Primer traductor: excure

Autor original: Olga-Voc

ID traducción: 5941970

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¿Qué quieres?

Era una tranquila tarde de invierno. La cena en la casa Vocaloid ya había comenzado y los cansados vocaloids se reunían perezosamente en el comedor. De repente, se escucho un chillido ensordecedor, tan fuerte que parecía que todas las ventanas estaban a punto de romperse con un boom sónico.

"¡AAAAAAAAHHH!" gritó Kaito una vez más, mirando con horror a una cucaracha negra gigante flotando en su helado de fresa derretido. Los gemelos, sentados frente a él, se miraron rápidamente y se cubrieron la boca, intentando no reír abiertamente. No escapó a la mirada escrutadora de Shion.

"¡Vosotroooos! ¡De nuevo!" gritó, señalando a los Kagamine "Lo sabía que…"

No tuvo oportunidad de terminar. La cucaracha comenzó a mover sus patas muy rápidamente, intentando salir del dulce lío.

"¡OH DIOS MÍO, ESTÁ VIVA! ¡AAAAHHHH!" chilló Kaito de nuevo y en ese momento recibió una fuerte patada en la cabeza de Meiko.

"¡¿Por qué?!" Kaito estaba indignado, frotándose la dolorida cabeza.

"¡Cállate y come en silencio!" espetó la mayor de todos los vocaloids, tomando asiento en la cabecera de la mesa. Len no pudo aguantar más y comenzó a toser, suprimiendo la risa.

"¡Mira! ¿No lo ves? ¡Son ellos de nuevo!" Kaito siguió señalando a los Kagamine y luego a la cucaracha atrapada en el helado "Ahora, ¡¿cómo debería comerme ESTO?!"

"¡Piensa que es una cereza!" se rio Rin y Len se partió de la risa descaradamente, incluso cayó debajo de la mesa, riendo como un loco.

"¡Ah, vosotros… vosotros…! ¡Yo…!" Kaito quería decir algo, pero volvió a recibir un golpe en la cabeza.

"¿Ahora por qué fue eso?" sollozó "¿No viste que ellos empezaron todo esto?"

"Me importa una mierda quién empezó. ¡Cállate la boca y come! ¡Un tipo grande peleando con niños!" resopló Meiko apuñalando con su enorme estaca. Por un momento, hubo silencio, interrumpido por la risa de Len debajo de la mesa y la cucaracha escarbando en el cubo de helado. Pronto Len-chan estaba de vuelta.

"Yo, bueno, eh… dejé caer el tenedor…" dijo mirando con malicia a su hermana. Kaito sabía que no había sido un tenedor para nada. ¿Qué necesitaba Len de todas maneras? ¿Sólo estaba comiéndose un plátano?

"¡Sé que estás tramando algo!" susurró Kaito para que Meiko no lo escuchara. Los gemelos intercambiaron miradas y se encogieron de hombros al unísono.

"Yo no estoy tramando nada… ¿Y tú, Rin?"

"¡Igual! ¡A quién le importas, devorador de nieve!" se rio Rin tirándole la cáscara de naranja a Kaito. Incluso siseó de enfado. Estaban a punto de pelear cuando Miku entró a la habitación.

"¡Buen provecho!" sonrió y tocándose el pelo Diva se giró hacia el frigorífico. En un momento, Kaito se olvidó de los gemelos, Meiko, la 'sorpresa' en su helado; estaba mirando a la chica con total asombro. 'Tan elegante…' estaba pensando al ver a Hatsune sacar sus brotes de puerro del frigorífico 'Siempre haciendo dieta, aunque ella no lo necesita, tan delgada… perfecta… con una… una falda muy corta…" Meiko lo devolvió a la tierra desde las nubes, de nuevo.

"¡Deja de babear!" espetó con dureza en respuesta a los ojos azules que la miraban silenciosamente con reproche.

"¡Hola, Miku!" canturrearon los gemelos. Ella sonrió amablemente y le dio a Meiko una mirada interrogante.

"La sal está en el tarro de café con la etiqueta de té" respondió Meiko aún masticando "¡Ya podrías haberlo recordado, no es como si fuera tu primer día aquí!"

Miku se animó y se apresuró a conseguir la sal que tanto necesitaba. Llenó su plato con un poco de puerro salado y se dirigió a la puerta.

"Comeré en mi habitación, es más cómodo" dijo sonriendo. Los gemelos asintieron juntos, Meiko se encogió de hombros con indiferencia como diciendo 'lo que sea'.

"Yo… Miku-chan, ¡esperar!" Kaito saltó de su silla intentando decirle algo a la chica. Apenas logró dar un par de pasos y de repente se cayó, golpeando a Hatsune en su caída. Miku se tambaleó pero aun así mantuvo el equilibrio; solo dejó caer su plato sobre Kaito. Todavía estaba en el suelo intentando averiguar qué había pasado cuando todo el puerro hervido terminó en su pelo azul. Los gemelos ya no se escondían y reían como locos. Incluso Meiko distraída de lo suyo los miró con incredulidad.

"¡Oh! Kaito-kun, ¡lo siento mucho!" Miku comenzó a recoger la comida esparcida. Kaito le dedicó una sonrisa, enviando a los Kagamine a la mierda en su mente '¡Han atado mis cordones!' pensó enfadado '¡Por eso Len se quedó debajo de la mesa durante tanto tiempo!'

"Miku-chan…" Shion desató el nudo y se levantó del suelo "Debo hablar contigo sobre algo…en privado…"

"¡Vamos, proponle matrimonio, muñeco de nieve!"

Len notó la mirada enfurecida de Kaito e hizo una mueca. Rin se rio como loca, imitando a su hermano. Meiko solo sonrió. Hatsune pareció desconcertada al principio, pero luego asintió.

"Está bien. Meiko-san, guárdame un poco de puerro, vuelvo enseguida…"

Seguido por el ceño fruncido de Meiko y la fuerte risa de los gemelos, Miku y Kaito salieron al pasillo.

"Entonces… ¿de qué estamos hablando, Kaito-kun?" la chica seguía mirando hacia el comedor con impaciencia. Quería terminar pronto, porque la grabación estaba a punto de comenzar y necesitaba comer antes de eso.

"¡Sé mi San Valentín!" Kaito cayó de rodillas frente a ella, sacando del bolsillo una pequeña caja con un corazón de chocolate. Miku dio un paso atrás, sorprendida.

"Te lo ruego, mi amor..." susurró, alzando la mirada "¡Mañana es catorce! Vayamos a una ci…"

"¡No!" chilló la chica como si estuviera asustada pero luego se enderezó y dijo "Lo siento, Shion-kun, no puedo. Me… me gustas, de verdad, pero solo como hermano… Y mañana estoy muy ocupada"

Diva se rio la vuelta y desapareció detrás de la puerta del comedor dejando a Kaito de rodillas. Estaba confundido y avergonzado al mirar el lugar donde Miku había estado antes. ¿Qué había salido mal? ¿Por qué Miku tuvo que huir tan rápido? Ella… ¿no lo amaba?... Kaito se obligó a levantarse y se dirigió a su habitación. Estaba mortificado y desesperado. ¡Era tan injusto! Deseó poder hablar con alguien para desahogarse. De repente, en el otro extremo del pasillo, Kaito se percató de Gakupo. Era, de lejos, el único vocaloid que trataba a Kaito correctamente. A menudo hablaban después de las grabaciones y, aunque no eran amigos cercanos, Kaito siempre podía pedirle consejos u obtener apoyo suyo.

"Gakupo, yo…"

"¡Hey! Kaito…" sonrió Kamui "¿También viniste a despedirte de mí?"

"¿Te vas?" parpadeó Kaito. Solo entonces vio una bolsa de viaje que llevaba el samurái y a Megurine, que estaba parada cerca y ajustando la corbata de Gakupo como si ya fuera su dueña.

"Si, Kamui-san va a una actuación, hasta mañana. ¿No lo sabías?" resopló Luka con desprecio "Gaku, ¿no te has dejado nada? ¿Calcetines? ¿Toallitas?"

Gakupo hizo una mueca. Odiaba cuando su nombre era abreviado, particularmente cuando Megurine lo estaba haciendo. Parecía que a la chica se le metió en la cabeza que Gakupo ya era así como su marido, lo que lo irritaba inmensamente.

"¡Luka, para!" la corto, alejándose de sus pegajosas manos. Suspiró, pero no se fue.

"¿Cogiste las pastillas para la garganta? ¿Y las gotas de menta? Y…"

"¡LUKA!" estalló Kamui "¡Me lo llevé TODO! Por cierto, ¡el coche ya ha estado esperando media hora!"

"Bueno, Kaito, ¡me voy!" con una sonrisa inesperadamente cálida, Gakupo se giró hacia un sorprendido Kaito y lo abrazó con fuerza "¡Nos vemos mañana!"

Luka miró a Kaito.

"¡Dame un abrazo de despedida también, berenjena mía!" dijo, acercándose. Kamui simplemente se despidió de ella.

"¿Para qué? Estaré fuera solo por un día… ¡Está bien, cuidaos, chicos!" ante esto, Gakupo salió y caminó hacia el coche.

Luka miró a Kaito de arriba abajo con desprecio, siseando "Pequeño idiota de pelo azul" y salió corriendo, seguramente con la intención de seguir a Gakupo hasta la estación incluso si tenía que correr detrás del coche. Kaito miró en su dirección, desconcertado. ¿Qué fue eso ahora? No, por supuesto, era comprensible que Gakupo también necesitara apoyo, ya que se iría solo a otra parte de Japón, ¡¿pero por qué tenía que abrazar a Kaito en frente de Megurine?!

Luka ya estaba en su contra desde el principio, ahora seguramente mataría al pobrecito vocaloid. Kaito suspiró y subió a su habitación. Sintió como si hubiera un doloroso vacío dentro de su pecho causado por el 'no' de Miku, pero ahora mejoró un poco. 'Si, Gakupo puede consolar sin decir nada…" pensó Kaito sonriendo y recordando el fuerte abrazo de su amigo, su sonrisa y sus ojos cálidos y amables… Esas manos fuertes… ¡Es…Espera! En este momento… ¡¿estaba pensando… en Gakupo?! Kaito saltó y se sonrojó con fuerza. No-no-no, solo eran colegas, eso era todo. Estaba confundido pensando en Kamui, ¡pero eso no significaba nada! De hecho, Gakupo nunca se había acercado tanto antes, ¡olvida lo de los abrazos! Podía despeinar el pelo de Kaito si estaba de buen humor, pero eso era todo.

Shion suspiró de nuevo y entró a su habitación. Dentro era un caos total, calzoncillos azules y cubos de helado esparcidos por todas partes, pero a Kaito no le importaba. Cayó exhausto sobre a cama y comenzó a quejarse desesperadamente, mirando al techo.

"¿Por qué?" seguía preguntando al vacío "¡¿Por qué todos me odian tanto!? ¡Esos malditos gemelos, esa alcohólica de Meiko, esa descarada de Luka!... Siempre me han sentir como un estúpido… ¡Ahora incluso Miku me rechazó!"

Kaito se giró hacia el otro lado y extendió la mano hacia la mini nevera, cogiendo el último helado. Se le llenaron los ojos de lágrimas cuando lo lamió.

"Solo tú me amas, ¿verdad, helado? Siempre tan dulce y suave… ¡Es una lástima que pasemos tan poco tiempo juntos!"

A los pocos minutos, Kaito estaba comiendo silenciosamente su helado. Se sintió mejor y dejó de pensar en otra cosa, solo el dulce sabor lo llevó gentilmente al cielo. Se lamió los dedos con pesar cuando terminó y tiró la envoltura en algún lugar detrás de la cama. En ese momento, algo cayó de su bolsillo. El chocolate que quería darle a Miku. Kaito cogió la caja, sonrió de manera irónica y la tiró de la misma manera que el envoltorio anterior.

"¿De qué sirve San Valentín si nadie te quiere?" susurró, sentándose de nuevo en la cama. No hubo respuesta. Escondiendo sus lágrimas, Kaito se cubrió la cara con las manos.

"Oh, Master, ¿por qué me hiciste tan… poco deseado?" estaba sollozando "Ojalá pudiera cambiar todo…"

De repente, se escuchó un sonido extraño en el ordenador.

Kaito alzó la mirada y gritó, retrocediendo con miedo. Desde la pantalla brillando todos los colores del arco iris, apareció la mano de alguien. Luego vinieron la cabeza, los hombros, las piernas, y cuando la extraña criatura cayó al suelo, la pantalla se apagó. Murmurando maldiciones, la criatura se puso de pie y miró a su alrededor. Resultó ser un hombre de unos veinte años, con el pelo oscuro alborotado, con pantalones vaqueros azules holgados y una camiseta grande. Se sacudió el polvo de la ropa y volvió a mirar a su alrededor.

"Oh… así que así es como se ve tu cuarto, Kaito-kun" comentó el hombre finalmente, pensativo, eligiendo uno de los bóxers azules de Kaito "De hecho, imaginé tu habitación un poco diferente…"

Kaito ya se había recuperado de la primera conmoción, incluso de la reacción de 'OHDIOSMIO, ¡¿QUENARICESESESO?!' ya había desaparecido, por lo que estaba perplejo y curioso. ¿Quién era ese? ¿Por qué salió de la pantalla? ¡¿Cómo supo su nombre?!

"Mmm… ¿Quién eres?" preguntó Kaito con sospecha, mirando al extraño. Este miró al Vocaloid y sonrió.

"¿No me acabas de llamar? ¡Kaito Shion, yo soy Master!"

El chico estiró sus brazos.

"Guau, tengo un cuerpo genial en este mundo…" se volvió para sorprender a Kaito y se levantó la camisa mostrando sus abdominales "¿Quieres verlo todo?"

Kaito negó con la cabeza con fiereza. El chico suspiró decepcionado y se bajó la camiseta.

"Bueno, lo que sea… ¡Qué desperdicio!" dijo acercándose y, mirando directamente a los ojos a Kaito, susurró "Entonces, ¿qué quieres de mí?"

Kaito parpadeó como si despertara y horrorizado se alejó del extraño.

"¿Otro mundo? ¿Master? ¡Dulce helado, increíble!" dijo "Todo esto es simplemente… ¡demasiado increíble!... ¿Y por qué Master acudiría a la llamada de su cantante más patético?"

Kaito dijo la última frase apenas audible pero el extraño la escuchó de todos modos.

"¡Porque te amo!" respondió, cayendo en la cama, cerca de Kaito "Eres mi amado hijo…e hija… y Vocaloid, en general!"

Sonriendo felizmente, revolvió el pelo de Kaito.

"Fui yo quien te montó… y la voz que elegí… y tu primera canción" el extraño siguió hablando con una mirada nostálgica, sin mirar el rostro asombrado de Kaito "Y tu primer álbum… Kaito, ¡ven con tu papi!"

El hombre intentó abrazar al vocaloid, pero Kaito tenía otros planes y no había nada como un 'feliz-encuentro-con-un-padre-extraño'.

"¡Sí, mi primer álbum fue un fracaso!" refunfuñó Kaito levantándose de la cama y dejando al loco abrazando a la almohada "Desde entonces todo el mundo empezó…"

Tartamudeó, su voz temblaba.

"…a menospreciarme" terminó y se dio la vuelta. Sí, dolía recordar cómo todos lo ignoraban después de su fracaso. Lo logró de alguna manera con una sonrisa, pero si siquiera su siguiente debut no pudo compensarlo. Todos todavía pensaban que era un perdedor. El lindo, débil y torpe Kaito, que solo podía sonar desafinado y comer helado todo el tiempo… Le legó un dolor persistente en el pecho.

Master terminó de abrazar la almohada y la tiró a la pila de basura en el suelo y se volvió hacia Kaito.

"Mira" se acercó más "Soy tu Master, Kaito. Nunca te menosprecié, y nunca lo haré…"

El tipo tocó la barbilla de Kaito y secó una lágrima de su mejilla 'Maldita sea' pensó Kaito, sintiéndose emocionalmente distante '¿Cuándo comencé a llorar?'

"Pero puedo cambiar todo" dijo el Master sin dejar de sonreír "¿Qué quieres, mi querido niño?"

No le llevó mucho a tiempo a Kaito.

"¡Quiero que me amen!" levantó la voz "Rin, Luka, Miku… ¡sí, todos, todos ellos!"

Master miró a Kaito sorprendido y luego se rio.

"Oh, ¿solo eso?" dijo sin dejar de reír "Y yo que estaba seguro de que tendría que cambiar todo el maldito universo, ¡y todo lo que pide es solo amor!"

El hombre notó la mirada hosca de Kaito y se calmó, pero su sonrisa no desapareció.

"¡Bien! Que así sea" Master se inclinó hacia Kaito y besó sus labios rápidamente "¡Eso es! ¡Tu deseo será concedido pronto!"

Kaito no pudo decir una palabra ni apartarse. Después del repentino beso, su cabeza comenzó a dar vueltas, su visión se oscureció y sus piernas se sentía de goma.

Lo último que vio Kaito antes de desmayarse fue la sonrisa astuta del Master y su silencioso "Nos vemos pronto, Kaito…"