Fic
¿Quién mato a los Legan?
Por Mayra Exitosa
Capítulo I
Chicago, Illinois
Niel era el mayor de dos hijos de la familia Legan, sus padres Sara y Reymond Legan eran millonarios inversionistas en negocios de importaciones y exportaciones a nivel nacional e internacional. Era un chico introvertido y tranquilo, Elizabeth por el contrario era rebelde, conflictiva y bastante provocadora, ambos se encontraban empacando para irse a Miami Florida, por una temporada como cada negocio que se abría y se promovía, por lo cual pasaban algunos años en un lugar y luego se iban a otra de sus mansiones donde estuviera más cercano a los negocios en los que invertir en esos momentos. Niel fue siempre molestado por su hermana, trataba de competir y de culpar cuando podía de sus travesuras, por lo que a Niel le tocaba llevar la peor parte de la situación, siendo esto un poco divertido para su hermanita, quien no gozaba de muy buenos resultados en sus estudios, pero era la pequeña consentida de sus padres.
- ¡Se lo diré a Mamá Niel! - Dile lo que quieras, no me importa.
Su manera de fastidio ante las insinuaciones de culparlo, cuando sabía que siempre les llamaban a los dos y el recibía los regaños.
Sara nunca daba importancia a las travesuras de su hija, amonestaba a ambos por no importarle lo que sucedía, se encontraba con sus amigas, sus salidas a la estética, paseos con personas de alto nivel social, compras con su hija en los lugares más elegantes, costosos y privilegiados, nunca les ponía atención, tenían maestros, niñeras y toda clase de personal que requieran los menores para ser cuidados, incluyendo maestros de equitación, baile, natación, gimnasia y las actividades que desearan realizar.
El chófer observaba que eran dos pequeños agradables ante sus ojos, meditaba que ya pronto su esposa traería a su hijita, estaba confirmada la adopción y el por fin tendría una hija, Candy, su esposa Carol Binford adoraba a su pequeña, era traviesa, muy buena hija, su padre no podía ser más feliz. La pareja había deseado hijos por años y por fin la pequeña que tanto había esperado en el orfanato sería llevada por los Binford quienes viajaron de Chicago a Florida por un trabajo mejor. Donde Carol esposa del chófer sería cocinera.
- Candy tu padre y yo estaremos contigo en cuanto terminemos de trabajar. - Si mami, vendré a casa en el transporte y esperare a que lleguen. - Te dejare fruta fresca para que comas mientras llego.
Candy tenía una casa en el área de trabajadores adyacente a la mansión enorme y majestuosa que estaba situada frente a la playa, con una vista magnifica del mar abierto e inmenso, luciéndose la belleza de las blancas paredes y bellísimos cristales costosos que hacía ser una de las mansiones más evaluadas con paradero de yates y un helipuerto para la familia.
Muchas personas importantes deseaban la amistad de los Legan, tener contacto con ellos era tener negocios y una vida asegurada, sin embargo, para ella no era así, ahí trabajaban sus padres y el transporte escolar iba por ella en las mañanas y la regresaba en las tardes. Su padre le ayudaba con los estudios y en una conversación le dijo a su esposa - Mira Carol, nuestra pequeña tiene problemas de matemáticas, exactamente igual que la hija de los Legan, al parecer no se les da bien los números, pero el joven Legan es muy listo, imagino en ocasiones que desee ayudar a su hermana, pero no lo hace. Candy curiosa preguntaba - Si deseas voy a tu trabajo y vemos los problemas en tu tiempo libre. - No es mala idea - ¿Cómo ves mi vida, nos llevamos a Candy mañana?
Ese fue el primero de muchos días que aprendió matemáticas, no solo con su padre, al parecer el hijo del jefe, no le desagradaba la niña del chófer y en su forma tan engreída, le daba su tiempo, ayudándole en algunas cosas. Con los años, los niños crecieron, cambiaron fue ya cuando ella tenía quince y decía a sus padres que estudiaría enfermería, a lo que Niel escuchaba y le intrigaba la niña que admiraba al ser bajita, menuda y muy llamativa ante sus ojos,
- Candy, ¿vas a ser enfermera?
- Si, mis padres son mayores, me gusta que puedan contar conmigo, así podré curarlos.
- Mi padre me enviara a Harvard, estudiare negocios internacionales, luego regresare aquí los veranos y… podría invitarte a salir.
- ¿En serio? Mi madre dijo que no me acercara a ti, sabes bien que… no es correcto. Candy notaba que Niel la miraba insistente, no le era indiferente, pero nadie lo conocía como ella, era rudo y no tenía modos para tratar con las personas, pero con ella era distinto, la trataba con aprecio, su familia no le parecía que él se le acercara o conversara con ella, sabía que eran de distintas clases sociales y que el sería un hombre muy rico cuando fuera mayor. Niel la sacaba de sus pensamientos, acariciándole con delicadeza su mano,
- No tiene por qué saberlo. Candy se ruborizaba y tal como lo había dicho, el verano llegó y una tarde Candy y Niel desaparecieron en uno de sus paseos planeados. Subir a un auto deportivo y costoso era algo increíble y a ella le gustaban los detalles que el joven tenía, pero las veces que salieron, fueron relativamente muy pocas, pues en su última salida, Niel seducía a la joven Candy y entre sus paseos, perdía su virginidad, cuando algo salía mal al ser primeriza, tuvo algunas dificultades. Niel trato de resolverlas llevándola al hospital y cuidando de ella. Candy estaba avergonzada, nunca había tenido relaciones, en parte lo deseaba y en parte se arrepentía. Ahora sus padres y todo el mundo se daban cuenta de que había pasado el fin de semana con Niel y no con una compañera de la escuela. La madre de los Legan molesta alzaba la voz, mismo que no le pareció bien todo lo que se había enterado, al haber sido avisados por un hospital al ser menor de edad la joven.
- ¿Cómo pudiste, Niel? No es de tu clase, hijo, será una lista y quedará embarazada. - Mamá nos cuidamos, es solo que… la lastime y esta dolida, su madre también la llevo al hospital y… - ¡oh Niel! tendré que cambiar de empleados, pagar los daños, tu padre se va a enterar, eres un inconsciente, Niel.
Candy desde los jardines por una ventana observaba como Niel se molestaba en defenderla, sabía que ella había sido la culpable y Niel se enfadaba con sus padres, vio como discutía y su hermana escuchaba tras la puerta, con cierta alegría de que no le fuera tan bien a su hermano en ese regaño, mientras que ella veía todo. Niel jamás se había molestado y alzado su voz tanto como esa tarde, sus padres lo enviaron a un colegio militar, para Candy reconocía que había sido por su culpa que Niel había perdido su ingreso a Harvard, a ellos los corrieron y ella vio como sus padres tenían que volver a Chicago para buscar de nuevo trabajo. Candy nunca supo de la indemnización tan grande que les pagaron a sus padres por lo sucedido, ellos tuvieron mucho dinero y lo escondieron avergonzados, tratarían de pagar con parte de ello la escuela donde Candy estudiaría.
- Mamita, perdóname - Candy, eres aun una niña, él ya es mayor de edad, no debieron hacer eso, además que no te enseñe valores y respeto por tu persona, que no te dije que eso es solo hasta el matrimonio. - Ya déjala, mujer, el joven me dijo que fue él quien la sedujo, acepto su responsabilidad, son sus padres los que se niegan a ver que su hijo se enamoró de la niña del chófer. Candy hija, te cuidaremos, estudiaras y procura no acercarte a hombres que solo te harán sufrir, mira que feliz soy con tu madre y contigo, somos una familia y ese joven, se casara con una mujer de su clase. - Perdóname, Papá. Candy estaba muy arrepentida de lo sucedido por su falta de cuidados ella metió en problemas a los que la apreciaban y se culpaba por ello.
Por la noche, un extraño ruido en su ventana de su habitación era Niel quien se despedía de ella, - Candy tengo que irme, pero no te preocupes, un día volveré por ti y nadie nos separara. - No lo hagas Niel, tu familia te quiere y quiere lo mejor para ti, no soy lo mejor para ti, ahora que… siento mucho haberte metido en tantos problemas, cuídate mucho.
Niel lucía molesto y Candy sabía que por su culpa a él le habían mandado a otro lugar en vez de a su universidad, se sentía tan mal que jamás la perdonaría, si ellos no hubieran tenido que ir al hospital, todo hubiera quedado entre ellos, pero nunca se imaginó que sería un problema lo que hizo, aunque al principio tuvo mucho miedo, al final ella lo permitió y nunca lo detuvo, ni hubiera podido, aunque lo intentara, su cuerpo estaba hipnotizado o fuera de control. Lo mejor sería no tener novio por un buen tiempo, tenía que aprender a no salir con amigos, y no juntarse con jóvenes que no eran como ella.
Continuará...
Muchas gracias por todos y cada uno de sus comentarios, esta historia fue realizada hace tiempo para El Clan Ardlay
y esta siendo editada y subida ahora en la plataforma
deseando sea de su agrado,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
