Día 16: Cama compartida
Siempre han dormido juntos.
Bueno, no en la misma cama.
A veces en bolsas de dormir o camas separadas.
Pero esta vez, los mandaron a una habitación con una sola cama sin sofá para dormir.
No podía protestar porque Haru ya se había quitado la ropa para ponerse su pijama.
–¿Makoto no piensas dormir? -cuestionó el mayor todo tranquilo mirando al castaño todo nervioso.
–Haru, ¿acaso no te incomoda? -respondió.
El de ojos azules, arrugo el entre cejo para analizar las palabras de su amigo.
–Ambos somos hombres y tú sabes… -un sonrojo cubrió el rostro- nuestros cuerpos… o una parte de nosotros se levanta antes que nuestros cerebros.
–¿Una erección? ¿Te preocupa tener una erección conmigo a tu lado? -Haru tan directo como siempre.
–¡Haru no lo digas! -Makoto se cubrió las manos de la vergüenza-
–Es algo natural -aparto la manta de la cama para acostarse-. No eres el único.
–¿Tú… -No pudo terminar la pregunta cuando el de ojos azules le lanzó una mirada.- piensas dormir ya? -cambió su pregunta.
Haru afirmó con la cabeza.
Mikoto suspiró vencido yendo a la ducha para bañarse antes de dormir. Se cambió de ropa para luego acomodarse en el lado vació a lado de su mejor amigo.
–Makoto… -Haru lo miró tras acostarse- si tienes una erección puedo ayudarte –su cabeza se liberó de la almohada para que el pecho de Makoto sea su reemplazo.
El de más altura se sorprendió y se puso nervioso cuando la mano de su aún amigo paso suavemente sobre su abdomen. Un ligero tartamudeo no le permitía pronunciar bien su nombre. Sobre todo cuando su piel se erizo al sentir el tacto directo de la palma de la mano de Haruka.
–Makoto -le susurro su nombre a la oreja mientras su mano bajaba a los pantalones- ¿ya tienes una erección? –El otro solo negó con la cabeza, su rostro lo tenía cubierto por sus manos.- Makoto quiero verte… -su mano libre intentaba apartarlas- déjame ver tus expresiones.
Makoto… Makoto, ¡Makoto despierta! –Haru levantó la voz para despertarlo.
El castaño estaba confundido. Se sorprendió cuando vio que estaba haciendo la famosa cucharita con Haru. Lo peor no era la pose, sí una eminente erección por el sueño húmedo que tuvo con su mejor amigo como protagonista.
Makoto se sentía avergonzado.
¿Habrá hecho algo indebido?
–Makoto, tranquilo está bien. -Haru intentaba calmarlo- Ya te he dicho que no eres el único. –Señalo sus propios pantalones- No hiciste nada malo. Fui yo quien se rozaba contigo cuando lo noté. Además me masturbaba al mismo tiempo.
¿Sigue soñando?
¿Haru hizo qué?
Claramente sigue en el sueño.
–Te desperté porque repetías mi nombre gimiendo y quiero hacerlo real –explicó.
–¿Esto es real? –Se pellizco pero era real.
Y antes que diga algo más.
Haru atacó como en su sueño.
Nota: Les juró que en mi mente se leía erótico...
