Buenas noches a todos. En primer lugar quiero pedir disculpas por haber tardado en actualizar. He tenido unos días muy ajetreados.
Antes de nada quería aclarar algunas cosas sobre la historia. Robb ha decidido que Tommen sea rey por que sabe que si nombra a Shireen sus únicos apoyos verdaderos serian los ejércitos del Norte y el Tridente, y Robb no planea dejar que su reino mantenga una corona sureña. Ademas los Tyrell y los Lannister aun pueden ser una amenaza y no aceptarían a la hija de Stannis como soberana. Por otro lado algunos dicen por que Robb no rompe los reinos y como verán en el capitulo, el esta convencido de que aun Poniente no esta listo para el final del Trono de Hierro. Respecto a la moneda, Robb prefiere compartir moneda para que de esta forma el comercio crezca, ademas en la guerra ha conseguido muchos millones de dragones de oro, venados de plata y estrellas de cobre jajajaja.
Bueno aquí tienen un nuevo capitulo. Espero que les guste y como siempre espero sus comentarios (por cierto espero responder a todos esta noche).
Brynden III.
Cuatro semanas después de la Caída de Desembarco del Rey…
Las largas noches en vela, los días cabalgando, luchando y matando parecían haber llegado a su fin. O al menos esta guerra habia llegado a su fin. Los maestres que acompañaban al ejército habían estando redactando el tratado que al día siguiente Robb y Tommen Baratheon firmarían, al igual que Ser Kevan Lannister como Protector de los Seis Reinos y Lord Mace Tyrell como Guardián del Sur.
Dos años después de la muerte de Robert Baratheon la Guerra de los Cinco Reyes habia llegado a su fin y Robb Stark, el Rey en el Norte y del Tridente, era el único rey superviviente de los cinco que la iniciaron.
Las condiciones establecidas por el rey en su reunión con los señores realistas se habían cumplido: los Lannister y los Tyrell habían entregado los rescates por los prisioneros, asi como la indemnización por la destrucción de las Tierras de los Ríos durante la guerra; la fortaleza del Colmillo Dorado habia sido entregada a Tytos Blackwood que habia tomado posesión de ella en nombre del rey con una tropa de 700 ribereños y ahora solo quedaba firmar el acuerdo.
La noche antes de firmar Robb se encontraba en sus cámaras privadas, protegido por cuatro hombres, dos norteños y dos ribereños. El hijo de Ned era inteligente. Mostraba a su nuevo reino y a sus enemigos que confiaba en ambas regiones de su nuevo reino de igual manera. Brynden tenía muchas preguntas, pero no habia reunido el valor para hacérselas a su rey pues desde que la capital habia caído, el Joven Lobo se habia sumergido en una espiral de trabajo incesante. El rey habia preparado todo lo referente a la marcha al Norte y habia ordenado que todos los señores ribereños y los norteños que le acompañaban se reunieran en Harrenhal antes de que el Rey regresara a Invernalia. Quería poner las bases de su reino, organizarlo.
Siempre habia visto a su sobrino nieto como un comandante invicto, muy hábil y empezaba a compartir la creencia de que era el mejor comandante que habia visto Poniente desde que el Joven Dragón conquisto Dorne. Pero ahora habia visto como era su cabeza para la gobernanza y lo que vio le lleno de esperanza. El chico era determinado y tenía grandes ideas para mejorar y defender su recién conquistado reino.
Cuando Ser Brynden entro en los aposentos del Rey en el Norte, vio como Ser Davos Seaworth salía de la estancia, con un leve movimiento de su cabeza el Caballero se despidió del Pez Negro y dejo a este a solas con su rey. Interesante, Ser Davos y su situación era uno de los asuntos que intrigaban al hermano de Hoster Tully.
El Rey se habia levantado de su asiento y miraba desde el balcón. Quizás estuviera despidiéndose de la ciudad, habían pasado un mes, pero Brynden sabia que para Robb habia sido demasiado tiempo. Habían vencido en la guerra, pero el Joven Lobo se sentía estafado, no habia conseguido liberar a su hermana.
Robb lo saludo con un gesto y volvió a sentarse, haciéndole una señal para que se sentara.
-¿a que debo la visita Ser Brynden?
-mi rey, me gustaría haceros varias preguntas. Algunos señores no terminan de comprender. Creen que habéis sido demasiado generosos con los Lannister, permitir que Tommen ocupe el trono podría ser peligroso.
-lo sé, se que están inquietos, pero tengo mis razones.
-pero alteza, la princesa Shireen podría ser coronada reina y siempre seria vuestra amiga, en cambio los Lannister y los Tyrell no lo serán, ahora son sumisos por nuestras victorias, pero en unos años…
Robb sonrió.
-cierto, en unos años puede que intenten recuperar el Norte y el Tridente, pero estaremos preparados. Sin embargo si nombramos a Shireen Baratheon como reina tendríamos que dejar nuestro ejército en el sur para mantener su posición. La joven no cuenta con apoyos, los Tyrell no podrían tener una reina, los Lannister deberían ser aniquilados y exterminados, e incluso los señores de las Tierras de la Corona y de las Tierras de Tormenta deberían ser obligados a obedecer a Shireen. En cambio, al firmar este acuerdo dejamos algo parecido a un poder establecido en el sur, aunque este acabara envuelto en el caos. Protegeremos a la princesa en el Norte, mientras en el sur, rosas y leones se pelearan por el poder. Quizás en unos años, la princesa sea mejor recibida de lo que es ahora…
-¿entonces estamos ganando tiempo?
-asi es tío, creo que debemos prepararnos, cuando abandonemos la ciudad marcharemos al Norte, y convocare a todos los señores del Tridente a Harrenhal, allí celebraremos un gran consejo para poner en marcha el reino. Tengo varias ideas y planes en la cabeza para reforzar nuestra posición.
-pero por que no disolver los Siete Reinos, romper con la obra de Aegon. Destruye el Trono y los Siete Reinos serán independientes.
Robb negó con la cabeza.
-Puede que el Norte, el Tridente, las Islas del Hierro o incluso Dorne aceptarían eso, pero el resto del continente no estaría dispuesto. Los señores de Poniente aun no están listos para ello, sino te aseguro que lo hubiera hecho. El Trono de Hierro aun inspira temor, poder, incluso algo de respeto, aunque no lo hiciera la dinastía que lo posee.
Brynden asintió y suspiro. Parecía que el joven hijo de Ned Stark lo tenía todo previsto. Entonces el rey se levanto y le entrego un rollo de cuervo. Brynden lo leyó y a medida que lo hacia se sorprendía de las palabras escritas. Sin embargo antes de que pudiera articular palabra el rey alzo un dedo para indicarle que no hablara. Alargo la mano para tomar el pergamino y se lo guardo.
-será mejor que no comentemos este tema entre estas paredes. La Fortaleza Roja tiene ojos y oídos en todos lados, incluso ahora.
-¿crees que lo que dice el mensaje es cierto?
Robb se rasco la barbilla antes de responder.
-creo que sí, qué sentido tiene mentirnos ahora, cuando todas las cartas están en nuestro poder. Imagino que busca un beneficio, al fin y al cabo ahora somos el sol que mas calienta y querrá afianzar su posición. Lo resolveremos en Harrenhal, ya he enviado a un jinete para enviar la respuesta.
A pesar de lo escrito en el rollo de cuervo, el Pez Negro veía a su rey apesadumbrado, algo taciturno a decir verdad, aunque claro esa habia sido su expresión durante la mayor tiempo que lo habia conocido.
-poco a poco las piezas van encajando. Aunque hay algo que me intriga, dicen que has estado hablando con criados, sirvientes, capas doradas; a que se debe ese interés por la gente de Desembarco del Rey. –pregunto Brynden.
-no es por esta ciudad, tengo mis razones, ya te las comunicare cuando salgamos de este nido de víboras.
-¿te arrepientes? ¿De no tomar el Trono de Hierro?
Robb sonrió y se levanto para volver a mirar el balcón.
-he de reconocer que por un momento, cuando lo vi por primera vez se me paso por la cabeza, pero entonces pensé en mi padre, y recordé que ese trono era el causante de su muerte. Hombres y mujeres han luchado por él, por estar cerca del poder que el trono otorga, y yo no voy a ser uno de ellos. Seré el Rey en el Norte y del Tridente y durante lo que me queda de vida me encargare de que mi pueblo prospere y este a salvo.
Brynden asintió, satisfecho por la respuesta. Habia pocos hombres en el mundo que en la situación de Robb hubieran tomado su misma decisión. Sin duda su sobrino nieto era diferente, quizás más inteligente que el resto, o quizás más prudente. Habia realizado muchas apuestas a lo largo de la guerra, Brynden estaba seguro de que el Joven Lobo deseaba no volver a lanzar los dados.
Brynden se levanto y se preparo para marcharse. Era tarde.
-deberías descansar Robb, mañana será un día largo e importante.
El rey suspiro.
-el más importante para el Norte y el Tridente en los últimos trescientos años. Pero no puedo descansar, aun tengo una persona con la que hablar.
-¿Quién?-pregunto extrañado el Pez Negro.
-Olenna Tyrell-respondió el Rey…
Al día siguiente…
Se encontraba en una plataforma junto al Gran Septo de Baelor. Allí se firmaría el tratado entre el Reino del Norte y del Tridente y los Seis Reinos. Robb habia decidido que el acuerdo se firmara en el mismo lugar en el que Ned Stark fue decapitado. Brynden que Robb se sentía emocionado, la guerra que inicio para liberar a su padre acabaría en el mismo sitio donde este perdió la vida.
Una comitiva de caballeros y señores del ejército realista, liderada por Ser Kevan Lannister habia entrado en la ciudad y se habían reunido con los Tyrell y el propio rey Tommen quien avanzaba tomando del brazo a su bella prometida: Lady Margaery Tyrell. Robb habia decidido y Ser Kevan habia aceptado que la reina Cersei permanecería en los aposentos que se le asignaron tras el acuerdo verbal de la paz. El rey Robb no deseaba que nada enturbiara la firma del tratado.
Las gentes de Desembarco ocupaban la plaza, aunque quedaban empequeñecidos ante los soldados norteños, ribereños y dornienses que se encontraban presentes. Robb habia decidido que habría hombres de todas las casas que le habían apoyado en la batalla final. Junto al propio rey se encontraban los señores norteños y ribereños, asi como el Príncipe Oberyn Martell. Los señores que se rindieron tras la muerte de Tywin Lannister se encontraban debajo de la plataforma, en su mayoría aliviados por saber que a pesar de todo mantendrían sus posesiones y títulos.
El ambiente era tenso mientras los firmantes ponían su rúbrica en el tratado. Lord Tyrell se encontraba más delgado y ciertamente algo apesadumbrado, no era para menos, pero firmo con decisión, sin duda deseando recordar que le habia llevado a apoyar al león en la guerra; en cambio Ser Kevan firmo con tranquilidad, resignado ante la derrota de su casa, aunque al menos habia conseguido evitar su destrucción; el rey Tommen, acompañado de Lady Margaery firmo con nerviosismo, e incluso el propio Robb asintió con una conciliadora sonrisa. Ese niño era la única persona inocente en la plataforma y el propio Joven Lobo se habia apiadado de él.
Entonces, justo cuando Robb fue a tomar la pluma, el niño rey se adelanto y le miro.
-Rey Robb, hace dos años, en este mismo lugar, se cometió un crimen espantoso. Vuestro padre era un buen hombre, un hombre de honor. Y mi hermano lo asesino por su locura. Por ello en nombre de mi familia, de los Seis Reinos y de mi mismo os pido perdón. Espero que el Norte y el Tridente y los Seis Reinos puedan convivir en paz.
Toda la plaza habia enmudecido cuando el niño de no más de diez años habia hablado. El joven parecía nervioso pero la presencia de Margaery Tyrell le tranquilizaba. Y sus palabras ciertamente provocaron una tormenta de emociones. Los soldados norteños chocaron sus lanzas con los escudos, los ribereños le siguieron mientras los señores golpeaban su pecho con el puño.
Robb se adelanto y le dio la mano al niño rey.
-Gracias Rey Tommen, estoy seguro de que los Seis Reinos podrán vivir en paz bajo vuestro reinado.
El hijo menor de Cersei Lannister asintió y vio como el Rey en el Norte firmaba el tratado. Robb suspiro cuando soltó la pluma y Brynden habría jurado que vio a su rey mover los labios aunque solo entendió una palabra "padre". Entonces se adelanto junto con el Rey de los Seis Reinos.
Tommen Baratheon miro a la plaza.
-¡Por la Paz!
La gente de Desembarco aplaudió, sin duda contenta de haber evitado la destrucción de la ciudad.
Entonces Robb se adelanto y a pleno pulmón grito.
-¡VICTORIA!
Entonces los soldados norteños, ribereños e incluso los dornienses comenzaron a rugir.
¡STARK! ¡STARK! ¡STARK!
Mientras los soldados y señores vitoreaban, Brynden observo a su rey y vio como una tímida lagrima recorría su mejilla hasta desaparecer entre su barba. Sin duda el rey podría haber pensado en muchas cosas en este momento.
Pero solo pensaba en su padre.
