Wei Wuxian caminaba desconcertado, sabía que estaba en el muelle de Loto, pero no podía reconocer el lugar, suspiró cansado antes de que una ligera risa captará su atención, giró su rostro y al verla sentada mientras veía algunos peces en el río, se acercó temblando captando su atención. Al ver a su joven Shidi Yanli sonrió e hizo un gesto de manos llamándolo, para ella lo pasado meses desde que este dejó el muelle de loto para ir a proteger a los pocos sobrevivientes Wen, no mentiría que se había decepcionado un poco pues se prometido estar juntos para siempre y él no había cumplido su parte, pero conocía tan bien a ese niño que sabía que si decidía quedarse con ellos era por algo.

—A-Xian— llamó, el joven se acercó a pasos cortos. Al estar lo bastante cerca se dejó caer de rodillas para después abrazarse a ella y comenzar a llorar. El ceño de Yanli se frunció dándose cuenta de lo delgado que estaba — ¿Qué es lo que sucede xianxian?

—Tengo miedo Shijie, tengo miedo que si bajo la guardia, aunque sea un segundo el mundo se vendrá abajo, y no se si pueda sobrevivir a eso.

La joven comenzó a acariciar su cabello suavemente: —Tonto A-Xian ¿Crees que tu Shijie te dejaría solo? Estoy aquí, siempre lo estaré.

—No es verdad, voy a morir lo sé todo el mundo planea mi muerte desde que me convertí en el Patriarca Yiling, pero eso no es lo malo Shijie— levantó la mirada del regazo de la chica y la miró— Mataré a Jin Zixuan y poco después te mataré a ti y no quiero hacerlo, solo quiero que los Wen estén en paz que no les falte nada, pero todo el mundo del cultivo nos odia y porque mi cabeza tiene precio todos aquellos cercanos a mí también.

Sin decir nada Yanli lo obligó a recostarse sobre su regazo nuevamente y comenzó a acariciar su cabello, Wei Ying comenzó a sentir una humedad que caía sobre su cabello y el olor a óxido junto a algo quemándose le obligaban a levantar la mirada, pero se sintió tan cómodo hacía tanto que no sentía el calor de su hermana y quería disfrutarlo un poco más.

—Oh, A-Xian es que ¿Acaso no te has dado cuenta?— el ojigris frunció el ceño.

—Ya nos mataste Wei Wuxian— al escuchar la voz del Jin, se separó de su hermana y al verlo su rostro se puso pálido. Jin Zixuan caminaba hacia a él con un enorme hoyo sobre su pecho, de este y de su boca corrían algunos hilos de sangre, sus ojos eran de color negro y su piel estaba ceniza, asustado giró hacia su Shijie solo para ver una de las peores cosas que podría ver.

Su amada Shijie bañada en sangre, su garganta estaba deshecha, de su boca caía un hilo de sangre, sus ojos también estaban completamente negros y sobre sus brazos sostenía a un pequeño Jin Ling que no dejaba de llorar.

—No, por favor— suplicó. Unos pasos a su derecha llamaron su atención, sus lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas al ver como Jiang Fengmian se acercaba a él, había múltiples puñaladas sobre su cuerpo, una de sus piernas se arrastraba lo miró con esos mismos ojos negros vacíos.

—¿Por qué nos mataste A-Xian? ¿Acaso no te ame lo suficiente?

El joven comenzó a sollozar y negó.

—Jiang Shushu, nunca podré pagarte todo lo que hiciste por mí, lo siento mucho. Perdóname por favor.

Antes de que pudiera agregar más, sintió su espalda escocer debido a un golpe que conocía muy bien, giró su rostro y vio a Madame Yu en el mismo estado de su Esposo, en su mano estaba un Zidian que a diferencia de otras veces soltaba chispas de color negro.

—Te lo dije Wei Ying, te dije que serías la causa por la caída de la Secta Jiang. No solo te basto acabar con el muelle de Loto también mataste con la Shijie que tanto decías amar dejando a su hijo solo.

Mientras la antigua Señora de Yunmeng hablaba repetidos azotes caían sobre la espalda del cultivador demoníaco. Y a este le dolían más las palabras de la mujer que los golpes en su espalda.

De la nada todo se detuvo, Wei Wuxian se recostó en el suelo mientras se sujetaba la cabeza y lloraba abiertamente sabía que había sido su culpa, sabía que sobre sus hombros recaía la muerte de muchas personas en especial de aquellos a los que alguna vez llamó su familia.

—Wei Ying— al escuchar la suave voz de su Esposo se tranquilizó un poco y lo vio frente a él de rodillas, sonrió un poco y se acercó a él, pero sintió que fue detenido por algo y por más que lo intentará no podía moverse— Wei Ying ¿Por qué no me amas? ¿Por qué no soy suficiente para ti?

—No digas eso Lan Zhan yo te amo demasiado, más que mi vida. Moriría por ti si así me lo pidieras.

Wangji solo sonrió de manera triste y comenzó a ser azotado una y otra vez.

—Basta, basta ¡No lo lastimen! Fue mi culpa, el culpable soy yo Lan Zhan no tiene nada que ver. Basta ¡Aléjense de él! — sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas y su corazón se estrujo al ver a su amado Lan morderse los labios y cerrar fuertemente los ojos tratando de ignorar el dolor— Lan Zhan muévete, por favor. Vete Lan Zhan, aléjate de ellos ¡Lan Zhan por favor!

No importaba cuanto gritara o intentara moverse los azotes no se detenían ni Lan Wangji se movía, cansado de tanto dejó caer su cabeza mientras mordía con fuerza sus labios, se odiaba por ser tan débil le había prometido a Lan Xichen cuidar a su hermano, pero igual que siempre no pudo mantener su promesa. Al sentir que alguien pasaba a su lado miró de reojo viendo unas túnicas moradas que conocía bien.

Levantó la mirada furioso, encontrándose con la sonrisa burlesca de Wang Lingjiao, la mujer en sus manos llevaba ese horrible hierro con el que marcó su pecho en la montaña Muxi cuando cazaban al Xanwu. Lingjiao solo soltó una risilla antes de caminar hasta Lan Wangji y marcó el pecho de su Esposo con el emblema Wen.

—Aléjate de él— Wang Lingjiao solo rió divertida— Cuando me suelte te juro que el infierno será un premio a diferencia de lo que te haré.

Wei Ying sintió como su cabeza era aprisionada contra el suelo: — Wei Ying incluso en una situación como esta te la das del mejor, acéptalo Lan Zhan se va a morir igual que toda tu familia.

Lo reconoció, entre abrió los ojos dándose cuenta de que tenía razón, era Wen Chao quién lo miraba completamente divertido.

—Veo que crees que estás por encima de nosotros, antes podía creerlo, pero ahora solo eres un inútil que tuvo la suerte de volverse la zorra de Lan Zhan— sentenció para después comenzar a carcajearse, Wei Wuxian bajo la mirada y cerró los ojos, lo sabía ¡Lo sabía muy bien! Desde que reencarnó el Mo Xuanyu su cultivo no estaba al mismo nivel, su cuerpo era frágil y débil por lo que más que un apoyo era una carga tanto para su marido como para cualquiera que estuviera cerca de él.

De nuevo fue consciente de cómo su entorno cambió y aquello que lo aprisionaba se iba, cerró los ojos intentando acallar el dolor que había en su pecho, sintió como sus lágrimas eran secadas por una pequeña mano así que abrió los ojos encontrándose con A-Yuan el cual le sonrió abiertamente.

—Xian-Gege, A-Yuan se va con su familia.

Después de decir eso se puso de pie y corrió hasta donde se encontraban todos los Wen que le sonreían, su dolor se esfumó y con una sonrisa se puso de pie comenzando a caminar hacia ellos, pero las palabras de Wen Qing lo detuvieron.

—Sabes Wei Wuxian, en este mundo hay dos frases que debes decirlas cuando tengas la oportunidad o podrás arrepentirte, no creo que después de esto vaya a tener la oportunidad de decirlas— suspiró— gracias y lo siento— al terminar giró su rostro sobre su hombro y le sonrió dulcemente para después tomar a A-Yuan de la mano y seguir caminando.

En su mente solo se repetía un constante no mientras el dolor y la culpa regresaban, con un nudo en la garganta negó limpió con rudeza sus ojos para remover las lágrimas y comenzó a correr detrás de ellos, ya había perdido todo no le quedaba más, si perdía a los Wen ya no tendría nada. Así que corrió tanto como su débil cuerpo se lo permitía, pero por más que lo intentara no podía alcanzarlos, incluso había gritado sus nombres, pero fue ignorado.

Corrió algunos metros antes de sentirse tropezar, al ver que no sentía el golpe del suelo abrió los ojos y se sorprendió al verse cayendo por el acantilado de los túmulos funerarios una vez más.

—Basta— pidió desesperado, no sabía que era lo que estaba pasando, pero fuera lo que fuera quería que acabará ya. El dolor y la miseria de toda una vida lo golpearon una vez más, se sintió desfallecer, su cuerpo fallar y aunque lo intentara este no reaccionaba, un extraño calor se sintió en todo su cuerpo, un cansancio lo abrumó así que cerró los ojos, cuando sintió que tocaría el suelo sintió como su cuerpo se mecía entre pequeños, suaves y lentos brincos en lo que el consideraba una cama.

Algo asustado abrió los ojos encontrándose con el rostro preocupado de su esposo, intentó hablar per su boca estaba tan seca que el solo esfuerzo le dolía por lo que se detuvo. Wangji solo suspiró dejando que la preocupación de los últimos tres días se fuera.

—Wei Ying…— antes de que pudiera terminar fue interrumpido por los gritos y lloriqueos de los Juniors de su Secta.

—Mayor Wei, Mayor Wei qué bueno que despiertes, estábamos muy preocupados— hablaron al mismo tiempo, el grupo de aproximadamente doce discípulos se encontraba asomándose por la ventana pues, aunque querían estar cerca de su amado Mayor, Hanguang-Jun no se los permitió, pero no era nada justo pues Lan Sizhui, Lan Jingyi, Ouyang Zizhen y Jin Ling si estaban dentro de la habitación.

Zizhen con cuidado se sentó a los pies de la cama llamando la atención de Wuxian, el joven le sonrió ampliamente mientras secaba algunas lágrimas

—Mayor Patriarca ¿Recuerdas que paso? — Wei Ying lo pensó un momento para después negar— Nos acompañabas a una cacería nocturna a las afueras de la ciudad Caiyi, pero apareció un Yao cuando este nos quiso atacar tú recibiste el golpe por nosotros desde entonces has estado inconsciente. — Wei Ying sonrió, con lentitud levantó su brazo, Zizhen sonrió ampliamente y con rapidez se acercó poniéndose de rodillas para que su amado Mayor Patriarca acariciara su cabello como solo él podía haciendo que la preocupación desapareciera.

Lan Wangji fue capaz de notar como todos los jóvenes miraban con envidia al joven Ouyang, es decir, después de tanto tiempo él era el primero en recibir el afecto de su Mayor no podían evitarlo adoraban cada muestra de afecto que recibían del de túnicas negras, aunque esta la mayoría de veces viniera acompañada de una ligera broma.

Wei Wuxian se detuvo y bostezó, Sizhui miró a su Padre y al verlo asentir sonrió: —El Mayor Wei debe descansar, han sido días difíciles para él así que dejémoslo dormir un poco más.

Todos los menores asintieron y se despidieron con una inclinación de respeto. Al verse solos Wangji acarició el rostro de su amado Wei Ying haciéndolo sonreír.

—Wei Ying tiene una familia que lo quiere, por eso Wei Ying no debe ponerse en peligro.

El ojigris asintió y con ayuda de su Esposo se sentó en la cama para poder abrazarlo con fuerza, sintió que todo su mundo se desmoronaba al verlo sufrir por lo que no pudo evitar reprenderse de sus acciones debía recordar que su vida ya no era solo suya sino también de Lan Zhan por lo que cualquier cosa podría lastimarlo, lo obligó a esperar trece años por su regreso no podía lastimarlo más.

—Wei Ying volvió es lo que importa.

Asintió repetidamente a las palabras de Lan Zhan, no importaba cuanto le tomará siempre terminaría por volver a su lado pues es ahí donde pertenece. Se apegó aun más a él y con una ligera sonrisa susurró

—Estoy en casa Lan Zhan.

Wangji sonrió al escucharlo, respondió agarre de su esposo inhalando su típico aroma a Lotos y especias que tanto le gustaba antes de responder: —Bienvenido a casa Wei Ying.