Ninguno de las personas de Miraculous l es aventures de Ladybug et Chat Noir me pertenece.

Este sólo es un escrito sin fines de lucro hecho por una fan para otros, y representa un AU de Félix y Bridgette, con algunas variaciones en los nombres sobre los personajes de la serie original.


Se levantó de la cama lentamente y con algo de pereza, se sentia cansada y no solamente de manera física. Al sentarse bien sobre el colchón miró desde su cama el resto de su habitación: todo era tan rosa, chiquito y tierno; tal como ella había dicho Rose alguna vez mientras que Allegra comentaba que estaba todo tan amontonado en ese pequeño espacio del ático de sus tíos que parecía la madriguera de algún roedor. En realidad, nada de eso le importaba, su habitación siempre había sido su refugio y las cosas que se encontraban ahí eran lo único que de verdad tenía en París, ese lugar era como ella fácil de desarmar y empacar.

Desde hace más o menos una semana que no se encontraba bien, un sentimiento oscuro y pesado se había instalado en su pecho dejando que apenas logrará respirar, sería una vil mentira si se negará a admitir que aquel rubio de ojos azules no tenía cierto grado de culpa , y que sí en algún momento Bridgette imagino que podría cambiar un poco de aquel helado corazón que poseía Félix Agreste, esa esperanza desaparecía cada vez con más deprisa igual que todos los sentimientos que habia llegado a albergar por él. Tal vez había sido el trato tan frío hacía su persona, las constantes negativas hacía sus invitaciones o que él parecía ver en ella sólo una fan más, aunque Bridgette había tratado con todas sus fuerzas de demostrarle cuales eran sus verdaderos sentimientos, pero nada parecía funcionar de verdad; sus amigas ya le habían mencionado la posibilidad de que todo lo que intentara no llegaría a funcionar más, aunque ella no era de las que se rendía de una manera tan sencilla.

Al menos eso es lo que quería creer.


Llegó al salón de clases con diez minutos de anticipación para que sonará la campana de entrada, no era mucho aunque era su gran avance personal. Tomó asiento donde siempre y saludo de manera cortés a sus compañeros, tal como se esperaría de ella; Allegra estaba hablando animadamente con Allan en el primer banco por lo que no se animó a interrumpirlos y sólo hizo un gesto con la mano mientras pasaba por donde ellos. Era curioso, pero el dueño de todos sus pesares todavía no llegaba: tal vez este en la biblioteca pensaba sin tanto interés como cabría esperarse y llegando a la conclusión que él solo quería estar solo antes de entrar a clases, a veces eso sucedía y era algo que Bridgette llegó a notar sin decirlo en voz alta.

El día comenzaba a pasar de una manera tan rápida y monótona a la vez que la hacía sentir tan abrumadora que no lograba mantenerse concentrada, estaba aturdida y solamente quería regresar a la cama, pero no quería responder preguntas, asi como no queria perseguir a Félix o pasar un rato con sus amigas después de clases, sólo buscaba una excusa para poder escapar sin que piensen que había algo mal en ella.

Por que no lo hay, ¿verdad?


Todo se vuelve una rutina que de a poco comienza a asfixiarla, aunque nadie parece notarlo por que ella sabe fingir muy bien, siempre lo ha hecho de esa manera.

Sus responsabilidades y obligaciones se siguen acumulando, se vuelven abrumadoras; mientras que sus amigos parecen ir cada quién por su propio lado, quién podría culparlos: Allegra salía con Allan, Melody se concentraba en practicar para su recital, Claude tenía que ensayar para la obra escolar, Félix tenia una vida demás ocupada como para tan siquiera preocuparse por ella y el resto seguía con sus vidas, todos estaban más preocupados por los siguientes exámenes finales o las pruebas de ingreso a la universidad. Ella también debería estar preocupada por algo de eso, pero simplemente no lograba sentir nada más que apatía a todo lo que sucedía a su alrededor.

Bridgette se pregunta que es lo qué esta mal con ella pues hace semanas que no tiene ni una pizca de imaginación para algun nuevo diseño, comienza a considerar que tal vez eso no es lo suyo ya que hace mucho que tampoco le despierta el mismo interés como cuando era más pequeña, todo a perdido su lindo encanto, nada parece alentarla a seguir adelante.

Sus tíos cada vez parecen notar más los pequeños y sutiles cambios por lo que ha estado pasando, la decadencia de su estado anímico, de sus intereses y hasta de su apetito así como su nueva necesidad de estar encerrada en su habitación recostada en su cama todo el día. La familia Dupont-Cheng no sabe muy que hacer o a quien recurrir para tratar con su sobrina; tratan de hablar con ella, pero sus respuestas suelen ser casi siempre evasivas.


Una noche la joven parisina sale a caminar, estaba cansada de las preguntas de sus tíos y quería un poco de tranquilidad, un paseo cerca del río Sena puede que la ayude a aclarar sus ideas, ya que pronto tendrá que elegir qué hacer sobre su futuro, a dónde es que ira a la universidad y lo más importante qué es lo que estudiará, por que parece ya haber descartado por completo el diseño de modas como un modo de empleo a corto o largo plazo, ya ha empezado a dudar hasta de su propia capacidad y talento.

Camina sin rumbo fijo, mirando hacia el piso entre sus divagaciones, casi tropieza un par de veces con algunas grietas en el piso o algún arbusto, pero aún así continua andando.

Nadie parece mirarla, se siente invisible… otra vez.

Las lágrimas solas comienzan a caer, el hipo se intensifica de a poco y ella a penas logra sentarse en un bordo para no caer por completo al piso. Sus pensamientos se vuelven un caos del que no puede escapar, la agobian, se sienten pesados, oscuros y agotadores.

Ella ya no tiene 15, ya no es esa chica chispeante y llena de vitalidad que llegó a París con tantas esperanzas de encontrar un hogar para quedarse, ya no es la niña enamoradiza de un chico que ni voltea a verla, ya no es la heroína de la ciudad y no tiene a su fiel compañero de batallas, ya no es la primera de la clase ni su presidenta, ya no es modista ni diseñadora, ya no es ella.

¡¿En qué momento cambiaron tanto las cosas ?!

El impacto de todo lo que ha estado rondando en su cabeza por fin a logrado atraparla y no sabe qué es lo que debe de hacer, no sabe con quién hablar, esta sola.

No sabría decir cuánto tiempo se quedó ahí ni tampoco si es que alguien que conociera la haya visto en un estado tan lamentable, pero solo al recobrar la compostura medianamente un poco puede regresar a casa con tan prisa como ella misma se lo permite; aunque tambien puede ser que si ella hubiera prestado un poco más de atención a su alrededor podría haber notado un par de ojos azules que la miraban con preocupación, pero sin la valentía suficiente pararse a ella y ofrecerle su apoyo.


Las cosas no iban a mejorar de la noche a la mañana, es algo que sabía muy bien por que tal vez no había tocado fondo, pero si lo sentia como algo cercano. Su familia parece apoyarla, a entendido que necesita la ayuda que por si sola no puede darse y que tiene que aprender a no enfrentar todos sus problemas por su cuenta, sin compañia o una línea de apoyo; puede que aparente ante todos sus amigos y el resto del mundo, pero por dentro se siente marchitar de una manera que nunca imagino que fuera posible.

Hay una persona con la que desea hablar, a pesar de que sabe que tal vez no sea posible en ese momento.

No le responderá, ¿por qué lo haría?

Es posible que los ataques de pánico se intensifiquen cada tanto, la medicación parezca dejarla en un estado casi sonámbulo, que su humor a veces cambie más de lo que debería y deseé desaparecer para evitarle tanto sufrimiento a sus mayores. Falta menos de un mes para la graduación y ella a duras penas lograr mantenerse a flote académicamente, no sabe a donde irá después, se siente como un barco a la deriva y sin un ancla.

Los días pasarán, tal vez mejorará un poco más y alguien comience a dejar pequeñas flores en su asiento. Todos parecerán estar al pendiente de su posible admirador secreto, pero ella solo logrará sentir confusión y pena por el pobre ingenuo que cree enamorarse de una chica que ahora se encuentra tan rota y vacía, que apenas es una sombra de lo que una vez llegó a ser, alguien que tiene que quedarse escondida por que ya no es necesaria para la ciudad. Puede que un día también reciba una carta, una de alguien muy preocupada por su salud, por saber de ella, de cómo va su vida, qué es lo que ha planeado hacer y también queriendo saber cuándo es que volverían a verse, si es que ella permitía volver a recibirla en su vida.


El día de la graduación llegará, se presentará como una chica feliz que no ha mencionado intencionalmente sus planes, a la que nadie le a preguntado nada sobre a que se dedicará por que todos han asumido lo mismo desde que comenzó el año escolar y creen conocer por lo que ella a estado pasando, creen que solo es agotamiento emocional. Ella se ve radiante en un lindo vestido rosado que en algún momento cuando todavía se encontraba bien llegó a confeccionar; se sentirá tranquila por ese instante y disfrutará de sus últimos momentos en la ciudad del amor, sonreirá como siempre y aplaudirá cuando el joven Agreste diga su gran discurso de despedida, hará como si nada de los últimos meses hubiera ocurrido y seguirá por el camino que se le ha dicho que tiene que andar, seguirá las indicaciones y actuara su papel tal como se habría predicho.

Un par de lindos chicos la invitarán a bailar, con algunos aceptará por cortesía y con otros solo declinará con una linda sonrisa mientras busca a su mejor amiga; mira a sus amigas con sus respectivos novios o citas, a Claudia con un espectacular vestido que debió costar una fortuna, a Kagami con sus impecables modales tratar acercarse a Félix que parece también encontrarse perdido durante la mitad de la fiesta, pero no le prestará tanta importancia como se esperaría.

Un ramo de rosas rojas llegará a ella, no sabe al cien por ciento quien lo mandó, pero por la firma de la tarjeta se da la idea de que cierto gato sigue en la ciudad y solamente logra que una sonrisa nostálgica se instale en su rostro ... ¿Por qué justo que ya se iba es cuándo él se empezaba a fijar en ella? ¿Por qué ahora la veía de verdad y no a su idealizada versión de antaño? ¿Por qué ahora que estaba tan rota?

Al salir del salón lo mira al final de la escalara con un paraguas en la mano, como el día en que se conocieron.

Sin embargo, ellos ya no eran los mismos adolescentes de antes, ya no salvaban París del villano que había perdido a su amada, ni eran los que se estaban involucrando en un cuadro amoroso de si mismos sin siquiera saberlo; todo puede haber cambiado desde hace mucho tiempo, aunque que él ni enterado debería estar de todo lo que en realidad habia pasado, por que Bridgette nunca se vio capaz de decirle la verdad completa, no lo creía correcto después de todo lo que él paso y tuvo que soportar; aunque eso no evita que sea uno de sus más grandes arrepentimientos.

Se miran sin saber que decir, ninguno se atreve a abrir la boca por medio a decir algo incorrecto.

-Lo siento- dice la joven asiática mientras extiende el ramo de flores- , no puedo aceptarlas por ahora, aunque te agradezco mucho por todo lo que has hecho por mi, Chaton, sé que siempre he podido contar contigo en mis peores momentos. Tal vez en algún otro momento nos podamos volver a ver y conversar de todo esto como una gran historia, pero aún no estoy lista para enfrentarte y decirte todo lo que necesitas oír de mi. Lo lamento.

No sabía porque, pero eso sonaba tanto a una despedida además de que se el pobre Agreste se sintió anonado por como tantas cosas se empezaban a aclarar tan solo con esas palabras. La dejó partir sin querer y no la vio subir a un taxi con rumbo a la panadería, el lugar donde ella terminaría de empacar sus cosas para salir al día siguiente de la ciudad, ya que por fin había logrado ponerse en contacto con la única persona que en ese momento le importaba volver a tener una conexión y no perdería más tiempo en un lugar donde no se sentía cómoda, dónde se había perdido a ella misma para ser lo que los demás necesitaban.

Nadie se enteraría hasta un par de días después que Bridgette Cheng se había subido a un avión con destino a Inglaterra para reencontrarse con su madre, * para iniciar de nuevo en otra ciudad y volver a lo que creyó ser alguna vez, para sanar todo lo que tuvo que enfrentar y callar en los últimos años; tal vez algún día vuelva, pero no hasta que pueda sentirse libre de todas esas cargas que han estado con ella desde que acepto un papel que nunca pensó que le correspondiera llevar a cabo y no hasta tener el valor suficiente de enfrentar a todos aquellos que estuvieron atrás.

...


Pues está es la primera vez que público un fanfic, y posiblemente haya quedado de una manera muy rara. Inicialmente solo iba ser un feligette con relación odio-amor, pero no se en que momento me desvié para describir una caída a un trastorno depresivo por parte de Bridgette, pero espero que haya quedado algo decente y que les guste.

Y si hay algún tipo de error ortográfico, tiempo verbal o algo así, discúlpenme por que puede que tenga problemas con el auto corrector y la aplicación al redactar, perdón.

* Lo de la madre de Bridgette es por que no me gusta pensar que solamente se haya quedado huérfana y viva con sus tíos, prefiero pensar en ella como hija única con una relación complicada con su madre; por lo que puede que en un futuro ponga alguna historia sobre mi manera de ver mi versión de estos personajes.

Eso es todo por mi parte, espero que lo hayan disfrutado y gracias por leerme.