Descargo de responsabilidad: Ninguno de estos personajes me pertenecen. Son de J. K. Rowling. No tengo ánimo de lucro.


Sentado en el salón de Malfoy Manor y leyendo El Profeta mientras Narcisa tomaba una taza de té, Lucius Malfoy conversaba con su esposa acerca del último artículo titulado "El peor de los castigos" por Rita Skeeter. Lucius no era un hombre que creía en los chismorreos, la prensa rosa nunca había sido del agrado de ninguno de los Malfoy, porque quitaban objetividad a la noticia, tergiversaban demasiado la información y nunca decían la verdad. En definitiva, no tenían ningún valor para ningún Slytherin que se aprecie. Desde hace años, Lucius y Narcisa han tenido que aguantar en El Profeta, siempre en primera plana, algún artículo sobre Granger y podían apostar, porque conocían algo a la chica, que todos esos artículos eran invenciones.

Tras haber sido vista, después de tantos años, en el Callejón Diagon y después en el Knockturn, los periodistas habían vuelto a sacar sus propias conclusiones, Granger era fotografiada cada vez que daba un paso en cualquier dirección, a veces Lucius dudaba que esas fotos fueran realmente de ella.

Hoy el artículo hablaba sobre sus padres. De cómo Granger les había borrado la memoria en un valiente intento de protegerles de los mortífagos. Narcisa se reía con recato. Lucius miraba el periódico, pero realmente no lo estaba leyendo. Al mirar a su esposa, supo que ambos pensaban lo mismo: Hermione Granger no era ninguna heroína ni salvadora, sino cruel y despiadada. Ni siquiera un Slytherin hubiera hecho eso.

Obliviar a alguien, borrar la memoria a alguien, sin su consentimiento, era dañar la mente de esa persona, probablemente de forma irreversible. Equivalía a quitarles su libre albedrío. Y eso era magia oscura, porque cualquier hechizo benévolo que se use, si se usa con la intención de dañar, era magia oscura. También les estaba haciendo un favor a los mortífagos, porque si los padres de Hermione no sabían que estaban huyendo ni de qué o porqué lo hacían, eran presa fácil y con las fotos proporcionadas de los espías del Señor Oscuro, porque todos los que tenían algún contacto con Harry Potter eran objetivos al igual que sus familias, sería demasiado fácil reconocerles, sobre todo con Dolohov al acecho, que al haber sido humillado y vencido por una adolescente de quince años, se había tomado la búsqueda y captura de Hermione Granger y sus seres queridos personalmente. De hecho, estuvieron a punto de capturarles antes de que salieran del país, pero Snape, viejo sentimental que era, se había encariñado con Granger, encontrando una mente afín entre su vasto alumnado. Eso había permitido a los Granger tiempo suficiente para que escapasen y llegaran hasta Australia, aunque era algo de lo que Granger jamás se enteraría.

Quizás Granger les borró la memoria en un acto de rabia, quizás sus padres eran demasiado estrictos, sobreprotectores o tenían demasiadas exigencias hacia ella. Porque Granger, a pesar de ser brillante, también era una adolescente en ese momento y seguir la autoridad, aunque sea la de sus padres, desde su punto de vista, era oprimirla, en vez de pararse y pensar si lo que decían tenía sentido o la podía beneficiar de alguna forma. Pero de nuevo ¿qué se podía esperar de Granger si incluso con once años había prendido fuego a la túnica de un profesor sin importarle si se quemaría, sólo porque su mejor amigo tenía la corazonada de que Snape era el que estaba intentando tirarle de la escoba, pero ninguno tenía ni podía conseguir pruebas para demostrarlo? Esto lo sabía Lucius porque Severus se lo había contado en confidencialidad, tras una de las reuniones de mortífagos durante la guerra.

A veces los mortífagos se reunían para idear estrategias, pero no importaba dónde ni cuántos fueran, siempre se repetía el mismo nombre: Hermione Granger. Muchos tenían sus dudas sobre Potter, porqué sobrevivía tantas veces; otros pensaban que sin Granger, Potter moriría rápidamente y otros, los más insensatos, dudaban sobre Granger y no la consideraban una amenaza.

Lucius había visto a los padres de Hermione en la librería, cuando Draco iba a comprar los libros de su segundo año. En ese momento le había llamado la atención que unos muggles se llevasen tan bien con un mago, a pesar de que ese mago era el señor Weasley y los Weasley realmente nunca interactuaban con muggles, no les explicaban sus costumbres ni les invitaban a los torneos, a pesar de que decían ser amantes de los muggles, con los únicos que interactuaban eran con los nacidos de muggles, es decir, magos. Había pensado que Granger venía de un hogar afectivo, porque se notaba por la forma de hablar de los Grangers, que estaban muy orgullosos de que su hija fuera una bruja. Quizás todo fueran apariencias, nadie podía saber realmente por lo que estaba pasando Granger.

Como sabía quiénes eran los Grangers, a Lucius se le encomendó la tarea de elaborar un retrato de ellos para que fuera más fácil reconocerles y capturarles. Y lo hizo con toda la precisión posible, aunque había pensado que la Orden, que tanto amaba a los muggles y al Trío de Oro, se habría tomado la molestia de poner bajo custodia protectora a la familia de Granger, para así garantizar la lealtad de la chica. Porque si eso le hubiera pasado a cualquiera de los Malfoy, de hecho les pasó pero nadie habla de ello porque no interesa, cualquiera de ellos habría vendido todo incluso su alma y su vida para proteger a sus seres queridos.

Los Malfoy podían ser muchas cosas, pero ante todo, eran leales a la familia. Para ellos y para cualquier Slytherin que se aprecie, borrar la memoria a un ser querido era el equivalente a dar Amorteria o poción del amor y violación, que por alguna razón seguían siendo legales, usados sobre todo por magos y brujas inseguros. Sólo había dos magos que tenían tan poco aprecio por la salud de sus seres queridos, uno era Grindelwald, el otro El Señor Oscuro.

Ni siquiera los Gryffindors, ni siquiera Potter que había pasado todo tipo de penurias con los Dursley, fueron tan crueles para borrar la memoria a sus familias "por el bien común, para mantenerlos a salvo". Lo que Granger había hecho era propio del manipulador Dumbledore y no de una chica inteligente. Ni siquiera los nacidos de muggle que habían luchado en la guerra, habían hecho algo semejante.

A veces, Granger podía ser intolerante e inflexible y la inseguridad que había ido adquiriendo con los años a cuenta de Potter y su complejo de ser su madre, la habían llevado a Malfoy Manor, donde una enloquecida Bellatrix la había torturado mientras un impasible Draco trataba de salvarla a su manera, evitando que se notase porque su familia podía ser castigada por desobediencia y traición. El mayor defecto de Granger siempre había sido que se dejaba influir demasiado con sus complejos y olvidaba que existían más opiniones y formas de ver la vida que la suya. Habría sido una pésima Slytherin porque se centraba demasiado en ser abnegada que en sus propias ambiciones. Granger era despiadada con los que no pensaban como ella, lo había demostrado en varias ocasiones, entre ellas en no defender a Trelawney de Umbridge porque no le gustaba la clase de Adivinación y veía a Trelawney como una farsante simplemente porque era una de las asignaturas que a Granger no se le había dado bien en Hogwarts.

Narcisa suspiró con cansancio. Ninguno de ellos podía ver esa fascinación que todos parecían tener con Granger. No era una bruja oscura por su autocontrol y porque Dumbledore le había reacondicionado la mente para que creyera que ser abnegada y encajar en su grupo acabaría con su ansiedad y reforzaría esas áreas maternales que ella no quería. Más bien era una niña malcriada incapaz de ver las cosas de otra manera que no fuera la suya, mientras que los Slytherins sopesan los beneficios y las consecuencias de sus decisiones, moldeándose con las circunstancias y cambiando de opinión si la situación lo requiere y beneficia, Granger en lugar de analizar con lógica, pasó ocho años dejándose guiar por emociones e hizo lo que los demás querían que ella hiciera. Granger no era la bruja inteligente que todo el mundo creía que era, sino la títere que Dumbledore, la Orden, Harry Potter y Ron Weasley, habían convertido y moldeado a su antojo para Harry Potter, porque a ella se le dio más facilidades que al resto, como ese Giratiempo para que pudiera asistir a todas las clases a la vez, pero a Barty Crouch Jr, jamás se le dio uno porque Dumbledore dijo que eso era facilitarle demasiado las cosas, a pesar de todo eso, Barty Crouch Jr logró sacar todas las asignaturas de su año con honores. Sin embargo, a Granger se le permitía ir a la sección restringida, al bosque prohibido, como si para ella no existieran normas, cuando Newt Scamander había sido expulsado por menos. ¿Dónde estaban los padres de Granger cuándo ella fue herida en Hogwarts? ¿Acaso no le contaba a sus padres la verdad de lo que había pasado? ¿Los padres no veían que su hija acudía herida todos los años cuando llegaba a casa? Porque si Granger hubiera sido su hija, habrían tomado medidas y montado un escándalo por los peligros que Hogwarts entrañaba hacia los estudiantes, donde no era la primera vez que moría alguno. Lucius se presentó en Hogwarts cuando Draco fue herido por un hipogrifo. ¿Dumbledore tenía algo que ver, al igual que permitió el maltrato de los Dursley hacia Potter, al igual que permitió que su padrino Sirius Black, inocente, continuase en Azkaban sin decir a nadie lo que sabía? Con todas las facilidades que tuvo Granger en Hogwarts ¿ni siquiera se le ocurrió pensar porqué las tuvo sólo ella?

Lucius dobló el periódico y lo dejó sobre la mesa. Quizás algún día volviera a encontrarse con Granger, esperaba que hubiera cambiado y fuera más flexible, tal vez entonces podría preguntarla qué había pasado realmente con sus padres. Mientras tanto, tendría que conformarse con preguntarle a Draco, que era el que mejor conocía a Granger, si el artículo era o no veraz.


Este fic pertenece a una serie. Se lee en este orden (aunque también se puede leer por separado):

1. La falacia de la vida.

2. De amores y otros escritos.

3. Un poco de Felix Felicis.

4. Siempre la segunda.

5. La ladrona más famosa de la historia.

6. Cruel y despiadada