UN AMOR NORMAL
Por: Escarlata
Precure pertenece a Toei, el plot es mío.
~ o ~ o ~ o ~
─¡Marble Screw!
Un devastador rayo bicolor salió disparado de sus manos extendidas, estaban bien sujetas y frente a un monstruo que parecía sacado de un juego de vídeo o de un manga. Pese a no ser su primera pelea juntas, a Honoka aún le resultaba novedoso y Nagisa seguía sin poder creerlo. ¡Todo eso era una locura!
En un momento estaban en sus casas haciendo lo suyo y de repente se encontraban en el parque de diversiones local peleando contra un sujeto raro que invocaba monstruos. Días después al menos ya estaban al tanto del porqué peleaban de esa manera tan gratuita. Mientras Honoka lo aceptaba felizmente, Nagisa no estaba contenta por más de una razón que no tenía empacho en compartir en voz alta cuando tenía la oportunidad.
─¡Buen trabajo-mepo! ─exclamó con contento el pequeño acompañante mágico de Nagisa, ésta última seguía transformada en Cure Black.
─¡Salvaron a esas personas-mipo, buen trabajo! ─fue el turno de la pequeña princesa de hablar.
El par de Guerreras Legendarias soltó un hondo suspiro antes de volver a su forma civil sin aparente esfuerzo. Ya podían regresar a casa. Caminarían juntas al menos el camino que compartían antes de ir cada una a su respectivo hogar. Honoka se notaba contenta, Nagisa lucía cansada en más de un frente.
─Todo salió bien ─dijo una satisfecha Honoka─. Volvamos a casa, se hace tarde ─fue ella la que echó a andar primero y animó a su compañera de batallas a caminar con un sencillo y callado gesto. Ésta la siguió con pasos pesados.
─No puedo creerlo ─murmuró Nagisa y miró de reojo a su compañera, Yukishiro Honoka. Suspiró de manera discreta, no estaba muy segura de cómo sentirse. Para empezar todavía no comprendía porqué una simple estudiante de primero de preparatoria tenía el poder de salvar al mundo con superpoderes y, de paso, cargar con la responsabilidad que eso conllevaba. Nagisa quería volver a su vida normal por muy simple que pudiera parecer a ojos de esos enemigos, pero ahora que era consciente que ella tenía el poder de ayudar, que su familia y todo lo que amaba estaba en peligro, no tenía más remedio que tomar aire, apretar los puños y pegar tan fuerte como pudiera.
Eso por un lado, por el otro, tampoco comprendía porqué tenía por compañera a Yukishiro Honoka, la afamada Reina del Conocimiento, miembro del Club de Ciencias Y novia del chico más popular de la sección de varones de la preparatoria Verone. Por si eso fuera poco, Yukishiro y ella misma, juntas, se sentía cómo tratar de mezclar agua y aceite. Nunca hablaron en Secundaria y era muy normal considerando que no compartieron grupo en ninguno de esos tres años, además, parecían provenir de mundos distintos y tampoco tenían nada en común.
Al menos hasta la noche de la lluvia de estrellas.
Horas antes de aquel suceso, Yukishiro les explicó a Nagisa y a sus amigas que las estrellas fugaces no eran augurios de mala suerte, lo hizo sin que nadie la llamara y con una emoción que no solían ver muy seguido en ella. Nagisa la admiraba e incluso la envidiaba de sana manera, pero pasar de tener una sana y silenciosa distancia a quedar emparejadas por obra y gracia de las fuerzas del Bien... Había un galaxia de diferencia.
Nagisa se sentía incómoda y Honoka estaba al tanto de ello.
Para Honoka la situación era emocionante, enervante de muchas maneras. Ni en sus más locos sueños le habría pasado por la cabeza que el destino de ese y otros mundos estaría en sus manos. Por supuesto, el poder no la cegaba, era más bien la emoción, el descubrir que existía algo más allá de lo que podía verse a simple vista, el saber que pese a ser seres pequeños a comparación de muchos otros, podían hacer algo tan increíble como romper concreto con la espalda sin matarse en la caída, o golpear tan fuerte que podían doblar cualquier material, que podían saltar tan alto, que podían resistir algo que un humano normal no.
Honoka estaba maravillada, pero lamentablemente su compañera no compartía el mismo sentimiento de asombro. La comprendía, la había observado desde mucho antes de ser compañeras de batallas, a pesar de no haber hablado casi nada antes de que comenzaran juntas tan particular aventura.
Pese a que su compañera no estaba contenta con la situación, Honoka admiraba de buena manera que aún así se esforzara mucho en las batallas para poder volver a casa vivas. Le parecía fantástico, Misumi era fantástica y el pensar en ella la hacía sonreír por dentro y por fuera. La admiraba de lejos desde mucho antes, pero el haber sido forzadas a estar juntas de esa manera, lo veía como la oportunidad que nunca se dio a sí misma para conocerla.
Por supuesto, la sentía tensa a su lado. Muy normal considerando que ni siquiera como compañeras de clase eran tan cercanas y, a pesar de ello, Honoka realmente la admiraba y quería saber más de ella por muchas razones. Misumi era única.
Estaba por decir algo para iniciar la conversación, pero Misumi se le adelantó.
─Se nos fue la tarde con éste desastre, ¿tu novio no se preocupará si no le mandas mensaje? Podrías llamarle ─comentó Nagisa tratando de sonar neutral y fallando en el intento. Se sintió totalmente forzada.
Y pese a notarlo, Honoka sonrió. ─No, él debe estar practicando justo ahora y no quiero interrumpirlo. En cuanto al mensaje, él no lo leerá si no hasta que termine en ─revisó su reloj de pulsera─... Hora y media aproximadamente. Lo mejor es escribirle antes de la hora de cenar.
Nagisa le miró de reojo. Si ella fuera la novia de Fujimura Shougo estaría más entusiasmada o al menos deseosa de mandarle un mensaje, o varios, aunque los leyera después como ella bien mencionó... A tan maravilloso novio. En cambio, Yukishiro lucía bastante normal al respecto, casi neutral si tuviera que describir sus reacciones de manera más exacta.
─Ya veo, conoces bastante bien sus horarios ─anotó Nagisa luego de un profundo suspiro─. Debe ser lindo tener un novio como él.
Honoka soltó una risa divertida en un muy femenino gesto, los gestos de su compañera eran fantásticos, nunca había conocido a alguien que gesticulara tanto y se viera tan linda... A alguien tan transparente en sus modos que podía leer su humor general con sólo un vistazo. ─Es un gran chico, lo quiero mucho ─y ahí sí estaba hablando en serio, su cálido gesto y su suave sonrisa lo decían.
Y justo así lo interpretó Nagisa, su compañera ponía un gesto agradable cuando lo mencionaba con ese tono. Quizá, pensó, Yukishiro no era del tipo melosa. Quizá, pensó, a Fujimura Shougo no le gustaban las chicas ruidosas y prefería a una pareja más educada y reservada como Yukishiro Honoka.
Nagisa aún no podía hacerse a la idea de que, justo cuando había reunido todo el valor para declararse al chico que le gustaba (desde secundaria) en su primer día de preparatoria, ese mismo día se corrió la voz como pólvora encendida que Yukishiro Honoka era novia de Fujimura Shougo. Y que aparentemente su relación no era nueva pero la habían mantenido en secreto desde hacía un tiempo, al menos hasta que los descubrieron.
Eso decían los rumores.
Quería y no quería saber los detalles, más lo segundo que lo primero porque no había manera de negar que ellos dos hacían una gran pareja.
Pese a que le disgustaba la idea de que el objeto de su afecto nunca estuvo disponible, Nagisa admitía que Yukishiro era fantástica, increíblemente lista, muy amable, ¡incluso le salvó el trasero cuando el profesor de matemáticas comenzó a hostigarla en plena clase porque no podía con un problema! El incidente pasó el primer día de clases cuando al profesor se le ocurrió hacer una lección de repaso sin que nadie lo esperara. Nagisa estaba nerviosa por que no podía encontrar la solución al problema en la pizarra, pero no porque Nagisa fuera terriblemente tonta, la ecuación estaba mal escrita desde el principio y era obvio que no hubiera manera de resolverlo. Yukishiro habló firme y claro en su defensa, resolvió el ejercicio con los números correctos, puso en su lugar al profesor señalando que el error era de él y de paso le dio una lección de humildad.
Nagisa la alcanzó apenas terminó la clase y Yukishiro aceptó su agradecimiento con una amable sonrisa antes de irse.
En batallas también era fantástica, en más de una ocasión se habían salvado gracias a su mente rápida. Imposible olvidar cómo su plan salvó a las personas en el ascensor del centro comercial, sus queridas amigas Shiho y Rina entre éstas. Le estaba agradecida de muchas maneras. Yukishiro tenía ese algo que la hacía parecer inalcanzable, pero aún así era amable y confiable, accesible. Nagisa se conocía y sabía que el problema lo tenía ella misma, no su compañera.
Pese a ser consciente de todo eso, no podía evitar cierta sensación de incomodidad a su lado, como si no pertenecieran al mismo sitio, como si su mundo y el de Yukishiro fueran dos planetas distintos y lejanos. Sólo así se lo podía explicar.
─¿Mañana podemos ir al parque a pasar el rato-mipo? ─preguntó la pequeña princesa aprovechando los segundos de silencio que se hicieron luego de la respuesta de Honoka. El día siguiente era sábado, por cierto.
─¡Sí, quiero estar con Mipple-mepo! Es aburrido estar todo el tiempo con Nagisa ─comentó Mepple con todas las intenciones de enfadar a su protegida. Lo logró.
Nagisa se enfadó. ─Nadie te obliga a estar en mi casa, ¿sabes? ─le peleó la deportista al Héroe y ambos discutieron un poco, al menos hasta quedar en paz. El pequeño ser de luz, por cierto, no le desagradaba por muy molesto que fuera─. Además no pueden disponer del tiempo de los demás como si fuera suyo, eso es grosero.
La mirada de Honoka pareció brillar por un instante y miró a su acompañante.
─Si está bien por ti y si tienes tiempo libre mañana, podemos ir al parque como ellos quieren, pasear suena bien ─pasear con ella sonaba bien, conocerla un poco más sonaba bien y no hacía un buen trabajo ocultando sus deseos de pasar tiempo con ella.
Nagisa levantó una ceja. Sí, tenía tiempo. Y no, no tenía nada mejor qué hacer en casa. Podía ocuparse de su tarea escolar el domingo, quería disfrutar de su fin de semana. Pasear sonaba bien, pero no estaba del todo convencida de pasar todo el tiempo con...
Mepple le miró con sus enormes ojos suplicantes, no podía contra ese ataque y menos si Mipple se unía a su novio. Suspiró. ─De acuerdo ─dijo finalmente y el pequeño par celebró a grandes voces mientras agradecían con sincero contento. Miró a su compañera─. ¿Está bien por ti? ¿No tienes otras cosas por hacer? Ya sabes, estar con tu familia o tu novio o...
Honoka negó de inmediato y luego se tomó un momento para explicar mejor sus razones sin decir algo que no debía. Algunas veces le costaba hablar si tenía qué inventar algo en el proceso... Y Mipple lo sabía, así que actuaba normal y seguía la corriente de su compañera humana.
─Shougo tiene práctica mañana, yo pensaba pasar el rato en la biblioteca pero puedo posponerlo. Quiero que Mipple y Mepple pasen un buen rato ─miró a Mipple con cariño─. Luego tú y yo iremos a pedir algunos libros a la biblioteca antes de volver a casa.
─¡Sí-mipo! Me gusta leer contigo.
Nagisa y Mepple, al mismo tiempo, pusieron una cara de desagrado digno de fotografía. Ninguno de los dos encontraba emocionante pasar un hermoso fin de semana de primavera leyendo aburridos libros sin dibujos.
─De acuerdo, si está bien por ti ─suspiró la deportista─. ¿Nos vemos en la intersección a mediodía?
─Mañana a mediodía en la intersección, entendido ─respondió Honoka de inmediato, su compañera hablaba del sitio que estaban a punto de alcanzar, un cruce en una zona residencial donde ambas separaban caminos y llegaban a pie hasta sus respectivos hogares.
─Genial, entonces ─la deportista sonrió con cierto alivio al ver dicha intersección. Moría por volver a casa, descansar y olvidarse por un momento que hacía un rato otro ser oscuro intentó volarles la cabeza─... Nos vemos mañana, ¡adiós, Yukishiro!
─Hasta mañana, ten cuidado en el camino, Misumi.
El pequeño par de novios se despidieron por igual y las chicas separaron caminos al fin. Nagisa necesitaba descansar del largo día y Honoka debía controlar su emoción ante la idea de salir a pasear con Misumi, incluso si la cita no era de ellas dos sino de sus acompañantes mágicos, nadie decía que no podía pasarla bien, ¿verdad?
Con esos pensamientos, ambas fueron a sus casas.
===o===
Ya preparada para su cita, Honoka salió temprano para ir primero a otro lado antes de encontrarse con su compañera en el sitio pactado. Estaba en una pequeña cancha comunitaria platicando con Shougo. Llevaba a Mipple consigo y sabía que la pequeña princesa escuchaba toda la plática. La princesa le juró no decir nada de lo que oyera y Honoka confiaba ciegamente en ella.
─¿Entonces debemos mandarnos mensajes a cada rato? ─preguntó el futbolista con una risa divertida.
─Aparentemente es como los novios se comportan ─respondió Honoka igualmente divertida─. No sé si yo soy la mala novia o tú eres un terrible novio, pero tenemos que hacer algo o no nos creerán que estamos perdidamente enamorados uno del otro.
Tales palabras hicieron reír a Fujimura.
─¿Crees que debamos ir de la mano? ─preguntó el chico entre risas.
─Ni cuando éramos niños nos tomábamos la mano, a lo más me sujeté de la manga de tu sudadera, sólo una vez ─recordó Honoka y enseguida le miró de manera traviesa─. Disculparás que diga esto, pero no te tomaría la mano ni en circunstancias normales.
Fujimura rió más fuerte, sobretodo porque era un sentimiento compartido y ambos lo sabían. ─¿Entonces qué hacemos para mantener la fachada, eh? No lo tomes personal, pero de romántica sólo tienes la labia, ni siquiera te nace fingir.
Ésta vez Honoka rió. ─Y tú de romántico no tienes ni un pelo, mi querido "novio" ─dijo entre risas─. Creo que abrazas más a tu balón de fútbol que a mi tía ─se refería a la madre de Shougo, a quien cariñosamente llamaba así desde pequeña aunque la viera más bien poco.
Ambos se soltaron en divertidas carcajadas ante su aparente falta de romanticismo. Fingir que eran novios era duro cuando ni siquiera eran capaces de actuar como enamorados normales. Les tomó unos segundos más calmarse y poder seguir su conversación.
─Por cierto, te ves muy linda hoy ─notó su hermoso vestido azul y lo bien arreglada que estaba, más que de costumbre. Por supuesto que sabía el motivo─. Todavía no entiendo cómo es que terminaste juntándote con Misumi ─comentó con un gesto pensativo─. Digo, sé lo mucho que ella te gusta desde que la viste por primera vez, pero nunca te habías animado a hablarle porque no tienen mucho en común.
Honoka sonrió y miró al frente, tuvo que tomar aire de manera honda y casi ruidosa para calmar su corazón, y de paso aplacar un sonrojo fugitivo. ─Es complicado de explicar, pero justo ahora tenemos una relación... Especial.
El futbolista no entendió las palabras de Honoka, pero la veía muy segura de sí misma y eso le bastó. De todos modos sonrió, si ella estaba contenta entonces él lo estaría también. ─¿Algo así como amigas?
─Puede que sí, esto está en un escalón completamente diferente... Y en serio me gustaría explicártelo, pero es muy complicado ─le miró con una sonrisa─. Y es algo que me gustaría guardar sólo para mi.
─Comprendo ─a decir verdad no, pero eso no evitó que el chico siguiera sonriendo y le diera un gentil cariño en el cabello a manera de no despeinarla─. Si tienes la oportunidad, entonces aprovecha. La has visto desde lejos por mucho tiempo, ahora que la tienes cerca, aprovecha.
─Yo...
Era una situación complicada, pero no le podía dar detalles sin confesar que era una guerrera legendaria junto con Misumi y ambas peleaban por salvar ese y otros mundos. No quería exponer a sus seres queridos a los peligros de esos enemigos oscuros. Le sonrió de manera dulce, llena de amor. Su amor por Shougo era uno fraternal, puro, sincero e inquebrantable.
─No sé si pueda, ya me di cuenta que a Misumi le gustan los chicos, como a una chica normal ─comentó con un dejo amargo en su voz, en su sonrisa y en su gesto─. Estamos juntas por una razón en especial y... No quiero que se sienta incómoda a mi lado ─o al menos no más de lo que ya estaba, no le pasaban desapercibidas las reacciones de su compañera.
El futbolista sonrió con suavidad, casi con ternura antes de abrazar a Honoka por los hombros y apretujarla juguetonamente contra su cuerpo. ─Al menos puedes intentar ser su amiga. Como yo con él.
Honoka sonrió y se recargó en el chico. Ambos caminaban por el mismo sendero y al menos en eso podían darse un poco de ánimos mutuos. ─Sería lindo ser su amiga ya que lo otro no se puede.
Guardaron unos minutos de silencio mientras ambos luchaban contra sus propios pensamientos. Al menos tenían el consuelo de poder compartir sus inquietudes con alguien más. Por su lado, Mipple escuchaba y sentía mucho que ambos tuvieran que esconder su amor. Al menos ella pensaba apoyar a Honoka en todo lo posible, incluso si debía callar y escuchar cuando ella lo necesitara. Quería lo mejor para Honoka.
El par suspiró y se soltaron. Ya había sido suficiente contacto físico por ese día.
─Entonces... ¿Te mando un mensaje diario? ─preguntó Shougo y enseguida bromeó─. Puedo enviarte fotos del pasto y plantas de alrededor de las canchas.
─De dos a tres mensajes en horario escolar sería lo ideal, he notado a compañeras de mi clase con novios revisar y responder sus teléfonos al menos tres veces entre clases ─informó Honoka con mucha propiedad─. Y fotos de la vegetación suena bien, estoy estudiando sobre el clima y la humedad de la zona y tener fotos comparativas sería de mucha ayuda.
Fujimura se soltó a reír de nueva cuenta, Honoka sólo sonrió. El futbolista sabía que ella hablaba muy en serio respecto a las fotos. ─De acuerdo, de acuerdo, te mandaré todas las fotos que quieras, así al menos pensaran que somos novios normales y nos agobiamos mutuamente con mensajes.
─Suena a un buen plan ─dijo y enseguida se puso de pie─. Debo irme ahora si quiero estar a tiempo para verme con Misumi.
─Ve y diviértete, Honoka, aprovecha.
─Lo haré. Nos vemos luego.
Y como no había nadie alrededor, no tenían razón para fingir una despedida más emocional. Honoka se fue sin mirar atrás y él simplemente se puso a practicar dominadas con su balón.
===o===
Nagisa salía de casa, Mepple despertaría a medio camino y eso al menos la dejaba a solas y en paz con sus pensamientos. Lo agradecía porque a momentos le daba por hablar y discutir consigo misma en voz alta y no necesitaba que ese pequeño tonto la sermoneara, mucho menos que le restregara en el rostro que él tenía una hermosa novia y ella sólo recibía cartas de admiración de chicas.
No tenía razones, tampoco, para no tratar de pasarla bien en el paseo.
¡Estaba decidida, disfrutaría ese paseo a como diera lugar! Tal vez podría aprenderle una o dos cosas a Yukishiro, hasta el momento sólo peleaban juntas pero nada más allá de eso. No estaba segura de a dónde irían luego del parque, pero al menos podía asegurar que no sería a la biblioteca, eso ya era plan de Yukishiro y Mipple.
Podría preguntarle a su compañera cómo fue que formalizó la relación con Fujimura Shougo, o bien saber porqué lo mantuvieron en secreto todo ese tiempo. Por apariencias no tenían razón para preocuparse, el futbolista era bastante guapo y Yukishiro muy hermosa, los dos lucían increíblemente bien juntos. Nagisa no tenía empacho en admitir, al menos para sí misma, que de ser un chico, Yukishiro Honoka sería el tipo de chica con la que le gustaría salir.
Aunque no había otro chico que le llamara la atención en esos momentos, al menos podría aprender de sus modos y su comportamiento y, quizá, algún día recibir cartas de confesión de chicos y no de admiración de chicas.
Sí, ese era un gran plan, aprender todo lo posible de Yukishiro y hacer al menos su convivencia más amena. Admitía que se comportaba lejana con ella luego de pelear contra los tipos malos, también admitía que sentir la mano de Yukishiro en la suya al momento de transformarse o de desplegar su ataque final era una sensación agradable. Y tampoco le pasaba por alto el que tuviera una coordinación casi instintiva con ella, ¿podía ser debido a esos asuntos de las Pretty Cure? Era muy posible.
Mepple le dijo que ambas eran 100% compatibles, Nagisa no veía por dónde pero mientras ganaran sus batallas y volvieran vivas a casa, estaba bien por ella.
Revisó su teléfono.
Tenía un mensaje de su madre pidiéndole que llegara temprano y que se divirtiera con esa nueva amiga suya, Nagisa sólo sonrió por lo bajo y negó con la cabeza. Yukishiro y ella no eran amigas. También tenía algunos mensajes de Shiho y de Rina, imágenes cómicas en su mayoría y fotos de comida. Eso siempre la ponía de buen humor.
Todavía no intercambiaba número telefónico con Yukishiro, le parecía muy pronto. "Todavía no," eso pensaba Nagisa en cada ocasión que se tocaba el tema de los teléfonos. Respondió los mensajes que sus amigas le mandaron y siguió su camino al punto de encuentro. Según la hora en su teléfono, iba justo a tiempo. No era tan terriblemente impuntual pero tampoco era su mejor cualidad, no quería quedar mal ante Yukishiro por alguna razón.
Finalmente la vio en la intersección, usando un hermoso vestido azul a cuadros, una chaqueta delgada para combatir el aire frío de principios de primavera y un par de sandalias que combinaban muy bien con el conjunto. Incluso el bolso que colgada de su brazo quedaba a juego. Se veía preciosa, imposible no pensarlo. Yukishiro en serio era elegante. Por un momento sintió las mejillas calientes por alguna razón que no pudo identificar, quizá por que se veía muy linda. ¿No tenía nada de malo esa reacción verdad? No pudo pensar más en ello, sintió que algo en el interior de su bolsillo se agitaba, por supuesto que era Mepple.
El tonto siempre despertaba como por arte de magia cada vez que sentía a Mipple cerca. De todos modos era su hora de costumbre para despertar.
El par de chicas apenas si pudieron sonreírse a manera de saludo, Mepple y Mipple saltaron de sus escondites para saltar a los brazos del otro mientras repetían sus nombres entre cantos, vueltas y besos. Nagisa fue la primera en sujetarlos en sus brazos.
─¡Alguien podría verlos, cálmense un poco hasta que encontremos un sitio privado! ─les regañó en voz baja.
Honoka sólo sonrió. ─Conozco una zona que no está muy llena a ésta hora del día, vamos ─era uno de los sitios a los que acostumbraba a ir para leer.
Nagisa asintió y siguió a su compañera mientras el pequeño par tomaba su forma compacta de nueva cuenta. Salieron de la zona residencial en dirección al centro de la ciudad, a medio camino les quedaba el parque. Honoka guió el resto del trayecto y llegaron a una zona de juegos infantiles que de momento estaba vacía, ¿la razón? No había suficiente sombra a esa hora y los juegos se calentaban mucho por culpa de los intensos rayos del sol de mediodía, las madres llevaban a sus pequeños hacia el centro del parque donde había más sombra disponible en la zona de juegos.
Demasiado caliente para lo niños pero no para Mepple y Mipple, quienes de inmediato salieron a jugar en los columpios en su forma normal. Nagisa y Honoka se quedaron sentadas en una banca observándolos.
Hubo silencio el primer par de minutos, Nagisa miraba a las hadas y Honoka parecía hacer lo mismo, pero miraba a su acompañante de reojo. La notaba calmada, relajada a comparación de otras veces. La estudiosa chica sonrió por lo bajo, estaba por romper el hielo con el primer tema de conversación que le llegó a la mente, pero Nagisa se le adelantó.
─Oye, Yukishiro... ¿Puedo preguntarte algo un poco más... Personal? ─fueron las palabras de Nagisa. Tenía las manos en la nuca y ahora miraba el cielo claro.
─¿Uh? Por supuesto, pregunta lo que quieras ─fue la inmediata respuesta de Honoka, mantenía una suave sonrisa en sus labios.
─¿Cuándo fue que... Que senpai y tú se- Se hicieron novios? ─la pregunta salió de manera accidentada. No la miraba, sabía que ella misma ponía caras y gestos raros y no quería que su compañera la viera. Se dio cuenta que su pregunta fue un poco brusca y lo mejor era suavizar un poco las cosas. Soltó una risa nerviosa que trataba de parecer casual─. Sólo por saber, digo... Nadie de la clase se dio cuenta si no hasta hace poco y... Bueno... Ah...
Honoka amplió ligeramente su propia sonrisa y también miró al cielo. No era tonta, por supuesto que se daba cuenta de varias cosas con las pocas y poco discretas pistas que su compañera dejaba a su paso. No necesitaba que se lo dijera directamente, fue sencillo adivinar que Misumi Nagisa estuvo (y quizá aún estaba) interesada en su amigo Fujimura.
Jugó sus propios dedos sobre su regazo. Sabía qué responder y cómo, sabía qué decir, tanto ella como Shougo practicaron esas respuestas una y otra vez para poder mantener su mentira sin fallos ni discordancias.
─Somos amigos de la infancia, nos conocemos desde hace años y él es un gran chico, es muy gentil, es normal que termináramos juntos, ¿verdad? ─respondió con tono dulce al menos por fuera, por dentro sólo se repetía ese "es normal" que la hacía sentir como un bicho raro. Sabía que su querido amigo de la infancia pasaba por lo mismo, pero opciones tenían más bien pocas.
Nagisa le miró de reojo, su compañera también contemplaba el cielo. No supo interpretar su gesto pero sin duda se le veía tranquila. No rebozaba de felicidad como ella lo estaría de encontrarse en sus zapatos pero... No todas las reacciones debían ser iguales, ¿verdad? Además ella tenía razón, era normal que luego de estar juntos tanto tiempo terminaran enamorados. Esas palabras no la calmaban pero al menos estaba aprendiendo un poco más.
─Sí, es lo normal ─tenía una duda más, ésta vez relajó su posición y le miró. Su acompañante hizo lo mismo, pero con una posición más propia y educada, con sus manos juntas sobre su regazo. Lo notó, sin duda Yukishiro era una chica muy elegante y educada─. ¿Entonces porqué lo mantuvieron oculto? No es como si debieran esconder algo, ¿o sí? ─comentó en un intento de broma.
Honoka también sabía qué hacer en esa situación, sólo mantuvo su sonrisa tan natural como le era posible. ─No escondemos nada ─la verdad era que sí, escondían MUCHAS cosas─, pero nunca hemos sido del tipo... Umm ─se llevó una mano al mentón fingiendo buscar una palabra que en realidad ya se sabía de memoria─... Demostrativos. Él es muy gentil pero no muy físico, yo tampoco soy muy dada al afecto físico. En ese aspecto ambos estamos muy cómodos el uno con el otro sin tocarnos.
Tenía sentido, eso pensó Nagisa. Lo que quería decir que declarársele a Fujimura, lograr ser su novia por obra y magia del amor y colgar de su brazo como tonta enamorada siempre estuvo fuera de lugar porque él no era una persona que demostrara su afecto con contacto físico. Su sonrisa se quebró por culpa de sus propios nervios. Era tonto preguntarle esas cosas a la novia de su crush, pero Yukishiro era su compañera y eso estaba bien, ¿verdad? Saber un poco más la una de la otra estaba bien, ¿verdad?
─Supongo que es genial que estés con alguien que tiene tanto en común contigo.
Honoka tardó un poco en responder. Cerró los ojos y sonrió. ─Él es un gran chico ─y lo mejor era cambiar un poco la dirección del tema. Era incómodo, pese a todo, mantener tanto tiempo la mentira dentro de una conversación casual. A Honoka no le gustaba mentir, pero lo hacía por su querido hermano mayor─. ¿Y tú tienes novio? ─la pregunta no estaba fuera de lugar si estaban hablando de romances, ¿cierto?
─¿Eh? ─la atleta se llevó una mano a la nuca y puso un gesto de cansancio─. No, no tengo ─aunque le gustaría, sí─. Y además sólo recibo cartas de chicas ─y su gesto decía que no le era del todo cómodo el asunto─, son cartas de admiración en su mayoría, pero aún así...
Le gustaría recibir cartas de chicos, pero eso sólo lo pensó para sus adentros.
─Yo creo que es fantástico que recibas cartas de chicas ─comentó Honoka con una sonrisa más sincera, incluso le miró con visible alegría, no que notara sus propios gestos─. Eso dice mucho de ti, es la prueba que de eres una gran persona.
─¿En serio? ─esas palabras tomaron fuera de lugar a Nagisa. La respuesta que normalmente obtenía cada que se tomaba el tema de las cartas de sus admiradoras, era que sus amigas se rieran del asunto, se burlaran un poco y le restaran importancia. Ella misma se quejaba y también dejaba de lado el asunto, pero escuchar a alguien decir eso la hizo sonreír sin querer─. Bueno, la verdad es que... Me ─tomó aire. Si Yukishiro no se burló de las cartas, entonces no se burlaría de lo siguiente que quería decir─... Me gustaría tener un novio ─como el de ella, pero eso sólo lo agregó en sus pensamientos.
Honoka casi soltó una risa, pero no de burla, en realidad porque no sabía cómo reaccionar. Cada momento del día le recordaba que lo que ella sentía por esa chica no era ni un poco normal, que era totalmente inapropiado. Sonrió de manera amplia pese a todo y le miró con visible dulzura. ─Lo conseguirás, lo sé. Eres una gran chica y una gran compañera y en eso puedo opinar, eres mi compañera de batallas y, como verás, sigo viva y entera gracias a ti, eso sin duda cuenta, ¿verdad?
Nagisa sí rió un poco ésta vez. Yukishiro era divertida a su modo. ─Sí, debería contar.
─Estoy segura que encontrarás un gran novio ─dijo con sincero deseo en su corazón. Era lo único que podía hacer.
A la deportista no le dio tiempo de agregar otra cosa, Mepple y Mipple fueron corriendo con ellas en claro estado de alerta.
─¡Siento una presencia extraña-mepo!
─¡Estén atentas-mipo!
Y ambos volvieron a su forma compacta directo a las manos de sus respectivas compañeras. Nagisa y Honoka se miraron con apuro y entraron en modo de alerta, ¡podría tratarse de Pissard! ¡Ese tipo no las dejaba en paz ni en la escuela! Pero no, lo que se les paró enfrente fueron un par de chicos de apariencia desgarbada y una labia dos niveles más abajo de la informal. Ninguna de las dos podía creer que algo así les sucediera, pero quien lo dijo en voz alta fue Nagisa.
─No... No puedo creer esto...
─¡Hey! ¿Les gustaría dar un paseo con nosotros? ─preguntó el más alto de ellos mientras se acercaba junto con su regordete amigo al par de chicas, ignorando por completo el respeto al espacio personal ajeno. Pasó su brazo por los hombros de Honoka.
─Sí, vamos a pasear, vamos ─insistió el otro chico mientras sujeta con ambos manos un brazo de Nagisa─. ¿Cómo se llaman, eh?
Nagisa se zafó del chico regordete jalando su brazo, Honoka hizo lo mismo pero empujando al chico alto. Nagisa estaba nerviosa y Honoka se notaba furiosa, la primera sólo pudo ser testigo de algo que nunca imaginó llegar a presenciar:
─¡Será mejor que nos dejen en paz! ¡Además es grosero acercarse así a las personas y preguntar sus nombres sin antes haberse presentado! ─fue el primer regaño de Honoka, incluso sus puños estaban apretados.
Nagisa estaba dos pasos más atrás de ella con un gesto de total sorpresa.
─¡Pues mi nombre es "Imán de Chicas", preciosa! ─dijo el chico alto antes de echarse a reír de manera burlona junto con su amigo.
─¡¿De qué se ríen?! ¡No veo lo gracioso!─dio dos pesados pasos hacia ellos y el par retrocedió más con miedo que con sorpresa. ¡Se estaba arremangando! ¡Iba totalmente en serio!─. ¡Ahora verán!
Esa chica tenía una presencia capaz de amedrentar a quien fuera. Cualquiera diría que estaba a nada de darles una paliza, Nagisa así lo sintió y lo mejor que pudo hacer fue tomarla por el brazo con ambas manos y sacarla de ahí. ─Ven, vamos, no les hagas caso, no valen la pena ─notó que no perdió de vista a los chicos si no hasta salir totalmente de la zona. Lo admitía, estaba impresionada por ese lado de Yukishiro que no conocía. Ella misma se puso nerviosa, no le gustaban ese tipo de interacciones con gente ruda y su mejor reacción era alejarse. Aparentemente a su compañera tampoco le caían bien esas personas groseras, pero su reacción fue más agresiva.
Llegaron a una calle repleta de tiendas y se detuvieron un momento para recuperarse de la mala experiencia.
─Realmente les diste un susto, me sorprendiste, Yukishiro ─comentó Nagisa de buena gana.
─Me enfadan las personas como ellos ─dijo Honoka con los restos de su disgusto y luego se sujetó el estómago. Dio un hondo suspiro y finalmente se calmó─. Enfadarme así me abrió el apetito.
─¿Te parece si comemos algo? ─propuso Nagisa con una sonrisa más aliviada, al menos su compañera había recuperado su gesto tranquilo de siempre. Además sentía que se lo debía un poco, ella las salvó de una desagradable situación con esos chicos atrevidos. Eso por un lado, por el otro, no podía negar que se sintió realmente a salvo a su lado. Si debía ser sincera, sí se puso muy nerviosa con el acercamiento descarado de esos muchachos.
Honoka asintió con una sonrisa y luego de un pequeño estira y afloja sobre lo que comerían sin que llegaran a un acuerdo, Nagisa ganó con su propuesta del takoyaki por una sencilla razón: Honoka no conocía el Tako Cafe, así que la llevaría al sitio para comer algo que obviamente ella no comía seguido. La sorprendería de buena manera, eso esperaba.
La que sí quedó sorprendida fue Akane, la dueña del pequeño establecimiento. No se guardó de comentar que ésta nueva amiga de Nagisa no se parecía a ninguna de sus amigas del grupo ni del equipo de lacrosse.
Ninguna de las dos tuvo la oportunidad de aclarar que no eran amigas, así que se quedaron con el bocado en la boca sin responder nada al comentario. Además sería un poco incómodo mencionarlo. Eso no evitó que ambas disfrutaran la comida a su manera, ya fuera Nagisa comiendo mientras hacía malabares con sus bocados o Honoka disfrutando del espectáculo y tratando de imitarla, sin éxito. La estudiosa chica se dio el gusto de prestarle su pañuelo a la deportista para que se limpiara un poco la boca de los restos de la salsa de su comida.
Luego de satisfacer su apetito y dejar que sus pequeños amigos pasaran un rato más juntos, ambas dieron el paseo por terminado y se despidieron. Honoka estaba muy contenta, Nagisa algo extrañada porque su compañera de batallas se mostró bastante entusiasta durante el paseo. A su parecer, era como si se estuviera esforzando demasiado, pero lo dejó pasar. No fue un mal paseo y conoció más de Yukishiro, no era algo realmente malo cuando peleaban juntas y dependían la una de la otra a la hora de combatir a los chicos malos.
Por su lado, Honoka seguía sonriente camino a la biblioteca a pedir libros tal como quedó con Mipple. La pequeña princesa estaba contenta también.
─¡Fue muy divertido-mipo! ─exclamó la hada con tono alegre.
─Lo fue. También me gustó mucho comer en ese sitio al que me llevó Misumi, el takoyaki estaba delicioso ─comentó una feliz Honoka. Iban camino a la biblioteca como le prometió a su pequeña compañera─. ¿Quieres un texto académico u otra cosa?
La pequeña princesa lo pensó un poco. ─¿Hoy podemos leer alguna novela? ¡Algo de misterio-mipo!
─Misterio suena bien, de acuerdo, buscaremos una novela de detectives y pediré algún libro de química para mi.
Se llevaría dos solamente. Si le dejarán, se llevaría media docena y los terminaría en la misma semana, pero lo mejor era disfrutar las lecturas poco a poco y con gusto, repetirlas una vez más y otra más y descubrir cosas nuevas en cada lectura. Así era Honoka y así le gustaba a Mipple. Ésta, por cierto, no pudo callar mucho sus siguientes palabras, venía pensando en algo desde hacía un rato.
─Deberías decirle a Nagisa que Fujipi no es tu novio-mipo.
─¿Eh? ─la chica respingó por la sorpresa. De inmediato negó─. No debo. Le prometí a Shougo mantener esto hasta que...
─¿Hasta cuándo-mipo? ─preguntó la princesa con seriedad.
Honoka apretó los labios. No estaba segura a decir verdad. ─Mipple, ninguno de los dos podemos estar con las personas que realmente queremos. No quiero que nadie le diga nada malo a mi hermano por... Por eso que él siente en realidad ─tomó aire─. A mi no me importa la opinión que tengan de mi persona, pero no quiero que nada malo le pase a Shougo, él es un buen chico y tiene un gran futuro. Será un futbolista famoso, estará en el equipo que quiera, tiene mucho por delante... No quiero que lo marginen. Y no quiero que pierda a Kimata si se descubre su secreto. Eso lo dejaría en el suelo.
Mipple suspiró hondo. Honoka tenía un corazón enorme, proteger a su amigo de la infancia era una enorme responsabilidad. ─Comprendo-mipo. No quiero entrometerme, pero si siguen manteniendo la mentira, se va a hacer tan grande que tarde o temprano se les va a caer-mipo.
─Lo sé. No podemos fingir para siempre. Será peor si se nos cae la mentira ─Honoka sonrió de manera triste─. Tengo que hablar con él de esto. Quizá fingir una ruptura y decir que estamos en buenos términos... Aunque eso dejaría espacio para que las chicas se le acerquen y él tenga que seguir mintiendo por mantener las apariencias.
─Sé que te preocupa mucho-mipo, pero debes pensar en ti también ─dijo la princesa, seria─. Tarde o temprano los dos deberán enfrentar sus propios "problemas" aunque quieran protegerse entre sí. Estos son asuntos del corazón-mipo. Esa es una batalla de una sola persona-mipo.
Las palabras de la pequeña princesa resonaron en la cabeza de Honoka.
Mipple tenía razón. Tarde o temprano ambos debían encarar sus "problemas", o vivir infelices y escondidos para siempre en un oscuro clóset. Tenían dos opciones solamente. La primera era riesgosa y la segunda auguraba una vida triste. Suspiró hondo.
─Hablaré con él. No podemos mantener la mentira para siempre.
─Pase lo que pase, yo te apoyaré, Honoka. Estaré a tu lado-mipo.
─Muchas gracias, Mipple ─la estudiante tocó con sus dedos la frente de la princesa a manera de cariño. Seguía pensando en aquellas palabras, pero notó que Mipple se puso alerta de repente─. ¿Mipple?
─¡Puedo sentir una presencia oscura cerca-mipo! ¡Debe ser Pissard! ─advirtió Mipple.
Honoka pronto supo lo que debía hacer. No podía seguir su camino a la biblioteca y mucho menos a casa. De inmediato se desvió a una zona menos transitada, entre menos gente estuviera en peligro, mejor.
─¿Honoka?
─Debemos alejarlo de las personas o alguien podría salir lastimado.
Mipple sabía que a Honoka ni siquiera le pasaba por la cabeza que ella podría ser la lastimada en éste caso. No podía transformarse sin Nagisa, pero ahí estaba, actuando como señuelo. Su Honoka era demasiado temeraria en ocasiones, sumado a ello que siempre pensaba en los demás antes que en sí misma.
─¡Ten cuidado, por favor, te puede pasar algo malo-mipo!
─Yo me encargo.
Algo se le ocurriría en el camino. O al menos eso esperaba.
Mientras Honoka se dirigía a una zona en construcción vacía a esa hora y también por ser fin de semana, Nagisa iba camino a casa.
Platicaba con Mepple, el pequeño sin duda le agradaba y ambos podían sonar y ser duros el uno con el otro, pero lo cierto era que a Nagisa no le incomodaba su relación. No del todo. Es decir, ella misma con su familia llevaba una relación no precisamente repleta de cariños y mimos. Su padre, por ejemplo, demostraba su amor a su modo. Era bromista, pesado en ocasiones, cuando regañaba lo hacía con dureza y podía contar con los dedos de la mano las veces que había dicho que la quería a ella y a su hermano, con palabras textuales. Su madre no era muy distinta, ambos demostraban su amor con acciones, a veces con rudeza, con dureza, no muy físicos pero sin duda preocupados los unos por los otros.
Como que la misma Nagisa era pesada con su hermano y éste con ella, pero al momento de la verdad, Ryouta corría con su hermana a sabiendas que estaba a salvo a su lado y que podía contar con su apoyo. Y Nagisa, aunque brusca con su hermano menor, era capaz de hacer lo que fuera por él aunque directamente no le dijera que lo quería.
Los Misumi eran de acciones, no de palabras.
Y por esa misma razón Nagisa no estaba muy segura de cómo actuar con Yukishiro. ¿Le desagradaba? No, para nada. ¿Estaba incómoda? ¡Desde luego que sí! Y por muchas razones que a veces no podía explicar. La razón más concreta que podía reconocer, era el haber sido arrastrada a toda esa situación de pelear contra el mal al lado de una persona que no conocía, una persona que tenía todo lo que Nagisa no. Una persona perfecta a su modo, una persona que la hacía sentirse pequeña. Ese era su propio problema, claro, Yukishiro no tenía culpa de nada.
Suspiró hondo.
─Si sigues suspirando te vas a desinflar-mepo ─dijo Mepple con tono burlón.
─¡Oye! ─Nagisa lo sacó de su bolsillo para encararlo─. Déjame en paz.
─¿Entonces porqué suspiras tanto? Es la sexta vez que suspiras desde que nos separamos de Mipple y Honoka-mepo ─comentó el Héroe de manera casual. Le preocupaba que Nagisa se viera tan atribulada siendo ella tan energética.
─Sólo pienso en algunas cosas que NO son asunto tuyo ─respondió Nagisa. Muy dentro de ella sabía que Mepple estaba preocupado y se lo agradeció. En silencio y sin demostrarlo en lo absoluto, como era de esperarse.
─¿No la pasaste bien hoy-mepo?
─¿Uh? Sí, fue un buen paseo ─dijo eso sin un atisbo de duda. Todavía se estaba acostumbrando a Yukishiro, pero en serio fue una buena salida y además comieron takoyaki. Todo era mejor que quedarse en casa siendo un día tan hermoso afuera. Un inesperado caluroso día, por cierto. Metió la mano en uno de sus bolsillos para buscar un pañuelo desechable y secarse el sudor de la nuca, pero lo que encontré fue el pañuelo de su compañera, el que le prestó para que se limpiara cuando estuvieron en el Tako Cafe─. Ah, el pañuelo de Yukishiro.
─¡Ah, rápido! ¡Tienes que ir con Honoka para devolverle su pañuelo-mepo! ─exclamó el Héroe con emoción─. Y puedo ver de nuevo a Mipple-mepo.
─No tan rápido, Romeo ─Nagisa paró los caballos del enamorado─. Se lo devolveré el lunes cuando la vea, debo lavarlo primero, mira ─le mostró que estaba manchado antes de volver a guardarlo.
Mepple hizo un gesto de desagrado pero no insistió más. ─De acuerdo-mepo.
El resto del camino prometía ser silencioso, Mepple incluso volvió al bolsillo de Nagisa. Pero no pasaron ni cinco minutos cuando el pequeño Héroe se agitó una vez más y saltó a la mano de su compañera.
─¡Nagisa, Nagisa! ¡Siento una presencia extraña-mepo! ─exclamó el pequeño Héroe con apuro.
─¿Eh? ─Nagisa puso mala cara─. Espero que no sea "Imán de chicas" y su amigo ─miró a varios lados buscándolos con la vista, no quería toparlos a solas a decir verdad.
─¡No creo que sean ellos-mepo! ─insistió el hada─. Tengo un mal presentimiento, estoy preocupado por Mipple y Honoka-mepo.
Nagisa frunció el ceño. Si era el caso y Mepple sólo exageraba, aunque fueran esos dos chicos, Honoka estaba por su cuenta y dos contra uno era injusto por muy capaz que fuera su compañera de defenderse o de asustar, por supuesto que no quería que le pasara nada malo. Asintió a Mepple. ─¿Sabes dónde están?
─¡Sí, te digo por dónde! ¡Vamos-mepo!
La deportista asintió y siguió las indicaciones de Mepple.
Por su lado, Honoka evadía los ataques de Pissard usando su cabeza y mucha buena suerte. La suficiente para aprovechar toda la zona de construcción llena de espacios para correr y cubrirse de los ataques de ese sujeto. Se mantenía firme y apretaba a Mipple contra su pecho.
─¡Estás por tu cuenta, niña! ¡Entrégame la piedra y saldrás viva de esto! ─el subordinado del Rey Oscuro estaba desesperado por conseguir las piedras. Su Amo y Señor le había lanzado un ultimátum y sus colegas prácticamente ya lo daban por muerto. No pensaba darles el gusto de fallar. Estiró ambas manos y lanzó un ataque de energía que mandó a volar varios costales de cemento, y también a Honoka.
La chica quedó de espaldas contra un montón de grava. Dolió pero no salió ni un sólo quejido de su boca, tampoco soltó a Mipple, la tenía bien sujeta contra su pecho con ambas manos. Apretó la quijada y usó una mano para ponerse en pie tan rápido como le fue posible. Tomó un puñado de grava sin que el enemigo se diera cuenta.
Usando su velocidad sobrenatural, Pissard se acercó a la chica y la sujetó por el cuello de la ropa con una mano. La levantó para poder encararla mejor y tratar de arrebatarle a la criatura con la piedra. ─Humana demente, ¡entrégame la piedra!
─¡Nunca!
─¡Entiende que tus esfuerzos son inútiles! ¡No puedes hacer nada sola! ¡Y aunque tu compañera estuviera aquí, no pueden hacer nada contra el poderoso Dark King! ─sonrió y con su mano libre comenzó a concentrar su energía. Era una simple humana, era débil, sólo tenía que usar su poder superior en ella y tomar la piedra de sus manos inmóviles. Sólo eso y nada más.
Pensaba en ello, pero antes de lanzar el ataque, la chica le lanzó tierra y grava a la cara, a los ojos más precisamente. Pissard lanzó un gruñido de furia y la soltó para sujetarse los ojos con ambas manos, pero al momento de hacer eso, soltó torpemente la energía que estuvo reuniendo y alcanzó a rozar a la humana.
Honoka apretó los dientes, el ataque le dio en un costado. La energía oscura era pesada, poderosa, sintió como si alguien le hubiera dado un martillazo en el cuerpo. La dejó sin aire un par de segundos.
─¡Honoka!
─No te entregaré, Mipple. Yo te protegeré ─la estudiante tomó aire tan profundo como pudo y se puso de pie para tratar de correr.
No llegó muy lejos, un enfurecido Pissard pudo aclarar lo suficiente su visión para lanzar un ataque de energía más, la onda golpeó a la chica y la volvió a dejar de cara al suelo. ─¡Suficiente! ─la vio abrazar con fuerza el objeto que contenía a la hada y la piedra. Chasqueó la lengua. Que una humana le estuviera dando esos problemas era demasiado. Ésta vez creó una esfera mucho más grande de energía, tan grande que podía llevarse la zona completa donde se encontraban, sólo tenía que encontrar la piedra entre los escombros y asunto arreglado.
Honoka alcanzó a ver eso y apretó la quijada y los ojos. Sujetó a Mipple fuerte, muy fuerte. Una palabra salió de su boca, sólo una en un tono quedo.
─Nagisa...
Y como si la hubiera invocado, Nagisa apareció de la nada y le dio un golpe a Pissard en la espalda con uno de los tubos de metal que estaban desperdigados en la zona. El golpe fue brutal gracias a su práctica en el lacrosse.
Ojalá sus sospechas hubieran sido ciertas y sólo se tratara de esos dos chicos, pero no, era Pissard ¡y casi acababa con su compañera! Nagisa corrió a revisarla mientras Pissard se dolía, aún no soltaba su barra de metal.
─¡Yukishiro! ¡Dime que estás bien! ─la ayudó a ponerse en pie, vio que se dolía de un costado y, por lo sucia y maltratada que estaba, supo que había tenido que lidiar con ese sujeto por un rato quizá demasiado largo.
─Sigo entera ─respondió Honoka con una sonrisa aliviada. ¡Misumi estaba ahí! Bueno, la llamó por su nombre entre labios, ¡pero en serio estaba ahí! Nunca se había sentido tan a salvo como en ese momento.
Nagisa suspiró de alivio y miró a Pissard con enojo mientras tomaba a su compañera por el brazo para darle algo de soporte. ─¡Vas a pagar por esto! ─miró a Yukishiro─. Vamos a darle una lección.
Honoka sonrió y asintió en muda respuesta y con recuperada confianza. Ambas sacaron la carta de la Reina y su brillante transformación no se hizo esperar. Pissard apretó los puños con genuino coraje. Su plan de deshacerse de una de esas molestas chicas falló por completo. Con el ultimátum de su Rey colgando de su cuello, no tenía más opción que pelear con todo.
En lugar de invocar un zakenna como de costumbre, Pissard concentró su poder en sí mismo, aumentando sus habilidades físicas y de combate. Ya tenía a Cure Black y Cure White justo al frente y la batalla comenzó de inmediato.
Black recuperó su barra de metal y con sus afilados instintos de jugadora de lacrosse, bloqueó exactamente tres puñetazos consecutivos de Pissard con su improvisada arma. El último golpe fue suficiente para sacar ligeramente de equilibrio al enviado de la Oscuridad y ese fue el turno de White de atacar. La Cure de blanco comenzó un veloz asalto de patadas con y sin giros.
Contrario a su compañera que era como una bola de demolición con esos golpes contundentes y demoledores, valga la redundancia, White usaba su velocidad superior para dar rápidas patadas a las piernas ajenas, todo en afán de mantenerlo lo suficientemente ocupado para dejarlo a merced de Black. Sus ataques físicos combinados eran instintivos, no se estorbaban entre sí, al contrario, una aprovechaba las oportunidades que le daba su compañera y no paraban su veloz asalto.
Sin embargo, Pissard estaba ahí para darlo todo. No podía volver a la Dusk Zone con las manos vacías. Apretó los dientes, soltó un bravo grito de batalla y con veloces movimientos atacó a ambas chicas cuando éstas se disponían a comenzar un segundo asalto en su contra. Con un poderoso puño cargado de energía, golpeó a Black en el estómago y la mandó a volar contra la estructura de acero que se levantaba a sus espaldas. El cuerpo de la guerrera de negro chocó con fuerza y cayó al suelo.
─¡Black!
White no tuvo tiempo de pensar en nada, lo siguiente que supo era que tenía a Pissard casi cara a cara. Ni siquiera pudo sorprenderse, una esfera de energía explotó contra su estómago y salió disparada contra una de las maquinarias de construcción. El impacto fue suficiente para abollar el pesado vehículo. Ambas chicas se quejaron un poco antes de volver a ponerse en pie.
Pissard no pensaba darles la oportunidad de contraatacar. Se lanzó contra White primero, simple desquite porque la chica fue lo suficientemente astuta y resistente como para aguantar hasta que su compañera llegó. Podía perdonar que le golpearan por la espalda, culpa suya por confiarse, pero no que una simple humana le engañara y se burlara de él en sus propias narices. Estuvo a punto de atacarla nuevamente con una esfera de energía, pero algo lo golpeó por un costado. Cure Black lo embistió, se había levantado tan rápido como pudo para quitarlo de encima de su compañera.
Pero lo hizo a un alto costo.
La energía que iba dirigida a White, explotó mayormente en Black. La lanzó a varios metros y la dejó dolida en el suelo segundos suficientes para que Pissard se recuperara y ésta vez se lanzara contra ella. White lo detuvo. Con una certera llave de judo y usando la propia fuerza de su oponente, la guerrera de blanco mandó a volar a Pissard contra un montón de fierros. Ayudó a Black a ponerse en pie. El simple toque de sus manos bastaba para recuperar energías y no resentir las heridas ni el dolor de la batalla. Ambas se sonrieron.
─Terminemos con esto como es debido ─dijo Black y White asintió con un fiero gesto.
Mantuvieron sus manos unidas y se prepararon para un Marble Screw. Pissard lo notó y decidió concentrar cada gramo de su energía en un ataque que, esperaba, sobrepasara el de esas molestas chicas.
─¡Black Thunder!
─¡White Thunder!
─¡Acabaré con ustedes y conseguiré las piedras! ¡Así sea lo último que haga! ─extendió ambos brazos y lanzó su ataque de energía oscura. Sus últimas palabras eran literales.
─¡Marble Screw!
Ambos ataques chocaron. Black y White podían sentir la intensidad de la energía de Pissard, no se comparaba a cuando les mandaba un zakenna para atacarlas. Ésta vez iba en serio, se le notaba desesperado.
─¡No dejaré que me derroten! ¡No aquí, no ahora! ¡Recuperaré las Piedras Prisma para mi Amo! ─exclamó el guerrero oscuro mientras concentraba todo su poder en sus manos.
Black y White estrecharon más sus manos por mero instinto. Podían sentir la fuerza, el poder, la energía y una cómoda calidez gracias al cerrado contacto de sus manos. Era una sensación tan plena y tan única que ninguna de las dos negaba lo bien que se sentía estar ahí y así. Era como volverse un solo ser pero sin mezclarse por completo, justo como su ataque blanco y negro. Ambas fruncieron el ceño a la vez y su ataque se potenció.
─¡No te vamos a dejar! ¡No le harán nada a Mepple, a Mipple ni a nuestros mundos! ─exclamó Black con furia.
─¡Lo que hacen no está bien! ─fue el turno de White, miró a los ojos a su oponente y decidió atacarlo con sus propias palabras─. ¡Me dijiste que tener fuerza era necesario para respaldar mis palabras! ¡Bien, aquí está nuestra fuerza!
Y como si fuera posible, el Marble Screw subió su potencia de manera bestial. Pissard abrió más los ojos al sentir y ver que su ataque era devorado por el poder de las Pretty Cure. Un grito ahogado fue lo último que se escuchó del guerrero oscuro antes de que todo quedara en silencio y la destrucción provocada por la batalla desapareciera por completo.
Como si nunca hubiera pasado nada.
Y justamente al ver que del guerrero no quedó ni el polvo, algo pareció golpear a White en la cabeza, una sensación parecida a la culpa.
─Ah... Lo... ¿Lo matamos? ─preguntó con claro pesar en su voz.
Black notó eso y le sorprendió un poco la reacción de su compañera. Tan así que no soltó su mano e incluso la presionó un poco más. No sabía qué decirle, pero sentía la necesidad de decirle algo, lo que fuera. Para suerte suya, sus compañeros mágicos rápidamente tomaron la palabra.
─No, él estaba hecho de energía oscura, sólo regresó a la Oscuridad de donde salió, no te preocupes-mepo ─fueron las firmes palabras de Mepple.
White suspiró y correspondió el silencioso apoyo de Black con un gentil apretó de manos. Luego de eso pudo ponerse en pie y ambas se soltaron. Compartieron una sonrisa antes de volver a su forma civil.
─Gracias, Misumi. Casi no la cuento ─dijo Honoka con una sonrisa de alivio.
─Hey, somos compañeras, no lo olvides ─respondió Nagisa con un gesto igualmente aliviado. Por lo que sabía, ese era el primero de varios enemigos, pero uno menos sin duda era para celebrarlo. La mejor parte fue cuando un brillo llamó la atención de los presentes y descubrieron una piedra brillante justo donde su enemigo cayó. Las hadas fueron por el objeto y, al momento del contacto, la piedra recuperó su verdadera forma: una Piedra Prisma. Ambos gritaron de contento.
─¡Tenemos una-mipo!
─¡Muchas gracias por esto-mepo! ─exclamó el Héroe mirando a las chicas.
─Fue demasiada emoción por hoy ─comentó Nagisa con cansancio y miró a su compañera─. Volvamos a casa y... ¡Ah, por cierto! ─le mostró el pañuelo que aún tenía en su poder─. El lunes te lo devuelvo, ¿de acuerdo?
Honoka sonrió ampliamente. ─De acuerdo.
===o===
Pasados no más que unos pocos días, su más nuevo enemigo se les presentó. Un tipo INMENSO que no era precisamente una luz en pensamiento, pero que compensaba su falta de neuronas con una brutalidad casi animal. Se las estaban arreglando como mejor podían, juntas, como se comenzaba a hacer costumbre.
Durante esos días tuvieron que ir a las montañas a recuperar un artefacto que Mepple perdió por accidente, y por el que Mipple casi lo mataba, pero luego de asuntos con osos, su nuevo enemigo atacando una vez más y Nagisa lanzándose a un río sin saber nadar; volvieron vivas a casa por obra y gracia Divina, porque no había otra manera de que alguna no se rompiera un brazo luego de todo lo sucedido.
¿Su recompensa? Un hermoso diario de parte del Guardián de las Piedras, no sólo era un bloc de notas mágico, era un diario para chica hecho y derecho.
Entre eso y sus actividades normales, ambas colegialas tenían las manos llenas.
Justamente Nagisa tenía en manos el inicio del torneo de lacrosse y todas sus compañeras estaban emocionadas al respecto, sobretodo porque su primer encuentro era contra su rival de toda la vida: la escuela de chicas Otagaku. Ganarles era simple cuestión de honor. Estaban en pleno entrenamiento, su primer partido era al día siguiente y todas estaban entre nerviosas y emocionadas.
Una pelota rodó fuera de la cancha y Nagisa se ofreció a ir por ella. Se topó justo de frente con Honoka, quien le devolvió la pelota.
─¿Mañana será su partido, verdad? ─preguntó Honoka con una sonrisa.
─Sí, el primero de la temporada, tenemos que ganar ─hablar de lacrosse siempre ponía a Nagisa de buen humor. Además, poco a poco se sentía cómoda con la compañía de su compañera de batallas. Había dos o tres detalles respecto a su relación que no le terminaban de cerrar, pero podía hablar perfectamente bien con ella y pelear contra el enemigo cuando la situación lo requería.
─Iré a apoyarlas ─dijo Honoka con visible emoción. Sería la primera vez que la viera jugar más de cerca y no sólo de paso cuando escuchaba el pequeño escándalo en la cancha escolar.
─¡Genial! ¡Entonces te mostraré de qué estoy hecha! ─exclamó la jugadora con emoción.
─No te interrumpo más en tu entrenamiento, ¡ánimo!
Honoka se retiró y Nagisa volvió a su entrenamiento, ambas sonreían. Shiho y Rina recibieron a Nagisa con un gesto sorprendido. Últimamente habían visto a Nagisa pasar mucho tiempo al lado de Yukishiro, cosa anormal cuando, siendo sinceras y sin ánimo de ofender, ninguna de las dos tenía nada en común. Su Nagisa era una estudiante perezosa pero una amiga excelente y llena de energía y ganas de vivir, mientras que la aplicada y más lista alumna de la clase, era una estudiante solitaria, excepcional, responsable y de ánimos tranquilos y apacibles.
─Nagisa, ¿desde cuándo eres amiga de Yukishiro? ─preguntó Rina, incapaz de contener su curiosidad más tiempo.
─Cierto, cierto, cierto, pasas mucho tiempo con ella casi desde que comenzamos el curso ─agregó una igualmente curiosa Shiho.
─¿Eh? ¿De qué hablan? ─claro que Nagisa sabía a qué se referían, pero no podía ir diciendo por ahí que era una guerrera peleando contra tipos malos. Eso y que no sabía de dónde sacaban la idea de que Yukishiro y ella eran amigas. No lo eran, definitivamente no lo eran.
─Oh, vamos, algunas de las chicas de la clase nos han dicho que a veces las ven caminando juntas por la ciudad ─comentó Rina mientras las tres volvían a su ejercicio de pases y atrapadas.
─Ah, eso ─la chica balbuceó un poco. Era complicado de explicar, pero afortunadamente sus amigas eran más curiosas que pacientes─. Pues...
─Me sorprende que seas su amiga, todas en el grupo sabemos que ella es muy reservada.
Ni siquiera era necesario mencionarlo, pero Nagisa de nuevo no pudo decir mucho, la capitana llamó a una reunión grupal con el equipo principal para poder discutir la estrategia del partido de mañana. Nagisa y sus amigas eran parte de la alineación principal, así que se reunieron con el resto de sus compañeras. No pudieron retomar el tema luego de eso.
El día siguiente llegó y, con él, el tan esperado inicio de la temporada de juegos para todas las escuelas del distrito. Las chicas del equipo de lacrosse estaban motivadas y listas para ganar, incluso después de que les recordaran que ganar contra Otagaku era importante. La capitana les dio ánimo a las chicas con el consejo de salir y divertirse como siempre, luego de ello las mandó a sus respectivas posiciones.
Nagisa era centro-delantera, estaba bien protegida con su equipo de seguridad, sus fans gritaban su nombre a grandes voces y eso siempre la animaba de buena manera. No pudo evitar buscar con su mirada a su compañera de batallas, había una moderada cantidad de espectadores y temía no poder verla entre todos pero... No fue demasiado complicado localizarla, la chica estaba sentada en las gradas superiores donde casi no había gente.
Y no estaba sola, justamente llegaba Fujimura Shougo y se sentaba a su lado.
Aquella imagen fue suficiente para ponerla incómoda de una manera que no era capaz de identificar. No podía entenderse a sí misma. Primero le "reprochaba" a Yukishiro no estar con su novio y, ahora que la veía con él, la imagen no la convencía y hasta le molestaba. Sacudió la cabeza, en serio se sentía como una tonta. Tenía que concentrarse en el partido y no en la linda imagen de esa pareja de ensueño.
Mientras, en las gradas, la que en serio reprochaba era Honoka. Miraba a su "novio" con un gesto digno de fotografía.
─¿En serio lo hizo? ─la chica suspiró─. Bueno, tampoco te estaba reclamando algo fuera de lo normal. Ni él ni el resto de los chicos.
Normal.
Esa palabra siempre tenía un raro sabor en su boca.
Fujimura miró de reojo las gradas que estaban al costado derecho, ahí estaban los chicos del equipo de fútbol apoyando a las chicas del equipo de lacrosse. Era una costumbre en preparatoria y era sabido que había algunas parejas de novios entre ambos equipos, los más populares de la Preparatoria Verone. Suspiró también. ─En cuanto Kimata y los chicos te vieron sola, me regañaron por no estar contigo y Kimata me empujó para venir aquí.
─Me hubiera ido a un sitio menos llamativo, pero le prometí a Misumi venir a apoyarla y no iba a poder verme si me escondía ─suspiró de nuevo y miró a las jugadoras acomodadas en sus posiciones y esperando el silbatazo de inicio. Notó que Misumi le miró un instante y sólo hizo un breve gesto asintiendo con la cabeza, le correspondió con un movimiento de mano. A esa distancia y por culpa del equipo de protección no pudo ver sus gestos, pero igualmente sonrió─. Ya que estamos aquí, disfrutemos el partido.
Fujimura asintió con recuperada calma mientras hacía lo mismo que Honoka y fijaba su atención en las jugadoras. La árbitro indicó el inicio del encuentro y todas comenzaron a moverse. El público gritaba, las fans de Nagisa se hacían escuchar casi a la par de quienes venían a animar al equipo de Otagaku. Las jugadoras de ambos equipos corrían rápido tras la pelota, los encontronazos eran fuertes y más de una terminaba en el suelo para inmediatamente después levantarse y seguir.
Honoka poco a poco terminó inmersa en el juego y no perdía de vista ningún detalle.
Mejor dicho, no perdía de vista a Misumi Nagisa y todo lo que sucedía a su alrededor. Le encantaba ver cómo corría, cómo evadía los embistes contrarios y cómo subía su velocidad en el último segundo, dejando a las jugadoras contrarias atrás. Lo estaba haciendo muy bien, pero... Había algo raro. No era tan rápida como de costumbre, se notaba distraída y a momentos se quedaba atrás de sus compañeras.
¡Qué iba a saber Honoka que Nagisa les lanzaba veloces miradas! Mismas que no se notaban por culpa de su visor protector y al menos la ayudaban a pasar más desapercibida. No podía dejar de verlos, simplemente no podía. Se veían tan bien juntos y se notaban tan cómodos que nadie dudaría que ese par estaba hecho el uno para el otro. Como ya su compañera le había comentado, Fujimura no era muy dado al afecto físico y verlos juntos pero sin hacer contacto fue suficiente para confirmar las palabras de Yukishiro.
De ser ella, estaría recargada amorosamente en el brazo de su pareja.
Su suspiro se quedó a medias, la pelota iba directamente hacia ella y casi le da en la cara. Por fortuna la atrapó con la red a tiempo y torpemente volvió a la jugada. La capitana le gritaba que se concentrara y Nagisa tuvo que sacudir su cabeza e incluso darse un moderado golpe en la cabeza con su propia red para volver a donde estaba: en medio del partido de apertura del torneo.
Con ayuda de las talentosas alumnas de tercero y una portera bastante capaz de defender su zona, el partido terminó en un reñido empat donde Nagisa poco y nada ayudó. La capitana, pensando que estaba nerviosa por ser su primer partido en el equipo de preparatoria, le dio un par de palmadas en la espalda y la animó a hacerlo mejor en el siguiente partido.
Y quizá no se lo dijo directamente, no había necesidad pero Nagisa estaba consciente que, de fallar de la misma manera en el siguiente partido, la capitana la mandaría a la banca como reserva y pondría a alguien más en su lugar. Había entrenado mucho para ganarse esa posición en el equipo y no quería estar en la banca.
Al mirar hacía las gradas una vez más, Yukishiro estaba sola de nuevo. Eso la extrañó, ¿acaso no estaba su novio con ella? En el último cuarto del partido no les miró porque al fin estuvo atenta al partido y no notó cuando éste se fue.
No los vio y por supuesto no supo lo que pasó.
El equipo de fútbol tenía que retirarse y Honoka ayudó a que Fujimura pudiera irse con (Kimata) los chicos con la excusa de que tenía que volver temprano a casa a ayudarle con algunas cosas a su abuela. Kimata se tragó la excusa sin dudarlo, los demás también, después de todo sabían que la chica vivía con su abuela gracias a Kimata y al mismo Fujimura.
Sintió un enorme alivio, y su novio falso también, ellos se fueron por su lado y Honoka se quedó sola para el final del partido. Era duro tener que cumplir con la cuota de su acto de pareja. Mientras no se vieran obligados a fingir un beso todo estaba bien, aunque una parte de ella le decía que esa era una posibilidad bastante cercana considerando la mentira que trataban de mantener con todas sus fuerzas.
Suspiró.
Apenas terminó el partido, notó cuando la capitana del equipo le daba un par de palmadas en la espalda a Misumi, hablaba con ella y luego animó a las chicas a volver a los vestidores. Sin pensarlo siquiera, fue a esperar s su compañera de batallas a una zona por donde sabía que pasaba luego de cambiarse la ropa. Era la única ruta, no que la espiara. Y para amenizar su propia espera autoimpuesta, sacó de su mochila el bloc de notas que el Guardián les regaló. Desde que se los dieron, escribía en él como si de un diario se tratase.
Mipple le dijo que se sentiría bien si escribía sus sentimientos en el bloc y Honoka le tomó la palabra.
Debía admitir que al menos plasmar sus pensamientos en las hojas le hacía la situación más digerible. Tenía alrededor de unas diez páginas llenas de sus pensamientos sobre Misumi Nagisa y dos que tres comentarios sobre Shougo. Ojalá pudiera contarle todo eso a detalle a su abuela, pero era complicado, a momentos ni ella sabía lo que sucedía, pero ahí estaba, en medio de lo que prometía ser un monumental desastre.
Alrededor de unos veinte minutos después, Nagisa se despidió del equipo. Dio un profundo suspiro y se encaminó a la salida de la escuela. Y grande fue su sorpresa al toparse con Yukishiro, ¿acaso la estaba esperando? Ese pensamiento la puso un poco incómoda por muchas razones que no podía listar, pero no por ello tenía razón para portarse grosera. Se acercó a ella y notó que tenía en manos el bloc de notas que les regalaron y que escribía en él. No pensó demasiado en ello pero sí notó cuando lo guardó de nuevo en su mochila. No estaba de más mencionar que cargaba el suyo también, pero aún no había anotado nada.
─Hey ─saludó Nagisa con una débil sonrisa. Seguía desganada luego de su pobre rendimiento en el partido.
─Hey ─respondió Honoka con una sonrisa más bien suave. Buscaba relajarla un poco o al menos no tensarla más de lo que ya estaba─. No quiero sonar entrometida, pero... No jugaste como sueles hacerlo, ¿pasó algo?
Que incluso su compañera de batallas notara su estado, la hizo suspirar. ─No. Bueno, sí... Es decir ─se llevó una mano a la nuca de manera nerviosa. No podía decirle que el piso se le movió al verla en las gradas con su novio─. Me sentí nerviosa, es mi primer partido con el equipo de preparatoria y quería dar más, pero... No pude.
Honoka notó que dudó más de una vez en sus palabras pero lo dejó pasar, si ella quería darle eso, estaba bien. Igualmente le sonrió. ─¿Mañana tienen otro partido, verdad? ─su compañera asintió─. Vendré a apoyarte.
─¿Vendrás de nuevo? ─preguntó Nagisa con un tono que no mostraba precisamente emoción.
Eso tomó a Honoka por sorpresa. ─¿No puedo?
─ ¡No quise decir eso! ¡Puedes venir todas las veces que quieras! ─respondió la deportista de inmediato, tratando de componer su propio gesto. Se aclaró la garganta y la animó a encaminarse junto con ella a la salida─. Vi que estabas con tu novio en las gradas ─comentó casualmente.
─Sí, me contó que el equipo de fútbol suele apoyar mucho al equipo de lacrosse femenil y que incluso hay algunas parejas de novios ─informó Honoka con gesto calmo. En serio encontraba fascinante lo cristalina que era su compañera en cuanto a sus sentimientos. Sería bastante lindo que no se sintiera tan incómoda a su lado, pero al menos una parte de ella sabía que no le desagradaba por completo a su compañera de batallas y eso ya era un consuelo.
─Sí, justo eso noté, varias de mis superiores tienen novios en el equipo de fútbol ─y ella no pudo estar en ese exclusivo grupo de chicas populares con lindos novios. Suspiró.
Fue una plática bastante incómoda al menos los siguiente diez minutos donde ambas mencionaron detalles sobre el partido y Honoka casualmente informó que su novio tenía algunas cosas qué hacer con el equipo, luego de eso Mepple y Mipple despertaron y eso ayudó a aligerar el ambiente al menos hasta que tuvieron que separar sus caminos.
===o===
Las clases del siguiente día pasaron con la normalidad esperada. Ningún enemigo a la vista y eso lo agradecía Nagisa. Ésta vez pensaba dar todo en ese partido, tenían que ganarlo si querían continuar en el torneo. Debían ganar a como diera lugar. A Nagisa no le gustaba perder y no pensaba volver a perder, su equipo pudo no haber perdido pero tampoco ganaron, eso era una clara derrota para Nagisa.
No pensaba repetir el mismo error.
Si Yukishiro estaba con su novio era lo normal, ¿verdad? Era normal que estuvieran juntos, vaya, ella misma y Yukishiro no eran siquiera amigas y estaban juntas por una fuerza infinitamente más fuerte que ellas. Se tuvo que meter esa idea en la cabeza, no durmió del todo bien pero al menos fue capaz de saludarla con normalidad al día siguiente.
Y para sorpresa de la jugadora, para el segundo partido Yukishiro estaba por su cuenta. No tenía idea de porqué, pero el asunto era que los chicos tenían su propio partido. De haberlo sabido, Nagisa se lo habría reprochado a Yukishiro. Ir a apoyarla a ella y no a él.
Honoka nunca solía ver los partidos de su amigo de la infancia a menos que fueran los de final de la temporada. Si llegaban a las finales iba a apoyar al equipo con gusto, después de todo conocía a Fujimura y a Kimata de toda la vida, no había razón para no apoyarlos en un partido importante, ¿verdad?
Para cumplir su cuota romántica del día, hablaron en voz baja a la vista de todos. Se les veía divertidos y era porque en verdad lo estaban, Honoka le reprochaba de graciosa manera lo mal enfocadas que estaban las fotos que le enviaba y que no le servían para su investigación. Fujimura no pudo hacer más que reír luego de ese reclamo.
─Trataré de tomar la siguiente con más calma, no se me da tomar fotografías ─comentó el chico antes de despedirse.
─Lo noté, créeme ─respondió Honoka de manera divertida. Le sonrió con un poco más de amplitud y sincera alegría─. Diviértete en tu partido.
─Y tú disfruta el de lacrosse ─dijo el futbolista mientras le daba un cariño simple pero sincero en el cabello─. Me alegra mucho que te lleves bien con Misumi y que al menos sean amigas ─eso era evidente para el chico, pasaban bastante tiempo juntas, no necesitaba verlas todo el tiempo para saberlo, los demás chicos lo comentaban entre pláticas y Kimata estaba francamente sorprendido por la nueva amiga de Honoka. Era obvio que la jugadora maravilla y la Reina del Conocimiento llamaran la atención si estaban juntas, ya tenían suficiente fama por separado.
Las palabras de Fujimura hicieron sonreír a Honoka.
Amigas.
Esa palabra en serio sonaba linda. Tal vez sí lo eran y aún no lo declaraban de manera oficial.
Y esa posibilidad sonaba aún mejor luego del desafortunado evento de esa misma tarde. Su enorme enemigo en turno, de nombre Gekidrago, hizo acto de aparición a medio partido y Honoka corrió a servir de carnada para distraer al gigante tonto y alejarlo del estadio y toda la gente que estaba ahí. No siempre medía la consecuencia de sus actos, lo admitía, pero no quería que ese sujeto dañara a nadie y mucho menos que interrumpiera el partido de Nagisa y el equipo.
Nagisa llegó antes de que le pasara algo malo a Honoka y entre ambas pudieron repeler al enemigo.
Honoka notó a su compañera agradecida por mantener ocupado a Gekidrago durante el tiempo suficiente, porque Nagisa y el equipo ganaron y, cuando ésta miró hacia las gradas para tratar de buscar a su compañera, no la vio. Antes de poder pensar en nada, notó el movimiento dentro de su mochila y Mepple le avisó que Honoka y Mipple estaban cerca y en peligro. Nagisa se apresuró a encontrarla y el combate terminó relativamente rápido.
─Debo ir a cambiarme ─comentó Nagisa, seguía con la red de lacrosse en las manos. Ambas caminaban de regreso al pequeño estadio. Nagisa necesitaba hacer una parada en los vestidores.
Honoka notó que su acompañante andaba sin prisa. ─Ah, espero que tus compañeras no se molesten por tu ausencia ─claro que eso le preocupaba, Misumi llegó de la nada para poder transformarse juntas y pelear.
─El partido ya terminó ─informó con una sonrisa y le mandó una señal de "amor y paz" a su compañera con su mano libre─. Y ganamos.
A Nagisa no le pasó desapercibido el gracioso gesto agridulce de su compañera de batallas. Casi ríe.
─Me lo perdí ─se lamentó Honoka luego de suspirar hondo─. Mipple me avisó del peligro y salí corriendo sin pensarlo.
Y gracias a eso, el grandulón no interrumpió el partido ni dañó a nadie en el estadio, Honoka no necesitó agregar eso último por culpa de su humildad natural, Nagisa estaba consciente de que su compañera se esforzó mucho por salvar a todos y no dejar que le interrumpieran el juego. No podía hacer más que sonreír al ser testigo del pobre instinto de autopreservación de Yukishiro, todo en mezcla con sus deseos de cuidar de todos. No medía el peligro, era arrojada a su manera pero al menos tenía suficiente cabeza para mantenerse viva mientras llegaba la caballería. Salvó el partido y a las personas que lo veían y eso la tenía genuinamente agradecida.
─Seguimos en el torneo gracias a ésta victoria, yo anoté el último punto ─dijo Nagisa con una sonrisa. Su siguiente petición salió en automático─. Estarás para el partido de la semana que viene, ¿verdad?
Eso hizo sonreír a Honoka, Nagisa se mostraba sincera y cómoda con esas palabras. Asintió. ─Lo estaré sin falta.
─Genial.
Aunque curiosa, ésta vez Nagisa no preguntó porque Yukishiro estuvo sola ésta vez y no en compañía de su novio. No cuando ya sabía más o menos la dinámica de ambos... O por lo menos lo básico, que su relación no era melosa en lo absoluto. De hecho no vio a ninguno de los chicos del equipo de fútbol como el día anterior.
─¿Está bien si te espero? ─consultó Honoka antes de que su compañera se encaminara a los vestidores.
─Si no tienes prisa, de acuerdo ─respondió Nagisa mientras se encogía de hombros─. No tardaré demasiado.
─Yo te espero, toma tu tiempo.
Compartieron una sonrisa suave y Nagisa se apresuró, estaba sudada y al menos quería secarse el cuello y el cabello, tenía que ponerse el uniforme y guardar todo antes de volver a casa y presumir su victoria ante su familia. Notó que aún estaban un par de sus superiores perdiendo el tiempo con sus móviles y peinándose.
─Ah, Nagisa, estás de regreso ─dijo una de ellas apenas la notó, estaba en su móvil escribiendo mientras su compañera se peinaba e incluso se ponía un poco de maquillaje.
─Tenía algo qué hacer, lo siento, senpai ─Nagisa de inmediato sacó su uniforme y una toalla limpia. Comenzó a secarse el cabello.
─Sécate bien, no queremos que te enfermes ─dijo la chica que se peinaba y sonrió al escuchar la respuesta afirmativa de Nagisa. Luego de eso continuó la plática que tenía con su amiga─. Espero llegar a tiempo para el partido de Kenji.
Nagisa puso atención, hablaban de uno de los chicos del equipo de fútbol, su novio obviamente.
─Si dejas de ponerte labial y te apresuras, seguro que llegas para el último cuarto ─respondió la otra chica entre risas─. Anda, apresúrate o no llegarás.
─Ya voy, ya voy.
Ambas rieron y Nagisa se quedó con la toalla en la cabeza un momento. Fue el partido del equipo de fútbol, ahora entendía porqué no vio a ninguno de los chicos. Pero la idea que más le golpeaba la cabeza era que Yukishiro se quedó a verla a ella en lugar de ir a apoyar a su novio. No lo entendía, ¿qué clase de relación tan desenamorada tenían esos dos? En verdad no lo entendía por mucho que se quebrara la cabeza pensando. Es decir, agradecía en su corazón que su compañera de batallas estuviera presente, prácticamente le salvó el partido, pero ella debería estar en esos momentos apoyando a su novio, no a su lado caminando en silencio.
No lo comprendía. No podía entenderla.
Su confusión se quedó el resto del camino a casa. Su regreso fue un poco silencioso y se entretuvieron con temas como la tarea del día siguiente y permitiendo que su par de amigos mágicos pasaran tiempo de calidad juntos.
Esa noche, Honoka plasmó sus pensamientos y sucesos del día en el bloc como comenzaba a hacerse costumbre, y Nagisa hizo eso mismo por primera vez, porque en serio estaba confundida y demasiado extrañada a pesar de que ese noviazgo no era asunto suyo. Bueno, en parte se decía a sí misma que sí porque su compañera de batallas era parte de ese noviazgo. Por un lado, trataba de convencerse de que no quería que ese asunto de las Pretty Cure afectara la relación, en serio quería meterse esa idea en la cabeza, pero no podía.
Lo que la intrigaba principalmente era su falta de romanticismo, también había una pizca de envidia, no lo negaba para nada. También había admiración porque en serio hacían una gran pareja y era como si a Yukishiro no le importara. ¿Acaso el amor no se sentía como una explosión? Porque Nagisa en su momento se sentía explotar cada que coincidía con Fujimura Shougo aunque fuera de lejos y/o por accidente. En cambio ese par lucía muy normal, como si nada pasara entre ellos.
¿Qué iba a saber Nagisa que estaba en toda la razón?
Luego de escribir la cuota diaria en su bloc, Honoka estaba tumbada en su cama hablando por teléfono precisamente con "su novio". Lo que Mipple ya había platicado con ella, era lo mismo que le pasó por la cabeza a Shougo y tenían que arreglárselas como mejor pudieran antes de que su torre de mentiras cayera por su propio peso.
─Entonces... ¿Decir la verdad o sólo romper? ─preguntó Honoka en baja voz, su interlocutor podía escucharla perfectamente bien.
─Decir la verdad será... Complicado. Y romper sólo hará que tanto a ti como a mi se nos vengan encima los pretendientes ─respondió Shougo, que estaba en su escritorio terminando su tarea.
─Era lo que estaba pensando. Desde que estoy contigo dejaron de llegarme cartas.
─Y desde que estoy contigo, los entrenamientos han sido mucho más tranquilos que nunca.
Ambos suspiraron a la vez. Honoka miró el techo como si tratara de buscar las respuestas ahí, pero ya sabía la respuesta que ambos necesitaban.
─Decir la verdad a las personas indicadas es riesgoso, pero será liberador para ti y para mi ─dijo Honoka. Era un riesgo grande. Fujimura podría perder a su mejor amigo, ella misma podría perder a su nueva amiga y, además, poner en peligro a su mundo y al de sus amiguitos si su coordinación como Pretty Cure se perdía.
─Honoka, tengo miedo de tomar ese riesgo... Es... Es un todo o nada.
─A mi también me da miedo.
Y de nuevo suspiraron. Honoka sintió un gentil y pequeño toque en su brazo, miró a un costado y sonrió al ver a Mipple. Sus grandes ojos y su gesto le daban a saber todo el apoyo que estaba dispuesta a darle. Sonrió.
─Tarde o temprano tendremos que hacerlo, Shougo. Eventualmente nos descubrirán y quizá eso sea peor. Sólo nos queda... Bueno... Podemos intentarlo. Así Kimata dejará de regañarte y de alejarte porque cree que tu deber es estar conmigo.
─Y así tú podrás intentar algo con Misumi ─contestó el chico con una sonrisa.
─Eso es complicado, a ella le gustan los chicos como a una chica normal.
Fujimura se echó a reír y se pasó la mano por el cabello. ─Yo le gusto, ¿verdad?
Honoka sonrió por lo bajo. ─Imposible no notarlo, como a Kimata. Ya sé que yo le gusto desde Secundaria.
Y por tercera vez, suspiraron al mismo tiempo. Hubo unos segundos de silencio mientras ambos trataban de acomodar sus pensamientos. Shougo terminó por despeinarse, Honoka se sentó en la cama y abrazó sus rodillas con su brazo libre. Mipple le sonrió a su compañera y buscó acurrucarse en su pecho, ésta no la rechazó.
─¿Lo hacemos? Esto de estar dentro del clóset es incómodo ─comentó Honoka en tono de broma. Ambos tenían que arreglárselas, ambos tenían que ser valientes. Eran como hermanos, si uno daba el paso, el otro podría seguirle sin tanto miedo.
─Y también apretado ─el futbolista rió─. No creo llamarle ahora mismo para decirle todo a Kimata, pero lo tendré en mente. ¿Y tú?
─Tampoco iré corriendo mañana a decirle todo a Misumi, tal vez no pueda decirle que me gusta, apenas nos estamos conociendo, pero... Al menos quiero que sepa que...
─¿Que eres libre?
─Sí, ese sería un buen paso, al menos para mi. Aún no soy tan cercana a Misumi como tú con Kimata.
Y a eso, Fujimura sólo podía darle la razón. ─De acuerdo, saldremos del clóset, pero hagámoslo con calma, tampoco tengo ganas de anunciarlo a toda la escuela.
─Yo tampoco ─y pronto le pasó otro detalle por la cabeza que no debía olvidar en lo absoluto─. ¿Está bien si le digo lo tuyo? Obviamente preguntará porqué hemos estado fingiendo todo éste tiempo ─en el caso de que Misumi no se alejara de ella luego de desvelar al menos la parte principal de su mentira.
─No tengo ningún problema con que se lo digas mientras ella no diga nada a nadie más ─respondió el chico de inmediato. No conocía a Misumi lo suficiente para saber si podía guardar secretos o no, pero confiaba en que Honoka lo cubriría por ese frente.
─De acuerdo, me ocuparé de ese detalle, no te preocupes. Y si tú necesitas decirle lo mismo a Kimata, adelante ─acarició la cabeza Mipple, sonrió─. Yo... A mi no me quita el sueño que se llegue a correr la voz que yo prefiero a las chicas. Me preocupas más tú ─y lo otro que le apuraba era alejar a la persona que le gustaba.
─Gracias ─el chico rió. Shougo estaba por agregar algo, pero escuchó que le llamaban, eran sus padres que lo invitaban a comer un postre. Sonrió─. Debo irme, hasta mañana, Honoka.
─Hasta mañana, Shougo. No te duermas muy tarde.
─Tú tampoco.
Y sin más, finalizaron la llamada.
Decirle a Misumi que no era novia de Shougo era un buen primer paso, decirle que él era gay tampoco sería complicado, tenía la ciega seguridad en que Misumi no le diría nada a nadie sobre ese detalle sobre su hermano, no si se lo pedía. Incluso el confesarle que ella misma también era gay no sería problema. Decirle que se sentía atraída por ella era algo muy distinto.
Lo mejor era tomar las cosas con calma, decirle todo en el momento adecuado y esperar a su primera reacción, de ahí podría decidir el mejor paso a seguir. Era lo único que podía hacer.
─Mipple, ¿todo saldrá bien si soy sincera con ella? ─preguntó Honoka a su pequeña acompañante.
Mipple sonrió. ─Ser sincera no es por ni para los demás-mipo ─respondió la pequeña─. Es para ti misma. Si tú estás bien, la gente que se quiera acercar a ti también lo estará-mipo ─le regaló un gesto cargado de cariño─. No puedo asegurarte que todo saldrá bien con los demás, pero eres tú la que estarás libre. Y será Nagisa la que decida qué hacer después-mipo.
Honoka sonrió. ─Cierto. Gracias, Mipple.
─Por nada, Honoka. Ahora descansa-mipo.
─Lo haré.
===o===
Era un nuevo día y los estudiantes de ambas secciones iban camino a clases. Unos bostezando, otros platicando con sus amistades, estaban los que no miraban el camino por distraerse con sus teléfonos y unos pocos corrían porque tenían servicio en sus salones. Se podía sentir la vibra normal de cada día, de todos los días, un día común y corriente.
Y así quería sentirlo Nagisa, que fuese normal y simple como antes, que su práctica del día fuera como siempre, pero sentir el pequeño bulto que hacía Mepple en su bolsillo le recordó de manera casi amarga que su normalidad había terminado. Suspiró hondo y apretó un poco su red de lacrosse. Sólo le quedaba resistir y seguir, pelear y rezar porque, algún día, esas peleas terminaran y pudiera volver a la simple y dulce vida de una adolescente normal. Eso quería y eso pensaba lograr, si para ello tenía que golpear muy fuerte al ser oscuro que se le parara enfrente, lo haría.
Sí, así de simple.
Suspiró de nuevo.
Su cabeza se quedó en paz y no pensaba en nada en particular, al menos hasta el primer semáforo saliendo de la estación de tren. En la luz roja, dos personas le dieron alcance. Se tensó de inmediato.
Ni Honoka ni Shougo tenían planeado encontrarse en el camino, simplemente coincidieron. No tenían razón alguna para no caminar juntos al menos ese trayecto, y de paso podrían mantener aunque fuera por un poco más de tiempo su mentira de los novios. Lo que sí tenían planeado era deshacerse de ese acto y ser sinceros con quienes debían serlo, pero mantenerse en acto al menos unos días más no le hacía daño a nadie.
Por supuesto, ninguno de los dos planeó toparse con Misumi Nagisa en el semáforo.
─Misumi, buenos días ─saludó una alegre Honoka. Imposible no sentirse feliz al verla.
─Yukishiro, buenos días ─Nagisa respondió el saludo con amabilidad, no había razón para ser grosera. Miró al futbolista─. Buenos días, senpai.
─Buenos días ─contestó el chico con un gesto amable. No sería mala idea ver un poco más de cerca al objeto del afecto de su hermana.
Sin embargo, Nagisa no dijo nada después de sus buenos días, se quedó callada mientras caminaba al lado de Yukishiro. Quizá, pensó, podría ver la interacción de ese par, hasta el momento sólo los había visto de lejos y se veían muy normales y calmados. De cerca, la cosa era mucho más extraña. No los entendía. No entendía nada a decir verdad.
Y a decir verdad, ni Honoka ni Shougo habían tenido qué actuar como novios directamente delante de otros. Solían alejarse alegando buscar privacidad y se hablaban como los amigos de la infancia que eran, o simplemente no hablaban nada. Honoka leía y el futbolista veía fragmentos de partidos de fútbol, ambos en sus respectivos teléfonos. Ya los demás se encargaban de rellenar la fantasía con abrazos, quizá besos pensando que eran tímidos y preferían estar a solas, pero la verdad era que poco y nada hacían o se decían.
Se les olvidó por completo que debían mantener la fachada, no que ignoraran la presencia de Misumi Nagisa, pero en serio no les pasó por la cabeza por lo menos decirse cosas lindas.
─Ah, debo ir al Consejo Estudiantil a dejar unos documentos ─comentó casualmente el chico.
─Nadie te mandó a no poner atención cuando estaban eligiendo al representante de grupo ─respondió Honoka con un tono que sonaba entre serio y jocoso. Por suerte, a ella no la eligieron ésta vez. Ni lo buscaba ni le molestaba la posición de presidenta de la clase, pero aún no se familiarizaba con el resto de sus compañeras y obvio que el grupo se decidiera por alguien a quien la mayoría sí conocía, alguien que claramente no era ella.
─Sí, atraparon al más distraído. Tú tienes suerte que éste año no te eligieran.
─Bueno, a diferencia de ti, a mi no me molestan las responsabilidades extra, tú sólo aprovechas tu tiempo libre para ver la repetición de los goles de los partidos de la semana pasada ─comentó de manera gratuita. No rió, él tampoco pero eso no evitó que sonrieran de manera suave, tranquila.
Normal.
¡Pero eso no era ni tantito normal! Eso le pasaba por la cabeza a Nagisa mientras los miraba. ¡Se suponía que eran novios! ¡La pareja de ensueño! ¡A quienes todos admiraban e incluso envidiaban porque Fujimura Shougo era un galán! ¡Porque Yukishiro Honoka era la chica perfecta! ¿Qué diablos pasaba ahí?
─¡Ah, por cierto! ─Honoka puso atención atención a su otra acompañante antes de volver a mirar a "su novio", sonrió─. No los he presentado correctamente ─incluso tomó una posición más propia y fue hasta ese momento que su sonrisa pareció brillar─. Misumi, él es Fujimura Shougo ─y se le olvidó por completo mencionarlo como su novio. Miró al chico─. Shougo, ella es Misumi Nagisa, mi compañera de grupo ─y su pareja de combate, pero eso sólo lo pensó. Era lindo tener un rango especial con ella, aunque fuera uno que les garantizaba al menos dos peleas por semana contra seres oscuros.
─Un gusto conocerte ─saludó el futbolista con bastante educación y una sonrisa amigable.
─Igualmente ─Nagisa no pudo evitar un destello de emoción, al menos por dentro, al escuchar que POR FIN el chico le dirigía unas palabras sólo a ella. Imposible negar que era guapo, que su voz era varonil, que su sonrisa era suave y que su porte era todo lo que un hombre debía aspirar a ser. Suspiró de manera discreta.
Ninguno de los tres pudo decir algo más, una cuarta persona se les unió, era Kimata, quien literalmente le saltó a Fujimura encima y lo derribó.
─¡Buenos días, Fujipi!
─¡Kimata! ─el futbolista tenía un gesto de gracioso enfado, incluso se notaba ligeramente rojo mientras trataba de quitarse (débilmente) a su amigo de encima.
─Y buenos días, pequeña Honoka ─saludó alegremente a la chica antes de volver su atención a su compañero─. No deberías estar gruñón tan de mañana, amigo, estás con tu linda novia ahora mismo ─dijo el otro futbolista de manera animada.
Ni Honoka ni Shougo dijeron nada a eso.
─¡No estoy gruñón! ─exclamó el chico, estaba un poco ruborizado y sentía la cara caliente.
─Lo estás, creo que deberías comer más pescado, te hará bien al cuerpo ─dijo Kimata con un muy buen humor.
La interacción de los chicos entraba en lo normal, eran chicos después de todo, pero la del par de novios no y eso hizo sentir incómoda a Nagisa. Y además se sentía un poco fuera de lugar, mejor dicho bastante fuera de lugar, porque era obvio que los tres se llevaban demasiado bien y Nagisa comenzaba a sentirse incómoda, como si estuviera de más en esa escena. Suspiró discretamente y separó su camino del de ellos, que se dieran cuenta o no de ello, la verdad no le importaba demasiado.
Honoka reía mientras veía a su hermano mayor sufrir los ataques de Kimata, ese chico en serio estaba perdido por Kimata y éste no lo percataba. Eso era asunto suyo a decir verdad, lo mejor era dejarlos arreglar sus cosas y a su momento.
Y al pensar en cosas y momentos de pareja, miró a un lado y notó que Misumi ya no estaba a su lado, de hecho alcanzó a ver que se metía a una pequeña calle alterna que a su vez llevaba a la orilla del río que cruzaba debajo del puente del tren. Sin pensarlo siquiera, fue tras ella sin decir nada ni avisar.
El par de chicos la miró irse y Kimata levantó una ceja con gesto de extrañeza.
─¿A dónde va?
Fujimura sonrió. ─Por su amiga ─cerró los ojos y mentalmente agregó un "buena suerte" desde el fondo de su corazón.
Por su lado, las chicas llegaron a una zona larga de césped y flores silvestres que estaba a unos metros del puente del tren. Nagisa se detuvo al escuchar que la llamaban.
─¡Misumi, espera! ─Honoka se detuvo a metro y medio de ella. Sonrió─. Las clases comenzarán pronto, debemos ir o se hará tarde.
Nagisa apretó los puños. En serio no lo entendía y detestaba ese sentimiento. Simplemente explotó sin que nada pudiera evitarlo.
─¿Por qué vienes tras de mi? ─preguntó sin voltear, su tono de voz sonaba seco en ese momento.
Honoka lo percató y respingó ligeramente. ─Ah... Porque ─tragó saliva. Ni siquiera lo pensó, simplemente fue tras ella sin importarle dejar a los chicos atrás. Sacudió la cabeza y trató de decir algo sensato, lo que fuera─... Tenemos que... Que ir a clases y...
─Escucha, Yukishiro ─Nagisa finalmente se giró y le miró con un enojo que era más propio que provocado por su compañera. Estaba enfadada por muchas cosas de las que Yukishiro no era directamente culpable, era consciente de ello, pero no pudo evitarlo─. No entiendo porqué vienes detrás de mi cuando tienes a un maravilloso novio allá ─eso desde hace tiempo quería decirlo, palabra por palabra─. Vienes detrás de mi y no entiendo porqué lo haces ─siguió, sin darle tiempo a su compañera de decir nada.
Honoka balbuceó un poco, incapaz de decirle algo sensato. ─Yo... Misumi ─intentó sujetarla al menos de la manga de su uniforme, pero su compañera alejó su brazo de golpe.
─¡Escucha, no tienes razón para estar aquí! ¡Tú y yo somos Pretty Cure, pero sólo eso! ─le miró a los ojos y levantó más la voz, de hecho gritó─. ¡No es normal que estés detrás de mi todo el tiempo! ¡Ni siquiera somos amigas!
Y esas palabras fueron suficientes para dejar helada a Honoka.
El momento coincidió con el paso del ruidoso tren a sus espaldas y se sintió como si el mismo tren hubiera arrollado y destrozado el corazón de Honoka. Tragó saliva y apretó la correa de su mochila.
─Tienes razón, eso no es normal... Lo siento.
Dio media vuelta y regresó al camino principal que daba a la escuela.
Para Nagisa no pasó desapercibido el gesto dolido de su compañera, nunca había visto un gesto así, mucho menos uno provocado por ella misma. De inmediato se arrepintió de lo que dijo y sintió un golpe de culpa en la cabeza y el pecho.
Pero lo hecho, hecho estaba.
No la vio el resto del camino a la escuela, en clases se sentaban lejos la una de la otra, pero constantemente le lanzaba furtivas miradas. Yukishiro ni siquiera levantaba la cabeza, pero fue imposible no notar que en serio estaba desanimada.
Ver en primera fila las consecuencias de sus actos fue suficiente para hacerla estampar su frente en la mesa de su pupitre más de una vez. Poca y nada atención ponía a las clases, por cierto. Estaban en literatura y justamente su compañera leía un texto en voz alta, un texto lleno de kanjis complicados de los que seguían aprendiendo. Al parecer, ni siquiera sentirse mal evitaba que hiciera lo suyo como la nerd de la clase.
Suspiró hondo.
Lo que le reclamó fue injusto, lo sabía, pero ahora que se había sacado esa espina, más se daba cuenta de lo tonta que había sido. Ellos tenían sus asuntos, además, Yukishiro le había salvado más de una vez durante las batallas contra los chicos malos. Era su compañera de combate y sin duda le agradaba y... Y ahora le respondía todo su esfuerzo con un portazo en la cara. Suspiró de nuevo y se llevó una mano a la frente.
─No puedo creerlo ─murmuró─. Yukishiro es linda, es inteligente, es la chica perfecta. Ha hecho mucho por mi ─se dijo a sí misma, en voz baja sin darse cuenta─. Es amable y atenta. Es todo lo contrario a mi ─por suerte, lo suficientemente baja para que ni siquiera sus compañeras en los pupitres vecinos pudieran escucharla. Suspiró de nuevo y las palabras que ya se había dicho una vez, las repitió sin pensarlo─. Si yo fuera un chico, Yukishiro sería el tipo de chica que me gustaría.
No notó que alguien la llamaba hasta después de que repitieran su apellido por tercera vez y en tono alto. Era el profesor.
─¡Misumi!
Nagisa respingó y se puso de pie. ─¡Sí!
─Lee la siguiente página.
La jugadora torpemente buscó la página mientras sus amigas a su alrededor se reían.
Honoka sonrió débilmente.
A pesar de seguir con sus actividades de costumbre, Honoka no estaba para nada bien y no podía hablar con Mipple al respecto, la pequeña princesa todavía dormía y no tenía corazón para despertarla. A mencionar que a la hora del almuerzo alcanzó a toparse con Misumi y sus amigas y no pudo hacer más que dar media vuelta y retirarse en silencio, dejando tras de sí un ambiente incómodo. En todo caso tampoco le podía contar a Shougo lo que sucedía porque sólo le podría contar la mitad del asunto y no era como si él pudiera ponerle una solución en las manos.
Las palabras de Misumi se repetían en su cabeza, las que más la golpearon fue esa afirmación de que no eran amigas. No podía negarlo, no podía cegarse a ese hecho, era cierto. No eran amigas, apenas meras conocidas y compañeras obligadas de batalla. Nada más, sólo eso y nada más. Pero las otras palabras que la hacían estrujar su falda cada que le pasaban por la cabeza era ese "no es normal que estés detrás de mi todo el tiempo" y toda la verdad que cargaban.
Normal.
Honoka sabía que ella misma no era normal.
Esa palabra se sentía tan rara en su cabeza que a momentos su significado dejaba de tener sentido y no lo comprendía. Suspiró. Sí, ella era la rara, Misumi le reclamó cosas justas a pesar de hacerlo con brusquedad. Era obvio, no estaba muy cómoda a su lado, así fue desde que comenzaron con ese asunto de las Pretty Cure.
Y al momento de que eso le pasó por la cabeza, recordó a sus enemigos, los mismos enemigos que podían atacar justo en ese momento o en dos horas. Suspiró hondo, de manera discreta mientras estaba en el laboratorio haciendo sus actividades del Club de Ciencias. No se descuidaba pero tampoco ponía mucha atención, pensaba en su compañera, pensaba en sus enemigos en turno y en que tendría que encarar a Misumi aunque ninguna quisiera si estos se decidían a atacar de nuevo.
Sería incómodo, y no sólo incómodo, podría ser peligroso si ambas no estaban coordinadas durante la batalla, después de todo, debían estar juntas para poder transformarse, debían tomarse las manos si querían soltar su mejor poder. Debían estar juntas y en paz la una con la otra si querían salir vivas de cada batalla.
Pelear en sus actuales condiciones era arriesgar a todos, pelear así como estaban pondría a Misumi en peligro. Discretamente sacó a Mipple de su bolsillo y se mordió los labios con tristeza. Sintió ganas de llorar, pero aguantó. No era el momento ni el lugar.
No quería, pero debía tomar una decisión no sólo por el bien de Misumi, si no de Mipple, Mepple y la seguridad de sus mundos. Arrancó un trozo de hoja de su libreta y escribió una brevísima nota para Mipple, puso el papel en el pequeño teléfono a manera que no se cayera pero que tampoco se notara, y devolvió a la pequeña a su bolsillo.
Sí, ya había tomado una decisión. Todo estuvo en paz hasta que ella misma hizo de las suyas sin querer. No podía arriesgar a nada ni a nadie por ese descuido.
En cuanto la presidenta del Club de Ciencias anunció que habían terminado por ese día, Honoka de inmediato fue a buscar a Misumi sin siquiera tomar sus cosas ni quitarse la bata de laboratorio, su compañera tenía entrenamiento de lacrosse y debía alcanzarla lo antes posible. Su primer instinto fue ir a la cancha donde practicaban las chicas, pero en lugar de eso, cambió de opinión y sus pies la llevaron al recibidor donde estaban los lockers de zapatos.
Y sí, ahí la vio, justamente Misumi se cambiaba el calzado, estaba con sus compañeras Kubota y Takashimizu y no supo de lo que hablaban porque las tres callaron al momento de verla, quizá recordando el incómodo momento cuando las vio (y huyó) durante la hora del almuerzo. Imposible no notar que Misumi se tensó. Sonrió de manera suave al menos para que el ambiente se sintiera menos incómodo.
─Misumi, ¿tienes un momento?
Por su lado, Nagisa obviamente sabía que Yukishiro le iba a hablar de algo, seguramente lo del asunto de esa misma mañana. Rina supo leer el ambiente y tomó a Shiho por el brazo.
─Andando, Shiho.
─¡Ah! ¡Rina, espera, espera, espera! ─la pelirroja se detuvo un momento y miró a su amiga─. Nagisa, recuerda que somos amigas.
─Así es, pase lo que pase siempre estaremos de tu lado ─agregó Rina con un gesto de total apoyo. Asintió a Shiho y ambas salieron de escena, dejando al otro par a solas.
No había nadie más en la zona en ese momento.
Honoka sonrió de manera amarga al escuchar eso de "somos amigas". Suspiró de manera discreta y decidió no alargar más esa agonía. Miró a Misumi sin acortar la distancia, habló con firmeza.
─Lo que sucedió ésta mañana... Lo lamento, te he estado incomodando todo éste tiempo. Nunca ha sido mi intención hacerlo, pero lo hice y me disculpo por ello ─dijo con voz segura y sin bajar los ojos.
Y fue Nagisa la que abrió un poco más los ojos. ¿Porqué Yukishiro se estaba disculpando? Ella no hizo nada malo hasta ese momento, no fue si no hasta escuchar esa disculpa que se dio cuenta plenamente de ello. Intentó decir algo, lo que fuera, pero su compañera no le dio tiempo. Lo que sí la alarmó fue cuando sacó a Mipple de su bolsillo.
─Si esto sigue así, me temo que la situación de volverá mucho más incómoda y eso también afectara nuestra misión ─miró el artefacto con su pequeña Mipple con cariño, casi con tristeza por lo que estaba a punto de hacer─. No estoy calificada para tener esto ─volvió a mirarla─. Esto es más adecuado para personas que se tengan confianza, para dos personas que puedan ser amigas y estar cómodas la una con la otra, así que... Ten. Sé que encontrarás a alguien que se acomode mejor contigo, a alguien que pueda ser tu amiga.
Nagisa no pudo hacer más que respingar cuando Yukishiro le tomó por la muñeca y le puso a Mipple en la mano. ─Ah...
─Adiós.
Y hecha la breve despedida, Honoka dio media vuelta y volvió corriendo al laboratorio. No quería que Misumi viera su ojos enrojecidos. En serio se sintió a punto de llorar.
Nagisa se quedó ahí, estupefacta y sin palabras incluso luego de que Yukishiro desapareciera en el pasillo. Estaba tan confundida que sólo pudo volver a casa tan rápido como pudo. ¿Qué acababa de pasar? No podía creer que eso estuviera pasando.
===o===
Quien tampoco podía creerlo era Mepple, que despertó a la hora de costumbre sólo para ver a Mipple ahí con ellos y con la noticia de que las chicas habían discutido y Honoka decidió hacerse dejar su puesto como Cure White. ¡Por supuesto que estaba hecho una furia! Nagisa les contó lo sucedido a grandes rasgos y tan sólo el repetirlo era incómodo.
─¡Debes disculparte con Honoka-mepo!
─Ya lo sé ─respondió Nagisa con tono irritado. Aceptaba su culpabilidad pero eso no hacía más fácil lidiar con ella.
─¿Y qué esperas-mepo?
─¡Tengo tarea por hacer, tonto!
─¡Sólo tratas de escapar de la realidad-mepo!
─¡Ya lo sé!
Mepple agitaba sus pequeños brazos con furia mientras Nagisa tenía la cara contra el escritorio en una posición derrotada y frustrada. Y fue hasta ese momento que ambos notaron que Mipple estaba callada. Mepple se acercó a ella y le preocupaba que, por supuesto, se sintiera triste por no estar con Honoka, en cambio, la vio con sus enormes ojos fijos en la pequeña nota que encontró consigo.
─Mipple, ¿qué sucede-mepo?
─Mipple, oye... Yo ─a Nagisa le pasó por la cabeza lo mismo que a Mepple y por supuesto que se sentía más culpable porque la princesa estuviera sola, pero... La vio sonreír y eso la sorprendió a ella y a Mepple también.
─Puedes disculparte, Nagisa, no es tarde ─dijo la princesa con calma, miró a Nagisa con dulzura antes de extenderle la pequeña nota.
La deportista tomó el trozo de hoja y las palabras en ésta la hicieron abrir los ojos como platos y luego reír por culpa de los nervios, de una sensación que no sabía si era alegría o no, pero no podía evitar reír.
"Cuida de ella, Mipple, te la encargo mucho."
Nagisa volvió a pegar su cara al escritorio. ─Lo haré, me disculparé con ella. Todo esto se arreglará, ya lo verán.
Mepple se acercó a ver la nota y también sonrió gracias al mensaje. Por supuesto que Mipple estaba preocupada por Honoka, pero en su corazón sabía que ese no era el final.
─Si escribes tus pensamientos en el bloc, podrás sentirte más calmada para mañana-mipo ─y lo que no agregó, era que Honoka hacía eso mismo cada noche desde que tenía el regalo del Guardián.
─Lo haré, gracias, Mipple.
Y sin más, se puso a escribir.
Por su lado, Honoka reía en bajo volumen cuando notó que entre sus libros y libretas se encontraba el bloc. Aún lo tenía y era claro que ya no podía conservarlo. Si estaba cediendo su posición como Cure White a una persona mucho más adecuada para Misumi, entonces ya no tenía derecho a tener el bloc. Suspiró.
─Se lo devolveré mañana a Mipple.
Pero eso no evitó que simplemente se pusiera a escribir una última memoria entre las hojas, necesitaba expresar sus pensamientos y hacerlo en el bloc la hacía sentir como si se lo estuviera contando a su Mipple. Ya comenzaba a extrañar a la pequeña princesa.
Al día siguiente Honoka fue a la escuela como de costumbre a la hora de costumbre. Se sintió rara al momento de buscar a Mipple sobre su escritorio, obviamente sin encontrarla. Sólo negó con la cabeza antes de despedirse de su abuela y de Chuutaro y salir de casa. Camino a la escuela no se encontró ni con los chicos ni con Misumi, al menos no hasta llegar propiamente a la escuela. Se estaba cambiando el calzado cuando un saludo de buenos días la hizo respingar.
Era Misumi.
─¡Yukishiro, buenos días! ─fue el nervioso saludo de la jugadora.
Honoka abrió la boca y sus palabras salieron en automático. No había razón para ser grosera ni apática, ¿verdad?
─Buenos días ─respondió y se fue de inmediato, de hecho corrió. Se sentía nerviosa y no sabía porqué. ¿No se supone que había cedido su derecho como Pretty Cure y decidió poner su distancia con Misumi? Pensó haberlo dejado en claro el día anterior al entregarle a Mipple. No sabía qué pensar y mucho menos cómo reaccionar, así que su primer impulso fue huir.
Para Nagisa la reacción de alguna manera era la esperada. Es decir, el día anterior le dijo cosas que no debió haber dicho, Yukishiro se hizo a un lado y era normal que saliera corriendo si la saludaba como si nada hubiera pasado. Antes le sorprendía que le respondiera el saludo. Tomó aire de manera profunda antes de recuperar la seguridad y seguir con su plan. Quería disculparse con Yukishiro, y para disculparse primero necesitaba acercarse a ella. Obviamente Yukishiro no quería estar cerca y no necesitaba que ella le dijera porqué. Todo ese tiempo se había comportado de manera repelente con ella por ninguna razón en especial, sólo por sus celos infundados y su propia inseguridad en temas que no le correspondían.
Tenía que acercarse a Yukishiro y disculparse con ella y por todos los dioses que lo iba a lograr.
===o===
No lo logró.
Yukishiro le estuvo rehuyendo todo el día.
Ni pudo quedarse ni dos segundos cerca de su compañera. A mencionar que nunca fue grosera ni brusca, simplemente rechazaba sus acercamientos de manera amable y eso la dejaba sin palabras. Durante el día no había hecho otra cosa más que repasar en su cabeza todas sus interacciones con Yukishiro. Su compañera siempre dispuesta a seguir, se mostraba brillante cuando la situación se ponía complicada y se quedaba a su lado apoyándola durante las batallas; e incluso durante la escuela ni bien se vieron obligadas a estar juntas.
Para esos momentos ni siquiera pensó en la poco romántica relación de Yukishiro con Fujipi, eso era asunto de ellos y ya, no debía entrometerse. Al contrario, que Yukishiro eligiera estar a su lado era por voluntad propia y él claramente no se veía enfadado por ello. Yukishiro estaba cerca de ella, también, porque llegó a considerarse su amiga y Nagisa simplemente la bateó.
Estaba dispuesta a soportar todos los rechazos de Yukishiro hasta lograr acercarse a ella y hablar como personas civilizadas. Tan dispuesta estaba a hacerlo que hizo una pequeña parada en el templo que le quedaba de camino para hacer un rezo y tratar de tener algo de ayuda divina.
Y justo Mepple así lo mencionó en cuanto Nagisa terminó su rezo y depósito un par de monedas, ya estaba bien despierto al igual que Mipple.
─¿Pides por la gracia de un Dios-mepo?
─¿A quién más si no? Se me están acabando las ideas para acercarme a ella ─respondió Nagisa mientras guardaba su monedero.
─Con dos yenes no creo que cubras la cuota-mepo ─comentó casualmente el héroe.
─¡Ya me acabé mi mesada! ─se defendió Nagisa de inmediato. Estaba por agregar que además era su mesada adelantada del siguiente mes, pero ya no pudo. Un fuerte ruido hizo que tanto ella como el par de hadas que le acompañaban miraran hacia la arboleda que rodeaba el pequeño templo.
Por su lado, Honoka no sabía exactamente qué pensar. El día fue demasiado raro y no entendía porqué Misumi la estuvo procurando tanto. Y todo el día escapó porque la situación la confundía. Primero, Misumi estaba incómoda con su presencia y ahora la buscaba, y segundo, en serio no quería emocionarse con la idea de poder ser amigas, quizá lograrlo y luego arruinarlo por culpa de sus propios comportamientos instintivos y esos sentimientos románticos que no veían al caso.
Era lógico que Misumi le reclamara el estar tras ella y no con su novio.
Tenía razón, por cierto, pero ese no era el punto.
Suspiró hondo.
Pudo haber aprovechado alguno de esos momentos para devolver el bloc de notas, pero ni siquiera pensó en ello cuando estaba ocupada dando excusas para escapar de Misumi en cada ocasión. Por suerte, que ambas tuvieran club ese día le dio la oportunidad de refugiarse en el laboratorio hasta que alcanzó a ver desde la ventana que Misumi se iba primero. Sólo hasta ese momento ella misma se encaminó a casa.
No sería mala idea platicar de todo eso con su abuela, quizá con Shougo pero eso lo pondría triste si le tenía que dar los detalles de la discusión. Incluso si podía ocultar los asuntos de las Pretty Cure de la conversación, si se enteraba que se tomó el tema de su noviazgo (falso) y ese fue uno de los problemas, pensaría que era culpa suya por no poder manejar sus propios asuntos, por hacer que le ayudara a mantener esa mentira. No quería que su hermano se sintiera mal, así que lo descartó de inmediato.
Hablar con su abuela no era mala idea.
Pensaba en ello pero algo la sacó de sus pensamientos, un grito que de inmediato reconoció. Era Misumi y ese grito le encendió todas las alarmas. Sin pensarlo siquiera, corrió hacia lo que vio era el templo que siempre les quedaba de camino a casa, un pequeño templo en una zona de arboleda. Lo que se encontró fue a ese tipo Gekidrago fusionado con un árbol y aprisionando a Misumi con una rama mientras tenía atrapados a Mepple y a Mipple con otra.
─¡Misumi! ¡Mepple, Mipple!
─¡Ah, Yukishiro! ─Nagisa de inmediato recuperó su seguridad al verla. Hubiera sonreído de alivio de no ser porque estaba un poco ocupada con ese enemigo. Enemigo que, por cierto, lanzó un ataque sorpresa a la recién llegada─. ¡Detrás de ti!
Gracias a la advertencia, Honoka alcanzó a cubrirse con su mochila pero el ataque igualmente la empujó y arrastró varios metros, rompiendo su mochila y desperdigando todos sus útiles escolares en el suelo junto con los de Nagisa. Se puso de pie de inmediato. El par de hadas llamaron también a Honoka a grandes voces, pero estaban en manos del enemigo. Nagisa de inmediato supo qué hacer aprovechando que ahí estaba Yukishiro.
Su compañera.
─¡Yukishiro! ─aprovechando que lo único que le quedó en las manos era su red de lacrosse, el resto de sus pertenencias quedaron desperdigadas en el suelo, golpeó la rama que sujetaba a los pequeños y pudo lanzarlos directo y a salvo a las manos de Yukishiro.
Honoka los atrapó de inmediato y les sonrió a ambos, un poco más a Mipple por obvias razones, pero no tenía tiempo de contemplarlos demasiado, aún tenían a ese grandulón en medio y éste de inmediato le lanzó otro ataque con una gruesa rama, mismo que evadió por centímetros. No sabía desde cuándo tenía tan buenos reflejos, pero se salvó de esa por nada.
─¡Yukishiro, apresúrate! ─exclamó Nagisa, aún colgando cual muñeca en las "manos" de su enemigo.
─¡Lo intento! ─respondió Honoka, evadiendo un tercer ataque del gigante.
─¡Eres muy lenta, apresúrate! ─reclamó, desesperada por darle una paliza a ese sujeto y actuando justo como su instinto se lo indicaba.
Honoka, por supuesto, se enfadó ante el reclamo. ─¡No soy lenta, maldición! ─contestó con genuino enojo, su tono fuerte de voz y su gesto la delataban. Evadió un último ataque y corrió hasta su compañera, aprovechó para lanzarle a Mepple y poder tomar su mano con ayuda de un fuerte impulso.
Y ni bien sus manos se tomaron, la magia comenzó.
No importaba cuántas veces lo hicieran, tomarse las manos y dejarse abrazar por la Luz era una sensación como ninguna otra. La calidez era genuina, pero no solamente por la Luz que les daba esos superpoderes, era también el sentir esa conexión tan única. Era el suave tacto, la calidez que desprendían, la firmeza con la que se sujetaban la una a la otra y esa sensación de que todo iba a estar bien mientras no se soltaran.
─¡Emisaria de la Luz, Cure Black!
─¡Emisaria de la Luz, Cure White!
─¡Somos Pretty Cure!
─¡Siervo del Poder Oscuro!
─¡Regresa a la Oscuridad de donde vienes!
Sus frases siempre salían en automático, era como un instinto. Imposible no sentirse heroicas con semejante presentación.
Lo que no tenía nada de heroico era que ambas se dejaran llevar por su enojo en ese momento y comenzaran a hablar, así de la nada, lo que no pudieron hablar en todo el día. Honoka, ahora en su papel como Cure White, estaba graciosamente ofendida.
─¡Y no soy lenta!
─Sólo fue una expresión, no te lo tomes tan en serio ─replicó Black de inmediato con una pose digna, incluso se llevó las manos a la cintura.
Ambas evadieron un ataque de Gekidrago y poca y nada de atención le ponían al grandulón, estaban muy ocupadas diciéndose cosas la una a la otra. Eso, por supuesto, comenzaba a enfadar al enviado de la oscuridad.
─¡Y no tenías porqué evadirme toda la mañana! ─reclamó la Cure de negro, sin ser completamente consciente de lo bien coordinadas que se movían en ese momento. Mejor que antes, vaya.
─¡Te di mis razones, es obvio que estás incómoda conmigo! ─repitió White, como si su mensaje no hubiese quedado claro el día anterior.
─¡Sí, lo estaba! ─respondió Black de inmediato, un ataque combinado, su puño con una patada de White, lanzaron a Gekidrago al otro extremo de la arboleda─. ¡Pero eso es porque no tenemos nada en común! ¡Es difícil estar contigo porque somos muy diferentes!
White se ofendió más pero... No se sentía triste por ese reclamo, era como si le dijeran algo que ya sabía, con la diferencia que ahora sí se lo estaban diciendo de frente y eso de alguna manera la hacía sentir bien, que le dijeran de frente las cosas lo prefería.
─¡Sí, lo sé, lo somos! ─no había razón para no darle la razón a su compañera.
─Muy diferentes, ¿verdad? ─repitió Black en su afán de dejar en claro su punto.
─Completamente diferentes.
─¡A veces me enfadas por como eres!
─¡Y tú a mi!
No dejaban de gritarse, no dejaban de mirarse y no dejaban de evadir y atacar. Quién también se enfadó mucho más de lo que ya estaba fue Gekidrago, que lanzó todas sus ramas disponibles para atacarlas.
─¡Dejen de ignorarme! ─reclamó el grandulón con furia.
El par se detuvo en seco y finalmente se dignó a poner atención a su peligroso adversario.
─¡No ves que estamos ocupadas! ─reclamó el par al mismo tiempo y de inmediato se tomaron de las manos.
Un "Marble Screw" después, su enemigo salió volando y la paz y el orden volvieron al pequeño campo de batalla, devolviendo todo a como estaba antes... Con excepción de la mochila de Honoka, por cierto, esa sí quedó destrozada.
─¡Eso fue fantástico! ─dijo Black con emoción.
─Sí, lo fue ─respondió White con una sonrisa.
Y estaban por decir otra cosa, pero recordaron que estaban enfadadas la una con la otra y se soltaron. De inmediato volvieron a su forma civil y tomaron cada quien sus pertenencias. Honoka no paró en que había entregado a Mipple a Misumi y por mera inercia la llevó consigo.
Luego de una seca despedida, cada una se fue por su lado.
===o===
Esa noche ninguna de las dos estaba en las mejores condiciones, por suerte, tenían un árbol al cuál arrimarse en busca de una bocanada de aire fresco y un descanso a sus atribulados pensamientos.
Nagisa ayudaba a su madre a lavar y secar los platos de la cena. No le molestaba hacer esos quehaceres mientras tuviera una buena compañía, le gustaban esos momentos para platicar con su madre sobre mil y un temas, pero ésta vez sólo podía suspirar y poner cara de tragedia. Un suspiro más hizo que su madre sonriera de manera suave.
─¿Qué sucede? ─preguntó con gentileza. No era complicado leer a su hija en ese momento.
─Se supone que quería disculparme con ella por ser tan grosera e insensible, pero en cambio volvimos a pelear ─explicó de manera general, no había necesidad de mencionar ese asunto de las batallas contra seres oscuros.
─Ya veo.
─No es que me desagrade, mamá ─no, ahora que lo pensaba mejor y luego de todo lo sucedido, Yukishiro en serio NO le desagradaba. Al contrario. Era hermosa, una buena estudiante, una compañía que procuraba ser atenta en todo momento y una gran compañera de combate─. Es sólo que... Somos demasiado diferentes y... Y eso me hace sentir... Ah...
─¿Menos que ella?
─Sí ─confesó Nagisa, rendida─. Pero ella no tiene la culpa, es genial y yo le agrado mucho y aún así la aleje por... Por eso mismo.
Rie sonrió y miró a su hija de manera suave. ─Que puedas decir todo esto de ella ya es más que suficiente, Nagisa.
─¿Uh?
─Normalmente no te enfrentas a lo que no te gusta ni te agrada. Y si estabas dispuesta a hacer las paces con ella con todo y esas diferencias que me dices, quiere decir que te agrada y te importa lo que le pase, simplemente debes sacarte de esa cabeza tuya que eres menos que ella o que alguien más ─su sonrisa se amplió─. Si alguien como ella te busca, es porque sin duda eres una chica con muchas virtudes y te admira así como tú la admiras, ¿no lo crees?
Y esas palabras literalmente parecieron abrirle un par de enormes puertas a Nagisa, pudo ver una luz, pudo entender porqué Yukishiro quería estar con ella. Aún no le cuadraba el asunto de su noviazgo, pero lo que su madre decía era cierto. Sonrió de manera amplia, incluso rió un poco.
─¿Crees que soy genial, mamá?
─Siempre lo has sido, y lo eres más cuando te decides a ayudar con los quehaceres por cuenta propia ─agregó la mujer con tono divertido.
Nagisa rió, contenta.
Mientras tanto, en casa de los Yukishiro, Honoka estaba en el patio con su abuela. Les gustaba mirar las estrellas juntas cuando el cielo estaba despejado. Y también fue la misma Honoka la que pidió estar con su abuela, se rindió y decidió hablar con la única persona que podía darle la respuesta que desesperadamente buscaba y que posiblemente estaba justo debajo de sus narices.
─Realmente intenté acercarme a ella pero sólo la hice sentir incómoda y me lo dio a saber ─dijo Honoka mientras jugaba sus manos sobre su regazo─. Hoy ella intentó acercarse y yo la alejé. Luego discutimos y ahora ya no sé qué hacer, si volver a acercarme o no. No sé si intentarlo de nuevo.
Sanae miró a su nieta con un gesto suave.
─¿Cuál crees que sea el problema, Honoka? ─preguntó la anciana con ese tono condescendiente de ella, el propio de una abuela.
─Somos muy diferentes, abuela. Somos tan diferentes que todos lo mencionan ─respondió Honoka en automático.
─No tiene nada de malo ser diferentes, Honoka. Lo que realmente importa aquí, es lo que tú quieres hacer... Dime, ¿qué quieres hacer?
─Quiero ─la joven estudiante cerró los ojos y no tuvo qué pensarlo demasiado. Sonrió por lo bajo─. Quiero ser su amiga al menos... Quiero saber más de ella, quiero... Sólo quiero estar a su lado porque me gusta estar a su lado.
La abuela le dio un cariño en la espalda. ─Hazlo. Lo que quieras hacer, hazlo, Honoka. Dile todo lo que le debas decir, no te guardes nada que tenga que ver con ella. Tú has lo que te diga tu corazón y ya dependerá de los demás cómo lo toman, pero tú no te quedes con nada, mi pequeña. Esas cosas pesan a la larga y te derribaran por su propio peso.
Honoka abrió los ojos como platos y miró a su abuela con sorpresa, con palabras que se quedaban atoradas en su boca y que sonaban a torpes balbuceos. ¿Acaso ella sabía lo que sentía por Misumi?
─Ah... Yo ─no pudo evitar sonrojarse. Miró de nuevo al cielo─. Lo haré. No me guardaré nada.
─La verdad puede doler pero también te va a liberar, te lo aseguro.
─Tú sabes todo, ¿verdad, abuela?
Sanae finalmente la abrazó contra su cuerpo, cariñosa y maternal. ─Todo por mi pequeña Honoka.
Honoka sonrió.
Lo que ninguna de las dos percató en su momento, fue que tomaron el bloc de su compañera cuando recogieron sus cosas luego de la batalla. Nagisa se dio cuenta de ello cuando abrió el bloc y notó que esa letra NO era su letra. Esos hermosos kanjis, esos trazos suaves, esas frases bien escritas no eran suyas, eran de Yukishiro.
De inmediato cerró la libreta. No debía husmear en un diario ajeno, era la regla que permitía al mundo girar, pero eso no evitó que la curiosidad fuera más fuerte y hojeara por encima, sólo para notar que había varias hojas escritas de manera breve. Cerró el bloc, lo volvió a abrir, miró a Mepple para confirmar que estuviera dormido y fue a la primera hoja escrita. No pudo evitarlo, era como si algo o alguien le hubiese dado permiso de leer el íntimo contenido de esas hojas. Tragó saliva.
Cada una de ellas hablaba sobre sus batallas, sobre lo genial que Nagisa lo había hecho durante la pelea, sobre las veces que la cubrió y la protegió, sobre lo admirada que estaba de su entrega a pesar de no estar contenta con esa situación. Sobre lo única y genial que era. Sobre su brillante sonrisa capaz de rivalizar con el mismísimo sol, sobre su calidez y esa energía que siempre llevaba consigo a todos lados, sobre lo protectora que era con sus cercanos. Yukishiro enlistaba cada uno de sus puntos buenos, ¡hasta los que no sabía que tenía! Nagisa tragó saliva. Esas no eran simples frases de admiración, podía notar el sincero cariño en cada palabra y luego de tres páginas ya tenía el rostro rojo y caliente, culpa de un intenso rubor.
Mencionaba a Fujimura también pero las frases que lo involucraban eran raras.
[Ojalá pudiéramos hacer lo que realmente queremos.]
¿Qué significaba eso?
Lo supo un par de páginas después.
[Ya hablamos del asunto y quedamos en ser sinceros pero es complicado, él puede perder a su mejor amigo y yo puedo perder toda oportunidad con Misumi, la oportunidad de al menos ser amigas. Tenemos miedo, es normal porque ninguno de los dos somos normales. Ojalá pudiera proteger a Shougo, pero no puedo. Ojalá pudiera hacer que todos lo acepten como es, pero nuestro mundo aún no es así. Tarde o temprano tendremos que terminar con ésta mentira.
Ojalá no sintiera esto que siento pero no puedo evitarlo, ella es fantástica, es divertido estar a su lado. Me siento bien a su lado.]
No necesitaba que nadie le aclarara nada. Esos dos no eran novios, a Fujimura le gustaba un chico y ya se daba una muy buena idea de quién era ese chico, mientras que a Yukishiro le gustaba una chica, y tampoco necesitaba que nadie le dijera la identidad de dicha chica. Solamente estaban fingiendo para mantener las apariencias. Tragó saliva.
Con mano temblorosa cambió la página.
[Pensé que podría hacer un poco más, pero sólo logré enfadarla y alejarla. Sé que somos diferentes, sé que pensamos de manera diferente y que nuestros valores y modos no podrían ser más opuestos. Sé todo esto desde que estamos juntas y justamente eso es lo que más me gusta de ella, Misumi es fantástica y mi corazón se acelera con tan sólo verla. Ojalá pudiera decirle esto, pero no debo. Ella es normal, yo no. Lo mejor es tomar la distancia que debí respetar desde un principio, no somos amigas después de todo y no quiero que le pase nada malo por un descuido mío durante las batallas. No estoy calificada para ser su compañera. No quiero que su sonrisa se borre por nada.]
Nagisa sintió un nudo en la garganta. Nunca nadie había escrito algo tan lindo sobre ella, ni siquiera las cartas que recibía de sus admiradoras se sentían con tanto amor.
Yukishiro Honoka estaba enamorada de ella, esa última página escrita se lo dejó en claro.
Cerró el bloc y corrió a su cama a esconderse debajo de las sábanas. Tenía el corazón acelerado. Ahora entendía todo, ahora sabía porqué no estaba con "su novio" y porqué no se veían perdidamente enamorados el uno por el otro... ¡Era porque no lo estaban! Algo debió suceder que tuvieron que inventar que eran novios y eso pasó a inicios de clases. ¿Estaría mal preguntarle?
No, realmente quería saberlo. Necesitaba saberlo.
Ahora se sentía mal por todas esas veces que Yukishiro debió mentirle para mantener la fachada, para protegerlo como mencionaba en su bloc. Tanto lo quería que estaba dispuesta a fingir un noviazgo, pero era obvio que ambos la estaban pasando mal por mentir. Se sentía terrible por todo eso que sintió en contra de su compañera. Sus reproches e indiferencia poco hacían para ayudarla, al contrario. Nagisa no se sentía merecedora del cariño de alguien tan buena como Yukishiro Honoka.
Y de todos modos se sentía extrañamente feliz por saber que le gustaba precisamente a alguien como Yukishiro Honoka.
Era demasiada información para procesar, por suerte se conocía y sabía que si se sobrecalentaba de la cabeza, acabaría pensando tonterías. Lo mejor era descansar, dejar que su mente se calmara y ver qué hacer por la mañana. Era lo mejor.
Con el corazón aún acelerado y una sonrisa que no podía borrar se su boca, se preparó para dormir temprano.
No hizo su tarea.
Al mismo tiempo, en casa de los Yukishiro, Honoka tenía las manos sobre el bloc que pensó que era el suyo y resultó que no lo era.
Era el bloc de Misumi y tenía cosas escritas. Le preocupaba leer intimidades ajenas desde luego, pero lo que en serio la tenía al borde de la silla era que Misumi tenía SU bloc lleno de información que se había estado guardando para ella misma todo ese tiempo.
Sentía que el corazón se le quería escapar del pecho, latía tan fuerte que casi dolía, incluso la cabeza le pulsaba a la par de su corazón. Por supuesto que estaba estresada por ese asunto. ¿Misumi leería su bloc? Podría hacerlo por accidente pensando que era el suyo. No pensó que todos sus secretos se iban a develar así, por un simple y llano descuido.
Suspiró hondo, quizá sólo exageraba y Misumi le devolvería su bloc sin mayores dramas al día siguiente. Se aferró a esa idea, se abrazó al pensamiento de que ella no leería su bloc. Tomó aire para calmarse y miró el diario que tenía en su poder.
¿Podría?
No debía pero sí quería. Se levantó de su silla y dio un par de vueltas a su dormitorio, miró el bloc y volvió a tomar asiento. Se estaba volviendo loca. Miró a todos lados como si temiera que alguien la atrapara con las manos en la masa, estaba temerosa.
Y lo hizo.
Abrió el bloc. Sólo había un par de páginas escritas, mucho menos de las que ella tenía. La letra de Misumi no era muy pulcra, usaba pocos o ningún kanji si no tenía necesidad de hacerlo, había un Mepple mal dibujado en una esquina. Rió.
Graciosamente, su primer escrito era justo del día anterior. No le había dado uso al bloc si no hasta ese momento. Sonrió de manera agridulce al leer el texto.
[Me gustan mis amigos y el pastel de chocolate, me gustan los días soleados y la lluvia me deprime. Me gusta el aroma de la hierba fresca pero no el aroma de mis calcetas... ¡Estoy bromeando, mis calcetas no apestan!
No me gusta pelear, no me gusta discutir y no me gusta sentirme así.
Yukishiro y yo somos muy diferentes, ella es la chica perfecta. Tiene un maravilloso novio que me gustaría tener para mi, es inteligente, es hermosa, es elegante y si yo fuera un chico sin duda me enamoraría de ella. Es todo lo contrario a mi y no entiendo la razón para que prefiera estar a mi lado en lugar de estar con su novio.
No quería ser ruda con ella, pero sentirme fuera de lugar me enfadó. No quería lastimarla.]
Sonrió de manera dulce y cambió la página.
[Sí, quiero ser su amiga. Es diferente a mi, pero me tomó todo éste tiempo aceptar sus puntos buenos, la idea de perderla me hizo abrir los ojos. Soy una tonta y dejé que los celos me cegaran.
Mañana me disculparé con Yukishiro, se la debo por todo lo que ha hecho por mi.
Seremos amigas, me aseguraré de ello.
No podría tener una mejor compañera que ella.]
Y eso era lo último que estaba escrito.
Sintió ganas de llorar.
─La tonta soy yo ─murmuró Honoka antes de cerrar el bloc.
Pensaba disculparse con Misumi mañana, quería ser su amiga, quería ser sincera con ella y por lo menos ser amigas.
Con esa idea en la cabeza, pudo dormir pasado un rato.
===o===
Al día siguiente, Honoka salió temprano.
Nagisa también, más que de costumbre.
La sensación era rara, lo sucedido en el último par de días se sentía como un sueño extraño, irreal, casi ridículo si tenían que analizarlo de una manera más seria y madura, pero... ¿Acaso no eran esos los sinsabores de la juventud? ¿El experimentar, el intentar, el aprender, el tropezar y el levantarse? Justo ese par se estaba levantando y se sacudía las rodillas, listas para seguir su camino.
Y el camino las llevó a coincidir en el mismo sitio cerca del puente del tren, justamente donde tropezaron con fuerza.
Nagisa llevaba diez minutos ahí, sentada en el césped y viendo el hermoso paisaje ante sus ojos. Sonrió y cerró los ojos al sentir a alguien a su lado, esa presencia que la hacía sentir segura conforme pasaban los días. Esa gentil presencia.
Por supuesto que era su compañera.
─¿Puedo sentarme? ─preguntó Honoka sin mirarla.
Nagisa respondió con un monosílabo y sintió cuando Honoka se sentó a su lado. No volteó pero sí miró de reojo cuando su compañera le extendió su bloc.
─Esto... Esto es tuyo, Nagisa.
La deportista sonrió de manera más amplia y sacó de su mochila el otro bloc, se lo extendió. ─Y esto es tuyo, Honoka.
Finalmente se miraron, ambas tenían una enorme sonrisa en sus rostros. Guardaron sus respectivos diarios y volvieron a mirar al frente.
─Oye, Honoka...
─Dime.
Nagisa tomó aire. Era hora de la verdad. ─¿Qué fue lo que hizo que fingieran ser novios?
Honoka se tensó por un momento. Era obvio que Nagisa había leído su diario pero, ya bajo la luz del día, no era algo terriblemente malo, de hecho eso le iba a ahorrar muchas explicaciones. Suspiró hondo.
─Te lo puedo decir si...
─No le diré nada a nadie, te lo prometo.
La inmediata respuesta calmó a Honoka. ─Era el primer día de clases, Fujimura y Kimata iban camino a la escuela y de pronto una chica fue con él, iba acompañada de sus amigas y se le confesó. Fujimura la rechazó pero ella no se lo tomó bien y comenzó a reclamarle cosas estúpidas ─de sólo recordarlo se sintió enfadar, frunció el ceño─. Dijo que seguramente no le gustaban las chicas y por eso rechazaba a todas, sus amigas no ayudaban para nada y decían que seguramente Kimata era su novio. Se hizo un escándalo enorme. Eso... Eso lo sacó de lugar y a Kimata también. Yo estaba cerca y vi todo, fui corriendo para tratar de detenerlas y...
Nagisa claramente se imaginó a Honoka "deteniendo" a esas chicas a punta de golpes, con un gesto la animó a seguir.
─Él me miró y sabía que estaba pidiendo ayuda para salir de esa, porque toda la gente que se reunió alrededor decía que él siempre rechazaba a todas y sólo estaba con Kimata, Kimata también se puso muy incómodo y dijo que Fujimura no gay y que lo dejaran en paz. Fujimura me miró y por sus ojos supe que... Que debía hacer algo, lo vi muy triste y desesperado ─negó con la cabeza─. Fue como si lo pensáramos al mismo tiempo. Me puse a su lado y dije que éramos novios y él de inmediato dijo que sí. Con eso todos se quedaron en paz, incluso esas molestas chicas, Kimata también quedó en paz.
─Comprendo.
Hizo todo por cuidarlo, armaron esa mentira de la nada para protegerlo de gente estúpida. Honoka en serio era genial. Sonrió y su ahora amiga continuó con el relato.
─La voz se corrió más rápido de lo que esperábamos y tuvimos que armar un plan para mantener la mentira. Ha... Ha sido muy incómodo mentir todo el tiempo y actuar algo que no somos. Quiero mucho a Fujimura, es como mi hermano, pero ahora sé que no puedo protegerlo por siempre. No... No somos normales, pero tampoco podemos fingir tanto tiempo para complacer a los demás.
─Honoka, ustedes dos son normales, tan normales como cualquier otra persona ─dijo Nagisa y, sin pensarlo, tomó la mano de Honoka. Se puso roja, tan roja que era imposible no notarlo─. Querer a otra persona es normal sin importar lo que sea mientras... Mientras ambas partes sientan lo mismo.
Ésta vez fue Honoka la que se sonrojó. ─Nagisa...
─Yo... Digo... No... No lo siento completamente pero tampoco puedo decir que me desgrada la idea ─tomó aire─, no puedo decirte lo que quieres escuchar. No todavía, pero... Pero al menos... Al menos déjame estar a tu lado... ¿Sí?
La pobre chica sintió un mareo, ¿acaso Nagisa le estaba dando una respuesta a su confesión no hecha? Tragó saliva, pero ni todos los nervios del mundo evitaron que estrechara la mano de Nagisa y sintiera una felicidad inmensa. Asintió primero con la cabeza.
─Si no te molesta, a mi no me molesta. Puedo esperar por tu respuesta.
─No... No me molesta para nada, sólo dame tiempo, seamos las amigas que ambas queremos ser, me quedaré contigo. Ya después veremos, ¿de acuerdo? ─Nagisa tomó aire, no podía creer que pudiera decirle todo eso sin morir en el intento, pero no podía mentirse y no lo estaba haciendo. Honoka en serio NO le desagradaba en un sentido más... Romántico. Simplemente la tomó fuera de lugar─. Y... Ah... Gracias, Honoka.
─Gracias a ti, Nagisa.
Guardaron silencio por unos minutos para después soltar un suspiro al unísono. Nagisa miró el cielo. ─¿Fujimura senpai estará bien? ¿Van a seguir fingiendo?
─Teníamos en planes fingir una ruptura, aún a riesgo de que eso atrajera de nuevo a sus pretendientes, pero... Quedamos en ser sinceros con quienes debemos serlo.
Nagisa abrió más los ojos. ─¿Entonces le dirá todo a Kimata senpai?
─Sí, al menos a él. Y ya después veremos cómo nos arreglamos ─le sonrió a Nagisa─. Estábamos muy apretados en ese clóset.
Y esas palabras provocaron una ruidosa carcajada en Nagisa, Honoka pronto se contagió de su buen humor y ambas rieron hasta que sintieron dolor en el abdomen. Se calmaron unos minutos después y Nagisa se puso de pie, levantando a Honoka consigo.
─¡Vamos, Honoka!
─¡Sí!
Y sin soltarse las manos, corrieron a la escuela.
Unos días después, Fujimura le contó a Honoka que Kimata no se tomó tan mal su confesión, simplemente le pidió tiempo y tampoco se alejó de su lado.
Eso no era un mal inicio para ninguno de los dos, ¿verdad?
FIN
