"En dónde se cumple el deseo que fue dejado a los dioses" Riku tiene un gato, un lindo gato blanco.
Escenas súper cortitas de dudoso orden pero con actualizaciones diarias.
Detrás de una de las puertas Tori, la pequeña bola blanca se asoma. El niño, de claro cabello rosado está lanzando su moneda y haciendo su oración. Ignorando que tiene su deseo todavía colgando del hilo entre sus dedos.
Aira tiene curiosidad.
Da una mirada rápida del otro lado de la puerta, en dónde Dios parece meditarlo antes de con una seña sutil permitirle ir. Sale corriendo hacia el exterior, donde se encuentra el festival con su cola ondeando divertida. ¿Que puede salir mal?
Espera a que el niño deje bien colgado su propio deseo y después de acerca con cuidado a tomarlo. "Por favor, que mi hermano se mejore" leyó con cuidado, colocando su cabeza entre el hilo y el papel, a modo de collar. Entonces, despacio. Persiguió al niño que irradiaba luz blanca.
Estaría bien, de todas formas, ¿Que era cumplir un deseito?
Aira no sabía si regresar con la cola entre las patas o seguir insistiendo. Puesto que el tercer día estaba por acercarse y apenas se acercaba a la casa donde vivía el niño los adultos le espantaban. ¿Nadie sabe leer o la letra del niño era tan mala? Ondeo la cola, subiendo a la ventana usual.
El niño de cabello rojizo seguía durmiendo, pero el niño del deseo ya estaba preparándose para la escuela. Maullo, esperando captar su atención y como no funcionó golpeó con sus esponjosas patitas el cristal.
Ah, se giró. El niño del deseo de acercó, emocionando por fin a Aira, que ondeo la cola con orgullo. —¿Que haces aquí otra vez? Riku no puede acercarse a los animales... Tendré que limpiar la ventana otra vez.— le escucho en tono opaco a través de la ventana cerrada.
"¡Aquí, voy a cumplir tu deseo!" Grito con emoción, medio conciente que los humanos no le escucharían. Sin embargo, el niño del deseo se había detenido lo suficiente.
—¿Que haces con eso?— murmura, abriendo la ventana y Aira no entra únicamente por cortesía, viendo cómo le quita del cuello el hilo junto al papel. Soltando una sonrisa lastimera el niño le muestra el papel. —Deje esto en el templo para que Riku pudiera mejorar ¿Sabes? Si lo tienes tu, entonces tal vez dios no escucho mi oración.—
Aira iba a replicar, pero como terminó recibiendo ligeras caricias detrás de la oreja perdió el uso de razón hasta que, cuando proceso, habían cerrado la ventana de nuevo.
Se rasco el lugar con incomodidad mientras veía al niño pelirrojo en la cama. Entonces, tenía que cuidar de ese niño ¿Riku, cierto? Podía hacerlo. Aun que sería mucho más fácil si pudiera acercarse a el. Bostezó mientras se acorrucaba en la orilla de la ventana.
¡Hola! Tenía planeado traer otro fanfic antes de este, pero no logro completar como me gustaría su primer capítulo a pesar de que tengo el prólogo. Tengo varios mini capitulos para shiro no ai en mi teléfono entonces creo que es buen momento para sacarlos a la luz.
¡Gracias por leer!
~Adai.
