- Shouko… – empieza Utahime la conversación, tras su segunda lata de cerveza. Como quien duda si sacar cierto tema pero que tiene esa necesidad de mencionarlo o hablar de ello, mirando la lata con tanta atención que pareciera que realmente no le estaba hablando a la morena sino que está divagando.

Y posiblemente sí esté divagando, es una probabilidad.

Sin embargo, Shouko termina lo que queda de su lata y con un monosílabo le hace saber a su mejor amiga que le está escuchando.

Es entonces que Utahime, luego de un tiempo de contemplación a la bebida frunce el ceño y sus labios se tuercen en una mueca nerviosa. Manteniéndose unos cuatro segundos en silencio antes de decir:

- Recuerdas… ¿Recuerdas lo que platicamos la última vez que nos vimos? En el Izayaka, luego de la víspera de navidad.

Ieiri abre otra lata de cerveza antes de responder vagamente –. ¿Sobre los romances entre tus alumnos?

- N-No – toma un trago, avergonzada –, quiero decir… es un asunto relacionado al… al amor.

Shouko la mira mientras toma un largo trago de la lata.

-… Yo estoy saliendo con alguien – sus mejillas arden y la expresión genuinamente sorprendida de su mejor amiga no le ayuda –, e-específicamente con un colega del trabajo.

Shouko asienta la lata en la mesa del kotatsu y con tanta naturalidad dice –: Entonces Kusakabe-san finalmente se decidió, eh. Felicidades, Utahime-senpai.

Utahime toma lo que queda de su lata de golpe antes de asentar esta misma con fuerza en la mesa, siendo ella ahora la sorprendida –. ¿C-Cómo lo sabes, Shouko! No, más bien, ¡Te lo dijo ese idiota?

Shouko apoyó su mejilla en su mano sonriendo de medio lado, con calma.

- Calma, Utahime-senpai, "ese idiota" no me dijo nada. Más bien, yo lo vi venir y que me lo dijeras hoy fue sólo una confirmación a mis sospechas – señaló, manteniendo su sonrisa y postura relajada mientras Utahime sentía su rostro arder y no precisamente por el alcohol (o tal vez, una ínfima parte).

- Yo… Yo… ¿F-Fui tan obvia?

- Más o menos.

Utahime cubrió su rostro con ambas manos.

- Pero que sepas que cuentas con mi apoyo, Uta. Kusakabe-san es un buen tipo – y para demostrar su aprobación, levantó el dedo pulgar con su mano en desuso.

- B-Basta, Shouko…

Definitivamente Utahime era mala disimulando, sobre todo si se trataba de su mejor amiga.


- Te ves de buen humor – señaló Gojō, masticando una paleta de sabor artificial mora azul. Shouko que sostenía un cigarro de mentolado entre sus labios mientras checaba unos papeles, le miró de reojo –, ¿Pasó algo bueno en mi ausencia?

-… Una revelación, que no te voy a decir.

Y en lo que el maestro yacía vagueando en la enfermería en el descanso, trató de averiguar a lo que se refería su amiga-novia (sin éxito).


Nota: Básicamente estoy diciendo (o gritando) que me gusta el KusaHime.