Harry Potter, Ronald Weasley y Draco Malfoy estaban reunidos fuera de la oficina de la Ministra de magia ¿Por qué? No tenían la menor idea, pero Hermione los había citado a los tres al parecer el mismo día y a la misma hora.

- Es tu esposa ¿acaso no hablan? - Preguntaba Draco Malfoy con el ceño fruncido.

- Ayer era nuestro aniversario, no íbamos a hablar de trabajo precisamente - Contesto Ron encogiéndose de hombros e intentando por todos los medios no sonar grosero con su enemigo de la adolescencia.

- No digas más - Masculló Harry arrugando la nariz. Lo último que quería era escuchar los detalles de la vida sexual de sus mejores amigos, suficiente tenía con haberlos interrumpido una vez por accidente. ¡Ambos eran magos! ¿Acaso no pudieron hechizar la puerta?

- Pueden pasar - Indicó Teddy Lupin, el ahijado de Harry Potter y nuevo asistente de la Ministra.

Estaban tan confundidos que los tres hombres entraron con paso tenso y curioso a la oficina de Hermione Granger (pues había decidido conservar su apellido). La Ministra de magia se encontraba rodeada de un montón de pergaminos y su elegante moño comenzaba a despeinarse. No había que ser un genio para adivinar que estaba estresada.

La castaña levanto la vista de sus documentos y suspiro.

- Siento haberlos hecho esperar.

- Tranquila, amor. Debes estar cansada después de lo de anoche - Fanfarroneó Ron con una sonrisa traviesa y moviendo las cejas de arriba abajo, logrando así que su esposa vuelque los ojos.

- Gracias por eso, Ronald - Contestó Hermione negando con la cabeza - Este es un asunto delicado, lo mejor será comenzar de una buena vez. Nos llegó información sobre un… admirador de Tom Riddle. Al parecer quiere seguir sus pasos, comenzó con ataques en orfanatos muggles y ahora todo indica que intentará involucrar a Hogwarts y atacar a los estudiantes.

- ¿Qué? - Preguntó Draco completamente confundido.

- Los aurores ya están investigando el caso, pero no teníamos ningún dato sobre Hogwarts - Interrumpió Harry - ¿Cómo lo sabes?

- ¿Recuerdan que paso cuando Tom Riddle estaba en Hogwarts? - Preguntó Hermione con la típica voz de sabelotodo.

- ¿Por qué no levantas la mano y te respondes? - Masculló Draco Malfoy, y al ver que Hermione levantaba una ceja amenazante, agregó - Señora Ministra.

- Abrió la cámara de los secretos - Contestó Hermione - ¿Qué más paso?

- Liberó al basilisco - Contestó Harry sin entender hacía donde quería ir Hermione.

- Exacto, ¿Qué incidente relacionado con el basilisco de Slytherin ocurrió en 1943?

- Se parece a Binns - Murmuró Ron a Harry haciendo que el azabache lance una pequeña carcajada.

- Escuche eso, Ronald - Advirtió Hermione - En 1943, el basilisco de Slytherin asesinó a Myrtle.

- Granger, lo siento, pero no entiendo que tiene que ver todo esto conmigo - Admitió Draco sintiéndose medio confundido, medio molesto.

- A eso llego, Malfoy. Rolf y Luna tienen varios amigos que se encargan de rescatar y cuidar criaturas mágicas. Me comentaron que alguien robó un basilisco de Albania y lo transporto a Londres…

- ¿Cómo es posible? - Preguntó Harry incrédulo - ¿Nadie en Albania pudo notar que una serpiente gigante desaparecía?

- El frio los vuelve inútiles - Negó Ron con la cabeza.

- ¡Dejen de interrumpir! - Se exasperó la ministra - El Ministerio recibe varias lechuzas con mensajes del "heredero del señor oscuro" o el "nuevo señor de las tinieblas"…

- No es por nada, pero ¿no creen que se lo están tomando demasiado en serio? ¿Cómo están seguros que los ataques a los huérfanos, el basilisco robado y las cartas, tienen como siguiente paso asesinar a hijos de muggles en Hogwarts? - Preguntó Draco con escepticismo.

- Nadie sugirió eso, Malfoy - Gruño Ron.

- De hecho, es justamente lo que pensamos - Admitió Hermione - Estamos seguros que el "admirador" de Voldemort quiere atacar en Hogwarts. Éste es el último mensaje que nos llegó - Indicó mientras les pasaba un viejo pergamino con una extraña ortografía.

"La Cámara de los Secretos será abierta. Teman, enemigos del heredero"

Era casi el mismo mensaje que Ginny Weasley (ahora Potter) escribió cuando estaba poseída por el diario de Riddle. Ron y Harry lo reconocieron de inmediato, pues era un hecho que no olvidarían ni con todos los obliviate del mundo mágico. Draco Malfoy también lo recordó, pero su memoria vino acompañada con un sentimiento de culpa. En esos tiempos a él le parecía justo y sensato que una fuerza mágica se deshaga de los impuros.

- ¿Cuál es el plan? - Murmuró Harry despegando a penas la vista del horrible mensaje en el pergamino.

- Son los dos aurores con más experiencia, mejor entrenados y que además pudieron encontrar la entrada a la Cámara de los Secretos con tan solo 12 años… - Comenzó Hermione con voz nerviosa.

- ¿Quieres que vayamos a Hogwarts para proteger a los alumnos? - Adivino Ron mientras su esposa asentía con la cabeza.

- Por supuesto que lo haremos, pero ¿no sería mejor armar un equipo de aurores clasificados para proteger el castillo? - Preguntó Harry Potter, el jefe del departamento de aurores.

- No es cuestión de solamente proteger el castillo y defender a los alumnos, también se trata de atrapar a quien intenta seguir los pasos de Voldemort. Para ello necesitamos que los mejores aurores (es decir, ustedes dos) se infiltren en el castillo y descubran quién es. Ya que esta persona intenta seguir al pie de la letra todos los movimientos marcados por Voldemort, seguramente se hará pasar por un estudiante o alguien del plantel docente del colegio. Necesitará tiempo para crear el caos que Tom Riddle creó cuando liberó al basilisco por primera vez - Explicó la Ministra de Magia, aclarando varios puntos, excepto uno…

- Granger, me parece fantástico y admirable todo esto. Qué bueno que por fin tenemos una Ministra con cerebro y que éstos dos valerosos Griffindors salven a todo Hogwarts nuevamente, lo que aun no entiendo es que estoy haciendo yo aquí. - Expuso Draco con cansancio e impaciencia.

- Necesitamos que tú también vayas, Malfoy.

- Pero yo… - Decía Draco.

- Pero él… - Dijeron Harry y Ron al mismo tiempo.

- Draco Malfoy, eres el único Slytherin de nuestra generación que conoció personalmente a Voldemort. No me gusta ponerte en esta situación, porque imagino lo difícil que debe ser para ti. Sin embargo, necesitamos que alguien que conoce su forma de pensar pueda ayudarnos a detener a este psicópata. Eres la persona más confiable para el trabajo. - Explicó Hermione algo incomoda.

Draco frunció el ceño, obviamente su pasado y su participación en la guerra era algo que quería olvidar. ¿Acaso era difícil de entender que ya no quería involucrarse en algo así nunca más? Era un mago decente, completamente redimido que solo quería llevar una vida en paz.

- Lo siento, Ministra. Yo… - Comenzó a negarse.

- El plan es hacerlos pasar por estudiantes - Interrumpió Hermione - Slughorn preparó una poción mutiato corporis, es parecida a la poción multijugos pero sus efectos duran más. Para usarla se necesita un permiso especial del Ministerio (cosa que ya está resuelta). McGonagall y Neville también están enterados de todo. La directora y los dos jefes de casa están de acuerdo y prometieron ayudar en todo.

Los tres hombres se quedaron con la boca abierta mientras analizaban una por una, las palabras de la castaña. Finalmente Draco pudo reaccionar.

- ¿Estudiantes? - Preguntó, esperando que sea suficiente como para que Hermione aclaré el plan.

- Deben estar tan infiltrados en el colegio como el seguidor de Voldemort. Si van a Hogwarts como los aurores y el ex Slytherin llamarán demasiado la atención. En cambio, los haremos pasar por alumnos de Ilvermony que completaran sus últimos dos años de estudios en Hogwarts. Estarán en la ceremonia de selección y el sombrero los colocará en la casa que pertenecen, es decir a la casa a la que pertenecieron cuando íbamos al colegio.

- Entonces necesitan un infiltrado en Slytherin porque sospechan que el mini-Voldemort está allá - Masculló Draco con el ceño fruncido ¿Por qué siempre echaban la culpa de todo a su casa?

- Es una opción que queremos descartar. De todas formas deben estar pendientes de cualquier movimiento - Tranquilizó Hermione - Miren, sé que es una situación… peculiar. Están en su derecho de negarse (especialmente Malfoy), pero se trata de la seguridad de cientos de estudiantes. Incluso de sus hijos…

Mujeres y su poder de la manipulación. Acababa de tocar la vena sensible de cualquier padre, el talón de Aquiles de los tres hombres que nunca fueron amigos pero que tenían algo en común; el amor por sus hijos.

- Claro que lo haré - Afirmó Harry, pensando en James, Albus y Lily. Sus nobles hijos y su inocente princesa.

- Yo también - Apoyó Ron mientras asentía con la cabeza. Nadie dañaría a la mini-Hermione ni al mini-Ron.

Draco no podía negarse, se trataba de Scorpius… y de redimir un poco el daño que había causado en el pasado. Pero sobre todo se trataba de la seguridad de su único hijo quien tanto luchaba por limpiar su apellido y tener en alto a la familia Malfoy, no podía fallarle.

- Estoy dentro - Aseguró Draco - En una semana comienzan las clases, será agradable pasar todo el día con Scorpius.

- Una cosa más - Interrumpió Hermione - Nadie puede enterarse de esto, nadie además de ustedes, sus esposas y los tres profesores que les mencioné.

- ¿Qué quieres decir? - Preguntó Harry.

- No pueden contarles a sus hijos quienes son ustedes ni que están haciendo allí. Tampoco pueden advertirles que hay peligro, ni…

- ¿Estás loca, mujer? - Se sobresaltó Ron - ¡Tenemos que decirles a Rosie y Huguito!

- ¿Me llamaste loca? - Gruño Hermione provocando que su esposo se ponga nervioso.

- No… yo… no…

- Vale, ¿Por qué no podemos decirles? - Preguntó Draco, impaciente por la discusión marital.

- Por su seguridad - Explicó la Ministra - Cuanto menos implicados estén, más seguros se encontraran. Si por mala suerte el seguidor de Voldemort o algún cómplice (pues no estamos seguros de que se mueva solo) se entera que los niños saben algo, entonces serían un blanco fácil para buscar información.

Tenía sentido…

- Vale, estoy de acuerdo - Asintió Draco, tras asimilar las opciones.

Harry y Ron también prometieron no decir nada y luego de conversar unos minutos más sobre algunos detalles del plan, Hermione les indicó que podían retirarse.

Los tres hombres salieron ensimismados en sus propios pensamientos. En una semana regresarían al castillo.