ustedes no les importa y que Harry se vaya solo al carajo.
—Cálmate, por favor! – interrumpió Ron, había tomado una postura defensiva — Hermione ha estado analizando el libro para ver de qué manera podemos ayudarte …
—Sé que estas molesto, Harry es de entenderse, pero estoy buscando la manera de armar una demanda en contra de Rita
—¿Rita? ¿hablan en serio? Es a Malfoy a quien lo quiero en una demanda.
Hermione, a pesar de que conocía el temperamento de Harry, caminó hacia sin con cautela. Tenía ese rostro de preocupación.
—No es posible demandar a Malfoy, ya que él no fue quien escribió el libro, sino Rita Skeeter.
—¡¿Qué?! ¿Cómo que no es posible? ¿Qué demonios tratas de decirme, Hermione?
—Podríamos incluir a Malfoy, solo es cuestión de encontrar la manera, pero es difícil, Harry ya que como lo dice el libro, son "Relatos". Malfoy sólo podrá aparecer como testigo y tendrá que ratificar si las historias que él dijo, son integras a las que escribió Rita, pero no puede haber una sentencia para él.
—En pocas palabras, Draco no pagará por esto
—No si las ganancias no van a la bóveda de Malfoy — Hermione respondió bajando el rostro. Un par de vasos de vidrios colocados en el lavavajillas explotaron solos. Harry se talló los ojos por debajo de sus lentes por la frustración. Esto no podía estar pasando, no de nuevo.
—Comprobaremos que el libro son puras mentiras y lo retiraran de las vitrinas…
—¿Qué caso tiene? para entonces, los rumores se habrán expandido como polvo — Harry se dejó caer sobre una de las sillas, pensando en todas aquellas atrocidades que decían de él.
—Y lo peor, es que se vendieron todos en Flourish and Blotts en el primer día, le costó a Hermione pagar tres veces su precio en preventa.
Hermione le tiró una mirada fulminante a Ron, no estaba ayudando mucho, pero Harry estaba tan metido en sus pensamientos, que ignoró el ultimo comentario de su amigo.
—Lo que no me explico es que hay demasiados detalles que no había manera de que Malfoy supiera, como el que estuve presente en la muerte de Dumbledore
—Era obvio que estabas ahí, saliste de la nada a atacar a los mortifagos que estaban presentes…
—También hay un dato, ¿Cómo supo Malfoy que Voldemort se estuvo inmiscuyendo en mi mente en el quinto año? Hay un párrafo que lo confirma, que pude haber sido manipulado y que nunca hice nada por desterrarlo de mi mente.
—Eso sabemos que es falso…
—Sí, pero ¿cómo supo de eso?
—Probablemente lo supuso … — respondió Ron. Pero la pareja se intercambiaban miradas de preocupación. Harry llevaba años conociéndolos para saber que le estaban ocultando algo.
—No, o probablemente alguien de nosotros le dijo…— Harry pensó, solo alguien que lo conocía muy bien podría saber detalles, entre ellos alguien que tal vez pasó por algo similar que él, con quien en su quinto año compartió su experiencia para asegurarse que no había sido poseído por Tom Riddle —.
La puerta se abrió de golpe, se escuchó un barullo y varios gritos de júbilo "Tía Ginny, Tía Ginny" Harry alzó las cejas, y miró el rostro de preocupación de sus amigos. Ginny Weasley, después de varios años de amistad y noviazgo con Malfoy, era obvio que ella había sido la soplona.
—¿Quién quiere dulces?— se escuchó la voz de Ginny gritar. Todos los niños y algunos adultos gritaron "YOOO" con júbilo.
Harry salió de la cocina., no sin antes ser detenido por Ron. Los ojos chispeantes de llenos de furia, le dedicaban una de las más frías y vengativas miradas a la pelirroja. Ella volteo a verlo y sin percatarse y le regaló una de las más sinceras y jubilosas sonrisas que podían regalar en ese día de navidad.
NOTA: Llegaste hasta aquí.. !gracias! porque no tienes ni un carajo del rumbo que tomará la historia. Dale paciencia. Este fanfiction ya está terminado, simplemente se encuentra en proceso de edición ( es lo que la pandemia trajo). Agradecería mucho que si tienes una leve teoría, es justo ahora que dejes un rewiew!
Te leo
