Hey, bienvenidos a otro Oneshot de la colección, espero que sea de su agrado, si lo es, pueden encontrar contenido similar en mi cuenta, de hecho, me gustaría que mis historias más pequeñas recibieran algo más de atención.

Por Homecoming la actualizare pronto.

Oh, si alguien vio/leyó Gotoubun no Hanayome, le debo una disculpa de antemano.

Si se preguntan si esto tiene alguna cronología depende enteramente del lector, pero si tuviera que ponerlo en algún espacio lo pondría muy al principio.


"Entonces ¿que te pareció?" Pingua en su usual indumentaria de aviador tomo un par de pasos delante del restaurante del que habían egresado, Michiru lo seguía un par de metros desde atrás, se tomo unos segundos para dar su respuesta.

"Fue divertido… " La salida, aunque agradable y el hecho de que intentaba mantener su máscara de buen humor, aún era evidente que había algo que la molestaba y no podía ocultarlo, su lenguaje corporal, sus gestos y el aura de melancolía que tenía desde hace días estaba presente en todo momento sin importar cuanto intentará pasarla bien.

No estaba relacionado con el hecho de que tenia que usar su forma humana para transitar en público.

Estaban en Tokio, cruzando la costa estaría Animacity, habían venido volando en un capricho rápido, Pingua fue bastante espontaneo al invitarla.

Obviamente alguien no lo había tomado bien.


"Oye, aún no hemos acabado esta conversación" Aun después de una positiva bastante simple seguía siendo muy insistente, hablar con Shirou en este momento solo la hacia sentir mal.

Porque le importaba tanto… si él no…

Suspiro pesadamente desde el otro lado de la terraza, estaba lista para salir hace tan solo unos minutos, o lo estaba hasta que Shirou se entero de que saldría al exterior.

El había protestado enormemente por lo riesgoso que era salir de la ciudad, Michiru no había tenido mucho que decir al respecto, ante la lluvia de reclamos del mayor, se decidió por una respuesta corta.

Por un momento Shirou sintió que la atmosfera se volvió densa al punto que el tuvo que el mismo se tensó.

"Solo quiero despejarme un poco… no me siento bien últimamente" espeto en un tono ácido aun dándole la espalda y con una sensación desagradable en el pecho.

Después de escuchar esa línea y con esa voz, Shirou detuvo en seco su oposición, temiendo que la chica realmente tuviese un problema… había sido una semana inusual incluso para ellos, Michiru parecía abatida y renuente a hablar con él, no podía dejar de pensar que la causa de esa melancolía era él mismo, no pudo argumentar mucho mas al enfrentar tal pensamiento.

Aun se sentía sumamente inseguro… pero supuso que lo mejor era darle espacio.

Michiru espero su respuesta dándole la espalda, estando segura de que su próxima frase sería un tosco "Haz lo que quieras" pero en su lugar el lobo pronuncio un inseguro "Esta bien, solo… ten cuidado"

Aun con toda la tormenta de emociones que pasaban por su cabeza, no pudo evitar conmocionarse por ese tono comprensivo tan inusual en él, por un momento su ceño se transformó en una sonrisa simplona y confianzuda.

"Si… esta bien" Le aseguro sin más, por un momento, sintió la barrera entre ellos sacudirse levemente.

Shirou le sonrió suavemente de vuelta, no había mucho más que decirse, justo después de eso fue escaleras abajo a su encuentro con el albatros.

Ahora están frente a un restaurante japonés moderno, con la casi caída de la noche.

"Es bueno escuchar eso, porque aun hay una sorpresa mas" Pingua noto el humor efervescente de la tanuki en todo momento, pero eso nunca lo detuvo de intentar levantar sus ánimos.

Michiru suavizo su semblante algo ansiosa de saber que era lo que tenia que mostrarle.

"Hoy es mi ultimo día en la ciudad… tengo que seguir el rumbo que interrumpí cuando volví para darles una mano con su pequeña crisis" Su voz tuvo una decaída de animo, pero aun si seguía sonriendo, Michiru, aunque algo triste… no se sintió especialmente mal por ello.

Pingua dio un par de pasos hacia ella.

"Has mejorado mucho con tu vuelo, le has sacado provecho a esas habilidades… eso me llevó a pensar…" Se rasco la cabeza ante el siguiente paso.

Michiru seguía divagando entre momentos donde estaba en la conversación y dentro de sus propios pensamientos.

"¿… Quieres acompañarme?" Espeto como si fuese algo de lo que quisiera sacarse del pecho.

Michiru fue devuelta a tierra de su viaje entre sus pensamientos.

"¿Eh…?" Michiru parpadeo varias veces, no se había centrado del todo para escuchar a detalle esa propuesta.

"Solo… creo que tienes el espíritu de aventura que se necesita para ser una errante… además, se que has estado desanimada últimamente, así que pensé que un cambio de aires te vendría bien, ¡vamos! Sera divertido, visitaremos Europa, América, suena genial ¿no?" Pingua estaba demasiado entusiasta de repente, por su lado Michiru empezó a sentirse del modo opuesto.

"Espera, Espera, Espera" Coloco sus manos al frente deteniendo al mayor en seco "Pingua, ¿te das cuenta de lo que me pides? ¿No crees que es muy precipitado? Además, tengo trabajo en la ciudad, todas mis cosas están con los Horners y no puedo llevar mucho mientras vuelo" Le enlisto contando cada contra con cada dedo.

Pingua mantuvo una sonrisa reconfortante en todo momento.

"Todo eso seguirá aquí para cuando volvamos, no será para siempre, considéralo unas vacaciones" Intento animarla, pero la mirada de Michiru no cambió, por alguna razón empezó a sufrir un malestar muy familiar "Entonces ¿que dices Michiru?" Le extendió una mano que la chica se limito a observar con una infinita aflicción.

"Pingua… no" Su tono se volvió brusco de un momento a otro, realmente su humor era malo incluso antes de que la invitara a pasar el día… sus ánimos estaban mejor después de una buena tarde de rondar por la ciudad y comer algo bueno, pero ahora sentía que estaba de vuelta en esta mañana.

"No es un estilo de vida que se ajuste a mi… simplemente no creo que sea lo mío… no quiero irme de la ciudad" Michiru intento suavizar su negativa mientras acariciaba su propio hombro con una mueca de incomodidad.

Pingua sintió que había tocado un nervio, se apresuro a reformular sus palabras e intentar remediarlo.

"Bueno… esta bien, no tienes que responder ahora y no tengo que irme justo hoy, ¿que tal si lo piensas por una semana? Y si aun… " Intento poner una mano en su hombro con las mejores intenciones… pero Michiru retrocedió un paso sin mirarlo a los ojos.

Pingua detuvo su mano ante el indirecto rechazo, hubo un silencio bastante incomodo para los dos, los pocos peatones alrededor estaban completamente inadvertidos de ellos.

Tal vez lo mejor era llevarla de vuelta a la ciudad.

Antes de decir algo más, el sonido de un motor inundo la fachada del restaurante, ninguno creyó que fuera algo de importancia… hasta que el origen de ese ruido se estaciono junto a ellos.

Era una motocicleta, una Harley Davidson del 42… Pingua la reconoció por el hecho de que era una muy usada durante la guerra, la cosa en si era una antigüedad.

El conductor se retiro el casco… para sorpresa de los dos… era Shirou.

En ausencia de su abrigo usaba su inusual chaqueta negra.

Ambos caminantes le dedicaron un largo vistazo al peliblanco que se mantenía plano en el asiento del vehículo.

("Que….?") Pensó Michiru.

("… Demonios…?") Le siguió Pingua

("…. Estoy haciendo?") Finalizo Shirou.

Se tomo unos segundos para poder decir lo que quería, aun con la atmosfera rara que él mismo había creado.

"La alcaldesa nos necesita de vuelta en la ciudad… tenemos que irnos" Decidió romper el silencio abrumador, ambos en la acera no supieron como responder a ello, Shirou de limito a sostener su máscara plana sin realmente querer repetir lo que dijo, pues una buena cantidad de vergüenza crecía en su estomago, anudándolo y repitiéndole que lo único que le seguía serian burlas.

Pingua, aun impactado por el escenario tan cliché dio un paso al frente para resolver la atmosfera.

"Oye amigo, estábamos hablando sobre algo importante, no es muy cortes…" Pingua intento ser compuesto, pero su charla sermón se corto al ver a Michiru correr de su lado e ir al vehículo.

Shirou, sin alterar su expresión, pero secretamente sorprendido le ofreció otro casco, uno azul con un visor y un barbijo para sujetarlo, se lo coloco a prisa para vista de ambos varones.

Se subió detrás del asiento, sujeto la chaqueta de Shirou y miro a Pingua algo contrariada.

"Y-yo creo que no nos veremos pronto, así que… adiós Pingua!" Intento sonar lo mas cordial posible, Pingua solo atino a agitar su mano en señal de despedida, seguido de eso, Shirou arrancó dejando al hombre vestido de piloto en la acera.

Tuvo que tomarse unos momentos para digerir lo que acababa de pasar… se cercioro de que nadie hubiese prestado demasiada atención a lo ocurrido, afortunadamente la gente alrededor aun parecía darle igual lo recién.

"Ufff, creo que el "No" dolió menos…" Dijo con bastante ironía intentando no perder le buen humor, antes de ponerse en marcha… tenía que preparar algunas cosas antes de volar a su siguiente destino.

Aun volvería a Animacity alguna vez… no era tan inmaduro.


El paseo por el camino había sido silencioso con todas las turbulencias en la mente de ambos, Shirou mantuvo los ojos en el camino todo el trayecto de la ladera de las montañas mientras sentía a la tanuki sujetar su cintura firmemente, los pensamientos de ambos se burificaban en dos direcciones distintas, Shirou se sumía en la vergüenza por sus recientes acciones… pues aun tenia pendiente el explicar muchas cosas a la chica, entre ellas que demonios hacia en Tokio y como había llegado tan rápido.

Entre tanto… Michiru solo podía centrarse en lo emocionante que era cruzar el camino a toda velocidad en dos ruedas, tuvo uno o dos momentos en toda su vida imaginándose en una motocicleta… como el piloto obviamente.

Pero esto no estaba mal en absoluto.

Aumento su agarre en la cintura del mayor… disfrutando de la vista de la lateral del camino que daba vista a la costa, el camino que los llevaría a la siguiente misión.

Devuelta a la ciudad.


La emergencia en cuestión no había tomado resolverse más de unas horas… volver con Michiru desde Tokio le tomó dos, eso sumado al hecho de que no era algo tan serio como para no resolverlo por su cuenta evidenciaban mas sus motivos… la realidad es que el ya estaba en Tokio cuando la alcaldesa lo llamo para respaldar una investigación sobre un laboratorio clandestino que intentaba distribuir una droga del inframundo criminal en Animacity.

Se esforzó para convencerse a si mismo de que la razón de hacerlo era únicamente la seguridad de la chica.

Y contrario a como lo había plasmado, el laboratorio era tan pequeño y poco vigilado que incluso unos cuantos oficiales podrían haberlo asediado una vez que recopilaron la evidencia suficiente.

Había usado eso como excusa para poner fin a la cita de Michiru.

En otras palabras… esa había sido la movida mas patética y desesperada que había usado en su larga vida… o al menos de las que podía recordar.

Había hecho el papel del idiota celoso impecablemente, lo sabia y seria un registro permanente de que vivir mil años no te enseñaba a ser maduro en absoluto.

Era un adolescente idiota de manera permanente.

Y aun así, Michiru no se molestaba en apalearlo o recriminarle, en cambio estaba terminando con las sobras que Melissa había dejado para ella, pues la chica se había ausentado para pasar la tarde en Tokio, el constante estrés acumulado le había abierto el apetito de nueva cuenta.

Ahora ambos lavaban los platos de aquella merienda tardía.

Shirou no sentía que tuviese derecho cruzar palabras con ella de nuevo, pero eso no detuvo a Michiru de hacerlo ella misma.

"¿De donde sacaste la motocicleta?" Pregunto con un humor considerablemente mejorado en contraste a las respuestas cortas y evasivas de esta mañana.

Tampoco se sentía con derecho a negarle una respuesta.

"… Siempre esta guardada en el almacén junto al edificio, con otras cosas que no puedo guardar aquí" tenia permitido saltar entre edificios en la ciudad… pero cuando debía salir por cualquier encargo tenia que recurrir a Marie y su barco, o en este caso con motivo de moverse mas rápido en la urbe de Tokio, había optado por su vieja motocicleta.

Le dio otra pieza de la vajilla de Melissa para guardarla en la alacena, la mujer mayor les advirtió que ellos se encargarían de cualquier tarea de ultima hora.

Siguieron en su sistema de lavado en silencio por unos segundos más.

Considerando que la atmosfera rara entre ellos se había atenuado… supuso que era el mejor momento para resolver los asuntos pendientes.

Sin mirarlo, Michiru empezó a hablar sumamente insegura.

"Oye… se que hemos estado raros últimamente, pero… si no quieres darme una respuesta… no te voy a presionar, solo quiero que sepas que todo esta bien" Mantuvo una voz serena, ser rechazada era algo poco familiar para ella, ella siempre creyó que de verse en esa situación podría asimilarlo de forma madura, pero era más difícil de lo que parecía, así que se había puesto distante con él los últimos días como un sistema de defensa automático, pero el estar distantes era aun mas doloroso que el rechazo en si.

Misma razón por la cual aun contra sus protestas, había accedido a acompañar a Pingua a pasar el rato cruzando la costa.

La situación se había vuelto incomoda al final, en secreto, agradecía que Shirou se hubiese aparecido… aunque aun le debía una disculpa a Pingua por dejarlo así.

Shirou decidió que era su turno de hablar.

"Michiru…" El mayor hablo en voz alta junto a ella, se sintió algo inquieta por la voz profunda y seria que había usado, pero se dispuso para escucharlo con algo de anticipación.

Tal vez…

"No se de que estas hablando…" Dijo con su usual expresión ilegible, Michiru sintió una punzada en el estómago.

¿No lo sabia?

"Espera… ¿No me escuchaste… en la terraza… ese día, el aniversario de la cooperativa?" Balbuceo intentando mantener los pies en la tierra.

El recuerdo de su declaración de ese ocaso era uno bochornoso y sumamente horrible, habían tenido una conversación agradable y el momento le parecío el correcto, sin embargo, termino haciendo una muy mala elección de palabras lo cual la había descolocado y obligado a confesarse de manera poco elegante, había sido tan improvisado y raro que se arrepintió de inmediato, sumado al hecho de que Shirou no respondió en un largo rato dejándola agobiada al respecto solo lo hacia peor.

Shirou ahora caía en cuenta de que se había perdido de algo importante.

"Y-yo, no… lo lamento, es que… creo que… que no estaba prestando atención, ¿era importante?" Su mascara estoica se caía a pedazos al enterarse de que la renuencia de la chica hacia él era ni mas ni menos que su culpa, tal vez tenía demasiadas cosas en la cabeza en aquel momento que paso por alto la charla de la Tanuki, se apresuraría a remediarlo, pero tenía que saber que era lo que…

"N-no, no era nada importante, p-puedes estar tranquilo, m-me alegra que lo hayamos aclarado" Tropezó entre frases gesticulando y sonriendo como podía "Creo que me iré a dormir… buenas noches" Michiru le comunicó, termino de guardar el ultimo plato y se apresuro a la terraza.

No se dio cuenta de cuando terminaron de lavar, quiso ir tras ella, pero se detuvo después de un solo paso.

"… Esta bien" Aun si estaba intrigado… no creía ser quien para entrometerse en la vida de la chica por segunda vez en un día, decidió que podría vivir con la duda solo esta noche.

No le gustaba esa idea…


Salió a respirar el aire nocturno antes de digerir lo que ocurrió, toda esta semana había sido la mas incomoda de su vida por la nula comunicación que ambos se tenían, Shirou era un idiota ensimismado que solo veía a corto plazo, ella era una adolecente igual de idiota que solo tomaba las dos primeras impresiones que tiene delante para actuar, en conclusión… Ambos eran idiotas.

Pero suponía que esto era lo mejor… aun no habían arruinado su amistad, podían volver a ser un equipo pleno en la protección de la ciudad y buenos amigos como lo habían cultivado en el ultimo par de meses.

Y si las cosas se daban… ya surgirían los sentimientos que ella quería que él correspondiera… algún día, pero ahora tenia una segunda oportunidad para moderarse y actuar de manera prudente.

Se quedo ahí de brazos cruzados en la terraza siendo bañada en el sutil viento frio de la noche, mirando al vacío y sintiéndose enormemente insatisfecha.

"Ughhh~" libero un gemido ahogado de pura frustración.

Corrió a toda prisa a su habitación para ponerle fin al día de una buena vez.


Aun a este punto no pudo resolver para irse a dormir, busco cualquier cosa que aun necesitase ser concluida en su escritorio, solo para rectificar que todo estaba en orden, el reporte del incidente de hoy quedo a cargo de Tachiki y la comisaria, por lo cual solo le restaba permanecer en su oficina e intentar no deambular por los pensamientos relacionados a Michiru.

No estaba haciendo un buen trabajo.

Quería molestarla con eso, aun si la consecuencia final era ser vetado de su habitación… pero no era lo suficiente osado como para tomar el riesgo.

Estaba tan ocupado fantaseando sobre los posibles desenlaces de una charla que nunca tendría, que le tomo algo de tiempo percatarse de que había alguien mas en la oficina con él, sin mucha elegancia se dio la vuelta a toda prisa encontrándose con Michiru.

La chica en su top y shorts usuales, sin su sudadera roja, le miro intensamente desde el otro lado de la alfombra.

"Te dije que me gustas…" Le escupió sin mas, con un gesto frustrado e incomodo, apretando los puños y mirando a la alfombra con un teñido rojo en el rostro que ahora se asomaba por debajo de su mascarada de tanuki.

Shirou sintió que lo habían golpeado en la cara con una toalla húmeda, quedo atónito imposibilitándole dar una respuesta inmediata o decente.

Michiru intento darse algo de valor tomando una iniciativa de la que incluso ella se consideraba incapaz.

"¿R-recuerdas cuando te molesté el San Valentín, cuando te dije que no tenías amigos que te dieran regalos además de a mí?" Shirou tuvo una rara sensación de molestia al respecto "¿Y te dije que al menos una chica en el mundo podría enamorarse de alguien como tu?" Camino bruscamente hasta estar a solo un metro de él, procedió a señalarlo directamente con una de sus garras.

"Bueno… E-esa chica soy yo… así que, ¡lástima por ti!" Dio su mejor intento de una sonrisa burlona, pero esta se torció mientras más hablaba en voz alta, su confianza se caía en pedazos mientras daba esas ultimas líneas.

Shirou siguió en blanco en su asiento…

Lo ultimo que quedaba de su confianza salió corriendo dejándola en una situación por demás lamentable.

No sabia porque… eso había sonado mucho mas elegante en su cabeza.

Este era el resultado, Shirou seguía atónito frente a ella sin ser capaz de recomponerse, pero ella no lo vio así.

Michiru tomo su silencio como una respuesta indirecta, esto había sido mala idea, se precipito de nuevo… estas eran las consecuencias, seria rechazada de verdad esta vez.

Shirou tenia todo el derecho a darle un no… ella no era apropiada para él, no tenia algo que lo hiciese desearla.

Se dio la vuelta y dio un par de pasos apresurados dispuesta a escapar viéndose con su peor escenario realizado.

Solo estaba un par de pasos lejos de la puerta antes de que Shirou la atrapara por la muñeca, se aterro ante el repentino movimiento, su primer instinto fue forcejear, pero no pudo hacer nada mas después de mirarse de frente, Shirou observó a su acompañante sin realmente saber porque la había perseguido o saber que hacer ahora que la tenía al alcance, suavizo su agarre en su muñeca sin realmente desear dejarla ir, al ambiente se torno tan intenso que el respirar se había vuelto un trabajo.

Michiru contemplo el escenario que se había creado… si esta era su oportunidad, no la iba a dejar al aire.

Michiru decidió tomar algo de iniciativa, lentamente convirtió su aprisionamiento en un agarre entre las manos de ambos, la sensación era… linda, para ser un gesto tan simple, entrelazar dedos se sentía tan especial para ella que no pudo evitar sentir como su estomago se sentía blando y cálido.

Su piel blanquecina contra las almohadillas de sus nada amenazantes manos de tanuki se sentían tan bien.

El gesto de Michiru se convirtió en una sonrisa de anhelo, miro al mayor, la usual mascara severa y reprendiente de Shirou ahora era tan suave que le recordaba a aquel día en la terraza, donde le dijo que se quedaría en la ciudad como una beastman, una sonrisa reconfortante y amable que ocultaba un enorme alivio.

Era un excelente momento para acercarse, no había que esperar mas, podía ser ahora si ambos lo querían así, querían cruzar ese umbral lo antes posible.

Shirou soltó su mano con algo de premura y llevo ambas manos a su lugar correspondiente en su cintura, ella coloco sus propias manos en su polera para aproximarse aun mas a su cara, tenían una diferencia de estatura bastante obvia.

Michiru le advirtió con una mirada y un gesto divertido que tendría que bajar por ella, este capto el mensaje para alegría de ella, atrapar sus indirectas para variar era una buena señal.

Antes de inclinarse hacia ella y concretar el acto, se tomó el tiempo para verla a detalle, esos ojos tan hermosos y cristalinos con un color tan particular como su personalidad, sus facciones tan suaves que la hacían ver tan atractiva ya fuese como tanuki o humana, su cabellos tan sedoso y bien formado olía tan bien al tenerla tan cerca, su modesta pero atlética figura propia de una joven mujer, no le quedaba duda de que a sus ojos Michiru era preciosa.

Tener permitido estar tan cerca de ella era un honor.

Finalmente tomo el permiso que le daba para tomar sus labios, se acercó hasta que sus alientos dieron paso a un beso simple, un rose tan gentil y lento fue lo que les siguió, el tacto entre sus labios fue completamente enternecedor y reconfortante para ambos, Michiru contuvo su aliento por completo para disfrutar a plenitud lo que era su primer beso, una meta que para ella estuvo completamente desatendida en su vida de colegiala, ahora estaba agradecida de que tal suceso se hubiese reservado para Shirou.

Le dio algo de espacio para que ella pudiera respirar, apenas Michiru noto la distancia que se hacía en su ansiado beso, esta fue directa por él para poder unirse de nuevo, siguieron con su pequeña sesión de besos de tórtolas, sintiendo que eran lo único en el mundo.

Hasta que alguien toco la puerta de la oficina dándoles un ataque al corazón a ambos.

Pudo sentir como la cola de Michiru se erizo ante la repentina invasión a su intimidad.

"Ogami, ¿tiene un minuto?" La voz cordial de Jem sonó del otro lado de la puerta.

Ambos perpetradores se miraron con pánico, Michiru estaba en blanco, así que se encomendó a cualquier solución que el lobo pudiese concebir.

"¿… No?" Shirou se mordió la lengua al pronunciar un monosílabo tan poco apropiado para la situación, Michiru pronuncio un quejido por el despliegue de idiotez de la persona que ahora seria su amante… sintió una repentina puntadita de felicidad que le hizo sonreír.

"Oh… bueno, yo… esperare hasta mañana" Jem sonó contrariado por la respuesta negativa, pero supuso que el joven necesitaba algo de privacidad.

Una vez que no hubo rastro de Jem ambos suspiraron de alivio, cualquier observación que Michiru tuviera ante tal suceso se convirtió en una risita adorable, Shirou sonrió suavemente al escucharla reír después de una semana tan dura para los dos.

Aun estaban bastante cerca, incluso con la ultima interrupción seguían en la misma posición comprometedora, ambos le dedicaron un largo vistazo al sofá de la oficina, se miraron entre ellos pensando lo mismo.

Michiru tomo su polera y lo arrastro al mueble, una vez al frente, con una risa encantadora se lanzo sobre el lobo en el sofá acorralándolo en el acolchado del mismo.

Esa impaciencia empezó a preocuparlo, pero ella se encargaría de hacerlo olvidar todas sus preocupaciones, ahora tenían toda la libertad de desearse y besarse hasta que estuviesen satisfechos…

Le debía una semana entera desde que ambos podrían haber estado juntos… una semana entera de besos y mimos, el podría no saber como consentirla, pero tendría que deducirlo sobre la marcha.

Lo atrapo de nuevo con sus labios, esta vez aun mas enfrascada en saborearlo después de la interrupción de su beso… Shirou lo supo de inmediato, ella no sabia como besar, esto era un despliegue de hambre y pura iniciativa, sus besos eran torpes casi rosando en la brusquedad, sintió miedo de nuevo, miedo de no poder detenerla en caso de llagar a un territorio peligroso.

Tendría que esforzarse si quería seguirle el ritmo.

Ese sofá sería su nido de amor mientras su arrumaco perdurara.


Espero que fuese lo suficientemente meloso para su agrado, si alguien capto ciertas similitudes debo declararme culpable, estaba tan enamorado de la escena que quería escribir una escena similar, pero al final termino siendo idéntica y simplemente no pude cambiarla.

Aun así, se recibe cualquier comentario o critica, también pueden darle su apoyo a la historia si fue de su agrado con un upvote o un fav.

Espero verlos más adelante, Mister se despide.