Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada, Megumu Okada y Shiori Teshirogi.
Sí, era una chica, siempre lo había sido, y a pesar de eso Lithos Chrysalis no entendía por qué la gente a su alrededor a veces no lo veía. Aunque tampoco era que le interesara mucho lo que otros dijeran de ella, pero todo tenía un límite, y su límite había llegado cuando escuchó a Aioria, su mentor de carrera, decir que estaba orgulloso del joven que había cobijado bajo sus alas. El joven, revelando el hecho de que Aioria creía que Lithos era un chico.
Eso la decepcionó, Aioria fue el primero al que había conocido cuando entró a la universidad, fue quien amablemente la guío por los pasillos de la ingeniería, le mostró los mejores lugares para dormir y le recomendó a los mejores maestros. Lithos lo veía como su hermano mayor, su decepcionante y ciego hermano mayor.
Después de escucharlo ella corrió para quejarse con su compañero Galarian, quien había demostrado ser otro buen amigo que no dudaba en compartir sus experiencias con la joven. Él ya estaba enterado de que Aioria no era la persona más observadora del mundo, de hecho era de los pocos que sabían con seguridad que Lithos era una chica porque sí, cualquiera con buena vista podía ver qué ella era ella. Mientras escuchaba a su joven amiga que rememoraba el mal trago se preguntaba cómo era posible que ella nunca hubiera notado que Aioria no lo sabía.
— Lithos, ¿De verdad tú nunca…? — dijo antes de interrumpirse, sin saber cómo decirle que ella estaba igual de ciega.
— ¿Yo qué?
— ¿No crees que tal vez estaba bromeando? O era un comparación, una absurda comparación, pero comparación al final del día.
— Imposible — murmuró la chica incapaz de creerle — yo lo escuché y no parecía un chiste… ¡Él de verdad cree que soy un hombre!
Galarian suspiró, al final del día entendía perfectamente a la joven Lithos, Aioria también le había parecido un chico listo, al menos hasta que pasó mucho tiempo con él y descubrió que el castaño era de los mejores en la ingeniería, pero no era muy listo en otros temas.
— ¿Y qué harás ahora?
¿Qué haría ahora? Esa era la pregunta.
Por otro lado, Aioria vivió varios días de desconocimiento, no había visto a Lithos desde que había huido de él después de verlo sentado cerca de su lugar favorito para dormir. Estaba confundido; para su mala suerte ni siquiera podía ver a Lithos en las clases, puesto que él apenas estaba en su tercer semestre y Aioria ya estaba por salir. Extrañado por no ver a Lithos ni siquiera en los pasillos, consultó con Galarian el paradero del menor, quien le dijo que debía de ser más observador y pedirle disculpas a Lithos cuando volvieran a verse, lo que lo dejó aún más confundido. Hasta donde él podía recordar no había dicho nada malo de Lithos, incluso había alabado su inteligencia y dedicación a la carrera; era un chico admirable, Aioria no tenía nada más que buenas palabras para él.
Sin saber que sucedía con sus amigos de carrera, fue al área de ciencias con la esperanza de encontrarse con alguno de sus amigos de la niñez, que con suerte le aclararían un poco lo que estaba pasando.
Encontró a Aldebarán, Mū y Shaka sentados en una de las bancas al aire libre; los dos primeros disfrutaban de sus almuerzos mientras el tercero estaba más ocupado revisando su celular.
— ¡No debes de reírte Aldebarán! Mamá lleva días comportándose extraño, haciendo insinuaciones que no son normales en ella, creo que piensa que tengo novia.
— Pero eso está bien, ¿No? — preguntó el veterinario — dijiste que está pasando más tiempo con ustedes.
— Lo hace — murmuró el doctor señalando su almuerzo, preparado por Yuzuriha — eso hace feliz a Kiki, y a mi por supuesto, es bueno verla fuera del trabajo.
— Si eso es así tal vez deberías dejarla creer lo que quiera — dijo Shaka bajando su teléfono — ¿cuando llegaste Aioria?
Aldebarán volteó a su lado sorprendido, Aioria no había hecho ni un ruido al llegar, lo que lo sorprendía ya que el castaño siempre solía llegar gritando algo o peleando cuando estaba con Milo. El castaño miró a sus amigos, ellos eran su esperanza, tal vez podrían iluminarlo un poco.
— Tengo un problema — dijo recargándose en la mesa y cruzando los brazos — es con un colega, no, un amigo.
— ¿Una pelea? — preguntó Aldebarán.
— No te comportaste como un engreído de nuevo, ¿o sí? — dijo Mū.
Aioria frunció el ceño, era casi insultante la manera en la que sus amigos insinuaban que él estaba siendo un idiota de nuevo, ya había pasado esa etapa, era un hombre maduro como su hermano. Esperó a que Shaka también dijera algo, pero él parecía saber que Aioria había cambiado, al menos eso pensó hasta que se percató de que su amigo no le estaba prestando la debida atención al estar más entretenido en su celular.
— No he peleado, ni discutido, y me gustaría que me pusieran un poco de atención, ¡por favor! ¿desde cuándo estás tan apegado a tu teléfono?
— Lo siento Aioria, lo apagaré y te daré toda mi atención.
El rubio dejó su teléfono en la mesa y miró fijamente al castaño, que asintió al ver qué finalmente obtendría algo de ayuda.
— Se trata de Lithos…
— Espera — interrumpió Shaka, al parecer sí lo estaba escuchando desde el principio — creí que dijiste amigo.
— Sí, amigo — siguió Mū, haciendo la última letra.
— Eso dije, mi amigo es Lithos.
— Creo que no lo recuerdo — murmuró Aldebarán, ganándose una mirada de sus amigos que estaban frente a él — ¿qué?
— Aioria, necesito recordar, descríbeme a Lithos — pidió Mū.
— Pues ya saben, Lithos, bajito, grandes ojos, delgado… poco atlético.
— Aún así no lo recuerdo…
— Aldebarán, aquí — dijo Shaka, que había regresado a su teléfono, le mostraba la pantalla a su amigo — es Lithos.
— Sí, es él — señaló Aioria.
Aunque se había levantado un poco, veía la foto a la perfección. Galarian la había tomado el semestre pasado, cuando los tres estaban disfrutando del ocaso de las clases; en la imagen Lithos saludaba a la cámara con un movimiento de mano mientras Aioria a su lado le revolvía el cabello con la mano derecha y con la otra hacía la señal de amor y paz.
— Aldebarán, tú también lo ves, ¿cierto? — preguntó Mū.
El veterinario tomó el teléfono de su amigo y lo acercó a su rostro para poder ver mejor. El rostro delicado se le hizo conocido y pronto recordó incluso el tono de voz, pero no de él, sino de ella.
— Aioria, creo que estás algo confun…
— Espera un momento Aldebarán, Aioria —interrumpió Shaka — ¿Qué ocurrió con Lithos?
— ¡No lo sé! — gritó frustrado — creí que todo estaba bien entre nosotros pero de la nada deje de verlo y Galarian dijo que cuando me lo encontrara debía de pedirle una disculpa.
— Tal vez dijiste algo — supuso Mū mirando al castaño con una mueca.
— Sólo he dicho cosas buenas de él, que es un chico dedicado, muy inteligente… es como mi hermano menor.
— ¿Dijiste específicamente la palabra "hermano"? — preguntó Aldebarán, ahora era él quien hacía énfasis en la última letra.
— Sí, ¿de qué me estoy perdiendo? — preguntó justo antes de que su teléfono sonara. Galarian le había enviado un mensaje para decirle que Lithos estaba en el edificio de ingeniería — ¡Lithos regresó! ¡Iré a verlo para aclarar las cosas!
— ¡Espera Aioria! — gritó Mū, pero era tarde, el griego ya había salido corriendo — sólo soy yo, ¿O Aioria cree que Lithos es un chico?
— Eso piensa, ¿De dónde lo habrá sacado? Quiero decir — trató de explicar Aldebarán mostrándole a sus amigos la foto — por cierto, ¿de dónde sacaste esta foto Shaka?
— Milo me creó un perfil en esa red social — dijo el rubio recibiendo su teléfono — y se agregó a ella, y a Aioria, y a muchas personas más, ¿quién le dirá a Aioria que Lithos es ella en lugar de él?
Mū y Aldebarán se miraron entre ellos antes de regresar a sus almuerzos, si eran honestos, a primera vista ellos también se habían confundido un poco, como cuando eran niños y creyeron que Afrodita era una niña, la niña más bonita del grupo según Mū, hasta que Aioria lo dijo en voz alta y el peliazul le dio un fuerte mochilazo para que nunca olvidara que Afrodita era un niño, incluso más masculino que el castaño.
— Ahh, reviví recuerdos de la infancia — dijo Aldebarán en tono nostálgico.
— ¿Te refieres a cuando pensamos que Afrodita era una niña? — preguntó Mū.
— Tal vez Afrodita debería de decirle, con suerte y en lugar de una mochila solo lo golpeará con el puño — dijo Aldebarán con una sonrisa.
— Es posible, ¿tú qué dices Shaka?
— Claro, pero si le decimos a Afrodita todos se terminaran enterando — señaló el rubio levantándose — no tanto por él, sino porque le acabo de decir a Milo — dijo mostrando en la pantalla de su teléfono un chat abierto — supongo que los veré más tarde.
— ¿En la casa Aioria?
— Claro, avísale a Aioros.
Aioria llegó justo en el momento en que Lithos salía. Vestida como siempre, la chica se sorprendió de ver a su decepcionante héroe correr directo hacia ella, a toda velocidad y gritando su nombre, llamando la atención de todos.
Estuvo evitando todos esos días su encuentro, no porque no pudiera verlo, sino porque sabía que en el momento en que estuvieran frente a frente ella lo golpearía, era inevitable, aún se sentía ofendida por lo que había escuchado, alargada porque eso era lo que él estaba haciendo, halagandola, pero también muy ofendida por lo poco observador que era.
Al ver a Lithos caminar hacia el lado contrario Aioria apresuró su paso, pero después de correr cerca de cinco minutos no pudo aguantar el ritmo de su amigo y terminó sin alcanzarlo. Estaba fuera de forma, comenzaba a pensar que debió de aceptar esa invitación de Milo para comenzar a ejercitarse, pero desechó la idea al ver a Galarian acercarse a él y ofrecerle una botella de agua cerrada.
— No… no lo alcancé — dijo sentándose en el suelo.
— Eso vi, Aioria, ¿alguna vez has visto a Lithos?
— ¿Qué? ¡Claro! lo acabo de ver justo hace un rato.
— No me refiero a eso, ¿has observado bien a Lithos? ¿Escuchado al menos?
— ¿Escuchar? ¿A qué te refieres? — preguntó confundido.
— Aioria, piensa en Lithos, ¿no hay algo…? — Galarian suspiró, no sabía cómo explicarlo — Lithos es… no es lo que tú crees que es.
— ¿Qué? — Aioria se levantó — escucha, no sé que estás insinuando, pero Lithos es un gran chico, estoy seguro que todo lo que pienso de él es correcto porque solo pienso cosas buenas.
— No me refiero a eso.
— Y se lo diré — continúo el castaño ignorando a su amigo — aclaré las cosas con él, todo estará bien y volveremos a ser amigos.
Aioria salió corriendo, dejando a Galarian solo de nuevo. Ya no había salvación para el castaño, sólo esperaba que alguien pudiera sacarlo de su error antes de que Lithos decidiera que había aguantado demasiado y lo golpeará en el rostro.
A pesar de que buscó y buscó, no pudo encontrar a Lithos en ningún lugar, era como si la tierra se lo hubiera tragado. Por un momento pensó en pasar por donde vivía, pero no quería parecer tan entrometido, y era mejor un encuentro en un terreno neutral, así que decepcionado por los resultados de ese día se retiró a su casa pensando en una estrategia. Sin embargo, al llegar no esperaba encontrarse con todos sus amigos reunidos en su casa, todos hablando entre sí e incluso otros más reían. Había pasado un día malo sin saber que estaba sucediendo con Lithos y ahora veía a sus amigos pasando tiempo en su casa, sin él.
— ¿¡Qué está pasando!? — preguntó entrando a la sala.
Por respuesta recibió una enorme carcajada de parte de Kanon y Milo, ambos primos se acercaron a él y lo empujaron hasta un banquillo que estaba en medio de la habitación.
— Dejen de burlarse — dijo Mū desde su lugar — les recuerdo que su primera respuesta cuando les preguntamos fue incorrecta.
— Pero rectificamos después de una segunda mirada.
— Una segunda mirada y seis minutos después — dijo Saga.
— Una segunda mirada innecesaria en mi opinión — intervino Camus — vamos al grano, Afrodita.
El aludido asintió y se paró frente a Aioros mientras encendía la pantalla, revelando la foto que Aioria se había tomado con Lithos.
— ¿Qué ves ahí Aioria?
— Lithos y yo — respondió — ¿Les dijeron a todos? — preguntó mirando a Aldebarán, Mū y Shaka.
— Nadie supo cómo decirte — dijo Shaka alzando los hombros — yo quería ser práctico, pero Afrodita insistió en esto.
— Porque es la segunda vez que pasa — se defendió el botánico.
— No puedes culparlo de la primera vez — intervino Death Mask, sentado al lado de Shura con los brazos cruzados — si él pensaba eso de ti debería de ser por algo.
— ¿Quieres regresar a casa caminando?
— Bueno, bueno, bueno — Aioros se levantó y puso una mano sobre el hombro de Afrodita — regresemos al tema central.
— Cierto, Aioria, ¿Qué ves de Lithos?
— Es un gran chico.
Dijo con seguridad, a pesar de que a los pocos segundos vio como todos sus amigos negaban.
— Se los dije — señaló Mū.
— Hermanito, sé un poco más observador — le dijo Aioros en tono amistoso.
— Y físico, ¿no lo ves? — Afrodita señaló la pantalla, haciendo especial énfasis en Lithos.
— ¿Qué? Es un poco más enclenque que el resto de los chicos, pero eso no le quita mérito.
— Creo que de verdad cree que Lithos es un chico — le susurró Shura a Aldebarán, pero en el silencio de la habitación apenas y fue registrado por Aioria.
— ¿Qué?
En ese momento la puerta principal fue abierta, por ella ingresaron los padres de Aioros y Aioria, quienes tenían una cálida charla pasivo-agresiva sobre su situación familiar; charla que se detuvo cuando ingresaron a la sala y vieron a sus hijos y amigos reunidos.
— ¡Hola chicos! — saludó Sísifo con una sonrisa antes de mirar a su ex esposa — luego hablamos.
— Eso espero — susurró ella, antes de mirar toda la habitación y detenerse en la imagen que estaba en la pantalla. Aioria casi no hablaba con ella, pero fue inevitable emocionarse por lo que veía — ¿Quién es la chica?
— ¡¿Chica?! — Aioria se movió en su banquillo hacia donde estaba su madre, a la que miró sorprendido — ¡¿Qué dijiste mamá?!
— Bueno… yo solo preguntaba quién era tu amiga — dijo la mujer nerviosa, tenía todas las miradas de los varones en ella.
Por su parte Aioria miró de la fotografía a su madre varias veces, procesando lo que acababa de escuchar. Después volteó a su derecha, preguntándole con la mirada a Shaka si lo que había dicho su madre era cierto y Lithos era ella en lugar de él, el rubio asintió en respuesta, Aioria casi pudo escuchar su voz en su cabeza, "sí, Lithos es una mujer, es lo que intentábamos decirte con toda esta junta que me hace desperdiciar mi tiempo de meditación" o algo así habría dicho; no obstante, necesitó una segunda confirmación, así que volteó a us izquierda, dónde estaba Milo, para preguntarle también con la mirada si todo era cierto y no le estaban jugando una broma, su amigo negó con la cabeza con una ligera sonrisa adornando su rostro, "no animal, esto no es una broma, Lithos es una chica, como dijo tu mamá y Shaka, y yo que creía que él era el que necesitaba lentes, pero ahora comienzo a pensar que la ceguera es pegajosa, ¡alejense de mi antes de que tampoco pueda ver más allá de lo evidente!", eso pensó Aioria que Milo le decía con su negación y su tenue sonrisa.
— ¡Pero…! — protestó — ¡es que Lithos…!
— Aioria, Lithos es una chica, creí que lo sabías, te habría sacado de tu error desde antes — dijo Aioros.
— Pero no puede, nunca me dijo…
— Probablemente ella no sabía que tú pensabas que ella era hombre — dijo Kanon — esto es muy divertido.
— ¿Qué te hace pensar que ella no sabía que él tenía una idea equivocada de ella? — preguntó Saga.
— Sí, ¿qué tal si ella sabía que él pensaba que ella era él en lugar de ella? — Shura miró a sus amigos con una ceja levantada.
— Yo creo que a ella no le importaba que él pensara que ella era él y no ella porque ella ya sabía que todos pensaban que era él y no ella — Death Mask sonrió con satisfacción — mátenme esa.
Aioria miró el intercambio confundido, al igual que sus padres en la entrada, quienes dieron un paso hacia atrás y salieron de la habitación.
— ¿Entonces esto es lo que hacen? ¿Se ponen a hablar y competir por quién hace la frase más gramaticalmente confusa? — preguntó Sasha mirando a Sísifo.
— Estoy igual de confundido que tú, pero creo que el tema central de todo esto es que Aioria tenía una amiga que al parecer confundió con un chico.
— Supongo que eso lo resuelve todo — Sasha negó con la cabeza y regresó su mirada hacia la habitación.
Aioria seguía en su banquillo, todos, incluido su hermano, se habían puesto a crear oraciones innecesariamente largas que incluían varios "él" y "ella", dejándolo por completo confundido. Sin saber qué hacer, volvió a ver la foto que seguía en su pantalla; ahora que lo notaba, Lithos tenía un aspecto aún más delicado que Afrodita, y al pensar en ella recordó incluso su tono de voz, suave, agudo, nunca se había detenido a pensar en eso.
Lithos lo impresionaba y le agradaba por el poder de su mente, era más sobresaliente que el resto y aprendía rápido, eso fue suficiente para distraerlo de observarla bien y que se diera cuenta que era una chica. Una inteligente y grandiosa chica que iba a golpearlo en cuanto volvieran a verse, al menos ya sabía que ella estaba molesta porque él tenía ideas erróneas sobre su persona.
— Entonces — dijo, interrumpiendo a Aldebarán, que estaba tratando de armar una frase que superara los catorce pronombres que Camus había utilizado — ¿esto es como cuando a Mū le gustaba Afrodita porque pensó que era una niña?
— ¡Aioria! ¡Eso no pasó así! — le gritó el doctor sonrojado mientras su amigo botánico entrecerró los ojos.
— No lo sé, dijiste que era bonita — Camus miró a Mū con una expresión de diversión.
— Podemos regresar a Lithos — Afrodita resopló frustrado — ¿ya sabes que hiciste mal Aioria?
— Confundí a Lithos, creí que era un chico.
— ¿Por qué?
— Porque… ¿soy un idiota?
— Que conste en el acta que él lo admitió — Death Mask miró a todos.
— ¿Y qué harás ahora? — continuó Afrodita con su interrogatorio.
— Huir cobardemente y no volverla a ver — dijo el castaño con seguridad — creo que Milo lo llama "retirada estratégica".
— Aioria, tienes que disculparte — Aioros volvió a levantarse de su lugar y se paró a un lado de Afrodita, que asentía — nada de retiradas estratégicas.
— Pero no puedo.
— ¡¿Cómo que no puedes?! — preguntó Sasha entrando de nuevo, con Sísifo a sus espaldas — Aioria, dame una razón específica por la que no puedes disculparte con esa pequeña chica después de todo lo que le hiciste pasar, además, ¿cómo puedes confundirte de esa forma?
— Yo puedo decirte — dijo Kanon antes de poner sus manos frente a él, como si estuviera sosteniendo algo — melones.
— No seas irrespetuoso — Saga le dio un zape a su gemelo — una mujer no necesita de eso para que alguien sepa que es mujer.
— Pero es algo importante si nunca has hablado con ella o estado cerca como para identificarla — interrumpió Death Mask.
— No necesariamente — dijo Shura — si hablamos del cuerpo pues hay otros aspectos, ya saben — murmuró el cocinero formando una silueta femenina con las manos.
— ¿Pueden dejar de hablar de eso? — Afrodita rodó los ojos, él tenía una hermana que no estaba exactamente bien dotada, así que no le parecía divertido hablar de esas cosas, además de que estaba presente la madre de Aioria y Aioros, que sí lo estaba — volvamos de nuevo al tema que nos interesa.
Aioria suspiró, llamando la atención de todos, incluyendo sus padres, el asunto se estaba alargando innecesariamente y tal vez era el momento de ser honesto y decir la verdad.
— Me cuesta… — dijo sonrojándose — me cuesta algo de trabajo hablar con las mujeres.
— Pero que justificación tan estúpida — dijo Milo cruzando los brazos — ¿qué hay de Hilda?
— Es diferente, ella tiene novio, es la novia de mi hermano, no siento que podría conquistarla.
— Bien, ¿qué hay de Dysnomia entonces? — continuó el comunicólogo, llamando la atención de tres personas en la sala — estuviste discutiendo con ella, e incluso tenemos un grupo en Whatsapp.
— Por favor Milo, todos aquí sabemos que prácticamente ella está casada — dijo el castaño señalando a su rubio amigo a sus espaldas.
— ¿Quieres decir que no puedes hablar con mujeres? — interrumpió Aldebarán, tratando de entender las dificultades mentales de su castaño amigo — ¿cómo Raj en The Big Ban Theory?
— No — Aioria agachó la mirada — sólo no puedo hablar con las solteras.
— Pero que condición tan más extraña, ¿qué dices tú experto? — le preguntó Aioros a Shaka.
— Eso explica muchas cosas — dijo, antes de mirar a Sasha, quien juntó sus manos, pidiendole en silencio que intercediera — pero aún así debes de disculparte.
— ¡No lo entiendes! ¡No podré! No ahora que sé que Lithos es una chica, por todos los cielos, qué vergonzoso.
Sasha aprovechó el momento de debilidad de su hijo para acercarse y abrazarlo, acción que Aioria permitió e incluso correspondió. No todos los días se enteraba que uno de sus mejores amigos era por completo diferente a lo que pensaba; en ese momento comprendió lo que Galarian había intentado decirle.
Lithos no supo nada de Aioria hasta un par de días después de que huyera de él. Estaba má calmada, decepcionada, pero calmada; aún quería golpear a Aioria, pero también sabía que tenía parte de responsabilidad, el castaño nunca le había dado muestra de que pensara de manera incorrecta sobre ella y ella no le dio importancia a eso. Al final de día tal vez sólo eran Lithos y Aioria, dos amigos que no le tomaban importancia a cosas como quién era qué, y si era honesta, ella hablía cometido un error similar cuando conoció a uno de los amigos de Aioria, aunque eso no era del todo su culpa, el muchacho se llamaba Afrodita y usaba más maquillaje que cualquiera de las chicas que Lithos conocía.
Fue un martes cuando se reencontraron, casi por accidente, ambos terminaron llendo al único lugar perfecto para dormir de toda el área de ingeniería. Aioria estaba comiendo un chocolate y comenzó a ahogarse en cuanto la vio, ella pensó en dejarlo morir a manos de un dulce, pero después de un par de segundos decidió ayudarlo, era su amigo después de todo.
— Gracias — susurró el griego cuando ya estuvo mejor — Lithos.
— Que quede claro que no debería de salvarte.
— Estoy de acuerdo — Aioria se acostó en el pasto antes de volver a sentarse y mirarla — lo siento, soy un idiota, puedes decirlo, debes de golpearme, pero siempre has sido Lithos para mi.
— Te perdono — la chica se sentó a su lado y miró a su amigo después de un par de minutos — supongo que estas cosas pasan, yo creí que tu amigo era una chica, Afrodita.
— Mū también pensó eso — Aioria se acomodó en su lugar, ella no estaba tan molesta con él, y le estaba hablando, eso era suficiente.
— ¿Mū es el que tiene dos puntitos en su frente? — preguntó Lithos golpeando su frente con dos dedos.
— En realidad son sus cejas.
— ¿En serio? Creí que era como un accesorio y en realidad no tenía cejas.
— Yo también lo pensé, por suerte para mí, cuando lo dije Mū sólo me explicó que eran sus cejas y no me aventó su mochila.
Intercambiaron una leve risa, las cosas estaban bien, y Aioria supo que lo único que importaba era que Lithos era Lithos y nada cambiaría eso, aunque ahora sabía con seguridad que no era un hermano menor, sino una pequeña hermana, de la que debía de proteger de cualquier cosa que se interpusiera en su camino, eso le recordó que cuando era niño quiso tener una hermana, como la que tenía Afrodita, y al parecer eso se le estaba cumpliendo.
— ¿Crees que Galarian ya terminó sus clases? — preguntó.
— No lo sé, espero que ya, así podremos pasar a comer.
— Cierto, hoy es martes, en el lado de los de comunicación los martes venden tacos, tengo un amigo que nos puede infiltrar.
— Le diré a Galarian que nos vea allá.
Ambos se levantaron y caminaron hacia donde vendían tacos, Lithos se movió como si nada, sin saber que Aioria comenzaría un reinado de acciones de hermano mayor que la harían suspirar frustrada en más de una ocasión.
