Contenido: Yaoi, drabble, romance, humor, fluff, etc. Parte de la serie #Flufftober2021 propuesto por la página "Es de fanfics".

Pareja: Joe x Cherry (Kojiro x Kaoru).

Disclaimer:

Hikari: Fue muy divertido escribir este fanfic ya que, en realidad, lo escribí rápidamente en la oficina donde trabajo, ya que la inspriación gusta atacar en los lugares menos adecuados jajaja. En fin, ya saben que SK8 no me pertenece, la obra original fue producida bajo el estudio Bones, por lo que este escrito es únicamente por entretenimiento y sin fines de lucro.

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#Flufftober2021, 23 – Moving house (mudanza)

Koaru dejó con esfuerzo una caja más sobre otra pila de similares antes de sentirse desfallecer.

Por supuesto, sintió cierta molestia cuando su sexy pareja pasaba por detrás suyo, cargando con tres cajas grandes, una sobre su hombro y otras dos bajo su brazo, y las colocaba con facilidad sobre el suelo. No llevaba camisa, por lo que podía ver perfectamente su bien formado cuerpo con aquellos extravagantes tatuajes impregnados en su piel, cubiertos por una fina capa de sudor que solo resaltaba aún más su atractivo.

Chasqueó la lengua mientras giraba su cabeza, maldiciendo mentalmente del por qué su novio era tan jodidamente atractivo, pero por supuesto, no se lo haría saber diciéndoselo en voz alta.

-Voy por las ultimas cajas.- le dijo sin querer recibir respuesta, ya que automáticamente volvió a salir de la habitación con calma.

Kaoru sintió su molestia como un tic en su ojo izquierdo. Odiaba cómo ese estúpido gorila sin cerebro podía cargar con todas esas cajas y aun mantenerse fresco como una lechuga.

Permitiéndose descansar del exhaustivo ejercicio, Kaoru se sentó en el sofá de la pequeña sala de estar. Aún estaba cubierto por algunos plásticos para protegerlo del polvo, pero entre todo ese caos de cajas y bolsas, era el único lugar que le ofrecía un cómodo asiento.

No pudo evitar sentir mariposas revolotear en su estómago al recordar cómo es que habían llegado a tal punto. Lo admitía, llevaba varios años sintiendo una atracción hacia su compañero de hace tantos años, Kojiro, mejor conocido como JOE en tierras de S, a tal punto que las peleas y discusiones que compartían habitualmente solo era una manera de descargar su frustración sexual y emocional contenida.

A pesar de haber sobrellevado estas cargas ya varios años, no fue hasta hace poco que todo se desbordó y ambos terminaron gritándose sus estúpidos sentimientos entre golpes y jaloneos de cabellos. Para ambos resultó sorprendente que los sentimientos fuesen, en realidad, mutuos.

Comenzaron a salir formalmente como pareja, aun si habían cambiado pequeñas cosas (como el hecho de que Kojiro ya no coqueteaba con mujeres) la mayoría seguían igual que siempre. Sus cotidianas agendas en sus respectivos trabajos, sus encuentros y carreras en la peligrosa pista S, sus discusiones llenas de insultos y algunos golpecitos mal disimulados…

Todo seguía perfectamente igual.

Tan perfecto que Kaoru había perdido los estribos en algún punto.

No es como si quisiera que ese estúpido gorila peliverde se volviera la persona más romántica y cursi de la noche a la mañana (y oh, dios, en verdad no quería que él desarrollara alguna faceta empalagosa jamás en su vida), pero el cambio en la etiqueta de cómo nombraban su relación lo empujaba a que, si no había un cambio evidente, el haber dicho sus sentimientos no habría valido para nada.

Y ese pensamiento le molestaba de sobremanera.

-Entonces vivamos juntos.- simple, sencilla y directa fue la propuesta de Kojiro una tarde, cuando ambos tomaban una copa de vino tinto en el restaurante italiano donde su novio era propietario, luego de que el letrero de la entrada fuese volteado para leerse "cerrado".

-¿Eh?- fue tan repentino que Kaoru tuvo que detener sus pensamientos para asegurarse que había escuchado correctamente.

Aceptó luego de una corta pausa, y comenzó así la búsqueda de un nuevo departamento donde vivir.

Afortunadamente, no tardaron mucho en encontrar un lugar que estuviera cerca a ambos trabajos, que no fuese tan costoso ni extravagante. La mudanza por supuesto no tardó y en menos de lo pensado las cajas con sus pertenencias entremezcladas comenzaban a apilarse sobre el suelo de madera.

-¿Realmente necesitas tantos libros?- preguntaba curioso el peliverde, contando la cantidad de cajas de cartón que habían sido etiquetadas como "libros".

-Te pregunto lo mismo, ¿qué sucede con toda esa ropa extravagante?- fue el turno del pelirrosa de señalar la increíble cantidad de ropa empacada del joven.- siempre usas el mismo atuendo en el trabajo, dudo si quiera que hayas usado alguna vez toda esta ropa.

-¡Claro que la he usado! ¡Siempre es necesario vestir bien si quería conquistar alguna chica hermosa!- Joe se arrepintió inmediatamente luego de decirlo, temeroso, notó el ceño fruncido de su novio quien, muy al contrario de lo que pensó que haría, solamente dejó con fuerza la caja que acomodaba, antes de dar la vuelta y salir de la habitación, no sin antes dar un fuerte portazo tratando de evidenciar más su enojo.

-El maestro se ha enfadado.- una voz artificial resonó en la habitación. Sabiendo de dónde provenía, Joe giró sintiendo cierta irritación brotando de su estómago. En el fondo, como lo suponía, se encontraba la patineta inteligente de Kaoru, a la cual llamaba bajo el vergonzoso nombre de Carla.

-No me digas lo obvio.- contestó malhumorado. La tabla parpadeo un par de veces hasta que finalmente apagó su luz. Cansado, decidió seguir a su pareja al, aun pequeño, comedor improvisado que tenían junto a la cocina.

-Lo siento, no fue mi intensión decir eso.- decidió ser sincero, tomando a siento al otro lado de la mesa.- La única razón por la que quería estar con todas esas chicas era para convencerme de que mi amor era algo no correspondido. Jamás creí que llegaríamos hasta este punto, siendo sincero.- Cherry levantó la vista, impresionado por lo que acababa de escuchar.

Kojiro, sin tener el valor de encararlo directamente, se mantenía firme en seguir viendo hacia la ventana más cercana, y aunque trataba de cubrir su rostro con parte de su mano, era claro el enrojecimiento que subía hasta sus orejas.

-Ya me imaginaba algo parecido.- contestó, tratando de no parecer melodramático, mientras acomodaba con galantería su cabello rosado sobre su hombro y sacaba de una de sus holgadas mangas su característico abanico.- Solo estaba pensando que realmente debo aprender a ser paciente contigo si es que vamos a vivir juntos.

Joe al fin se atrevió a girar levemente para poder observarlo de mejor forma.

-Seguro eres ese tipo horrible de hombre que deja la tapa del inodoro abierta, o de los que no tapan la pasta de dientes después de usarla.- se reacomodó los lentes sobre el tabique de su nariz, para luego comenzar a abanicarse, asintiendo sus propias hipótesis.

Kojiro sintió una gotita de sudor frio resbalar sobre su cabeza.

-Así que, si tengo que aguantar esa clase de barbaridades de tu parte, supongo que también tendré que lidiar con tu estúpido pasado de mujeriego.- de forma atrevida, Kaoru se levantó de su asiento y, después de acercarse lo suficiente al peliverde, levantó el mentón de éste mientras pasaba su dedo índice desde su manzana de adán hasta la punta de su barbilla.- Cherry Blosoom será muy condescendiente con el pequeño Joe.- le sonrió de forma provocativa y con arrogancia, viéndolo desde arriba.

Kojiro, al principio confundido, tardó algunos segundos para recuperar el aliento luego de aquel toque, aunque de inmediato logró levantarse. La diferencia de alturas intimidó un poco al de anteojos, obligándolo a dar un pequeño paso hacia atrás.

-¿Oh, en serio?- preguntó con cizaña.- entonces supongo que yo tendré que aguantar a la estúpida novia tabla de mi novio. Así estaremos a mano, ¿no crees?- sonriendo maléficamente, fue ahora turno de Joe de acercarse, poniendo su enorme y robusta mano sobre la mejilla de Cherry.

-¡Oye, deja a Carla fuera de esto…!- claramente ofendido por el comentario, Kaoru planeaba comenzar una disputa, sin embargo, los labios carnosos de Joe terminaron sellando su boca. Creyendo que podría ir contra corriente, trató de resistirse, pero el toque fuerte de esa mano impidió que si quiera lo intentara.

"Maldito gorila" pensó, al verse derrotado, teniendo que corresponder el contacto.

Ambos pensaron que, de alguna manera, esto podría funcionar.

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Hikari: Sin más, una corta historia de ellos comenzando a vivir juntos xD. Adoro esta shipp y espero que les haya gustado este pequeño escrito. Espero poder leernos en algún futuro no muy lejano. ¡Bye bye-perowna!